Sermón 15 de octubre 2017: El nuevo nacimiento - Una nueva manera de ver el mundo

A propósito de Sermones
[Dr. Roberto Miranda]
  • Presenter: Dr. Roberto Miranda
  • Fecha: October 22, 2017
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

Los invito a ir de nuevo al Evangelio según San Juan. Usted sabe lo que pasa, que muchas veces cuando uno trabaja la palabra del Señor esa palabra como que se abre frente a uno mismo y uno entra a veces pensando, guau, habrá suficiente material aquí para un sermón completo, un texto de la escritura? Y uno se lanza por fe y entonces cuando uno comienza a exponer la palabra esa palabra como que se abre por arte de magia delante de uno y uno descubre unos niveles y unas capas de complejidad maravillosas. Y a mí me pasa eso muchas veces cuando entro en la palabra del Señor.

El domingo pasado yo sé que hablamos acerca de Nicodemo y el encuentro que él tuvo con Jesús y antes de eso habíamos hablado acerca de la mujer samaritana. Y también de su encuentro, su diálogo con Jesús, y cómo el Señor fue llevando a estos dos personajes, que de hecho se parecen mucho el uno al otro, aunque parecerían totalmente diferentes, pero se parecen mucho en su constitución interna espiritual.

Y los dos estaban igualmente alejados de una experiencia verdadera con Cristo y de una relación verdaderamente profunda y personal con Dios. Nicodemo irónicamente por su condición religiosa y por su vida respetable y empapada en las cosas de la religión y su buen comportamiento, su prestigio ante la sociedad, pero eso paradójicamente servía como un obstáculo para lo que Cristo representaba y lo que él tenía que hacer para entrar en una relación vital con Jesús. Su religión era una piedra de tropiezo para él y el Señor lo confrontó.

La mujer samaritana con su vida pecaminosa, su vida sensual, 6 hombres había habido en su vida, y quién sabe si habías otras relaciones pasajeras, una mujer de dudosa reputación, que ni las mismas mujeres de su aldeas querían relacionarse con ella aparentemente. También estaba alejada de Cristo en parte por su pecado, acerca de lo cual el Señor la confrontó, y en parte también por su propia religión samaritana, de Samaria, su apego a la historia de sus antepasados que el pozo de Jacob, que la religión samaritana que era diferente a la religión judía y entonces si es así, cuál religión es la verdadera? Y ella quiso esconderse detrás de todo eso, como hace mucha gente. Hay tantas religiones, cómo sé yo cuál es la religión verdadera? Hay tantos hombres exaltados como Mahoma, Buda, Confucio y Jesús entonces por qué tengo yo que adoptar a Jesús solamente?

Y muchas veces la gente trata también de refugiarse en esas cosas y buscar una excusa para no confrontarse con la persona de Jesús y el Señor también trató, no trató, los confrontó a ambos en diferentes maneras, como vimos el domingo pasado. A Nicodemo lo confrontó con una verdad que yo voy a enfocar ahora un poco más, y a la mujer samaritana también con su pecado y con el hecho de que hay un solo medio, no son diferentes, si es judío, si son samaritanos, Dios busca a los que lo adoran en espíritu y en verdad y esa verdad soy yo le dijo Jesús.

Pues bien, hay muchas cosas allí, pero yo quiero enfocar ahora un principio, un concepto que está aquí encerrado y como zoom into that para que lo exploremos un poco más, y es ese concepto del nuevo nacimiento. Ustedes han oído de nacer de nuevo. Cuántos han oído de nacer de nuevo? Todo el mundo. Un nuevo nacimiento, cristianos nacidos de nuevo. Qué implica eso y qué quiere decir eso? quiero enfocar eso un poco más en esta mañana.

Antes de so déjenme leer de nuevo un poquito del texto del capítulo 3 de Juan para que nos arraiguemos bien en lo que yo quiero enfocar. Dice el capítulo 3 versículo 1:

“Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos, un hombre importante, éste vino a Jesús de noche y le dijo, “Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro,” – Ya ustedes saben lo que dijimos acerca de… primer error grave que cometió él – “porque nadie puede hacer estas señales que tu haces si no está Dios con él.” – Vean el lenguaje que reduce el estatus de Jesús. Dios está con él, ha venido de Dios como maestro. Jesús lo corta en seco y le cambia el tema completamente, no se lo cambia pero lo lleva inmediatamente a donde tiene que ir – Jesús le dijo, “De cierto, de cierto te digo que el que no naciere de nuevo no puede ver el Reino de Dios.”

