Sermón 24 de septiembre 2017: Dios recompensa a los que Lo buscan

A propósito de Sermones
[Samuel Acevedo]
  • Presenter: Samuel Acevedo
  • Fecha: September 24, 2017
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

La Carta a los Hebreos capitulo 11 versículo 6. Si hay un tema, una declaración “ancla” en esta Congregación y tal vez una motivación común que tal vez nos inspiró a llegar aquí, algo que todos tal vez tenemos en común en un nivel u otro y esto es lo que vamos a explorar es que aquí creemos que Dios sobre todo existe, Él es, y que Él es galardonador, Él recompensa a aquéllos que lo buscan.

Es un texto que conocemos muchos de memoria de la Reina Valera “Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y es galardonador de los que le buscan”. En otra versión, la nueva versión internacional lee así, lo uso por la gramática y tal vez aclarará ciertos temas en ese versículo: “En realidad” dice la versión internacional, “sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios” cualquiera, cualquiera sin excepción, “el que se acerca a Dios tiene que creer que Él existe, y que recompensa a quienes lo buscan.”

El propósito de este mensaje mis hermanos hoy no es establecer si Dios existe o no, no porque le tengo temor a eso y no porque tenga cuarenta, cuarenta minutos me quedan para desarrollar eso, pero hay y han habido grandes escritores y predicadores apologéticos que se han dirigido muy efectivamente al tema de la existencia de Dios que recomiendo. Sean Lewis escribió un libro famoso “Mere Christianity” Mero Cristianismo se lo recomiendo a todos, también Josh McDowell en los años setenta y ochenta, “Evidencia que demanda un veredicto” Robby Zacharias, léanlo, búsquenlo, Lee Strobel y su libro “El caso de Cristo”, es más, se convirtió en una película que ahora está en Amazon ¿okay? si vas a ver una película en Amazon Prime ve a esa, invite a sus amigos porque vale la pena ver esta película.

El propósito de hoy entonces no es determinar si Dios existe sino considerar por qué importa si creemos si Dios existe o no, por qué importa si buscamos a Dios o lo dejamos de buscar. Le confieso, la verdad y esto viene de alguien entrenado en argumentos y en lógica, y yo estoy convencido de que de verdad ni siquiera por argumentos intelectuales y lógicos si Dios existe, no hay ni siquiera, por puros argumentos intelectuales y lógicos podemos comprobar si Dios existe o ha dejado de existir, para aquéllos determinados a negar Su existencia, déjeme aclarar eso.

Si alguien está, por mi experiencia y ustedes tal vez lo vieron entre sus familiares, los vieron en las calles, es un peñón de duda y resistencia a la Palabra de Dios, compenetrar ese muro yo creo que requiere armas más poderosas que meramente argumentos lógicos, y esto es translógico lo que estamos hablando ahora, esto es transintelectual, va mucho más allá de la mente humana.

O sea, vean por ejemplo Hebreos capítulo 11 versículo 1 que también lo conocemos mucho: “Es pues” dice este texto, “la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Ahora, el que conoce, el que cree que Dios existe y que se ha dedicado a buscarlo lee eso y dice: ¡amén! lo entiende lo más bien, los niños de I Wanna entienden ese versículo perfectamente bien, pero léelo con una mente completamente entenebrecida en la fe, una mente puramente lógica y leyendo a Hebreos 11:1 solamente usando los lentes de la lógica no tiene sentido, hablando lógicamente nada más, esto es lo que ve, el que se limita a la lógica ve esto, okay.

Si algo solamente se espera se supone que no hay ninguna certeza de recibirlo, lógico, si se espera no hay certeza. Pastor: si algo no se ve y la Palabra aquí invita, o sea es algo imperceptible, no se puede medir o pesar, o contar, entonces no hay ninguna convicción, o sea, no hay ninguna evidencia, ¿que evidencia tienes? no lo puedes contar, no lo puedes medir, no es lógico. Es más, ese versículo es un paquete de contradicciones inherentes y ahí se quedó el pensante, el que está limitado a la lógica.

No será lógico pero, a pesar de la falta de lógica, óyeme, montones seguimos diciendo que Dios existe en los Estados Unidos. Para aquéllos determinados en negar Su existencia no conciben cómo es que todavía hay gente seguros de que Dios existe y que más aún recompensa a los que se dedican a buscarlo.

Es más, en su tomo de septiembre la respetada revista Atlantic Monthly salió un artículo que titularon: cómo América perdió su mente y yo lo recogí en el aeropuerto en Nashville porque me interesaba saber cómo fue que América perdió su mente, es muy curioso, y parte del argumento del autor es: bueno Samuel, América perdón su mente en parte por culpa de ti y estos locos de León de Judá que siguen creyendo en un Dios y que es un galardonador de los que le buscan.

