Sermón 22 de octubre 2017: Jesús, mayor que Moisés y la Ley

A propósito de Sermones
[Dr. Roberto Miranda]
  • Presenter: Dr. Roberto Miranda
  • Fecha: October 22, 2017
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

Y hoy quiero presentar un tercer personaje y vamos a hacer comparaciones de vez en cuando entre estos 3 personajes. Hoy lo vemos en su diálogo y su encuentro con un hombre paralítico, que está en el capítulo 5 de Juan. Y es interesante que estos 3 encuentros, Nicodemo, samaritana, paralítico de Betesda, están en capítulos subsecuentes, 3, 4 y 5 de el Evangelio según San Juan.

Vamos a ver que hay un tema en común en los 3 y que está en el corazón mismo de una presentación evangelística. Está en el centro mismo de una relación real con el Evangelio como está constituido. En el capítulo 5, déjeme leer y entonces voy a entrar y voy a tratar de dejar la explicación para el final porque es un texto tan rico, y son como 47 versículos. No lo voy a leer todo en interés de brevedad, pero sí hay partes bien importantes y lo primero que quiero leer es simplemente el encuentro inicial con Jesús y el paralítico.

“Después de estas cosas había una fiesta de los judíos y subió Jesús a Jerusalén. – habla como si fuera en presente – Y hay en Jerusalén cerca de la puerta de las ovejas un estanque llamado en hebreo Betesda, el cual tiene 5 pórticos, es decir, 5 puntos de entrada, eran como 5 columnas muy hermosas que daban acceso a este estanque. Y en estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos que esperaban el movimiento del agua – muy interesante ese punto – porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque y agitaba el agua. Y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.”

Muy extraño esto. Algunos pueden decir, esto es superstición y es un punto muy raro en la escritura esto que está describiendo aquí.

“Y había allí un hombre que hacía 38 años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado y supo que llevaba ya mucho tiempo así le dijo, “Quieres ser sano?” Y él le dijo, “Señor,” le respondió el enfermo, “No tengo quién me meta en el estanque cuando se agita el agua y entre tanto que yo voy otro desciende antes que yo.”

Una explicación de por qué él no ha sido sanado. Le está diciendo, Señor, claro que sí, quiero ser sanado pero no puedo porque yo no tengo la fuerza, hay otros que están listos, se tiran antes que yo, no tengo nadie que me ayude, aquí estoy frenado y no puedo recibir sanidad.

“Y entonces Jesús le dijo, “Levántate, toma tu lecho y anda.” Es una oración, mientras más unción más brevedad hay muchas veces. Nosotros estamos, oh Jehová, Dios todopoderoso, envía tu poder sobre este pobre hombre y sánalo. No. “Levántate, toma tu lecho y anda.” El poder de Cristo. Esa relación íntima que él tenía con el Señor. Nos recuerda Elías orando los falsos profetas, todo el día sajándose, cortándose, clamando y viene Elías, “Señor, envía tu fuego.” Bum, trabajo hecho. Eso es todo. Próximo.

“Levántate, toma tu lecho y anda.” Y al instante aquel hombre fue sanado y tomó su lecho y anduvo exactamente como el Señor lo declaró. Aquí hay una revelación bien importante, y era día de reposo aquel día. Eso es un detalle que luego vamos a ver que es muy importante en todo el proceso.

“Entonces, los judíos dijeron a aquel que había sido sanado, “Es día de reposo, no te es lícito llevar tu lecho.” Este hombres va por ahí, chunchun con su matre al lado, gozoso de haber sido sanado y lo paran un grupo de fariseos estreñidos y le dicen, ¿cómo te atreves tu a caminar con tu lecho? Por qué? Porque es sábado, se supone que nadie lleve nada en las manos. El sábado era como lo último y si usted llevaba un palillo ya estaba haciendo trabajo y eso era un problema porque estaba violando la ley de no trabajar el sábado. Estos hombres se fijan en ese detalle y no se fijan en la gran obra que ha sido hecha.

“No te es lícito llevar tu lecho.” Él les respondió, “El que me sanó, él mismo me dijo, ‘toma tu lecho y anda.’ En otras palabras, arréglenselas con él. Miren lo que él hizo, yo hizo lo que él me dijo y por eso estoy aquí caminando. “Entonces le preguntaron, “Y quién es el que te dijo toma tu lecho y anda?” y el que había sido sanado no sabía quién fuese porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar.”

Porque hay una revelación gradual, progresiva en este caso. El Señor deja las cosas así. Vamos a ver este detalle del Señor siempre yendo en revelaciones incrementales de mayor grado según va pasando el tiempo.

“Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar. Después le halló Jesús en el templo – qué hacía este hombre en el templo? Probablemente había ido a dar gracias. Si Dios ha hecho algo en su vida, no sea demasiado espiritual, oh, Dios está en todas las partes, yo puedo adorarlo desde aquí, desde mi casa. No, vaya al templo, adore al Señor, dele gracias a Dios. Hay gente que son tan espirituales que no sirven para nada. Hay que ir a la casa de Dios, hay que buscar, eso es gratis se lo doy de ñapa. No le voy a cobrar por esa enseñanza.

“Después le halló Jesús en el templo donde se recibe revelación y le dijo, “Mira, has sido sanado, no peques más para que no te venga alguna cosa peor.” Auch! a mi me encanta ver al Jesús confrontativo porque a veces simplificamos a Jesús demasiado, lo vemos como Jesusito siempre como una ovejita en la mano, en el brazo, pero no como ese ser también claro, íntegro, firme en sus cosas.

Y le dice, “Mira, tu has sido sanado, ahora vete y no peques más para que no te venga algo peor.” Recuerde eso. y yo voy a explicar un poquito más acerca de eso.

“El hombre se fue y dio aviso a los judíos que Jesús era el que le había sanado.” No es que estaba delatando a Jesús, uno puede decir, oh, que mal agradecido. No, él dio testimonio de Jesús. Él dijo, encontré al que me hizo el favor. Él no está contando con la malicia de estos hombres religiosos que son farisaicos porque eso es lo que son fariseos. De ahí viene la palabra farisaico. Él cree que al él decirle quién fue ellos van a air y adorar y reconocer la grandeza de este hombre. No.

“Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús y procuraban matarle porque hacía estas cosas en el día de reposo.” Su Dios es el sábado, su Dios es la letra, no las obras de Dios. Qué triste cuando usted pone el carro en frente del caballo, la carreta en frente del caballo. Jesús siempre quiso rescatar el espíritu. Hermanos, tengamos cuidado de no enamorarnos tanto de la letra y de la ley que nos olvidemos de la misericordia y de la gracia de Dios.

Yo diría que la madurez cristiana conlleva una agonía y una lucha muchas veces entre lo que dice la ley y lo que la misericordia de Dios demanda de nosotros, poder discernir el espíritu de Dios en una situación en vez de muchas veces golpear con una palabra cortante a alguien que pude que sea verdad pero puede que también haga mucho daño y el espíritu de Cristo muchas veces demanda otra cosa y el Señor siempre se reveló contra aquellos que querían poner la ley desnuda y los mecanismos de la religión por encima de la vida de Dios. y hay mucho que desempacar pero no tenemos el tiempo para hacerlo.

Pero estos hombres se enconan en que el Señor violó el sábado y no ven la gran obra de liberar a un hombre de 38 años de aflicción y maldición física.

“Y Jesús les respondió, “Bueno, mi Padre hasta ahora trabaja y yo trabajo.” Los mató ahí. En otras palabras, Dios está siempre sosteniendo el universo, manteniendo la creación, si el Padre se acostara a dormir en el sábado, qué le pasaría al mundo? se iría volando por ahí, por el espacio y chocaría contra una estrella y se consumiría. Gracias a Dios que el Padre siempre mantiene el universo funcionando. Gracias a Dios que el Padre siempre nos mantiene en su mirada a nosotros también. Siempre está trabajando. Su gracia siempre está manifestándose en el universo.

Y Jesús dice, “hey, si mi papá trabaja todo el tiempo, yo también voy a trabajar, sobre todo haciendo las obras de mi Dios.” como cuando vinieron sus padres, cuando él era niño, y lo encontraron hablando con los doctores de la ley y le dicen, “pero hijo, cómo tu te atreves a hacernos eso? nos dejaste, nos tienes preocupados.” Y él dijo, “Miren, papá y mamá, yo necesito estar en los asuntos de mi Padre.”

Qué bueno es cuando uno toma en serio, hermanos, la obra y la vida del Evangelio y el trabajo de uno y el deleite de uno es servir al Señor. Yo les digo, hermanos, enamorémonos de nuevo de Jesucristo. Hermanos, vamos a repudiar, vamos a renunciar a la religión dominguera. Ya veo algunos que se pararon y se están yendo por la puerta. Hermanos, vamos a vivir una vida cristiana 24 horas, 7 días a la semana. Amén.

Cuando los discípulos encuentran a Jesús hablando con la mujer samaritana y les dicen, “Tienes hambre?” y le dicen, “Miren, yo tengo una comida de la cual ustedes no conocen. Mi comida es que yo haga el trabajo, la obra de mi padre.” Cuántos de nosotros podríamos beneficiarnos de esa filosofía? Si nuestra vida, nuestro placer fuera servir al Señor.

Yo les pongo un reto ahora mismo, tome una hora de esas horas durante la semana que usted usa bembeteando en el teléfono o viendo televisión o leyendo la última noticia del desastre que hizo Trump con alguien o lo que sea, y en Google viendo, en Facebook pendenciando la vida de todos los demás, que es falsa de todas maneras y no es verdad y dedíquesela a leer la palabra de Dios, dedíquesela a la oración, dedíquesela a la intercesión.

Hermanos, puedo retarlos a hacer eso? una hora. Y yo creo que su vida va a ser cambiada. Dedíquele una hora al Señor. Ayune por una hora de lo que sea y dedíquesela a buscar más de Dios y usted verá que su vida va a ser transformada. Estoy profetizando ahora por si acaso.

Hasta ahora mi Padre trabaja y yo trabajo. Y por esto los judíos aún más procuraban matarle. Qué siniestra la intención de esta gente. Porque no solo quebrantaba el día de reposo sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios. ahí hay algo que no puedo… me voy a anticipar, y es el hecho de que ellos entendían lo que Jesús estaba haciendo. Hay muchas religiones que dicen, no, Jesús no es Dios, es una creación de Dios, es esto, es lo otro. Jesús decía sin ambigüedades, yo soy Dios, en varias ocasiones. Dice, antes que Abrahán fuese yo soy, dijo. Y se sabe que en el griego original y en el hebreo, cómo se identificó Dios cuando Moisés le dijo, cuál es tu nombre? Yo soy el que soy.

Y los judíos entendieron cuando [inaudible] yo soy y le quisieron apedrear porque él se hacía Dios. Jesús es Dios. si usted quiere tener una relación con Dios relaciónese con Jesús. Ahí está todo. Él es la imagen del Dios invisible, dice. Imagen, queriendo decir, no una pintura, no, imagen, ícon, es la fotocopia, es la reproducción misma de Dios en el griego original, ícon. Es decir, Jesús era la reproducción perfecta de Dios. Y es. Y por eso es que es tan importante uno relacionarse con Jesús.

Y por eso es que en estas 3 presentaciones que hemos visto: Nicodemo, samaritana, hombre paralítico, estos 3 textos vemos algo y es que Jesús llama atención hacia su propia persona, como la base de toda salvación y de toda relación con el Padre. Y nosotros tenemos que hacer lo mismo. Cuando presentamos el Evangelio a alguien, es a Jesús a quien tenemos que presentar. Pero quiero insistir más en eso más adelante.

Déjeme volver a mis notas. Este es el tercero de los 3 grandes y reveladores encuentros entre Jesús y 3 individuos que estamos tratando. Y hay muchos elementos en común que tienen estos 3 encuentros. En los 3 vemos una exaltación de Jesús como el punto culminante del diálogo y de la narración.

En esos 3 encuentros vemos una exaltación de Jesús como el punto culminante de la narración y vemos casi como un crecendo, es como un crecimiento, es un ascenso de revelación que vemos. Hay un desarrollo lento en las 3 conversaciones y en los 3 momentos que culminan en una presentación clara y abierta de Jesús como el elemento esencial para la salvación y la vida eterna.

El Señor comienza a acelerar poco a poco y comienza, por ejemplo, la samaritana, dame agua de beber, si tu supieras quién te pide agua, etc., hasta que finalmente le dice, yo soy el que habla contigo, el Mesías.

