Sermón 29 de enero 2017: La oración me cambia a mí

A propósito de Sermones
[Dr. Roberto Miranda]
  • Presenter: Dr. Roberto Miranda
  • Fecha: January 29, 2017
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

Vamos a la Palabra del Señor en Santiago capítulo 5 versículos 13 al 18, y voy a compartir una meditación que compartí el domingo pasado con el ministerio en inglés por la mañana y la iba a compartir ese mismo día en la tarde para el ministerio en español pero sentí del Señor ir en otra dirección y ustedes recordarán que terminamos tocando otro tema relacionado con esta idea también de la oración y de la espiritualidad, pero de una manera diferente, pero quiero que todos tengan la misma enseñanza.

Hoy prediqué por la mañana la segunda parte de ese sermón sobre el tema que les voy a discutir ahora y voy a tratar de ponerme al día con ustedes también sobre la segunda parte de ese sermón acerca de la oración. Recuerden que hemos concluido la semana pasada, el domingo pasado una semana de ayuno, clamor y de oración, y de paso, este domingo pasado tuvimos una hermosa vigilia que fue gloriosa, vinieron muchas diferentes iglesias de la comunidad, hubo un sentir del Señor muy, muy bello y me alegro tanto de haber sido parte de ese evento, felicito a los hermanos que lo iniciaron y que estuvieron capitaneando este esfuerzo glorioso.

Yo me fui a las tres arrastrándome pa’l carro porque tenía que hacer otra cosa ayer en la tarde pero se quedaron algunos y a las 5 terminaron la parranda ya, y creo que sentimos la bendición del Señor ¿amén? sentimos esa bendición de Dios y déjeme decirle, esos nutrientes van a estar allí y me alegro de verlos a muchos de ustedes allí recibiendo esa unción que tanto necesitamos del Señor, le felicito y vamos a seguir clamando al Señor ¿amén? vamos a seguir tocando la puerta del cielo hasta que veamos más y más de Su gloria descender sobre nuestras vidas, la oración no es tiempo desperdiciado en absoluto, es una inversión que hacemos en la mentalidad de nuestra vida espiritual.

Y quiero hablar de un tema que es titulado: “La oración me cambia a mí”, la oración me cambia a mí y les voy a explicar el por qué de ese tema. Santiago 5 versículos 13 al 18 dice de la siguiente manera: “¿Está alguno entre vosotros afligido?” ¿cuántos afligidos hay aquí? no levante su mano pero simplemente ahí en su corazón, podemos venir con problemas y dificultades, es lo que quiere decir, afligido es triste, necesitado, con una necesidad que aflige, que causa peso, dolor, congoja y muchos venimos así. Gloria a Dios que venimos en vez de quedarnos ahí golpeados en nuestra casa, venimos a buscar de Dios.

“Si hay alguna persona que esté afligida haga oración” me encanta eso de hacer oración, no solamente orar sino hacer oración, es más activo, haga oración, “¿está alguno alegre?” ¿aquí hay personas alegres? gloria a Dios, están todos los billes pagados, la casa está al día, la mujer está cocinando buenas comidas, los hijos se están portando bien o lo que sea, gloria a Dios, dice: “si hay alguno alegre, cante alabanzas, alabe al Señor.” Dios tiene respuestas para cada situación, hay un estado mental, una situación para todo esta mental que podamos estar pasando.

“¿Está alguno enfermo entre vosotros? llame al anciano de la iglesia y oren por él ungiéndole con aceite en nombre del Señor” es una promesa de parte del Señor y a veces no tiene que ser un anciano de los que están acá, puede ser simplemente una persona que tenga autoridad espiritual, eso es un anciano espiritual en última instancia, podemos buscarnos unos a otros y orar, busque a alguien, busque un compañero.

¿Estás luchando con una tentación en tu vida, estás bajo algún tipo de atadura espiritual? búscate alguien que te pueda ayudar, pídele que ore por ti y comparte la carga con alguien. “Ungiéndole con aceite en el nombre del Señor y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados le serán perdonados” qué poder tiene la oración, qué poder tan grande.

“Confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad para que seáis sanados, la oración eficaz del justo puede mucho” y da el ejemplo de Elías que era sujeto a pasiones semejantes a las nuestras. Elías no era un super hombre, lo vemos en las páginas del Antiguo Testamento, en una ocasión se deprimió, se acobardó, se metió en el desierto para aislarse y le pidió al Señor que le quitara la vida porque ya estaba cansado, el Señor le ministró, lo restableció y lo envió de nuevo al servicio espiritual.

Era un hombre sujeto a pasiones como las nuestras “y oró fervientemente a algo tan grande para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses; y otra vez oró, y el cielo dió lluvia, y la tierra produjo su fruto.”

“Hermano: si alguno de vosotros se ha extraviado de la verdad y alguno le hace volver sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino salvará de muerte un alma y cubrirá multitud de pecados.” Yo creo que ahí se refiere también a la intercesión, nosotros podemos jugar un papel bien importante al interceder unos por los otros y pedirle al Señor que saque a alguien de una práctica bien pecaminosa o de una situación de pecado de algún tipo, y el Señor puede hacer esa obra también.

Lo que me gusta de este pasaje también es que nos muestra una vida congregacional y una vida humana saturada de la práctica de oración donde cualquier situación se puede dirigir uno a ella por medio de la oración; alegría, aflicción, enfermedad, pecado, el cristiano ¿qué hace? ora, orar para nosotros debe ser un instinto, debe ser un reflejo, algo que hacemos sin pensarlo mucho en cualquier situación en la que nos encontremos, debe ser algo que sature la totalidad de nuestra vida.

Y a medida que entramos en la conclusión de este tiempo de ayuno y oración quiero que nuestra Congregación continúe meditando ¿no? bueno dirán: ya terminamos eso y ahora vamos al business as usual, ahora seguimos con nuestra vida común y corriente, no, tenemos que seguir clamando al Señor, yo he visto la bendición esta semana de mantenernos en oración y de estar como Iglesia en una forma más fuerte en el ayuno y la oración en nuestras vidas.

La oración es un tema extremadamente complejo, podríamos pasar semanas discutiéndolo y explorándolo, pero hay un tema que quiero que nosotros exploremos en esta ocasión y es el tema de cómo la oración nos cambia a nosotros, y cómo la práctica de la oración lleva a una vida más eficaz en el mundo espiritual.

Sin duda alguna la razón más obvia y más directa de orar es porque el Señor nos manda a orar. En muchas ocasiones vemos la directriz de Jesucristo, oremos. El Apóstol Pablo nos habla de orar sin cesar, la Biblia habla de orar en todo tiempo. El Señor le dijo a los discípulos: Orad y velad para que no entréis en tentación y la Biblia nos ordena a orar, como vemos aquí en este pasaje: saturar todas las dimensiones de nuestra vida con la práctica de la oración.

Pero a menos que entendamos las diferentes razones para orar, a menos que tengamos una teología bíblica de la oración muchas veces la oración puede ser algo estéril, un ejercicio que hacemos porque el Pastor dice que tiene que hacerse así y vamos a regañadientes a una vigilia de oración o ahí nos arrodillamos dos minutos pero en realidad no sentimos una conexión emocional, espiritual con el acto de la oración, simplemente la Biblia dice que tenemos que orar y yo creo que eso conduce a una esterilidad y a un desagrado en el acto de la oración.

Pero una de las razones grandes, importantes por las cuales debemos orar es por lo que yo les digo, es porque la oración es de gran provecho en una forma sistémica en nuestras vidas. Sí el Señor escucha las oraciones específicas que le hacemos pero hay como un provecho secundario, un provecho indirecto sistémico que se adentra en todas las áreas de nuestro ser y a eso yo quiero dirigir nuestra atención.

Una de las razones más importantes de la oración es que opera cambios en mi persona, cambia mi perspectiva espiritual, me hace un instrumento mucho más poderoso para que el Espíritu de Dios se manifieste a través de mi vida. Es como un atleta que hace ejercicios y se ejercita, y hace todo tipo de ejercicios de agilidad y de resistencia para producir un efecto en sus músculos, en su cuerpo, en su estado mental que le permite soportar el rigor de su vida atlética.

