Sermones — Lion of Judah

El actitud del triunfo (Parte 6)

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Como siempre estamos estudiando el pasaje de Hebreos, Capítulo 12, versículo 1 y 2 y vamos a continuar con nuestra meditación que iniciamos hace unos cuantos domingos, para los hermanos que nos visitan les dejamos saber.

La idea de este pasaje y de esta serie de sermones, llevamos ya varias semanas, estos dos versículos los hemos tomado como punto de partida para una serie de reflexiones sobre los elementos que se necesita incorporar a la vida de uno para tener éxito, para llegar a una meta, para cumplir con un propósito, cualquiera que sea ese propósito, puede ser algo pequeño, puede ser algo grande. Puede ser simplemente graduarse de un oficio, o puede ser graduarse de neurocirujano, como una jovencita que vino muy contenta esta mañana, a decirme que la habían aceptado en una escuela muy exclusiva de high school, y yo la animaba a seguir adelante, y le pregunté qué quieres ser. Me dijo quiero ser neurocirujana, y tuvo dificultad en pronunciar la palabra, pero gloria a Dios, pero yo se que va a llegar. Y yo le dije ‘tu vas a llegar en el nombre del Señor, porque ya comenzaste bien la carrera y hay eslabones ahí que tienes que llegar, pero Dios te va a ayudar y vas a llegar a ellos.

Nosotros creemos en que la vida cristiana es exitosa y Cristo nos ha llamado para que tengamos vida, y vida en abundancia. Y a Josué le dijo ‘Yo te he entregado toda la tierra que pise la planta de tus pies’, y esa es una imagen que está ahí en la Escritura porque es aplicable a todo aquel que cree. La Biblia está llena de imágenes de éxito y de triunfo.

Y yo creo, hermanos, que cuando Dios nos llama al Evangelio es para triunfar. Yo veo aquí en esta iglesia, en esta comunidad una comunidad de hombres y mujeres que en 10, 20 años voy a ver aquí profesionales, voy a ver amas de casa convertidas en guerreras espirituales, hombres caídos que llegaron al Señor con todo tipo de problemas, redimidos y fortalecidos. Voy a ver profesionales en nuestra juventud, voy a ver una raza ejemplar como hemos dicho, en el nombre del Señor, porque Dios no nos llamó a ser cola sino ¿qué? cabeza. La bendición de Dios acompaña a los hijos de Dios, hermanos.

Oh, si puede que haya luchas, puede que haya dificultades, puede que haya gigantes en el camino, pero Dios nos ha dicho al final te voy a bendecir. Toma la lanza en tu mano, toma la vara de autoridad que yo te he dado, y acomete a esos gigantes, golpea el mar y el mar se abrirá, dice el Señor.

Yo creo en un pueblo próspero, hermanos. Yo creo que cuando Dios llama a los hijos de Dios es para que sean luminares, para que se superen a si mismos, para que crezcan, para que hagan cosas grandes y extraordinarias, por eso estoy tomando este tiempo para fecundar su vida con visión, con ánimo, con la capacidad para creer cosas grandes.

Este Capítulo 12, versículos 1 y 2, dice “Por tanto nosotros también teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos”, ustedes recuerdan que hemos ido desmenuzando cada una de esas expresiones, “despojémonos”-recuerdan el quitarse de las cosas que nos agobian y nos hacen correr la carrera de la fe con pesadez. “...despojémonos de todo peso del pecado que nos asedia”, esos valores sociales, culturales que no son los valores del Reino de Dios que quieren meterse dentro de nosotros y tomar nuestra mente y controlarla y colorearla y conformar nuestra mente, conforme a los valores del mundo, tenemos que despojarnos de ese pecado que nos asedia, “....y correr con paciencia la carrera que tenemos por delante.”

Hay que trazarse, como hemos dicho, la carrera que usted quiere correr, usted tiene que definirla previamente para saber cómo correrla adecuadamente y qué usted va a necesitar, qué equipo, qué ajustes, qué hábitos, qué actitudes, qué relaciones, qué recursos para llegar a la meta.

“...corriendo con paciencia la carrera que tenemos por delante puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.” Puestos los ojos en Jesús. Yo no creo que voy a tener tiempo para adelantar mucho más que eso así que lo voy a dejar allí.

Déjenme hacer un poquitito de repaso para los hermanos que llegan aquí con respecto a esto de la carrera que tenemos por delante. Yo decía que el atleta, y esta es la imagen, la metáfora que está usando el apóstol aquí, de una carrera. El atleta, el corredor tiene que entender la carrera que va a correr, tiene que estructurar su estrategia al tipo de territorio que él va a atravesar para correr esas 26 millas, que es un maratón.

El atleta tiene la vista fija hacia un objetivo claramente definido. La mayoría de nosotros no tenemos una visión clara del tipo de vida que queremos vivir. Vivimos por improvisación en vez de por diseño. Yo les he llamado a vivir una vida por diseño. El diseño en primera instancia viene de Dios pero luego Dios te delega a ti la autoridad para tu configurar qué tu quieres hacer en la vida y para tu analizar todas las dimensiones de tu vida, todas: como padre, como esposa, como amigo, como profesional, como siervo de Dios, como persona que tiene un cuerpo físico que cuidar, como consejero y maestro de otros alrededor de ti, como miembro de la comunidad social en que tu te mueves. Cada una de esas condiciones, como ser humano que tu ocupas, porque uno se mueve en múltiples condiciones a través de la vida, tiene una visión específica que tu tienes que definirla y tienes que presentársela al espíritu santo para que él entonces la fecunde y la torne en algo actualizado.

Y esto requiere una serie de preguntas que uno tiene que hacerse: la carrera que uno tiene por delante, por ejemplo, qué notas quiero obtener el año que viene? O en mi carrera académica en total, qué estilo de vida quiero yo estar viviendo en diez años en términos profesionales o financieros o materiales. ¿Quiero ser un profesional o no? ¿Quiero simplemente ocupar un oficio? Gloria de Dios, quizás tu quieres simplemente, digamos, y no voy a decir simplemente porque no hay tal cosa, pero quizás no quieres ser un neurocirujano, pero quieres ser enfermera o quieres ser un técnico audiovisual o en un hospital o cualquier otra cosa, un oficio: carpintero, electricista.

Pero tu tienes que plantearte: ¿qué meta yo tengo para mi futuro? ¿Qué tipo de vida yo quiero vivir en 5 ó 10 años? ¿Con qué tipo de persona me quiero casar? Y tienes que pensar en ese individuo y analizarlo en vez de simplemente coger lo primero que te venga para salir del paso porque no te quieres quedar, entonces coges lo primero que viene, en vez de decir ‘No, yo voy a esperar lo que Dios me va a traer, y sino no.’ Amen. Mejor solo que mal acompañado, dicen por allí hermanas. No ande usted improvisando en cosas tan importantes como esas.

¿Cuáles son la cualidades de ese individuo o esa mujer? ¿Qué características quiero que me definan yo como persona, moral, ética, temperamental, de personalidad? ¿Qué tipo de amistades quiero cultivar? ¿Cuáles son las personas que yo quiero que influencien en mi vida? ¿ Y con qué personas quiero yo compartir mis momentos sociales, de intimidad?, en vez de simplemente de nuevo, estar escogiendo lo inseguro, la primero que te viene para tener a alguien, un cuerpo caliente para estar cerca de ti y que no digan que tu estás solo y que no tienes amigos.

No, escoge, espera, apunta bien, determina tu personas que te fortalezcan, te animen, te infundan visión, te respalden en tus sueños, no personas que estén arrastrándote hacia el vacío, hacia lo bajo, hacia la inercia de la vida. Busca gente que te inspire, que contribuya a tu vida, que enriquezca tus sueños, gente con que tu puedes verte reflejados en tus aspiraciones alto. ¿Tu entiendes? Porque eso va a afectar tu vida.

¿Qué tipo de ropa voy a usar que sea consistente con los valores de mi fe cristiana y con la imagen que quiero reforzar en mi mismo y proyectar a otro? Eso es muy importante. A veces yo veo esos muchachos ahí de 17 años con esos pantalones cayéndoseles, y esas bolsas así alrededor, no... yo, ya yo estoy de la edad de que puedo decir esas cosas y no sueno tan odioso.

Pero hermanos, yo veo esos muchachos a veces y yo digo: si yo fuera un empleador, ¿yo emplearía algo así? Mire como se viste un soldado, como se viste un guerrero. La ropa que nosotros usamos tiene que reforzar lo que yo tengo por dentro, ¿usted entiende?

Si yo quiero ser un hombre fuerte, decidido, firme, mi ropa o va a reforzar esa imagen o va a estar arrastrándola hacia atrás y yo voy a estar luchando subconscientemente con la ropa que tengo puesta y va a estar batallando inconscientemente con mis valores. Mientras que si yo me visto de cierta manera esa ropa fortalece mi subconsciente en término de los propósitos positivos que yo tengo para mi vida ¿si o no? Sino me entendió busque el cassette al final del servicio y escúchelo de nuevo.

¿Por qué los soldados se visten con ropa ajustada, con sus medallas y sus espuelas y sus cuestiones? Porque están reforzando valor, disciplina, un carácter varonil, decisión. Ellos están diciendo todo eso unos a otros cuando se ven marchando en posición. Tienen ciertos gestos, cierta forma de hablar, todo eso dice: tu eres un guerrero. Tu vas a confrontar la muerte en algún momento, vas a tener que matar o ser muerto. Vas a estar bajo presión así que fortalécete ahora para la batalla que tienes por delante.

Y así también es en la vida civil. ¿Qué ropa tu usas, por ejemplo? Mujer, si tu eres perteneciente al Reino de Dios, y si tus valores son castidad modestia, espiritualidad, no lo sensual, sino lo espiritual, si tu quieres bendecir a los varones que estar alrededor de ti, te tienes que preguntar, ‘perdónenme, yo se que estoy entrando aquí en terreno muy peligroso, quizás hasta mi pastorado está en peligro. Pero hermana, no es para que usted se sienta mal. No, no, no, entiéndame, porque yo lucho con eso en todo, hasta con mis propias hijas, estamos siempre en batalla con respecto a eso. Y está bien, estamos entre familia, estamos como aquí.

Yo quiero plantar una visión en su vida, ¿usted entiende? Es que lo que yo quiero más bien es animarles a reflexionar sobre su entorno, porque la mayoría de nosotros preferimos la vida sin pensar quién yo soy, como está mi circunstancia alineada con mi visión: lo que yo como, como me visto, los lugares que frecuento, las relaciones que sostengo, las lecturas que hago, los entretenimientos en los cuales me involucro, mi rutina de trabajo, estudio, devocional, todas estas cosas tienen que estar unidas a una visión que tu previamente has decidido acerca de tu mismo. Y tu tienes que sacar tiempo para determinar quién yo quiero ser en el Señor.

Por eso es que Dios le dice a Josué ‘Yo te he entregado toda la tierra que pise la planta de tus pies’. Entonces, Dios te ha entregado la tierra de tu personalidad, lo que tu vas a ser, los logros que tu vas a tener. Dios ha dicho ‘yo te he dado autoridad’, pero si tu no tomas esa autoridad y determinas la vida. La vida es como un animal, que hay que cogerla por el collar y calarla para que sepa quién manda, porque sino la vida se te monta encima.

¿Cómo un hombre pequeñito puede dominar a un caballo gigante? Porque cuando el caballo necesita él le jala el..... y le deja saber quién está en control. Yo he visto hombres caminando con un perro feroz que si quiere lo destroza en un momento al dueño, pero cuando el dueño le jala un poco el collar, el perro adopta una actitud de disciplina. Y yo creo que así, esa imagen es así para todos los aspectos de nuestra vida.

Si tu te dejas gobernar, dominar por las circunstancias, por el diario vivir, la vida se a montar encima de ti y te va a controlar. Pero si tu decides ‘No, yo voy a vivir de esta manera en el nombre del Señor y yo tomo autoridad sobre mi tierra’, y tu comienzas a vivir por diseño y no por improvisación, la vida se va a ajustar a ti y las circunstancias van a comenzar a alinearse y a reconfigurarse según la visión que tu has concebido en tu corazón y en tu espíritu.

Pero tu tienes que hacerte estas preguntas. Tu tienes que sacar tiempo para reflexionar sobre esas diferentes áreas de tu vida y hacerlo como una rutina de vida para el resto de tus días sobre la tierra. Ahora, el Apóstol que escribe dice, “la carrera que tenemos por delante puestos los ojos en Jesús”.

La palabra que se traduce ‘puestos los ojos’ al español es ‘aforontes’ y quiere decir, en inglés quizás la expresión les puede dar una idea mejor ‘looking away’. Hay una de las traducciones ‘mirando hacia lo lejano’, en una forma enfocada, en una forma muy específica, muy concentrada. Puestos los ojos de esa manera en Jesús.

Nosotros, hermanos, tenemos que vivir la vida de esa manera. Y yo quiero por un momento, ocultar la expresión ‘en Jesús’ y solamente quiero aislar ‘puestos los ojos’. ¿Por qué es tan importante esa idea de una visión?

Yo compartía con los hermanos en esta mañana de tener una visión específica acerca de lo que yo quiero lograr. Yo decía la importancia de nosotros poder visualizar internamente las metas que nosotros nos proponemos. Yo digo aquí en la vida hay que definir una visión claramente y entonces vivir con los ojos puestos en esa visión, dejando que la visión te guíe en todas las acciones que tu hagas diariamente.

Abacuk, Capítulo 2 dice ‘escribe la visión para que corra aquél que la leyere’. Y las visiones que nosotros concebimos tienen que ser de esa manera. Debemos escribirlas si es posible. Yo tengo una visión personal del tipo de vida que yo quiero vivir como padre, como esposo, como profesional, como pastor, como líder, como hijo, como hermano, cada una de esas áreas, mi vida intelectual, como amigo de Dios y en cada una de esas áreas yo las he escrito y yo visito esa visión regularmente para recordarla. Y tengo que poner los ojos en ella para correr la vida conforma a esa visión.

Stephen Covey uno de los grandes escritores sobre liderazgo ha dicho lo siguiente. Dice que nosotros, en uno de los libros que más les recomiendo, de hecho se llama “Siete hábitos de gente altamente exitosa” “Seven Habits of highly successful people”, uno de los libros que no debe faltar en su biblioteca, está en español también: “Siete hábitos de gente altamente exitosa”.

Y él dice que nosotros tenemos que vivir la vida como si.... de esta manera: imagínense usted puede milagrosamente estar mirando en su propio funeral, mientras la gente habla de usted, ok? Y que usted puede escuchar cuando la gente se para y hace una elegía de su vida y usted tiene que tratar de vivir la vida pensando en qué usted le gustaría que la gente dijera de usted al concluir su vida. “Era un gran padre”, “un hombre trabajador, una persona disciplinada, siempre lo veía estudiando y leyendo y superándose, era un hombre que sabía ser un buen amigo, una persona que pagaba sus deudas y que vivía dentro de su posibilidades, pero siempre estaba también buscando superarse en diferentes maneras. Era una persona que no se dejaba derrotar sino que siempre estaba echando hacia adelante.”

Uno tiene que preguntarse qué quería yo que dijeran de mi cuando mi vida concluya y entonces uno tiene que dejar que esa visión anime a uno durante toda la vida. Usted tiene que preguntarse primeramente, poner los ojos en la visión. La capacidad para visualizar, para ver las cosas en 3 dimensiones y a colores en la pantalla de la mente. Las cosas, los sueños que quieres desarrollar en tu vida. Dios quiere que tu los definas claramente y muchas veces Dios no va a responder a tus peticiones hasta que tu no llegues a ese punto de saber exactamente qué es lo que tu quieres.

Cuando yo era estudiante en la escuela graduada y aún antes de eso, se me enseñó algo bien importante. Cuando yo iba a ser un trabajo escrito o una tesis, lo que fuera, lo primero que yo tenía que definir cuál es mi tema, porque por ejemplo, no te piden escribe sobre la segunda guerra mundial, porque yo tendría que escribir una enciclopedia completa. Se han escrito cientos de libros sobre la segunda guerra mundial, sino simplemente un aspecto: cómo, digamos, la invasión de Polonia, y aún eso es demasiado grande, afectó la segunda guerra mundial y su inicio. Y tenía que ir todavía más hondo a un personaje en particular. Una vez que uno sabía ya cuál era su tema específico entonces uno podía comenzar a leer, a investigar, a escribir, porque hasta que uno no define claramente lo que uno quiere escribir, es difícil, su mente está dispersa por todas partes.

Eso es lo que a mi me pasa cuando yo doy un sermón, lo primero que yo necesito saber es cuál es el tema que yo quiero predicar. Una vez que yo tengo el tema y tengo el texto yo corro ya libre, pero cuando mi mente está así por todas partes, divagando, no me concentro. Por ejemplo hoy el tema que a mi me interesa es la visión, vivir la vida por visión, y mire que yo he asilado tres palabras: puestos los ojos. Eso es todo lo que me interesa de ese texto por hoy.

Cuando uno define así su vida y define así sus metas, eso lo que hace es que todos los recursos, todas las facultades de nuestro ser se unifican entonces para ir en una sola dirección. Porque así es que funciona el ser humano, cuando está claro en lo que uno quiere ser eso afecta la autoridad con que tu hablas, lo que tu proyectas. En una entrevista de trabajo si tu tienes dudas de si quieres el trabajo o no o si eso es lo que en realidad va a llenar tu vida, o si estás ahí simplemente porque no tienes otra razón. ¿saben qué? Si es una persona perspicaz por tus respuestas se va a dar cuenta de cuán enfocado estás en lo que tu quieres.

Y por eso es tan importante que cuando tu vas a emprender cualquier lucha en la vida, cualquier meta en la vida, tu te pases tiempo visualizando, concentrándote en lo que tu quieres. Define bien primeramente lo que tu quieres ser, y entonces fíjate en la mente una visión clara, específica, bien delineada para que esa visión entonces ordene y concentre todas las demás facultades de tu ser a ello. Y es lo que pasa, cuando tu finalmente descubres lo que tu quieres hacer o ser en la vida, todo tu ser entonces mágicamente, misteriosamente se unifica porque Dios hizo al ser humano de esa manera, para ser enfocado y entonces tu vas a caminar con más fuerza, con más fortaleza. Pero necesitas visualizas, por eso es tan importante uno sacar tiempo para pensar en lo que uno quiere hacer.

Yo decía antes, que muchos de nosotros vivimos la vida al vapor, corriendo de un lado para el otro, nunca reflexionamos, nunca pensamos. Yo diría que por cada día de vida uno debe sacar una hora de reflexión y de pensamiento y de silencio para meditar en cómo yo voy a procesar ese aspecto de mi vida. Hay que tomar tiempo para uno pensar en las cosas y verlas claramente, puestos los ojos en algo que es bien, bien, importante.

Los héroes del Capítulo 11 de Hebreos, porque el Capítulo 12 está unido al Capítulo 11, el Capítulo 12 es simplemente una aplicación de lo que hay en el Capítulo 11. Y si usted mira los héroes de la fe que el escritor de Hebreos muestra en el Capítulo 11 son hombres y mujeres que podían visualizar lo que querían y pasaron tiempo mirando en una manera mental las cosas que querían lograr, lo que estaban aspirando, y eso los animó para seguir adelante.

Miren por ejemplo, vayan conmigo, a Hebreos Capítulo 11, versículo 7, habla de Noé, uno de los grandes hombres de la fe. Dice “... por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa su salvase y por esa fe condenó al mundo y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe”.

¿Ve? Acerca de cosas que aún no se veían..... Noé fue llamado a construir un arca para una lluvia que él nunca había visto. La Biblia nos dice que la primera vez que llovió fue cuando vino el diluvio hasta entonces dice, que la tierra daba un vapor que humedecía la tierra, pero nunca había llovido. Y Dios le dijo, ‘Va a llover, prepárame un arca y colecta animales para ella.’ Noé tuvo que visualizar algo que no se veía.

Y, hermanos, si nosotros queremos tener éxito en la vida tenemos que ver las cosas como si ya las estuviéramos presenciando. ¿Qué es la fe? Es pues la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. La convicción de lo que no se ve.

Cuando compramos este edificio esto era una bodega, aquí había un techo que ahora no existe, no había balcones, todo era ladrillo, esto no existía, había una pared mucho más baja. Y tuvimos que romper eso y hacer ..... ahí dentro hay una viga de acero que pesa miles de libras, ahí encima, y esto estaba conectado al otro edificio de aquí al lado. Esto era completamente...., nadie podría pensar que de eso salió esto. Yo tuve que visualizar lo que esto podía ser.

Antes de que esas columnas fueran cubiertas de madera, yo las había visto cubiertas de madera. Antes que este vecindario fuera un vecindario que hoy en día vale cientos de miles de dólares comprar un estudio al lado de nosotros, yo le decía a los hermanos cuesta ahora dos veces y medio, casi tres veces más de lo que nos costó todo este edificio con su estacionamiento. Pero hay que ver las cosas antes de que sucedan. Este vecindario yo lo veía bendecido, no lo veía lleno de alcohólicos y de gente criminal, lo veía bendecido porque la iglesia de Jesucristo iba a entrar a este lugar y porque es la sal de la tierra y la luz del mundo.

Hay que visualizar cosas que no se ven, hermanos. David le dice que Dios llama las cosas que no son como que son. Dios es el primer visionario que hay en el universo y nosotros tenemos que ser hijos de nuestro padre y poder concebir sueños grandes. Y qué si nadie en tu familia jamás se graduó de la universidad, quizás tu no has visto un miembro de tu familia pero tu puedes ser el primero u tu tienes que visualizarte recibiendo un diploma y celebrar eso y mirarlo. Hay que ver las cosas que no se ven, hermanos. Tu tienes que ver tu casa hecha y tu tienes que ver sus paredes y tienes que ver su alfombra y tienes que fantasearte dentro de ella.

 

 

Hay que sacar tiempo para cosechar visiones de la vida para uno poder entonces como Noé construir un arca y meter animales. Noé estuvo esperando años y años viendo algo que aún no se había visto, una lluvia caer, y por esa fe, dice, condenó al mundo. Es decir, no había excusa. El le creyó a Dios y su fe hizo posible la salvación de él y su familia.

Mire otra persona que tuvo visión, mire en el versículo 13, todos los héroes de la fe. Dice: “Conforme a la fe murieron todos estos, es decir todos esos grandes hombres y mujeres que lograron grandes cosas en la vida, murieron todos estos sin haber recibido lo prometido sino ¿qué?, mirándolo de lejos y creyéndolo y saludándolo.”

Ve, usted no puede saludar nada que usted no haya visto en tres dimensiones. Lo que más me ha impactado de ese pasaje es la idea de que esta gente, Dios les dijo ‘ustedes van a triunfar, su vida va a fecundar las naciones. Yo les he prometido triunfos y ustedes los van a lograr’. El Señor les habló de cosas que iban a pasar y muchos de ellos no las vieron, murieron sin haber visto lo prometido pero en la fe lo veían con sus ojos, y lo veían tan claramente que lo saludaban y lo creían. Y tu tienes así que creer que Dios te va a llevar a la meta.

Y cuando tu estés en problemas y en dificultades en tu meta, sigue saludando la meta. Di ‘en el nombre del Señor yo te veo, yo te declaro’. Acostúmbrate a hablar positivamente. Lo tengo. Es mío. Saluda las cosas que Dios te ha prometido y créelo y no dejes que nadie te mate tus sueños. Sigue echándole agua a tus sueños hasta que los cumplas. Salúdalos y cree en ellos.

En el versículo 26 y 27 dice que Moisés rechazó el lujo de la corte faraónica y el privilegio de ser hijo de la hija de faraón para, dice en el versículo 26 “.... teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo –aunque él no entendía eso pero era efectivamente lo que él estaba trabajando- .... teniendo por mayor riqueza el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios, ¿por qué? .... porque tenía puesta –miren de nuevo- puesta la mirada (puestos los ojos, ¿recuerdan?).... puesta la mirada en el galardón por la fe dejó a Egipto no temiendo la ira del rey porque se sostuvo como viendo al invisible”.

Uno tiene que ver las cosas invisibles. La mayoría de los seres humanos somos personas muy básicas. Solamente vemos lo que tocamos, solamente vemos lo que olemos, lo que tocan nuestros 5 sentidos. Pero el hombre, la mujer de Dios tiene que vivir con una facultad adicional que es la facultad del espíritu. Andando en el espíritu ...... Tenemos que ser gente soñadora, en el sentido positivo de la palabra. Tenemos que sacar tiempo para visualizar y que nuestra visualización sea como un acto profético donde al nosotros ver las cosas en película en nuestra mente, estamos profetizando sobre ellas y estamos añadiendo una dimensión adicional de poder a nuestras oraciones, a nuestras peticiones delante de Dios. Hay que visualizar, hay que poner los ojos en estas cosas.

Hay que concebir una visión y entonces alinear tu vida y cada aspecto de esa vida, cada acción a esa visión. Este es el centro de todo este mensaje de la serie en total que estoy desarrollando. Hay que vivir con propósitos, con metas, tomando autoridad sobre nuestra vida, con una idea clara de lo que queremos lograr y lanzarnos entonces a correr esa carrera.

Y voy a tomar entonces lo último que no lo hice esta mañana pero dice: “puestos los ojos en Jesús”.

Aquí es donde yo me pongo un poquito más espiritual. Jesús es una fuente de poder, hermanos, para nuestra vida. Visualizar a Jesús y visualizar su persona, su palabra, su ejemplo eso nos da ánimo para ganar las metas. Pablo, se ha dicho que su Evangelio era un Evangelio Cristo céntrico, porque Pablo todo era en Cristo. Si usted mira los escritos de Pablo la palabra en Cristo está por todas partes.

Pablo dice, por ejemplo, todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Y cuando tu tomas tiempo para fundar tu vida en Jesús, eso te da ánimo, eso te da poder. Hay algo misterioso en la figura de Jesús. Hay algo misterioso en el nombre de Jesús. Hay que vivir nuestros sueños, por eso es que yo no le estoy hablando a usted acerca de positive thinking, pensamiento positivo. Yo no estoy diciendo aquí simplemente un animador al estilo secular. Yo creo que cuando tu tienes a Cristo dentro de ti y cuando tu tomas tiempo para enfocar a Jesús en tu vida, eso misteriosamente te conecta con una fuente de poder que te da la capacidad para lograr cosas que los seres humanos comunes y corrientes no pueden lograr.

Hay que usar a Jesús en un sentido como una fuente de poder para llegar a las metas que nosotros queremos alcanzar. Cristo es el que hace posible que logremos nuestras metas. El es el héroe principal de ese gran panteón que nos muestra Hebreos 11. El es nuestro modelo para una vida exitosa, para un destino realizado, por eso debemos fijar los ojos en él y observar su ejemplo siempre, cuidadosamente.

Y eso me lleva a algo bien importante. Si tu quieres lograr grandes cosas en la vida es importante tener un buen modelo, un entorno. Hoy en día en los círculos de liderazgo y de pensamiento corporativo, todo eso, se habla mucho de tener un buen mentor, alguien que te mentoree. Es importante que si tu quieres llegar a metas, tu te asocies con gente que te pueda llevar hacia adelante, que te pueda dar energía, que te pueda servir de modelo. Búscate alguien que sea tu mentor.

