Sermón 26 de noviembre 2017: Dar por las razones correctas

A propósito de Sermones
[Dr. Roberto Miranda]
  • Presenter: Dr. Roberto Miranda
  • Fecha: November 26, 2017
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

Vamos a la Palabra del Señor. Segunda de Corintios capítulo 9 versículos del 6 al 15, palabras del apóstol Pablo donde nos dice: 6 “Pero esto os digo: el que siembra escasamente también segará escasamente; y el que siembra generosamente, también generosamente segará.”

7 “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.”

8 “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia” diga: toda gracia, “a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;”

9 “Como está escrito: él esparció, dió a los pobres, su justicia permanece para siempre.”

10 “Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia,”

11 “Para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad” noten el uso de la palabra todo, toda en varias ocasiones, es un lenguaje de abundancia, es un lenguaje de generosidad, de bendición tanto de parte de Dios como de nosotros dando en muchas diferentes maneras, “para que estén enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.”

12 ”Porque la ministración de este servicio” esta ofrenda que él está organizando, “no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios.”

13 ”Pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al Evangelio de Cristo y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos;

14 “Aasí mismo, en la oración de ellos por vosotros a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros;

15 ”Gracias a Dios por su don inefable.”

Ahora, yo sé que si usted no ha leído los demás versículos de este capítulo y aún el capítulo anterior a éste quizás ese lenguaje no lo puede entender tan bien porque el lenguaje del apóstol Pablo y la referencia a “ellos” y a “vosotros” presupone que usted sabe de qué él está hablando específicamente. Yo sé que estamos hablando de principios generales de dar y de recibir bendición de parte de Dios como resultado, pero la ocasión que lleva a Pablo a hacer estas observaciones tiene que ver con algo muy específico de su tiempo y su momento.

Pablo había estado organizando una ofrenda especial como nosotros hemos hecho en estos últimos domingos al invitarlos a ustedes a dar una ofrenda de gratitud al Señor, con ustedes, sus hijos, su familia o ustedes mismos en representación de su hogar, Pablo había estado organizando una ofrenda especial para los pobres que vivían en la ciudad de Jerusalén y él está escribiendo a hermanos que viven en la ciudad de Corinto, una ciudad próspera, comercial, céntrica, y en Jerusalén habían muchos hermanos pobres que se podían beneficiar de la generosidad de los hermanos corintios.

Entonces Pablo había organizado una ofrenda misionera en un sentido podríamos decir para que fuera llevada a Jerusalén, la madre Iglesia allí, de donde salía la Iglesia, para que estas iglesias que habían recibido el Evangelio por parte de Jerusalén y los hermanos allí bendijeran como dice la Palabra: los que recibimos bendiciones espirituales hagamos receptivos de bendiciones materiales a los que nos han bendecido, entonces había ese principio y Pablo estaba organizando esa ofrenda y ya llevaba meses preparándola, inclusive se había preparado un grupo de personas que vinieran de Jerusalén a Corinto para recoger esa ofrenda en un momento dado, también como habían hecho en otras ciudades de la región como Macedonia, etc.

Entonces Pablo está como hacemos nosotros los Pastores y los que levantamos fondos para el Reino de Dios, Pablo está levantando el corazón del pueblo, los está animando a prepararse porque darle al Señor generalmente no debe ser algo improvisado, hay momentos en que Dios quiere que así sea, pero normalmente cuando venimos a darle nuestra ofrenda, es porque ya se supone ha habido un tiempo de reflexión, de pensamiento y entonces le damos a Dios desde ese centro de sobriedad, convicción, entendimiento espiritual de lo que estamos haciendo y entonces Pablo estaba preparando el terreno para que cuando llegaran estos representantes de la Iglesia madre en Jerusalén que estos hermanos estuvieran listos para dar su ofrenda y que fuera una ofenda generosa, una ofrenda que honrara inclusive al propio Pablo que era el padre espiritual de estos hermanos en Corinto, para que él no fuera abochornado de que los hermanos no estuvieran preparados para esta ofrenda que él les había dicho, esta gente son generosos con Dios y ustedes van a ver cómo van a bendecir a los hermanos en Jerusalén, entonces él les está dando un fundamento teológico.