Un soldado que entra a bootcamp que es el tiempo inmediato de entrenamiento de un soldado ¿qué pretenden hacer allí? poner ese recluta bajo una serie de ejercicios, situaciones, presiones, le gritan, lo levantan a las 5 de la mañana, abusan de él literalmente muchas veces emocionalmente para darle ese temple, esa mentalidad de soldado, y los ejercicios son simplemente medios para llevar a ese temple y a esa postura del soldado. Yo creo que la oración es ese ejercicio que configura nuestra personalidad, nuestra mente, nuestra perspectiva y nos da la perspectiva de un verdadero cristiano a medida que lo practicamos continuamente.

Uno podría pensar que la única razón para orar es para que Dios conteste nuestras peticiones, para que si tengo una necesidad el Señor suministre la respuesta a esa necesidad, es decir como si fuera una transacción: Señor yo te oro, yo te pido algo, yo te presento lo que yo necesito y Tú me das lo que yo necesito, y ciertamente en la Escritura tenemos ocasiones en que personas hicieron exactamente eso y la Escritura lo alaba de hecho; no hay nada malo de que uno venga ante Dios con necesidades como las que nosotros le trajimos acá y que le pidamos al Señor que intervenga para que bendiga nuestras finanzas, nos saque de un problema financiero o material, o familiar, o material, o matrimonial, o de trabajo, lo que sea, uno puede venir al Señor para que nos dé algo específico.

El Rey Ezequías oró específicamente para que el Señor lo sanara de una grave enfermedad como vimos y el Señor le respondió inmediatamente, el mismo Profeta Isaías que vino y le dijo que iba a morir irremisiblemente se tuvo que devolver en respuesta a esa oración desesperada que hizo el Rey Ezequías y le dijo: ¿sabes qué? el Señor escuchó tu oración, te da quince años más de vida y te promete paz para tu nación mientras tú estés vivo, gloria a Dios por esa respuesta. Ezequías le pidió algo específico y casi que cambió, eso es escandaloso decirlo pero casi podemos decir que cambió el corazón de Dios. Yo no creo necesariamente que Dios solamente quería probarlo, uno podría decir eso tratando de defender la soberanía y el dominio total de Dios, pero lo que nos dice aquí es que Ezequías oró y el dictámen de Dios fue cambiado en respuesta a su oración, así que no hay problema en orar por cosas específicas.

En Mateo 7 versículos 7 al 8 dice: “Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, tocad y se os abrirá, porque cada uno que pide recibe y al que toca se le abrirá” así que no quiero ser más católico que el Papa diciendo: no, no pidas nada al Señor, pida, pida desesperadamente, pida insistentemente, pida específicamente, pida apasionadamente, pida atrevidamente y eso está bien, a Dios le gusta que pidamos dirigiéndonos a Su Corazón.

Pero habiendo dicho eso, hay razones más profundas para orar y es que la oración tiene un impacto directo sobre nosotros, nuestra mente, nuestras emociones, nuestra perspectiva. Muchas veces estamos orándole al Señor para que nos dé algo y Dios aguanta su respuesta, y con el tiempo descubrimos que verdaderamente yo no necesito eso, no lo quiero, no es para mi bien y cambiamos nuestra oración, y le pedimos al Señor otras cosas, la oración tiene impactos sobre nuestra vida que son totalmente inesperados, la oración tiene un potente efecto sobre nuestra perspectiva personal, cambia nuestra postura interior, reconfigura nuestra mente, nos permite adquirir una perspectiva eterna del Reino para ser más penetrables a los mensajes, las emanaciones que vienen del Espíritu Santo, prepararnos para ser verdaderamente útiles para el Señor en nuestra vida y en nuestro ministerio.

Como les digo yo oro muchas veces no porque tenga una petición especial, es más: hay ocasiones, hermanos, en que en realidad no tengo nada que pedirle al Señor, eso es raro, pero le digo: Señor Tú me has bendecido en tantas maneras y diferentes áreas de nuestras vidas están en orden, y no tengo así algo específico para pedirle al Señor pero yo oro porque yo sé que es bueno y que es para mi bien, y que al yo conectarme con Dios algo sucede en mi espíritu.