Si tu ves una mujer en la iglesia, por ejemplo, que está llena del espíritu santo, una mujer que conoce la palabra, que ora con autoridad, mira, pégate a ella y dile ‘hazme tu discípula’. Que alguien te discipule y que ore contigo y que te transmita vida, que te transmita su visión.

Jóvenes, busquen un mentor, busquen un adulto. Adultos, sean mentores de jóvenes. Muchos de ustedes, hombres han llegado ya a una vida exitosa y han logrado.... no tiene que ser un genio, no tiene que ser un profesional de cuatro estrellas, pero has llegado ya a la adultez y estás casado y has peleado ciertas batallas y tienes tus heridas que has superado. Tu puedes ser un mentor de algún joven.

Hay muchos jóvenes que están creciendo sin padre en esta sociedad y que necesitan a alguien que les transmita vida. Por eso cuando estoy caminando por los pasillos de la iglesia y yo veo un niñito, a mi no me importa cuál sea yo trato en todo lo posible de detenerme y poner la mano sobre la cabeza y benedecirlo, que me de un abrazo y pegarme a él porque le estoy transmitiendo vida, de alguna manera.

Yo quiero que.... ese momentito allí que yo tenga con ese niñito y lo mire a los ojos y lo abrace o lo que sea, yo creo que algo le estoy transmitiendo y que ese niño quizás, eso se le quede pegado y que tenga ese recuerdo de un pastor años atrás que lo abrazó y su subconsciente sea bendecido por eso, y ame a la iglesia y ame al Señor por ese momento.

Y así tu también debes hacer lo mismo. Estamos en una sociedad que no tiene mucha gente sobre la cual poner los ojos que valga la pena. Hoy en día los jóvenes ponen los ojos sobre los artistas de rapp, sobre los jugadores de basketball, los criminales que ven en la televisión, los malos ejemplos sensuales del entretenimiento del cine. Esos son ejemplos superficiales, ejemplos que lo que animan es al consumismo, al materialismo, a la sensualidad.

Hermanos, tenemos que proveerle ejemplo nosotros a nuestros hijos. Tenemos que modelar, tenemos que ser vidas que puedan poner los ojos, no en el sentido de idolatrarnos pero que alguien diga ‘caramba, esa persona tiene algo admirable, yo quisiera imitarlo.’ No es que seamos perfectos y de paso te digo, no idealices a nadie. Tus mentores te van a fallar, tus ídolos van a caer. No hay nadie perfecto. Lo que estamos diciendo es un respeto sano, un aprender de las cosas que la persona ha logrado y tenemos que cuidarnos mutuamente.

Las mujeres casadas y ya con experiencia mentoreen a las niñas para que puedan poner los ojos en ustedes y aprender en ustedes. Ustedes ya han tenido hijos, han peleado batallas, algunas tienen sus heridas acerca del matrimonio, pero Dios les está sanando. Usted puede compartir con una jovencita un consejo. ¿Por qué nuestros hijos están tan vacíos?

Hace unos 3, 4 días yo me paré, iba a ir al City Hall de Sommerville a hacer una diligencia personal y estacioné mi carro y mientras buscaba mis papeles para ordenarlos para ir, había como, no les exagero, como 15, 10, 15 jóvenes de la escuela high school de Sommerville, pegados ahí cerca de mi carro. Yo estuvo como 10 minutos observándolos. Vi una jovencita de 16, 17 años lindísima y la vi pegada sensualmente a dos varones diferentes, y ellos la abrazaban, la manoseaban. Vi a otro jovencitos allí diciendo malas palabras y haciendo gestos obscenos. Vi en sus ojos el vacío, hermanos, de crecer sin padres espirituales, sin modelos. Esa jovencita pegándose, vendiendo su cuerpo ya por una sonrisa, una caricia, un sentido de que ‘tu vales’ de que te aceptamos. Y esos jovencitos abusando de ella y pensando en otras cosas sin motivación, sin propósito para vivir. Y yo decía ‘Padre, ten misericordia de esta generación porque son como ovejas sin pastor’.

No hay modelos, no hay nadie sobre quién poner los ojos hoy en día, pero nosotros podemos en el nombre de Jesús encomendarnos y decir: ‘Padre, yo quiero ser una persona que por lo menos un jovencito, una jovencita me pueda mirar y yo transmitirle algo de tu vida’. Y vivir, como decíamos, porque tenemos una gran nube de testigos alrededor de nosotros. Siempre nos están mirando. Hay gente que necesita, hermanos y si usted no es esa persona que ejemplifique valores altos, nadie más lo va a poder hacer en esta generación.

Mujeres, hombres mentoreen a alguien, cubran a alguien, algún jovencito, alguna jovencita. La vida, la humanidad aprende por transmisión de valores, una generación pasa su antorcha a otra generación y esa a otra generación. El diablo ha cortado ese sagrado ciclo de transferencia de visión de una generación a otra, y nosotros los cristianos tenemos que corregir ese defecto y comenzar a transmitir vida. Y entonces, llevarlos de la mano y decir ‘mira, no me miras a mi, a quien en realidad tu tienes que mirar es a Jesús. Pon tus ojos en Jesús, ese no te va fallar, ese no te va a decepcionar, ese no va a fracasar, ese no va a decir una mentira, ese no te va a prometer algo que no cumple. Pon tus ojos en Jesús. Ama a Jesús. Órale a Jesús. Medita en Jesús. Lee acerca de Jesús. Imítalo a él, aprende integridad en medio del sufrimiento. Y yo voy a desarrollarles un poco más la próxima vez que hablemos, pero cuando nosotros ponemos los ojos en modelos altos, y Jesús es el héroe por excelencia, nuestra vida se llena de la vida de Jesús.

Dice que mirando cara a cara el rostro descubierto somos transformados de gloria en gloria. Mirando a Cristo nosotros nos hacemos como él. Poniendo a Jesús como el ejemplo primordial, observando su integridad, observando su entereza en medio de la prueba, nosotros absorbemos esos valores.

Hermanos, yo les animo en el nombre del Señor. Invito a nuestros músicos a pasar por acá a poner la mirada en Jesús. Dice el escritor de Hebreos “....considerad a aquel –eso es lo que sigue después de ese versículo- considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.”

Hay que poner los ojos en una visión. Hay que usar aspiraciones altas en la vida. El mundo allá afuera está siempre mirando cosas decaídas, cosas corruptas, cosas que no dan vida, nosotros los cristianos tenemos que poner la mira en cosas excelsas, cosas sublimes, cosas hermosas.

Dice que “.... todo lo bueno –y se me ocurre un pasaje precioso, hermanos, y eso ya no lo tenía, pero ahora mismo, es precisamente en Filipenses, Capítulo 4. Miren lo que dice acerca de eso de poner la mirada en cosas altas y bellas y visualizarlas. Capítulo 4, versículo 8 de Filipenses: “.... por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza en esto pensad.” Yo podría decir en esto poned la mira.

Cristiano, Dios te llama a poner la mira en cosas sublimes, cosas altas, cosas inspiradoras, cosas bellas, cosas que te den ánimo, cosas que saquen de ti la gloria que está escondida. Jóvenes inviertan su tiempo en cosas que les van a inspirar. No pongan la mirada en tonterías que lo que les van a hacer es que les van a absorber vida y a robar vida. Pongan la mirada en cosas que los animen a seguir adelante. Busquen amigos que los inspires, busquen ambientes que quizás no sean los más deleitosos y atractivos posible, en término de gozo, pero que sean sublimes y admirables para que su vida pueda seguir en ese dirección.

Yo quiero una juventud que ponga la mira en cosas altas. Y el Apóstol Pablo termina diciendo “lo que aprendisteis, y recibisteis y oísteis y visteis en mi, esto haced”. ¿Usted entiende? Pablo era un hombre que caminaba con integridad, y él no tenía temor de decirles ‘hey, fíjense en mi, déjenme yo mentorearlos, imítenme a mi’. Solamente un hombre como Pablo podría decir algo así con esa seguridad.

Pero ahí está la idea de poner la mira en ejemplos positivos y pensar en cosas positivas. En esta iglesia hay gente hermosa, hay gente trabajadora, gente honesta, gente de integridad, gente que está haciendo lo mejor posible. Pongamos la mira y seamos como ellos, imitémoslos y bendigamos a otros. Si tu crees que hay algo bueno en tu vida, no pidas disculpas. No seas falsamente humilde. Di, ‘No, yo tengo esto y yo lo puedo dar y lo voy a compartir con un niñito, lo voy a compartir con un joven. Voy a compartir mi vida, voy a compartir mi talento, mi llamado, mis dones con alguien y después les voy a decir ‘mira, pon los ojos en Jesús, el autor y consumador de tu fe’.

Pongámonos de pie. Gente de visión, gente de visión, hermanos, gente de visión. Gente que esté concentrada en lo que Dios ha puesto en su espíritu y que lo persigan con ánimo hasta llegar a la meta.

Piensa en lo que tu quieres de tu vida, Dios te dice ‘Hijo, hija, ¿cómo tu quieres que yo te bendiga? ¿Qué tu quieres que yo hagas por ti? ¿Qué tu quieres ser en 5 ó 10 años? ¿Has tomado tiempo para pensarlo? Porque yo quiero bendecirte, yo quiero que tu me des los coordinados precisos donde yo voy a encontrarme contigo. ¿Cuál es el área de tu vida que tu quieres que yo toque para yo aterrizar allí con todos mis dones, todo mi poder y llevarte a la meta?

No hay nada imposible para un hijo de Dios. Pon los ojos en lo que Dios te ha llamado a conseguir. Pon los ojos en alto, apunta bien alto. Apunta bien alto en la vida y baña tus visiones todos los días en oración, visita ese jardín reservado donde está tu visión y vive la vida en esa manera, constructivamente, por diseño, no por inercia, no por improvisación, y llegarás a la meta en el nombre del Señor.

Dios es galardonador de aquellos que lo buscan y que definen visiones claras. Padre, yo bendigo a este pueblo en el nombre de Jesús en esta tarde y declaro el nacimiento de visiones nuevas en sus corazones en esta tarde.

Señor, ayúdanos a levantar un pueblo próspero, un pueblo bendecido, un pueblo de hombres y mujeres, de jóvenes y de niños que sean como una tierra fértil, bien oscura, llena de nutrientes, donde solo se necesita una pequeña semillita para caer, para que levante un árbol frondoso lleno de frutos que bendigan a otros.

Yo reprendo toda soga que el diablo quiera amarrar alrededor de nuestros cuellos para mantenernos atados a la tierra y suelto esas ataduras y veo a este pueblo elevarse a nuevas alturas. Oh, Señor, tu palabra dice que los que confían en Jehová tendrán nuevas fuerzas, serán como águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán. Oh, Señor danos ojos de águilas, danos una capacidad para ver la presa con toda definición delante de nosotros y lanzarnos.

Ayúdanos a visualizar cosas grandes que tu vas a hacer en nuestras vidas. Yo bendigo a este pueblo, Padre, y genero en ellos visión en este día, capacidad para creer, para ver lo que tu tienes para ellos y te damos la gloria y la honra Señor, y a ti solamente daremos el crédito.

Visiones para tu pueblo, Señor. Sueños, como le diste a José, como le diste a Daniel. Sueños que se han de realizar y la persistencia para mantenerse hasta que lleguen a la meta. Gracias, Jesús.

Recibe la bendición de Dios, mi hermano, mi hermana. Recibe esa semilla, el sueño de Dios para tu vida, créelo, toma tiempo para visitar esos lugares de gran creatividad y cree que Dios te va a dar tus sueños, en el nombre del Señor. Te bendigo ahora, en el nombre de Jesús. Gracias, Señor. Amen. Denle un aplauso al Señor.

Second Corinthians 13:5

TRANSCRIPT

Most of us spend energy and time avoiding the very thing that can provoke the most powerful breakthroughs in our lives. We spend a lot of our time, most of humanity spends most of its time and energy avoiding the very thing that can set them free.

Tonight we’re going to talk about the truth as God sees it and we’re going to talk about embracing the truth. Now, that’s a scary proposition for many of us, hang in there, God has a way of doing this. And we’re going to read someone’s mail, we’re going to look at Second Corinthians, chapter 13.

It’s the last anyway recorded, Paul’s last recorded letter to the church in Corinth, the very last chapter and some of his last words to them. Ok? And we’re going to read, we’re going to start by reading verses 5 and 6, and then we’re going to skip around…… chapter 13, let’s start with verse 5.

It says “Examine yourself to see whether you are in the faith. Test yourselves, do you not realize that Christ is in you? unless, of course, you fail the test, and I trust that you will discover that you have not failed the test.” He goes on “Now I pray to God that you would not do anything wrong; not that people will see that we have stood the test but that you will do what is right even though we may seemed to have failed”. And listen to this “for we cannot do anything against the truth, but only for the truth”.

Wrap your heads around that for a moment. “You cannot do anything against the truth but only for the truth”. Now let’s skip down to the very last verse of this chapter, verse 14, and if you receive nothing else tonight, would you just open up your minds and open up your hearts and receive this as a blessing into your life, just pack this away as a door prize for having come to the house of God, and in Jesus name “..may the grace of the Lord Jesus Christ and the love of God and the fellowship of the Holy Spirit be with you all.” Amen.

Right. Paul here is writing to a church that’s pretty much besieged. I’ve heard a lot of Christians talk about Boston as if it were another Athens or another Corinth. My friends, there is no other Corinth. Corinth was a very tuff, tuff place to be a Christian, primarily because there were no presidents for what it meant to be a believer, and primarily because most believers were just bombarded by layer upon layer of challenges to their faith. On one level you had the paganism that had wrapped most of ancient Greece for years, I mean, you had a whole panoply of different Gods to worship and even among themselves they did not know really who was in charge. In addition to that, you had a lot of eastern philosophies that had made their ways in from Indian and from other places. They were also competing for the spiritual attention of these people.

And then you had just plain old fashion carnality. Corinth was a wild town. There was a lot about Corinth that just appealed to the senses. And you had on the outskirts, on the very edge, besieged this little foothold of God’s kingdom, around the sea of loss, this just pinpoint of light surrounded by all of this darkness, called the church. It’s just this fragile little light, that God had only recently lit in this dark, dark, dark corner of the world. And you had, you know, folks who were not perfect, but I consider outright heroic, living day to day in this environment, a life that honored God.

Now, they didn’t get a lot of things right. You have two letter worth from Paul to the church in Corinth, explaining so much that they got wrong. But before we say, ‘Guau, gee those Corinthians, what were they thinking?’ Think about it, think about the battle they were waging, think about the darkness that was present in on them, and think about what they had, which was the hope of Christ, and that was enough. And with that message, with that simple message of Jesus Christ, Paul says ‘you know, don’t forget on a day to day basis as you begin your day, or as you end your day or as you walk out your door, and as you face your day, as you face your love ones who don’t share your faith, as you face your neighbors who need this Jesus, who need this life, as you walk this planet as a light. “We’re the children of light”, he writes to the Ephesians. As you walk this planet as light examine yourselves, examine yourselves to see whether you’re in the faith, test yourselves.

Now, let’s stop there for a minute. You’re going to do this whether you do it consciously or not, whether or not you intentionally examine your life, whether or not you sit down and ask yourself: well, how am I doing? How am I living? How do I compare? Am I making any progress? You’re going to do this automatically. Humans do this automatically. We do.

One of the biggest problems that we face with our young people, one of the things that we try to inculcate in the young people in our church is exactly how they should handle pure pressure and how they should handle the plethor of information and stimuli that they get. Why? Because even as children we’re measuring ourselves against other people. We’re measuring our lives against other people’s standards.

The reason why advertising is so effective is because the people who spend million of dollars to try to sell you toothpaste and cars, know that you’re constantly measuring yourself against the standards that they’re setting through this stuff. All right?

You know, you want to find a husband, you better have white teeth. You want to get that race, you know, or you want to have friends, you have better drive the new Accura. If you want to succeed, this is the standard. So whether you think or whether you do it unconsciously or not, we are constantly examining ourselves. We’re constantly testing ourselves. And most of us don’t do it intentionally. Most of us don’t do it outright, because it’s a fearful thing.

And we’re going to get to that in just a second. But Paul says “it’s all right for you to do this. It’s ok for you to examine yourself and you test yourself, because isn’t Jesus with you?’, he says. Isn’t that what he says? Do you not realize that Christ Jesus is in you unless you fail the test?

And that’s a rhetorical question. As he says “…. And I trust that you will discover that you have not failed the test.” You wouldn’t be doing this. You would not be measuring your life, you would not be examining yourself in the light of the gospel of Christ if Jesus weren’t in you, to begin with.

Now, the truth is though that most of humanity spends its life (there is silence in the tape…..) how many of you remember the Matrix, I mean the first Matrix, you know, the first movie? The really cool one, you know, not the broken down follow ups, but the first one of Matrix. And in fact, a running thring throughout this movie is that here you have an entire people inoculated with their brains pretty much plugged into this fake world. Their brains pretty much living an entire life that was a lie. There they are, you know, lying on this lab, living their entire life in this cocoon, but in their heads all sorts of things are going on, in their heads it seems like they’re making progress. In their heads, you know, they grow up, they fall in love, they marry, they find jobs, they live their lives and they die, but it’s all a lie. It was all contrived, because they are plugged into this machine. The truth is that they were slaves. The truth is that they had no life, they were living, they were existing, they were breathing, but outside of that their life had no purpose. Of course, once they’re unplugged from this thing and they see the real cruel world, it wasn’t so hard, you know, the Nebuchadneezzar was a really ugly ship and they had instead of steak, they ate this nasty porridge and it didn’t look like much of a life, but it was real.

Now, you remember something in this movie? They were betrayed by someone, one of their own, and his primary motivation for betraying them is that he wanted to get plugged back into that machine. You remember that? He wanted to get plugged back into the Matrix.

And folks, you know, that doesn’t surprise me because that’s the way most people live their lives. The reality of their life, their life is so unbearable that they want, we live our lives…. If we were really to confront the truth of who we are, what we’re made of, who we are in the cosmos, where we’re going and what we’re worth, without God being in the picture, it wouldn’t be a pretty thing. And most of the people that we minister to live their lives avoiding that. The truth can be unbearable.

But Jesus says ‘you will know the truth’. Now this is something that I heard people who had never gone to church in their lives and yet they know this verse, they know this by heart. Atheist will quote this verse back to you. “You will know the truth”, Jesus says in John chapter 8. verse 32 “…..and the truth will set you free”. This unbearable thing about ourselves that we try to avoid so much is the very thing that’s going to unlock the potential of our lives.

Now, let’s break this down. What did Jesus mean by this? “You’ll know the truth”. First of all, look at the articles within there. “You’ll know the truth”. First thing that we need to know about the truth is that there is a truth. It’s the definite article. It’s not one of many truths, but there is a universal truth, there is a universal law that governs all of humanity.

Now, this shouldn’t surprise you, even if you don’t buy this, ok? And by saying this I know I’m running directly in the path of the governing philosophy of our age, which is something called post modernism, that is telling you that there is no single truth. The truth is…. There is a plurality to truth. Truth is where you find it and what you do when you search for the truth is just find the truth that is most comfortable for you, and there is no truth that there is more valid that anyone else.

You know why I don’t buy that? Because the entire self help industry is based on the idea of a universal truth. Think about it. Go to a book store, the self help section and you’re going to find books on: How to be a better golfer, or How to be a better manager, or How to be a better father, or How to invest like the pros, ok? Go to any of these sections of the book store and all of these are based, this entire industry is based on one principle, that there is such a thing as replicable principles, that we can tie into and maximize to our advantage, that no matter what our culture is, no matter where we find ourselves, if we understand these principles, if we tie into these principles, if we know how the world works and line ourselves with these principles, with these invisible laws, we can work it to our advantage.

Steven Covy, based his blockbuster book “The seven habits of highly effective people” on exactly that idea. Now, he’s not a theologian, he is a moral man but he openly pulls in principles of scripture and he tells you….. and he begins his book, even before he introduces these habits, habits that are supposed to make you a more effective person, habits are supposed to make you universally successful, even before he goes into that he says, ‘you know what? There are laws that govern human interaction.

He’s not a preacher. He’s a guy teaching leadership courses and he’s saying ‘if you want to succeed as a human being what you want to do is look at how the world works, and realize that there are laws that you have no control over, but that have all control over you. And he says something interesting, you can’t break these invisible laws, we cannot break these laws, we can break ourselves….. I love that quote, “you can’t break the laws of nature, he says, but you can break yourselves against the law.”

What does he mean by that? You’ll never break the law of gravity, don’t worry about that. You’ll never going to find a cop who’s going to pull you over for breaking the law of gravity. No one is going to give you a ticket for breaking the law of gravity. You don’t have to worry about that, all you need to do to learn the consequences of breaking the law of gravity, is go up to the roof of the Prudential Tower and take one step off the edge, without sufficient thrust to stay afloat, ok? Very simple law of physics, in about two seconds you’re going to find yourself, you know, you’re going to find yourself splat…. Like a tostón, like a Greg likes to say. Ok? Splat upon the sidewalk of Boston somewhere, because you can’t break this law, you can break yourself against the law, but you’re not going to break the law of gravity. It already governs and overwhelms our reality.

And that’s what the Lord is saying here in First 8, we cannot do anything against the truth, but only for the truth. You can’t do anything to buy….. really, you’re not going to alter these laws but what you can do is harness these laws to bless your life and isn’t that what is saying?

The word is saying ‘you know, there’s a coming fabric that we either follow and we benefit from following it or we break it and we pay the consequences.’ And then, our project once we realize that, our project is pretty simple and this is, again, going back to the whole self help deal and I could save you thousands of dollars today if you just get this principle down. With this was worth coming tonight.

The whole project of life is this: lining up our lives with the invisible laws that God created from the beginning of time and that we call truth. God’s law in our lives and the idea is to line our lives up with the law of God. All right?

Now, how do you do that? Isn’t great that the Lord thinks of everything. And there is a vehicle that the Lord created precisely for us to be able to line our lives up against the law of God, and it’s known as confession. It’s known as confession.

Now, the Apostle John writes in his First Letter, the First Letter of John, chapter 1, verse 8, he says “if we claim to be without sin, we deceive ourselves and the truth is not in us”.

So the very first thing we need to realize, if we want to tap into the laws of God and if we want God to bless us, the very first thing we need to realize is our capacity to deceive ourselves. The very first thing you need to realize is that once you decide ‘I want to live a life of truth’, ‘I want to live a life that honors God’, ‘I want God to bless my life’, ‘I want to line my life up against the law of God’, realize that enabling within us we have the capacity, we have the ability to deceive ourselves in this project and deny that we even need this Lord, deny that we need to line ourselves up against his law. And the Lord is saying ‘you know, if we claim that we’ve never broken this law, if we claim that our lives are perfect, then we’re just kidding ourselves, we deceive ourselves’.

But if we confess our sins, violations by the way of God’s law. Tonight that’s how we will define a sin. A sin is an abrogation of his principles, those principles that lead to the Lord blessing us, that lead to the Lord shining his presence on us, opening doors for us, giving us health, opening up the promises of God.

If we confess our sins, he’s faithful and just and will forgive us our sins and purify us from all unrighteousness. If we claim we have no sins, then we make him up to be a liar and his word and has no place in our lives.

Now, what we mean by this word ‘confess’? You know, I consulted a Greek scholar, one Gregory bishop on this, and I heard this word before but I wanted to get this right. I’ve heard this word years, and years, and years ago and I thought it’s one of the coolest words in Greek in scripture. So, we’re going to learn a little Greek today.

The Greek word for ‘confess’ is ‘homologaio’, which is cool. It means exactly what is says, homo meaning the same and logaio meaning the word. In other words it’s literally saying, ok, the same word, meaning you and I….. that roughly translates to this: God, you and me were on the same page, we’re are on, literally, we’re on the same page.

You know how, ok, how a friend of yours is saying something explaining what happened in the ball, or is explaining what you need to do or what have you, and you respond ‘yeah, that.’ ‘Yeah, that’, or ‘Eso es, eso mismito, eso, yes, that’. Well, when you’re confessing before the Lord you’re basically going ‘yeah, yeah, God, that. What you said goes for me’. What I read right here, ok, that’s the law.

It’s not a suggestion, it’s the law. And my life, although my life may not be in line with it right now, I’m saying ‘I’m setting my bearings on that. I’m setting my bearings on that, what you just said’.

When I began my walk with Christ, when I was a very young Christian, I took this really, really literally. What I used to do, I was already applying for law school so I knew about a principle known as ‘incorporation by reference’, where you take one document and just by referring it you pull it into this other document. Well, I used to incorporate the word of God by reference into my prayers, and what I would do is I would literally take, you know, I would read the scripture and I would take that passage, I would kneel by my bedside and I…… just because I didn’t want to mess it up, I wanted to make sure I got it right, I would literally point to God, you know, point to the scriptures and say ‘oh, God this, this, this applies to me. I’m messing up in this area and I’m considering this a commandment for my life. This applies to me, God, this promise I will never leave you nor forsake so that you may boldly say ‘the Lord is my helper, I will not fear what man can do on to me’. Lord, that’s for me. That’s for me, that’s for my family, that’s for my mom, that’s for my dad, that’s for my vp, that’s for everybody. God I incorporate that into my life. That. What you just said. Cool. What you said is fine with me.’

That’s what all confession is. It doesn’t mean that you’ve achieved that. What you’re saying this: I am committing my life to line myself up with God’s law.

Now, what does that mean practically? It means two things. In order for you to do that, in order for you to say, ‘ok, here’s my life, here’s is God’s law and I will align myself up against that law, it means that you have two variables down. First, you need to know yourself. That’s what Paul is talking about when he says ‘examine yourselves, test yourselves, see where you are in the faith, read that word, line yourself up against that word and constantly ask yourself, dear God where am I against the standard of your word? This is a constant thing.

And, that’s not going to be entirely comfortable because a confession says, you know, I really have broken God’s law. You know, I really have lied. You know, I really do harbor resentment. You know, I really did commit lust. You know, I really did slander someone. You know, I really did steal. You know, God, I can’t get away from that, I should have blessed my mother and my father…. And on, and on, and on. You know, I really did let God down.

Now, folks, that’s the unbearable part. Doing that alone, doing that on your own, facing the truth of ourselves would be impossible, unbearable without the other end of this equation. It’s not just about knowing yourself.

Salvation is not going to come from knowing yourself alone. Your breakthrough is not going to come from some obsessive searching in your inner soul. It’s going to come from lining that truth about yourself along with the truth about your God.

For this to work you also have to know something about your God. For instance, you got to know that you have a God that created you, a God that loves you, a God that made you eternal, a God that wants you with him forever, a God who loves your company, a God whose heart breaks when yours does, a God who watches over you, a good beneficent, mighty, all knowing, ever present God, who is on your side and wants to be your friend.

Now, God wants that to happen. And if we are going to face the truth about ourselves and if we are going to achieve the setting free, the breakthrough that we want to achieve, it’s got to be God’s way, and the only way that it could be God’s way is with his presence in his heart.

And that brings Paul’s blessing, it’s one of my favorite verses in scripture. It’s that last verse of Second Corinthians, chapter 13. The first time I heard this verse preached, it was Gordon Fee a very renowned biblical scholar and writer, just preaching to a group of gospel businessmen and he preached out of here.