Noten allí este llamado a una experiencia diferente a la que Nicodemo cree que él ha tenido. No es reconocerme a mí como un buen hombre, un maestro, un rabino excepcional, no se trata de eso, es que tu, Nicodemo, tengas una experiencia diferente a la que tu has tenido hasta aquí. Y ahí está ese texto clave de toda la escritura, “De cierto, de cierto te digo que el que no naciere de nuevo no puede ver el Reino de Dios.”

Para Nicodemo esto es algo tan radical y tan revolucionario, tan diferente a lo que él jamás ha oído en su vida, que él no entiende el lenguaje espiritual de Jesús. Y él cree que Jesús le está hablando que cómo un hombre él se tiene que meter de nuevo en el vientre de su mamá y nacer de nuevo? Evidentemente el Señor está usando un lenguaje figurativo, un lenguaje del reino del espíritu. Y interesantemente por esa incapacidad de Nicodemo de ponerse a tono con ese lenguaje espiritual que Jesús está hablando, Nicodemo se delata a sí mismo y muestra su ignorancia esencial.

El hecho de como un hombre puramente teológico, racional, él no es capaz de procesar las verdades más profundas del espíritu y por eso el Señor le dice, “Cómo es que tu siendo un maestro de Israel no entiendes este lenguaje que yo estoy hablando?” saben hermanos, que hay gente en seminarios, hay sacerdotes, hay pastores, hay teólogos que no pueden emplear ni entender el lenguaje del espíritu. Usted les habla de guerra espiritual, por ejemplo, y no entienden ni papa, no saben lo que son los demonios, no creen en los demonios, no creen en principados y potestades que afectan la vida de los hombres. Usted les habla de sanidad sobrenatural y le dicen que para eso tenemos los médicos, hablan de gracia común y de otras cosas genéricas que los médicos son suficiente y Dios no sana de esa manera, lo hizo en aquel tiempo por razones, etc., y no entienden ese lenguaje.

Usted les habla del bautismo del Espíritu Santo y le dicen que eso era para tiempos apostólicos pero que ahora que tenemos el canon de la escritura ya cerrado, no necesitamos esas experiencias. Usted les habla de la Biblia infalible… entonces, usted les habla, hay gente hermanos que conocen mucho de Biblia, son inclusive maestros en seminarios pero de nuevo, estos misterios, sanidad sobrenatural, guerra espiritual, profecía, no entienden, no saben de profecía, creen que estas son elucubraciones de un tiempo pasado y eso hay que dejarlo por allá en un lado porque nadie sabe lo que quiere decir, etc. Yo podría mencionarle muchas cosas de las cuales hay una cantidad de personas que son religiosas pero no tienen…

Y muchas veces venimos a la iglesia inclusive, escuchamos sermones pero nuestro entendimiento está como obtuso, eso quiere decir que no está afilado, está tosco, está torpe, porque no hemos ejercitado esa parte interior. Cuando uno tiene un verdadero conocimiento de Jesucristo es increíble pero a uno se le abre el entendimiento de muchas cosas, y uno puede entender cosas que antes no entendía.

Yo les he dicho acerca de aquella experiencia que yo tuve hace muchos años, 30 y pico de años, cuando yo estaba en la escuela graduada y yo tuve una experiencia de conversión personal a pesar de que había conocido ya el Evangelio durante mucho tiempo, y yo recuerdo que era como que alguien había cogido mi Biblia y le había soplado y salió una cantidad de polvo. Yo comencé a estornudar por todas partes porque era como que la Biblia se me había abierto por primera vez y el gozo que yo sentía de leer la palabra, de comerla, de leerla con una nueva urgencia y un nuevo disfrute, porque Dios era como que me había abierto los ojos a la palabra, porque cuando se tiene esa experiencia de un nuevo nacimiento, capas de complejidad se desvanecen.

Y es por eso que hay personas que no tienen educación teológica, o no tienen mucha educación punto, y conocen más de la Biblia que teólogos, que han estudiado muchos lenguajes arcaicos y clásicos y han estudiado conceptos pero no se les ha abierto el secreto de la palabra. Por eso es que en la vida cristiana no es asunto de cuánto tu hayas estudiado para conocer los misterios de Dios, es cuánta experiencia has tenido con la persona de Jesús y con el Espíritu Santo. En eso, hermanos, estamos claros, con todo lo que yo aprecio el conocimiento y el estudio y los libros, yo les puedo decir que prácticamente toda mi vida ha sido un tratar de deshacerme de muchos de los conocimientos que yo tengo para poder entrar en el verdadero conocimiento de la palabra de Dios.