En cada caso Jesús en esos 3 casos se nos presenta como superior a cualquier otro sistema religioso, ya sea de los samaritanos, en el caso de la mujer samaritana, o del judaísmo en el caso de Nicodemo. Él es superior y él tiene que ser enfocado y recibido.

En lugar de un sistema religioso, como en el caso de Nicodemo o de la mujer samaritana, vemos la presentación de una persona como el fundamento de la salvación. No le venda a la gente cristianismo, eso puede sonar escandaloso, no le venda a la gente una iglesia, no le venda a la gente un pastor o un líder, porque lo van a decepcionar, véndale a Jesucristo. O mejor dicho, regáleselo, presénteselo, levántelo de ellos para que lo enfoquen, porque el cristianismo es una persona, es una relación dinámica, continua, sostenida con la persona de Jesucristo como el fundamento de la salvación.

Si hay algo que yo he aprendido reestudiando estos pasajes es el poder mágico de cuando usted le presenta a Jesús a una persona, eso quiebra resistencias, hermanos, o los confronta de manera que tienen que o rechazar o aceptar, pero los confronta. Jesús tiene un poder como para abrir y quebrar cosas. Los demonios huyen ante el nombre de la persona de Jesús. Preséntele a Jesús, haga que lo mire dos o 3 segundos y que lo vean como él es, porque Jesús tiene un poder increíble para desatar cosas en el individuo.

Y vemos aquí 3 etapas de la narrativa del paralítico. Hay 3 momentos, el primero, en los versículos que hemos leído del 1 al 18, donde el Señor se relaciona con este hombre y lo trabaja, lo sana, etc. Y después comenzando con el versículo 19 hasta el versículo 29 más o menos, vemos un diálogo entre Jesús y los fariseos. Ellos lo acusan, él responde, él declara quién él es, etc. Y después como que en el resto del pasaje, en el versículo 30 hasta el final, 47, es como que Jesús se despega de ellos y simplemente continua en un monólogo hablando de quién él es, cuál es su relación con el Padre, cómo el Padre lo sostiene, lo soporta, lo instruye, cómo hay una intimidad absoluta, indisoluble entre Jesús y el Padre, de manera que él solo hace lo que ve al Padre hacer, lo que el Padre le dirige que haga, y el Padre ama al Hijo, el Padre soporta y sostiene y respalda al Hijo. Y Jesús entra en una predicación abierta, como que dejó atrás a todo el mundo y está hablando para los siglos delante de nosotros acerca de su persona.

Es un pasaje maravilloso que nos revela mucho acerca de la naturaleza misma de la persona de Jesús. Y lo que vemos en toda esa presentación del capítulo 5 es que en lugar de un sistema religioso, una iglesia, una institución religiosa, que es algo, hermanos, que con todo respeto a la iglesia católica, si hay alguien aquí católico entienda que no estoy… estoy discrepando con todo respeto como uno discrepa con un igual – El centro de la enseñanza de la iglesia católica es que la iglesia es tu madre y la iglesia te cubre y que tu relación es con la iglesia. Y ese es el centro, y si tu te apartas de la iglesia te apartaste de Dios prácticamente. Si o no? estoy haciendo justicia o no? eso es lo que dicen.

Hermanos, eso no podría estar más lejos de la realidad bíblica y de Jesús porque lo que vemos es que Jesús una y otra vez en el caso de Nicodemo, la samaritana, está diciendo, no es un sistema, no es una religión, es yo, mi persona, una relación conmigo. Usted no se da cuenta de lo difícil que es más mucha gente que ha vivido bajo la influencia de la iglesia francamente, y eso le pasa también a los evangélicos religiosos, no se crea, a veces hay gente que es más bautista que evangélica y cristiana. Yo soy bautista, soy metodista, soy esto, lo otro, y de ahí no se salen por nada. Están marcados. Soy pentecostal. Aunque a veces detestan las cosas que ven no pueden salirse porque están marcados como una res, con la impresión de la denominación. Denominación no salva. Iglesia no salva. León de Judá no salva. Cristo salva.

Nunca se apegue a ninguna religión ni evangélico ni nada. Es una relación con Jesucristo. Eso es claro. Y eso es lo que vemos en estos… examine esos 3 pasajes, 3, 4 y 5 Juan, y usted verá a Jesús siempre presentándose, yo soy. Relaciónense conmigo. Iglesia ciertamente no salva en ninguna manera.

Y entonces vemos esta presentación de Jesucristo como lo que importa. Nicodemo es un hombre religioso, bien comportado, va a la iglesia todos los días, es diácono, es hujier, yo creo que es pastor inclusive, pero no: Nicodemo, si tu no naces de nuevo no te vistas que no vas. Tienes que nacer de nuevo y yo soy el instrumento para tu nacer de nuevo.

Entonces, vemos esta paulatina presentación de Jesús donde al principio Jesús simplemente sana a este hombre y no le dice quién es. Después hay un segundo dialogo donde él comienza a hablarle un poco más y después una tercera parte en la narrativa, donde él se revela, hace así, yo soy Clark Kent pero también soy Superman, y hay una S bien grande allí, de súper Jesús.

Vemos esto, en la primera parte vemos esta… es interesante en la primera parte de esta narración lo que sucede, es como que codificado dentro de la narrativa hay una presentación de Jesús como superior al Antiguo Testamento. Y esto es algo que merece que lo examinemos un poquito más.

Veamos esta situación, dice que hay un ángel que viene de vez en cuando, mueve las aguas y el que se tira por primera vez cuando las aguas se mueven es sanado. El que salta primero se cura. Yo no sé, para mí me es extraño. Hay pasajes en la escritura que son bien extraños y uno como que quisiera mejor que ni estuvieran allí. Pero yo creo que lo que dice la Biblia. Aquí no hay que se nos diga, no, esto era una tradición de los judíos, era un rumor, era un dicho de que si se hacía. No, dice que era lo que pasaba y hay lugares misteriosos en el mundo.