Traduciendo esa porción del artículo él escribe: “dos terceras partes de los americanos aún creen en que ángeles y demonios siguen activos en el mundo” wow, nos conocen, nos conocen, “y más de la mitad están convencidos que el cielo existe” y esa misma cantidad, parece la gente que llegaron hoy, “y esa misma cantidad dicen estar seguros de la existencia de un Dios personal, no una fuerza, un espíritu inmaterial, un poder, sino some guy, un tipo con quien podemos dialogar”. I love it, guilty, guilty. No hay nada nuevo en que la creación niegue la existencia de su Creador.

Dice el escritor de Salmos 14, creo que David, “dice el necio en su corazón:” ¿qué dice él? “no hay Dios.” El apóstol Pablo siendo alguien muy efectivo en argumentos, un hombre con una mente demasiado desarrollada le dice a los Corintios: jamás te explicaremos con argumentos el Poder de Dios o el Evangelio. Él les escribe y les dice: “porque la Palabra de Dios es locura a los que se pierden, pero a los que se salvan, esto es a nosotros, esto es el Poder de Dios.” A lo más básico esta Palabra de Dios se puede reducir en estas dos verdades que se encuentran en Hebreos 11:6, estas dos verdades son el ADN de la fe. Dios vive, uno, Él existe, y dos, Él recompensa a aquéllos que lo buscan. Dios existe y recompensa a aquéllos que lo buscan.

Si llegaste hoy o si sintonizaste a nuestra página web ya, te tengo buenas noticias, aunque llegaste por primera vez, si te levantaste esta mañana y dijiste: caramba no me va tan bien, voy a la Iglesia, voy a ver cómo me va, al decir eso tú estás diciendo: Dios existe porque ¿a qué viniste? un chiste de nuestra familia, ¿a qué viniste entonces?

Dios existe y recompensa a aquéllos que lo buscan. Y usted diría: pero Pastor Samuel eso jamás se me ocurriría, nunca he dicho esas palabras, pero tal vez usted sí ha declarado estas palabras en un momento de desesperación, en un momento de crisis y si usted se encuentra en ese momento este día no se sienta mal, ya verá, eso es precisamente tal vez lo mejor que pudo haber pasado en su vida.

Y la razón por la que Dios está tratando contigo. Tal vez usted no ha dicho: Dios existe, tal vez usted no ha dicho: Él recompensa a aquéllos que lo buscan, pero quizás en un momento dado usted sí ha dicho: Dios ayúdame, Dios mío, tal vez, ayúdame, y al decir eso ya usted declaró esto, al decir eso usted dijo: Él existe, Dios, Elohim, Dios, Él recompensa a aquéllos que lo buscan, ayúdame. Ahí en ese: Dios, se encierra “Él existe”. Al decir “ayúdame” se encierra: “Él tal vez recompensa a aquéllos que le buscan, tal vez hasta a mí”.

Y aquí estás tú, tal vez derramando lágrimas en la Presencia de un Dios invisible, abrazando y siendo abrazado por un Dios que usted ni ve ni se supone que siente pero algo sentiste tú, con alguien dialogaste, alguien estás tú buscando hoy.

Y nuestro propósito en este día, nuestro propósito como Iglesia, la meta de este mensaje es que reconozca la semillita de fe que ya está dentro de usted, reconózcalo, desarróllelo de una forma ya consistente, ya consciente e intencional.

Como ha declarado el apóstol en uno de sus versículos claves: “Aviva el fuego del don de Dios que ya está en ti” esa llamita, avívalo, Él existe. ¿Qué significa esto? Él recompensa a aquéllos quienes lo buscan, ¿qué significa eso?

Significa por lo menos que Dios es un ser, Él es una Persona y Su existencia, Él existe ¿verdad? si es así Su existencia no depende de nuestra opinión de Él o aún de si nosotros lo conocemos o lo dejamos de conocer.

Usted le puede explicar al guardia que te paró por comerte la luz roja “yo no creo en tu existencia, es más yo dudo de que algo de esto sea real” y el guardia escribe el ticket de todos modos, se va en su camino, usted le puede explicar entonces al juez que tampoco él existe (risas). Lo que existe no necesita tu opinión de él para que exista, existe ya. En otras palabras: Dios no es una idea. Dios no es una idea que puedes moldear a tu gusto o conveniencia, o intercambiar con otras ideas, con sus propias ideas añadiéndo esto aquí, dejando esto por allá.