Todos esos argumentos que hemos leído están orientados en esa dirección de preparar el corazón de los hermanos corintios. La gente necesita saber por qué dan, necesitan conocer los fundamentos bíblicos para dar y también las bendiciones que vienen como resultado de dar.

Nosotros en todo lo posible debemos dar inteligentemente por las razones correctas, no manipulando a las personas, no haciendo ofertas exageradas ni simplistas, no apelando a la avaricia de la gente como desgraciadamente a veces se puede hacer al levantar una ofrenda, a veces mas bien podemos afirmar la avaricia de las personas y decirles: que Dios te va a dar diez veces lo que tú le des y que si tú le das cien Él te va a dar diez mil, etcétera, y ese tipo de actitud mecánica no conviene, no es bueno. Yo creo que en la Biblia hay razones muy bellas, muy sólidas, muy sublimes por las cuales nosotros debemos animar y nunca hermano se deje manipular, nunca se deje llevar por cosas que no respondan al Señor. Yo espero que en estos minutos que vamos a pasar aquí usted reciba unas enseñanzas que le ayuden en su vida de generosidad para con Dios.

El primer principio que yo veo aquí en estos versículos que yo acabo de leer es una invitación de parte del apóstol Pablo a abrazar una actitud de generosidad, de expansividad en el dar. Como cristianos hermanos Dios espera que nosotros seamos gente dadivosa, gente generosa, gente suelta con nuestro dinero, nuestro tiempo, nuestros recursos, nuestro talento, nuestros dones, nosotros somos dadores alegres ¿amén? Dios quiere que tú seas un dador alegre.

Pablo nos invita, la Palabra de Dios nos invita a resistir el impulso de ser conservadores con nuestros bienes y a agarrar, y en vez de eso invertir generosamente sabiendo que podemos esperar un generoso retorno por nuestra generosidad y nuestras inversiones, así que lo primero es abrazar esa actitud generosa de Dios que es el primero.

¿Qué dice la Palabra de Dios? “haya en vosotros el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús”, ¿cómo se dió Cristo? se dió todo, dió Su altura, dió Su gloria en que habitaba, se despojó de todo eso para venir y traer salvación, y la Palabra de Dios nos invita a adoptar esa misma actitud generosa del Padre que dió a Su Hijo unigénito.

Dios siempre ha bendecido a las personas generosas y yo creo que la generosidad, la expansividad en el dar, en todo sentido, es como una pre-condición para que Dios nos use. Ahora mismo se me ocurre, no lo sé en el sermón de la mañana pero si usted piensa por ejemplo en Abraham, Dios tenía una gran bendición para Abraham, quería hacerlo padre espiritual de las naciones a través de siglos y siglos.

A este beduíno insignificante Dios lo quería convertir en el padre de la fe y le dió una prueba, y le dijo: dame tu hijo, tu único hijo y sacrifícamelo, y Abraham tuvo un momento de terrible crisis, le doy este hijo que me ha nacido a los cien años de edad, soy padre y soy abuelo, imagínese. Abraham amaba como papá y como abuelo, y quizás como bisabuelo y tatarabuelo a los cien años, quién sabe, podría hacerlo, y Dios le dice: Dame tu única esperanza de procreación y de continuidad de tus generaciones, y Abraham tuvo un momento de crisis así como nosotros a veces ¿no? A veces tenemos ahí esos centavitos que queremos para el retiro o para ese viaje a El Salvador o lo que sea y llega el momento de dar al Señor.

Yo he escuchado testimonios de hermanos que han a veces cambiado planes que tenían a veces porque algo ha surgido en estos tiempos de construcción, de años de nuestra construcción y ¿sabe qué? Dios les ha devuelto con creces, les ha bendecido en muchas maneras espirituales, yo sé que la Iglesia está llena de gente que puede dar testimonio de esas milagrosas provisiones de Dios ¿amén? ¿sí o no?