Mire, Lourdes, y aquí yo sé que voy a perder a algunos de ustedes. Lourdes es un lugar en la religión católica que durante casi un siglo, yo creo que un siglo, ha sido un lugar de mucha sanidad. Es un lugar donde genuinamente, es más, yo diría la iglesia católica es más escrupulosa. Así como digo una cosa digo la otra, la iglesia católica es más escrupulosa en certificar un milagro que los evangélicos. Los evangélicos, no, que fulanito se sanó y ese pastor ha resucitado 57 muertos. Yo digo, mira, si hubiera resucitado a uno, yo creo que sería ya una cuestión para el New York Times. Hoy en día, todo el mundo está resucitando muertos, todo el mundo está… y el mundo sigue igualito. Pero eso es aparte, esas son manías mías.

Ahora, la iglesia católica para certificar un milagro tiene que pasarse por un cedazo increíblemente fino y casi hacer imposible cualquier otra explicación. Y en Lourdes, que es una gruta y donde hay agua, hay algo asociado a veces con el agua, con los estanques en la Biblia, y estos lugares de agua, el mar de Galilea y otras cosas. Es raro, es misterioso y yo no sé, le he complicado la mente quizás innecesariamente a ustedes, pero sí hay algo acerca del agua que es muy misterioso y a veces se dan milagros, como los árboles también en toda la humanidad, hay lugares que son imantados, están llenos de misterio.

Y este era uno de esos casos. Este estanque era un lugar, sí, parecería superstición pero venían un ángel misteriosamente y por un tiempo se da este tipo de situación. Y ¿sabes qué? Yo diría que, perdonen esto, pero se parece un poquito… hoy en día en el mundo cristiano es así, como que… porque lo que vemos aquí es que hay una manera imperfecta de manifestar la gloria de Dios en los antiguos sistemas y hay otra manera muy eficiente cuando el espíritu de Dios está presente como el caso de Jesucristo.

En este caso vemos algo y es que ese sistema de sanidad que este hombre está buscando sanarse a través de él, nos recuerda mucho del Antiguo Testamento versus el Nuevo Testamento y el nuevo orden que Jesucristo representa. Cómo veo yo esto? Vamos a ver lo siguiente, este sistema de sanidad en el cual opera este hombre, y de nuevo, piensen en esto, yo estoy aquí como un abogado montando un caso, vamos a ver después que toda la controversia del capítulo 5 es Jesús versus Moisés, Jesús versus el Antiguo Testamento, Jesús versus la antigua revelación de los judíos, y Jesús como superior a todo lo que ha venido antes de él.

Entonces vemos esto, este sistema de sanidad que se da aquí en Betesda es un sistema como el Antiguo Testamento, es un sistema imperfecto, ineficiente. Una sola persona de vez en cuando se sana, de multitudes y multitudes que hay, si una persona ve el agua moverse o la escucha, se tira, se sana, no importa que sea quien sea. Es un sistema muy ineficiente como lo era el Antiguo Testamento. La Biblia dice bien claro que el Antiguo Testamento era simplemente un aguante hasta que viniera la perfecta revelación a través de Jesucristo.

Es un sistema injusto porque solamente el que puede tirarse al agua primero competitivamente se sana y así vemos en el sistema judaico solamente la gente bien educada, que conocía la ley, que podía ir al templo, que podía producir un sacrificio costoso muchas veces, los pobres no figuraban en el judaísmo. El judaísmo había sido monopolizado por un grupo de especialistas en la ley y toda esa multitud de gente normal, común y corriente, pobres, no educados, los fariseos no les importaba. La samaritana no le importaba a la gente de la ley. Ellos le importaban sus ritos, su perfección artificial.

Y saben por qué las multitudes seguían a Jesús? Porque Jesús los validaba a ellos, amaba al pobre, amaba al pequeño, amaba a los descuidados, amaba a los ignorados por la religión y por eso se iban detrás de ellos, y por eso los fariseos envidiaban y odiaban a Jesús porque Cristo valida todo ser humano, la vida de Dios está en cada ser humano y Cristo ama al pobre, al ignorante, al débil, al pecador, a todos.

Mientras que aquí vemos que solamente los fuertes, los que podían lanzarse al agua rápidamente, esos eran los que se sanaban, como en el judaísmo. Es un sistema de obras también porque este hombre tenía que él tirarse al agua él mismo. Él tenía que hacerlo, como en el sistema de la ley usted tenía que ganarse su propia salvación por obras, sí o no? usted tenía que ser prácticamente perfecto, usted tenía que ir a la sinagoga o al templo y llevar sacrificios y esto y lo otro. Era trabajo como la salvación que este hombre buscaba, la sanidad que él buscaba era por su trabajo, su capacidad para él tirarse al agua en el momento preciso.

Y era algo de chance, de si pasaba, pasaba, si no, no. vamos a ver como en Cristo Jesús. Otra cosa que no hay gracia en este sistema. Es todo, si tu puedes pagar el precio tu te sanas, si te puedes tirar al agua, recibes sanidad si no puedes eso es problema tuyo. No hay gracia en este. Este hombre paralítico no tiene amigos que lo ayuden, es decir no hay gracia presente, no hay amistad, no hay amor, no hay misericordia. Él está solo bandéatela como puedas. Es un sistema completamente imperfecto como lo es el judaísmo.

Pero qué pasa? Ahora vemos a Jesús que entra en el escenario y todo cambia cuando Jesús llega al escenario. Jesús toma la iniciativa, se acerca a ese hombre, este hombre no tiene que tirarse al agua y sudar buscando, no, Jesús viene generosa, tiernamente y le pregunta, “Hey, hola cómo estás?” y en su mente Jesús dice, yo sé que tu tienes 38 años ahí tirado en tu parálisis, te gustaría ser sano? Óigame qué misericordia. El Señor toma la iniciativa. En el Evangelio Cristo toma la iniciativa.

Él vino, dice, cuando estábamos sumidos en nuestros pecados y maldades, Cristo murió por nosotros. Dios tomó la iniciativa, dio a su Hijo, vino al mundo cuando el mundo no lo estaba buscando. El Señor siempre toma la iniciativa en tu vida y él siempre se ofrece delante de ti. Vemos a Jesús iniciándose en símbolo de ese nuevo sistema de gracia.

Segundo lugar, todo lo que este hombre tiene que hacer para ser sanado es decir, quiero ser sano. Abrir su boca. Por qué el Señor le pregunta quieres ser sano? El Señor sabe que sí, que quiere ser sanado, pero Dios siempre espera una participación nuestra. Cuando este hombre escucha lo que Jesús le dice, dice, “Claro que sí, yo quiero ser sanado.”

