Sermón 18 de junio 2017: 5 pasos hacia una vida llena del Espíritu Santo

A propósito de Sermones
[Dr. Roberto Miranda]
  • Presenter: Dr. Roberto Miranda
  • Fecha: June 18, 2017
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

Padres: tenemos un gran privilegio de inspirar a nuestros hijos, invertir en ellos, enseñarlos, mentorearlos. Como nunca antes, escuche bien esto, nuestros hijos y nuestras hijas necesitan padres presentes, padres activos, padres que tomen en serio su trabajo, ya basta de ese tiempo, voy a decir una palabra demasiado fuerte pero, de que los papás le dejen a las madres el trabajo de la educación de los hijos.

Usted no solamente trae el bacon a la casa ¿sabe? usted trae también consejo y ejemplo, y fortaleza para su hijo o su hija ¿amén? Nuestras hijas también necesitan el calor de ese padre, nuestros hijos más que nunca cuando la masculinidad está más amenazada que nunca antes.

Déjeme decirle algo y perdóneme que ya me meto en otra, pero, el otro día Meche y yo estábamos caminando por ahí por Summerville en una tarde, cogimos un camino que es un pathway donde camina mucha gente en la tarde, en el día, un sitio precioso ahí cerca de nuestra casa, y caminamos bastante, y le puedo decir que en ese camino como una hora y pico yo diría que si no vimos por lo menos 7, 8 parejas homosexuales jóvenes todas, mujeres y hombres, fue poco, 7 u 8, jóvenes lindos, apuestos, eran varones tomados de la mano, mujeres, era algo verdaderamente escandaloso ¿y saben hermanos? como yo digo con esta Palabra no quiero indicar ningún desprecio, siempre hay que aclarar estas cosas por si alguien que está aquí, en mi corazón no hay ningún sentido de superioridad ni de desprecio, ni de juicio, ni de rechazo, si una persona está involucrada con alguna lucha interior en esa área simplemente le bendecimos y en ninguna manera le juzgamos, qué bueno que está aquí, continúe buscando del Señor.

Ahora, habiendo dicho eso es claro que ese estilo de vida nosotros sabemos que no es conforme a la Palabra de Dios y queremos ayudarle si usted está luchando con eso a mantenerse firme en el Señor. Es decir que el comentario que estoy haciendo no se refiere a un desprecio, entiéndame bien, pero sí lo que me tocó es que tanto joven, esto se está convirtiendo en una epidemia muy seria y eso es lo que hemos temido durante años, y más que nunca se necesita que nuestros niños estén cubiertos con la cobertura de un padre y una madre, matrimonios sanos, que nuestros hijos puedan crecer con una idea clara de lo que es ser hombre y ser mujer, y lo que es el beneficio, y la bendición de un hogar balanceado donde el hombre tiene su lugar, la mujer tiene su lugar, la energía masculina y femenina trabajan juntas para producir algo hermoso, pero nuestros hijos necesitan el mentoreo, mentorear, ser mentores ¿no? el discipulamiento, el calor, la insistencia de un padre y una madre que están comprometidos para con sus niños.

Ser padre hoy en día requiere mucho tiempo, mucha inversión, mucho sacrificio. Dios ha puesto papá y mamá también algo más precioso que cualquier joya de este mundo, es tu hijo, tu hija, y cualquier cosa que tú puedas hacer para asegurarte de que tú desempeñes bien tu tarea de padre o madre, no importa lo que tengas que pagar, desvívete, desvélate, pero haz tu trabajo bien hecho porque esos pozos de los cuales hablaba Sara en un día ellos van a volver a recordarlos, quizás la vida un día los tape pero ellos los van a volver a recordar y van a volver a esos pozos, pero tienes que sembrar esa semilla en el corazón de tus hijos.

Así que padres, vamos a apreciar el privilegio increíble que tenemos de ser mentores de nuestros hijos y no pongan precio ni límite sobre lo que se requiera; si te tienes que levantar a las 4 de la mañana para orar, si te tienes que ir en una nevada para llevar a tu hijo a un estudio de la Biblia o a la Iglesia, o a I Wanna, o llevarlo a un museo para que se culturice o lo que sea paga el precio en el Nombre de Dios y siembra esa semilla ¿amén? ahí van dos sermones ya para que no se quejen (risas), uno y dos, y hay otro más todavía, aquí olvídese que esto es un supermercado (ríe).

Vamos a continuar con la Palabra del Señor y quiero invitarlos a continuar con esta meditación sobre vivir vidas llenas del Espíritu Santo, para ser papás efectivos necesitamos la unción y la llenura del Espíritu Santo, y para acometer cualquier aspecto de la vida.

Ustedes me han escuchado hablar de mi experiencia personal, pastoral, nuestra Iglesia, su trayectoria, cómo el Señor nos ha llevado a través de un peregrinaje de tener más del Espíritu Santo, hemos hablado acerca de que se requiere de la llenura del Espíritu Santo, hemos hablado de que a través de la Escritura se ve este patrón de los grandes hombres y mujeres de Dios ser investidos con poder del Espíritu Santo para llevar a cabo sus tareas sea de reyes, de profetas, de sacerdotes, muchas cosas de las cuales hemos hablado, hemos hablado acerca de tomar nosotros autoridad y cultivar el don de Dios que está en nosotros, de que no depende solamente de Dios sino que hay una parte que nosotros tenemos que hacer también.

Mi meta en esta tarde es completar, yo espero, una presentación acerca de cinco pasos que deben seguirse para ser llenos del Espíritu Santo y recibir la unción del Espíritu Santo. A través de los próximos domingos en todo lo que me sea posible yo voy a estar hablando más acerca de esta llenura y mi idea es cubrir ese territorio maravilloso del Espíritu Santo y Su mover en nuestras vidas en diferentes maneras, vamos a ir a través de diferentes escrituras, vamos a peinar, en un sentido, todo el territorio hasta asegurarnos de que ha sido bien cubierto, aunque es un tema que es extremadamente profundo, y habrán muchos momentos más de estos de unción, de impartición del Espíritu Santo, yo sé que esto va a revolucionar nuestras vidas.

