Sermón 13 de agosto 2017: Llamado a la obediencia

A propósito de Sermones
[Mick Da Silva]
  • Presenter: Mick Da Silva
  • Fecha: August 13, 2017
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

Génesis capítulo 12. Además de el llamado a la obediencia hay todo un transcurso de la vida de Abrahán que a mí me encantaría tener como 5 horas hoy para desarrollar eso con ustedes. Prometo que no me voy a quedar 5 horas. Pero estoy apasionado por ese hombre. Un hombre que recibió un llamado distinto, un llamado directo, un llamado que no tuvo espacio para la duda, así fue Abrahán.

Y el capítulo 12 comienza diciendo, “pero Jehová había dicho a Abrahán, en esta época su nombre todavía no era Abrahán, era Abrám. Jehová había dicho a Abrahám, “Vete de tu tierra y de tu parentela y de la casa de tu padre a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande y que bendeciré y engrandeceré tu nombre y serás bendición. Y bendeciré a los que te bendijeren y a los que te maldijeren maldeciré y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”

Vamos a leer un poquito más de ese pasaje de Abrahán. Mis hermanos cuando yo leí ese pasaje yo pude saber explícitamente una diferencia tremenda entre la gente de éxito y la gente que no persigue el éxito en su vida en alguna manera. Y la diferencia es bien distinta, o sea, usted puede trazar su camino, trabajar para obtener todo lo que usted desea en este mundo pero usted sabe que tiene que eliminar todo los obstáculos en su vida que le llevaría a ese éxito. Y si no era una eliminación de obstáculos nunca alcanzaremos el éxito o el propósito de la vida que Dios nos ha llamado.

Abrahán no era más un muchacho en esta época, o sea, era un muchacho en otros aspectos y después vamos a ver por qué Abrahán en otros aspectos era un muchacho también. Abrahán tenía 75 años de edad, 3 veces mayor que yo. Y Dios mira para Abrahán y dice, “Abrahán ahora llegó el momento, ahora es tu turno.” Y mire que Abrahán estaba muy confortable. Abrahán vivía en un Ur de los caldeos, vamos conociendo un poquito más sobre eso.

Pero, mis hermanos, en esta época cuando Dios lo llamó, Abrahán no tenía metas definidas todavía para su vida. O sea, todo en la vida necesita ser establecido con metas y con un programa de vida. Y tu haces un programa básicamente para todo. Tu piensas en el día de mañana cuando vas a trabajar, y tu estás pensando que mañana tu vas a trabajar, a la hora que vas a despertar, y estás preocupada en poner el reloj y el despertador en el horario que tienes que despertar. Y estás pensando que mañana tiene que vestir este pantalón y esta camisa y tiene que poner sus zapatos. Y está pensando en el reloj que va a poner mañana, bueno, ese es mi caso, no sé si es suyo porque me gustan los relojes.

Y todo es un programa que uno hace en la vida. Si tu vas de vacaciones, por ejemplo, has una lista de todo lo que tienen que llevar ¿verdad? Vamos a salir de vacaciones y vamos a hacer una lista, guitarra, ropa, zapatos, sandalias, cepillo de dientes, jabón, y hacemos un listado grande y antes de salir miramos la lista. Si ahí está todo lo que necesitamos para las vacaciones.

Mis hermanos, una vida sin metas es como salir a un viaje sin saber a dónde quiere llegar. Una vida sin trazar líneas de objetivos es como salir a la deriva, sin saber a dónde quiere llegar. Y yo les diría, y yo le afirmaría en esta tarde de que un hombre o una mujer sin meta, sin una meta definida va para cualquier lado, o sea, está perdido.

Y el llamamiento mejor de Abrahán como se registra en el capítulo 12 inicia un nuevo capítulo, una nueva historia en todo el Antiguo Testamento. O sea, la vida de Abrahán y el llamado de Abrahán abre la puerta para una nueva historia. O sea, Dios no estaba planeando llamar a un hombre que salga de su casa, que deje su familia, y que alcance otro pueblo y que habite lejos de sus amigos. Dios está planeando algo tremendo para el futuro.

Abrahán vivía en Ur de los caldeos que hoy está cerca del [Inaudible] en esta región del [Inaudible]. Pero luego cuando Dios llama a Abrahán Dios le dice, “Tengo una promesa y tu vas a vivir en Canaán. Yo voy a llevar a Canaán a ti y a tu pueblo.” Mire que la promesa de Dios de dar una tierra prometida, de regalar a su pueblo una tierra prometida, una tierra bendecida, no fue algo que aconteció solamente en los días de Josué, en los días de Moisés. Dios ya había prometido a Abrahán años atrás que tenía algo especial para su pueblo.

Pero Abrahán se detuvo en una ciudad llamada Harán, Abrahán salió ahora para Harán. Harán es lo que llamamos hoy Irak, un imperio caldeo en la Mesopotamia y fue hasta Harán que está cerca de Turquía para después llegar a Canaán. Pero mis amados hermanos, una cosa que me llama la atención en este pasaje es que Abrahán se queda en Harán juntamente con su familia pero Abrahán no estaba completamente cumpliendo hasta ahí un proyecto completo de obediencia a su vida.