Porque muchas veces muchos libros nos vuelven locos, como le dijeron a Pablo. A pesar de que tanto amo el conocimiento, no me malentienda, pero muchas veces la mucha razón puede entorpecer nuestro entendimiento de las cosas sencillas del Evangelio. Y quizás podemos hablar un poquito de eso. Pero de nuevo, no quiero perderme demasiado en cosas aleatorias y secundarias.

Hablemos un poquito de cuáles son algunos de los elementos específicos de un nuevo nacimiento. Cuando el Señor le dice Nicodemo, “De cierto, de cierto te digo que el que no naciere de nuevo…” nacer de nuevo, a qué se refiere Jesús? Y cómo ve la Biblia esta experiencia de nacer de nuevo? Qué pasa cuando un hombre, una mujer nace de nuevo? Yo voy a darle algunos elementos específicos.

Primeramente, cuando usted nace de nuevo usted recibe una nueva naturaleza. Usted recibe una nueva constitución dentro de usted. Puede que usted no se cuenta, usted siga siendo tan normal como usted era siempre, o tan inteligente o tan hermoso como era. Su vida puede que continúe sin ningún problema pero cuando usted tiene un encuentro personal con Jesús, cuando usted invita a Cristo concienzudamente a entrar en su vida, un cambio constitucional se da dentro de usted. A usted le es impartida una nueva naturaleza. Ya usted no es un mero ser biológico, usted ahora pasa a ser un hijo, una hija de Dios.

La naturaleza divina viene a ser parte de su ser. El Espíritu Santo entra en usted. Nuevos componentes espirituales comienzan a latir dentro de usted. Dios le capacita con ciertos conocimientos, ciertas aptitudes, ciertos dones que están allí ya latiendo dentro de usted. Usted está preñado o embarazada. La vida de Dios ha nacido dentro de usted. Una nueva naturaleza. Algo ha pasado inherentemente dentro de usted.

Mire, por ejemplo, cómo dice Segunda de Corintios, capítulo 5, versículo 17: “Si alguno está en Cristo nueva criatura es.” Diga conmigo, nueva criatura. Es una nueva creación. Si usted está en Cristo, si ha experimentado el nuevo nacimiento que viene a través de conocerlo a él, recibirlo a él, usted es nueva criatura. Dice, “Las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas.” Dice aquí también, “y todo esto proviene de Dios.”

Ahora, mire, Pablo está hablando en dos maneras. Está hablando de algo que es un hecho real, y algo que se irá haciendo más y más una realidad en usted a medida que usted va conociendo más a Jesús y él está tomando más partes de usted mismo. Es decir, ante los ojos de Dios usted es una nueva criatura.

Sabe usted por ejemplo, que cuando usted fue concebido en el vientre de su madre, en el mismo momento en que hubo ese momento de gestación que nace la vida en el vientre de la mujer, ya ahí están todos los componentes que van a ser parte de su personalidad, o mejor dicho de su constitución biológica, el color de su pelo, el alto de su cuerpo, muchas disposiciones temperamentales inclusive. Los psicólogos están descubriendo cuán misteriosa es la relación entre carácter y temperamento y acciones y lo que pasa genéticamente en el ser humano, su neurología, su biología.

Se están descubriendo una cantidad de cosas bien interesante, pero el hecho es que en el código genético de un ser humano están todas las enfermedades de las cuales usted puede, o la mayoría, porque algunas son ambientales o lo que sea, usted las desarrolla por el ambiente o lo que come, lo que toma, pero sí una cantidad de cosas genéticas que están en usted inherentes, ya están allí, el tipo de nariz que usted tiene, el color de sus ojos, una cantidad de cosas, el tamaño de sus manos, su orejas, cómo van a ser. Nosotros quisiéramos tener una constitución diferente, yo lo sé, pero está allí ya, desde que usted nace, desde que usted es concebido y así pasa también con el nuevo nacimiento. La vida de Dios está latente dentro de usted. Usted tiene una nueva identidad y entonces es asunto… eso que está en usted, esa nueva naturaleza se vaya desarrollando y haciéndose una realidad, pero ya está allí. Usted es una nueva criatura y también es una criatura en formación, como lo es cualquier vida nueva.