Es como un diabético montarse en una máquina que le purifica la sangre, ¿eres diabético? diálisis pero ¿cuál es la enfermedad? de los riñones, bueno no me voy a meter mucho en eso, por eso no soy doctor, pero el caso es que ¿sabe qué? hay casos en que la persona se hace una transfusión o se monta en una máquina y esa máquina tiene un efecto sobre su cuerpo, y así mismo pasa con nosotros muchas veces, que por medio de esa conexión espiritual como que el Señor nos hace una transfusión mental, y a veces entramos al cuarto de la oración desesperados y angustiados, y pensando que no hay respuesta, y el Señor nos cambia la perspectiva y salimos de allí fortalecidos, bendecidos, con esperanza en nuestro corazón.

El domingo que viene posiblemente vamos a hablar acerca de un caso donde una oración cambió una perspectiva, pero yo me refiero a ese aspecto de la oración, que la oración nos ayuda a ver las cosas desde una perspectiva eterna. Sí nos bendice con respuestas a oraciones específicas, pero algo se da en nuestro espíritu por medio de la práctica sistémica de nuestra oración y por eso me estoy refiriendo a ese aspecto, a la práctica sistémica de la oración, no tanto al efecto particular de una oración específica sino a lo que pasa a la condición general de nuestra vida y nuestra mente a medida que sumergimos todo lo que hacemos, todos los aspectos de nuestra vida: nuestro trabajo, matrimonio, finanzas, salud física, relaciones sociales, vida espiritual, nuestra formación en un ambiente, en una atmósfera de oración.

Cuando toda nuestra vida está bañada en la práctica de la oración la oración va adquiriendo como un efecto cumulativo, nuestro repetido ejercicio de orar continuamente está llegando al Trono de Dios y Sus bendiciones están continuamente alcanzándonos, y Dios siempre está respondiendo a una oración atrasada, y bendiciendo de esa manera, y a eso me refiero.

Hay mucha gente que ora solamente cuando el agua ya les está llegando al cuello, cuando ya no hay más nada que hacer. A mí me gusta pensar que lo que debemos hacer mas bien es orar proactivamente, orar por todas las áreas de nuestra vida, por ejemplo: no orar solamente cuando estamos enfermos sino orar por la sanidad y la salud preventiva de nuestro cuerpo, orar por cada aspecto. Yo les he dicho antes y creo que es muy importante orar por nuestro cuerpo y sus diferentes componentes, y visualizarlos, y levantarlos delante del Señor, orar por nuestro sistema hormonal, nuestros músculos, nuestros tendones, nuestros huesos, nuestro sistema circulatorio, el corazón, las venas.

Yo había llegado inclusive a leer un poco de anatomía para saber por qué cosas voy a orar porque mi cuerpo tiene tantos pedazos que a veces uno ni sabe todas las cosas que tiene, orar por ello. Y uno diría: bueno el Señor sabe, y solamente hay que orar por salud para nuestro cuerpo, no. Hay que saturar nuestros cuerpos con oración preventiva, hay que llamar la bendición de Dios que caiga sobre nosotros, y confiar, y creer: no, el Señor es poderoso para bendecirme y fortalecer mi cuerpo.

Hay que orar por nuestros hijos preventivamente también, orar por sus cónyugues futuros, por los hijos, por sus finanzas, por sus estudios, todas esas cosas tenemos que orar, orar y guerrear con anticipo, y hacer rodilla delante del Señor para que Él bendiga nuestros matrimonios, todas las cosas del ministerio.

Yo tengo que orar continuamente por mi Congregación para que el Señor bendiga su futuro y su presente, y que bendiga su pasado también inclusive, los recuerdos del pasado de nuestra Congregación, y que sane heridas que puedan haber allí, nuestras finanzas, uno tiene siempre que estar orando.

¿Y qué pasa? que entonces hay un sedimento, una base que se va construyendo en nuestra vida de bendición. Es como en medicina ¿sabe? hay medicamentos que uno toma y no los toma para obtener una respuesta inmediata sino para ir fortaleciendo, ¿por qué tomamos vitamina C por ejemplo, no? cuando llega el invierno tomamos vitamina C para los resfriados que puedan venir, pero no es como que usted va a tomar una vitamina C ahora y ya va a estar inmediatamente protegido del resfriado, hay que desarrollar una base.