El llamamiento de Dios era que saliera de Ur de los caldeos para alcanzar a Canaán pero Abrahán se detuvo en Harán. Abrahán vio en Harán una tierra interesante. Abrahán vio que Harán tenía algunas cosas que él no había experimentado en Ur de los caldeos y que tal vez ahora Turquía, como la conocemos hoy, tendría para Abrahán y para su familia y para sus amigos y para sus propiedades, una perspectiva tal vez más interesante. Y Abrahán decide quedarse en Harán no cumpliendo así todo el propósito y proyecto de obediencia para su vida.

Y yo veo en este pasaje, en esa perspectiva que nosotros no somos muy diferentes. Dios nos ha llamado a cumplir cosas grandes, a caminar sobre proyectos grandes, Dios nos ha llamado a sueños tremendamente maravillosos, nos ha llamado a la grandeza. Pero nos detenemos en las cosas que aparentemente son bonitas, nos detenemos en los proyectos de vida que aparentemente son interesantes para nosotros. Y nos olvidamos del sueño original de Dios, y no solamente de los sueños originales de Dios, nos olvidamos de que cuando Dios nos llamó anteriormente él no estaba pensando solamente en nuestro beneficio.

Oh, Dios tenía un plan tremendo en llamar a Abrahán. Dios quería sacarle a Abrahán una descendencia grandiosa, una descendencia que arrastrara por toda la eternidad y traerla hasta Jesús. Dios tenía un proyecto y no era un proyecto solamente para Abrahán era un proyecto para la humanidad a través de Abrahán y esta es la razón por qué tu y yo reconocemos a Abrahán como hombre que es padre de la fe. No solamente porque Abrahán tuvo fe en establecer y crear y hacer cosas grandes para Dios pero por el hecho de Abrahán estar en proyecto y en proceso de obediencia en su propia vida.

Harán era un lugar seco. El nombre Harán en hebreo significa carretera desierta. Justamente era una población completamente infértil para el propósito de Dios. lo inmoral, las aberraciones de la idolatría llenaban las consciencias de los habitantes de Harán. Sus prácticas cotidianas fluían de las inmoralidades generadas por la religión, o sea, no había un compromiso directo con el Dios de las promesas.

para lograr una meta es necesario que tu y yo sepamos a dónde queremos llegar. Y cuál es la meta que te ha hablado el Señor. El propósito de Dios desde el principio fue que tu y yo, el hombre en sí, viviera con intento de cumplir de su voluntad y Dios intentó eso en el principio con Adán. Usted ve en Génesis capítulo 1, a partir del versículo 28, los bendijo Dios y dijo, ‘fructificad y multiplicaos, llenad de la tierra, sojuzgadla y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.”

Pero qué pasó con Adán? Adán falló. El plan de Adán falló. Entonces Dios tuvo un segundo intento. Intentó con Noé, en Génesis capítulo 9, versículo 1, “Bendijo Dios a Noé y a sus hijos y les dijo, ‘fructificad, multiplicad, llenad la tierra.” Pero qué pasó con Noé? También falló. No logró cumplir el propósito de Dios.

Y déjeme decirle, mis amados hermanos, nuestro Dios, el Dios que tu y yo servimos, es un Dios de excelencia, es un Dios acostumbrado al éxito, es un Dios acostumbrado a cosas grande, es un Dios que no se da por vencido y él sigue luchando y haciendo una inversión altísima en ti y en mí para que cumplamos sus sueños en esta tierra. Y déjeme decirle, si tu aún no estás a dónde Dios quiere tu estés, Dios va a seguir empujándote hasta que tu cumplas el sueño de Dios en la tierra. Y no diga, ay, pastor, yo me voy a morir. Tu no te vas a morir.

Dice la Biblia que todos vamos a morir. Usted qué está diciendo? Voy a preguntar en colombiano, usted me está diciendo, pastor? Si tu tienes promesa de Dios tu no mueres antes que se cumpla el propósito de Dios en tu vida. Cuando cumpla el propósito de Dios prepárate para abrir el camino para el próximo.

Gloria a Jesús. En esta ocasión él vuelve a intentar otra vez. Y vuelve con Abrahán. En esta ocasión utiliza este hombre Abrahán un creyente de 75 años que tenía una mujer estéril, no tenía hijos. Abrahán tenía sus frustraciones pero Dios dice a Abrahán, “Yo voy a hacerte grandioso, voy a hacerte padre de naciones. Tu serás bendecido.” O sea, todo lo que tu tocares va a prosperar. Las naciones en la tierra que verán a ti, verán mi grandeza establecida en esa tierra. Los hombres de la tierra serán benditos a través de ti y Dios dijo a Abrahán, – más adelante usted va a ver si sigue leyendo, Génesis hasta el capítulo 18, usted va a ver Dios diciéndole a Abrahán, “Abrahán mira la arena y mira el polvo de la tierra.” “Oh.” “Porque tu generación y tu descendencia serán como arena, como el polvo de la tierra.” Aleluya!

Tu y yo somos el resultado de esta obediencia. Yo conozco de la vida de Esteban. Esteban para ser apedreado, ¿verdad? Esteban predicó exactamente ese sermón antes de ser apedreado. Si usted lee Hechos, capítulo 7, verás la predicación, el sermón grande de Esteban antes de morir, antes de entregar su alma de Dios y antes de ser apedreado. Y dice que el Dios de la gloria se apareció con tal alarde de gloria que no dejó Abrahán ningún lugar para dudar de la autoridad divina de tal llamamiento.