Qué dice Juan 1, 12 y 13? “Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” antes usted era un hijo de perdición, un hijo del mundo, ahora es un hijo de Dios, y dice, “los cuales no son engendrados – ahí está esa palabra de biología, nueva vida, nuevo nacimiento, cuando usted engendra algo usted le da vida. – Entonces dice, “los cuales no son engendrados de sangre ni de voluntad de carne.” En otras palabras, ese ser hijo de Dios no es algo que se da simplemente por una operación biológica o física, o algo que usted por su voluntad decide, no, yo voy a hacer esto, voy a cambiar, voy a hacer lo otro. No.

“No es hecho por voluntad de carne ni de sangre, ni de voluntad de varón –es decir, ningún hombre hace esto ni ningún acercamiento de un hombre a una mujer, nada de eso – sino de Dios.”

Algo muy parecido a lo que se da cuando el ángel Gabriel le dice a María que ella le pregunta, “Bueno, y cómo será esto que yo sin ser esposa voy a tener un hijo?” y el ángel le dice, “El espíritu del Señor vendrá sobre ti y se posará y el santo ser que nacerá de ti será Hijo de Dios.”

En otras palabras, al Dios posarse sobre María, como se posó sobre la creación caótica, el universo en caos, en el libro de Génesis, cuando Dios se posa trae algo nuevo, una vida diferente. Y eso que nació, ese Hijo de Dios, Jesús, por medio de la obra engendrativa de Dios, digamos, es lo que pasa en nosotros también cuando recibimos a Cristo como Señor y salvador se da una nuevo nacimiento dentro de nosotros. La vida de Dios es engendrada en nosotros y ya no somos meres seres biológicos con los cuales Dios no puede tener trato, porque al ser solamente biológicos Dios no puede tratar con nosotros de la manera que cuando ahora tenemos una identidad de hijos de Dios por medio del nuevo nacimiento.

Entonces, no nacemos ni de carne ni de voluntad de hombre, sino directamente de Dios. entonces cuando nacemos de nuevo recibamos una nueva naturaleza. Tu eres una nueva criatura. Siempre di eso, yo soy una nueva criatura, confiésalo, aunque el diablo quiera decirte lo contrario. Aunque tu obres muchas veces y le grites al que se te metió enfrente en la carretera, yo soy una nueva criatura. Amén. Cuando le grites a los muchachos más de lo que tu quieras y digas unas palabritas que se te escapen, yo soy una criatura. Vive eso, confiésalo y vive de esa manera. Amén.

Cuando quieras obrar en la manera en que un hombre, una mujer obra en la carne, di, yo soy una nueva criatura, y pelea para que esa vida de Dios se haga una realidad en ti. Entonces, nuevo nacimiento se recibe una nueva naturaleza que está latiendo dentro de nosotros.

Número 2, cuando nacemos de nuevo recibimos una nueva manera de pensar y de procesar el mundo. Se nos da una capacidad para ver el mundo en una manera diferente a cómo lo veíamos antes. Tenemos una capacidad ahora para pensar espiritualmente, para procesar las cosas de Dios.

La Biblia habla mucho del hombre natural y el hombre espiritual. Y la Biblia dice que el hombre natural no puede conocer las cosas de Dios porque se han de entender espiritualmente. Eso fue lo que Nicodemo no podía hacer.

Vayamos a Primera de Corintios, capítulo 2, versículo 10 al 16. Pablo dice, “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el espíritu porque el espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios.” Ese espíritu de Dios que está en nosotros ahora, escudriña las cosas que son de Dios. “Porque quién de los hombres sabe las cosas del hombre sino el espíritu del hombre que está en él. Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios sino el espíritu de Dios que está en nosotros. Y nosotros no hemos recibido del mundo sino el espíritu que proviene de Dios para que sepamos las cosas que Dios nos ha concedido lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana sino con las que enseña el espíritu acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del espíritu de Dios porque para él son locura y no las puede entender porque se han de discernir espiritualmente.”

Usted puede continuar leyendo ese pasaje. En otras palabras, cuando uno tiene la vida de Dios dentro de uno eso nos capacita para entender el mundo y la creación y las cosas de Dios en una manera diferente. No importa que tu no hayas ido al seminario, no importa que tu no tengas una alta educación, al tu conocer a Cristo y tener a Cristo en tu vida, Dios te da la capacidad para entender su palabra. Cuando tu vayas a la palabra de Dios primero pídele al Señor entendimiento. Sabe que tu estás entrando en un territorio mágico y que al tu pedirle al Señor, dile, “Padre, yo sé que tu me has dado esa sabiduría y ahora yo voy a leer tu palabra. Ábrela delante de mí.” Y esa palabra se va a abrir porque es el espíritu de Dios dentro de ti escudriñando lo que Dios ha dicho que está en esa Biblia. Y entonces ese espíritu de Dios dentro de ti puede escudriñar y sabe lo que está escrito allí en código, muchas veces, y lo va a hacer llegar a tu entendimiento y te va a abrir las escrituras.