Hay muchas medicinas, vitaminas y otro tipo de medicinas, el médico le va a decir: mira, vas a tener que tomar esto por cuatro semanas antes de que te haga efecto, ¿por qué? porque el cuerpo necesita depositar ese elemento medicinal y entonces cuando ya el cuerpo tiene ese sustrato de medicina entonces comienza a enviar su beneficio a la parte afectada, y entonces ¿qué tú tienes que hacer? seguir tomando esa medicina para poder experimentar esos beneficios a largo plazo, en vez de cuando tienes una enfermedad tienes que tomarte una pastilla y entonces se resuelve el problema de una vez, no, hay que hacerlo sistemáticamente

Yo les animo hermanos a vivir vidas de oración, a ejercitarse, la oración es un ejercicio y es una disciplina que uno practica a veces a regañadientes. Hay veces que yo no quiero orar francamente y no es que no sea espiritual, a todos nos pasa si usted es honesto. Hay momentos en que uno tomarse, orar es como tomarse un vaso de agua tibia, uno no lo quiere hacer pero lo hace porque sabe que es bueno, que es necesario y usted entonces se enchufa a la dimensión del espíritu, y allí el Señor entonces va ministrando a su vida, le habla, le aconseja, le fortalece espiritualmente y usted recibe cosas de parte del Señor, y sale de allí fortalecido simplemente porque oró.

Aparte de cualquier provecho específico que usted quiera recibir usted se forma como una persona de una perspectiva espiritual. Yo creo que muchas veces nuestra mentalidad cristiana está orientada hacia la crisis, y cuando vienen las crisis de la vida a veces ese es el peor momento para orar porque uno no quiere orar, y a menos que uno no esté ya formado en la oración muchas veces la tentación va a ser a huir de la situación, dejar de orar, irritarse con Dios, molestarse con Dios por lo que usted está pasando en vez de simplemente hacer lo que hace un soldado: pararse firme hasta que haya pasado el día malo y que nos encuentre el final parados, puestos de pie como dice Efesios capítulo 6.

La oración tiene que ser algo continuo que llene todos los aspectos de nuestra vida y por eso esta semana que pasó estuvimos volviendo a visitar los fundamentos de la oración porque en un tiempo como ese, en que una Iglesia está mencionando la oración y aceleramos el proceso de la oración, y venimos a clamar al Señor, a buscar el Rostro del Señor nos estamos dando un mensaje subliminal a todos nosotros, nos estamos diciendo: esta es una Iglesia que depende del Señor, una Iglesia que depende de las fuerzas del Espíritu. Es una Iglesia que confía que si nosotros traemos nuestras necesidades al Señor el Señor va a responder, una Iglesia que sabe que no es con espada ni con ejército como dice la Palabra sino con el poderoso Espíritu de Dios, nos enviamos un mensaje a nosotros mismos y adquirimos lo que yo llamo una mentalidad sobrenatural.

¿Qué es una mentalidad sobrenatural? es cuando tú miras las experiencias de tu vida a través de lentes sobrenaturales espirituales y cuando tú buscas soluciones que vienen del espíritu y no solamente de la materia, cuando tú sabes que la prosperidad de tu vida depende de Dios y no de tus propios esfuerzos ni de tu propia astucia.

Una mentalidad sobrenatural le permite a una Iglesia pasar tiempo por ejemplo en adoración, porque sabemos que la adoración es un proceso eminentemente espiritual y que cuando estamos ante la Presencia del Señor y estamos adorándolo también cosas pasan dentro de nosotros mismos de paso, Dios nos habla, Dios libera. ¿Cuántas veces Dios nos ha hablado en un momento de oración y de clamor? ¿cuántas veces llegamos a la Iglesia atados y afligidos, y algo pasó? no sabemos cómo, pero por medio de la adoración fuimos liberados de nuestra preocupación y salimos con esperanza de que Dios tiene una solución, lo mismo pasa con la oración.