La gloria de Dios cuando se manifestó a Abrahán fue una veracidad, una fuerza tan grande, una potencialidad tremenda que Abrahán no pudo dudar que Dios de verdad lo estaba llamando. Mis hermanos, Dios nos ama. Y tiene atesorada misericordia para nosotros. Él nos tolera, él nos tolera que no descansemos y él no descansará hasta que hayamos llegado a la meta de sus sueños. Y hasta que su obra sea completada en tu vida y en mí vida.

Y qué dice Filipenses, capítulo 1, versículo 6, “que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” El Dios que comenzó la obra en ti él va a terminar. El Dios que te salvó, que te sacó de las drogas, del alcoholismo, de la prostitución, él va a hacer de ti una hombre y una mujer de valor en esta tierra.

Y no hay nada y no hay nadie que impedirá el cumplimiento del propósito de Dios en tu vida porque él no miente. Él no miente. Gloria a Jesús. Cuántos alaban al Señor? Gloria a Jesús. Dios no miente.

La promesa de Dios para Abrahán era una promesa que iba a requerir un proceso de obediencia radical. Y sabe que no queremos obedecer radicalmente porque la obediencia radical trae un precio. Y este precio que tu y yo muchas veces no queremos pagar, estamos acomodados. La promesa era te mostraré, vete a una tierra que yo te mostraré. O sea, todavía Abrahán no sabía detalles de la promesa pero Dios dijo, yo te mostraré.

Ahora te pregunto, Dios te ha mostrado algo? Te ha mostrado algo el Señor? Te ha revelado algo el Dios de Israel todopoderoso? Abrahán todavía no sabía detalles de la promesa porque la palabra era ‘yo te voy a mostrar.’ Es como que Dios te diga hoy, mira, sal de tu casa, deja la zona de confort de tu casa, de tu familia, de tu trabajo, de todo lo que tu posees y ve a una tierra. A dónde, Señor? Yo te mostraré. Yo te mostraré.

Y yo creo que nosotros, mis amados hermanos, aunque sepamos el lugar exacto geográficamente a donde Dios quiere llevarnos para el cumplimiento de su propósito, tenemos dudas, ¿verdad? dudamos. Muchas veces cuestionamos, por qué, Señor? Por qué esta situación en mi vida? Por qué estoy viviendo esta situación exactamente en este momento? Y nos olvidamos de cuestionar, Dios para qué? En qué me están entrenando? Qué estás tramando en la historia? Dios qué estás tu tramando para beneficios de otros?

Porque es fácil cuando yo pienso en un proyecto que sea a beneficios propio, pero cuando es un proyecto divino que no traerá un beneficio directo a mí persona, pero traerá un beneficio a otros, yo cuestiono a Dios en proceso de obediencia. Y cuando decimos, Dios, para qué? A dónde me quieres llevar? Yo te voy a obedecer. Cambia las perspectivas de nuestra vida.

Y la parte B es la promesa implica también una obra. Dios dijo a Abrahán, haré de ti una gran nación. Qué ha hecho Dios hasta aquí en tu vida? Tienes promesas de Dios? cuántos aquí reconocen que tienen promesas de Dios que todavía no se ha cumplido en su vida? Levante la mano. Quiero conocerlos. Oh, Aleluya! Aleluya! Déjeme decirle, no descanse su corazón antes del cumplimiento de la promesa. Dios cumplirá su palabra.

Puede ser que tu no veas hoy, puede ser que tu no sepas exactamente detalles de la promesa o detalles de todo lo que tienen que hacer, la obra que tu tienes que hacer para el cumplimiento de la promesa, pero Dios es fiel y cumple su palabra siempre. Aleluya! Gloria al Señor.

La tercera parte del llamamiento de Abrahán es que el llamamiento de Abrahán implicaba también en bendiciones. Yo te bendeciré, mire el versículo 2 y 3, dice que iba a hacer de Abrahán una gran nación, dice, te bendeciré y engrandeceré tu nombre y serás bendición.

Tu y yo somos llamados a ser bendición. Diga, yo fui llamado a bendecir. Otra vez, yo fui llamado a bendecir. No fuimos llamados, mis hermanos, para maldecir a la gente, somos llamados a ser de bendición para las naciones. Permita que Dios te use como bendición a otros. No cuestione oportunidades de ser canal de bendición a otras personas porque Dios está dando la oportunidad de establecer pactos eternos en familias y en generaciones. Y no vemos todo el proceso, saben por qué? Porque miramos con los ojos carnales. Miramos con los ojos de nuestra propia perspectiva, miramos con los ojos de la narración que tenemos o la lectura que hacemos de la situación de la humanidad.

Si tu lees los periódicos, Oh, my Lord, si miras las noticias en la televisión y todo lo que está aconteciendo, [inaudible] en Virginia, no me deje comenzar… Dios está escribiendo la historia. Tenemos que ver lo que Dios está escribiendo en la historia. Tenemos que tener percepción de lo que Dios está haciendo en los últimos días. Pide a Dios que abra tus ojos para que tu reconozcas la grandeza divina y digas, Señor, cuál es mi papel en esta historia? Yo quiero saber cuál es mi rol en esta historia. Dios no te puse en esta tierra solamente para comer pupusas y zancochos y arepas. No me dejes comenzar, Liliana.