That was about 15 years ago and I when I intercede in prayer that kind of set the pattern of how to pray over people. It really what I want out of my life, in a sense, in this one verse you have the gospel encapsulated. ‘May the grace of the Lord Jesus Christ’, ok. Knowing our God, first of all starts with grace. But do we mean by grace? This could be a sermon in its own but just for tonight’s sake, let’s call grace the divine second chance, the divine second chance.

Just when you thought it was all over, just when you thought there were no more options, in fact you were so lost, we were all so lost, we were so out of it that we did not even know we were lost. It’s a little bit like picking flowers near, you know, railroad tracks and someone snatches us out of an upcoming train. In Spanish there’s a phrase for when you have these near death experiences ‘ese nació hoy’, ‘that guy was born today’. You get into this massive car wreck in ’93 and you walk out of it, the phrase is ‘oh, that guy was… he was born yesterday, he was born today.’ That’s what grace is.

Jesus was on a mission, it describes his entire ministry, the reason for his ministry and he says ‘these people, these poor people walking this planet on the edge of the universe cannot save themselves even if they wanted to.’ So you know what we’re going to do? I’m going to go down there and I’m going to pull them out of the fire. That’s exactly how Zechariah describes it.

The prophet Zechariah looking for it says ‘we’re nothing but twigs, our lives, it’s a beautiful image, are like twigs snatched out of the flames.’ Now, imagine that image: the hand of God, God sticking his hand in the fire to rescue a twig. God taking the risk to pull a twig out of the flames before it’s consumed and then you have grace. That’s what grace is. Grace is, I’m going to say it then from these spiritual terrorists who want to behead them and they have kidnapped them and I’m going to present them to their father unharmed. That’s my mission, Jesus says.

My mission is to rescue them and bring them before a God who loves them. And that brings us to this next blessing: the love of God. The first thing I think about when I think about the love of God is the fact that I’m never going to be able to wrap it around my head. It’s inconceivable and I strongly suggest that you not try to understand it, that you not try to parse this, that you not try to figure out God’s love for you.

I know so many people who do that, I think one of the most difficult things for people….. one of the things that makes it most difficult for people to come to Christ is this idea really, believe me. I’ve seen so many people who have a tuff, tuff time just receiving the love of God, just allowing God to love them, just to realize that God loves the fact that he created you and it would break his heart if he were to loose you and he wants to see good things happen to you, and he’s the mighty God of the universe and he wants to be your friend.

If you’re having trouble handling that, I just suggest that you just receive that here tonight. And no matter what you….. there’s nothing that you could tell God that’s going to shock him or surprise him, no left turns, no shots out of left fields that could…he knows you, he knows your yesterday, your today, your tomorrow. He knows your past, he knows your present, he knows exactly how you’re going to screw up in the future and having known all that, he still insists on loving you. And as long as there is breath in your lungs, he will insist on loving you. That’s just our God which is why we weep before his presence, which is why we cry, which is why…. It’s something very emotional. For some of us that is a little easier to get into the emotions than others, but all of us are capable of letting God love us if we just let us guards down and let him in.

And for that praise God we have help, and that’s that final blessing. We can know the truth because along with it we have the fellowship of the Holy Spirit.

Now, fellowship is just a word that means a friendship with a purpose. The Holy Spirit is on a mission, he has a job and Jesus tells us that when this comfort comes, when this Holy Spirit comes, he says ‘when he comes, the spirit of truth, when he, the spirit of truth comes, he will guide you into all truth’.

See, the truth about us doesn’t have to blow our minds. We’re on a path of perfection, a path of sanctification and it is this Holy Spirit that is our guide through these words. It’s the Holy Spirit that knows the way, it’s the Holy Spirit who know exactly how to train us so that we can line our lives up with the law of God.

And he says ‘he will not speak on his own, he will speak only what he hears and he will tell you what is yet to come.’

In other words, you’re going to get straight from the horse’s mouth, you’re going to get straight from the lips of God, precisely what he thinks of you and precisely what he thinks he can make of you. And that’s all God wants out of your life. That’s his plan. That’s why we examine ourselves. We examine ourselves because Jesus is in us, and he wants to perfect us and he wants us to have the breakthrough that can only come by our embracing the truth.

All right. Let’s bow our head for a moment. I’m going to ask the musicians to please come forward and I’m just going to invite you to just say this prayer with me.

Lord Jesus I know that there’s not getting around you. There’s no getting around the fact that you’re God and that you’re in charge and that you made the rules, you own the ball, you own the field, you pick the team, you are in charge. And God, we invite you to just shine your light in our lives and we commit ourselves, dear God, to just live our lives your way, to know exactly what it is that you expect of us and what it is that you want to do with us and through us and God, yes, that. We want that, we want that life, we want those purposes for our life, we want that trajectory for our future, do this through the working of your Holy Spirit in our lives, in Jesus’ name.

The locust swarm

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Dr. Miranda: I am so thankful for you having called Steve into the ministry, for carrying him through these years of studying. Now, as he prepares to bring your word to us, we pray that your Holy Spirit will be send on him on a different way, empowering him and giving him the thoughts that you want him to share with us. Bless him first, Lord, as your word descends upon him and remains there and take charge, Lord, take control of his lips, of his thoughts and even of our minds as well as we interact with your word, in Jesus’ name. Amen.

Steve Johnson: I love you. I love you and I’ll never leave you. That’s what she’s been told, that’s what she believed. See, Lisa, was dating this guy for a while, she thought he was the greatest. He’s good looking, very articulate, he had good jobs, he had a good amount of money, connections around town. He was fun too. He was really everything that she wanted and you know, he said that he loved her. That’s what she wanted. That’s what she wanted to hear. She needed to hear that, that he loved her. He would never leave her.

But, you know, he made that promise and he didn’t stick. See, first there was the sex, then the pregnancy and then the abortion. He was gone. You see, he promised to stay with her and all she was left with was guilt, shame.

I love you. I love you and I’ll never leave you. It’s a beautiful day for a wedding, December 15, 1987 and Tom made that promise to his wife. He said, ‘I love you and I’ll never leave you’. But, that was before the coke.

You see, the pressure of the job, the wide arguments with his wife, the kids at home, mortgage breathing at his neck. It was just too much for him. You know, it doesn’t really start with cocaine though. For him it started with alcohol, drinking too much, getting drunk on the weekends. That was just like his scholar’s days, there wasn’t any difference. It became too much and before long the alcohol just was not cutting it. He switched to cocaine and took over his life. He lost his job, his wife and his kids. He hadn’t seen them since Thanksgiving and he sure wasn’t going to invite them over to that ratty hole that he called an apartment. You see, all he was left with was just guilt, shame and he was torn apart. He had no hope.

I love you. I love you and I’ll never leave you. Every single person in Israel made that promise to God. God said ‘if you love me and follow my ways you’ll have peace in the land, you’ll have prosperity. I’ll give everything you need and everything you want.’ And they made that promise to God and he gave them everything they needed, everything they wanted. They had everything.

But then they turned from God, they turned their back on God and said, ‘No, Lord, we’re not going to follow you any more’. And God stripped the land. He sent locusts in, his agents of destruction to just tear up everything: the vineyards, the granaries, the fields, wiped out; the wine vats, the rivers dried up. They had nothing left. They were hopeless.

Now, each of those stories is a true story. Now, the names have been changed subject to guilty and I do say guilty because every single story it’s a broken promise. It’s someone who turned their back on their promises and turned their back on the Lord and what he had planned for them.

And I wonder how many of us are in that position tonight? How many of us in some way have broken our promises? We feel hopeless, we feel shame, guilt, destruction in our lives. Are you there tonight? You may be thinking: I’m hopeless, what do I have?

But, you see, each of those stories is going to illustrate a magnificent truth about the Lord that we serve.

So that story of Israel actually comes from the Book of Joel, so if you have your Bible turn to Joel. Joel is the Book after Oseas and before Amos, it’s kind of hard to find so I’ll give you a second.

But Joel is a book it talks about the very story I was telling you. The nation of Israel is in covenant with God, they’ve made a bow before the Lord, that they would follow him and God promised to bless them. At the very beginning of this book we find that the people are not feeling very blessed so in Joel, chapter 1, I’m going to read verse 2 and I’m going to read through verse 5.

Joel says this to the people of Israel. “Hear this, you elders, listen, all who live in the land. Has anything like this every happen in your days or the days of your fore fathers? Tell it to your children and let your children talk to their children and their children to the next generation. What the locusts swarm has left, the great locusts have eaten. What the great locusts have left, the young locusts have eaten. And what the young locusts have left, other locusts have eaten. Wake up, you drunkards and weep; wail all your drinkers of wine? Wail because of the new wine, for it’s been snatched from your lips.”

You see, in this point time Israel had turned its back from God. They rejected the promise that they’d made to him. And what they got was this destruction. Now, I wrote down a few little facts about locusts, because I just thought, you know, we read the locusts came and ate everything and that sounds really bad.

I don’t want to give you a picture of what that might look that. So, locusts are like this grass hoppers things that they’ve got wings, and they can fly and they move pretty quick. And what they do is that they swarm and I found that there have been locusts swarms that have been found on this earth often in Africa, different parts of the world, that are 12 hundred kilometers in size, square kilometers. Twelve square kilometers full of these grass hoppers things and there’s 40 to 80 million locusts per square kilometer.

Now, if you think about that, that’s about 96 million locusts. You know, they’re ok so there’s 96 grass hopper things and say they’re coming my way, so what do I do. I go inside, right? It’s not quite like that, especially if you’re livelihood depends on farming, because what they do is they eat their own body weight every day and so I read that there was this locust swarm that was in Africa, a number of years ago, and they were eating 423 million pounds of vegetation every day. There’s nothing left.

So, and the great thing about this is that they spell it out for us. This locust swarm comes through and eats up everything, all right? And then another locust swarm comes through and eats up what was left after that. And if there’s anything left from that, the other locust swarm comes in and eats that, and as if that weren’t enough another locust swarm comes through and just eats up everything it can. And what you find is that in this book of Joel, he talks about the sheep not having food.

Now, sheep are actually able to dig up the roots of the grass and of the grain and eat the roots, but even the roots were gone. So this is a serious business. This is total and utter destruction. There’s nothing left.

Now, it’s amidst you that when we turn from our Lord our lives are filled by destruction like this, our lives are filled with a total desolation.

And maybe you’re not feeling totally desperate tonight. Maybe you’re seeing parts of that. Maybe you’ve had the first locust swarm come through, maybe you had the second, or maybe you just see the locusts in the distance and you know they’re coming. Or maybe you know what it’s like to have had that fourth locust swarm come through and your life is totally gone. Maybe you’ve been there, maybe you’re there tonight.

I’m going to read a little more about this locust swarm. We’re going to start with verse 10 of chapter one, read through verse 12.

It says “The field are ruined, the ground is dried up, the grain is destroyed, the new wine is dried up, the oil fails. Despair you, farmers. Wail you, vine growers. Grieve for the wheat and the barley because the harvest of the field is destroyed, the vine is dried up and the fig tree is withered. The pomegranate, the palm and the apple tree, all the trees of the field are dried up. Surely the joy of mankind is withered away.”

Now, again I say, I don’t think this is too different from our lives. You see, we often, through our sin, through our broken promises, we just invite the locusts into our lives. We invite things in that destroy us and tear us up. Think about the relationships that you had, think about the friend that you had but you betrayed them, or maybe they betrayed you. Sometimes it’s the sin of others. They broke a promise and there’s just a break in that relationship and that relationship is broken, is destroyed. It’s like the locusts have come in and eaten up the friendship.

If you’re married, you may know what is like to come home every night to a husband or a wife, that you don’t really talk to because it is too painful to talk. So, you just come in, you do your thing and you live your life but that relationship has been eaten up.

Or maybe you’re in a situation where you know, your relationship seemed pretty good, yet you just can’t find that perfect job. And when you go to the interview for your perfect job, they say, how come you never stayed at a job for more than two months? I don’t know if that’s anywhere in here, but just think about that. The choices we make affect our lives and it’s hard to get a good job when your employer, when the interviewer says ‘why have you left this job, and this job and this job every two months?

You see, you made choices that brink brokenness in your life. Maybe it’s drugs and alcohol, you know, it starts that ok but it just starts to eat away until your life is totally broken.

Let me give you another example that maybe isn’t so extreme. I’ve been married to Sonia, my lovely wife, who was ……. for ten months now? About ten months? And I’ve never realized how selfish I was till I got married. You see, I’ve been walking through life, you know, pretty good. I don’t feel the destruction. I don’t feel the pain. I don’t see how the locusts have eaten away at me. I think ‘hey, I’m a pretty good guy. People like me, I’ve got lots of friends. I’m doing well at school, I’m doing well at my job. This is great. Life’s good. And on the surface everything was pretty good and I get married and she says to me things like, you know, ‘why did you do that when you knew I wanted you to do this?’ my God , let’s see why did I do something I knew you didn’t want me to do? And if I really asked myself, I’d say ‘because I’m selfish and I’d rather do what I want to do than what you want me to do.’ Ok?

And it comes up again and again. And it’s like, man, I’m really selfish. Now, I don’t want you to leave tonight thinking that Stephen is the most selfish person on the face of the earth, but if you do it wouldn’t be the worst thing of all. But it’s just to point that we all have that and sometimes it’s not as obvious. Sometimes it’s not as clear in our lives that really the choices we make have consequences, and a lot of times when we make bad choices we bring destruction into our lives.

Now, what we do often is we look at our life and we see something bad and we think ‘that person did something to me and that’s why my life is bad.’

You know, we look to our past to see why it’s bad and we point to that other person. Or we say, ‘my life’s bad, I don’t know why, but I’m not willing to look at my past to find out why, I’m not willing to look at my choices’. Either way, what we do is we avoid the things that we do. So, there are times in our life we look at the brokenness and we fail to realize that it’s because of our own choices.

But sin brings brokenness. Rebellion brings brokenness. When we break our promises to the Lord or to others, it brings brokenness. That’s just a nature of sin and rebellion and broken promises, they bring destruction. They invite the locusts in your life to eat things up.

See, maybe you ask yourself, ‘ok, I get it, there is brokenness in my life. There’s a little bit of brokenness or there’s a lot. You know, it’s like the four swarms coming through that destroyed up everything, but what do I do, what do I do with that? Ok, I understand. What next?

Well if we look at Joel a little bit further, we see this really awesome thing and we find that when the people of Israel turned from God, what they were called to do was to repent. And actually the only proper response to sin on our lives is repentance. So, I’m going to read to you verses 13 through 14 of chapter 1.

Joel says: “Put on a sackcloth, oh priests and mourn, wail you who minister before the altar. Come, spend the night in sackcloth, you who minister before my God for the grain offerings and drink offerings are withheld from the house of your God. Declare a holy fast, call a sacred assembly, summon the elderly and all who live in the land to the house of the Lord, your God and cry out the Lord.”

You see, what Joel is saying is ‘oh, but God did bad things in our past and he’s brought this horrible consequence. We need to repent, we need to turn back to God. And what he’s talking about is something I like to call an active repentance, or an outward repentance, but an act of repentance. This is when we have something that we’ve been doing and we direly turn and do something else and a repentance act actually means to turn from, to turn from the sin, to turn towards God.

But we actually….. ok, we’re going to do the right thing now, we’re going to do what God calls us to do.

Like with my relation with Sonia, I’d say ‘ok, I’m sorry, I repent, I confess and say I’m sorry I’m not going to do that thing any more, because that hurts you.’ and sometimes it takes months, months of work. Sometimes it takes a long time, but you’re turning and it may be gradual but you’re turning away from the thing you’re doing to do a better thing, to do the thing that God wants you to do, to have a fulfillment of your bow, a fulfillment of your promise with the other person.

Or you stay at that job even though you hate it because you need to stay somewhere for someone to take you seriously. Or stop the alcohol, you stop the drug abuse, you turn from it and do it active, turning to the Lord.

But it doesn’t leave it there. It’s not just an active turning, there’s also something else I like to call a spiritual turning, an inward turning. If we look in chapter 2 of Joel, verse 12 and 13 we’ll see that.

So, chapter 2, verse 12, Joel says, this is the Lord speaking “Even now, replies the Lord, return to him with all your heart, with fasting and weeping and mourning. Rend your heart and not your garments”

“Rend your hearts and not your garments”. You see, rend means to break, to tear and as a sign of mourning, as a sign of repentance, the people used to tear their clothing and often people didn’t have a lot of clothes, they had a cloak and they would tear it, it was a sign that they were turning from what they were doing, that they were mournful, that they felt deep sorrow for that.

But God says, don’t just tear your garment, tear your heart. Actually, after this act of repentance will you start doing the right thing? But, actually break your heart over your sin and turn to me and love.

You see, what happens often times is we turn from this thing that we’re doing that’s wrong and we say, ‘ok, now I’m good, now I’m clean, now I’m pure, ok bless me, Lord’. It’s kind of….. it seems like a good idea, right? I’m doing the right thing so bless me.

But, you see it can’t be a very prideful thing if you don’t have this breaking of the heart, this spiritual repentance. But, when you have spiritual repentance and active repentance coupled together, when they are united in purpose, then a beautiful thing happens, because you’re really turning to the Lord. And actually part of that breaking of your heart is saying ‘God I know I can change my ways, but I still can’t do anything about the stuff I’ve already done. I can’t get rid of that.’ And God says, ‘you know what? It’s not about you getting rid of, it’s about you being mournful and about repenting of that and trusting in me to take care of that’.

You see, God wants you to trust that he can take care of the stuff that it’s in your life. So here we read “rend your heart and not your garments, return to the Lord for he is gracious and compassionate, slow to anger and abounding to love”.

He relents from sending calamity. You see, God is saying ‘if you just break your heart in front of me, I’m not going to bring the locusts. I’m not going to bring the destruction. I’m going to relent because I’m compassionate, I’m gracious. You see, I want to do things in your life that you can’t do to yourself.’

And that’s what he’s talking about there. It’s a different type of thing. And again in 14 through 17, he says “who knows God he may turn and have pity and leave a blessing behind, bring offerings and drink offerings to the Lord, your God”,-remember they were gone before him.

Everything was gone, he restores it. It says, “blow the trumpets in Zion! Declare a holy fast, call a sacred assembly”, verse 16 “…. Gather the people, consecrate the assembly, bring together the elders, gather the children, those nursing in the breast, leave the bride room, let the bridegroom leave this room, and the bride her chamber. Let the priests who minister before the Lord weep before the temple porch in the altar. Let them say ‘Spare your people, Lord, do not make your inheritance an object of scorn, a byword among the nations. Why should people say ‘where is their God?’.

La actitud del triunfo (Parte 5)

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Hebreos, Capítulo 12, versículos 1 y 2. Este es el texto que constituye la base de nuestra meditación sobre cómo vivir una vida exitosa.

Dice aquí: “... por tanto nosotros también teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz , menospreciando el oprobio y se sentó a la diestra del trono de Dios.” Amen.

Les he dicho hermanos, acerca de estos dos versículos que yo leí que originalmente cuando comencé a mirarlos, mi único deseo, mi única intención era usarlo como una ilustración para uno de los puntos de este tema que yo he estado desarrollando durante estos sermones del éxito, la vida exitosa, la vida próspera. Pero después, al mirarlo más detenidamente me di cuenta que había tanto material, tanta enseñanza en él que merecía un enfoque aparte, un sermón, y se ha tornado, este creo que es el tercero que va en esa dirección, y creo que falta uno más por lo menos porque tiene tanto material.

Yo les decía el domingo pasado que estos dos versículos como que constituyen un esqueleto de lo que es la vida de éxito en cualquier forma que usted la mire, aunque el propósito original del Apóstol Pablo no fue que lo enfocáramos de la perspectiva del éxito, sino de la carrera cristiana, la vida cristiana, qué tenemos que hacer para tener una vida cristiana exitosa.

Pero ciertamente los elementos que él dice que nos ayudan a vivir una vida cristiana exitosa, también se pueden aplicar a cómo vivir una vida exitosa punto, en cualquier área de la vida. Puede ser el área, por ejemplo, profesional, de las artes o de los medios de comunicación, como Carla, o puede ser en la música, como Abby y Jessica y Jocabed, están desarrollando, y Elías que las acompañó. Puede ser en el ministerio, o en tu matrimonio, o en tus finanzas. Si tu quieres excelencia y éxito en cualquiera de esas áreas, yo creo que ahí tienes una base, una estructura que te puede ayudar para desarrollar ese éxito que tu persigues.

Y yo les decía que cada frase aquí como que tiene un significado, es como un eslabón o un escalón que tu puedes usar para subir hacia esa cima de éxito. Y cada una de esas frases, el domingo pasado hablamos acerca del hecho de que tenemos una nube de testigos alrededor de nosotros, que es importante. Hablamos de despojarnos de todo peso y de toda carga y del pecado que nos asedia. Eso lo toqué más en el servicio de las 12 y de correr con paciencia esa carrera que tenemos por delante.

Cada una de estas expresiones indica algo acerca de la vida de éxito. Es lo que quiero desarrollar un poco más. De nuevo, yo les decía el domingo pasado, ustedes recuerdan, que lo primero dice “teniendo una gran nube de testigos alrededor de nosotros”. El Apóstol Pablo está usando en estos dos versículos como una imagen de los corredores que están corriendo un maratón, por la manera en que él se expresa aquí.

En el mundo greco-romano en el cual él se movía estaban las olimpíadas y estaban os maratones. Todo eso que se hace hoy en día se aprendió del mundo de Grecia y de Roma. Ya eso existía, las olimpíadas y todas estas cosas, y los corredores corrían 26 millas con una gran multitud de gente acompañándolos, como en el maratón de Boston, todo a lo largo de las 26 millas hay gente animándolos a seguir adelante. Ellos tienen alrededor una gran nube de observadores que están mirando su esfuerzo.

Como nosotros, los cristianos, yo decía que tenemos mucha gente mirándonos: su familia, los que no son creyentes en su casa, los vecinos, la gente en su trabajo. Aunque usted no quiera están mirándolo. Desde que usted se identifica como un creyente, como un hijo de Dios, como un cristiano, ya enseguida la gente le pone los ojos en una manera diferente. Ya usted no es una persona meramente neutral, sino que la gente espera ahora que usted viva a la altura de lo que usted profesa, de lo que usted dice que usted es.

Y ellos quieren ver si verdaderamente el Evangelio funciona, si lleva al éxito y a los logros que dice la palabra. Los cristianos hablamos de que Cristo prospera, Cristo bendice, todo lo puedo en Cristo. Ellos dicen: ‘bueno, vamos a ver. Vamos a ver si es verdad eso. Yo te voy a estar observando’.

Y por eso es que los cristianos, hermanos, tenemos un deber en un sentido: de vivir vidas de excelencia y vidas de éxito y vidas que muestren los valores más altos del Evangelio. Y no es para que vivamos como pensando ‘oh, como que .... vivamos a la merced de la opinión de los demás.’ No, pero que vivamos con una sana conciencia de que yo represento el Reino de Dios, yo represento una iglesia universal y mi vida debe ejemplificar, una vida de esfuerzo. No debe ser una vida haragana y de comodidad y de mediocridad, sino una vida que represente una persona que está en perpetuo crecimiento, con valores altos, desarrollándose a si misma, quemando etapas emocionales y yendo hacia la madurez espiritual y con un apartamento ordenado, y con hijos que sean funcionales y mostrar la excelencia.

Decíamos que nuestros hijos están mirando a sus padres para ver qué tipo de ejemplo sus padres le están dando. Cómo va un joven a aprender a ser un hombre amante de su esposa y respetuoso de su hogar, y un hombre de honra, y de buenos valores si su padre o su madre no ejemplifican eso. Nosotros tenemos siempre testigos alrededor de nosotros que nos están mirando y por eso tenemos que siempre ser mejores y mejores y mejores.

Y muchas veces hay cosas que no las vamos a hacer aunque todo dentro de nosotros grita ‘hazlo’, por respeto a esas personas que nos ven y que si los decepcionamos, les estamos haciendo daño a ellos en su corazón y en su propio crecimiento. Así que esa es una razón por la cual nosotros tenemos que ser excelentes en la vida y proseguir a buscar metas altas, y querer vivir una vida de excelencia que ejemplifique ese Cristo poderoso y que dice que él está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

Tenemos que.... dice el Apóstol Pablo que vivir conforme a ese supremo llamamiento que nosotros hemos recibido. Ser cristiano es algo alto, exaltado y nosotros tenemos que ejemplificar eso. Así que, por eso el Apóstol dice ‘teniendo alrededor de nosotros una gran nube de testigos’, entonces habla acerca de despojarnos de todo peso. El continua con la imagen del corredor.

Los maratonistas, como tienen que correr tanto, y los corredores de larga distancia, adelgazan. Usted nunca va a ver un corredor de larga distancia con grandes músculos porque eso no es lo que ...... él tiene que estar lo más delgado posible. Un boxeador de peso completo sí tiene que estar bien pesado, o un futbolista o un bateador de baseball, pero un corredor tiene que ser “lean”, como dicen, bien delgado. No puede tener mucha grasa porque cada onza es peso adicional que él tiene que cargar, más trabajo para su sistema circulatorio, su corazón, sus pulmones. Entonces él trata de adelgazar a lo mínimo para poder correr a lo máximo.

¿Por qué usted ve los carros de carrera? No son carros como tipo Cadillac o SUV. Son carros pequeñitos, bien delgados, bien económicos en su peso y en su forma para poder correr rápidamente, para que el motor no tenga que cargar más y más peso. Hoy en día, por eso es que los carros los hacen como decía, los metales son bien..... más bien lo que tienen hoy en día son sustancias sintéticas, bien duras como el metal, pero plásticos muchas veces para quitar peso al carro para que ahorre gasolina y para que pueda correr más efectivamente.

Y eso Pablo dice “... quitando todo peso,..... dejando todo peso”. Si nosotros queremos correr una carrera de éxito en la vida, nosotros tenemos que identificar cuáles son esos defectos de mi carácter que me hacen correr más lentamente en la vida: el mal temperamento, por ejemplo, o una actitud crítica, o la ira, o el mal hablar, o el ser una persona resentida, que guarda resentimiento para con los demás, que se hiere fácilmente, etc. Todas estas cosas son peso que tenemos encima: el abuso verbal, el no expresar afirmación a nuestros hijos, las heridas del pasado que nos arrastran.

Muchas veces fuimos heridos cuando niños y vimos cosas terribles que nos hicieron daño y hemos tenido fracasos en el pasado. Todas estas cosas son peso que tenemos que dejarlo atrás. Déjalo atrás. Lo que pasó, pasó, déjalo atrás y ahora ve hacia delante y olvídate de lo que la vida te hizo. Ahora tu estás en Cristo Jesús y tu eres un más que vencedor, dice la palabra. No te lamentes del pasado. No vivas en el pasado. Mira ahora a ese Cristo que dice ‘Yo estoy contigo.’ Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Yo no puedo dejar que el mundo de atrás y lo que yo pasé atrás me deforme continuamente como una grabación que me está continuamente arrastrando y poniendo peso sobre mi vida. No, no, hay que desechar cosas y seguir adelante.

Ese dicho que dice ‘no llorar sobre leche derramada’. Para el cristiano tiene mucho significado: no dejes que el pasado te gobierne. Quítate el peso, sigue adelante. Todo lo que te impida ser un hombre o una mujer de excelencia échalo abajo. Porque si tu quiere vivir una vida de excelencia tienes que dejar atrás los patrones de pensamiento que no conducen al éxito, sino a una vida estancada.