Una de las cosas que tenemos que entender hermanos, claramente, y sobre todo para aquéllos que son nuevos en la fe y otros que quizás no han entendido esto todavía, es que no podemos contentarnos con una medida limitada de la unción y el Poder, y el mover de Dios en nuestras vidas, tenemos siempre que estar ansiosos y deseosos, y esa impartición del bautismo del Espíritu Santo, las iglesias pentecostales y los grandes hombres de Dios a través de los siglos han identificado ese momento en que una persona recibe la llenura del Espíritu Santo como un momento diferente y posterior al momento en que se recibe a Jesucristo como Señor y salvador, son dos experiencias diferentes.

Lo que separa el mundo pentecostal con todas sus variantes y el mundo evangélico tradicional es esta idea de que el bautismo y la llenura del Espíritu Santo no es algo que viene automáticamente como el recibir a Cristo como Señor y salvador, sino que el bautismo del Espíritu Santo es una experiencia posterior y secundaria a la recepción de Cristo como Señor y salvador, y que aunque una persona es salva cuando recibe a Cristo como Señor y salvador, y aunque ya tiene al Espíritu Santo porque dice que Él entra a nuestra vida, y sea con nosotros, y nosotros con Él, pero el bautismo del Espíritu Santo es la diferencia digamos entre un lago plácido y tranquilo, con su superficie así limpia y cristalina, y cuando viene un viento sobre ese lago y lo sopla, y lo mueve, y lo levanta sobre esa superficie, esa agua comienza a saltar. ¿Qué dijo el Señor Jesucristo? dijo que los que creen en Mí, ríos de agua viva correrán de su interior, y dice la Biblia que Él decía eso del Espíritu Santo que iba a estar en nosotros.

¿Sabe usted que la Biblia describe a Jesucristo como el que bautiza con fuego? esa es la especialidad de Jesús y Él inició a Sus Discípulos en esa experiencia de bautismo en el fuego del Espíritu Santo cuando les dijo: no se vayan de Jerusalén hasta que no hayan recibido la impartición del Espíritu Santo.

Hay una ilustración de esto en la Escritura, en la curación de un paralítico. Dice la Biblia que había un lugar, Bethesda creo que es, dice que de vez en cuando, impredeciblemente, a ese estanque venía un ángel que no se veía pero que atizaba las aguas de ese pozo, de ese estanque, y cuando esas aguas comenzaban a moverse en una forma sobrenatural e inesperada la gente sabía que en ese momento el Poder de Dios se estaba moviendo en esas aguas y el primero que se tire era sanado.

Ahora no me pregunte por qué el Poder de Dios hacía esta como lotería, que el primero que se tire ese era el que va, y nadie más, porque, de paso, esa es la diferencia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. En el Antiguo Testamento la impartición del Espíritu Santo era muy limitada y se limitaba solamente a los atletas distinguidos del Reino, los Profetas, los reyes y los sacerdotes, pero ¿qué pasa cuando viene Cristo? que ahora todos somos reyes, todos somos sacerdotes ¿amén? ya el Espíritu no es por medida dice la Biblia, es universalmente accesible, esa es la diferencia entre el tiempo del Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.

En el Antiguo Testamento el Espíritu Santo era muy limitado en Su transmisión pero cuando Cristo viene democratiza, uh, qué linda esa palabra, democratiza, nunca la había usado pero tengo que recordarla, democratiza la distribución del Espíritu Santo, ahora todo mundo tiene acceso al Espíritu, y eso fue lo que pasó en este estanque.

¿Ven? en el Antiguo Testamento en el tiempo de los Profetas y todo esto solamente uno que otro era sanado cuando el agua comenzaba a moverse, y aquí me han salido dos cosas que, pero mire esto. Ese pozo como estaba así tranquilo, cotidiano, en su expresión cotidiana estaba sin moverse, ahora, cuando venía el Poder de Dios las aguas comenzaban a danzar y a moverse, y la gente sabía: el Espíritu está aquí.

Esa es la diferencia entre un cristiano que tiene el Espíritu Santo en una forma general universal, todos lo tenemos y somos como el pozo de Bethesda, hay agua, está límpido, no hay problema, pero de vez en cuando necesitamos que el Espíritu Santo comience a soplar y esas aguas comiencen a moverse, y eso es lo que yo creo que es el bautismo del Espíritu Santo.

Es tomar agua que está allí ya, no añade nada pero la agiliza, la agita, la dinamiza, y eso es lo que nosotros necesitamos, que el Espíritu Santo que está en nosotros se convierta en un río de agua viva, de agua corriente, y esa es la diferencia entre un cristiano que tiene el agua en forma de pozo de Bethesda y un cristiano en el cual el ángel de Dios ha venido y ha movido esas aguas. Y nosotros necesitamos que Dios aunque sea una vez en nuestras vidas pero más veces Él quiera hacerlo, mueva las aguas en un bautismo del Espíritu Santo, y a eso es a lo que queremos invitarlos a ustedes, a que vivan en el mover de esas aguas.

Ahora lo otro que no quería que se perdiera, esa idea que era, en ese relato del pozo dice que el Señor Jesucristo pasó por ese lago y había un hombre paralítico allí ¿recuerdan la historia? y el Señor le dice: ¿qué tal hombre, cómo estás? sí aquí estoy Señor, estoy paralítico, no me puedo mover y llevo muchos años aquí esperando a que pase este ángel y que el agua se mueva pero no tengo nadie que me agarre y me tire al agua, así que cuando yo ya me movilizo ya otros me han tomado la delantera, y el Señor le dice: ¿tú quieres ser sanado? y lo sana en ese momento, por gracia.

Él no tuvo que hacer ningún esfuerzo, no tuvo que agonizar, no tuvo que tirarse antes que otros, el Señor simplemente lo sanó, yo creo que ahí está la diferencia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. En el Antiguo Testamento la distribución del Espíritu Santo era algo privilegiado pero ahora todo lo que tienes que hacer es pedirle al Señor, el Señor viene y dice: Hey, Yo te quiero bautizar, no tienes que agonizar, simplemente recibe y deja que Mi Espíritu te llene, y ese hombre fue sanado en una forma total en ese momento.

