Sermón 9 de abril 2017: Estad quietos, y conoced que Yo soy Dios

A propósito de Sermones
[Samuel Acevedo]
  • Presenter: Samuel Acevedo
  • Fecha: April 9, 2017
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

Salmo 46, mientras abren ese Salmo y vamos a considerar casi el Salmo en su totalidad hoy, bienvenidos al Domingo de Ramos aquí, Domingo de Palmas, y mientras abrimos el Salmo 46 el texto clave del Domingo de Ramos creo que es Zacarías 9:9 ¿verdad? “Alégrate mucho hija de Sión, da voces de júbilo, hija de Jerusalén, he aquí tu Rey vendrá a ti justo y salvador, humilde y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.”

Ahora, no creo que se requiere gran, mientras estoy desarrollando este mensaje verán dónde encaja la Palabra profética que pronunció mi hermana Ibelice, pero me imagino que muchos estamos aquí esperando. El Señor te trajo a la Congregación León de Judá hoy y si es así bienvenido, esperando, rogando que nuestro Rey aparezca de una vez y nos rescate. Puede ser que nos rescate de una crisis financiera o tal vez una situación de salud, un ser querido luchando con cáncer u otra enfermedad terrible, como puede ser una relación, tu matrimonio tal vez, unos hermanos o unos amigos que ya no se hablen, un hermano en una tierra lejana que no devuelve su texto, su whatsapp ¿verdad? eso pasa en las familias, una hija o un hijo que tal vez te tiene desvelado por un tiempo ya y estás orando que tu Redentor llegue ya y que venga a tu rescate, si estás en eso bienvenido al club.

Ahora una pregunta: si Él llegar, tu Rey, tu Redentor ¿lo reconocerías, lo esperarías? y aquí voy a desarrollar una lección personal y ustedes van a tener el lujo de vivir esa lección conmigo. Un poco antes de la Navidad entré al servicio un miércoles en la noche en el santuario original con un corazón cargado y tal vez, no se escandalicen, tal vez a punto de perder la esperanza de que mi Redentor llegaría a tiempo ese día.

A propósito, noten: los Pastores que sirven en León de Judá asisten a León de Judá, Pastor Samuel ¿a cuál Iglesia tú asistes? yo voy a León de Judá, esta es mi Iglesia, el Pastor Roberto es mi Pastor, aquí lucho con mis dramas, aquí traigo mis cargas al Señor, soy un cliente más en León de Judá con mi propio drama delante del Señor y este es uno de ellos.

Y la carga era algo relacionado con el ministerio sin fin de lucro que tengo el privilegio de dirigir, el centro de recursos académicos, pero con raíces profundas tocando casi todo aspecto de mi vida. Muchos han vivido como un problema ¿verdad? digamos un problema financiero puede afectar sus relaciones, su salud también, etc., o tal vez un problema de su salud afecte igual sus relaciones y sus finanzas, era un problema con raíces ¿cuántos saben de lo que estoy hablando?

Y en 16 años ya estoy curado en salud, ya estoy acostumbrado a que el Señor llegue justo a tiempo con una solución milagrosa, yo vivo a la espera de la caballería, ya estoy acostumbrado a eso, pero esa tarde la situación parecía quizás más difícil que nunca y aunque no lo dije quizás en voz alta, ya estaba perdiendo la esperanza en mi corazón, es más, en lo recóndito de mi corazón tal vez sin yo mismo darme cuenta ya estaba elaborando un plan B culminante como el piloto de un avión buscando dónde es el escape aquí.

Son cosas que son difíciles de admitir y más compartir, especialmente como Pastor. Otro detalle, me tocaba predicar esa noche. Entré al santuario original poco antes de comenzar el servicio saludando a la gente, y mientras saludaba a la gente al acercarme a una hermana que de hecho agradezco al Señor por ella, dedico este mensaje al Señor Jesús y a esa hermana con ese don profético que no tuvo temor de compartirme esa noche.

Esa hermana me tomó de las dos manos con una intensidad y me sentó a su lado, si la vieran pareciera que eso de por sí es un milagro, okay, me sentó a su lado, tenía algo urgente que compartirme, Samuel ¿cómo estás? ¿cómo está Marina? parece que se me ve en la cara ¿verdad? lo que estoy pasando. Entonces me contó, me anunció: hace un par de noches el Señor me despertó con una carga para orar por ti y por Marina, y me dijo que te dijera: estad quietos y conoced que Yo soy Dios, estad quietos. Eso viene del Salmo 46 ¿verdad? lo conocemos, “Estad quietos y conoced que Yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. Jehová de los Ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah”, gloria a Dios.