Para uno tener éxito en la vida, tiene que cambiar su forma de pensar. Tiene que renovar su mente. Recuerdan que yo les dije al principio que una de las cosas que uno tiene que hacer para tener una vida de éxito es anchar el espacio mental, lo que uno puede creer. Si tu puedes creer cosas grandes, grandes cosas vendrán a tu vida. Pero si espacio mental es pequeñito, así mismo será tu vida, pequeñita.

Nosotros tenemos que pedirle al Señor, ‘Señor, ancha mi manera de pensar. Renueva mi mente para que yo pueda creer que yo puedo lograr grandes cosas. A muchos de nosotros se nos ha enseñado ‘No, tu no puedes llegar. Eso es solamente los americanos los gringos de ojos verdes’.

Pero no, en Cristo Jesús nosotros somos más que vencedores. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece, dice la palabra del Señor. Nada te puede arrastrar, así que no dependas de los pensamientos del pasado. Quítate ese peso y echa hacia adelante. Adelgázate. Hazte lo más económico posible en tus emociones y en tu composición psicológica mental, lo más eficiente posible. Cada día quita toda cosita que te impida correr con agilidad y destreza la carrera de la fe.

Entonces, dice ‘quitando todo peso, despojándonos de todo peso y del pecado que nos asedia’. El pecado que nos asedia. El Apóstol Pablo dice ‘mira, toda actitud en ti, toda imperfección pecaminosa, toda cosa que te hace daño espiritualmente y también en la cultura en que tu vives, esa es la idea.

Vivimos en una cultura, hermanos, que se ha alejado de Dios y dondequiera lo único que tenemos es malos ejemplos. En los medios de comunicación, en el entretenimiento, el periodismo, en la universidad te enseñan todo lo contrario a los valores espirituales correctos, la sociedad allá afuera. ¿Qué tenemos hoy en día? El matrimonio homosexual, suicidio, matrimonios divididos y quebrantados, jóvenes que no funcionan, separación entre padres e hijos, rebeldía. Es un desastre allá afuera, de rechazo de Dios y de los valores morales. Y la sociedad allá afuera está pagando el precio y nosotros vivimos en esa sociedad.

En un sentido esa sociedad nos asedia. La palabra asediar quiere decir ¿qué?: cercar, rodear, como cuando un ejército rodea una ciudad e impide que entre comida y que salga gente para destruirla, para reducirla a la derrota. Entonces el Apóstol Pablo dice ‘despójate de ese pecado que te rodea en tu vida y no dejes que influencie tu vida, no dejes que te controle, y cambia tu forma..... no dejes que el mundo con sus malos pensamientos te influencie’. Porque muchas veces el mundo va a decirnos, por ejemplo, cómo se llega al éxito.

En muchos ambientes, por ejemplo, en el mundo de donde se mueve nuestra hermana Carla y en el mundo de los negocios, te dicen ‘mira, pásale por encima a quien sea para llegar al éxito. No te dejes controlar por el amor o la ternura, o el respeto a los demás. Si alguien está enfrente de ti, quítalo. Si no funciona en tu negocio, échalo a un lado y búscate a alguien mejor, aunque haya trabajado para ti 30 años. Ya hay un joven por allí que sabe más que él y así no le tiene que pagar a este el retiro, así que bótalo antes de tiempo y consíguete otro fresquecito a quien tu puedas también sacar el jugo.’

Pero el cristiano dice ‘no, esos no son los valores míos. Yo tengo que ser leal a la gente. Tengo que ser fiel, tengo que amar, tengo que tomar la persona cuando está débil y fortalecerla y recordar que invirtió en mi vida y me bendijo, y ahora yo voy a ser fiel a él’.

Y ¿sabes qué? Dios te dice ‘sabes que porque hiciste eso te voy a bendecir, te voy a dar más’. Hay cosas a veces nosotros parece que vamos a perder, pero a la larga, ganamos porque el Señor está ahí. Entonces los valores nuestros no son los valores del mundo. Si tu quieres llegar al éxito tu tienes que hacerlo conforme a los valores del Evangelio, no conforme a los valores del mundo. Ese pecado que te asedia, esos malos ejemplos que hay en el mundo y que te presionan y que por dondequiera que tu miras los ves.

Uno, como cristiano tiene que decir ‘no, esos no son mis valores. Los valores míos son los valores del Reino de Dios. Si yo voy a llegar al éxito conforme a los valores del Reino de Dios. Y ¿sabes qué? Llegas, porque llegas.

El Apóstol Pablo dice ‘no os conforméis a este siglo, a esta edad, a esta cultura, sino transformaos más bien por medio de la renovación de vuestro entendimiento’. Nosotros somos contra cultura más bien. No conforme a la cultura. Entonces dice ‘despojémonos del peso y del pecado que nos rodea y nos empuja y nos aprieta, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.’

Yo quiero detenerme ahí en esa palabra ‘paciencia’. Dice ‘corramos con paciencia’. De nuevo, el Apóstol Pablo está pensando en un maratonista que tiene que correr 26 millas, 26.2 creo que es exactamente millas, y ese corredor tiene que correr con paciencia. Si se acelera demasiado y da todo lo que tiene en la primera milla, le quedan 25 todavía.

Entonces una de las cosas acerca de cómo correr un maratón, nunca he corrido uno, pero he leído acerca de ello. Uno tiene que medir sus energías y conocer la trayectoria que uno va a atravesar: dónde están lomas, dónde están las partes bajas, dónde están los lugares rocosas para uno poder economizar sus energías y manejarlas de manera que cuando uno llegue ya a la última milla uno tenga energía todavía para llegar a la meta. Y si hay alguien cerca de ti, que tu tengas suficiente energía para pasarle y tener esa última explosión de energía para llegar a la meta.

Mire un maratón para que usted vea que no es solamente correr, hay también una ciencia de cómo correr un maratón. Y hay que correrlo con paciencia, con buen paso. El paso del maratonista es tan importante como su energía y muchas otras cosas.

Entonces, el Apóstol Pablo dice ‘miren, cristianos usted tienen una carrera larga por delante. Jóvenes ustedes tienen 30, 40, 60 años todavía delante de ustedes para correr la carrera de la fe, así que asegúrense de correrla con paciencia. No se adelanten demasiado, no se cansen demasiado rápido. No se dejen tumbar por un fracaso. Pónganse de pie, límpiense la rodilla y sigan adelante, porque es una carrera a largo plazo. Amen.

La vida cristiana es una carrera de muchas millas, hermano. Aunque haya fracasos, aunque haya dolores, aunque haya adversidades y luchas, uno sigue adelante con paciencia. Y uno llega a la meta entonces.

Y ¿sabes qué?, asimismo es el éxito. Si tu te propones cualquier logro en tu vida, cualquier éxito, cualquier meta, tu tienes que mirar a largo plazo.

Hermanos, si yo les puedo decir algo hoy en día mirando hacia atrás mi propia vida, el ministerio y tantos otros pastores de iglesias que yo puedo observar y líderes, les puedo decir que una de las cosas más importantes del éxito es la paciencia, el uno ir poco a poco consiguiendo las metas. Si usted es de las personas de mecha corta, que solamente tiene un nivel de atención muy breve, y si usted no consigue lo que quiere en tres días usted ya tiró la toalla, olvídese, que usted no va para ninguna parte. La gente de éxito, que tiene una carrera que duran y que acumulan cosas y que levantan iglesias duraderas, y ministerios firmes, son gente que tienen una visión a largo plazo, a largo plazo.

Yo les puedo decir que ese es uno de los secretos más importantes del éxito: asumir una visión a largo plazo. Alguien dijo que Roma no se construyó en un día, y es cierto. Una carrera no se construye en un día. Una profesión no se construye en un día, se requiere tiempo, se requiere esfuerzo, se requiere persistencia para llegar.

Si tu te propusiste, por ejemplo, salir de deudas en tres años, pero cuando llegó el tercer año todavía tienes algunas deudas, bueno, extiéndelo un poco más, hasta cinco. Pero por lo menos ponte la meta y entonces asume que esto va a tomarme tiempo, voy a tener que ser paciente.

Si tu determinaste, bueno, quiero perder 30 libras. Dite las voy a perder en tres años, en vez de decir en 3 semanas. Y entonces ahí estás, aguantándote de la boca y sufriendo y mordiéndote los nudillos y llegaste, pero ¿sabes qué? Cuando llegaste a perder las 30 libras tienes tanto deseo de vengarte que en seis semanas las recuperas todas, porque no asumiste algo con paciencia, a largo plazo.

Tu mente se tiene que acostumbrar a comer en cierta manera. También tu estómago, tu sistema nervioso y todo eso. Entonces lo que tu tienes que hacer es ir poquito a poquito. Quita el café, o reduce el azúcar, monta escaleras en vez de tomar el elevador. Trázate una meta a largo plazo y con paciencia y vas a llegar a la meta. Es poco a poco que se llega, hermanos. ¿Usted entiende? Cualquier meta que tu tengas en tu vida, fórjate un plan y entonces coge un cincel y golpecito a golpecito ve quitando pedacitos de ese bloque de cemento y vas a ver que vas a formar una hermosa imagen al final de todo eso.

Paciencia. Se requiere paciencia para llegar a cualquier etapa de éxito en la vida.:visión a largo plazo.

 

 

Digan todos ‘visión a largo plazo’. ‘Paciencia, persistencia, poco a poco, se llega’. Amen. Gloria al Señor.

Es poco a poco que llegamos a la meta. Corramos con paciencia. Dice ‘la carrera que tenemos ¿cómo? por delante. Saben que ahí hay algo bien importante en ese punto y es precisamente que Pablo está pensando en un corredor que tiene la imagen delante de sí. La carrera, él sabe la carrera que va a correr.

De nuevo, los maratonistas planifican, como yo decía, la carrera que quieren correr: dónde van a acelerar, dónde van a reducir el paso, calculan, conocen a sus competidores, los principales y saben dónde ellos son débiles. Saben, por ejemplo, que al final, en la última recta final de las últimas 100 yardas o 200 yardas el corredor que más promete ganarles es su competidor principal, no es tan bueno en velocidad. Entonces, ellos esperan hasta el último momento y cuando ya el otro competidor está cerca de ellos, si ellos son más fuertes, dan esa última explosión y lo dejan atrás porque él no tiene tanta rapidez. Entonces, ellos planifican. Tienen una carrera por delante y ellos la planifican para poder llegar a su meta.

Entonces, la imagen que Pablo emplea aquí, es una imagen que sugiere un camino determinado, una dirección determinada y una distancia determinada. El atleta tiene la vista fija hacia un objetivo claramente definido. El maratón greco romano, como decía, requería ese tipo porque lo corrían en los campos. No es como aquí en las ciudades, aunque también esto tiene sus diversidades, pero ellos corrían en el campo limpio. Había montes y áreas rocosas y lugares difíciles que ellos tenían que pasar y tenían que planificar, tenían que saber la carrera que tenían por delante.

Yo digo aquí, la mayoría de nosotros no tememos una visión clara del tipo de vida, del tipo de carrera que queremos vivir. Vivimos por improvisación, no por diseño. Usted tiene que primero ver la vida que usted quiere vivir en su mente.

Yo voy a hablar un poquito acerca de visión en algún momento, pero usted tiene que saber la vida y usted tiene que en todo lo posible anticipar cuáles son los obstáculos que usted va a encontrar en el camino para poder llegar a la meta. Hay que planificar en la vida.

Hay que sentarse como yo decía, y determinar ‘bueno, yo quiero ser un ingeniero’. Bueno, qué quiere decir eso, que será mejor que te fortalezcas en matemática. Hay jóvenes que yo le pregunto ‘¿qué tu quieres ser están digamos en High school? Yo quiero ser médico, oh....., pero si usted mira sus notas no reflejan el poder ser médicos. No son buenos ni en ciencias, ni en biología, ni en matemáticas, ni química, y tienen notas malas. No entienden que hay una competencia terrible. Solamente el treinta y pico por ciento de las personas que solicitan para entrar a una escuela de medicina son aceptados. Y ese treinta y pico, y el ciento por ciento que solicita ya son gente de alto nivel. Entonces, mejor no pienses que vas a ser un médico, se un poquito más modesto y di, ‘bueno, yo voy a ser más bien enfermera o voy a ser asistente de médico o lo que sea’, pero tu tienes que saber qué tipo de vida.

Otra cosa: un médico tiene que estar 24 al días muchas veces disponible y es una vida muy difícil de vivir y tiene que estar a veces 24 horas en un hospital. Y si te llaman a una cierta hora mientras tu estás en tu casa durmiendo porque hay un enfermo que se está muriendo y te requieren allí. You’re on call. Tienes que preguntarte ¿ese es el estilo de vida que yo quiero vivir? O yo quiero un estilo de vida un poco más suave, más normal.

Entonces, tu tienes que saber qué carrera tu tienes por delante, qué tipo de vida tu quieres vivir. Tu tienes que plantearte una meta, un plan y entonces adecuar tu vida según ese plan y por eso que muchos seres humanos fracasan en la vida porque no miran lo que tienen por delante. No planifican.

Si tu quieres por ejemplo, un matrimonio feliz, hermanos, aquí es una espinita que yo tengo con muchos de ustedes. Hay gente que se queja continuamente por ejemplo, y con razón, de que mi matrimonio no funciona como es debido. Pero cuando yo doy un taller, o alguien da un taller de matrimonio no los vemos aquí. Entonces, tu tienes una meta: quieres un buen matrimonio, pero no estás adecuando, no estás pensando ¿qué se requiere?

Hermanos, para tener un buen matrimonio, hay que estudiar. Mire, a ver la gente para manejar toman clases y sin embargo para algo mil veces más importante que es manejar un matrimonio, no se instruyen, y creen que eso es ahí al azar ¿no? Tirar a ver si pego, cuando es tan importante planificar. Hay que invertir, hay que leer buenos libros, tienes que cultivar un buen matrimonio.

Si tu dices: ‘bueno, yo quiero que dentro de 5 años mi matrimonio cambie ciento por ciento. Esa es la carrera que tu tienes por delante, tu te fijas la carrera. Entonces, tu miras, bueno, ¿cuál es la trayectoria que tengo que atravesar? Bueno, mi esposa y yo no nos comunicamos bien. Siempre que hablamos terminamos peleando, cuando hablamos. Ok, entonces tengo que mejorar la comunicación.

Yo soy un hombre cerrado, como todos los hombres, no me gusta comunicar. Llego con la cara dura a la casa, y la esposa pregunta ‘¿qué te pasa, querido?’ ¡Ah, olvídate de eso, que yo estoy bien! No comunicamos entonces ella se siente rechazada, se siente alejada, se siente inútil, porque la mujer quiere bendecir, quiere ayudar, quiere comunicar. Pero si tu te cierras, como ella va a ser parte. Cuando ella te comunica también, tu tienes que escucharla, tienes que sentarte, tienes que esforzarte aunque te duela y aprieta los dientes, pero escúchala. Pretende que te interesa lo que ella está diciendo. Invítala a comer un día y prepárala antes para que no se muera de un ataque al corazón. Pero, llévala a un restauran y siéntense allí. Si no están acostumbrados a hablar, quizás la primera sesión va a ser incómoda, pero a la tercera o la cuarta, tu vas a ver cómo empieza a fluir la comunicación y las cosas mejoran.

¿Tu entiendes? Háblale de tu pasado y de tus temores, háblense unos a otros. Hay que ejercitarse, porque la carrera que tienen por delante, una de las lomas que tienen que subir es la mala comunicación. Entonces, si tu quieres tener un matrimonio con buena comunicación tienes que trabajar en eso, porque la carrera que tienes por delante lo exige.

Si tus hijos son el problema y tu meta es: yo quiero tener buena comunicación con mis hijos. Yo quiero que mis hijos cuando yo tenga o cuando me haya muerto que me recuerden como un papá o una mamá que los bendijo, que fue un apoyo para ellos. Yo quiero que me recuerden como un modelo para sus vidas. Porque yo creo que uno de los mejores regalos que un padre o una madre le puede dar a un hijo es un buen recuerdo de un padre que los amó.

Eso, hermanos, va a ser como un faro que los va a guiar en medio de la tormenta en sus vidas. No les dejes a tus hijos necesariamente miles de dólares, déjale un buen recuerdo de un padre, una madre que los amó, que los apoyó, que estuvo con ellos en las buenas y en las malas, que los toleró y que les dio cariño. Porque eso va a ser un pedazo de carbón encendido que les va a dar calor cuando haga frío en medio de la vida.

Entonces, si tu quieres ser ese tipo de padre, bueno, tienes que comunicarte con tus hijos, tienes que afirmarlos, tienes que salir con ellos, tienes que dejar de atacarlos y de fustigarlos y abusar de ellos verbalmente. Tienes que portarte bien en el hogar, porque es una carrera a largo plazo, cada día tu vas a tener una oportunidad de poner un poquitito encima de esa imagen que tu quieres construir. Cada intervención, cada acción va a ser pequeño cincelazo que tu le des a la estatua que tu quieres que ellos vean cuando tu te hayas desaparecido de la vida.

Entonces, cada intervención que tu hagas va a ser una oportunidad de dejar un mal recuerdo o un buen recuerdo, un cúmulo de experiencias y de recuerdos que digan mi padre, mi madre fue una mujer, un hombre de honor, un hombre de palabra, una persona honesta. Amó a mi madre, la trató bien. Fue una mujer emprendedora, una mujer valiente, trabajadora. Esas son las cosas que nuestros hijos quieren recordar, entonces tu, padre, madre, tienes que preguntarte ¿cuál es la carrera que yo tengo por delante y qué tipo de imagen yo quiero dejar?

La mayoría de los padres ni siquiera nos hacemos esa pregunta. Entonces, vivimos paternidad o maternidad defectuosa y al final lo que nuestros hijos tienen es una estatua hecha por un loco, con tres narices, un dedo, un ojo en la frente y 4 orejas, porque no nos preocupamos por esculpir una imagen coherente que tenga sentido, y que tenga coherencia y armonía, porque no vivimos la vida de esa manera.

Cada día, cada acción, cada intervención, cada contacto, cada palabra que tu le das a tus hijos es un cincelazo esa estatua que ellos van a mirar en su interior, cuando ellos estén en crisis o cuando ellos vayan a ser padre o madre, o esposo o esposa. Y tu tienes que desde ya comenzar a construir esa imagen, cincelazo a cincelazo, esa carrera que tu tienes por delante.

¿Cuántos entienden lo que estoy diciendo? Ok. Eso es una carrera, si tu no tienes una carrera por delante bien definida, no vas a llegar a la meta. Tienes que proponerte una carrera, la carrera que tenemos por delante. ¿Ven lo que estoy diciendo?

Teniendo testigos despojémonos de todo peso, todo pecado y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. ¿Qué carrera tienes tu por delante? Hay muchas carreras que uno corre por la vida: matrimonio, finanzas, vida física, relaciones, temperamento, carácter, resolución de traumas del pasado y malos recuerdos. Todas esas son carreras en la vida, y cada una de ellas requiere un plan y mirarla antes de correrla para uno sabe cómo llegar al éxito.

Por eso es que yo estoy hablando, hermanos, todo estos mensajes que yo estoy dando sobre el éxito dependen de esa idea de vida por diseño, vivir una vida por diseño en vez de una vida por improvisación. Diseña tu vida y no dejes que la vida la diseñe por ti. Que los hombres o la sociedad o los eventos del pasado, te diseñen la vida en vez de tu diseñarla.

¿Saben qué? No les voy a cargar con más de ahí. Yo voy a pedirle a los músicos que pasen por acá ahora y nos bendigan.

Pero, hermanos, eso es bien importante. Si quieren Denle un aplauso al Señor. y recuerden eso..... amen. Gloria de Dios por eso, si. Mientras llegan nuestros músicos, yo les digo, recalco eso, de vivir con una visión por delante, una meta que tenemos por delante. Correr con paciencia.

Si tu fallaste una vez, vuelve al esfuerzo y continua. Nuestros músicos, por ejemplo, a veces yo tengo controversia con nuestros músicos y déjenme decirles por qué, y son de gran bendición para mi, pero aprovecho eso por ejemplo para una carrera que tienen por delante. Para mi, por ejemplo, si yo quiero ser un director de alabanza efectivo o un músico efectivo, un salmista para el Señor, yo tengo que forjarme una meta: ¿qué tipo de cantante yo quiero ser? ¿qué tipo de músico yo quiero ser? ¿qué tipo de adorador yo quiero ser? El músico, la persona que canta o que toca o que dirige en una iglesia tiene que forjarse un plan, una meta, tiene que estar preparado.

Mi meta, por ejemplo, es que los músicos siempre estén preparados para cualquier cosa que yo los necesite, de manera que no haya ni siquiera que llamarlos, sino que ellos vengan y estén listos siempre, que estén como soldados listos para entrar en acción. Entonces, hay que forjarse una meta y hay que mantenerse en esa meta.

Hay que preguntarse ¿qué tipo de músico yo quiero ser? ¿Qué tipo de adorador, qué tipo de salmista, qué tipo de guerrero espiritual? Y uno tiene que pensar previamente para uno poder llegar a esa meta y uno tiene que plantearse primero, no improvisar, sino uno plantearse.

Un ujier, ¿cómo yo puedo ser un ujier excelente? Bueno, que si hay una necesidad, enseguida yo pueda estar allí. Usted tiene que primero definir qué tipo de ujier usted quiere ser y entonces usted quiere ser una persona siempre disponible, diligente, observadora, rápida en detectar necesidades, paciente para aquietar a una persona exaltada, tiene que venir en oración, tiene que vestirse bien, tiene que usar un enjuague de la boca para acercarse a la gente. Todo este tipo de cosas, cosas sencillas y cosas grandes, pero todo eso hace una imagen. Usted tiene que primero plantearse la carrera que usted tiene por delante y entonces correrla con paciencia, día a día, aprendiendo, mejorando, trabajando con su equipo, preparándolo, instruyéndolo para usted pueda llegar a la meta.

Si no nos proponemos excelencia en nuestra vida, no vamos a llegar a ella. Y a veces yo puedo ser impaciente con ustedes, a veces se me cruzan los alambres porque yo se que a fuerza de insistir ya a veces soy un poquito áspero, pero es que yo tengo tanto deseo de que mi gente sea excelente. Yo no puedo tolerar la mediocridad, hermanos.

Y el primero que tiene que ser exigente es yo conmigo mismo. Pero yo quiero crear una comunidad en el nombre del Señor de excelencia, gente que sepa como comportarse. El ujier sabe lo que tiene que hacer, el músico y el adorador lo que tiene que hacer, el diácono sabe lo que tiene que se espera de él o de ella. El director de un ministerio sabe lo que se espera de él o de ella. El creyente sentado en la banca sabe que se espera de él fidelidad en los diezmos y sus ofrendas. El esposo sabe que se espera de él ser un hombre ejemplar con su mujer y con sus hijos. La esposa, una ayuda idónea para su esposo, una madre que demuestre excelencia y fortaleza, no una mujer apocada y dependiente. Los niños, los jóvenes que honren a sus padres y a sus madres porque saben que eso es un llamado de Dios en sus vidas.

Cada persona sabe lo que se espera, y cada uno de nosotros en la capacidad en que nos encontremos nos preguntamos ¿qué tengo yo que hacer en esta etapa de mi vida o en esta condición para ser un hombre, una mujer de excelencia, un joven de excelencia, un estudiante de excelencia? ¿Qué constituye ser un estudiante grande, hermoso y exitoso? ¿Y cómo puedo yo llegar a él? Trazarme una meta, una carrera que tengo por delante y llegar a esa meta.

¿Me entienden, hermanos? Gloria al Señor. Póngase de pie ahora. Reciba la palabra de Dios en su corazón en esta mañana. Eso es lo que Dios quiere de nosotros: esa excelencia. Yo quiero formar un ejército, un ejército excelente que le inspire miedo al diablo y al infierno. Una comunidad de gente excelente que aproveche lo que ha recibido de Dios, un espíritu poderoso que levantó a Cristo de los muertos, ese es el espíritu que tu tienes dentro de ti. No puedes ser mediocre.

Reprende la mediocridad y sácala de tu vida. y lánzate a una carrera de excelencia y córrela con paciencia. Cada día mejorando un poquito. Ustedes tienen la mala fortuna de tener a alguien que cree lo que predica y que va a forzarlos a ustedes, los va a empujar y yo también me voy a forzar a mi mismo, ¿ok?

Yo voy a tratar de poner de mi parte. Estamos entrenando maratonistas, no gente de corta carrera y corta duración y eso va a requerir disciplina y va a requerir claras instrucciones y claros valores. Pero yo creo que vamos a sacar, en el nombre del Señor lo mejor que hay en ustedes para gloria del Reino de Dios. Haga un compromiso en esta mañana de ser un hombre, una mujer de excelencia.

Padre, esa carrera que tenemos por delante queremos correrla y llegar a la meta, correrla pacientemente, persistentemente, con una visión a largo plazo. No nos vamos a conformar con mediocridades ni con improvisaciones, sino que queremos vivir una vida con propósito. Queremos despojarnos del peso, cualquier peso del pecado o de la cultura alrededor de nosotros. Queremos ser gente que sea un buen ejemplo para esa gran nube de testigos que tenemos alrededor de nosotros, Señor. Ayúdanos a Señor una comunidad ejemplar, una iglesia ejemplar, que traiga la gloria en nombre de Jesús y a ti daremos toda honra y toda gloria, Señor. Guárdanos de deshonrarte, Señor. Guárdanos de traer vergüenza a tu nombre, Padre, es tan alto el Evangelio que hemos recibido.

Queremos vivir a la altura de ese Cristo que es nuestro ejemplo, Señor. Bendice a este pueblo, Padre. Bendecimos de nuevo a nuestras madres en este día que su corazón sea sellado por ti hoy, Señor. Toda tristeza desterrada de ellos y puesta por tu gozo y tu esperanza, Señor. Gracias por una comunidad que puede vivir en armonía. Te bendecimos, Padre, y te damos todo honor y toda gloria. Amen y amen. Denle un gran aplauso al Señor en esta mañana. ¡Aleluya!

Luke 16

TRANSCRIPT

I invite you to look with me at Luke, chapter 16 and we are going to go to verses 1 through 9. I decided to continue with this theme of the stewardship and of good management of God’s assets. So, I thought it would be nice and kind of illuminating to see two parables that Jesus related regarding the same subject. I’ll try to remind you, of course, I know that my last sermon is firmly edged in your mind and you sensibility and you remember every word of it, but I’ll try to remind you just a little bit so that, just to be redundant. But I thought it would be a nice contrast between the two.

So, Luke, chapter 16, let’s begin with verse 1, and it says here that “… Jesus told his disciples there was a rich man whose manager was accused of wasting his possessions. So he called him in and asked him: ‘What is this I hear about you? Give an account of your management because you cannot be manager any longer.’ Now, the manager said to himself: ‘What shall I do now? My master is taking away my job, I am not strong enough to dig and I’m ashamed to beg. I know what I’ll do so that when I lose my job here, people will welcome me into their houses. So he called in each one of his master’s debtors and he asked the first, ‘How much do you owe my master?’ ‘800 gallons of olive oil’, he replied. The manager told him ‘Take your bill, sit down quickly and make it 400.’