Entonces esa es la diferencia de vivir en una dimensión limitada de la manifestación del Poder de Dios y una dimensión más poderosa y más profunda, y lo que nosotros estamos pidiendo del Señor en sus vidas es que ustedes aprendan a cómo entrar en esa dimensión. Y mientras digo estas cosas ya me doy cuenta que me va a ser difícil completar la tarea que yo tengo aquí de estos cinco pasos, pero está bien porque todo es bueno y es buen material, si el Señor lo da hay que recibirlo.

Otra imagen acerca de eso porque si yo logro simplemente poner en ustedes lo que es la diferencia entre vivir en la llenura del Espíritu Santo y vivir una vida puramente general ¿por qué? porque muchos de nosotros si somos honestos, muchos de los que están ahora mismo aquí sentados, sin juicio alguno, necesitan un encuentro poderoso con Dios. Yo los veo venir domingo tras domingo pero todavía falta que el Señor venga a tu vida y le ponga dos rayas por debajo, la subraye, ¿tú entiendes lo que estoy diciendo? y que tú salgas a la superficie, y que entres a ese nivel de poder y de agencia, y de autoridad, que no se te puede ignorar porque eres magnético, y eres radioactivo, y eres peligroso porque estás lleno del Poder de Dios en tu vida ¿amén? y eso es lo que Dios quiere para ti, ¿amén? oh aleluya.

Yo sé que aquí hay mucha gente que como el pozo de Bethesda necesita que el ángel venga y mueva las aguas, y cuando tú experimentes eso tú vas a dejar de ponerle límites al Señor, Dios no te va a dar con una cucharita, te va a dar con un cucharón y te va a decir: Abre la boca, y tú vas a tener que hacer así para que te quepa toda la unción que Dios quiere dar a tu vida, esto no va a ser agua o una lechita ¿no? desabrida, es la unción, la llenura de Dios en tu vida.

Y eso es lo que tenemos que buscar más y más, esa diferenciación, lo que hace la diferencia en la vida de un hombre, una mujer de Dios y nos saca de las filas domingueras y de la especialidad de calentar banca, a ser caliente y derretir la banca cuando nos sentamos en ella es la llenura y la unción del Poder del Espíritu Santo. Hermanos, lo que yo quiero es darles vueltas y vueltas a esa tuerca hasta que ustedes entiendan de lo que estoy hablando.

Hay otra imagen que el Señor me proveyó esta mañana, se encuentra en Éxodo capítulo 3 para que ya, llegaremos a ese momento, yo ahora quiero seguir simplemente lo que Dios está haciendo ahora mismo de la manera en que está hablando ¿amén? si hablamos del Espíritu creemos o no creemos, es profetizar, el predicar en el Espíritu es profetizar, es decir las cosas que Dios quiere que digamos sin medida alguna, uno tiene propósito y entonces Dios hace lo demás.

Éxodo 33, vayamos un momentito para que vean otra manera de ver esta diferencia, porque si yo logro dramatizar esa diferencia en su corazón y usted se va de aquí diciendo: wow, el Pastor Miranda tiene razón, yo tengo que, no me puedo conformar simplemente con recibir a Cristo y ser un cristiano genérico, tengo que ponerme a pelear por mi propia salvación, no en el sentido de que seas salvo.

Dice la Biblia: “Trabajad con temor y temblor vuestra salvación” ¿dice así o no, o lo estoy diciendo yo que me volví un hereje ahora mismo? dice que obremos nuestra salvación con temor y temblor, que nos esforcemos en nuestra salvación con temor y temblor. Muchos cristianos nos hemos dejado adormecer por esta idea de que: ah ya yo soy salvo y lo que necesito ahora, ya ponché el ticket, me voy en el próximo avión para que me lleven al cielo; hay mucho que trabajar, aquí todavía, mucho que hacer y Dios te necesita, Dios te necesita como un cristiano apasionado, activado y ardiente en el Espíritu Santo, y a menos que tú entiendas esa parte de que tú tienes que buscar tu propia comida cada día. No dependas de la comida que te da el Pastor o fulanito de tal, la persona ungida o tal, tú tienes que busca tu propia comida. Llega un momento en el que ya tú tienes que dejar de que te estén dando comida a ti y buscarte tu propia comida, y cuando tú vengas a la Iglesia entonces es para compartir la bendición que Dios te ha dado durante la semana, es diferente la idea.

Moisés, Moisés era un hombre ungido, llamado, dotado por el Señor y aquí lo vemos en Éxodo 33 comenzando por el versículo 7. En el versículo 7 vemos a Moisés en sus quehaceres ministeriales y vemos que hay una manifestación muy grande del Poder de Dios en la vida de él, dice que: “Y Moisés tomó el tabernáculo, y lo levantó lejos, fuera del campamento, y lo llamó el tabernáculo de reunión” está en el desierto, el tabernáculo es el lugar de reunión del pueblo, es como este templo, ahí venía el pueblo y se congregaba alrededor de ese tabernáculo de reunión, el tabernáculo era como una tienda de campaña gigantesca y ahí estaban los artículos, y los instrumentos de adoración del pueblo hebreo en el desierto, dice: “Y cualquiera que buscaba a Jehová salía al tabernáculo de reunión que estaba fuera del campamento” como nosotros.

¿Por qué están ustedes aquí? porque están buscando al Señor ¿verdad? y Moisés era el Pastor de todo ese pueblo que estaba en el desierto. “Y sucedía que cuando salía Moisés al tabernáculo todo el pueblo se levantaba, y cada cual estaba en pie a la puerta de su tienda, y miraban en pos de Moisés hasta que él entraba en el tabernáculo” y aquí se me ocurre algo acerca de eso que no lo compartí esta mañana con los hermanos del ministerio en inglés, y es que el modelo del Antiguo Testamento, estoy descubriéndolo mientras lo desarrollo ahora mismo, la diferencia entre el Antiguo Testamento y la nueva experiencia en el Espíritu Santo en el Nuevo Testamento.