Dios nos puso en esta tierra para proyectos grandiosos. Usted está preguntando cómo ese brasileño conoce todas esas comidas, ¿verdad? conozco todo. Qué se necesita para llegar a la meta? Ahí ve lo que Abrahán estaba esperando porque Abrahán tenía ahí por un llamamiento, un desafío grande en su vida, una promesa pero Abrahán no tenía detalles de la promesa, no sabía cómo las cosas se iban a desarrollar en el andamiento hasta que llegara a Canaán que era la meta final. O sea, que era parte de la promesa.

Y la primera cosa que Abrahán reconoció es que él debería desprenderse y es el primer principio para alcanzar la meta, el principio del desprendimiento. O sea, Jehová había dicho a Abrahán, sal de tu casa, de tu parentela, de la casa de tu padre, a una tierra que te mostraré. Y Dios no está diciendo a Abrahán que abandonara su familia, pero sí es muy importante, hermanos, despojarnos de toda las ataduras que nos impiden avanzar. Y tu yo sabemos exactamente cuáles son las ataduras que nos impiden avanzar o cuáles son las ataduras que nos impiden caminar un proceso de excelencia en nuestra vida para llegar al éxito que Dios nos ha llamado, como sus hijos.

Y lo que Dios estaba diciendo a Abrahán no era abandone su casa, deje todo para atrás, no mire su familia, le estaba diciendo a Abrahán, deje todo lo que te prende, todo lo que te ata. Deje todo lo que asume un gobierno y un señorío en tu vida. Los afectos naturales necesitan dejar paso a la gracia divina y a la obra que Dios tiene para hacer en esta iglesia y en nuestras vidas.

Tenemos que dejar y abandonar el mundo. Oh, hermanos, tenemos que abandonar las pasiones de esta carne. Tenemos que dejar el mundanismo, tenemos que abandonar todo lo que no es santo, tenemos que hacer un esfuerzo para vivir en santidad. Y no se fácil, y tu sabes que n es fácil. Tu sabes que en el mundo que tu y yo vivimos, en el mundo del secularismo, en el mundo del dinero, en el mundo de los negocios, en el mundo en que el más grande pisa al menor, tu sabes que no es fácil ser santo pero Dios nos llama en el día de hoy para ser santos para andar con él.

Y Dios mira a Abrahán cuando estaba haciendo la promesa y vamos a llegar a esa promesa, pero no quiero dejar de mencionar el versículo 1 del capítulo 17 cuando Abrahán tenía 99 años, 4 veces mi edad. Cuando le apareció Jehová y dijo, yo soy el Dios todopoderoso, anda ante mí, anda en mi presencia y se perfecto. Yo voy a hacer cosas grandiosas. Yo voy a establecer naciones y yo voy a sacar de ti la raíz, Abrahán, que llevará, que generará hombres y mujeres para las naciones pero a comenzar de ti, pero primero anda en mi presencia y se perfecto, primero quita las ataduras, primero deja el mundo, primero deja el paganismo, deja Abrahán la religión.

Santo Dios. Venimos a la iglesia muchas veces porque somos religiosos. Yo me desperté esta mañana y estaba leyendo y pensando en el sermón y estaba pensando, cuántos de nosotros vamos a llegar hoy ahí para adorarlo? En un culto verdadero, en una alabanza verdadera, cuántos de nosotros vamos a llegar ahí para postrar delante de él y todo lo que somos y sin mirar al hermano, sin mirar la ropa del otro, si la hermana tiene un zapato bonito… oh, oh, no me dejes comenzar. Sin mirar nada de eso, sin importar lo que es de aquí, pero mirarnos en cosas que son de allá. Cuántos venimos hoy aquí porque sabemos que Dios tiene un proyecto grandioso y tu yo somos parte de ese proyecto? Diga amén.

Lo que Dios está diciendo sobre Abrahán sobre el desprendimiento [inaudible] el pecado y todas sus pasiones han de ser abandonados y en particular las malas compañías. Mamá decía, las malas compañías corrompen las buenas costumbres. Me decía más, hijo, dígame con quién andas y te diré quién eres. Esos son los proverbios de las madres que nunca nos olvidamos. De hecho, los que me escuchan en Brasil, feliz día de los padres en Brasil.

Dios estaba estableciendo una nación grandiosa y quería contar con la obediencia. La obediencia de un hombre que sabía dónde quería llegar, porque cuando Dios lo llamó él sabía dónde quería llegar. Desprendimiento. Abandonar todos los ídolos de iniquidad que hemos instalado en nuestro corazón. Ídolos de iniquidad instalados en el corazón. Cuántos ídolos tenemos? Pastor, qué está diciendo? Yo soy cristiano. Yo sé, no te pregunté si eres cristiano o si eres miembro de León de Judá, cuántos ídolos tienes en tu vida y que tu estás adorando?

Y quiero decirle que cuando Dios comienza a hacer la obra en nuestra vida él comienza de manera fuerte, él puede quitar cosas que nosotros amamos mucho. Oops. Cosas que amamos mucho para que su gracia sea establecida y eso lo hace por amor a nosotros y el propósito de él en nuestra vida Dios puede quitarnos cosas que amamos. El desprendimiento que Abrahán entendía y que el mundo y todos sus deleites deben ser considerados con indiferencia, con la santa indiferencia para mirar hasta la meta.