Then, he asked the second ‘And how much do you owe?’ 1000 bushels of wheat’, he replied. He told him ‘Take your bill and make it 800 hundred’. The master commended the dishonest manager because he had acted shrewdly, for the people of this world are more shrewd in dealing with their own kind than are the people of the light. I tell you, use worldly wealth to gain friends for yourselves so that when it is gone you will be welcomed into eternal dwellings.”

Praise the Lord for his word. Again, as I told you, I thought it would be interesting for us to contrast the two parables.

Greg, why don’t you come here quickly. I’m going to put you on the spot here for a second and I need you here because we need the mike, so just make it a little bit more dynamic. But maybe Greg being the pastor and the preacher, can give us just a quick summary of what you remember, I mean, it maybe two sentences or three. Just put us in terms of what we talked about last Saturday, you know, what you remember of it and how it impacted you, whatever. And then we’ll try to pick it up from there.

So, go on. Let’s make this a team effort here.

This can be an extremely embarrassing moment, so it’s a good thing I happen to remember what we talked last week. Last week was the parable of the talents, remember? Where the supervisor gives a certain number of talents to all his different employees and then he demands an accounting from them of how they used what had been given to them.

And there were some of them that were, you know, who had done business, they had invested and they’d made more money, and then there was the guy who was afraid, who buried it. He said: ‘No, I was afraid so I just hid what you gave me and here it is back’. And that guy got in big trouble.

And it just really impacted me because I just remember, I got up and blabbered last week, that I had… during that week I had performed a funeral for a woman who was just a quiet, humble little lady, who just quietly served and touched hundreds of lives in this congregation and around Boston and you would never know it. I mean, we hardly, you’d hardly know she was there. When she passed away, she had one brother living here and her funeral was packed with hundreds of people who were talking about all the things that she had done to bless them and I remember her the last day of her life, she had spent taking care of kids here in the church in the name of Jesus. And I thought, ‘God, that lady was faithful, she used what you had given her and made a difference in the world.’ And I thought: what do I do with the time and energies that God has given me?, and am I investing in, am I using it about things that are really relevant in the eyes of God?

So, that’s what I remember from last week, so I don’t know if that’s what you meant to say but that’s what I remember.

Continue preaching the sermon now, I mean, you did a great job. You kind of put me on the spot here now. Now, I feel that I’ve got to really make an extra effort. Thank you, that’s perfect.

You know, the whole idea, outstanding… it was this sense of the Kingdom of God being serious business. I don’t know if you got that clarity from the atmosphere that was established by that parable. The fact that the master brought his stewards, his servants, before him and it was like, let’s give me and account; there was business. And it wasn’t like an optional kind of thing. This man, this businessman expected a return on his investment. He gave them something, he entrusted something to them, is the word that is used in the scriptures and he expected profit from them.

And we’re talking about the fact that what Jesus was intending to say was that each of us, just like each of these servants received a gift, or an investment, a piece of capital, each of us has been given by God with the Holy Spirit a gift, an ability of some sort, a talent of some sort. With the Holy Spirit comes an endowment of power.

The book of First Corinthians speaks about the manifestation of the spirit and God tells us that when he comes into us, he comes with abilities, with endowments of power and gifts that he expects us to put to work while we are here in earth.

So, you know, we need to abandon this idea of Christianity as simply being: ‘well, God giving me something and my coming to church to receive something and accept that Jesus Christ to be saved and to go to heaven and to be given money, and to be made comfortable, and to be made healthy and so on and so forth. Yes, all of these things do apply, but God also gives us his blessings in order that we, as Christians, might give something in return to the Kingdom of God.

While we are here on earth we are expected to work. And so, when we come before the kingdom, remember we talked about that judgment seat of Christ, where the Bible speaks of believers being brought before Jesus to give an account of how they did here on earth and what they did with what they had been given.

And, you know, clearly we cannot let fear hold us back. I put Raquel on the spot this evening because she doesn’t like to speak in public and I said: ‘Raquel, come on up and give the announcement’. You know, it’s this idea, I remember when I started preaching I was scared to death, because I had two incredibly good preachers who had been the pastors and the preaching pastor of the church that I now, as young, you know, untrained aspiring pastor, I had had them before me, and so I had this shadow hanging over me. Two really outstanding preachers and here I am, you know, fumbling along with the Bible and I remember every Sunday when my car turned the corner towards the street of the church it was like a knot in my stomach. And I experienced that for months and months, and months, until I finally started relaxing and so on and so forth.

This steward, the bad steward, the bad servant he allowed fear to freeze him and God says, ‘No, do not let fear stop you. You have to make an effort. I have given you gift and you must work at it and you must develop it.

So this idea of serving the Kingdom of God is not optional for any of us and that’s an important concept that I wanted to develop with you. So, you know, I like this second parable because it keeps the same themes keep coming up again. And so it tells you that this was something that was very much on Jesus’ mind. It was no coincidence.

You see, when Jesus gives the same kind of concepts time and time again, it tells you that you’re latching on to something that’s very important. So you see here the same kind of idea: this sense of giving an account, number one. In this parable, this manager, and I like the word manager because it really relates to the modern times. Steward is a word that sort of more archaic, but manager we can understand, and a woman like Susan ….. would understand this language here of the marketplace.

This manager is called by his master, by his boss to give an account of the use of the master’s properly. And he has heard reports, and has had indications that this steward is not using his master’s assets appropriately. So, there is always this idea, you know, am I using the gifts that my Father has given me, the benefits, the blessings that God has given me, appropriately?

It gives you the idea that God is looking over us, I mean, not in the sense of with a whip in his hand, but God is interested in what am I doing? Every day I need to ask myself that question as a Christian. You know, am I making the best of my life? Am I using God’s assets appropriately? Am I investing? Am I making efforts? Am I being entrepreneurial? Because it’s a crucial question: God is interested in how we are doing with his assets. And that concept is so crucial that you see Jesus using it on two occasions.

I’m impacted also by, in this parable, by what I said before, the use of language of the marketplace, it’s business language. You know, the manager, actually the word manager the Greek is oikonomos, where the word economy or economist comes from. It’s this idea of somebody who manages a household and administers the goods of the household. This idea of giving an account, the idea of possessions and riches, and of debts and of taking a bill, and cutting it in half and so on and so forth. All of this is the language of the marketplace, the language of business. And in a sense, you know, the Kingdom of Heaven and the Christian life, is something like a business.

You’re given something and you’ve got to work, you’ve got to invest, you’ve got to be entrepreneurial, you have to be diligent about it, all of these things are expressed here. What I like about this parable is, above everything else, it gives you a king of mentality that you need to adopt as a Christian. Really, that’s what I think the essence of this parable is. It’s calling us to adopt an outlook, a way of looking at things, a way of doing things. And I am going to impact that a little bit more.

But, you know, I think we need to adopt this attitude of businesslike in the Kingdom of God. I think we are so lax as believers many times, basical, so informal about the gifts that we have received and about the seriousness of the Kingdom of Heaven and about God and how serious it is to serve this God who loves us but also expects us to work on his behalf; that if we change our attitude, and this is what Jesus is saying. He says, where he says ‘the children of this world are much more shrewd in their dealings with others than the children of light’, he was making a point and he was very cryptic kind of statement, but it means a whole lot.

And I think that it is in this idea that the children of this world are so much more diligent, astute, businesslike, they’re more intentional, they plan more, they are more concerned about making a buck and making profit, than the children of the spirit, who are so much more, you know, matter of fact and kind of ‘yes, if I can I’ll do it, if not that’s ok, because God is good and God loves me’. And Jesus is saying, ‘we as children of the spirit we need to adopt the same kind of diligent attitude that the servant shows here in this passage’

You know, I think, one of the big problems that I see many times with the people in the kingdom, in church and ministers and so on and so forth is this lack of excellence, this lack of diligence about the Kingdom of God. You know, when I look at people in the business world, I see the very opposite. I mean, if you don’t render profit to the company, you’re cut loose, so you’ve got to be at it, you know, all the time. You’ve got to be trying to make a buck. You’ve got to be planning how to combine this.

You know, a movie comes out, the Mc Donalds buys the rights of the movie and then starts to making hamburgers that look like the main character in the movie. Or, you know, a cartoon comes out of the movie because it makes money, and so they think ‘oh, we can make more money.’ Or, you know, the sequel comes, it’s this thing. You know, people are always thinking: how can I provide? How can I fill a need? How can I get money out of people? How can I make a product that will create a need that will enable me to make money out of it?

I mean, that’s is a very entrepreneurial, a very diligent kind of attitude. And Jesus is saying, ‘you know, you must transfer that same kind of diligence to the things of the Kingdom of God. You must be just as vigilant. You must be just as active in making profit for the Kingdom of God. You must adopt that same kind of mentality, that same kind of business outlook, so that if you invest a lot, you can get more out of your money. If you are creative and you diversify your talents, you can get more out of it.

You know, today we had an evangelistic event here at the church, women put together an evangelistic event. I remember my talking with my wife a while ago about ‘hey, why don’t we do something just to invite women and we make the price of admission bringing a friend, bringing somebody who doesn’t know the Lord? And we started experimenting with that idea, about 4 events ago and God has rendered such a fruit out of these efforts that it’s just amazing.

Today we had about 120 women who came to that event. And there was a lunch with one woman gave an exposition on how to make flower arrangements, and the idea is how to bring beauty out of your life over the person of Christ in you. Another woman gave a testimony on what God had been doing in her life and how God had been so detailed oriented in orienting her life. You know, out of that event, 15 women I think it was, received Jesus as their savior, and about 40 women, thirty some women came who did know the Lord for the first time to the church.

And so, you know, you see that out of one idea, out of one event, so much profit was obtained. And so, we’re already talking about this summer going to a festival here, that’s called the Puerto Rican Festival, where thousands of Latino people go to Franklin Park for 3 days and we’re already making plans: how can we use that opportunity? And we’ve already bought a booth there and we’re planning how can we get profit for the kingdom out of that. How can we bring people to the kingdom, making publicity, getting some food for the people who are going to be visiting us, doing all kinds of displays and so on.

You know, I think that’s what God wants us to do: to be active, to be alert to opportunities and to invest in the Kingdom of God in all kinds of creative ways. It’s an outlook, it’s a mentality.

Now, let’s look for a moment at what the steward does, this manager and see how we can imitate him in that sense and how his conduct illustrates what I’m talking about. You see that this guy, his master finds him out, he’s kind of an ambivalent character in a way, because in the one hand he’s not very attractive because he’s been mismanaging, and probably stealing is the word, from his owner’s assets. So, he’s found out and he’s in big trouble. Now, he knows that the day of reckoning is coming. Now, what does he do? This is what Jesus lashes on to. Instead of sending his resignation just like that: ok, I’m going to be fired and that’s it. Well, too bad. Instead of being fatalist and being defeated in his attitude and being kind of, just well, what can I do? They got me and I’m just going to resign, he hatches a plan, he becomes active and he starts thinking: well, I really, physically I’m just used to the good life so no thought about going to work in the construction business, that’s out of the business; and I’m too proud to beg to anybody, so that’s out of the question. There weren’t too many options really in those days, so he hatches an idea.

You see, it’s this idea of planning, of thinking about the future, strategic…… what I see in this man is his capacity for strategic thinking. He plans about the future, he envisions the future and he conceives a plan. I think that’s one of the things in the Kingdom of God of we need to do. We need to stop and reflect. We need to ask ourselves: how can God use me? And we need to set up a plan, we need to conceive a vision of what we want from God and how we want God to use our gifts. We need to draw up ideas, we need to be intentional. We need to identify that neighbor that we’re going to start praying for and that we’re going to start preparing to invite him one day to come to the church and we need to set up conversations that can lead to a presentation of the gospel. We need to prepare by studying the word of God so that we have the right concepts and the right ideas to present to people when the moment comes. We need to be memorizing some texts in the Bible so we can use them appropriately.

All of these things, you know, it’s this idea of planning, this idea of looking at the future. I’m sharing with the congregation these past few weeks about the successful like and one of the key elements of a successful life is precisely this ability to envision things, to think clearly about the future, to envision a future for yourself and to be specific about what it is that you want God to do in your life, in a particular area of your life, whether it’s intellectual, academic, emotional, relational, marital, family, whatever it is, ministerial, we must envision a future for ourselves. We must plan ahead. When we plan, when we envision, when we write down our visions what we are doing really is we’re coming before the Lord and presenting our prayers before God and the Holy Spirit will bless those prayers.

Most Christians what we do, we simply improvise. We do what we can and you know, we wake up and if it happens fine, and if not that’s ok. God wants us to be intentional. This man is anything but lazy in a sense, or fatalist. He analyses his reality very lucidly, very intelligently, he knows what the options are and what they aren’t and he conceives a plan as a result.

You see, this is the kind of lucidity that we need to have as the children of God, not the kind of lackadaisical, improvisational attitude that characterizes many Christians. God honors a diligent person. God honors somebody who invests. God honors somebody who thinks strategically. God honors somebody who envisions things in the future.

So, that’s one thing: he thinks about the future and he hatches up a plan and so he goes to the people who owe his master money and he has them reduced, he has the bill and so on at his disposal, he can change the numbers, so he reduces the amounts that they owe his master significantly. I mean, these were huge amounts of money those days, that are being given here by Jesus, and so he cuts the money that they owe in accounting wise so they’ll have a debt to him. They will be grateful to him and in a sense also, they will be probably legally bound because he can probably blackmail them as a result. But he’s doing, he’s it setting the situation for when he’s fired, he can go back to them and cash in on the favor, you see. So he planned ahead and he was diligent about it and he thought strategically and he manipulated things.

 

 

Now, let me tell you something, it says here that the master was amused really, when he found out what this guy had done. I mean, he definitely, Jesus is not at all supporting or ignoring the immoral nature of what this man did. What he is looking at is the attitude that he displayed: the attitude of diligence, the attitude of planning, and of cunning and of calculation. That’s what touches, because these skills, these attitudes can and should be used on behalf of the kingdom. It’s not the dishonest part that impresses the master, it’s the cunning part, it’s the planning part, it’s the diligent part, it’s the visionary part that Jesus is indirectly saying in the words of the master that we should imitate.

So, it says ‘the master commanded the dishonest manager, you see, it’s not minimizing the dishonest part. That’s why I think it is pointing out. He could have said, ‘the master commanded the manager’. No, but the Holy Spirit put that word ‘dishonest’ in there to make sure that we understood. Well, you know, as Christians we’re not supposed to act that way. It’s not that part is being praised but it was the part where it says ‘for the people of this world are more shrewd in dealing with their own kind than are the people of the light.’

So it’s this idea of being shrewd, of being intelligent, of being wise in how we deal with people. I mean, we need to think, how can I bring people into the Kingdom of God? Am I going to use, for example, the same method that we use a hundred years ago, or do we need to contextualize how we preach the gospel? If I’m going to preach to a Latino or to an African American or to a middle class Anglo European in the suburbs, I have to use different methods, different languages for each of these different people.

You know, yes I may be able to approach a Latino with a pamphlet and stop him in the supermarket because maybe our culture is more open to that sort of thing. You know, we understand each other and we have less barriers, but a middle class North American, very protective of their space and of their privacy, I don’t think so; or somebody who is highly educated. And so we need to be shrewd of the ways we present the gospel to different ways of different people, and on and on and on. We need to find a creative way to presenting the Kingdom of God. We need to educate ourselves and so on.

Yes, we need to present the gospel in very creative ways and we need to be asking the Holy Spirit to make us enterprising, to make us shrewd in the way we pursue the Kingdom of God. I think this is the main problem why I see, for example, many times when I think the church of Jesus Christ has so many millions of believers here in America, for example, and yet many times churches are scrambling for money to build our sanctuaries, to carry out the mission of the church. And I say why, how is that possible? I mean, we have so many believers and here you have at Harvard somebody gives ten million dollars to repair the steeple of a hall, you know, and another one gives 5 million dollars to endow a chair for a professorship.

And I say why can’t the people of God have access to that same kind of financial resources?, you know. I mean, why must the churches of the Kingdom of God who is the owner of what is it a thousand or something like that? Why must we be begging and always scrambling and counting our pennies? It’s the attitude of God people, it’s the outlook of the church many times. It’s our lack of capacity to deal with the language of business and the language of reason and of planning and of strategic thinking and of systems’ thinking. You know, we have the Holy Spirit but somehow we have failed to translate the mind of Christ into tools that can enable us to advance the Kingdom of God and it’s not because God doesn’t want to give it to us. It is because we are not using the Holy Spirit he has given us to think in those terms.

So, this has been one of my challenges as a pastor of this congregation for the past few years. How can you turn Latinos who are not used to thinking in strategic terms and in terms of business and of institutional development and systems’ thinking? How can we turn this church into a church that can function in those terms and that perhaps even be an example to other Latino churches? This I’m talking about the Latino congregation in order to teach them how to think in those terms, how to be able to prepare a business plan so that they can get money, for example, to build a sanctuary or to get a grant from the government.

All the time non profit groups get hundreds of thousands, and millions of dollars from the federal government and yet churches that have, you know, non profit faith-based institutions, we cannot get it. Why? Because we don’t have good accounting, we don’t have outcome based measurement that is required by many institutions out there, we don’t have good boards, we don’t have good governments. And so, when we go out there to procure resources so when a business person comes into the Kingdom of God and sits at our chairs in our sanctuaries, and they’re thinking in business terms, they’re thinking in hard terms and they don’t see from that their pastor, they don’t see that from their church. Things are a mess. You know, nobody knows where money is or whatever and so people lose confidence and they’re not really encouraged to give and we lose the opportunity because God has given us abilities, God gives Christians institutions and individual Christians abilities and gifts, but we need to invest, we need to develop them, we need to make efforts, and then what the Holy Spirit does is he energizes those efforts, he develops in more.

This is why the Apostle Paul tells Timothy ‘I urge you to develop the gift of God that is in you’, because God has not given us a spirit of fear but a spirit of love, of power and of self control. In other words, God has given you and God has given the church the power and the ability to do incredible things, to develop themselves institutionally, to manage buildings and buy property and to develop themselves in all kind of big ways. But we need to have this attitude that the manager shows here, of diligence, of planning, of astuteness, of sagacity, of turning problems into opportunities as he does here, of analyzing situations lucidly and clearly and then formulating a plan in the light of that.

All of these ideas are here. This is what the world does all the time. This is why they make so much money. They make billions and billions of dollars. They have learned how to operate according to these principles and if we use those principles, imagine we have the power of the spirit, we have the blessing of God, we have the backing of the creator of the universe behind us, how much more we would be able to do?

You know, I spend a lot of time, as much as I can in my life, reading books about leadership and about management and about institutional development, because I have found, you know, and I don’t read as much from the Christian world, I read more from the secular world, because I find that I can learn so much more there and what I do is that I sanctify what I read and I compare what the scripture says, I align these principles with scripture and I appropriate them and I try as much as possible to apply them to my pastor and I have benefited a lot from that process.

And I think we all need to do this. This is why we need to learn from the children of the world. The children of the world, they think that this world is everything. That’s why Jesus puts in those terms and so for them, I need to make money, I need to have a house, I need to have a car, because in their mind they belong to this world. You see, their whole thing is this world, it’s making profit in this world. It’s making it in this world. The children of light, they’re thinking about eternity, they’re thinking about spiritual things, so often they don’t emphasize as much and they do not give us much consideration to those principles that are going to enable them to be functional in this world. And Jesus is saying, God is saying to us ‘No, yes, be concerned about the other world, use the things of the spirit, walk in the spirit but also apply the lessons of this world in order to produce benefits for the Kingdom of God’.

So, I want to leave you with that basic idea; that, you know, God is endowing us, as we said last week, and has endowed us with all kinds of gifts, with all kinds of abilities, but he says ‘you know, what I’m doing, I’m going to put a deposit of energy inside of you, like an embryo of power. Now, I want you to use your authority and to develop that, through diligence, through creativity, through all kinds of different efforts, to be attentive to opportunities, to develop your gifts, fashion a plan for yourself. How can you in ten, fifteen years become a mighty minister for the Kingdom of God? How can you in ten, fifteen years use your business degree to bring profit to the Kingdom of God? Even, as you yourself benefit from the gifts that he has given you. What do you need to do to become a powerful evangelist or a good teacher, or a counselor, or a mentor?, and start thinking about that, and start planning for it. And if you have some limitations, whatever turn those limitations into assets.

If you come from a poor family that never succeeded, well, great, turn that into an asset by using that intimate knowledge of what it is like to be poor and disadvantaged to speak to poor and disadvantaged people, to bring then into a higher level of functionality for example. So use your limitations, even your limitations. Use your failures. Use your defects into assets for the Kingdom of God and make sure you’re diligent about it.

You see, the beautiful thing about God is that he can turn anything into gold. God is a master at recycling. He’s the alchemist par excellence. He turns base medals into beautiful precious jewels, and all he needs is our effort, and all he needs is our diligence and all he needs is our commitment and our understanding that yes, he does expect us to work hard and that what we have is not ours. My intelligence is not mine, your beauty is not yours, your energy, your athletic gifts are not yours, they’re your master’s. He’s simply lent them to you to manage them.

And if you take him seriously and you make every effort to render profit to him, he will make sure that you never fail, even if it’s just a little bit that you return to him, he’ll be happy with that, because you did your best. That’s all that God asks. Do your best and make sure that at the end of the day, at the end of your life you have brought profit to the Kingdom of God. Amen.

Let’s thank him for his word and let’s appropriate that teaching, that seed of life that he has put in us tonight and why don’t you take a moment to say Father, yes I do understand that you’re calling me to be diligent and you’re calling me to make a commitment to bring profit to your kingdom and I accept the responsibility and I accept it with joy, not with fear, because I know that you’re a loving God who wants me to succeed, not fail.

Thank you, Father. We do worship you, Lord. Help us, by your word to become those diligent managers 24 hours a day. Father may we be restless in the best sense of the word, restless about our responsibilities.

May we understand how richly you have gifted us, each one of us, in order that we might bring profit to your kingdom. You could have done it some other way, Father; you could have done the work for us, but you valued us too much, you respected us too much to replace us, so you decided to use us.

And so we accept joyously, hopefully that calling. Father, right now, I believe that you will unleash gifts in those who are here in attendance tonight by the power of Christ and the authority that you give your servants, I release the calling in some of those who are here tonight who may not yet have, even thought that they were called. In the name of Jesus, we release those gifts, we call them into manifestation tonight.

And Father, we sense a restlessness in hearts of some here tonight, that their minds might be opened to the wonderful possibilities ahead of them. That they might appropriate that calling, if they didn’t do it already and they might embrace that call to an active, Christian life, not a passive one, not one for mere benefit for self, but for the benefit of your kingdom. They may adopt that diligent, enterprising attitude which so honors you, the creative God who never stops creating, never stops sustaining, never stops looking for opportunities and for ways to activate spirits and enrich people and rich world. We want to imitate you, Father. May that be so tonight. Thank you for your presence, thank you for your word in Jesus’ name. Amen. Amen.

La actitud del triunfo (Parte 4)

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Hebreos, vamos al Capítulo 12. Yo voy a leer los versículos 1 y 2 y de ahí voy a extraer mis pensamientos, mis meditaciones, mis palabras que espero que son absolutamente en alineamiento de las palabras del espíritu santo, que eso es lo que importa verdaderamente.

Hebreos, Capítulo 12, versículos 1 y 2. los hermanos que no tienen su Biblia, pues escúchenme y simplemente me siguen. Dice la palabra del Señor, Hebreos 12, 1 y 2: “Por tanto nosotros también –y ponga ahí su nombre, ese nosotros eres tu, soy yo- nosotros también teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio y se sentó a la diestra del trono de Dios”.

Bendiga el Señor su santa palabra. Vamos a ver cómo entramos en este texto tan interesante. Yo compartía con los hermanos en el servicio de las 9 acerca de mis experiencia con estos dos versículos. Ustedes saben que en estas últimas semanas, y yo espero tener mucha más continuidad en estos próximos domingos, no pude estar con ustedes el domingo pasado porque estaba predicando en otro lugar; pero quiero en todo lo posible continuar con esta temática de la vida de prosperidad en el Señor, la vida de éxito en el Señor.

¿Cómo lograr éxito en la vida? ¿Cuáles son los elementos que componen una vida exitosa? ¿Cuáles son las prácticas, las actitudes, los hábitos mentales, que nos llevan a vivir una vida de logros, de éxito, de superación personal, una vida exitosa en otras palabras? Porque yo siempre digo, ustedes recordarán, lo que hemos dicho que el Señor dijo que ha venido para que tengamos vida y vida en abundancia. Pero hay un método detrás de eso, hay una ciencia, podríamos decir, del espíritu detrás de eso. Y lo que deseamos es en estas meditaciones ir exponiendo cuáles son esos elementos para que tu los puedas recibir e incorporarlos a tu vida.

Entonces yo compartía con ustedes, creo, la última vez que una de las cosas que el Señor había puesto en mi corazón era esta idea de que en el éxito es muy importante uno visualizar, poder visualizar las cosas, poder ver las cosas que uno desea, poder plasmarlas en la pantalla de la mente y de la sensibilidad y poder uno visualizar lo que uno quiere conseguir en el Señor. Eso es tan importante.

Y en mi búsqueda de textos que apoyaran esto, uno de los textos que se ofreció fue precisamente Hebreos 12, 1 y 2. Sin embargo cuando comencé a leerlo, porque uno como que recuerda palabras de un texto entonces cuando lo busca, lo examina de nuevo, me di cuenta que en estos versículos 1 y 2, hay toda una riqueza, un tesoro de elementos que son importantísimos para vivir una vida exitosa.

Ahora, usted se preguntará cómo podemos sacar eso de aquí, porque yo creo que si usted mira, yo creo que la primera intención del escritor de esos dos versículos en Hebreos, fue más bien un propósito, digamos de que enfoquemos la mirada en Cristo. Es casi como un propósito evangelístico casi, pero también de vida espiritual para el creyente, ¿no?, de mantener su mirada puesta en Jesús, que es la fuente de poder y de ánimo, etc.

Pero ¿saben qué? yo creo que esa es la parte superior de ese texto, pero debajo hay toda una estructura de unos elementos que se pueden aplicar, yo creo, a cualquier propósito noble, alto que uno tenga en la vida. El propósito aquí es: mira, sigue la carrera con la mirada puesta en Cristo porque él es la fuente de toda autoridad, de todo poder, de todo ánimo, y si tu haces eso puedes llegar a la meta.

Y eso es precioso, pero esa meta puede ser algo material, puede ser algo emocional, puede ser algo personal que tu quieras alcanzar en tu vida, puede ser una meta puramente física como comprar una casa, o tener un diploma universitario, o ir a seminario y obtener tu diploma como nuestro hermano Stephen Johnson hizo ayer tarde. Cualquiera que sea la meta, hay aquí, yo creo en estos dos versículos una estructura que tu puedes aplicar en cualquier aspecto de la vida. Y es lo que yo quiero y estoy seguro de que no voy a alcanzar todo el texto hoy. Y le he dicho a los hermanos que quiero tomarme mi tiempo.

En estas semanas queremos tomar el Evangelio y bajarlo al nivel de la vida práctica, de la vida diaria y poner en práctica esos elementos preciosos que hay en la palabra de Dios para vivir vidas exitosas.