¿Quién es el actor principal? Moisés, y el pueblo es un testigo de la unción de Moisés y de lo que Moisés está haciendo, pero Moisés es el agente y el pueblo es como el objeto, y el pueblo ve lo que Dios está haciendo en la vida y a través de la vida de Moisés, ese es el modelo y digo esto con todo respeto, de la Iglesia católica y de la misa católica, donde el sacerdote está en el frente, o en el medio donde está la hostia y todas estas cosas, y el sacerdote es el que está oficiando la misa ¿verdad que sí? y antes cuando era en latín peor todavía porque la gente ni sabía lo que estaba diciendo, y eso es bueno porque así uno predica y la gente no sabe lo que está diciendo y no tiene que prepararse, puede ser un disparate y la gente no sabe lo que tú estás diciendo (risas), antes era en latín así la misa, pero ahora aún con la misa traducida al vernáculo el sacerdote es el tutumpote de la misa, el sacerdote está ahí haciendo sus cosas y el pueblo está mirando, y está oficiando, y el pueblo es testigo, ese es el modelo.

De hecho la Iglesia católica ha seguido mucho el modelo del Antiguo Testamento, por eso todas las vestiduras, el incienso y toda la liturgia es más perteneciente al Antiguo Testamento, en el Nuevo Testamento Dios democratiza, democratiza eso y ahora todos participan.

Pero aquí vemos a Moisés, la unción de Dios está sobre él y él está oficiando, y el pueblo se acerca y él dirige, y encabeza y canaliza la unción de Dios, “y miraban en pos de Moisés hasta que él entraba en el tabernáculo. Cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna descendía y se ponía a la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés.” De nuevo, ese modelo que Dios nos está diciendo, eso sirvió para los tiempos de Moisés pero ahora estamos en los tiempos de Jesucristo, no es solamente cuando llega el sacerdote, el hombre de Dios que la nube desciende.

Hermanos: nosotros los Pastores de la Congregación Dios nos usa para ciertas cosas pero ¿sabe qué? nosotros somos solamente instrumentos en las Manos del Señor, somos parteros, no nos mire con ningún tipo de gran reverencia ni nada de eso, nosotros somos artesanos de las cosas de Dios, somos trabajadores, obreros, Dios nos usa para ciertas cosas pero usted, usted tiene la misma unción, el potencial de cada uno de nosotros. Déjese de estar buscando que el Pastor le unja, le ore, le meta una llave inglesa y lo tire al piso, usted tiene la unción de Dios en su vida, el modelo del Nuevo Testamento es que todos somos reyes y sacerdotes, todos tenemos la unción de Dios, yo no soy el único, ni los Pastores de la Iglesia, todos, tú tienes el Poder de Dios, te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti.

Los tiempos en que sólo un hombre encabezaba, encarnaba y canalizaba el Poder de Dios y el resto del pueblo estaba allí como asombrado de esa manifestación, ya ahora en Cristo Jesús todos somos reyes y sacerdotes, y la unción de Dios se manifiesta en cada uno de nosotros.

“Y viendo todo el pueblo la columna de nubes que estaba a la puerta del tabernáculo se levantaba cada uno a la puerta de su tienda y adoraba.” Y mire aquí lo que dice acerca de la vida de Moisés porque todavía no he entrado en materia, “Y hablaba Dios a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero el joven Josué, hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo.”

Lo que quiero es que mire esto: Moisés era un hombre bastante ungido. Cuando dice que Dios hablaba con él cara a cara no era que lo veía cara a cara porque vamos a ver algo interesante más adelante, sino que hablaba con él de una forma muy íntima, muy profunda y directa. Moisés era un hombre muy ungido y desempeñaba su labor cotidianamente con un gran nivel de intimidad con Dios.

Y para mucha gente hubiera podido decir: ¿sabes qué? ya con esto tengo suficiente, no quiero más y no necesito ir a ningún otro nivel de profundidad espiritual, pero lo que a mí me interesa es que usted vea que, a pesar de tener ese nivel de intimidad y de estar directamente vinculado con la Presencia de Dios Moisés sabía que todavía había otra dimensión ¿ve a dónde voy? eso es lo que quiero que miremos un momento, y que nosotros tenemos que vivir sedientos y hambrientos de una dimensión mayor de intimidad con Dios en nuestra vida, no nos podemos conformar con la unción de ayer. Como dice ese coro: ayer ya pasó, te necesito hoy, Espíritu Santo sopla en mí.

La unción de ayer como el maná como yo decía, no sé si fue aquí o en el otro servicio, el maná de ayer no te sirve para hoy. Cuando tú te levantes por la mañana Dios te va a decir: Más na’, ahora tienes que buscar maná fresco. Oh Señor ¿dónde está el maná fresco que yo me comí? No hay más na’, ahora tienes que buscarlo allá, ir al desierto y buscar tu maná, por eso de ahí viene la palabra, más na’, es decir te lo comiste un día y ya no hay más na’, esa es la concordancia bíblica Roberto Miranda (risas), el maná hay que buscarlo cada día y la unción que te sirvió para ayer no te sirve para hoy, hoy tú tienes que buscar fresca unción de parte de Dios.

Moisés no se conformó con la unción que él tenía sino que él quería algo más, y mire lo que le dice al Señor, versículo 12: “Y dijo Moisés a Jehová: mira” wow, ¿cuántos se atreven a decirle al Señor: “mira”? Moisés hablaba con Dios como cualquiera habla con un papá, ¿cómo vas tú con tu papá? no le dices: Oh Padre gracias porque Tú me sacaste a la vida y usaste a mamá, y un encuentro especial que tuvieron usted y ella, y ahora vengo a pedirte que abras la nevera y me des un dulcito que está ahí (risas), usted dice: papá, tengo hambre, necesito algo.