Y te hago una pregunta, qué es lo que te ata hoy? qué te impide hoy cumplir el propósito de Dios? cuáles son tus ataduras? Cuáles son los ídolos de tu vida? Cuáles son los ídolos de iniquidad que pende hoy en tu vida en un círculo fuera del proyecto de Dios? y más, yo diría que Abrahán no obedeció totalmente a Dios porque yo llevó una carga con él. Llevó su sobrino Lot que no debería haber llevado. Era un tipo difícil. Y Lot al menos al principio era un tipo muy carnal y después de los incidentes que pasaron en la vida de Lot y fue una obediencia parcial que después le trajo muchos problemas. Porque eso la obediencia a un proyecto de llamamiento divino debe ser una obediencia radical.

Y en segundo lugar, confiar en la protección de Dios, o sea, bendeciré a los que te bendijeren y a los que te maldijeren maldeciré. Cuando yo creo que cuanto con la bendición de Dios yo tengo el valor para avanzar y puedo vencer todos los obstáculos que se ponen frente a mi camino si confío en la protección de Dios. Esa promesa fue un gran alivio para Abrahán. Cuando Dios dijo, yo te voy a bendecir. Abrahán dijo, cómo? Abrahán no tenía hijos, su esposa era estéril y a mí me encanta pensar, hermanos, que Dios tiene una venda para cada herida, para cada herida.

Y sabe qué va a hacer el Señor? Él va a proveer primero, su provisión primera va a ser la herida más dolorosa que hay en tu corazón. Lo que él quiere en el proceso de bendecir tu vida y en el proceso de cumplir el propósito de él para tu vida y bendecir las generaciones, es sanarte primero, es sanar tu corazón, es sanar tu vida, es poner su sangre en tu vida, aliviar tus dolores.

Y era una gran prueba para Abrahán porque su mujer era estéril y no tenía hijos. Era una preuba para su fe, dice la Biblia que Saraí, que era el nombre anterior de Sara era estéril y en el capítulo 17, versículos 16 y 17, vamos a comenzar en el 15:

“Dijo también Dios a Abrahán, a quien ya había cambiado su nombre en el versículo 5 del capítulo 16, Dios cambia su nombre para Abrahán, agrega una a. Dios acrecentó el nombre a Abrahán y cambió el cambio de Saraí a Sara y en el versículo 15 dijo también a Dios a Abrahán:

“A Saraí tu mujer no la llamarás Saraí, más Sara será su nombre y la bendeciré y también te daré de ella hijo si la bendeciré y vendrá a ser madre de naciones, reyes de pueblos vendrá de ella.”

Pero dice la Biblia que cuando Dios dijo eso, Abrahán bajó la cabeza así. Abrahán se reía. Abrahán no creyó. 99 años. [Inaudible] Sara estaba atrás escuchó la conversación y dijo… esta gente no sabe qué está hablando. Si yo estuviera hablando para parejas diría más lo que Sara pensó, porque está en la Biblia. Lo que dijo Sara…éste ahí… y Dios dijo, Sara te tengo una novedad, yo voy a volver una época y eso que tu dices, éste ahí, hey… Dios no sé que más hay especial, Dios dio a Abrahán, él fue algo tremendo y salir de luna de miel, porque Dios tenía un plan, Dios tenía un proyecto grandioso y un día Sara descubre que aquel vestido estaba un poco justo. Y Sara amanece y Abrahán está asando churrasco afuera, yo no sabía de eso, que Abrahán asaba churrasco, a la moda brasilera. Sí, era churrasco. Todos los hambrientos digan amén.

Abrahán estaba asando un churrasco afuera y Sara dijo, ay, yo siento un deseo de comer arepas. Y Abrahán dijo, mira a esta mujer, yo asando carne y ella quiere arepas, qué pasa con esta vieja? Al siguiente día Abrahán estaba otra vez asando churrasco y Sara dice, ay, yo quería tanto una pupusa. Algo estaba pasando en la vida de Sara. El proceso, en este momento Sara estaba embarazándose de generaciones. O sea, en este momento el sueño de Dios, el sueño original de Dios se estaba proyectando a través de una vieja de 99 años, de un viejo de 100 años para establecer el propósito divino y para llegar hasta Jesús.

Dios estaba prensando en Jesucristo. Yo voy a traer mi hijo, yo voy a sacar de generaciones. Porque un día mi pueblo estará sentado en sillas confortables en la congregación León de Judá y entenderán que yo soy Dios grandioso y entenderá que nada es imposible para mí. Nada es imposible para Dios. No limite a tu Dios. No diga a la enfermedad, me duele, dígale a la enfermedad, mi Dios es grande. No diga a tu incapacidad, yo soy incapaz, diga a tu incapacidad, mi Dios puede todas las cosas y nada es imposible para él.

Aleluya! No hay nada que Dios no pueda hacer. En toda la historia está registrado que nuestro Dios es un Dios de poder, es un Dios que saca y [inaudible] para construir una generación completa. Lo hizo con Abrahán, lo hizo con Isaac, lo hizo con Jacob y va a ser con tu vida y con tu familia.

No dude. Cree. No titubees tu corazón, cree en un Dios que puede todas las cosas. Entrene tu corazón, entrene tu alma a creer en Dios. Ponga tu ser en entrenamiento todos los días y diga, cree en Dios, cree en Dios, mi alma cree en Dios porque de él vendrá la salvación. Estoy pentecostal hoy.