Entonces vamos a meter mano a la obra. Y miren algunas de las cosas que yo veo aquí, algunos de los elementos claves para una vida de éxito, una vida de superación continua. Yo lo veo en las siguientes palabras de estos dos versículos. Por ejemplo cuando el escritor dice: “teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos...”, ahí hay algo bien importante para la vida de éxito y de excelencia. El hecho de que tenemos mucha gente con los ojos puestos sobre nosotros.

El concepto de despojarnos de todo peso es importante para uno lograr el éxito. Hay que despojarse de cosas. “......y del pecado que nos asedia”; hay un elemento allí importante del asedio de toda una serie de negatividades alrededor de nosotros que se empujan sobre nosotros y quieren impedirnos entrar en un nivel más alto de vida.

Dice que “... corramos con paciencia”. La paciencia es un elemento importantísimo en la persecución del éxito y de las metas. Dice “..... la carrera que tenemos por delante”. Es importante uno tener las cosas delante de uno, para uno dirigirse hacia ellas y alinear la vida según lo que uno está persiguiendo.

Habla también de que “....pongamos los ojos en Jesús”. Esa idea de que puestos los ojos, hay que poner los ojos en las cosas para alcanzarlas. Dice que el Señor “.....por el gozo puesto delante de él”, y el gozo de llegar a la meta es importante para poder pasar por lo siguiente, dice “.... sufrió la cruz menospreciando el oprobio”. Cuando ponemos el gozo delante, podemos entonces olvidar las dificultades, las vicisitudes de la búsqueda del éxito y nos anima para llegar a la meta. Y dice finalmente que al menospreciar el oprobio “.... se sentó a la diestra del trono de Dios.”, lo cual era la meta final.

Y eso pasa, cuando usted lleva a cabo y pone en práctica estos principios que están aquí expuestos, usted también, en un sentido, se sienta a la diestra de Dios, en el sentido de que usted alcanza su meta. Usted es exaltado, usted es levantado de condición, usted llega a un nivel más alto de vida. Usted mejora en su situación como consecuencia de poner en práctica estos hábitos mentales y estas actitudes que llevan al éxito.

Yo espero que ustedes vean que no estoy forzando demasiado el texto, porque lo que Dios nos ha dado aquí es simplemente una estructura, un esqueleto sobre el cual podemos poner cualquier ropaje que queramos. Como esas muñecas que usan las niñas, los juguetes que hay como una muñequita de papel y entonces encima le ponen diferentes vestidos. Bueno, la muñequita de papel es la estructura, encima de eso tu le puedes poner cualquier meta que usted quiera, sea ser un hombre más fuerte en el Señor, ser una mujer más segura de ti misma, ser un joven más estudioso y más disciplinado, llegar al ministerio, o lo que sea, estos elementos son importantes.

Ahora, vamos al primero. Dice aquí “... teniendo nosotros en derredor de nosotros tan grande nube de testigos”. Fíjense hermanos, una de las cosas bien importantes que nosotros tenemos que entender como hombres y mujeres de Dios es que hay mucha gente que nos está mirando continuamente. Cuando tu entras al Evangelio hay muchos ojos que se ponen encima de ti: los ojos de tu familia, puede ser tu esposo que no ha creído todavía en el Señor; tus hijos comienzan a ver si mamá va a cambiar o no; tus vecinos quieren saber si verdaderamente ese Evangelio que tu estás predicando vale la pena seguirlo o no.

Cuando uno recibe al Señor Jesucristo, hermanos, uno se convierte en una entidad pública. Ya tu no eres un ser meramente privado. Ya tu tienes que caminar como caminan los embajadores, como caminan los presidentes, como caminan los directores de una gran institución, tu estás representando la institución, el reino al cual tu perteneces.

Entonces, yo creo que es por eso, hermanos que nosotros como hijos de Dios, como gente de una raza redimida no podemos darnos el lujo de vivir una vida mediocre, porque el espíritu que Dios ha hecho morar en nosotros es un espíritu de excelencia, es un espíritu de poder, es un espíritu de transformación, y el nosotros vivir una vida conformista, una vida truncada, una vida que no representa progreso, es un desperdicio.

Por eso el Apóstol Pablo le dijo a Timoteo “te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino ¿de qué?, de poder, de amor y de dominio propio”. Amen.

Entonces, eso es lo que tu tienes dentro de ti y el mundo espera ver que eso está dentro de ti por tus obras, por el estilo de vida que tu vives, por los logros que tu alcanzas, por la excelencia de tu comportamiento. Hermanos, nosotros tenemos que vivir siempre con esa conciencia de que yo represento el Reino de Dios en mi caminar. Cuando yo entro a un lugar yo llevo conmigo el Reino de Dios y que yo tengo mucha gente que está mirando para ver si el Reino de Dios funciona o no en mi.

Nosotros tenemos que estar concientes de esa idea de que tenemos una gran nube de testigos, no para vivir paranoicos como que siempre nos están mirando y culpables. No, pero para saber que nosotros tenemos darles ejemplo a los demás porque Dios nos ha hecho portadores de la palabra de reconciliación en Cristo Jesús. Amen.

Dios nos ha hecho, hermanos, reconciliadores. Dios nos ha hecho ejemplos, nos ha hecho una vitrina para el Reino de Dios y la gente cuando mira a nosotros quiere ver el Reino de Dios expuesto en nosotros. Y por eso es que es tan importante que nosotros seamos ejemplo unos de los otros en la forma en que vivimos, las metas que nos ponemos, los logros que alcanzamos.

Los padres tienen que estar concientes que tienen una nube de testigos alrededor de ellos, se llaman sus hijos, por ejemplo. ¿Cómo tu vas a producir hijos disciplinados, hijos que se superen a si mismos, hijos estudiosos, hijos que le encante leer libros, si en tu casa no hay libros, si tu no lees, si tu no te planteas metas, si tu no ejemplificas la gloria de Dios en tu vida? Nuestros hijos aprenden de nosotros los malos hábitos de los buenos hábitos.

Entonces uno siempre tiene que estar conciente: mis hijos me están mirando. Y tu sabes que la manera de tu formar el carácter de tus hijos, a veces no es tanto lo que tu les dices, como lo que tu eres, lo que tu vives, lo que tu proyectas. Un pequeño giro, mínimo giro en el carácter de un hijo, requiere miles de intervenciones a veces, de palabra, de acción, de silencios, todas las cosas.

Nosotros siempre estamos declarando cosas con nuestras acciones. Cuando yo les pedí a los hombres que pasaran al frente para acuerpar y para..... es ¿por qué? Es porque, hermanos, yo tengo en mi mente una iglesia donde tanto el hombre como la mujer caminen parejos delante del Señor. Las comunidades decaen cuando solamente las mujeres están buscando de Dios y apetitosas por la unción de Dios y quebrantadas delante del Señor. ¿Qué ejemplo le estamos dando a nuestros hijos si solamente ven mujeres aquí delante? Ese adolescente que está allí con una mamá soltera y que le han dicho por allí que la religión es solamente es para los hijitos de mamá y para los afeminados, si no ve hombres de pelo en pecho aquí delante buscando de Dios, ¿cómo van a enamorarse del Evangelio? ¿Usted entiende?

Entonces, con una intervención así nosotros estamos ejemplo a otros, estamos declarando algo. Nosotros queremos ser una iglesia que ejemplifique el balance del Reino de Dios. Entonces tenemos una nube de testigos. Yo estoy conciente continuamente de que a través de las cosas que la gente ve, es tan importante como lo que yo puedo decir desde el púlpito.

Si la gente solamente ve hombres o mujeres en el Reino de Dios, entonces van a identificarse con eso. Y nosotros tenemos que decir: No, tenemos una nube de testigos, es decir que todo lo que nosotros hacemos tiene que dar un mensaje consistente. Por eso tenemos que vivir en una manera. Dice “.... teniendo ante nosotros una nube de testigos tan grande comportémonos de cierta manera”.

Los seres humanos para formarse una imagen necesitan modelos. Eso es uno de los argumentos, precisamente acerca del matrimonio homosexual: ¿por qué yo me opongo? Tuve una serie de conversaciones con un hombre altamente desarrollado, teólogo, que amo y que me ama a mi, pero que se siente me dijo: “I am disappointed”, con mucho amor y mucho respeto, cuando estuve ahora en Indianápolis.

Me dijo: “me siento un poquito decepcionado”, me dijo “porque me he dado cuenta, descubrí tu rol en todo esto del matrimonio homosexual”. Y a mi me causa dolor todo esto. Yo le tuve que explicar a él por qué yo he adoptado esa postura, no porque me gusta, pero yo creo, hermanos, que Dios quiso que en cada hogar hubiera un hombre y una mujer para que el hijo al mirar a papá y a mamá desarrollara una sexualidad balanceada. Hay cosas que el hombre proyecta y modela. Hay cosas que la mujer proyecta y modela y nosotros como seres humanos integrales necesitamos las dos cosas.

Necesitamos sentir la mano áspera y pesada y peluda de un papá acariciándonos la piel, y necesitamos también sentir el pecho suave de una madre que nos atraiga hacia ella y recordar esas cosas cuando estemos aún en la vejez. Necesitamos la suavidad de una madre y su carácter nutritivo y que acepta y que apega y que abraza. Y el papá también que con su voz áspera, o con su mano más fuerte desarrolla ciertas cosas en el hombre. Y el hombre para ser balanceado necesita algo de la mujer y del hombre, y la mujer para ser balanceada necesita algo del hombre y de la mujer dentro de ella.

¿Cómo van hijos a recibir eso con dos papás o dos mamás solamente? Estamos recreando seres truncos. Y claro, uno puede decir: ‘bueno, lo puede recibir de los tíos o de lo que sea’. No, está bien, pero para qué buscar remedio cuando lo que Dios constituyó como necesario está ahí y que es un hombre y una mujer en un hogar.

Entonces, eso es uno de muchos, muchos argumentos que uno puede ofrecer. Pero es la idea de que los seres humanos aprendemos a través de ejemplos. Y nosotros tenemos que ser ejemplos unos de los otros. Y por eso es que como cristianos nosotros necesitamos vivir vidas ejemplares, vivir vidas de logro, vivir vidas de emprendimiento, vivir vidas de trabajo, de esfuerzo, de excelencia, siempre apuntar hacia las estrellas, siempre tener metas altas en nuestra vida, siempre estar buscando algo mejor, ser conquistadores de nuevos territorios y no conformarnos con lo que somos, siempre estar buscando más y más de la grandeza a la cual Dios nos ha llamado como hijos de él.

Porque Dios no creó basura, Dios creó conquistadores del espíritu, aventureros. Eso es lo que Dios tiene. Dios no crea basura. Y tu eres alguien que puede llegar a lo máximo. Por eso es que nosotros en nuestra visión como iglesia decimos: queremos ser una iglesia ejemplar. ¿Por qué? Porque queremos bendecir otras iglesias.

Y Dios nos ha hecho ejemplo para gloria del Señor porque a él le ha placido, no es por nosotros. Y yo siempre estoy conciente como pastor de que Dios ha puesto a León de Judá como una iglesia a la cual la gente mira y sea siempre para gloria exclusiva del Señor y Dios nos guarde. Y por eso hemos bendecido a la comunidad hispana y a otras comunidades, porque eso es importante y eso nos anima a nosotros.

Yo quiero que seamos una iglesia ejemplar. Dice “.... mostrando excelencia” en evangelismo, en administración, en involucramiento comunitario y en la preparación de líderes para ser siervos efectivos del Reino de Dios. Entonces, porque el mundo necesita excelencia. La comunidad latina necesita excelencia para tener un modelo al cual seguir y eso entonces nos anima a tratar de ser lo mejor que podemos. Y eso te debe animar a ti también porque tu tienes una gran nube de testigos alrededor de ti que está buscando ver los principios del Reino de Dios explayados en la manera en que tu vives.

Teniendo ante nosotros una gran nube de testigos. Dice entonces el Apóstol que escribe Hebreos en la siguiente palabra “..... despojémonos de todo peso”. ¿Sabes tu que para uno cambiar en la vida y llegar a un comportamiento de excelencia y de grandeza hay a veces muchas cosas de las cuales uno primero tiene que despojarse antes de hacer las cosas que uno quiere hacer?

Yo he aprendido en la práctica de la renovación de edificios, en las cuales llevo ya diez años metido, una cosa y es que para tu poner una estructura nueva en un edificio existente, tienes que tumbar paredes, tienes que tumbar cosas para entonces poner cosas nuevas.

En la persecución del éxito hay que primero derribar cosas, quitarse uno cosas de la mente, de las prácticas y los hábitos de la vida para entonces uno poner en su lugar nuevos hábitos y nuevas actitudes. Si tu quieres lograr éxito en tu vida tu tienes que comenzar a cambiar cosas que hay en ti.

Para vivir vidas exitosas hay que despojarse de muchas impurezas, de malos hábitos, de malas actitudes. Siempre la palabra habla de uno quitarse cosas para poder ponerse cosas nuevas.

Miren, buena parte de la vida es uno destruir, es minimizar. Hoy en día en la ciencia, se ha descubierto eso que las estructura necesitan ser lo más económicas posibles. Miren los carros, por ejemplo, miren ciertos carros como los carros Porsche, aún algunos de Nissan y de la Toyota y todo esto, miren qué suaves son sus exteriores, cómo están hoy en día más y más aerodinámicamente hechos. Le han reducido todos los adornos y las cosas exteriores.

Si usted mira los carros de los años setenta u ochenta parecen tan cargados por fuera en comparación con los carros de hoy que son tan suaves, porque los hacen cada vez más y más suaves para que cuando atraviesan el viento tengan una menor resistencia para que puedan correr más económicamente. Los aviones les quitan todas las asperezas de la corteza exterior y lo hacen absolutamente suaves para que cuando corren por los aires puedan pasar por los aires sin ningún tipo resistencia, o con un mínimo de resistencia. Y así también debemos ser con nosotros.

Cuando uno está corriendo la carrera de la vida, cuando uno quiere llegar a alguna meta, uno tiene que reducir todo lo que sea negativo en la vida de uno, toda actitud, toda práctica, todo comportamiento, toda relación, todo lo que sea arrastre en tu vida, quítatelo. Deshazte de ello para que tu puedas correr con ligereza la carrera de la fe que tu tienes delante de ti.

Eso quiere decir que nosotros tenemos que cambiar las cosas del pasado. Si hay pensamiento negativos, destructivos en tu vida, heridas del pasado, malos recuerdos, hábitos mentales del pasado, actitudes depresivas, palabras derrotistas en tu vocabulario, quítate todo eso. Si hay alguna amistad que te arrastra, que te causa detenimiento en tu vida, alguna conversación con alguien que no es buena, algún programa de televisión que tu ves que no te conviene; echa todo eso abajo, despójate, échalo al mar para que tu nave pueda llegar a la otra orilla.

Tenemos que despojarnos de todo lo que sea negativo. Yo escribí algo esta mañana y quiero compartirlo con ustedes. Dice: para tener éxito en la vida y estoy enfatizando esta idea de menos, de despojarse de quitarse. Para tener éxito en la vida hay que comer menos, dormir menos, ver menos televisión, comer menos chuletas y más vegetales, leer menos libros destructivos y más de la palabra, chismear menos y tener mejores conversaciones, desechar algunas viejas amistades, entregar el cable televisión, comprarse trajes menos escotados, dejar de hablar mal de los suegros, bendecir a nuestros hijos en vez de maldecirlos, coger la escalera en vez del elevador, beber agua en vez de Coca Cola, comprar más al contado y menos por crédito, darlo todo por pérdida para ganarlo todo. Mucho del éxito en la vida depende de minimizar, de despojarse de cosas para que Dios pueda poner un ropaje nuevo sobre nosotros.

¿Cuánta gente hay en las iglesias, hermanos, que se están muriendo porque no quieren despegarse de hábitos y prácticas destructivos en su vida? La mamá que está continuamente hablándole mal a los hijos y diciéndoles que no van a tener éxito y echando pestes de la vida; el papá que abusa de la esposa y de los hijos y que se hace una presencia negativa en el hogar; la persona que habla y con su boca critica y destruye y hace a la gente sentirse mal; la persona que no ha entregado hábitos mentales y prácticas morales que son destructivas para su vida; todas estas cosas, hermanos, son cosas que debemos despojarnos de ellas para que el ropaje de Cristo pueda ponerse sobre nosotros.

Despojándonos de todo peso. Si tu quieres tener éxito en la vida tienes que examinar tu vida y mirar qué cosas tu necesitas cambiar. Pero este elemento de despojo, de quitarse está en todas las palabras.

Miren Efesios, Capítulo 4, versículo 22 al 24, por ejemplo. Dice el Apóstol Pablo allí: “en cuanto a la pasada manera de vivir, -es decir, esas actitudes, esos hábitos, esas prácticas que no convienen-, en cuanto a la pasada manera de vivir despojaos del viejo hombre. El viejo hombre no es solamente la parte moral e inmoral, sexual de la vida, el viejo hombre es toda actitud derrotista.

Es por ejemplo cuando te ponen una meta grande y tu dices: No, eso yo no lo puedo lograr porque .... y en tu mente tu dices: mi papá no lo hizo, mis abuelos no lo hicieron, no he visto a nadie en mi comunidad inmediata por lo tanto yo no puedo hacerlo. Es la actitud que no te permite pensar más allá de tu momento y de tu situación. Y el Señor dice: tienes que despojarte de ese viejo hombre, -de esas malas actitudes que te impiden entrar en una vida ambiciosa, llena de metas grandes y poderosas-, despojaos del viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos....”

 

 

El engaño, el auto engaño, las mentiras que nos decimos a nosotros mismos, los patrones de pensamiento que proyectan nuestros defectos sobre los demás en vez de nosotros mirar lo que nosotros somos y aceptar nuestra responsabilidad, el echarle la culpa a los demás, el engaño y la mentira es la madre de toda neurosis. Y cuando la verdad de Dios entra a nuestra vida hay limpieza, hay libertad, hay sanidad, por eso es que en el camino al éxito uno tiene que hacer un pacto a muerte con la verdad.

Yo lo he dicho muchas veces, tenemos que buscar gente que nos diga las cosas duras, aunque no nos guste porque eso es sanador para nuestra vida. No busques gente que te apoye y te afirme en las cosas malas y en los defectos malos. Busca gente sana, honesta, que te ame los suficiente para decirte la verdad porque eso es lo que va a traer sanidad a tu vida.

Entonces el Apóstol Pablo dice: “despojaos del viejo hombre que está viciado conforme a deseo engañosos y que renovaos en el espíritu de vuestra mente.”

¿Tu sabes dónde comienza la vida exitosa? ¿Dónde comienza la vida de logros y de transformación personal y de superación? Comienza en la mente, comienza en cambiar patrones de pensamiento. Cambia tu manera de pensar y cambiará tu manera de vivir. Cambia tu manera de hablar y cambiará tu manera de pensar. Cambia tu manera de practicar y de vivir y cambiará tu manera de pensar.

Es decir, hay muchas maneras pero hay que cambiar la mente, porque la mente es el asiento de toda cosa buena o toda cosa mala que lleva a una vida positiva o a una vida negativa.

Entonces, Pablo dice: “....renovaos en el espíritu de vuestra mente y vestios del nuevo hombre creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”.

¿Se fija usted? Primero el despojaos, y después el vestios. Tu no puedes poner una estructura nueva sobre una estructura vieja porque tarde o temprano la estructura vieja va a destruir la otra.

El Señor lo dijo: no pongas vino nuevo en odres viejos, porque cuando el vino nuevo por naturaleza lleno de vida, se expanda, el odre viejo que no puede contener esa vida, se va a romper porque no se puede estirar. El cuero cuando se envejece se pone duro, no tiene la flexibilidad del cuero nuevo.

Y así mismo es, hermanos, si tu quieres nuevos hábitos, nuevas prácticas, nuevos éxitos, el odre de tu vida tiene que cambiar, que es tu mente. ¿Recuerdan que yo les dije al principio que una de las cosas que tienen que cambiar es el solar, el espacio mental? Porque eso es lo que nos permite concebir cosas nuevas que podemos hacer.

Entonces, tu tienes que pedirle al Señor: Señor, renueva mi mente. Por eso el Señor dijo también “conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”. Cuando la verdad entra a tu vida, cuando tu mente es renovada, entonces tu puedes concebir cosas nuevas para ti y para los tuyos.

Así que es bien importante despojarte primeramente de cosas viejas de cosas viejas, de actitudes viejas. Hermanos, esa es la cosa más hermosa del mundo. Yo veo tanta gente atada a prácticas que si se humillaran delante de Dios y se dejaran cambiar, cosas extraordinarias pasarían en su vida.

Yo les observo y observo a hombres por ejemplo, y yo no se por qué siempre termino hablando con los hombres porque a veces somos los más duros. No se, no es que tenga nada en contra pero yo he visto hermanos aquí durante años cerrados, estancados, en una posición y de momento veo que cambian un poquitito, permitieron que entrar un poquito la luz y se humillaron un poquito ante su esposa o ante su iglesia. Óigame y cómo se embellecen en un instante, cómo Dios los bendice y se ponen hasta más atractivos, uno quiere estar más cerca de ellos. Cambiaron.

Es como cuando uno tiene una espina en un dedo, claro que si es duro cuando tu te la sacas te duele un poco, pero es más doloroso tenerla ahí día tras día, tras día, envenenándote la mente y envenenándote la paz. Hay un poco de dolor pero qué bendición. Cuando tu te sacas prácticas, hábitos, actitudes viene la paz, el gozo, la libertad del Señor a tu vida.

Y hay que examinar la vida. Para despojarse de las cosas hay que primero preguntarse, ‘bueno, ¿cómo está mi vida? Yo les decía a los hermanos esta mañana que la vida tiene que estar compuesta de tiempos de retiro, cada dos, tres meses tu tienes que tomarte 3, 4 horas y tomarte un sábado, por así decirlo, poner a un lado tu trabajo, dejar a los muchachos en la escuela, lo que sea, apartarte tu. Si no puedes ir a un lugar de retiro quédate en tu casa y de 8 a 12 del día está delante de Dios y renuévate y examina tu vida, examina ¿qué he estado yo haciendo en estos últimos 3, 4 meses?; ¿cómo me ha ido?; ¿estoy alcanzando las metas que me he propuesto? ¿hay cambos en mi vida?; ¿qué áreas tengo que cambiar?

La vida, dijo un filósofo, que la vida no observada no merece ser vivida. Y desgraciadamente la mayoría de los seres humanos vivimos vidas no examinadas. Vivimos simplemente, continuamente improvisando. Nos levantamos, trabajamos, salimos a la calle, volvemos y comenzamos a limpiar la casa o hacer lo que sea, o prendemos el televisor. Nunca tomamos tiempo para examinarnos a la luz del espíritu santo y determinar qué cosas tienen que cambiar. Cómo estoy yo yendo según las metas que me estoy proponiendo. ¿Estoy logrando las cosas que Dios quiere que yo logre en mi vida? Hay que examinar, hay que mirar críticamente la vida, a la luz de la verdad de Dios. Y eso requiere honestidad, requiere una integridad muy grande para tu determinar si estás yendo hacia la meta que tu te has propuesto en el Señor. Despojaos, dice el Apóstol que escribe la epístola a los Hebreos, de todo peso y del pecado que nos asedia, y lo voy a dejar allí.

Una cosa más. Dice despojaos de todo peso, es decir, toda estructura negativa, todo mal hábito, toda cosa que no conviene para una vida limpia y exitosa y dice, “y del pecado que nos asedia.”

¿Saben lo que me trajo eso a la mente? Yo pensé por qué dijo el Apóstol Pablo “el pecado que nos asedia”. ¿Qué quiere decir la palabra asediar? Ahí fue donde se detuvo mi enfoque. La palabra asediar quiere decir como cuando un ejército rodea una ciudad y la asedia y pone un cerco alrededor de ella, y pone presión sobre la ciudad para derribar sus muros y poder penetrar en ella y tomar control de ella. Eso es asediar. Asediar quiere decir rodear con intensidad y con intencionalidad para conseguir un propósito sobre lo que tu estás asediando y estás rodeando.

Y hermanos, si usted se pone a pensar, nosotros vivimos en una sociedad, en una cultura que nos asedia con su pecado, con sus actitudes pecaminosas. Vivimos en una cultura donde todo conspira para producir mentes distorsionadas, para producir unas actitudes que nos llevan a la derrota. La vida está llena de malos ejemplos, el mundo moderno en muchos aspectos, hermanos, es una gran trampa. Estamos rodeados de mala enseñanza, mala indoctrinación. Continuamente nos está llegando un bombardeo de influencias negativas, en la televisión, en los periódicos, en las noticias, en las cosas que leemos, en los anuncios, en la publicidad, todo nos dice ‘consume, gasta, compra a crédito, no te preocupes cuándo lo vas a pagar’. Cosas tan sencillas.

Fíjese me ocurre una de las..... esta jovencita de la universidad de Harvard que obtuvo un contrato de 500.000 dólares para escribir dos novelas y que después se determinó que había plagiado partes de la novela. Y cuando yo he leído los artículos sobre esta muchacha, que no parece que lo hizo así de una manera, tampoco flagrante, sino que se ve que es una muchacha que tiene un gran potencial, tiene gran talento, pero todo los periódicos lo único que han señalado es, se han burlado de ella, la han atacado, la han condenado y no he oído todavía una voz de misericordia que piense en el drama de esa joven que quizás está aprendiendo la lección de su vida y que hay que también animarla. Y debe haber una palabra de redención también para ella, y de esperanza para ella.

No ha habido, no se ha levantado una voz de misericordia que se meta en el drama de una joven de 17, 18 años que su mundo se le ha venido a pedazos. Y yo me ponga pensar, si tuviera esa edad y estuviera en una universidad de Harvard, me hubieran dado un contrato de 500.000 dólares y todo el mundo pensaba que yo era la gran cosa y de momento todo eso se viene abajo y estoy en desgracia ante el mundo, dónde están las voces de misericordia, dónde están los maestros, dónde están los tutores morales de la sociedad que le digan a esta jovencita: ‘hay esperanza para ti. Te equivocaste pero puedes seguir adelante. No dejes que eso te destruya. Apréndete una gran lección moral y sigue adelante para la próxima vez.’

Porque el mundo en que vivimos es un mundo carente de sabiduría moral, espiritual. El hombre moderno al alejarse de Dios y de las verdades del Reino de Dios, su mente es una mente corrupta y aún mientras tratan de salvar las ballenas y los delfines, pero no se pueden salvar ellos mismo. Y se matan unos a otros, y se explotan unos a otros porque la mente del hombre moderno es una mente reprobada que produce publicidad reprobada, produce diversión reprobada, produce libros reprobados, produce entretenimiento reprobado.

Reprobado quiere decir que ha fallado la prueba. El hombre moderno, la sociedad moderna no puede instruirnos. Y sin embargo yo veo que muchas veces los cristianos aceptamos todo lo que nos viene y lo recibimos inmediatamente. Hay un asedio del hombre moderno hoy en día, del pecado, de la mala enseñanza y ese pecado nos está asediando y nosotros tenemos que despojarnos de él. Tenemos que preguntarnos: ¿quiero yo que esa influencia entre en mi vida?