Moisés le dice: “mira, Tú me dices a mí: Saca este pueblo, y Tú no me has declarado a quién enviarás conmigo.” Ojalá que nosotros tuviéramos ese nivel de intimidad con Dios, que nosotros pudiéramos hablarle al Señor, llorar delante de Él, que nos chorreen los mocos cuando venimos y que nos soltemos, y nuestras cargas, nuestros fracasos, nuestros temores, los despleguemos delante de Dios, hablar con Dios como hablamos con nuestro papá, nuestro papi, eso es lo que quiere decir la palabra “Abba”, Abba quiere decir Papi, y esa es otra diferencia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Antes en el Antiguo Testamento Dios era ese fuego terrible que tronaba en el monte y la gente decía: no, no te acerques a nosotros porque morimos, ahora Dios es Abba, Padre, papá.

Y entonces Moisés habla con esa intimidad, ese atrevimiento. La Biblia dice que nos acerquemos confiadamente al Trono de la Gracia, no le tenga miedo a Dios, háblele a Dios con toda soltura, pídale, atrévase a pedirle al Señor cosas grandes. ¿Sabe por qué no le recibimos más? porque no le pedimos al Señor, porque no concebimos visiones aterradoras. ¿Cuántos se han atrevido algún día a pedirle algo al Señor que después que lo pidieron se aterraron y dijeron: que fue lo que yo pedí? Pídale a Dios cosas que le den miedo y que después diga: Señor creo que me pasé de la mano ¿no? espérate, no me des eso.

Yo le pedí al Señor así hace 30 y pico de años: Señor mi vida es Tuya cuando estaba en la universidad, recuerdo bien, Dios me había transformado, estaba en un tiempo de enamoramiento con Dios después de haber casi nacido en la fe, haberme apartado por un tiempo y Dios me había traído a su camino, y en el segundo año más o menos en la escuela graduada dije: Señor Tú me has dado muchas cosas, haz lo que quieras de mi vida, la pongo delante de Ti, toma control, y mira dónde me tiene (ríe), si yo hubiera sabido yo no sé si lo hubiera pedido pero gloria a Dios. Si usted le pide a Dios tenga cuidado porque tenemos un Dios generoso y a veces cuando le pedimos cosas Él nos las concede, grandes cosas, atrévase a pedirle. Por eso dice: acerquémonos confiadamente, pídale cosas atrevidas y osadas al Señor.

Moisés le pide algo atrevido, Moisés la cosa es que él no está contento con la unción que hasta aquí él tiene y con la unción de Dios que hasta aquí él tiene, y con las experiencias de Dios que hasta aquí él tiene, él sabe que hay algo más, entonces dice: Tú me has dicho saca este pueblo y sin embargo no me has dicho a quién enviarás conmigo, “y sin embargo Tú dices: yo te he conocido por tu nombre, y has hallado gracia en mis ojos.”

En otras palabras Moisés le está diciendo: Señor Tú me has prometido una cantidad de cosas, me has dicho esto, me has dicho lo otro, me has dicho que voy a salir, pero todavía no sé qué Tú me vas a dar, cómo voy a hacer esto, tenemos que entrar en una tierra de cananitas y de gente fuerte y, yo no sé cómo vamos a hacer eso, yo no tengo la unción que necesito y Tú no me has dicho, no me has dado instrucciones acerca de cómo hacer estas cosas.

Y así mismo yo creo que tenemos que venir ante Dios muchas veces y decirle: Padre, Tú me has encomendado que dirija un pueblo en el ministerio, Tú me has dado cuatro hijos y yo no sé cómo educarlos en el temor de Dios, me has dado un matrimonio y francamente yo no sé cómo ser un buen esposo y un buen papá, Tú me has puesto a enseñar muchachos en una escuela que son rebeldes y están con la mente ensuciada por el internet y todas las cosas, porquerías que ven y un sistema que no me permite darles la instrucción que necesitan, usted trabaja en una compañía o manejando un taxi y no sabe cómo hacer de alguna manera, lo que sea, usted que venir delante de Dios y decir: Señor, Tú me has puesto una tarea en las manos, Tú me has pedido que haga cosas, Tú me has puesto un ministerio en mis manos, inquietudes y sueños pero no me has dicho todavía qué Tú vas a darme para que yo lleve a cabo esto.

Porque tarde o temprano hermanos en nuestra vida tiene que llegar un momento en que nosotros reconozcamos que no tenemos lo que se requiere para llevar a cabo las tareas que Dios nos ha encomendado y que tenemos que hacer en la vida.

Yo creo que hasta que uno no llega a un momento de desesperación en la vida cristiana y reconoce que no tiene lo que se requiere Dios no te puede verdaderamente usar en tu vida. Hasta que tú no te descalificas a ti misma y a ti mismo y tú reconoces que no tienes lo suficiente Dios no te va a usar.

Yo les digo: yo estoy claro que estoy claro, que estoy claro, que en esta etapa de mi vida no tengo lo que se requiere para llevar a este pueblo a donde Dios lo quiere llevar, no se escandalice ni se atemorice de lo que le estoy diciendo porque yo creo que ese es el mejor lugar donde un Pastor puede estar, en el momento de reconocer que no tiene lo que se requiere, y yo le puedo decir que neurológicamente, temperamentalmente, intelectualmente yo no tengo lo que se necesita para los sueños que Dios me ha dado, y me alegro de estar en ese lugar, y me alegro de que Dios esté esa tuerca apretándola más y más, y que se está haciendo insoportable esa consciencia de mi ineptitud y mi descalificación, porque es ahí donde entonces venimos delante de Dios y decimos: Señor, dame lo que necesito, dame una unción adicional, dame la provisión para el camino.

Y muchos de nosotros creemos, el problema es que creemos que tenemos lo suficiente. Venimos a la Iglesia el domingo, echamos una papeleta ahí de algún tamaño en el plato de la ofrenda, cantamos tres o cuatro coritos pasados por agua allí mientras pensamos en la película que vamos a poner esta noche en Netflix o lo que sea y creemos que ya eso es todo, hacemos un trabajo mediocre ahí como padres, madres, trabajadores, siervos del Señor y estamos muy contentos con eso, pero solamente cuando nos damos cuenta de la gran tarea que Dios tiene para nosotros y de lo mucho que se requiere, y de lo poco que nosotros tenemos podemos verdaderamente recibir una investidura del Poder de Dios en nuestra vida.