Busque que su vida y su trabajo sea de bendición para otros, sea de bendición para esta generación. Versículo 3, la parte B del versículo 3 dice, “Y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”

Cuando lo que hago trae beneficios a los demás y trae beneficios a la obra de Dios, sabe qué hago? Yo estoy logrando su protección porque la mano de Dios va a estar sobre mí. Y nadie me toca. Porque estoy haciendo una obra grandiosa y muchas veces pasamos pidiendo riquezas, ¿verdad? Ay, Señor, prospérame. Ay, Señor, dame un carro nuevo, dame aquel Mercedes Benz que yo vi al hermano manejando. Ay, Señor, ese reloj del pastor, quiero esto. No, compre otro. Pasamos pidiendo riquezas a Dios.

Cuando Dios tiene algo mucho más allá y casi nunca se nos ocurre decirle a Dios, Señor, yo quiero hacer una gran obra y quiero que tu me uses. Todo lo que pedimos es para mí, es para mí, por lo tanto, muchas de nuestras peticiones es de intención egoísta y dice la Biblia que pedimos y no recibimos porque no sabemos cómo pedir, y pedimos para nuestro propio deleite, para nuestra propia sabiduría, para nuestros propios entendimientos, no pedimos para que el Reino de Dios se establezca, no pedimos a Dios para que nos de riqueza para enriquecer a otros. Pedimos danos riqueza porque queremos ser ricos. Queremos ser bendecidos, cuando Dios quiere usar tu vida y la mía para hacer extensión de bendición a las naciones.

Y en cuarto lugar, Abrahán obedeció, entró en un proyecto de obediencia a Dios. Y salió, y fue. Obediencia ha sido y siempre será el tema central de la Biblia y la palabra de Dios. En Samuel capítulo 15, versículo 22 y 23, Samuel dijo:

“Si complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas como en que se obedezca a las palabras de Jehová. Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios y en prestar atención que la grosura de los carneros, porque como pecado de adivinación es la rebelión y como ídolos e idolatría la obstinación, por cuanto tu desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.”

Cuando entramos en desobediencia, entramos en un proceso de perder el camino para el cual Dios estableció para que vivamos. Hermanos, ponga ojo, obedecer a Dios es bendición porque a veces por obedecer a Dios nos ocurre también tribulaciones, puede ser que pasen situaciones en nuestra vida, ¿verdad? Pero dice la palabra en Corintios, capítulo 4, versículo 17:

“Porque esa leve tribulación momentánea produce en nosotros cada vez excelente y eterno peso de gloria.”

Aunque estés viviendo ahora caminos de dificultad en tu vida, llega una palabra de ánimo, va a pasar y va a producir en tu vida un eterno peso de gloria. O sea, la situación, la prueba, que tu estás viviendo considere una bendición sabor limón, que tu lo disfrutas, está difícil de tragar pero traerá un resultado grandioso en tu vida.

Cuando hay obediencia hay bendición. Lo que ocurre es que hay muchos tipos de bendiciones que podemos alcanzar en nuestra vida. Cuando Dios nos bendice, cuando Dios nos prospera es para que seamos de bendición para otros, como por ejemplo, los dones, la familia, todo lo que Dios nos da es para que seamos de bendición para otros. Dios quiere usar tu vida como causa de bendición a las naciones. O sea, tu estás siendo bendecido, hay bendición en tu vida o no? Hay sí bendición en tu vida.

Pero déjeme decirle, cuando tu buscas el bendecidor en vez de las bendición junto con el bendecidor viene las bendición sobre tu vida. Y muchas veces no recibimos todo lo que tenemos porque estamos yendo al revés. Queremos que Dios nos bendiga, Dios nos de eso, Dios nos de eso, Dios nos de aquello otro. Pero cuando nuestra relación con Dios está afectada era ahora con Abrahán, el propósito de Dios se estaba llevando a cabo, ¿verdad?

Qué quería Dios hacer ahora con este hombres, qué quería hacer Abrahán? Una nación, luego librarlos del Egipto y luego darles las leyes, el templo, la promesa del Mesías, hacerles una nación santa, luz a las naciones y allí vino el Mesías. Todo esto hacía parte de un plan de Dios y Abrahán tuvo parte importantísima en ese rol de la venida del Mesías.

Cada uno de nosotros, tu y yo, tenemos parte en el propósito de Dios. Y la mayor dicha, mis hermanos, mis hermanas, y honra es formar parte del propósito de Dios para nuestra vida y llevar a cabo su voluntad. Y no importa el tamaño del proyecto, no importa dónde Dios te quiere llevar, no importa hasta dónde Dios te quiere bendecir, tu ya eres parte de un proceso de Dios en la formación de ese proyecto.

Número 5, crea que nunca es tarde para comenzar. Nunca es tarde para obedecer al Señor. Mire en el versículo 4 en la parte B dice, que era Abrahán de edad de 75 años cuando salí de Harán, o sea, la edad no trae límite a los sueños de Dios. Usted dice, ay, pastor yo tengo 50, yo tengo 51, parezco un muchacho santo. Tu edad no limita los sueños divinos. Tu condición económica no limita los sueños divinos. Tu condición y todo lo que tu eres, tu inteligencia, tus estudios, nada de eso limita los sueños divinos. Lo único que puede limitar los sueños divinos a través de tu vida eres tu. Lo único que puede crear ataduras para que no se cumpla el propósito de Dios en tu vida eres tu.