Todos estos shows que uno ve, por ejemplo, en la televisión, este reality TV donde la gente se explotan unos a otros. Usted ve a la gente hablando y murmurando unos de otros, y se rechazan unos a otros: ‘te tienes que ir de la isla’. Y los botan y se van en desgracia y la gente celebra y los cristianos aplaudimos eso, y comemos la cena delante del televisor viendo estos shows y nuestra mente se está penetrando con esos valores. Valores de competencia despiadada, valores de crítica sin amor, valores de ambición del dinero, y de hacer cualquier cosas simplemente por alcanzar un momentito de noticia ante el mundo. Programas de televisión donde usted ve una esposa decirle los secretos más íntimos a un esposo por primera vez en la televisión. Y hay cristianos que auspiciamos esos programas y pecamos dándole al mundo una razón más para presentar esa porquería a nosotros. El pecado que nos asedia.

Y ¿saben qué eso hace? Eso contamina nuestra mente, la embota y nos impide entonces tener la energía moral para alcanzar metas en la vida, porque nos agota espiritualmente, nos agota moralmente. ¿Por qué cree usted que nuestros jóvenes, en la comunidad latina, la comunidad afro americana, no están aprendiendo, no están funcionando, no están saliendo adelante, no van a la universidad, no aprovechan los recursos tan grandes que hay en esta sociedad? Escuchando esa música maldita, escuchando esas imágenes destructivas, vistiéndonos como se visten, consumiendo toda esa porquería mental. El diablo ha creado toda una industria, una economía infernal para desgastar el espíritu, sorberle la vida mora, ética a nuestra juventud para que no tengan fuerza para aspirar a cosas grandes, para leer sus libros, para desear salir adelante. Están agotados moralmente, están secos espiritualmente. Están éticamente destruidos y ¿cuánto cooperamos nosotros para eso? ¿Estamos nosotros verdaderamente viviendo vidas que le digan mentira al mundo? ¿o están nuestros jóvenes viéndonos hacer las mismas cosas?

Despojándonos. Tenemos que despojarnos de todo peso y del pecado que nos asedia. Vivimos en una cultura en la cual la única opción de un hijo de Dios es vivir en contra de la cultura. Tenemos que tener el valor de decirle ‘no’ al mundo, y de hacer decisiones pequeñas y grandes y de tener esa nube de maldición que el diablo quiere poner en nuestros hogares, en nuestra mente, en nuestros corazones. Tenemos que vivir vidas deliberadas, vidas donde yo decida lo que va a entrar a mi casa, a mi mente, a mi corazón y al corazón de mis hijos, a menos que no hagamos decisiones, hermanos, porque una cosa está conectada a la otra. Con eso ya termino.

Una cosa está conectada a la otra: si tu no haces decisiones pequeñas, así como esas en tu vida, no esperes que tu mente va a tener la creatividad para concebir metas grandes que tu vas a poder entonces, cómo vivir la vida exitosamente, que Dios te va a poder hablar, que Dios va a poder poner su dedo sobre tu cera blanda e imprimir sus deseos en ti. Tu tienes que despojarte primero de todo lo que impide que tu puedas entender lo que Dios quiere.

Nosotros queremos ser una tierra fértil para el Señor. Nosotros queremos ser un pueblo, hermanos, donde Dios pueda hablar libremente y para tener éxito en la vida, para lograr cosas grandes, hay muchas cosas que vamos a tener que dejar. Yo estoy dispuesto a dejarlo todo hoy en día, yo ya no quiero vivir más que para el Señor y para su reino.

Que Dios use nuestras vidas para redimir esta humanidad ya perdida, para ganar vidas para Cristo y para eso tenemos que vivir como atletas, con lo mínimo. El mínimo de cuerpo que nos permita llegar a la carrera, mientras menos peso, más fácil podemos correr, mientras menos trabas, mientras menos adornos, mientras menos cosas que nos aten a este mundo, más fácil ascendemos hacia el trono de Dios.

Vamos a ponernos de pie. Vamos a decirle al Señor ‘Padre, yo reconozco que hay una gran nube de testigos alrededor de mi, que tengo una responsabilidad de vivir una vida emprendedora, una vida de éxito, una vida de excelencia porque quiero ser ejemplo, quiero ser modelo. Ayúdame a despojarme de todo hábito que no convenga, de toda actitud, toda relación, toda conversación, toda práctica que impida que mi vida sea un jardín hermoso del cual tu puedas estar orgulloso. Y ayúdame a resistir las influencias de la vida que quieren destruirme y quieren conformar mi mente a la mente del mundo.

Tu me has dicho ‘no os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento’ y yo quiero hacer eso en esta tarde, Padre. Hermanos, yo quiero que Dios cree una comunidad limpia a través de esta congregación y en esta congregación, que Dios levante un pueblo bien, bien económico en su manera de vivir, por eso quiero decir desprovisto de todo lo que sea innecesario, un pueblo que solo viva para agradar a su Señor y que esté cambiando, despojándose de todo lo que impida llegar a su meta.

Recibe la palabra del Señor en este día. Recíbela en tu corazón porque es palabra viva y eficaz. Palabra que puede transformar tu vida. Conviértete en un hombre, una mujer que no le ponga trabas de ninguna manera a la verdad de Dios. Comprométete con el Señor de todo lo que él te pida, dáselo; todo lo que él te pida de ti, entrégaselo. No le pongas peros a nada que el Señor te pida y tu vas a ver que tu vida va a florecer y vas a llegar a ser una mujer, un hombre que refleje la excelencia del Reino de Dios, tus hijos crecerán bien, tu matrimonio se enderezará, tus metas financieras llegarán. No resistas las palabras, los conceptos, los principios de Dios y el Señor te dará toda la tierra que pise la planta de tus pies.

Padre, yo bendigo este pueblo y recibimos tu palabra Señor. Haznos un pueblo ejemplar, haznos un pueblo de excelencia, haznos un pueblo de grandes metas y grandes sueños, Señor. Haznos un pueblo que siempre esté yendo más y más hacia la imagen de Cristo Jesús. El es nuestra meta, podamos poner los ojos en él y a fuerza de mirarlo a él vayámonos renovándonos de gloria en gloria y siendo más y más como él. Gracias por tu palabra en este día, Señor. Nos despojamos de todo lo que no te glorifique y nos vestimos de ese ropaje de una nueva creación. Gracias, Padre. Gracias por este día. Gracias por tu palabra, Señor. En el nombre de Jesús, amen, amen. Gloria al Señor. Dios les bendiga mis hermanos.

Mathew 25:14

TRANSCRIPT

Let’s go to the word of the Lord right now. And, let’s take a look at the gospel according to Mathew, actually it’s the gospel according to the Holy Spirit, written by Mathew under the spirit’s inspiration, that’s why we say gospel according to Mathew.

Chapter 25, it’s a well known passage and let me read it with you and then see where the Lord leads us as we explore it. Mathew, chapter 25 beginning with verse 14. It says:

“…. Again it will like a man going on a journey who called his servants and entrusted his property to them. To one he gave five talents of money; to another two talents and two another one talent, each according to his ability. Then he went on his journey.

The man who had received the five talents, went at once and put his money to work and gained five more. So also the one with the two talents gained two more. But the man who had received the one talent went off, dug a hole in the ground and hid his master’s money.

After a long time the master of those servants returned and settled accounts with them. The man who had received 5 talents brought the other five. ‘Master, he said, you entrusted me with 5 talents, see I have gained 5 more.’ His master replied: ‘well done, good and faithful servant. You have been faithful with a few things, I will put you in charge of many things. Come and share your master’s happiness.’ The man with the 2 talents also came. ‘Master, he said, you entrusted me with two talents, see I have gained 2 more.’ His master replied: ‘well done, good and faithful servant. You have been faithful with a few things, I will put you in charge of many things. Come and share your master’s happiness’.

Then the man who had received the one talent came. ‘Master, he said, I knew that you are a hard man, harvesting where you had sown and gathering where you had not scattered seed, so I was afraid and went out and hid your talent in the ground. See, here is what belongs to you.’ His master replied: ‘you wicked, lazy servant, so you knew that I harvest where I had now sown and gathered where I had not scattered seed. Well then, if you had put my money on the deposit with the bankers, so that when I returned I would have received it back with interest. Take the talent from him and give it to the one who has the ten talents for everyone who has will be given more and he will have an abundance. Whoever does not have, even what he has, will be taken from him and throw that worthless servant outside into the darkness where there’ll be weeping and gnashing of teeth’.”

Father, we commit your word to you and we open ourselves to your illumination, your teaching, your inspiration as we seek to explore your word. Give us those precise insights that you want us to have tonight for our growth, our improvement in our believe into serving you, intensify our desire to be worthy servants, in Jesus’ name. Amen.

I was struck, as I was preparing my thoughts on this passage by the first word in this narrative. It says ‘again’. I’ve read this passage in Spanish all the time, when I preached to the Latino congregation, but it was the first time I became aware of that ‘again’ in the beginning of the narrative. And it cued me into, again what?. Evidently when you see something like that at the beginning of a parable of any text it is referring of something that has come before, or something that the Lord said previously to that. So it’s saying again, in reference to something that he has said before.

So I started inquiring a bit about that and I started reading the context. And I looked at the previous two chapters or so and I tried to find out what Jesus was referring to with that ‘again’. And so it became clear to me, and if you look yourselves you’ll realize, the parable that is before this one of the talents, is the parable of the ten virgins which deals with the coming of the Lord. There’s a fancy word that refers to things in the Bible that speak about the second coming and about the latter days. It’s called eschatological. I won’t ask you to pronounce it right now, but it refers to that idea of things that refer to the future coming of the Lord.

If you look at, beginning with chapter 24 and on, and of course we know that the Bible wasn’t written in chapters, that’s just a convenience that was added later on, you will see that a good portion of the things that go before this passage have to do with the end of the age, the coming of the Lord in the future.

And, you know, these are very, very serious passages. I mean, the tone that predominates in these passages is a tone of seriousness. It’s like…. it’s not a celebratory tone, it’s not celebrating or rejoicing as much, I think it’s focusing on another aspect of the second coming of the Lord. Certainly there will be celebration and joy on the part of the people of God who have received Christ as a savior and are covered by the blood of Christ and are expecting the Master to come, and so for them there will be celebrations.

But, interestingly enough the tone that the Holy Spirit chose to emphasize in these passages that are contained in chapters 24 and 25 as well, is a tone of seriousness and of a certain kind of severe expectation. The word reckoning comes to my mind as I look at these passages, and certainly it refers to that coming time, when the Lord will manifest himself.

And it speaks about separation between the good and the bad, the faithful and the unfaithful, the obedient and the disobedient, those who are prepared and those who are not prepared, so that this entire segment of scripture is talking about that coming time when things will be clarified, when all the ambiguity and all the ambivalence of life in God at this time in history, will all of a sudden become clear. And God will judge.

That’s what judging is really. It’s discerning, it’s separating truth from untruth, doubt from certainty, lie from truth, on and on and on. And so, this is what you see, for example in the separation of the sheep and the goats, and the parable of the ten virgins of those who were wise and waited for the Lord appropriately and who were ready when he came, and those who weren’t wise and mismanaged their resources and their time and they are caught by surprise.

All of these texts have in common also a long time passing, before what has been promised finally takes place. And they need to be faithful until that moment comes. The need to deal with ambiguity, with uncertainty but with enough knowledge that we are responsible for what we do. And if we don’t do the right thing, if we don’t manage our resources well, if we don’t use the time appropriately, we’ll have to give and account.

And so there’s that element also of giving an account of how you’ve dealt with the things that you have been given, the knowledge that you have been given, the resources that you have been given, and the amount of instruction which admittedly is limited. But, which is enough for you to do certain things.

So, I want to point that out, you know. So, when Jesus says ‘again’, he’s sort of referring….. I think that what he did here was like a master teacher that he was, he chose to focus a certain truth from different angles to make a sort of 360 degree view of that zone of spiritual knowledge that he wanted to point out at that moment. So he tells the parable of the ten virgins, and saw a certain perspective; and the sheep and the goat, another perspective; and the thing about the day and the hour that is not known, another perspective, and all of these things are supposed to form a good image, a good sense of how we should look at the future and how we should look at this time of Christian living in regard to the future. That’s an important piece of knowledge.

But let me point out to you one of the things that really strikes me and I’m just going to be meandering through this passage here, because there’s so much wonderful content here. But you know, another thing that impresses me about this is the tone of seriousness, the severity of the character of this mysterious man that is presented as a coming bride groom, as a businessman, as a judge who is evidently Jesus.

And the picture that is painted of Jesus is not of a nice, tender, mellow guy with a long, blond hair and blue eyes, with a little sheep on his knees, which I find annoying at times, to tell you the truth these days, because it emasculates Jesus, it truncates and cuts off the complexity, the contradictory character of Jesus. He’s many things that contradict each other all in one. And I really get angry when people impoverish the complexity of Jesus, how balanced he is, how elusive he is, how hard it is to pin him down to one particular temperament or attitude. I mean, he is all kinds of things.

And here, the side of Jesus that is presented is that severe guy, no nonsense, business-like. He has established certain governing principles for his people and he expects them to adhere to them. And when he comes he is going to see whether they’ve paid attention to them and whether they have heard well his instructions. You know, that tone of Jesus is everywhere. And I think it is an important thing, that’s not a subtle thing that I’m pointing to here, because I think one of the lacks of Christianity in many parts of the world, and I believe that it’s certainly true here, in America, among American evangelicals, it is… we’re missing that sense of holy fear of God and of Jesus, that I believe is necessary for us to have the kind of diligent attitude that God expects of us, to be the type of believer that can execute the way God expects us to execute in this world.

So, for me it’s not a small theological nuance of anything like that. I think that the way that we focus Jesus and the God that we serve is very important. Greg was alluding to that in the beginning when he spoke of Jacob, when Jacob has this dream and he sees angels coming up and down, and you know, that really strange narrative of him wrestling with an angel the whole night and finally the angel exasperated at the fact that Jacob was holding on to him and yielding to Jacob’s insistence to bless him, which again, there’s an element there of conflict and severity of the Kingdom of God, and of struggling, and of forcing things on God and God, you know, being annoyed but at the same time, liking the warrior spirit of his creature. Finally the angel touches Jacob on the thigh and dislodges the joints and Jacob stayed limped for the rest of his life. And Jacob’s holy fear, my God I didn’t even know that this place existed, what a terrible place this is.

And this idea that as you draw near to God you may walk for the rest of your life with a limp, because you have come close to God. And being close to God is a dangerous thing, it’s a severe thing. God can kill you if you don’t watch it. And God hasn’t changed his character. I mean, we have changed our perception of God and we have chosen to project on him our desires as a generation, but God is the same now and forever, and he hasn’t changed his character as far as I know. He didn’t consult some magazine here: Christianity, and he said: Oh, oh, this is the way my people think I am, well, great I’ll just change my persona.

That’s not the way God act. I mean, God is the same. He’s not going to be changed or blackmailed into being anything that he doesn’t want to be, and he’s the same God.

And I think we need to rescue that fear, that awe of God. For me it’s not something that freezes me or prevents me from doing things for the Lord, or that makes me paranoid about him. On the contrary, it excites. I mean, that’s the kind of God that I want to serve: a God of character. A God that is totally independent of my selfish desires and my inconsistencies, my sinfulness. A God who sticks to the truth and to principles and just follows them. And I’d better watch out, he’s is mighty, he loves and he would do anything for me, even give his life for me, in a sense, as he did through his son, but he’ll smack me on my head if I’m not careful as well. And that kind of God I want to serve. That kind of God encourages me, stimulates me to service, you see.

And I think modern Christianity has lost that, many of us have lost that. In our desire to make God sugar sweet, and syrupy and attractive, we have turned him into that sugar daddy that gives us things when we ask him. And if we neglect to see that other side, and I think that rather than push to action and service and reverence and holiness and desire to serve him and diligence, it has neutralized the American Christianity in many corners, and it has allowed us to relax and to do whatever we please and on, and on, and on, and that’s not the tone that I see of God from Genesis to Revelation.

And do you remember that last week I alluded to that when I dealt with the passage of Deuteronomy 21, where we see the God who loves and affirms Israel when they’re in Babylon, because he’s punished them and sent them there and said ‘you’re going to stay there for 70 years’. But at the same time, in the same breath, also says ‘but I’m going to bless you and I know the plans that I have for you, plans to bless you and prosper you instead of destroying you. So have hope, be encouraged, work hard, be entrepreneurial because at the end of those 70 years I’m going to call you back and I’m going to return you to the land and I’m going to bless you again.’

So you know, it’s those two sides of God that we always need to keep in mind. And this is what I see here. One of the dimensions of this passage is this conflict between fear and entrust, delegated authority and expectation of rendering of an account; expectation of results and at the same time satisfaction at effort, even if it renders different results and different degrees of benefit to the master.

I mean, the complexity of God’s character is here very well played out again for us, and that’s an important aspect. So, I would say one of the insights that I have here of this passage, is precisely the need for us to rescue that sense of the severity of Jesus, because this guy, this man, this main character, he goes away and he comes back, after a certain amount of time.

See, in verse 19 it says “…..after a long time the master of those servants returned and settled accounts with them”.

See, when the Lord comes to bring his people back, there will be a settling of accounts. It’s not all going to be just celebration and it’s not just going to be settling of accounts with those who were unbelievers. He’s going to settle accounts with us as well. The Bible speaks of an aspect of judgment at the end of time when God will judge us, not to send us to hell or heaven, because we are in Jesus, but to determine what did we do with the gifts that he gave us.

Now, here it’s a little problematic because you know, in the end it says that “…. Throw that worthless servant outside into the darkness, where there’ll be weeping and gnashing of teeth”. It’s sort of an allusion, a reference, a veil reference to hell. And I don’t think that what is being said here is that our entrance into the kingdom of heaven will depend on what we did, because we know that the entrance into the kingdom of heaven is depending on whether we received Jesus Christ or not as our savior. That’s what’s going to determine.

But, you know, it makes things very complicated and too long for us to solve tonight, because scripture is clear on that, but there is one thing that scripture doesn’t say though and this I can tell you with a lot of certainty, that one day, you and I believers, children of God, followers of Jesus Christ, the Bible is very clear on that, and I don’t have the time to give you all the versions and all the references. We will also have to come before the throne of Christ and there will be, kind of, a little…. It’s kind of an exam of what did you do with what I gave you? how did you use your time? How did you invest the gifts that I gave to you?

And the Bible also suggests that there will be like different degrees of rewards. I don’t think we have more than that. That believers who receive different degrees of recognition depending on how they worked for the kingdom, how we worked for the kingdom. Some will receive great glory because they gave a lot to the Lord, they gave their hearts, their emotions, their energies to the Kingdom of God, they journeyed, they worked hard to see the Kingdom of God advanced. They didn’t put any limits on what God’s and what was theirs. I mean, they worked hard and they will receive the enthusiastic approval of the Master.

And, interestingly enough, they will be given certain rewards which is also suggested here as the master says to the servant ‘you have been faithful in the few things, I will put you in charge of many things’. In a parallel parable to this one in Luke, chapter 19, the master says to the faithful servant ‘well done, my good servant, because you have been trustworthy in a very small matter, take charge of ten cities’.

So, it’s this idea that, you know, in the coming kingdom of God we are going to receive authority. I mean, this idea that we have of heaven of being, you know, you get a white robe and a harp and you sit on a cloud and you play music for all eternity. That’s the most boring thing in the world that I could imagine. I think that’s a version of hell perhaps, that someone mistook and put it for heaven.

But it’s not that way, that’s not what I see in scripture. What I see in scripture is that the after life, the heavenly place will be a place of great activity, of great variety, diversity. We will retain the human dignity, we will retain the call to be creative and there will differences of glory and authority that we will receive according on how we invested here. It’s going to be a place of diversity. There will be nations. The nations will be recognized, they will have their names, they will have their dignities. There will be government. There will be much of the same things that we see here, but in a glorified way, divested of all the fallenness, all the ugliness, all the poverty that characterizes existence here. It’ll be like taking a silver vessel that’s all tarnished and lacking brilliance and putting it to just, you know, making it bright, and making it new and returning it to it’s original condition of beauty. That’s how it will be, so all the things that we see here in the world, I believe somehow they will be prevailing in the new heaven, and the new earth but in a more dignified way.

So we will be exercising authority. I don’t know what creative things God has for us, but I know they are wonderful, they’re exciting. Maybe we’ll be flying through the planets and through the universe and doing things that we can’t even imagine now. It will be an immensely creative eternity that we will live.

But a lot of that will depend on how we invest here. I think that much I can dare to kind of, think about the glorious future that God has for us. And passages like these give a sense of that, you see. And so, I believe that this is what the scripture is saying here, that depending on how we deal here in life with what God has given us.

And let me tell you something else that I see here, which is that these 3 servants each received something, and in scripture, for example if you look at First Corinthians, chapter 12, it says that to each of us the manifestation of the spirit has been given, which means, you see, every believer receives the Holy Spirit when she receives Jesus, as her savior. We have the Holy Spirit in us. And it is impossible for the Holy Spirit to be in us without the spirit manifesting himself somehow. And manifesting itself means, the power of the spirit, the gifts of the spirit, the attributes of the spirit. They are impossible to contain, when you have the spirit of God the gifts of the spirit of God are in you as well.

So, each believer, everyone who is here, who believes in Jesus Christ as their savior, has had the Holy Spirit given to them and therefore you have received something of the spirit in you. Let no believer say, I don’t have anything to give to the Lord. I don’t have any gifts, and just…. you know. And many times we don’t say that consciously, but we do say that subconsciously, and that’s why you have a lot of Christians in church who don’t do anything for the Kingdom of God, they just sit there. They come on Sunday, they listen to a preaching and sing a couples of chorus and then they go home and their life makes no difference to the kingdom. It’s because they’re telling him: ‘I don’t have anything’.

And what these texts tell me is what God has given each of us a talent, a gift, a measure of spirit. You have that. I don’t care if it’s the first day that you….. if you’re just a recent convert. You have a gift, you have the manifestation of the spirit of God in you and much more importantly God expects you.

Listen to that, believer. It’s not optional. It’s not just for the evangelists or for the spiritual, God expects me and you to do something with what he has given you. that’s the tone of this passage. What you see here in this passage is a marketplace, kind of a scenario. It’s business-like. I mean, there are employees that are called servants and there’s a boss, a chief executive officer, who’s the master. There are resources, economic resources, -that’s doing something for the kingdom, by the way. Thy good and faithful servant. You have been faithful in the small things.-

 

 

Little things like that is what you do to put your talent to work. What you see here is this idea of a business-like transactions. You see it very clearly. It says ‘…. It will be like a man going on a journey who called his servants’, they’re employees and he’s the said, as I said, the executive officer ‘….and trusted his property to them’. He entrusted his property to them. In other words, hey, when an owner or a boss entrusts his money or his facility, or his machines to an employee, they better deal with those machines well or that money well. Don’t deal with it irresponsibly. He expects you.

You see, he’s putting it in that terminology because we are supposed to apply it to our relationship with the kingdom. When God blesses us with his Holy Spirit he expects results. He has entrusted us with that. He has assigned us.

It’s not a neutral thing where God just simply deposits it in you in a passive sort of way. No, when God puts his gifts in you, when God calls you into his kingdom he says ‘I want you to make sure that you take good care of what I put into it and that you work at it. And I’m going to come back at some point and we’re going to take account of this and we’re going to see what you have done with it.

You know, that should fill us again with that holy fear. I see a lot of young people here and I say that not to make you kind of scared, and maybe I should make you a little bit scared. But all of us here understand that when God calls us into universe he expects to get profit from us. I mean, he’s putting something very beautiful and sublime in us, his Holy Spirit and he’s going to come back when that time of reckoning comes, which we don’t know when it will be, because that’s the whole thing again, as I told you before. He’s going sort of optionally say ‘well, you know, did you…..? No, he’s going to come with a very business-like tone and he’s going to open his accounting books and he’s going to say: ‘ok, you received a gift of music, ok, what did you do with it? Did you just use to sing MTV songs or did you use it to bring people to the knowledge of my son Jesus?

Oh, you received a gift of making money? And, yes you went to…. You got an MBA, a master in business administration at Harvard, guau. Excellent! Ok, what did you do with that for my kingdom? How did you advance my kingdom? And you say: ‘Well, I don’t know, I mean, I went to church and put a couple of bucks and I prayed every Sunday and I did go to church.’ And he says: ‘No, no, no, I gave you an ability to make money and didn’t mind if you bought yourself a house and a car, that’s great, but how did you advance my kingdom with your talent? Did you bless my church? Did you invest in my kingdom? Did you give money for the causes for the spread of the gospel? Did you teach other young people, for example, to get out of poverty and to become people who would also make money and give to the kingdom? What did you do?

Ah! I see here that you were given an intellectual gift and you were able to write well, and analyze well and learn things and read a lot and retain with the intelligence that you were given, did you use that to just write scholarly books that collected dust in the tenth floor of the basement of a college library?, or did you use that gift as well to enlighten people and to advance their understanding of the Kingdom of God and did you become and apologist even as exercised your secular scholarly role for the values of the Kingdom of God? Did you use your intellect to give solidity to the teachings of the gospel and to contend for the faith even as you discharged your scholarly gifts in the academic world?

In other words, you have a gift young person, older, adult, whatever, how are you using that gift to advance the Kingdom of God? There is a part that is inescapable. Everything that you have belongs to the Kingdom of God and everything therefore should render some interest to the kingdom: your money, your intellect, your looks, your energies, your experiences that you have had, the privileges that you have been privy to over your life, everything. You should always give a cut to the Kingdom of God, always, always, because God will be asking you at some point, what did you do with the gifts that I gave you? There are no excuses, there are no excuses. You must do something with it.

You know, I’m going to start wrapping this up, but there is one of the many things that touches me about that, it’s how God puts that in, again, in a parallel parable, in the Book of Luke, there’s something here that’s always struck me as I meditated on this passages. He says “a noble of noble birth went to a distant country to have himself appointed king and then to return”.

It’s the same thing but Jesus puts it in a different way. So, he called ten of his servants and gave them ten minas. It says “put this money to work, he said until I come back, put this money to work, he said until I come back”.

That’s the new international version. The idea in the original Greek of the word that is translated in English in this version as “put my money to work”, the Greek original, and by the way it’s the only place as I understand that that word is used in all the New Testament, is the idea of “trade until I come back”. In Spanish the idea is “maintain yourselves busy until I come back”. It’s a phrase borrowed from the world of business. In the old, I think in English, the King James version is “occupy until I come”.

But the basic idea is, you know, invest, become involved in entrepreneurial things, trade, use your imagination. It’s a general assignment. See, the master doesn’t tell the servants specifically what to do. He doesn’t tell them, you know, build a business or start a bank or put a manufacturing plant, or something like that, he says just “trade”, become busy, become involved with what I have given you and make sure that you give me back profit.

You know, like in good executive fashion he has delegated according to a governing principle and has given certain general expectations and then he says, ‘now it’s up to you how you do it. I’m not going to get into micro managing you. Now, you use your imagination and go ahead and do it and when I come back let’s see if you can give me profit.’ All he wants is profit according to certain guidelines that he has given them.

By the way, that’s the way corporations, good corporations are run. There’s a board that gives certain directions, and certain alignments or certain basic principles, and then the staff, the owners are supposed to run with it and come back and give board members and the stock owners profit.