Yo creo que el creyente tiene que vivir con un sentido profundo y perseguidor de déficit en su vida, y hasta que nosotros no aprendemos a vivir con ese sentido de déficit, y a la misma vez que también estamos bajo la gracia porque es una mezcla, no es que tú vivas afanado y agonizando, y con paranoia, no, vive con hambre pero también sabe que Dios te va a llenar.

Entonces Moisés viene y le dice: Señor no me has dicho a quién vas a enviar conmigo y Tú dices que me has conocido por mi nombre, y que he hallado gracia ante Tus ojos, y mire aquí la petición osada que Moisés le hace al Señor, dice: “Ahora pues, si he hallado gracia en Tus ojos, te ruego que me muestres ahora Tu camino para que te conozca y halle gracia en Tus ojos.”

Yo no sé si ese versículo está subrayado en su Biblia pero lo está en la mía, yo no sé cuándo lo puse allí pero yo creo que ese es un versículo emblemático de todo creyente genuino y auténtico, subráyelo y hágalo parte de su vida, muéstrame ahora tu camino para que te conozca y halle gracia en Tus ojos.

Y entonces dice: “Y mira que esta gente es pueblo tuyo.” Él se siente abrumado por un sentido de responsabilidad. ¿Usted sabe lo que es dirigir un pueblo de un millón de hombres y mujeres no incluyendo mujeres y niños y estarlos guiando por un desierto inhóspito con serpientes, y alacranes, y escorpiones y un sol quemante durante el día sin casas ni pozos de agua, ni maquinaria, ni artefactos que permitan alimentar a un pueblo de ese tamaño y tener que mantenerlo, y saber que un día tú vas a tener que meterte a la tierra que Dios te dijo, que está llena de gigantes ahí o de gente armada hasta los dientes y poderosos, y diestros en la guerra que te van a resistir hasta la muerte, y Dios te ha dicho esa es la tierra que Yo tengo para ti, y tú tienes que dirigirlos cada día, y darles consejo, y darles enseñanza, y ejemplo?

Y por eso él le dice: y aquí está esta gente, es pueblo Tuyo. ¿Cuál es la respuesta que Dios le da? “Mi Presencia irá contigo” wow, qué bello, “Mi Presencia irá contigo, y te daré descanso” wow Dios me está hablando ahora mismo a mí al leer ese pasaje, Mi Presencia irá contigo y te daré descanso. ¿Cuántos necesitan descanso ahora mismo? muchos de nosotros estamos abrumados con el próximo bill que vamos a tener que pagar del agua o de la luz ¿sí o no? dígalo, confiéselo. Muchos de nosotros nos falta trabajo, tenemos hijos que necesitan mucho del Señor ahora mismo, tenemos matrimonios a veces que están cojeando, estamos luchando con gigantes en nuestra mente, adicciones, cargas de todo tipo ¿sí o no? estamos cargados, trabajados y cansados muchas veces, vivimos en una cultura que desde que comienza el día se encarga de desgastarnos y agotarnos lentamente, y por eso es que necesitamos dos cosas: la Presencia y el mover de Dios en nuestras vidas, la unción de Dios que pudre el yugo en buen lenguaje pentecostal, pudre el yugo, necesitamos el mover de Dios en nuestras vidas y descanso.

¿Cómo podemos nosotros ministrar en las dimensiones que Dios tiene para nosotros? sea de dirigir una agencia, sea de encabezar un hogar, un salón de clases o lo que sea, ¿cómo podemos hacerlo sin desgastarnos, sin quemarnos, sin pasar noches de desvelo y llenas de ansiedad? con la Presencia y la unción de Dios refrescándonos cada día, el Espíritu Santo que habita en nosotros y que se mueve dentro de nosotros.

Los cristianos tenemos que ser como los camellos que llevan el agua dentro de la tutuma, ¡uf! qué lindo sóno eso (risas). La palabra tutuma no es muy bella pero ¿sabe qué? que el camello tiene una virtud y es que atesora, stores el agua, almacena el agua en esas tutumas y no se puede apagar, la tutuma es una buena palabra, ahí es que tienen el agua en reserva y por eso es que pueden caminar por el desierto horas y horas, y horas en el desierto porque tienen una vasija de agua ahí portátil continuamente, y yo creo que nosotros debemos de ser así con el Espíritu Santo.

El Espíritu de Dios tiene que morar dentro de nosotros de manera que nosotros podamos caminar en el desierto y tener una reserva de agua que siempre nos reserva y nos alimenta, y por eso es que tenemos que atesorar la Presencia y la unción de Dios. Por eso es que yo no veo otra manera de vivir vidas poderosas y perpetuamente frescas en el Espíritu si no es renovando esos pozos que quizás la Palabra que Sara trajo esta mañana es profética, porque muchos de nosotros no tenemos pozos de los cuales beber agua, el agua del Espíritu.

Por eso es que la Biblia compara el Espíritu a agua fresca, y yo quiero animarnos a todos hermanos a hacer un pacto a muerte con el Espíritu Santo y a saber que nosotros tenemos que ir a la fuente y buscar agua fresca de parte del Señor todos los días de nuestra vida, y esa agua viene con el bautismo del Espíritu Santo, ese sello que Dios nos imparte, esa convicción, esa proximidad, esa intimidad continua con el Espíritu Santo, ese es el agua que nosotros necesitamos para que nos refresque cada día de nuestra vida y eso sólo se consigue usted metiéndose a buscar la Presencia de Dios en su vida, haciéndose responsable por su propia vida espiritual y mantenerse en intimidad con Dios, y pagar el precio, hay un precio que pagar por la unción hermanos.