Y hemos visto: Abraham estuvo dispuesto a dar a su hijo y Dios le dice: Por cuanto no me negaste a tu hijo, tu único hijo, Yo te bendeciré de tal manera que si se puede contar la arena del mar se podrá contar tu descendencia, gloria al Señor, y eso es lo que, Dios estableció un principio de generosidad. Así lo vemos con David, lo vemos con Gedeón, lo vemos con todos los grandes hombres de Dios, tenemos que estar dispuestos a traerle un sacrificio, darle al Señor y Dios bendice eso.

La postura natural del ser humano es todo lo contrario, nuestra postura es agarrar, conservar, retener, guardar, somos como unas hormiguitas arrastrando nuestro terroncito para meterlo en un lugar para esconderlo allí y usarlo algún día ¿no? pero Dios dice: No, vive de otra manera, vive generosamente.

Les decía a los hermanos mi observación acerca de las niñitas que llevan las flores en las bodas, en las ceremonias. Sabe que las niñas, es algo de lo que siempre yo me quejo, de que nunca tiran las flores que tienen adentro del cestito, tiran dos o tres y se quedan con todas las florecitas que tienen en el cesto.

Ayer Gregory celebró una bellísima boda aquí en la tarde y habían dos niñitas sentadas ahí al frente, yo vine a saludar a la familia que estaban acá y las saludé a ellas, estaban preciosas con sus trajecitos, me puse a hablar con ellas y les dije: mira, ahora cuando ustedes vayan a entregar las flores, porque todavía no había comenzado la ceremonia, cuando ustedes vayan caminando por el camino, el centro de la Iglesia, ustedes tiren todas las flores que tienen adentro, riégenlas, porque la idea es que la novia cuando pase ahora va a caminar sobre estas florecitas, se lo adorné y ya usted sabe me convertí en un poeta (risas), llegó el momento y usted sabe, ellas se quedaron con casi todas las florecitas en los cestitos (risas).

¿Por qué? yo creo que porque hay una tendencia instintiva a conservar las cosas valiosas. Yo creo que el espíritu como que se revela ante la idea de esos pétalos tan lindos de tirarlos al piso y eso lo hacen casi todas (ríe). Entonces yo creo que Dios quiere que cambiemos el programa y que entendamos lo bello que es dar, porque esas flores que se tiran en el piso no es simplemente por tirarlas. Si las niñas tuvieran la complejidad digamos para entender lo que se está haciendo usted está preparando un camino de rosas para la hermosa novia que va a pasar, la idea es que ella tenga ese mismo camino en su matrimonio como todas las hermanas que se han casado y que así han tenido un camino de rosas, yo estoy seguro (risas), esa risa no me gusta, como que hay una risa ahí medio nerviosa ¿no? (risas), qué bendición tan grande.

Pero hay una belleza en el simbolismo, así como hay una belleza en el dar al Señor también, hay una serie de principios hermosos teológicos bíblicos que nos permiten dar. No guardemos las florecitas en el cesto en otras palabras, nuestros bienes, nuestros dones pongámoslos a trabajar para gloria del Señor.

Mientras nos preparamos esta mañana para presentar esta ofrenda especial de gratitud es importante que también nosotros miremos estos principios bíblicos, este llamado a ser generosos y que entendamos la belleza y los caminos hermosos que prepara el darle al Señor.

¿Sabe que el domingo pasado que tuvimos este joven misionero de Kirguistán con nosotros, ustedes recuerdan? El Señor me llevó inesperadamente, yo digo a veces de planificar pero esta vez fue, no estuvo planificado, de decirles a ustedes y a los hermanos del servicio de las 9, que si querían dar una ofrenda para que estos hermanos de Kirguistán pudieran avanzar en la compra de una van para sus viajes misioneros en ese país tan aislado, y ustedes, les dije: los que quieran den algo al final del servicio, van a haber sobres por allí disponibles, ¿saben ustedes que al final del servicio teníamos $3500? Dénle un aplauso al Señor y a ustedes también.