Tu tienes que hacer algo, la gente dice, bueno, si Dios viene y me toca, pues yo entonces acepto a Cristo. No. Tu tienes que aceptar a Jesús, tienes que decirle, él ya hizo todo lo que él podía, ahora tu tienes que hacer algo para entrar en una relación con Jesucristo. Es tan importante que el hombre participe hasta cierto punto. La salvación es gratis pero tu tienes que firmar abajo en el cheque, poner tu nombre allí. Por eso es que el Señor siempre busca una confesión, una participación, un depósito de nuestra parte. Tiene que haber algo, que si crees con tu corazón, confiesas con tu boca que Jesucristo es el Señor, serás salvo.

Hay que confesar. Hay que declarar. Y este hombre en el sistema divino de salvación y de sanidad, hay que confesar. Otra cosa es que no hay obras involucradas. Este hombre no tiene que tirarse al agua, no tiene que contorsionarse, ser el primero. No. Quieres ser sano? Sí, quiero ser sano. Pues, levántate, toma tu lecho y anda. Qué maravilloso es el Señor.

Es gracia, gracia. No hay obras, no hay esfuerzo. Y otra cosa es que en vez de ángeles, que para mí en un sentido es como símbolo del Antiguo Testamento, los ángeles se mueven mucho en el Antiguo Testamento, aunque también se mueven en el Nuevo, pero en un sentido la mediación de un ángel comparada con la mediación perfecta de Jesucristo, usted ve la diferencia?

En el Antiguo Testamento tenemos aproximaciones, tenemos instrumentos parciales e imperfectos como el templo, el santuario, el velo, el lugar santísimo, son aproximaciones simbólicas de la realidad. Pero cómo dice la Biblia? Que nosotros podemos acercarnos directamente al trono de la gracia de Dios. Ya no es un símbolo, ya no es un intermediario, nosotros podemos acercarnos confiadamente ante la presencia de Dios para recibir el oportuno socorro que necesitamos.

Dice la Biblia que nosotros estamos sentados a la diestra de Dios Padre juntamente con Jesucristo, aunque usted no lo vea, pero es algo efectivo, es algo real. Usted no necesita ángeles, usted no necesita intermediario secundarios, Cristo mismo le lleva ante la presencia del Padre celestial. Muy diferente. Y ese trabajo de gracia es directo, totalmente efectivo.

Pablo dice que la ley no puede sanar la consciencia. La gente siempre se siente culpable. La gente siempre se siente deudora e inmerecedora, siempre está acosada por el hecho de que no está cumpliendo con todo lo que se requiere, pero en Cristo Jesús nosotros podemos tener una consciencia tranquila porque no somos nosotros sino Cristo el que hace la obra a través de nosotros.

Aquí vemos algo, que el Señor le dice al paralítico, levántate, toma tu lecho, anda y pasa, es efectivo, es total, es fulminante, es claro. Muy diferente. Usted ve la diferencia? El sistema antiguo y el sistema nuevo. Esto no sería tan claro si no viéramos después el diálogo confrontativo que se da entre Jesús y los fariseos porque allí sí vemos claramente la oposición desnuda entre lo que Cristo representa y lo que estos hombres farisaicos representan.

Cuando Jesús le dice a este hombre, levántate, toma tu lecho y anda, en el sábado. Usted vieron que dice ‘y era el día sábado,’ el día de reposo. Lo que Juan está haciendo claro que cuando el Señor le dice eso está levantando un enjambre de avispas enseguida porque le está diciendo a este hombre, no te preocupes, es sábado, pero yo he hecho algo mayor que el sábado. Aquí hay alguien mayor que el sábado, que me llamo yo. Y el que no le guste que venga y se las vea conmigo. Él está diciéndole, toma tu lecho, la gracia ha invadido tu vida, no vivas ahora por obras muertas.

Entonces, hay una confrontación directa entre Jesús y los representantes de ese antiguo sistema del Antiguo Testamento. Los judíos encuentran a este hombre caminando, liberado, con todos sus amarres antiguos sueltos y le preguntan, ‘oye, pero cómo tu te atreves a caminar con esa estera, esa cama? Era un rollo, era un colchoncito chiquito de esos que usan para hacer yoga y todo ese tipo de cosas. Y él lo enrolló e iba caminando por la calle con su matrecito libre. Eso era todo.

Los judíos lo ven y le preguntan, cómo tu te atreves? En realidad este hombre es como un símbolo de la liberación que ahora hay en Cristo Jesús. Es un símbolo de la nueva dispensación de la gracia en Jesucristo. Y claro, cuando la gente ve a una persona libre en Cristo y están atados ellos, se sienten amenazadas. Mucha gente dice cómo tu metido todo el tiempo en la iglesia… no pueden entender. Están atados al antiguo sistema. No se deje intimidar. Tráigalos a beber agua, dígales, yo tengo un agua que tu no sabes. Ven y bebe de ella también y tu verás por qué.

Y los judíos le preguntan, es interesante lo que dicen, “Quién es el que te dijo toma tu lecho y anda?” en la otra traducción es más claro, “Quién es el hombre, quién es el tiempo, la persona que te dijo que tomaras tu lecho y andas?” no entienden a Jesús. Y este hombre les responde con una lógica tan perfecta, él dice, “Mira, el que me sanó me dijo que anduviera con mi lecho y yo hice lo que él me dijo.”

La diferencia de la impenetrabilidad de la mente de estos fariseos y la lógica sencilla y clara de este hombre. Mira, si él hizo este milagro tan grande él sabrá lo que hace. Yo simplemente hice lo que él me dijo. Entonces, vemos después que este hombre encuentra a Jesús en el templo y el Señor se le acerca, a mí me hubiera encantado ver esa escena. El que ha sanado a este hombre ahora lo encuentra y se acerca a él. Hola cómo te va? Hey, perfectamente, mira cómo estoy. Comienza a saltar, a hacer calistenias, y él le dice, “Ten cuidado, no sigas pecando para que no te venga una cosa peor.”

Hermanos, no podemos escapar ese momento por más que uno quiera. Porque la iglesia de Jesucristo muchas veces en su deseo de ganar gente les vende un Evangelio barato a la gente, un Evangelio solo de gracia barata. Y yo veo algo interesante en los 3 casos aquí, y es que el Señor antes de liberar, afirmar, bendecir, primero les aclara algunas cosas a la gente.