And you know, that is the way God deals with you and me. You know, God has delegated to you a gift, a blessing, an assignment, an endowment of energy, of creativity, of power, of talent. And he says: you know, you can use it any way you want, and every once in a while I’m going to sit with you at a table and we’re going to have a cup of coffee and you0re going to tell me what resources you might need, and you’re going to tell me, you know, in the light of your life and the different circumstances in your life and where you’re at, what you can do and what you cannot do and how I can help you what your fears are. You know, as you go to college and as you begin a trade or a profession, my spirit will be with you and I will bless you and I will support you and I will back you one hundred percent and I will give you more resources. I will minister to you and I will hone your skills and I will be bless you, and I will put you through tests to make you better. I’m going to be committed to you, but I’m going to give you freedom as well to decide, how you’re going to bring profit into my kingdom with what I have given you.

That’s a wonderful thought, I mean, it fills me with a great sense of responsibility too. The fact that, you know, this one part that God respects me so much that he doesn’t turn me into a robot and tells me: ‘you have to go here and there and here and there and then over there’. He says, ‘No, just get involved in business. Take risks, be creative, be enterprising, take initiative, invent things, dare to experiment and even fail, that’s ok. Don’t worry about it, as long as your heart is in the right place, I’m going to support you 100%. Be creative’.

See, God delegates to you his power, his gifting. The one thing that he wants you to do is to make sure that you work to bring him profit, and that’s all he wants really. He wants you to be committed to bring him profit to his kingdom and to his interests. If he sees that inside of you, you and him are ok.

I tell you, there, I see God calling us more and more clearly in my life. It’s a governing obsession of my life and my ministry that, you know, I have to be experimenting with things. I have to be putting little pieces of the money, the capital that God has given me in different places, little time bombs that I hope will explode in the right moment. I’m always experimenting with all kinds of things. I’m not sure what it is that God wants me to do, but I just know that I cannot stay still, because he has said ‘be occupied until I come. Trade, invest, be creative, be daring, because that’s what I expect of you.’

And so I have an assignment but I also have a lot of freedom and that should fill you with great optimism and creativity. Dare to do things for the Lord. I mean, you know, in school ask the Holy Spirit how can I serve you? how can I be an evangelist? How can I bring others to the knowledge of Jesus Christ?

If God has given you an athletic gift, how can you use that gift there? I mean, at your job, whatever. You know, many of us don’t receive more from the Holy Spirit because we don’t have this desire, this consuming sense of duty to the kingdom and that’s really all that God wants. When we start investing in doing things, God sends his limitless energy and gifting to us. And he says: ‘yes, go on, go on, I’m with you 100%. Try it, don’t worry. If you fail, if you fall just get up and clean your knees off and go on to the next experiment’.

That’s what he wants and he’s not going to disrespect you by telling 100% what you have to do. He loves you too much. He respects you too much. He has too high a sense your dignity but he gives you a zone of action and he says, ‘move within that zone and don’t worry about it, I’m behind you’.

You see, I finish with that because this is the problem with that. This parable is not really so much about the guys who were faithful as to that one man who was unfaithful. I think that is the word of pathos, the drama of this parable lies. In the fact that this man allowed fear to freeze him, to paralyze him and to prevent him from acting. And you know, many times that’s what kills us in the kingdom, it’s this fear that I don’t know what to do. I don’t have the skills, I don’t have the gifts. I mean, who am I? I’m a…. you know, a useless, inert, metal piece lying on the floor. And God says: ‘No, you’re and exquisite instrument that has my spirit inside of you and I want you to dare to do things, to believe in what I have given you, what I have invested in you.’

And so, this is why, the whole drama at the end when this third guy comes, he says ‘master, I was afraid of you’ –there’s the word fear- ‘I was afraid of you because you’re a hard man, you take out what you did not put in and reap what you did not sow’.

Notice that the master doesn’t contradict him. He is a severe business man but the important thing here is that he is also very fair and the one that he gave 5 talents, he gave more so the guy was able to give him more. The guy that he gave two talents, gets the same enthusiastic reaction. He says ‘well done, my good servant, because you have been trustworthy in a very small matter you will be blessed’-that’s in the Luke narrative. In the other one is the same thing, ‘well done, good and faithful servant, you have been faithful with a few things, I will put you in charge of many things. Come and share your master’s happiness’.

He says exactly the same thing to both men who were faithful, even though they gave radically different results: one gave two and a half times as much as the other one. And yet, they both enjoyed the same kind of enthusiastic approval on the part of the master. It’s not, you know, how much you give back to the Lord. It is how much effort you put in, how pure your heart is for the Lord, how intense your desire to please him and to serve him, what you do with what you have been given: if it’s little, that’s ok; if it’s a lot, it’s ok.

I mean, it’s awesome to think that billionaires, Christians who have given tens of millions of dollars to the kingdom to endow chairs in seminaries and in Christian colleges, and to build gyms and all kinds of stuff, will probably get the same reaction from the Lord in the day of judgment as some Christian who gave ten, twenty dollars sacrificially, the tithe that he could give on a Sunday, and he worked just being an usher in the church or praying for people. The quadriplegic in his wheel chair who couldn’t do much for the Lord but who prayed faithfully and interceded for the church and for people, to the best of his ability, will get as much as the evangelist who traveled all over the world preaching and who brought thousands of people to the Lord.

Scripture tell me that they will both receive the same enthusiastic endorsement from the master. You have done well, come and enjoy the blessing. Come and enjoy the pleasure, come and enjoy the approval, the acceptance of your master.

So people, it’s not about, you know, you paralyzing yourself with ‘will I do a lot or will I do little?’ Do not ever let fear or pessimism prevent you from attempting great things for the Lord and doing what is at hand.

When you see in scripture many times you see this idea: the Lord asks Moses, what do you have in your hand? He asks the disciples, ‘go and see what is among you.’ They come back with five loaves and two fish he says ‘that’s enough, with that I’m going to bless the whole multitude.’

Now, this guy allowed fear to conquer him and he didn’t dare to risk losing the gift that God gave him and so he just took it and hid it and gives it back intact. Well, I might say ‘well, what’s wrong with that? I mean, at least he gave him back the money that he received. It’s not enough.

You see, if all that you can offer Jesus Christ when he comes in his glory, is simply who you were and how he blessed you when he called you into his kingdom and you haven’t done anything to advance his kingdom, it’s like you wasted the master’s resources. He will be angry. You will enter heaven but you will enter with a sense of sadness in your heart, because you don’t have the approval of the master. It will simply be because simply you have a passport and it’s stamped and you can come in.

How many believers in the day of the reckoning will enter the kingdom of heaven and eternity with a certain kind of sadness instead of all the joy that they should be experiencing because they toiled and worked hard for the kingdom here on earth?

I mean, I don’t know about you, but when I die I want to die with a sense ‘man, I gave a good try. I did the best that I could and maybe I made a few messes and I failed a few times, but I used what the Lord gave me and I invested and I took risks and I took steps of faith and I was restless for the Lord and that will enable me to enter into that foreign, unknown land with a certain amount of expectation.

When I enter into the kingdom of heaven into eternity I want to come in with joy and celebration that I have done the best that I could. Wouldn’t you do that as well? Never let fear paralyze you. Never let low self esteem paralyze you. Never let a sense of ‘oh, in my family no one has ever done anything before of greatness, and therefore I’m condemned to the same kind of thing.’ That is a deadly spirit that doesn’t belong in the heart of a child of God. You have been given something beautiful, powerful, irresistible, sublime, and if you put it to work it will bear fruit, so make sure that you make an effort at it. Try. That’s all that God wants you to do. Try. And at the end you will see that God will not disappoint those who trusted him.

I’m calling you tonight to a life of investment, of exercise, of entrepreneurship in the Kingdom of God to understand the huge, beautiful sublime responsibility that God has entrusted you with. Souls, that need to hear the word of salvation. Institutions that need to be blessed with your gifts. A church that needs to be revived. A gospel that needs to be preached in all kinds of ways. Make sure that you use what you have for the Kingdom of God. God expects you to. Do not be afraid. Just do the best that you can and that will be pleasing enough for the master.

Let’s stand up for a moment, please. Let’s focus on the seriousness of the Christian walk. Let’s focus on that marvelous master that we have, worthy of all our respect. Let’s not underestimate him. Let’s not minimize his glory, his awesome respectability, if you will. Let’s see him for what he is. It is he who has entrusted us with his goods, with his talents, with his gifts and our respect for him should be such that we are going to make sure that we spend the rest of our lives occupied until he comes.

We don’t know when he’s going to come. He may come tomorrow. He may come before the end of this sentence. He may come fifty years from now, a hundred years from now. We don’t know that and the Bible is very clear on that. This passage talks about ‘he went away for a long time’. Whatever the time, however your life lasts, you may have 50, 70 more years ahead of you, 60, 40, make sure that those 30, 40 or 50 years of your life are well invested. Every day finds you working for the Kingdom of God.

I just wanted to share something. I did a funeral this week that really impacted me for a little Guatemalan grandmother who died last Sunday night. And she was a lady who was active, active, active, right to the edge. She’s never stopped. I don’t know, if we know any Guatemalan grandmothers like that, you know. And she, on Saturday night wasn’t feeling well and she called the director of the children’s ministry, she usually ministers with the babies upstairs, and she called and said ‘I’m not feeling well, I can’t, maybe I can’t come in tomorrow’. And the director of the children’s minister said ‘stay home and rest. Really, if you’re not feeling good, you just stay home and rest. It’s ok, we’ll get someone else to fill in for you’. And then on Sunday morning there she was, up there taking care of the babies, and taking care of the kids, and there were a couple of babies who just would not settle down for anybody. They just were crying, crying, crying except for her. She would hold them and they would settle down and the mom came to the service. And she was healthy, pretty healthy and she wasn’t feeling well, but she was really active. And then, she died that night, just out of the blue.

And part of me thinks, I mean, it was tragic. It was a shock, but at the same time I thought, how do I want to spend the last day of my life? She spent the last day of her life serving the Lord and at her funeral, she only had one son in the United States, one son, that’s it. And I figured, this is going to be a small funeral. There’s not going to be too many people there. There must have been at least a hundred and fifty people packing, we were overflowing, there weren’t enough chairs. It’s because she cleaned houses for different families in Boston, people she barely even spoke English, but all of these families weeping as if they had lost a mother, and said, ‘I don’t know how we’re going to get used to this.’ and then it was still overflowing and I felt, God, what’s my life worth? What’s it going to be like when my time comes? And God, I want to be just like her. I want to be giving everything I’ve got till the end for you and for your kingdom. And she was so….. people hardly knew all that she does.

I had no idea, person after person, came to me and said ‘she did this for me, she did that for me’. And I think, I don’t want to waste a minute of it, and there’s a lot of young people here and Satan tells a lie, that you could just waste your…. Just do whatever, go out there, do your own thing, and then when you’re old you can become a Christian before you die”.

God is saying ‘don’t waste your youth’. This message, this is from the Lord but the pastor shared. I spoke on the same text at that funeral and felt it was speaking to me and us, do not waste your youth, don’t waste a day. Make it count. Make it count for the Lord.

So, I just challenge us to really respond to this message. This is God speaking to us tonight. So as we head into this worship time I just encourage you before the Lord to say ‘God I want to make it count. I want to make it count before you.’

So, let’s pray and then we’ll transition into worship. Everybody just close your eyes and: Father, we come before you right now and Father we’ve hunt to make it count for you, Lord God. Father, we know that on that day many of the last will be first and the first will be last, Lord God and Father, we want to use what you have given us for you and for your kingdom and serving others, Lord God. We don’t want to waste even one day, one week, one year of our lives, Lord God, because you are coming soon. Lord Jesus, you have been generous to us, Lord God I pray that our lives will be valuable and relevant in the sight of eternity, Lord God.

Father, let our lives count and be relevant for eternal purposes, Lord God. Let us have a treasure in heaven that is genuine, that is for real, Lord God in whatever way you called us to do it, Lord God, that our lives will be meaningful before you. We offer ourselves before you.

Give us courage to let fear or self doubt paralyze, Lord God. We receive this word. It is from you today and we receive it and we come before you and we say: ‘Lord, here we are. Use us for your purposes, Lord God.’ Amen.

Nehemias 1 - Los que lloran y los que actuan

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Voy a pedir que abran sus Biblias en el Libro de Neemías en el Capítulo 1. Mientras tuve la oportunidad de participar en la convocatoria de ayuno, el Señor me instó a leer este Libro y también mientras he estado participando en los procesos de información y de charlas sobre el tema de inmigración, el Señor de este Libro me sacó un tema para eso.

Y yo pensé que era todo y el Señor estos días ha estado trabajando en mi una estructura en la manera de cómo muchas veces nos vemos. En este Capítulo de Neemías en el versículo que vamos a leer, versículos 3 y 4, Capítulo 1, versículos 3 y 4, nos da una estructura. Y vamos a leer en el nombre de Jesucristo estos versículos.

Y dice así: “... y me dijeron el remanente, los que quedaron de la cautividad allí en la provincia están en gran mal y afrenta y el muro de Jerusalén derribado y sus puertas quemadas a fuego. Cuando oí estas palabras me senté y lloré e hice duelo por algunos días y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.”

Gracias, Señor por tu palabra. Gracias, Dios por este tiempo, Señor de poder ser ministrados a través de esta, tu voz, Señor, en el nombre de Jesús, Señor, abre nuestros corazones, abre nuestra mente, abre nuestro entendimiento para poder, Señor, entender cuál es el mensaje apropiado para nosotros, en el nombre de Jesús. Amen.

Yo no se si usted ha tenido la oportunidad graciosa de mirarse en estos espejos que a uno lo desfiguran. ¿Han pasado por esos espejos donde a veces se ve chiquitito, a veces se ve bien largo, algunos se ven más gorditos? Algunos, en espejos normales nos vemos gorditos también, pero eso ya es la normalidad. Yo no se si usted ha tenido la impresión de estar ahí y que se ve gracioso, y se ríe, y sobretodo cuando uno anda con niños. Los niños ahí aprovechan a reírse de uno, de todo lo que no se pueden reír en la casa, se pueden reír ahí cuando nos ven al frente de ese espejo.

Y yo comencé a hacer una estructura de mi vida relacionada con cómo me estoy viendo, cómo me está viendo Dios a través del espejo de Cristo. Si me está viendo medio deforme o no. Si me está viendo muy chaparrito o muy gordito o muy largo, o me está viendo más o menos regular. Yo no se, pero cuando comencé a leer este libro y este Capítulo lo leía, lo leía y en estos versículos encontré paradójicamente tres características, vamos a llamarle así, de los cristianos.

Vamos a hablar hacia adentro, no vamos a hablar hacia fuera hoy día. Siempre hablamos del mundo y de lo mundano y de toda esa gente que anda por allá afuera, y nosotros ¿qué? limpiecitos. Estamos limpiecitos y salimos bien, bien orgullosos porque nuestra aureola crece más. Yo no se si hay cuerpo que aguante una aureola tan grande como la que tenemos nosotros aquí adentro. Pero lo único que se es que a veces esa aureola se nos va, a la primera que se nos cruza un automovilista en la calle. Se nos pierde, o la guardamos simplemente porque tenemos la necesidad de reaccionar.

Pero quiero meterme en tres características que yo veo aquí. La primera característica es acerca de nuestros hermanos, yo voy a usar un términos, los llorones, los llorones. Si analizamos el versículo 3, Neemías había recibido una noticia que no era muy agradable ¿no es cierto? Había recibido una noticia que era más triste. Había recibido una noticia que le había impactado en sus sentimientos y ¿qué dice? Dice, cuando oí esto me senté y lloré.

Esta es la primera rama de los cristianos, de algunos cristianos que están en las iglesias. Yo pensando esta semana en la manera como yo puedo aprender a definirme, pensando esta semana en la manera como yo puedo aprender a posicionarme en lo que Dios quiere para mi y quiere que yo esté, comenzaba de alguna manera a decir: Señor, cada vez que yo recibo una información acerca de situaciones o acerca de mi propia situación ¿qué hago?, ¿me siento y lloro? ¿Me siento y lloro?

Hay cristianos muy emocionalistas. Hay hermanos muy emocionalistas, que sienten una pena enorme por las cosas que están pasando y lloran y en las reuniones vemos gente que está llorando por la desgracia ajena y por su propia desgracia muchas veces. Y comienzan a tener una actitud pesimista, comienzan a tener una actitud negativa, comienzan a tener una actitud de cuestionamientos y siguen llorando sobre la desgracia. Siguen llorando sobre la mala noticia. Siguen llorando para poder de alguna manera ser vistos, es decir, bueno, pobrecito, ya lloró. Guau! Que le afectó la noticia. Que bueno que le haya afectado la noticia y lloró, que importante. Parece que tenía buen corazón.

Y hay algunos que quedan en el llorisqueo. Y al otro día ya no lloran, porque ya lloraron lo que tenían que llorar. Y de alguna manera, nosotros a veces nos vemos influenciados por una actitud emocional. El emocionalismo en nuestra vida siempre va a estar y muchas veces va a ser superior a nuestra espiritualidad. Lo importante es ir aprendiendo a controlar estas emociones y comenzar a hacer otras cosas que van de la mano con las emociones.

En la segunda estructura del texto dice que Neemías, cuando oí estas palabras, dice, me senté y lloré. Yo no se si usted es uno de estos llorones, pero después dice “e hice duelo por algunos días, y además dice, ayuné y oré”.

Aquí viene la otra características del otro grupo de cristianos, esos cristianos que no solo lloran, no solo se sienten afectados, sino que proclaman oración y ayuno. Y proclaman un día de duelo, y proclaman un día de espiritualidad y hacen hasta retiros, y ese día no toman desayuno, o ese día no almuerzan. Ese día leen la Biblia. ¡Qué bien! Estamos contentos porque eso necesitamos fortalecer esa parte espiritual de nosotros. Las iglesias, escúchenme bien, las iglesias hay un gran porcentaje de este tipo de hermanos, que no solo son sentimentalistas y emocionalistas, sino que además son espirituales. Esa es la espiritualidad evangélica, la espiritualidad de solo llorar, pero voy a orar por ti y voy a ayunar por ti. Pero mañana no. Es solo hoy para que veas mi espiritualidad.

Y estructuramos una segunda características de personas que estamos en un lugar común, en una iglesia. Pero ¿saben? Hay una tercera característica que nosotros debiéramos meditar en función de definirnos y en función de posicionarnos. A mi me gustó mucho esa palabra ‘posicionarnos’. Yo hace muchos años que no la escuchaba. Posicionarnos, me encantó esa palabra, de hecho la usamos no se cuántas veces esta semana.

En el Capítulo 2, en el versículo 4 y en el versículo 5 aquí están los que el Señor anda buscando. El Señor anda buscando los que lloran. El Señor anda buscando los que ayunan, oran y hacen duelo. Pero también anda buscando a aquellos que ayunan, oran, lloran, se sientan y actúan. Y comienzan a definir una manera de vivir, comienzan a posicionar una manera de estructurar que son guiados, instrumentalizados por Dios. Y en esa estructura veo un Neemías completo que nos enseña, de alguna manera, las tres características de cristianos que vivimos en una iglesia.

Hay algunos que saltan el día domingo y algunos de nosotros podemos conocernos y alguna vez nosotros saltamos el día domingo y terminamos cansados. Pero terminó la reunión y se nos acabó. Hay otros que les dura un par de horas más, hay otros que le dura algunos días. Pero hay unos que reciben este pan espiritual y comienzan a comérselo, a recomérselo, como la vaca dice que la....... rumiar, lo recomen y le sacan toda la estructura que tiene alimenticia y comienzan a ¿qué? A poner por obra, a actuar. Eso es lo que hoy día Dios está buscando: cristianos, hijos, hijos de Dios que actúen la palabra del Señor, que se posicionen en una estructura definida, que se posicionen presentando a Cristo por sobre cualquier cosa. Eso es lo que Dios está buscando. Me gusta mucho lo que Neemías dice en el versículo 4 y 5, dice: “.... me dijo el rey ¿qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos, y dije al rey: ‘si le place al rey y a su siervo, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mi padre’, y dice ‘ y veo si la puedo reedificar’. No, dice “la reedificaré”.

El no andaba con cosas posibles. El andaba con cosas concretas. Déjame ir porque yo voy a ir a construir eso. El no se imaginaba cómo estaba, solo le habían contado la mitad del cuento no más. Solo le habían contado la parte afectiva, la parte familiar, la parte sentimental de amigos, pero no le habían contado que el muro estaba totalmente abajo. No le habían contado cómo habían quedado las puertas. No le habían contado cómo había quedado la ciudad en sí, detalle por detalle. Lo importante de esto es que Neemías nos representa hoy día un discípulo que está comprometido con la obra del Señor, no importando el precio que tenga que pagar para poder posicionarse en esa estructura de ser un instrumento del Señor.

Y cada uno de nosotros debe tomar ejemplo de esto. Cada uno de nosotros debe tomar ejemplo a la hora de poder presentar a Jesucristo como el estandarte. Nosotros somos los llamados a predicar el Evangelio de las buenas nuevas de salvación. Nosotros somos los llamados, no solo a creer en un Evangelio bonito y de un gran show, somos llamados a predicar un Evangelio verdadero, real, con acciones concretas, con acciones definidas, con un posicionamiento definido. No depende de cómo me levante, no depende de cómo esté la luna. No depende si llovió o no llovió.

Neemías no tuvo problemas, no tuvo una duda en ir ante el rey ....... y decirle: ‘mira, rey, necesito ir. Mira rey necesito ir a reedificar a mi pueblo.’

Mire, cuando en esta sociedad comiencen a ver cristianos posicionados y definidos en la palabra y en la estructura de Cristo, estoy seguro que el avivamiento comenzará a verse ahí afuera, no aquí adentro. Estamos esperando un avivamiento como el de Azuza. Olvídense. Es allá afuera donde el nombre de Cristo tiene que ser glorificado, no aquí adentro. Aquí adentro nos vemos todas las caras, ahí afuera es donde vemos cómo actuamos. Si no vamos al parking un día, no.... los invito al parking ahí un día. De verdad, es una crítica muy personal, es una crítica muy de nosotros. Vaya ahí, vaya a trabajar un día aparcando carros y van a ver a aquellos hermanitos que se sientan a sonreír y pobre que lo hayan dejado estacionarse al medio, porque eso es como un castigo. Eso es como se portó mal en la semana y ahí, pobre Francis, tuvo discernimiento y tu te pones al medio.

Posicionarnos en una manera de ser, contento. A nadie le gusta reírse cuando Francis lo manda a uno al medio, ¿no? Posicionarnos en una manera de ver cómo Cristo vería la situación. Posicionarnos en una manera de sentir cómo Cristo sentiría esto. Hay gente, ahí afuera, que ha sido destruida, sus muros han sido destruidos por el diablo, sus puertas han sido quemadas por el diablo, sus vidas han sido azotadas, destruidas y degradadas a lo más bajo por el diablo.

¿Saben? Y muchos de nosotros solo lloramos, a lo más llegamos a ayunar. Pero todavía no estamos actuando. Todavía no estamos llevando ese desafío de ir. Yo voy a ir y voy a reedificar esos muros.

Saben que cada persona afuera es una nación. Cada persona afuera es una nación. Cada persona afuera es un pueblo, un país, representado en su manera de ser, en su educación, en su cultura, en su manera de vivir, en sus hábitos. Muchas veces estamos llamados a reconstruir esas naciones, esas ciudades, pero estamos aquí y muchas veces no nos damos cuenta de que afuera .... solo nos lamentamos.

¡Qué pena! ¡Qué pena por él! ¡Qué pena por ella! ¡Qué pena por el borrachito de la esquina! ¡Qué pena por el drogadicto de la otra esquina! Es más, nos cruzamos de vereda para que no nos topemos con él. Aprendamos a posicionarnos con esa autoridad que Cristo nos ha dado.

Cristo nos dio una autoridad, la autoridad de ser hechos hijos de Dios y los hijos de Dios aman. Los hijos de Dios sienten como Dios. Los hijos de Dios miran como Dios. Los hijos de Dios viven como Dios. Los hijos de Dios van y reedifican. Los hijos de Dios no miran su posición física, económica, social ahora, miran lo que está pasando allá para poder hacer un aporte, ¿saben con qué? Con la palabra y la vida que Cristo nos ha dado.

Esa es la manera: iglesias prácticas, no iglesias teóricas. Hay iglesias donde hay muchos cabezones. Si, y cuando llegan se dan todos de cabezazo. Y yo prefiero iglesias con gente con unos pies grandes, porque significa que han caminado bastante y se andan pisando unos con otros, que han tratado, andan con brazos cansados de tanto actuar y de tanto hacer la palabra que han escuchado.

Dice, hay un texto del Nuevo Testamento, ‘no ser tan solo oidores sino hacedores de la palabra’.

Se nos olvida la última parte. Estamos recontentos con las predicaciones del día domingo y de las predicaciones de los días miércoles y de las enseñanzas de la célula el día viernes, y donde nos juntemos estamos súper contentos. ¿Cuánto de eso es lo que practicamos en la semana? ¿Cuánto de eso es lo que realmente tenemos efectivo en nuestra vida.

Quiero invitarte a hacer una reflexión personal en su vida. En Neemías 4:20 y 21 dice lo siguiente: “... en el lugar donde lleves el sonido de la trompeta reunios allí con nosotros, dice, nuestro Dios peleará por nosotros. Nosotros, pues, trabajaremos en la obra”.

Si está preocupado de su problema y que no le da tiempo para trabajar para otros en la obra, quiero darle una buena noticia. El Señor ya está encargado de su problema, el Señor está peleando sus batallas. No destinemos energías solo en lo de nosotros. Comencemos a destinar energía, otros necesitan también, sobretodo aquel que no han conocido la palabra del Señor todavía. Neemías es un ejemplo, qué tipo de cristianos somos, qué tipo de discípulos somos.

Somos llorones o espiritualmente evangélicos o estamos tratando de actuar, o estamos tratando de hacer lo que hemos aprendido. Una iglesia que actúa es una iglesia que realmente crece como Dios quiere que crezca y tu eres su iglesia.

Esto es una estructura pero tu eres la iglesia del Señor hoy día. Tu eres la iglesia que Dios está buscando hoy en día. Tu eres la iglesia que tiene que decir: ‘Señor, yo quiero ir a reedificar los muros y las puertas quemadas de las naciones y los pueblos que fueron destruidos y que están siendo destruidos por el diablo.’

Que les parece si cerramos nuestros ojos. Y ponemos nuestro corazón delante del Señor, y de alguna manera podemos reflexionar en esto. Solo nos vamos a sentar y llorar cuando tengamos que enfrentar situaciones externas o internas? ¿O vamos a asumir una religiosidad típica nuestra de arrodillarnos porque estamos ahí afligidos en ese momento? ¿O vamos a tomar manos a la obra y vamos a actuar?

El camino del Señor no es fácil, pero no lo tenemos que llevar nosotros. Es el Señor el que va con nosotros. El Señor a nosotros no nos pide más de lo que realmente podemos dar y no nos da más de lo que realmente nosotros podamos llevar.

Quiero hacerte un reto. Quiero retarte a mantener en tu corazón y en tu mente, no solo ser un oidor de la palabra del Señor sino ser un hacedor. Y aquel que la buena obra empezó será fiel en completarla en ti.