Así que acércate a la palabra de Dios con toda confianza y sabe algo, que tu tienes una capacidad que otras personas que no conocen a Cristo no tienen y es la capacidad para entender la palabra del Señor, la palabra de Dios se va a abrir delante de ti, va a ser viva y eficaz y va a ser su obra dentro de ti.

En otras palabras, una nueva manera de pensar y de procesar el mundo. Eso es lo que Dios te ha dado y está dentro de ti, cultiva ese don y desarróllalo por medio del uso y de la práctica.

En tercer lugar, el nuevo nacimiento permite que te permita ir hacia, pongámoslo así, la adopción de una mente de niño, una mente inocente, la mente de un niño. El nuevo nacimiento te da una mente que es capaz de entrar en contacto con misterios de Dios y con promesas divinas que requieren una fe como de un niño, porque si tu fe es demasiado sofisticada y demasiado mezclada con asuntos racionales, va a ser un obstáculo para ti.

Por eso es que este hombre, Nicodemo, con todo su conocimiento, su gran sofisticación, todos sus estudios farisaicos no puede entrar en esta idea de nacer de nuevo. Hace poco nuestra hija Abigail y Miguel fueron a Disney World con nuestros nietos y nos mandaron fotos continuamente de toda su experiencia. Tuvimos una experiencia virtual de Disney World, y viendo algunas de las fotos, por ejemplo, nuestra nietecita Elisa, que tiene apenas 1 año y algo, y viendo su fascinación con Mickey Mouse, con Pluto, con Donald Duck, es increíble cómo ellos estaban viendo, estaban tocando a Mickey Mouse, su mirada de fascinación con estos personajes.

Nosotros los vemos y… ah, esto es un muñeco, pero esos niños son capaces de entrar en la magia. Ellos están verdaderamente en un castillo y están conociendo una princesa con su varita mágica y puedes disfrutar del misterio de la vida. Y Caleb vestido de pirata con una cara muy seria, muy feroz, estaba viviendo su experiencia de pirata. Y muchas veces es lo que dice el Señor Jesucristo, para nosotros poder participar de algunas de las promesas de la palabra de Dios, por ejemplo, sanidad, liberación, tenemos que hacernos como niños, hermanos.

Mucho del problema con nosotros es que somos incrédulos y yo como que quisiera muchas veces arrancarme esta membrana que cubre mi entendimiento para yo poder ver las cosas del Evangelio con toda inocencia y creer que es posible caminar sobre las aguas. Pedro tuvo esa experiencia por un momento le creyó a Jesús, cuando le dijo, “Párate y camina sobre las aguas,” pero cuando se vio caminando su experiencia racional comenzó a decirle, eso no es posible. Las leyes de la física no permiten eso, y se levantó un coro demoníaco de vientos y sonidos y olas y lo convencieron de que eso no era posible, y qué pasó? Comenzó a hundirse inmediatamente, porque su mente no le permitió creer en el milagro.

Y eso lo que el nuevo nacimiento nos da en potencialidad, y nosotros debemos continuar. Yo estoy en lucha continuamente en mi vida, Padre, ayúdame a ser cada día más sencillo, como un niño para poder creer que todo es posible. Al que cree todo le es posible. Creer con la fe de un niño. Si Dios lo dijo, así es.

Alguien ha dicho, no solamente creo que la ballena se tragó a Jonás que sino que si Dios hubiera dicho que Jonás se tragó la ballena, yo también lo creería. Podemos nosotros creer así, hermanos? Podemos nosotros regresar a la fe de un niño, a esa sabiduría infantil que es la sabiduría del cielo?

Por eso es que yo creo que dice la Biblia, el amor todo lo cree, todo lo espera. Porque es que cuando tenemos el amor de Dios en nosotros podemos creerle a Dios. dice la palabra que el Señor se encontró en un vecindario y no pudo hacer muchos milagros en su propia aldea, donde él nació, dice que no pudo hacer mucho… Y ese es uno de los pasajes más misterioso de la Biblia, no pudo hacer muchos milagros allí por la incredulidad de la gente que está allí. El mismo Hijo de Dios se ve limitado en su capacidad para hacer milagros en su propia aldea por la incredulidad de la gente.