Y de nuevo, yo no creo que uno tiene que ser farisaico ni santurrón ni legalista para dejarle saber a la gente que el Evangelio es demandante. Si usted quiere beneficiarse plenamente de la vida cristiana, mi hermano, hay algo que usted tiene que hacer. La salvación es gratis en un sentido, no es gratis nada, porque le costó a Cristo su vida y todo, pero yo creo el gozo de la vida cristiana, el provecho de la vida cristiana, los beneficios más profundos de la vida cristiana, la revelación secreta de Dios es reservada para aquellos que buscan con ahínco la presencia de Dios en sus vidas.

La gente que está buscando la intimidad, que como Moisés le dicen, Señor, yo quiero ver tu rostro. Si he hallado gracia quiero ver tu rostro. Cuántos de nosotros aquí en esta tarde sentimos esa hambre y esa sed de Dios? cuántos podemos decir como el salmista, como el siervo por las corrientes de las aguas así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo? Cuándo vendré y me presentaré delante de la casa de Dios? fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche. Cuántos de nosotros tenemos esa hambre de conocer a Dios?

La mayoría de nosotros nos conformamos con ponchar la tarjeta, es decir, ya yo tengo mi pasaporte y yo me voy para el cielo. Aquí le voy a dar al Señor una milaña, lo mínimo que yo pueda. Voy a negociar con él. Padre, cuál es lo mínimo que yo tengo que pagar para entrar el cielo, para poder hacer todo lo que nos de la gana? Y abusamos de la gracia de Dios. Siempre estamos dando tarjetasos espirituales. Viviendo por crédito y decimos, bueno, esta escapadita me la voy a dar hoy. Como decía un pastor en Melecio, Señor, tu sabes que tu siervo necesita un relojito. Es una larga historia. Y nos damos una escapada, Señor, tu sabes que yo soy débil y que necesito unas vacaciones. Y no podemos disfrutar plenamente de la vida.

Y por eso es que yo les digo, hermanos, no es que uno sea legalista, es que el ejemplo de Jesucristo es que antes de él bendecir completamente una vida tiene que leerles cuáles son los requisitos del Evangelio y de la vida cristiana. En el caso de la samaritana le dijo, sí, antes de que tu ahora me sirvas y hagas esto y lo otro, ve y busca a tu marido. Marido? Yo no tengo marido. Claro que no, si tienes 6 maridos y ninguno es tu marido.

En el caso de Nicodemo, Señor, sabemos que tu eres una gente maravillosa, tu eres un gran maestro. Nicodemo, cállate. Si tu no naces de nuevo no te vistas que no vas. Y en el caso de este hombre, el Señor le dice, mira, no sigas pecando. Evidentemente el Señor había tenido una revelación. No es que toda enfermedad se deba a pecado, entiéndame, no es que si tu estás luchando con una enfermedad, o tuviste un accidente o lo que sea, ah, eso es porque estoy en pecado. Pero tampoco te quiero decir, no descuides las relaciones.

Pablo, en un pasaje en Primera de Corintios 12, habla de que muchos están en pecado y hasta duermen, están enfermos y duermen. El pecado muchas veces, hermanos, te debilita delante de Dios, el pecado impide que la gracia del Señor se manifieste plenamente en tu vida. El pecado te quita efectividad, es como un escape de presión en un motor. No vas a correr con la misma velocidad. Si no hay tensión en la vida cristiana, hermanos, no hay efectividad. Eso es así. Si no hay lucha, si no hay agonía con el yo, si no hay un deseo de hacer la voluntad del Señor, es que hay sacrificar, hay que morir, hay que entregar.

Y él le dice a este hombre, mira, Dios ha hecho una obra preciosa en tu vida, cuando se te pase el susto, no vuelvas a hacer lo mismo que tu hacías antes. Porque muchas veces es así, Dios nos bendice, nos sana, y después entonces decimos, bueno ya llevo 3 años, Señor, portándome lo más bien, ahora voy a cogerme un sabático de 3 mesecitos aunque sea, aunque sea una inyeccioncita una vez, una escapadita por allí, un traguito más, eso no importa, y nos olvidamos de dónde Dios nos sacó.

El Señor dice continuamente, recuerda de dónde saliste. No te juegues con Dios. porque es lo que pasa acá, le dice, mira, para que no te suceda algo peor… el Señor en un caso dice, en una parábola, cuidado, cuando el demonio es sacado de una persona y ahora entra en el orden de Dios y su casa está bien arreglada y bonita y en orden y todo está resuelto, el demonio que ha sido sacado de esa persona anda por allí en lugares secos y desiertos y estériles porque a los demonios les gusta la compañía humana. Y anda por allá desesperado buscando otra vez y vuelve y se tropieza con la persona que antes ocupaba y dice, guau, mira qué bonita está la casa, bien arreglada, las ventanas están pintadas, el piso nuevo, todo limpio y en orden. Dice, guau, acá vengo yo. Y busca 7 amigos más y dice que la situación postrera de la persona viene a ser peor que la primera.

Entonces, hermanos, cuando Dios nos ha limpiado, cuando Dios ha hecho una obra… el Evangelio es serio, en otras palabras hermanos. Yo tiemblo cuando predico estas cosas porque la verdad es que es serio. Para mí es serio y para usted es serio también. Dios nos está llamando a una nueva etapa de vida como congregación. La iglesia que yo vi esta tarde adorando al Señor, al final del tiempo de adoración, es una aproximación de lo que quiere para esta iglesia. Si esta iglesia se pone las pilas va a ser una explosión nuclear. Si nos consagramos, nos limpiamos, nos circuncidamos espiritualmente Dios va a hacer algo extraordinario en esta congregación.

Es tiempo de santificarnos, es tiempo de ser cuidadosos con la unción y la bendición que Dios ha puesto en nuestras manos. Y por eso el Señor le dice a este hombre, cuidado, vete, no peques más, ahora protege la bendición que has recibido.

Y el final, ya voy aterrizando y si quieren venir por acá Omar. Hay tanto material en este pasaje, hermanos, tanta cosa bella que hay en él. En este diálogo que vemos entre Jesús y los fariseos, de nuevo, vemos una presentación clara de lo excepcional y lo único de su persona. Y aquí hay algunos de los versículos más sublimes de toda la escritura acerca de la persona de Jesús y eso es lo que yo quiero dejar en su corazón en esta tarde. Si algo no he cumplido, quisiera que usted se llevara esto.