Es importante que lo hagas con ideas, así crecemos, así desarrollamos nuestra mente, pero eso no se hace con una persona. If He is a person you don’t do that. En otras palabras, Dios no es una idea. Uno desarrolla e intercambia ideas pero entender una persona requiere que la conozcamos, que nos comuniquemos con Él, que entremos en relación con Él, que busquemos Su amistad.

¿Qué hace usted para conocer una persona? ¿verdad, no es lógico? ¿Sabe? como cualquier persona Dios tiene Su propia personalidad, Él tiene una divina personalidad, y Dios se aseguró que podamos descubrir Su personalidad a través de la Palabra, a través de la Biblia, y si quieres conocer a Dios las preguntas clave son estas: ¿quién es Él? ¿cómo es Él? como con cualquier otra persona esas son las preguntas que hacen falta para conocer Su divina personalidad, porque hay cosas que Dios ama y hay cosas que Dios detesta. Hay cosas que lo alejan las cuales Él considera abominables, y hay otras.

¿Ustedes oyeron los primeros veinte minutos de este mensaje? okay (ríe). Hay cosas que ama, gloria a Dios, hay cosas que Dios detesta, hay cosas que lo alejan las cuales Él considera abominables, y hay cosas que para Él son irresistibles, un corazón contrito y humillado Él jamás lo rechazará, Él es adicto a eso.

Si Dios existe conózcalo, conózcalo, estudie Su Palabra, lo que Dios ha dicho de Sí mismo, aprenda de Él de parte de Él, inscríbase en una clase de discipulado. Rodéate de otros que igual que usted están buscando conocer mejor a Dios.

¿Sabe? en la versión Reina Valera traduce Hebreos 11:6 literalmente del original y me encanta, “es necesario” dice ahí “que le hay” ¿ven eso? Ahora un poco raro porque nosotros no usamos esa gramática moderna. En sí lo que está diciendo es que es necesario que uno crea que Él es, traducido, que Él existe; traducido tiene mucho más sentido que la gramática moderna, pero al oído hebreo, y fue para los hebreos que se escribió esta carta, al oído hebreo reconocería: “Él es” como un reflejo objetivo de la declaración: “Yo soy, Yo soy”.

Los labios de Dios dicen: “Yo soy”, la Palabra de Dios dice: “Él es” y tú dices: Dios ¿cómo eres? Pregúntale y Él te dirá: Yo soy un Dios celoso, no adorarás otro dios sino a Mí, “Yo soy el buen pastor, Mi vida doy por mis ovejas”, “Yo soy”, dijo Jesús, “el pan de vida, el que viene a Mí nunca tendrá hambre y el que en Mí cree”, Dios existe y recompensa a aquéllos que lo buscan, “el que en Mí cree no tendrá sed jamás”.

Jesús declara a Marta: “Yo soy la resurrección y la vida” “Yo soy”, “el que cree en Mí” tú insistes, tu recompensa es lo que buscas, “el que cree en Mí aunque esté muerto vivirá, y todo aquél que cree en Mí” tu insistes, tu recompensa es lo que buscas, “no morirá eternamente” y termina con esta pregunta a Marta y esta pregunta a ti: “¿crees esto?” gloria a Dios.

Y como adoradores a Dios le encanta que le declaremos la segunda persona como hicimos hoy. La Palabra dice: “Él es”, los labios de Él dicen: “Yo soy” y el adorador dice: ¡Tú eres, Tú eres sin igual! ¡Tú eres digno, Tú eres poderoso, Tú eres mi respuesta, Tú eres Dios sin rival! ¡a Él le encanta oir eso de ti! Él es una persona, ¿a quién no le encanta oir eso? Eso es adoración, eso es alabanza, y ya con eso estás tomando los primeros pasos para convertirte en un buscador de Dios, uno que busca a Dios ¿qué significa eso?

Significa que vale la pena invertir nuestro tiempo, nuestra energía, nuestro todo acercándonos a Dios, buscando Su lado, abriéndonos a Él, enamorándolo, vale la pena. “Creemos” es creer que de alguna manera nuestras vidas serán bendecidas por el hecho de buscar a Dios y acercarnos a Él, esto es buscar a Dios en su esencial.

Digamos, separemos esas dos ideas si fuera posible, Él existe, Él recompensa a quien lo busca, sepáralas por un momento nada más y quédate meramente con el Dios existe ¿qué tienes tú? no tienes gran cosa. Una fe capaz de transformarnos requiere más que creer pasivamente en Dios o creer pasivamente que Dios existe.