Cuando usted pasa ahí tiempo en la oración, es más: hay veces en que usted no sabe ni siquiera cómo va a orar y usted simplemente, ahí está uno de los beneficios de orar en lenguas porque la oración en lenguas es simplemente como oración en bruto, es oración desnuda, es oración que usted trae ante el Señor y es simplemente la biología suya clamando al Señor, usted no sabe cómo pero su espíritu está clamando a través de usted, y en ese acto de conectarse con Dios por medio de la oración con lenguas se rompe algo, y usted se enchufa a las cosas del Espíritu. La oración es eso, es enchufarnos, es conectarnos a la vida que viene de Dios, necesitamos que la oración sea una plataforma continua en nuestra vida y que nos ponga en contacto con Dios.

¿Por qué Jesús oraba? ¿por qué el Hijo de Dios se pasaba noches en oración? yo creo que en parte era por eso, porque Él simplemente estaba allí deleitándose en la Presencia de Su Padre celestial, esa comunicación perfecta que había sido quebrada por la encarnación y ahora Jesús era hombre, estaba en medio de hombres impuros, mujeres impuras, y el Señor necesitaba como separarse por un rato y buscar simplemente la Presencia de Su Padre y comunicarse con Él.

En muchas ocasiones Él hizo eso para hacer las grandes decisiones que tenía que hacer en Su Ministerio. Ahí uno de los pasajes nos muestra que el Señor se pasó toda una noche en oración y al otro día fue y eligió a Sus doce discípulos, y hay una conexión entre esos dos momentos. Al Él conectarse con el Padre simplemente en el acto de oración Él pudo recibir los nutrientes del Padre celestial y entonces hacer una decisión firme sobre cada uno de esos individuos que iban a acompañarlo en Su carrera espiritual. Yo creo que las congregaciones en este tiempo necesitan ejercitarse en esa forma.

Y a veces lo que hemos dicho, el domingo pasado lo compartí con ustedes, hay veces en que tenemos que hacer ejercicios de mentalidad espiritual donde decidimos tirarnos al abismo y experimentar con las técnicas y las tecnologías del Espíritu Santo, y atrevernos a fluir en el Espíritu y hacer cosas inesperadas. Ahora eso requiere precisamente de una Congregación con una mentalidad espiritual porque si hay personas en la Iglesia que no son maduros en la fe y ven que de momento cambió el programa y quizás no hubo predicación, y todo se dedicó a la alabanza pueden decir: ¡oh! no hubo predicación hoy, eso es una Iglesia que no ama la Palabra de Dios, pero no, lo que pasó fue que la Palabra del Señor encarnó por medio de una adoración y un ministrar.

Muchas veces hermanos se logra más en un tiempo de efusividad espiritual que con diez sermones, y mire quién se lo está diciendo, y se requiere gente que entonces entienda lo que está pasando y que esté allí adorando, alabando al Señor, haciendo guerra espiritual en favor de los que están orando aquí enfrente, que sepan que cuando venimos a la Iglesia no venimos a ser entretenidos, no venimos a que se nos dé algo, venimos a ejercitarnos en el Señor.

Y ojalá llegue el día en que tuviéramos tal valor espiritual que no temiéramos de lo que va a pasar, y que, yo le digo por mí mismo que muchas veces mi preocupación como Pastor es el orden de la Iglesia, que se lleven a cabo los propósitos que tenemos, que se colecten los diezmos y las ofrendas, y que los anuncios se hagan, que se presenten los bebés, you know las cosas se cumplan y eso es lo natural, pero ¿sabe qué? muchas veces es un holocausto al Señor cuando simplemente nos quitamos los amarres y decimos: vamos a ser el pueblo de Dios, vamos a hacer desorden espiritual hablando así metafóricamente, vamos a dejarnos caer el moño y simplemente fluir en el espíritu y dejar que Dios haga lo que Él quiera a través de nosotros y en nuestra vida.

Y yo le pido al Señor ese valor espiritual ministerial y ore para que el Señor me dé más de ese valor hermano porque yo creo que esa es la forma en que Dios se manifiesta en una Iglesia, ¿sabe? cuando dejamos de medir el tiempo, de darle a Dios el tiempo a cucharitas ahí y simplemente dejamos que Dios sea Dios en nuestra vida.

¿Y sabe qué? no se llega a esa perspectiva a menos que no sea practicando la oración. Yo no he visto a nadie que sea verdaderamente efectivo en el Reino de los cielos que no tenga una vida nutrida en la oración.