Yo me sorprendí y hasta me pregunté: ¿por qué yo no pido también una ofrenda para mí y para mi familia de esa manera así, inesperada también, un viajecito aunque sea a Europa, un mercedes benz nuevo, algo así, no sé, que bendigan a su Pastor? (risas). La verdad es que ustedes me sorprenden continuamente, nos sorprenden con su generosidad y su desprendimiento, es algo muy hermoso y este año Dios nos ha obligado, nos ha forzado en un sentido a ser generosos como nunca por todos los desastres y todas las catástrofes que han habido en el mundo, ese terrible huracán en Houston por ejemplo, gracias al Señor pudimos ofrendar a un par de iglesias hispanas allá para que bendijeran a otras iglesias también, el terrible padecimiento de nuestro amado Puerto Rico también, gracias al Señor, se llevaron miles de dólares en ofrendas, se mandaron también allá a iglesias, a diferentes lugares, todavía hay hermanos que están dando y viajando allá.

México fue bendecido, Islas del Caribe también de habla inglesa. Es decir ustedes han tenido que ser, y nunca he oído quejas de nadie. Quizás he oído el crujido de algunos codos que se han tenido que doblar más de la cuenta pero eso ha sido todo, quejas no he oído de parte de nadie, ha sido una gran bendición.

Y muchas veces cuando llega ese momento hermanos de pedir una ofrenda como esta la verdad es que yo tengo que vencer una resistencia instintiva en mi corazón de incomodar a la gente, me los imagino. En mi cabeza se crean unos monstruos de gente diciendo: ah otra vez el Pastor pidiendo dinero, otra vez la Iglesia, y tengo que resistir eso porque es para la Iglesia de Dios, y Pablo nos anima a que haya en nosotros una sensación de tranquilidad.

Dice Pablo que nunca demos por un sentido de obligación, nunca demos por presión, nunca demos con incomodidad sino que mas bien demos por convicción después de una meditación sobria con respecto al dar, y entonces y sólo entonces debemos dar. Nunca dé por manipulación o porque me están mirando, no por favor hermanos, dé de lo profundo de su corazón porque si usted da por un sentido de obligación o de estricto deber ¿sabe qué? está empobreciendo la belleza de su ofrenda porque Dios mira el corazón.

A Dios no le interesa en última instancia su dinero ¿sabe? Un día descubriremos allá arriba que dar es simplemente como un simulacro, es un ejercicio, eso es todo, es para nuestra bendición, para nuestro bien, Dios no necesita, Él es el dueño del oro y la plata. Él es el dueño de los átomos que componen el papel del cual está hecho el dinero, apúnteme eso en alguna parte para que no se me olvide.

Él es el dueño del cosmos, todo, el dedo con el que tú coges la papeleta, Él es dueño de eso, Él lo hizo. Entonces es simplemente, tenemos que darle al Señor con alegría en nuestro corazón, con convencimiento y complacencia. El estado interno de nuestro corazón es más importante que la ofrenda que damos.

Cristo nos dejó esa maravillosa ilustración de la viuda que dió todo lo que tenía, los veinticinco centavos del café del lunes lo dió y dió más que los que daban millones de dólares porque ella dió con sinceridad, convicción, entrega al Señor. No es lo que usted dé sino el corazón con que usted da, ahí está algo bueno también, apúnteme ese también, estoy inspirado hoy.

Tenemos que asegurarnos hermanos de encontrar ese lugar interno de comodidad cuando le damos al Señor, tenemos que buscar ahí como los samurais, meternos dentro de nosotros mismos y encontrar el lugar de la paz y de gozo, eso es lo más importante de todo.