En el versículo 20, dice, “Porque el padre ama al hijo y le muestra todas las cosas que èl hace y mayores obras que estas le mostrará de modo que vosotros os maravilléis. – él está hablando a los fariseos – porque como el padre levanta los muertos y les da vida, así también el hijo a los que quiere da vida.”

Usted ve aquí a Jesús ahora llamando atención escuetamente, desnudamente hacia su persona, aquí él se quitó los guantes, se quitó el traje de Clark Kent y está parado ante ellos con su traje de Súper Hombre, y le dice, la misma manera que el padre levanta a los muertos… no había un reclamo más radical y más atrevido que lo que el Señor está diciendo aquí, porque para los judíos ellos podían creer cualquier cosa pero que un hombre tuviera, no solamente la capacidad de dar vida porque en el Antiguo Testamento hay casos, por ejemplo Elías resucitó, pero lo que Cristo está diciendo es que yo tengo la discreción de dar vida a quien a mí me da la gana. Yo no tengo ni que pedirle al padre porque ya yo estoy unido tanto al padre que yo puedo resucitar a quien yo quiero, es más, yo voy a resucitar millones y billones de personas a través de los siglos. Yo soy la vida.

No dice él eso? Yo soy el camino, la verdad y la vida. Él no dice, yo doy vida. No, él dice, yo soy vida, yo soy la vida. Como el padre levanta a los muertos y les da vida también el hijo a los que él quiere, subraye a los que quiere, él da vida porque el padre a nadie juzga sino que todo el juicio dio al hijo para que todos honren al hijo como honran al padre.

En el versículo 24 dice, “de cierto, de cierto, os digo… cuando el Señor dice de cierto, de cierto, ponga atención, póngase en atención, “el que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna y no vendrá condenación más ha pasado de muerte a vida.”

Y compartí esta verdad esta mañana con los hermanos y trato de explicarlo sucintamente y esta idea, sabe que si usted no tiene a Jesucristo usted está efectivamente muerto. Mucha gente piensa como que aceptar a Cristo es una cuestión opcional y es como pasará de vida mediocre a una vida mejor. y quizás yo he predicado eso en algún momento, se me ha hecho bien claro una cosa, es que el que no tiene a Jesús en su vida, en su corazón, legalmente, efectivamente está muerto delante de Dios. la única persona que está viva delante del padre es la persona que tiene a Jesucristo en su vida y en su corazón.

Esta idea de estar escritos en el libro de la vida eso quiere decir que el Señor tiene un inmenso gavetero con folders, con casos de las personas que están escritos en el libro. Hay un gavetero de vivos y hay un gavetero de muertos. El Señor nunca se preocupa por los muertos, o en un sentido, sí se preocupa pero déjeme explicar lo que quiero decir. Usted sin Cristo simplemente no figura en el plan de vida de Dios. Dios le da vida solamente si usted entra en una relación personal con Cristo Jesús y entonces usted pasa de ser un muerto en vida a ser un vivo verdaderamente.

Y esto que yo les decía, hay mucha gente que se ofende del hecho de que sin Cristo uno se va al infierno, a la perdición eterna y dicen, pero cómo Dios puede mandar a una persona a la muerte eterna. Hermanos, lo que dice aquí claramente es que Dios no manda a nadie a la muerte eterna, la persona ya está en la muerte eterna. La intervención divino es cuando Dios le da vida a una persona y eso él tiene derecho a hacerlo solamente él ha establecido un plan a través de Jesucristo.

No culpe a Dios. Dios ha provisto una manera de que usted pase de muerte a vida y eso es a través de Jesús. Si usted no lo acepta entonces lo que dice la palabra una y otra vez, la culpa es suya, la condenación usted se la ha echado encima, pero qué fácil es aceptar a Cristo, qué fácil es entrar en la lista de los vivos haciendo su pacto, haciendo su relación con Jesucristo.

Dice, “el que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna y no vendrá a condenación más ha pasado de muerte a vida.” Mis hermanos, recuerden esto una y otra vez, la doctrina del infierno se me ha hecho tan clara últimamente que hasta cierto punto yo creo que yo la he hasta rescatado en mi consciencia porque muchas veces nuestra sofisticación intelectual nos invita como a minimizar esa doctrina del infierno.

Y hoy en día en el mundo cristiano el infierno es como esas letras que están en la computadora que están como grises, no están activadas, y usted no puede hacer nada con ella porque no son parte del programa en ese momento. Y nosotros tenemos así, en nuestras computadoras evangélicas en muchos de nosotros dice infierno pero está en gris, usted no puede oprimir esa área porque como que está simplemente implícita allí. Los que saben de computadora me imagino que saben lo que estoy diciendo: lo reconocemos, lo aceptamos, decimos sí, existe, pero no está activo en nuestros corazones.

Y yo creo que cuando nosotros entendemos claramente que si una persona no está en Cristo se va a una perdición eterna, a una vida sin Dios, sin esperanza porque ese es su estado natural, porque se requiere una intervención de Cristo activada por medio de un decir, yo quiero a Jesús, y si eso no es algo muy fuerte en nuestra vida no va a haber urgencia en la predicación del Evangelio. Nosotros vamos a decir, mira, mi vecino, fulanita, mi hermana, mi mamá, mi tío, bueno, sí, ni siquiera sabemos cómo decirlo, pero no hay…

Ahora, si usted sabe que al presentarles a Cristo usted los está rescatando de la muerte eterna, yo creo que eso le añada una dimensión muy diferente a nuestro evangelismo. Recuerde que cuando usted está predicando el Evangelio usted está salvando a gente de la perdición eterna. Y eso es lo que nosotros tenemos que estar haciendo hoy en día, el cristianismo como yo decía el domingo pasado, moderno, en el siglo XXI, nosotros hemos adoptado un método que no es el método de Jesucristo. Le presentamos a la gente cristianismo, como decía hace un rato, le presentamos una institución, un estilo de vida, ven, entra en el Evangelio y Dios te va a dar una vida mejor, te va a dar un matrimonio bueno, te va a bendecir tus finanzas, te va a dar salud, te va a sacar de tus adicciones. Les presentamos a la gente una cantidad de beneficios y tratamos de enamorarlos de esos beneficios para que entre en el Evangelio.