Sabe por qué? Porque cuando él viene a Belén y la gente lo ve dicen, pero este no es Jesusito el que caminaba por allí con unos pantalones cortos y una rueda y un palito dándole vuelta a la rueda y ahora dice que es el Hijo de Dios? su mente no les permitía creer que esa criatura que había caminado por ahí era la vida de Dios latiendo de ese cuerpecito y que un día iba a explotar su deidad en forma manifestada. Y no podían creerlo, no podían zafarse de lo que su mente les decía, cómo puede este hombre natural, este muchachito ser verdaderamente el Hijo de Dios, el salvador del mundo? y entonces eso frenó la capacidad de Dios.

Yo creo, hermanos, que gran parte del problema en el siglo XXI con la iglesia, si nosotros creyéramos más veríamos más milagros. Yo creo que nuestro problema es que somos demasiado sofisticados. Hemos visto demasiado programa de National Geographic en la televisión, hemos leído demasiado revistas, el internet nos ha dado acceso a tanto conocimiento. Aquí todos nosotros tenemos conocimiento que un científico no tenía en el siglo I, déjeme decirle, hablamos de penicilina, del espacio, de las galaxias, marte y el sistema…

En aquellos tiempos, si usted hubiera dicho algo así como que los planetas giraban, que estamos en el sistema solar y que sé yo qué y que hay 9 planetas, usted hubiera sido un genio. Y usted dice, caramba por qué no pude yo haber estado en aquel tiempo. Pero es así. Nosotros tenemos una capa de intelectualidad tan grande, hermanos, en nosotros que esa vida de Dios no se puede manifestar en nosotros. Está allí dentro pero está como suprimida y hay cosas que la suprimen y una de ellas es esa falsa sofisticación. Pero yo creo que el hombre sencillo que ha tenido una experiencia con Cristo tiene la capacidad para ver la vida como un niño y eso está dentro de ti.

Y yo le pido al Señor, Señor, ayúdanos a pelear para que lo que ya somos, lo que tenemos se haga una realidad. Danos una mente como de un niño, o ayúdanos a entrar en esa mente que ya tu nos has dado. Porque la Biblia dice asimismo, el Señor le dijo a sus discípulos, usted tienen que hacerse como un niño, Mateo 18, 1 al 4.

“Quién es el mayor en el reino de los cielos? Le preguntaron a Jesús y llamando Jesús a un niño lo puso en medio de ellos, “De cierto os digo que si no os volvéis y os hacéis como niños no entraréis en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como a este, a mí me recibe.”

El Señor se identificó con esa fe de niño. Y tenemos que pedirle, Señor, ayúdanos a entrar en esa fe que tu nos has dado como herencia por medio del nuevo nacimiento. Tu tienes la capacidad, yo tengo la capacidad, peleemos, no nos quedemos con esa sofisticación falsa porque la realidad es que Dios ha puesto en nosotros la capacidad para creer y vamos a pedirle al Señor que desate ese don en nosotros de creer como un niño.

Entonces ese nacimiento natural, una nueva naturaleza espiritual, una nueva manera de pensar, un nacimiento nuevo sobrenatural. Una nueva manera de pensar, la adopción de la mente de un niño.

Otra cosa que conlleva verdaderamente el nuevo nacimiento, una persona verdaderamente nacida de nuevo es la adquisición de una nueva identidad en Cristo. Y estas son cosas que tu tienes que preguntarte a ti mismo. Por qué yo no las tengo? Es porque no las tengo en si o porque las estoy suprimiendo o porque no las estoy cultivando como un don que Dios me ha dado? Pero debemos estar inquietos porque estas son cosas que son el distintivo de esa nueva naturaleza que hay en un hijo de Dios y lo podemos ver a través de todas las escrituras.

La adquisición de una nueva identidad en Cristo. Vamos a ver Gálatas 2:20. Dice el Apóstol Pablo, “Con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo más vive Cristo en mí y lo que ahora vivo en la carne lo vivo en la fe del Hijo de Dios el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”

Es una nueva identidad en Cristo. Yo creo que una de las cosas que mucha gente no entiende que entrar en ese nuevo nacimiento implica un cambio de identidad, un cambio de persona. Muchos de nosotros entramos en el Reino de Dios y creemos que podemos continuar haciendo las mismas cosas, creyendo las mismas cosas, practicando los mismos malos hábitos. Para muchos de nosotros entrar en el Evangelio es como simplemente cambiar de vestido, cambiar de ropa, pero no es así. Es ponerse una identidad nueva, ya no somos miembros de este mundo. el mundo está muerto para nosotros y nosotros estamos muertos para el mundo.