La unción de Dios tiene un costo, una vida de entrega perpetua, sacrificios, privaciones, no disfrutar de todo lo que a usted le da la gana, hay que pagar, el precio, ayuno, oración, Palabra, obediencia, congregarse, dar, servir, morir, ese es el precio para una llenura del Espíritu Santo en nuestras vidas, tenemos que vivir vidas llenas del Espíritu, eso no se da simplemente en una vida genérica congregacional, es lindo pero esa no es la fuente de las aguas. La fuente de las aguas está dentro de ti buscando personal e individualmente la Presencia de Dios en tu vida.

Y por eso Dios le dice: “Mi Presencia irá contigo, y te daré descanso.” Yo le pido al Señor ahora mismo que ese sea el lema de nuestras vidas, si la Presencia de Dios está en nuestras vidas estaremos descansados e inquietos, junto a aguas de reposo me pastorearás dice la Palabra del Señor, el Poder, la unción de Dios.

Y entonces Moisés le responde: “Si Tu Presencia no ha de ir conmigo no nos saques de aquí” y añade, porque Moisés como buen judío era negociante y negociador, y entonces le dice, he bargains with God, dice: “Bueno, ¿y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en Tus ojos yo y Tu pueblo sino en que Tú andes con nosotros, y que yo y Tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?” “Y Jehová dijo a Moisés: también haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre.”

Y entonces mire lo que Moisés le dice, aquí vamos al punchline, al meollo mismo del sermón, “él entonces dijo: te ruego que me muestres Tu gloria;” y le dijo el Señor: “Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro” qué bello, qué poético, “Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti;” oígame: si usted quiere una imagen poética, artística preciosa ahí está, Yo haré pasar todo mi bien delante de ti, ¿por qué le dijo eso el Señor a Moisés, por qué lo puso en esos términos, qué es todo mi bien?

Todo mi bien quiere decir toda mi propiedad, todas las cosas buenas que tengo Yo las voy a exhibir delante de ti, todo lo que Yo tengo en mi tesoro te lo voy a pasar en un momento, Yo lo haré pasar todo en un momento así, todo mi bien delante de ti.

¿Saben hermanos? se me ocurre que eso es lo que viene con la llenura y el bautismo del Espíritu Santo, los dones del Espíritu Santo vienen con la llenura del Espíritu Santo y Dios nos dota de todo Su bien en potencialidad, nos preña con todos Sus bienes y los deposita dentro de nosotros, ya los tenemos allí, estamos preñados con la dotación de Dios. Todos los dones, todos los artefactos del templo entran a nuestra vida, todos los atributos de Dios en potencial nos preñan y nos llenan en una forma criminal y están ahí dentro de nosotros ya, y ahora nos toca simplemente vivir en ellos.

La Biblia dice que Dios nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestes, toda buena dádiva, todo don perfecto ya Dios lo ha puesto dentro de nosotros, y Dios le dice a Moisés: Haré pasar todo mi bien delante de ti y proclamaré el Nombre de Jehová delante de ti, como queriendo decir: Te voy a sellar con Mi Presencia, te voy a sellar con Mi personalidad, Yo voy a decir una palabra: Jehová, y esa palabra te va a caer encima y te va a saturar de Mi carácter, de Mi Presencia, Mi dotación, Mi Poder.

Yo creo que de nuevo, ese es ese bautismo, esa inmersión, es cuando nos sumergimos en la personalidad de Dios y Él nos satura por dentro y por fuera. Hay un agua que Dios da que no se queda por fuera de la piel, esa agua penetra por cada poro y se mete por tu neurología, se mete en tus músculos, se mete en los tejidos de tu cuerpo, se mete en tu cerebro, tu personalidad, tus memorias, tus emociones, tus heridas, el agua de Dios entra y te baña en cada mínima esquina y lugar recóndito de tu ser. Yo pasaré Mi Presencia y declararé Mi Nombre sobre ti.

Qué bueno que Moisés no se quedó simplemente con una experiencia parcial porque de eso se trata ¿no? este pasaje, es que él quería más y Dios le dió más, dice: “Y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente” wow, qué bello es el amor, el Poder, la generosidad de Dios para aquéllos que le creen y le buscan, y no están contentos con solamente una medida.

Dios quiere que le pidas las aguas de arriba y las de abajo, que no te contentes con un poquito nada más, yo quiero preñarlos a ustedes hoy con un deseo de más del Señor. Yo siento que Dios está hablando ahora mismo a este pueblo proféticamente y que Dios quiere que salgamos de aquí desesperados por la Presencia y el Nombre de Dios sobre nuestras vidas, que salgamos de aquí con una misión y es de estar saturado de la Presencia de Dios como Moisés lo estuvo cuando bajó del monte, dice que su rostro brillaba porque se había saturado tanto de la Presencia de Dios que la gente lo veía y veía la gloria de Dios en él, y es la única manera, oh que el Señor nos torne en monjes del Espíritu, sacerdotes y sacerdotisas del Espíritu buscando del Señor día y noche temblando de deseo de que el Rey nos visite en nuestra recámara, necesitamos que el Señor nos muestre Su Rostro.

Y lo que yo les estaba diciendo, este iba a ser simplemente un versículo camino hacia el mensaje pero yo creo que Dios nos detuvo ahí en una Palabra profética, Dios dice: No te contentes con la primera posición, el primer estado de Moisés aunque te parezca que ya tienes mucho quizás, ve a la segunda etapa, la etapa de la gloria, la Presencia, el Rostro, la dotación, los bienes que Dios quiere darte, no te quedes en el primer lugar, ve al segundo, ve a la nueva etapa.

Los Discípulos en el monte vieron la gloria de Dios y dijeron: Señor vamos a hacer tres tienda y vamos a quedarnos aquí, Él dijo: No, hay otras cosas, no se queden aquí, métanse en la aventura de descabezar gigantes, tener aventuras conmigo, vayan allí, hay un demonio que está afligiendo a un muchacho, vayan allí, libérenlo. Tenemos que ir más hondo, más, más, tenemos que ser insaciables en nuestro apetito y nuestra hambre y sed por Dios, y eso es lo que Dios quiere, un pueblo ambicioso, un pueblo que se atreva a pedirle a Dios cosas que lo aterren, esa es la Palabra de Dios para ti.