Y esos beneficios existen, pero es una manera ilegítima de presentarles el Evangelio, porque yo veo que en estos 3 casos Cristo no les presentó ningún momento los beneficios, les dijo, acéptenme a mí con todo lo que yo conllevo. Enamórese de mí, relaciónese conmigo y entonces usted puede entrar en lo que es el Evangelio. Usted entiende? no les presente a la gente los beneficios porque muchas veces, mire, si tu entras el Evangelio quizás al principio lo que te vengan son ataques, mientras Dios ordena tu casa… antes de que Dios ordene tu vida puede que primero tenga que haber un poco de desorden.

Dios antes de ordenar a veces desordena, a veces hay desorden antes de orden. A veces hay que confrontar. Dios tiene que examinar las cosas. Es como cuando se va a hacer una renovación de una casa, antes de renovar la casa tiene que haber escombros. Usted ha ido una casa donde primero se va a hacer un trabajo completo? Lo primero que hacen, entran, polvo, suciedad, háblenme a mí, dos renovaciones totales, tizne, polvo, escombro por dondequiera, entonces viene la renovación.

Y muchos de nosotros muchas veces antes de que Dios haga esa obra de perfeccionamiento en nuestra vida, vamos a tener que pasar. El diablo se va a revelar contra ti. La mujer va a decir, óyeme, yo prefiero al otro antes de que… tu te has convertido en un fanático, todos los días metido en la iglesia. Tus amigos, ya tu no eres tan divertido como antes. No te quieres tomar un trago, no quieres a mujerear, no quieres ir a la discoteca. El jefe te va a pedir que hagas cosas indebidas como hacías antes, tu vas a decir, mira, yo ahora no puedo. Te van a dejar tus amigos quizás, va a haber cambios.

Es así, muchas veces tiene que haber una confrontación de poder entre el diablo que tenía tu vida y el Dios que quiere limpiarla. Pero te aseguro una casa, si tu estás dispuesto a pasar por ese proceso, vas a entrar en una gran bendición, vas a entrar en una gran cosecha para tu vida. No vengas a Cristo por los panes y los peces en otras palabras, ven a Cristo porque hay salvación y vida eterna. Y después que él te de la vida eterna, entonces vendrán las otras bendiciones. Pero la vida cristiana es una vida agónica, es una vida de luchas pero también es una vida de grandes bendiciones.

Yo no la cambiaría por nada de este mundo. hermanos, vivir la vida como un animal, porque eso es lo que es una persona sin Cristo, vida animal, vida biológica, vida terrenal, arrastrándote dentro del tiempo y el espacio por un mundo, levantando polvo que se queda aquí en la creación, porque la energía ni es creada ni es destruida, dicen los físicos. El hombre que vive sin Dios, sin eternidad, es un ser boto, es un ser mudo, el polvo que levanta se queda aquí en la tierra y muere y murió un animal, sin dejar, un rastro, excepto que va a la condenación eterna.

El hombre, la mujer que vive en Cristo tiene oportunidad de bendecir a otros, vive para la eternidad, vive asociado con un reino eterno, maneja principios sublimes de verdad. Dios lo eleva de ser un pescador que huele a pescado, a ser un pescador de hombres y de mujeres. Pasan de ser meros seres humanos a ser maestros, madres espirituales, consejeros, adoradores, predicadores, evangelistas, qué maravilloso. Hay lucha, pero también hay bendición. Hay gloria y eso es lo que nosotros queremos.

Si tenemos la vida eterna, lo demás es una ñapa, es añadidura simplemente, mis hermanos. Vivamos para Cristo. No te enamores de la iglesia, enamórate de Cristo. Ese es el tema de este sermón. Lo voy a escribir antes que se me olvide porque va a ser el título de este sermón.

Bajemos nuestras cabezas. Yo les invito a recibir esta enseñanza ahora en sus corazones y si usted no ha hecho su pacto todavía con el Hijo de Dios yo le invito en esta tarde a correr por su vida, pelear por su vida y entregar su vida a Jesús e invitar al Hijo de Dios a tomar control.

Le gustaría a usted pasar de muerte a vida? Tan fácil como oír la voz del Hijo de Dios y decirle, Señor, entra a mi vida. Yo estoy a la puerta, llamo, si alguno escucha mi voz y abre la puerta, yo entraré, cenaré con ella, con él y él/ella conmigo, tan sencillo como eso. Quiero invitar a cualquier persona en esta tarde que no ha dicho sí a la voz de Cristo que lo haga en esta tarde.

Habrá alguien que quiera que oremos por ti en esta tarde? Voy a dar un momento para que usted lo piense bien y lo invito en el nombre del Señor, rompa el cerco en su vida. Invite al Hijo de Dios a entrar a su vida. Habrá alguien que quiera entregar su vida al Señor en esta tarde?

Le gustaría que Cristo hiciera un cambio, una transformación de tu naturaleza. Amén. Dios les bendiga, mis hermanas. Gloria a Dios. Alguien más? El Señor se ofrece, ahí está él con el paralítico. Imagínate ahora mismo que tu estás en el estanque de Betesda, no estás aquí en León de Judá, 2000 años atrás, estás en Jerusalén, el templo está cerca, con lo que ofrece el templo y la vida antigua y Jesús se acerca a ti ahora mismo, visualiza eso. Tu eres el paralítico, la paralítica, Jesús se acerca a ti y ahora mismo él te está diciendo, te gustaría ser sana? Te gustaría ser salva? La misma palabra, sano, salvo, es la misma palabra en el griego original. Te gustaría ser salvo? Te gustaría tener un seguro eterno? Te gustaría caminar tu vida sabiendo que si tu te mueres y tienes a Cristo en tu corazón tu destino eterno está aclarado? Te gustaría hacer eso? o quieres tu irte paralítico otra vez a tu casa.

Si Cristo te dice, te gustaría ser salvo? Tu le vas a decir, quiero pensarlo, ahora mismo no me siento, no tengo ganas, no estoy seguro, tengo que arreglar unas cosas, tengo que hablar con mi esposo, tengo que arreglar algunas cosas que no están bien con Dios. Yo creo que si yo fuera el paralítico yo le diría, Señor, claro que sí. Habrá alguien más? Varias hermanas levantaron su mano, pueden pasar por acá.

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