Muchas de las cosas que creíamos y que considerábamos justas y éticas y buenas tienen que cambiar. Mucha gente dice, cómo es posible que Dios me pida que haga esto, o que Dios condene a esa persona que es tan decente, y por qué no vive y deja vivir, etc. Y estos son razonamientos de una identidad carnal humana, cultural, racional, pero Dios nos llama a que adoptemos una identidad nueva y diferente. Eso es parte de ser una nueva criatura, como un bebé que está simplemente como para desarrollar, es un variante que va poco a poco a desarrollar su personalidad, algo nuevo, es un mundo por explorar.

Y así mismo cuando nosotros conocemos a Cristo hay muchas cosas que nosotros tenemos que abandonar. Y mucha gente no quiere despojarse de esas cosas y entonces permanecen aferrados. Yo los oigo, tantas diferentes cosas y vienen a la iglesia y no entran en esa experiencia porque están aferrados a una forma de verse a sí mismos y su cultura, cómo la han procesado.

La palabra dice en Romanos capítulo 12, “no es conforméis a este siglo sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento.”

Cuando entramos en el Evangelio muchas de las cosas de nuestra cultura, esta cultura que está tan perdida y cuyos valores son tan diferentes a los valores del Reino de Dios, tenemos que estar dispuestos a dejar todas esas cosas a un lado y entrar en esa nueva identidad que Dios nos da como nuevas criaturas.

Número 5. Un nuevo nacimiento implica un total rechazo del pasado. Eso está vinculado con lo que he dicho anteriormente. Como dice, las cosas viejas, he aquí, todas son hechas nuevas. Un total repudio del pasado. Eso quiere decir que muchas de las cosas que nos dan placer y que consideramos bien importantes para nosotros, nuestra reputación, nuestro dinero, nuestra profesión, nuestros amigos, prácticas del pasado, todo eso, tiene que quedarse detrás y tenemos que adoptar una nueva forma de comportarnos, de vivir, de procesar el mundo.

Busquemos en Filipenses capítulo 3, versículos del 4 al 9. Pablo está hablando de su antiguo estatus como fariseo, como hombre importante en el mundo judío y él habla, dice, “Yo tengo también de qué confiar en la carne, si alguna piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más, yo fui circuncidado al octavo día del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos, en cuanto a la ley fariseo, en cuanto a celo por mi fe era perseguidor de la iglesia, en cuanto a la justicia que es la ley, yo era irreprensible…” – imagínense prácticamente lo perfecto aparentemente que era Pablo y cómo valoraba todas esas cosas de su identidad hebrea farisaica.

Pero mire lo que él dice, versículo 7, “pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente aún estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo y lo tengo por basura para ganar a Cristo.” Aleluya!

Hermanos, cuántos de nosotros podemos decir así, que todas aquellas cosas que nosotros consideramos importantes, ese sentido del humor a veces cáustico que le hace daño a la gente porque se burla de otros, esa actitud abusiva muchas veces que te permite ejercer superioridad con una palabra hiriente sobre alguien, tu posición social, los amigos que tu tienes, tu pedigrí académico, tu aspiraciones de tener una gran casa y un Mercedes Benz en la marquesina y todo eso, esas cosas que tu consideras valiosas, estás tu dispuesto a dejarlo todo por Cristo? Estás dispuesto a considerarlo basura para conocer, dice, a Cristo y el poder de su resurrección y la participación de sus padecimientos? Estás tu dispuesto a todo lo que tu considerabas importante y valioso dejarlo todo y sacrificarlo y cambiarlo por una nueva identidad que Dios te da?

Efesios 4:22. Que estos pasajes se queden en nuestro espíritu. “En cuanto a la pasada manera de vivir despojaos del viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos y renovaos en el espíritu de vuestra mente y vestíos del nuevo hombre creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”

Ese nuevo hombre, esa nueva criatura, eso es lo que Dios nos llama. Y nosotros tenemos que estar en perpetua transformación, renovación, cambio para que esa criatura que está dentro de nosotros que Dios ha declarado ese nuevo nacimiento se haga una realidad en nuestra vida. No se puede dar hasta que nosotros no estemos dispuestos a repudiarlo todo, aún nuestra familia si es necesario.