Ahora ¿de dónde puede venir esa comodidad, de dónde puede venir ese gozo con que le damos al Señor? Número uno, yo creo que tenemos que tener una convicción acerca de cuánto hemos recibido de Dios. Primeramente, si usted sabe todo lo que ha recibido, la gracia que se ha vertido sobre su vida, la bendición de la cual usted disfruta todos los días usted va a encontrar una fuente de gratitud al Señor y va a darle al Señor con generosidad. Siempre piense antes de dar en todo lo que usted ha recibido.

Yo creo que debe haber también en nosotros esa como liviandad, esa soltura, ese placer de darle a Dios y a otros, una sensación de tranquilidad al compartir lo que tenemos con los demás, practique eso. Dé como si fuera a tomarse un vaso de agua fría, no se preocupe, no piense en cómo se siente, piense en la soltura en dar, que sea tan natural como respirar.

También otra cosa: es necesario que haya confianza en nosotros cuando damos de que no nos empobrecerá lo que damos ni tampoco nos debilitará financieramente sino que el nosotros darle al Señor se convertirá en un canal para la Gracia de Dios que nos devolverá y nos bendecirá como resultado de ser generosos ¿amén?

Si usted sabe que usted no se está empobreciendo, todo lo contrario, usted está preparando la plataforma para su bendición que viene de Dios al usted ser generoso usted va a dar entonces con soltura y con gozo inclusive ¿no? Y eso es lo que Pablo dice, mire los versículos 10 y 11 de este mismo capítulo: “Y el que da semilla al que siembra, pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera” no está hablando de cemento, está hablando de semilla, sementera es el lugar de depósito de la semilla, entonces le está diciendo: ese lugar donde tú almacenas esta semilla ¿cuál es el equivalente en nuestra cultura urbana? el banco, la cuenta, proveerá, multiplicará tu cuenta de banco, tu provisión, tu depósito, “y aumentará los frutos de vuestra justicia; para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de vosotros acción de gracias a Dios.” Ese es un lenguaje muy bello.

Lo que está diciendo es que cuando tú le das a los demás, cuando tú le das al Reino de Dios generosamente, alegremente, ¿sabe? que Dios te bendice, y aquí es bien importante, en todas las maneras habidas y por haber. Yo creo que los Pastores y los que levantamos fondos para la Iglesia de Cristo cometemos un error en decirle a la gente: si tú le das a Dios $10 Él te va a dar $100, si le das $100 te va a dar $50.000, y entonces empobrecemos, convertimos a Dios como en una máquina de esas de Las Vegas ¿no? que tú aprietas una palanca y hay unas rueditas, y te salen monedas, no.

Dios te bendice en todas las maneras. Te bendice físicamente, te bendice intelectualmente, te bendice moralmente al tú crecer, te bendice en tus emociones, te sana tus heridas, te da gozo, te da esperanza acerca del futuro, bendice a tus hijos, tu familia, tu vejez, te hace un receptor, un receptáculo de Su Gracia en diversas maneras. Entonces hermano cuando tú sabes que eso es lo que tú estás haciendo al dar, wow, ¿a quién no le gusta a eso? todo el mundo querría darle al Señor con gozo, esa es tu convicción.

Entonces Pablo cita el Salmo 112, léalo en su tiempo, “el hombre recto bendecido por Dios como consecuencia de su generosidad.” Una de las cosas interesantes acerca de ese Salmo usted verá es que esa persona que da no da para que Dios le dé sino que da porque ya Dios le ha dado. Él da en Su justicia, Él da en Su prosperidad que ha recibido. Él es como un árbol que de la savia interna que tiene simplemente produce fruto.

¿Usted ha visto un árbol por ahí diciendo: okay llegó la primavera, tengo que dar? no, el árbol simplemente se llena de savia, se llena de vida y en una forma natural por la vida que está dentro de él da frutos de lo cual nosotros comemos entonces. De paso tenga cuidado porque esos dos platos son para mí para llevármelos cuando termine el servicio, no me los toque (risas) y esas uvitas allí ya yo las tengo contadas, yo los conozco bien a ustedes así que tengan cuidado, hay una cámara aquí vigilándolos (ríe). “El hombre justo bendecido por Dios da generosamente de su bendición.” No hay que resistir hermanos el hecho de que Dios da al dador alegre, eso es una Palabra que viene de parte del Señor.