En las calles hubieron muchísimos corazones receptivos al Evangelio pero también muchos que tienen su respuesta, ven alguien con la Biblia y ya tienen su respuesta automática: yo creo en Dios, yo creo que Dios existe.

Me encanta cómo Santiago, a Santiago hubiese sido difícil traerlo en trabajo personal por temor de lo que él le diría a esta gente en la calle. Santiago sería capaz de decirles: ¡oh! ¿tú crees que Dios existe? ¡ay qué lindo, qué lindo, sí! ¡aún los demonios creen y tiemblan! ¡great, gran cosa! ¿sabe?

Lo que sí no son capaces de hacer los demonios es buscar a Dios, lo que sí no son capaces de hacer es anhelar a Dios. La Palabra que usa el autor de Hebreos aquí no se refiere a una búsqueda pasiva, blanda cualquiera, esas palabras, sino una búsqueda seria, diligente, de todo corazón. Es más, es la misma palabra que usan para traducir Amós 5:4 al griego, ustedes conocen ese versículo: “Dice el Señor: Buscadme y viviréis.” Es buscar a Dios como si tu vida dependiera de hallarlo. ¿Y cómo es eso Pastor, cómo es buscarlo así?

Para esto tenemos que ver la trayectoria bíblica y aprender de aquéllos que han aprendido a buscar a Dios de esta manera. Ese es el propósito de Hebreos capítulo 11, un catálogo de gente perdida e imperfecta, pecadores que tienen un encuentro con un Dios soberano y santo, y tienen la fe suficiente para que Dios convierta a esa persona en un Enoc, en un Noé, en una Raab, en un Moisés, eso es, aprendamos de estos santos.

Buscarlo es la mujer con cierta reputación en su ciudad que se interpuso a la fiesta en casa de Simón el fariseo que de hecho recibió a Jesús con un saludo tibio, adecuado: bienvenido rabí, tenemos un lugar, ¿prefiere vino blanco o rojo? tal vez un quesito, gracias, ¿me permite saludar a los otros huéspedes? quede en su casa.

En contraste, esta mujer entra en la casa: ¿dónde está Jesús? ¿dónde está? muéstrame tu invitación, sal de mi camino, ¿dónde está Jesús? ¿dónde está Jesús? ¿dónde lo tienen? Ve a Jesús esta mujer con toda su, y antes que la botaran de allí se tira de largo a los pies de Jesús, agarra Sus pies, comienza a lavar los pies de lodo de Jesús con sus lágrimas, los seca con sus cabellos allí derramando su corazón derritiendo sus cadenas y recibiendo gracia de parte de Jesús, y Jesús en vez de reprenderla le dice a Simón más o menos en estas palabras: Simón así es que se le busca a Dios, así es que se le saluda, así es la cosa, ¿entiendes?

Buscarlo es la mujer de flujo de sangre que lo perdió todo buscando sanidad y sin más opciones, sin más remedio, sin más respuestas desesperada se mete entre la multitud ¡y también! ¿qué es esto con esta mujer echándose a los pies de Él? ¡fum! se lanza a los pies de Jesús luchando por tocar tan sólo el talid, su manto, sabiendo que eso era suficiente.

Buscarlo es el ciego Bartimeo que al oir que Jesús pasaba cerca de él gritaba a todo pulmón: ¡Jesús, hijo de Leví, por acá, ten misericordia de! muchacho que estás formando un escándalo, ¿para qué le dicen eso? ¡Jesús, Jesús! tuvo una audiencia personal con Jesús y fue sanado, ¡sanado! porque él sabía.

Quizás para ti, quizás para muchos aquí, buscar a Dios así no es algo que nos viene por naturaleza ¿verdad? ¿Qué tiene esta gente en común? la mujer en la fiesta de Simón, la mujer con el flujo de sangre, Bartimeo, estaban desesperados, estaban desesperados. A veces este Dios que nos ama, que nos ama, permite circunstancias que nos inspiran a buscarlo, que nos impulsa a buscarlo, un Dios invisible que nos ama por amor impone Su existencia sobre nosotros, y si tú estás aquí viviendo esto te abrazo, te doy la bienvenida, te felicito incluso.

En esos momentos Dios está estremeciendo nuestro mundo y mostrando lo frágiles que somos en realidad, lo que sentimos al ver edificios temblar en México y ser reducidos a polvo, lo que sentimos al ver viento y agua arrasar con islas enteras dejando a miles y millones sin luz, sin techo, sin nada, en esos momentos ya no nos da lo mismo si Dios existe o deja de existir. En esos momentos, un diagnóstico negativo en la clínica, una nota que te dejó tu esposa informándote que se fue y se lleva a los niños, un trabajo que estás a punto de perder, en ese momento nos urge que Dios existe, en ese momento nos urge buscarlo.