Número 6, sabe que en todo camino hay obstáculos. No es fácil. La vida no es fácil. La caminata a los sueños, a los proyectos no es fácil. Pero viva por fe y como dije antes, emprende su vida a creer y a confiar en el Señor.

Número 7, no deje que la fe en su vida sea quebrantada. Eleve todos los días la fe, a través de un ejercicio. Busque a las presencia de Dios en su vida porque lo primero que hizo Abrahán cuando decidió bendecir al Señor fue erguir un altar al Dios. o sea, la alabanza en tu vida. Alabe a Dios todos los días. Alabe. No importan las circunstancias, alabe. No importa si amaneció triste, alabe. No importa si está lloviendo, alabe. No importa que tu llegaste del trabajo y [inaudible], alabe. No importa si tu patrón no te subió el sueldo hace 3 años, alabe al Señor. No importa que te quitaron el trabajo, alabe al Señor porque hay bendición cuando levantamos un altar de alabanza a nuestro Dios. Alabe. Alabe. Y alabe.

La salvación nos ha llamado a que cumplamos el propósito de Dios en nuestra tierra. Tu y yo fuimos llamados a cumplir el propósito de Dios. No somos llamados a quedarnos sentados en la silla. Somos llamados a cumplir un propósito divino en esta tierra y hay mucho que hacer, hay trabajo que hacer, mis hermanos. El Señor nos llama desde Ur, desde el mundo, desde Harán a donde estamos enlazados, a donde estamos acorrentados, en cadenas, acorrentados en pasiones, en carnalidad. Dios nos llama hoy a confiar en sus promesas y obedecer a él a todo costo.

Y hoy tu y yo debemos y necesitamos decir al Señor, Señor, yo voy a andar en obediencia cueste lo que cueste, yo voy a andar en obediencia. Hoy es día de tomar decisión de abandonar el mundo y sus pasiones y todo mundanimso y todo lo que nos arrastra. Es día de cambiar el lenguaje, cambia el lenguaje de su vida. No hable como hablan los mundanos, hable tu boca para bendecir. No diga malas palabras, no aprenda con la gente ahí afuera, cambia tu vida, cambia tu mente, Dios te hizo con capacidad inteligente de vivir una vida que él quiere que tu vivas y no la vida que el mundo trazó para que tu vivieras.

Habla con él. Se perfecto, porque mañana el Señor hará maravillas en tu vida y a través de tu vida. Tu y yo fuimos trasladados de las tinieblas para la luz maravillosa y el reino de Jesucristo. Vivamos en esta luz día y noche. Permite que tus amigos, tus vecinos, tus conocidos, tus compañeros de trabajo, tus familiares vean la luz de Cristo en tu vida.

Aleluya! Mi jefe me dijo un día de estos, no sabes que yo no creo en Dios, ¿verdad? Yo le digo, bueno, yo creo que tu crees porque un día de estos dijiste, ay gracias a Dios tengo hogar. Él me dijo, aunque yo no creo en Dios I’m going to tell you something, [inaudible] jefe, yo le dije, qué te hace pensar que yo voy a decir algo? Porque me gusta la manera que tu andas, como cristiano. Yo le dije, I’m going to tell you something, there is a place in heaven for you as well. Hay un lugar en el cielo para ti también.

Si las personas creen que tu eres un buen cristiano, déjeme decir, no vieron nada, lo que Dios va a hacer en tu vida y a través de tu vida es más grandioso de lo que el mundo ha visto hasta ahora. Diga a tu vecino, no me conoces. Lo que Dios va a hacer en mi vida es muy grande. Si fueras tu me trataría mejor, tráteme mejor porque cuando Dios cumpla toda su obra en mi vida y cuando su propósito se cumpla a través de mí, yo seré de bendición para las naciones, para toda una generación y tu vas a estar cerca de mí, tu serás parte del proyecto.

Tu no sabes quién está sentado al lado tuyo. Déjeme decir, hay un rey, una reina, hay un hombre y una mujer que Dios va a usar con autoridad. Mira a la persona que está al lado suyo y diga, Dios te va a usar un día con mucha autoridad en esta tierra y tu serás de bendición para las naciones. Aleluya! Aleluya!

God is going to use you one day, man. He is going to use you and they believe in me and when he uses me one day…

Dios no traje a él aquí para tocar un instrumento, Dios lo traje aquí para que conociera su verdad, para que escuchara y la fe viene a escuchar la palabra del Señor. Y déjeme decir, él no es más lo mismo, yo lo conozco. Ore a Dios. Qué te impide hacer la voluntad de Dios? qué te impide hacer la voluntad de Dios? quita hoy todo, deja hoy todo, deja el mundo, deja sus pasiones.

Tienen problemas con dinero? Mamón es tu Dios? abandona hoy a Mamón y diga, Mamón, tu no me gobiernas. Lo que yo soy es de Dios, lo que yo tengo pertenece al Señor. Yo soy propiedad exclusiva del Dios vivo. Mi dinero no es mío, es de Dios. Mamón no es su Dios, los dioses de la tierra no son tus dioses. Hay un Dios que te proyectó, que te llamó y que hoy te capacita para cumplir su propósito. Aleluya!

Dios desea bendecirte para que bendigas a otros. Y déjeme decirle, si Dios te pide algo, haga porque él quiere llevar a cabo su proyecto y no hay mejor bendición que la bendición de entender la voluntad de Dios, cumplir sus propósitos y vivir como Dios quiere que vivamos.