Esa Palabra hermano no se lo que le hace a usted pero esa Palabra me sostuvo, me sirvió de estímulo no solamente esa noche, pero esas dos palabras “estad quietos” me ha servido como una bandera en estas semanas, en esta época. Es como si el Señor me dijera en esa noche: envié esa hermana en ese momento preciso para que me dijera: Samuel no te he pasado de vista, te oigo, te veo y vengo por ti, vengo en tu rescate, mientras tanto estad quietos. Mientras tanto necesito que estés quieto.

Como decía mi mamá muchas veces: “estáte quieto muchacho” diga a su vecino: estáte quieto, hace mucho tiempo que usted quería decirle eso a su vecino ¿verdad? estáte quieto (risas). Y en las siguientes semanas he estado tropezando con esas palabras por donde quiera incluyendo hasta el termo de nuestro violinista, pero él trabajo como nuestro director de inglés como segundo idioma, y en una reunión él llega con su termo con este mensaje, okay God I get it, I get it, entiendo. Como dices hasta en la sopa salía, be still Sam, entiendo.

En el momento que recibí esa Palabra reconocí sin duda que era de Dios, no problem, I get it God, pero me fue y sigue siendo una lucha conocer cómo se hace eso. Piénsalo: ¿cómo espera Dios que estemos quietos?

Estar quieto es más difícil de lo que tal vez parece. Los padres aquí parecen muy familiarizados con la expresión: estáte quieto. Lo han dicho quizás en un viaje al asiento de atrás en un viaje quizás de aquí a Nueva York, ¿cuánto dura eso, verdad? nosotros somos iguales, se nos hace difícil estar quietos, es interesante.

Una de las Palabras que he recibido en este tiempo vino de la hermana María Fernanda Alzamora, esposa del Evangelista Juan Carlos Alzamora, ella le compartió una Palabra al Pastor Roberto, yo no sé cuántos de ustedes se acuerdan, y ella le dijo al Pastor de parte del Señor que el Señor lo estaba llamando a luchar por estar quietos.

Interesante, una traducción de este texto lee en vez de decir: “estad quietos y conoced que Yo soy Dios” dice: “Para de luchar y conoced que Yo soy Dios”, o sea, tomando la Palabra de esa hermana Maria Fernanda y esta Palabra suena así: luchad para parar de luchar, ¿los confundí?

El Señor lo estaba llamando: “Tienes que parar para parar de luchar y conoced que Yo soy Dios.” Parece una contradicción pero no lo es, ¿sabe por qué? gramaticalmente estad quietos es una frase verbo, es algo que hacemos; más bien es algo que somos, un estado al que el Señor quiere que lleguemos como cristianos, cristianos que hemos entendido cómo estar quietos delante del Señor y conocer que Él es Dios, pero, ¿cómo se hace eso?

Tuve que venir ante el Señor y admitir: Padre, a la verdad, pensándolo bien no sé cómo estar quieto como Tú lo esperas, múestrame, enséñame. Yo les invito a ustedes a que hagan lo mismo, muéstrame Señor cómo estar quieto delante de Ti.

Y primero Dios me tuvo que mostrar lo que no era estar quieto, lo opuesto a estar quietos. O sea, la Palabra me tuvo que mostrar cosas que tuve que dejar de hacer que Yo estaba haciendo que eran lo opuesto a estar quieto, por lo menos tres cosas que Él me está llamando a dejar de hacer para estar quietos comenzando con la número uno: No te afanes, no temas, no te afanes.

¿Sabe? muchas veces en lugar de llamarnos a estar quieto encontrarán que la Palabra nos llama a no temer o no afanarnos, es lo mismo, es la misma declaración. Si no dice estad quietos te dice lo opuesto, no temas, pero es el mismo mensaje viniendo de parte del Espíritu Santo, como esta declaración en el versículo 2 del Salmo 46 que estamos leyendo juntos ahora. Declara el versículo 2 del Salmo 46: “Por tanto, no temeremos; aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; Aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su bravura.”

En otras palabras Samuel, no temas, no te desesperes ¿por qué? versículo 1: “Dios es un nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”, versículo 5: “Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana.” Versículo 7: “Jehová de los Ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob.”

Selah, casi nunca pronunciamos esa palabra. Los cantantes aquí saben lo que es esa palabra, es una indicación hebrea a los cantantes para que aquí guarden silencio y pausen, a eso es a lo que nos está llamando el Señor. Se oye bello ¿verdad? gloria a Dios.