Mucha gente sabe que si dejan de practicar esto, si dejan de ir a la discoteca, si dejan de hacer lo que hacen sus amigos, ya no van a ser tan interesante para ellos. No están dispuestos a sacrificar eso y por lo tanto se quedan estériles y muertos ante Dios, porque el nuevo nacimiento implica un repudio del pasado y un giro total de 180 grados. Y déjeme decirle algo hermanos, yo creo que para muchos de nosotros el entrar en el Evangelio es como que lo hemos visto como, no sé, es como algo que de vez en cuando le tiramos una piltrafa al Señor, una pequeña cosita y muchos de nosotros venimos y estamos en el Evangelio años y años y años y no cambiamos mucho de nuestros hábitos, nuestras prácticas, nuestros pensamientos.

Y lo que me dice a mí la Biblia es que cuando una persona ha experimentado el nuevo nacimiento es un repudio de muchas cosas y tenemos que llegar a ese punto en nuestra vida de estar dispuestos a sacrificárselo todo y entregárselo todo al Señor para poder experimentar la vida de Dios dentro de nosotros. Es un cambio.

Muchos de nosotros no hemos experimentado, no hemos hecho ese cambio y estamos todavía con un pie en el mundo y con un pie en el reino, y eso no es posible. Tenemos que cambiar radicalmente, tenemos que hacer un about face, como dicen, un cambio. Has experimentado tu ese cambio en tu vida? Dios quiere, hermanos, verdaderamente que nosotros seamos una iglesia radicalmente comprometida con el Reino de Dios. y si tu no has experimentado todavía ese cambio en tu vida, si eres un poco todavía, vamos a decir la palabra, si el mundo está demasiado vivo dentro de ti, pídele al Señor que complete esa obra. Entrégalo y resuelve ese asunto lo más pronto que tu puedas en tu vida y entrégate totalmente al Señor.

Ahora, qué es lo que hace posible todo estos cambios? Qué es lo que hace posible una nueva naturaleza, una nueva manera de pensar y procesar el mundo, una mente infantil que puede creerle cualquier cosa al Señor, el morir a nosotros mismos y adquirir una nueva identidad en Cristo, el que podamos repudiar totalmente nuestro pasado y adquirir una nueva identidad en Cristo? Qué es lo que hace todo eso posible? Un encuentro con Jesús, una relación personal con Jesucristo.

Y eso fue lo que el Señor le dijo a Nicodemo, más adelante en su conversación él le mostró a Nicodemo que tenía que poner su mirada en el Hijo de Dios, que no era suficiente el simplemente reconocer a Jesús como un maestro más, que él tenía que invitar a Cristo a entrar a su vida y reconocerlo como verdaderamente el salvador del mundo. Él tenía que estar dispuesto a entregar su identidad de fariseo, de hombre importante, de hombre religioso y ver a Jesús no como un mero rabino sino como el Mesías del cual hablaban las escrituras y que él tenía que estar dispuesto a que sus compañeros fariseos lo dejaran a un lado, lo rechazaran para que él pudiera verdaderamente conocer a Cristo y experimentar esa salvación que Cristo puede dar.

Y el Señor lo invitó, como ustedes recuerdan, dijimos el domingo pasado, a fijar su mirada en él¸ a poner su mirada en Jesús y no era una mirada cualquiera, es lo que dice ese corito, una mirada de fe es la que puede salvar al pecador. Es una mirada de desesperación, es una mirada cuando tu te das cuenta de que sí tu vida puede que sea muy adecuada, muy bonita pero si tu no conoces a Cristo vas hacia un camino de perdición. Y Cristo vino específicamente para que ninguno se pierda sino para que todos procedan a la vida eterna. Y por eso él se menciona, se pone a sí mismo, “Nicodemo, tu tienes que mirarme a mí, lo que le está diciendo, como los judíos en el desierto miraron a la serpiente de bronce así tu tienes que mirarme a mí.”

Y eso es lo que Dios quiere para tu vida en esta tarde. Vamos a bajar nuestra cabeza un momento y vamos a pedir que si en alguna manera esta palabra te ha hablado, si tu quieres experimentar un nuevo nacimiento, si tu quieres que Dios haga esa obra en tu vida, ven a los pies de Jesús, invítalo a entrar a tu corazón y como Cristo le dijo a Nicodemo, míralo a él. Si el Hijo del Hombre es levantado él atraerá a todos hacia sí mismo.

Yo quiero invitarte a recibir a Cristo en tu corazón ahora mismo, aceptarlo como tu Señor y salvador, entregar tu vida a él, reconocerlo como tu Dios, como tu mediador para que tu puedas experimentar, para que estas cosas de las cuales hemos hablado se puedan hacer una realidad en tu vida.

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