Ahora quiero establecer un principio más o dos y entonces nos preparamos. La bendición financiera de Dios debido a nuestra generosidad y la generosidad de los corintios no es simplemente para que estos acumulen más dinero, más provisión, más riqueza, que se conviertan en avaros acumulando todo, no. Dios te bendice ¿sabes para qué? para que tú abundes entonces en obras de bondad y de generosidad para con los demás. En otras palabras la generosidad para con el creyente debe ser algo distintivo, algo muy común y típico.

“Dios” dice Pablo, “abunda en bendiciones para sus hijos” y nosotros tenemos que abundar en bendición para los demás, tenemos que ser hospedadores alegres, buenos anfitriones. Dice la Biblia que nos hospedemos unos a otros porque sin saberlo algunos hospedaron ángeles. Tenemos que dar en formas generosas donde quiera que podamos, como dice el dicho: haz bien y no mires a quién.

Los cristianos tenemos que distinguirnos por abundar en toda buena obra y no tiene que ser dar dinero solamente, si Dios te dió conocimiento de la Palabra compártelo con otros. Si tú eres un hombre sano y hay un niño por allí que necesita un mentor porque no tiene papá y necesita el calor de un hombre mira, se mentor. Si hay un joven por allí que está creciendo en su carrera y tú estás en una posición para ayudarlo y avanzarlo conviértete en un mentor de ese joven, mentoréalo en su carrera profesional. Si tú eres una mujer madura con experiencia en el matrimonio y hay una joven que se acaba de casar, y tú tienes una relación con ella mira, invítala un día a un café y ella misma te va a comenzar a hacer preguntas, y tú se una madre espiritual para ella.

Si alguien ha aceptado a Cristo como Señor y Salvador recientemente y tú puedes tomar uno de esos libros y darles las clases en vez de que ellos tengan que venir por alguna razón que no puedan venir al servicio ofrécete para ir cuatro días a su casa y con un cafecito allí dales la clase.

Si tú sabes que hay alguien en un hospital, yo le doy gracias por todos en nuestra Iglesia quienes visitan a los enfermos en los hospitales ¿sabe? como Mayra Rodríguez a quien honramos las otras noches y tantos de ustedes que cuando yo no puedo ir o uno de los Pastores no pueden ir ustedes van como presencias pastorales. Cuánta bendición se riega en esta Iglesia por gente generosa.

La hermana Marta Garzón, otros en Honduras, la hermana, sabe quiénes son, hermanos X, Y, ustedes son la presencia pastoral de esta Iglesia en muchos lugares donde nosotros no podemos llegar. Vamos a convertirnos en dadores, eso es lo que quiere decir, tenemos que abundar en toda buena obra no solamente con dinero sino con grandes acciones de gracia.

¿Y sabe qué? lo último y los ujieres pueden prepararse, y los hermanos pueden subir aquí en un momentito, ¿sabe cuál es el mayor provecho de ser una comunidad generosa? Dice el apóstol Pablo que esto redunda en acciones de gracias y alabanza al Señor.

Cuando una comunidad como la nuestra adopta una ética de dar y ser generosos nos convertimos en una máquina que genera acción de gracias y gloria a Dios porque la gente al ver nuestra generosidad es animada a darle gracias al Señor por todo lo que Él hace a través de nosotros.

¿Sabe qué? cuando nosotros colectamos esta ofrenda para el hermano de Kirguistán yo llamé en la nochecita del domingo al hermano Doug Tony que es el principal de Juventud con una misión donde él se estaba hospedando, yo le dije: mira, yo estoy sorprendido, cuando estábamos haciendo ofrenda improvisadamente la Iglesia dió $3000 y no sabía que era $3500, y sabe que la expresión de Doug fue: ¿sabes qué? tu Iglesia es una iglesia tan generosa y ustedes son tan especiales, doy gracias a Dios por ustedes, y eso salió de su corazón, y yo creo que es lo que pasa.