Yo tengo un sueño en mi vida. Mi sueño es que un día cuando llegue delante del Señor Dios me permita mirar y diga, Mic, ve aquellos entrando ahí, esas tribus, esos pueblos, esas naciones son el resultado de tu obediencia a los 11 años de edad a través de los cientos de misioneros que tu entrenaste y están esparcidos por el mundo, en Asia, Oceanía, África, Sudamérica, Norteamérica, todos ellos están transmitiendo mi palabra y hoy esas naciones entran aquí resultantes de tu obediencia. Cuál es tu sueño?

Cuál es tu sueño? Dios te trajo hoy aquí y el pastor Isaías oró del principio del servicio y dijo, no saldrás hoy aquí como entraste. Yo no soy igual. Él está aquí. El Señor está aquí y no puedo verlo, pero yo puedo sentir su presencia. Y el Señor está haciendo algo ahora aquí. Espíritu Santo tu estás haciendo algo aquí, algo grande. Aleluya!

Yo no sé cuántos entraron aquí hoy, un poco sin esperanza, tristes, todavía no tiene conocimiento total de lo que Dios puede hacer y lo que Dios quiere hacer a través de tu vida porque todavía no tuviste un encuentro personal con Jesús. Y hoy dice, yo entiendo eso, yo quiero para mi vida y quiero entregar mi vida a Jesús, vivir para él y conocer los proyectos y propósitos de Dios para mi vida.

Cuántos aquí dicen, sí, pastor, soy yo? Dios te bendiga. Cuántos más? Quiere entregar la vida a Jesús, Dios te bendiga. Dios te bendiga, mi joven. Dios te bendiga ahí atrás. Alguien más? Gloria a Dios, ahí hay una persona más. Quién más? Dice, yo quiero entregar mi vida a Jesús y voy a vivir para él y voy a cumplir los sueños de Dios a toca costa, cueste lo que cueste voy a cumplir los sueños de Dios.

Y un día Dios hará brotar de mí el fruto para las generaciones que vendrán después de mí. Aleluya! Hay un propósito. No es nada que está pasando hoy en su vida, su historia no termina hoy, su historia no es un resumen de esta semana, su historia es un resumen de lo que está en el periódico divino para la eternidad. Oh Dios! santo, santo.

Aquellos que entregaron la vida a Jesús hoy vengan adelante, queremos orar por ti. Ven aquí, en el nombre de Jesús. Sal de tu lugar ahora y ven aquí, los que entregaron la vida a Jesús. Venga rápido en nombre de Jesús, bajen de los balcones ahora. Ujieres, ayúdenlos. En nombre de Jesús, oh, Aleluya! Gloria al Señor. Aleluya!

Hoy es el día de salvación en esta casa. Hoy es día de cumplir propósitos divinos. Aleluya! Gloria a Jesús. Hay más, hay más. Aleluya! A dónde están los jóvenes? Las mujeres, los señores que dicen hoy, hoy es día, yo no quiero salir de aquí sin hacer mi decisión con Jesús, no me voy de aquí, Señor, hoy es el día. Aleluya!

Gloria a Jesús. Aleluya! Usted que ya conoce a Jesús, usted que ya tuvo un encuentro con el Señor, ponte de pie ahora, tienda sus manos sobre estas personas que están aquí. tu fuiste llamado para bendecir, no te vayas ahora en el nombre de Jesús, oh, Aleluya! Aproveche la última gota de lo que Dios tiene en esta tarde aquí, en el nombre de Jesús hay más, hay más ujieres llegando. Aleluya!

Denos sus manos, comience a orar ahora, comience a bendecirle. Transfiera la bendición que está en tu vida a estas vidas ahora en el nombre de Jesús. Transfiera. Transfiera. Sí, Señor, somos llamados a cumplir tu propósito. Y aquí están, Señor, hombres y mujeres que hoy dicen, sí, sí, yo voy a abandonar todo, yo voy a dejar el mundanismo, yo voy a dejar todo lo que me impide seguir a Jesús. Oh, Señor, nos entregamos hoy en tus manos en el nombre de Jesús y decimos a Satanás, tu perdiste. Tu eres un perdedor y mi Dios es el vencedor. En Dios está todo la honra y toda la gloria y todo proceso de victoria. Aleluya!

Aleluya! Sí, Jesús. Aleluya! Aleluya! Oh, Señor, oh, Jesús. Somos llamados a obediencia. Cuántos de nosotros aquí hoy decimos, sí, Señor, yo te voy a obedecer. Levante las dos manos al Señor y diga, yo te voy a obedecer, Señor. Hay un costo, yo voy a pagar el costo. Llámame y yo voy a seguirte. Llámame y yo voy a seguirte. Llámame y yo te obedeceré. Levante las dos manos a Jesús. Todos aquellos que dicen, hoy, yo voy a obedecer al Señor. Hay un costo, hay un precio, yo voy a pagar, sí, Jesús. Aleluya!

Yo bendigo, Señor, a cada mano levantada aquí en este lugar, a cada familia, Señor, a cada hombre y a cada mujer en el nombre de Jesús. Oh, Señor, yo declaro que toda arma, Señor, forjada contra ellos no prospere y que la bendición alcance sus casas, Señor, sus trabajos, sus negocios, sus hijos, su familia en el nombre de Jesús. Los bendecimos Señor con todas las bendiciones espirituales en Jesucristo. Aleluya!

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