Pídeme hasta la mitad del Reino y yo te lo voy a dar. ¿Tienes tú el valor de decirle al Señor: Padre, yo quiero algo inusitado para mi vida y quiero que Tú hagas algo más allá, sin precedentes conmigo, en mí y a través de mí, y quiero Tu unción en una medida mayor de la que hasta aquí la he tenido, como Moisés quizás yo he estado disfrutando de buenos tiempo Contigo pero yo quiero algo más, yo quiero ver Tu Rostro, yo quiero intimidad. Quiero que me des una expresión tan poderosa de Tu Persona que me tenga que meter las rendijas de unas rocas para que me protejan porque la explosión va a ser tan grande que si no estoy protegido me vas a calcinar y me vas a convertir en carbón, eso fue lo que Dios le dijo: Métete en la esquina de esa roca y esa rendija para que cuando me veas no te destruya lo que vas a ver.

Yo le digo: Señor yo quiero eso, yo quiero que si me muero mirando Tu Rostro amén pero lo habré visto aunque sea un segundo o algo que tú me des que no tenga ejemplo ni precedentes, pidámosle al Señor cosas grandes, atrevidas y osadas, en esta tarde eso es lo que deseamos para ti.

Si tú no has tenido una experiencia con Jesucristo si quieres pasar aquí adelante, si quieres ponerte de pie, si quieres venir acá también puedes hacerlo, no vamos a estar con muchas cosas, pero si alguien no conoce a Jesús en ese nivel inicial y quiere entregar su vida al Señor ahora mismo el lugar está abierto. Si usted conoce a alguien que está a su lado que vino acá y que no conoce a Jesús mire, invítelo a subir acá y a orar por él, si usted sabe que no lo conoce venga acá, y si no, si ya usted lo conoce pero quiere como Moisés ir a otro nivel yo le voy a pedir que haga algo atrevido, se ponga de pie y diga: Señor, quiero conocerte en otro nivel, quiero conocerte en otra dimensión, hágalo como algo profético, no lo haga genéricamente, yo quiero sentir que esos huesos crujen cuando usted se ponga de pie porque usted va a estar haciendo algo muy serio ¿okay?

Y yo ahora mismo me he puesto de pie en mi espíritu para pedirle al Señor que me asuste y me aterre con Su provisión, y yo le pido al Señor que esta Iglesia sea formada de hombres y mujeres radicalmente comprometidos con el Reino de Dios, que el más pequeño sea como esos hombres de David. Yo no recuerdo cuál es la expresión pero el más pequeño hace huir a cien, de gente peligrosa para esta ciudad y para las fuerzas del diablo, peligrosa en el sentido de que toda maldad del enemigo tiemble ante la presencia de un miembro de esta Congregación no para gloria nuestra sino para gloria de Dios.

Que Dios empareje esta Congregación, que no hayan lugares de frío y de calor, todo pasión, todo entrega. Oh mi hermano si tú no estás allí pídele al Señor que te lleve allí, si tú no has sentido esa hambre y esa sed de Dios en tu vida pídele que te lleve allí, yo te puedo decir que es ahí donde yo vivo y que no hay nada que me calme esta hambre que yo tengo por la unción y la Presencia, y la aprobación, y el deseo de ver a Dios manifestarse como nunca antes.

Yo estoy aguantando allí porque quiero el premio mayor, no me den premios de segunda o de tercera categoría, yo quiero el premio mayor, quiero pegarme con el premio mayor y estoy dispuesto a esperar a que venga, y así yo te pido. El cristianismo no es cosa de juego, esto no es cosa de juego, nosotros lo hemos convertido en juego pero no es un juego, es una aventura, es una saga heróica lo que Dios quiere que vivamos. Dios quiere que la gente en generaciones futuras diga: yo la conocí, yo lo conocí de tu vida, que tus hijos te recuerden como un hombre que los selló como una imagen que le dura para toda la vida y que coman de esa imagen todos los días de su vida, eso es lo que Dios quiere, que dejemos algo aquí en la Tierra.

La mayoría de los cristianos se mueren y nadie se percata de que existieron, nosotros queremos hacer una diferencia. Yo te comisiono en el Nombre de Jesucristo, levanta tus manos ahora mismo, yo te comisiono en el Nombre de Jesús para algo extraordinario y declaro el bien de Dios sobre tu vida, declaro la dotación del Espíritu Santo, la llenura del Espíritu de Dios, dones siendo distribuídos, inquietudes, anhelos, oh, insatisfacción grande por donde estás y una petición: Señor, dame más, dame más.

Dame hijos o si no me muero. Ayúdame a dar a luz algo bueno, algo grandioso, algo admirable, algo que Tú apruebes, algo que traiga deleite a Tu corazón antes de yo morirme Padre. Yo declaro el bien de Jehová corriendo delante de esta Congregación ahora mismo, todo el bien de Dios corriendo, la Presencia de Dios que nos dé descanso y que nos movamos en ese reposo de Dios, ese reposo preñado de Dios donde están todos los nutrientes de una vida poderosa, fructífera.

Oh Señor un momento sagrado que te pedimos que Tú selles en Tu Libro Padre, escríbelo en Tu Libro Padre, que esto no sea simplemente algo pasajero, nosotros hacemos un pacto Contigo Señor, queremos ver Tu gloria y queremos que el Nombre de Jesús sea escrito esculpido en el lugar céntrico de nuestra voluntad y de nuestro ser, en ese recóndito espacio de las fundaciones de nuestro ser, allí en esa piedra angular esté la piedra y la unción del Espíritu Santo en nosotros en este pueblo Padre, séllanos y escribe el Nombre de Tu Hijo, somos propiedad de Él.

Esta Iglesia se consagra a Ti Señor, no nos dejes vivir vidas tibias, mediocres, generales, genéricas, vidas específicas, vidas consagradas. Oh Señor, pasa delante de nosotros y grita Tu Nombre en frente de esta Congregación Padre y séllanos, para gloria Tuya, para gloria Tuya, aleluya, gracias Señor, gracias, aleluya, amén y amén, gloria a Dios, gracias Señor, gracias Dios.

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