Hermanos: el mundo como nunca necesita iglesias, congregaciones con una mentalidad sobrenatural nutrida por una vida de clamor, de oración, de uso de los dones del Espíritu. Yo no veo cómo esta cultura moderna del siglo XXI puede ser alcanzada, francamente, excepto por medio de una mentalidad sobrenatural.

Yo me pregunto ¿cómo van a ser alcanzadas esas naciones del medio oriente, el mismo Pakistán, la misma India? Voy a decir con respeto: el enemigo ha erigido sobre esas naciones un casco metálico sobre sus mentes y ha unido en una manera muy astuta cultura y familia con religión, donde tú el cambiar de religión es una muerte pero total: tú perdiste tu identidad, perdiste tu pasado, perdiste tus familiares, el sacrificio es inmediato, y tú le estás pidiendo a una persona que ni siquiera conoce los beneficios plenos del Evangelio, le estás pidiendo que se tome una píldora mortal, y que pierda su identidad completamente, y que ponga su vida en peligro y la vida de su familia en peligro por aceptar a Jesucristo, es terrible, y eso es lo que pasa en muchos países musulmanes, en muchas sociedades donde los padres descastan a sus hijos y los anulan completamente, su existencia por aceptar a Jesucristo.

Ahora, yo creo que cuando hay poder sobrenatural, cuando hay una Iglesia llena del Espíritu Santo donde hay milagros, donde hay intervenciones del Espíritu, entonces Dios puede hacer algo para romper la inercia y la resistencia del enemigo. Y eso fue lo que pasó en el primer siglo en Jerusalén, esa cultura judáica no iba a ser conquistada por enseñanzas bien desarrolladas desde el punto de vista meramente intelectual. Por eso Pablo dijo en Corintios en el pasaje que vimos el domingo pasado: cuando yo fui a donde ustedes, no fui con excelencia de palabra ni con sabiduría humana, sino que me prometí no enseñar otra cosa sino a Cristo y a Cristo crucificado para que su espiritualidad no esté fundada en palabras de hombres sino en poder del Espíritu Santo. Él quitó todos los andamios humanos y dejó solamente desnudo el poder de Jesucristo y Su cruz para poder enseñarle a esta gente cómo ser cristianos eficaces.

Yo creo que esta cultura del siglo XXI es peor que cualquier otra cultura, aquí en Estados Unidos hablamos de los países musulmanes, pero en este país hay decenas de millones de personas que están cautivas al intelectualismo, al secularismo, a una mentalidad anti cristiana, a una forma de ver el mundo totalmente secular sin fundamentos absolutos, confundidos completamente, a veces altamente desarrollados pero a nivel moral confundidos y a nivel espiritual son peores que bebés, están atados. Léase muchas de las revistas intelectuales de esta nación, léase el New York Times, yo lo leo todos los días prácticamente y lo leo a regañadientes por la porquería que yo leo allí de gente altamente desarrollada intelectualmente pero con dos dedos de cerebro espiritual, no tienen entendimiento, tienen un gran arsenal intelectual increíblemente desarrollado pero no conocen de las cosas del espíritu.

Por eso yo le pido al Señor: derrama de Tu Espíritu Santo, danos un segundo avivamiento como el que se experimentó en el Pentecostés, una visitación fresca de Tu Poder, porque yo creo que es con señales y prodigios, una ministración poderosa del Espíritu Santo que se va a dar el milagro en nuestros tiempos.

Yo no tengo nada en contra del intelecto hermanos, el intelecto es hermoso y yo celebro lo que la razón puede dar, pero yo les digo hermanos que en el mundo del espíritu las reglas son muy diferentes y se requiere fuego, se requiere poder del Espíritu Santo, se requiere una vida que sepa que Dios es real y que contesta a las oraciones de Su pueblo, y yo no estaré contento en mi vida espiritual hasta que yo no vea esos milagros, esas señales y esos prodigios manifestarse en medio de Su pueblo.