Esa búsqueda muchas veces comienza con esa sencilla exclamación: Dios, Dios mío, ayúdame, Dios mío ayúdame. Sepa, en el momento en que esa exclamación salió de sus labios Dios inclinó Su oído a ti, el Señor ya te, es más, el Señor te ha estado esperando, y ya las reglas espirituales; Satanás pierde autoridad. Ya la maquinaria del cielo se compromete: búscamelo, tráeme ese Bartimeo, tráeme la mujer que acaba de besar mis pies, Yo quiero una audiencia con ella. En vez de rechazarte Dios te está acercando y de eso sí sé, y de eso sí sé. Invito a los músicos a que me acompañen mientras termino aquí con un testimonio que tal vez pondrá en contexto toda esta teología.

Una noche en febrero de 1989 el Pastor Samuel aprendió lo que era buscar a Dios en estas circunstancias. Para que sepas, yo soy de buena familia. Claro, me crié en un hogar cristiano conociendo el temor de Dios, sin duda creyendo en Dios, aún sirviendo a Dios, pero aún así tratando a Dios como una idea, admito, usándolo, moldeándolo a mis gustos y conveniencias y de repente, a los 25 años me encontré con lo que era mi vida en ese entonces hecha pedazos, refugiado en el departamento de mi abuela en el barrio en Nueva York quien partió con el Señor sólo unos seis meses después de este momento, que me recibió solamente con la bolsita que quedaba de mis bienes.

Declara el Salmo 139: “Si en el sol hiciere mi estrado he aquí allí tú estás.” El Señor me trajo ese versículo a la mente, aquí estoy Señor, estoy en el Seol, Él estaba allí conmigo cuando ya no tenía a nadie más, Él estaba allí buscándome, esperándome. Esa noche yo me arrodillé al lado de la camita que me habían preparado mi tía y mi prima, esa noche Samuel Acevedo aprendió a buscarlo.

Mi oración fue más o menos así: Dios, tú ganas, You win, no soy nada especial, pero si tú deseas esta vida, lo que queda de ella, te la entrego. Por lo menos lo que queda de ella. Eres mi única opción, mi única esperanza. Mi vida depende de que Tú existes y recompensas a aquéllos que te buscan, no porque te merezco Dios, sino porque eres quien eres.

En ese momento es como si escamas cayeran de mis ojos instantáneamente. En ese momento comencé a ver mi vida con claridad. Fue como si estuviera en un túnel oscuro y de repente alguien prendiera la luz, y de repente por primera vez pude contemplar mi vida con cordura.

Era la luz de Cristo lo que me había visitado, era la Mano de Dios sobre mí. Yo no era capaz de ver el valor de mi vida o lo que iba a suceder por delante después de esa noche, jamás, hermano, jamás tú puedes concebir lo que Dios tiene en mente para ti, no tienes idea, trust me. Cuando la Palabra dice: recompensa, estamos hablando de ganar la lotería. No estamos hablando de un arreglito, estamos hablando de una vida que no puedes imaginar.

Esa noche, yo nunca había visitado Boston en mi vida, esa noche ya Dios vió a Boston, esa noche ya Dios vió a León de Judá que ni siquiera se llamaba León de Judá, ya Dios vió a Marina, ya Dios vió la carrera, ya Dios vió el ministerio, y esa noche comenzó una trayectoria de: Dios mío, ayúdame que me trajo al 24 de septiembre del 2017, hoy, pero comenzó en ese momento de desesperación a donde aprendí a buscarlo.

¿Sabe? desde eso a mí me encanta y tal vez ahora ya saben por qué Samuel es como es. Me encanta, mira, cuando el enemigo me dice: ¿podrá tu Dios librarte de esta, podrá tu Dios Samuel? ¿are you kidding me? you have no clue who my God is, you have no idea (aplausos).

Él recompensa, créele, créele, créele, Él recompensa a los que lo buscan, Él recompensa a los que claman a Él. En eso yo ya sí, doy mi cuello y te prometo que es así. Cerremos nuestros ojos un momento.

Este mensaje entero yo admito, lo pueden considerar un largo llamado al altar. No es un llamado a convertirte a una religión, es un llamado a vivir por primera vez en tu vida, vivir como se debiera vivir, vivir como un ser humano que conoce a su Creador, vivir conociendo al Dios que abre las puertas de las cárceles, vivir conociendo al Dios que levanta a los muertos y los resucita, vivir conociendo al Dios que toma a los locos, los locos, recompone nuestra mente y nos hace reyes, sacerdotes.

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