Pablo dice: ahora que ustedes den los hermanos de Jerusalén van a dar gracias a Dios. Hermanos: una Iglesia como León de Judá y no lo digo, Dios conoce mi corazón, no es para darnos gloria, nosotros sabemos que todo es por gracia y misericordia, no hay orgullo, pero a través de todas las cosas que se hacen, el centro de recursos académicos, Alfa trabajando con los inmigrantes, misiones en Honduras, República Dominicana, trabajo con los niños de The Shrines Institute, lo que hacemos con los hermanos indigentes los sábados, las visitaciones a, son tantas las cosas, nuestro trabajo a nivel de Nueva Inglaterra por la unidad y el avivamiento en toda la región de Nueva Inglaterra en tantas maneras, ustedes no saben cómo nosotros servimos para instrumento de que continuamente estén diciendo: gracias a Dios, gracias a Dios, gracias a Dios, un inmigrante que trabaja en Alfa le da gracias a Dios por tener a alguien que le ayude a llenar sus papeles, a unificarse con su familia.

Nosotros estamos convirtiéndonos en una plataforma para que asciendan expresiones de gratitud al Trono de Dios, qué bello eso, qué hermoso. Cuando tú bendices a alguien en el Nombre de Jesucristo y te identificas como miembro del Reino de Dios, como un sacerdote del Reino de Dios eso genera provecho para el Padre celestial que en última instancia debe ser el final, el blanco de todo lo que nosotros hagamos, Su gloria, Su honra solamente, no nos quedamos con nada de gloria para nosotros mismos, solamente para Él.

Y lo último que dice el apóstol Pablo es que: tu ofrenda al Señor de generosidad, tu vida dadivosa al Señor ¿sabes qué? te bendice a ti también porque la gente va a orar por ti también, wow, qué bendición. Uno también recibe su ñapita, no se crea, uno también es bendecido en tantas maneras. Dios te bendice y otros te bendicen y oran por ti, y entonces ¿qué pasa? tú eres más prosperado, más bendecido, das más alabanza al Señor, más oraciones por ti, más bendición, un gran ciclo de gracia, una economía de bendición y de gracia, y eso es lo que nosotros desatamos al ser dadores alegres.

Quiera el Señor en esta tarde depositar en nosotros una semilla de generosidad, vamos a ser dadores alegres y vamos a vivir vidas que glorifiquen al Señor con Su generosidad, que el Señor nos bendiga. Y ahora depositamos esto en tu corazón, en tu espíritu, y yo quiero que nos liberemos de toda presión. Esto tiene que ser un gesto de gran, es algo sagrado, es algo hermoso en que, ¿usted conoce la palabra liturgia? tiene una connotación como negativa para los evangélicos pero liturgia es de donde viene la palabra servicio que Pablo la emplea de hecho en este texto, es adoración, es los instrumentos que nosotros usamos, simbólicos, para alabar al Señor, y esto que vamos a hacer ahora es una hermosa liturgia en el sentido bello de la palabra.

Cuando usted viene con su familia usted solo y trae su ofrenda al Señor están ascendiendo expresiones de alabanza a Dios y por lo tanto, ahora mismo yo declaro sobre este pueblo una quietud especial, una soltura especial, nadie se va a sentir obligado, nadie se va a sentir amenazado, esto es el pueblo de Dios participando en la medida en que sea posible para bendecir a Su Iglesia.

Esto va a generar una ventaja para León de Judá en muchas maneras, nuestras misiones, diferentes tipos de cosas que hacemos, reparaciones y todo eso, va a fortalecer las finanzas de nuestra Congregación y va a ser una bella manera de en este fin de semana nosotros expresarle gratitud a Dios por sus incontables bondades.

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