Hay mucho alarde en medio del pueblo evangélico por allí, mucho alardear de muchas cosas pero francamente hermanos muchas veces yo no veo el poder y la efectividad que se supone que exista en el pueblo de Dios, yo lo digo porque, ¿sabe lo que yo digo? yo sé lo que es el verdadero poder de Dios y existe, y es real, y tenemos que pedírselo al Señor que se manifieste. No podemos conformarnos por allí con amagos de poder, tenemos que clamar al Señor y pedirle que visite a Su pueblo con Poder verdaderamente del Espíritu Santo.

Y nosotros tenemos que generar por dentro la fortaleza espiritual, la capacidad de atraer ese poder de Dios, y muchas veces el poder de Dios no baja hasta que el pueblo no ha clamado y se ha desnudado delante del Señor, y pedido una y otra vez. Hasta que un pueblo no ha llegado a ese nivel de vapor, y muchas veces se requiere mucho tiempo para que eso se dé, tenemos que seguir tocando a la puerta del Señor. Yo llevo años tocando a la puerta del Señor y diciendo: Padre, visítanos con este poder, y la oración para mí es esencial en ese sentido.

Hay que orar por obediencia, hay que orar porque sabemos que es importante, hay que orar para que el Señor nos cambie a nosotros, nos haga más sensibles a Su Voz, nos haga más sensibles a nuestro pecado, nos haga más sensibles al llamado a la santidad y a la integridad, que el Señor traiga arrepentimiento a nuestro corazón, que el Señor quite las capas de secularismo en nosotros, el apego a la apariencia, el apego a las vanidades del mundo y nos haga seres que simplemente anhelen desesperadamente al Señor, y para mí la práctica de la oración es una de esas disciplinas que nosotros practicamos y que van poco a poco limpiándonos y deshaciendo esas capas de secularismo en nuestra vida personal, y va trayendo otro tipo de actitudes.

Yo le pido al Señor: Señor ayúdanos a incorporar más y más el elemento de la oración en nuestros servicios, la intercesión y no hacerlo otro ritual más porque muchas veces se puede convertir en otro ritual más, estamos aquí le pasamos el micrófono a tres, cuatro personas y creemos que con eso cumplimos, no, es algo diferente. Tiene que ser algo con que el Espíritu traiga a nuestra vida algo diferente cada día, Padre ayúdanos, Señor ayúdanos.

Déjeme orar ahora mismo: Padre en el Nombre de Jesús por esta Palabra Señor, clamamos a Ti, clamamos por un avivamiento Señor, clamamos por una explosión de Tu Poder en este lugar Padre, estamos claros de que necesitamos más de lo que ya tenemos, no es suficiente. Te traemos nuestras limitaciones Padre como Iglesia delante de Ti.

Envía un espíritu de clamor, envía un espíritu de santidad y de entrega Señor, haz algo diferente en medio de Tu pueblo Padre, visítanos Señor, y te pedimos perdón porque muchas veces necesitamos de las ayudas tecnológicas y de atractivo humano cuando lo único que necesitamos es que la gloria de Dios descienda alrededor de nosotros, Tu santo Espíritu que descienda y nos llene.

Padre: tenemos hambre de Ti, tenemos apetito y sed de Ti, visítanos Padre, fecúndanos Padre con Tu Poder y haznos un pueblo que clame a Ti Señor y que busque Tu Rostro por encima de todas las cosas. Cámbianos Padre, forma nuestra mente, forma nuestra mentalidad y ayúdanos a ser una Iglesia que comande el respeto de los inconversos para gloria exclusiva de Tu Nombre. Haznos una Iglesia que sea una presencia profética y apostólica en esta ciudad Señor, haznos un pueblo desesperado que clame a Ti, que busque Tu Rostro continuamente en oración, enséñanos a ser esos soldados Tuyos, esos militares entrenados por Ti. Danos espíritu de oración Padre, ayúdanos a buscar cada día más y más de Tu Poder, de Tu Gracia Señor, crea en nosotros un entendimiento espiritual Señor y que podamos ver la vida y el mundo a través de los ojos del Espíritu Padre, para poder ser esa gente efectiva para gloria de Tu Nombre.

Clamamos a Ti Padre, cámbianos y cambia nuestros patrones de oración y de clamor Padre, te necesitamos Señor, te necesitamos Padre, queremos ver Tu Gloria Señor, envía Tu Poder, en el Nombre de Jesús, en el Nombre de Jesús, amén y amén.

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