Pero lo difícil es estar consciente: una cosa es declarar: “Dios está conmigo, Dios está conmigo” confesarlo, (cantando) “Dios es nuestro amparo, nuestra fortaleza”, lo difícil no es declararlo, sino estar consciente que Dios, ese Dios, el Dios de lo invisible está con nosotros y como quiera tememos, por más que nosotros lo declaramos, tememos.

¿Se acuerdan cómo Jesús se echó a tomar una siesta en la popa del barco mientras una tormenta violenta azotaba la cubierta del barco, cómo ellos reaccionaron? Jesús se está echando su siestita en la popa, el viento está destruyendo las velas, despiertan a Jesús y Jesús se levanta, yo me lo imagino con esa calma ¿y cuál es el problema? cuál es el problema, el problema hermano nos va a tragar, nos vamos a ahogar, ¿no te importa? literalmente dicen, ¿no te importa? nos va a tragar el mar Jesús, dicen, hello (sonidos del viento soplando). Calla, enmudece, estáte quieto, hubo gran bonanza.

El versículo 40 de Marcos 4 tiene a Jesús mirando a los Discípulos y preguntándoles: ¿por qué estáis así de amedrentados? ¿cómo no tenéis fe? “Entonces temieron con gran” ahora sí, si no tenían miedo, “con gran temor se decían el uno al otro: ¿quién es este que aún el viento y el mar le obedecen?” y la respuesta es que Él, el mismo Señor, el mismo Dios que se estaba su chopita en la popa del barco es el mismo Dios del Salmo 46: “Bramaron las naciones, titubearon los reinos, dió Él Su Voz y se derritió la tierra” es el mismo Dios, está con nosotros, y nos tenemos que entrenar a condicionarnos al hecho de que Él está cerca, Él está cerca y no temer.

Primero, no temas, no te afanes. La segunda cosa que tenemos que dejar de hacer si queremos conocer de estar quietos es: no hagas nada apresuradamente, no hagas nada apresudaramente, no te adelantes tomando el asunto en tus propias manos ¿qué quiere decir con esto? hoy está Dios diciéndote: Te veo, vengo por ti, dices: gloria a Dios, pero no sé si es que no le creemos o lo encontramos un poco lento, o perezoso, ¿por qué no le damos la mano? le damos la mano y lo ayudamos.

¿Te acuerdas cómo nació Ismael el hijo de Abraham? Dios le prometió a Abraham y a Sara un hijo a pesar de su edad avanzada, cerca de cien años tenía Abraham pero Dios se tardó en cumplir la promesa. Tal vez muchos de nosotros tenemos aquí una promesa que Dios nos dió hace años y nosotros estamos todavía esperándola.

Y Sara y Abraham decidieron darle a Dios una mano con la promesa. Abraham tuvo un hijo con Agar, Sara le dice a Abraham: mira, mete mano (risas) Dios entiende, tal vez esté en la Voluntad de Dios, gloria a Dios, mete mano y que Dios vaya contigo, y de ahí salió Ismael, Ismael.

Y hermanos como estaba declarando la hermana Ibelice: hasta el sol de hoy eso es un desastre la relación entre la descendencia de Ismael y la descendencia de Isaac. Tal vez Dios se puede glorificar en el asunto y lo hará porque nos ama y no nos abandona pero yo les puedo asegurar que no era el plan de Dios para Abraham y Sara, y un Ismael no es lo que Dios tiene en mente para ti tampoco.

En nuestra desesperación somos capaces de crear, tengan cuidado con esto mis hermanos, en nuestra desesperación somos capaces de crear un Ismael, un Ismael hermanos. Tal vez dejar la Iglesia o tal vez dejar tus estudios, o dejar tu trabajo, mandar un mensaje enojados en facebook y regarla por los cuatro vientos, y para salir uno de uno estiramos la verdad un poco ¿verdad? o las reglas del trabajo, o más peligrosamente la ley para salir de una prueba.

Consecuencias a veces graves acompañan nuestros Ismaeles. Dios en Su Amor y Su Gracia recoge los pedazos, limpia los baches que dejamos, no se aparta de ti, se compromete a trabajar contigo a pesar de ser cabeciduro pero no es lo que Él tenía en mente para ti. Estoy seguro que muchos de los planes que yo estaba fraguando en ese momento esa noche hubiesen dado a luz a un Ismael, quién sabe si hoy día yo estuviera aquí, Satanás hubiera impedido que hoy en este día usted oyera este mensaje si hubiera elaborado mi plan B y no esperado a quien llegó, gloria a Dios, al tiempo de Él y de la manera de Él.

Pero imagínate: un día en la gloria explicando al Señor, el Señor preguntando: Samuel ¿qué estabas tú pensando, por qué hiciste eso? ¿no te dije Yo que venía por ti? ¿por qué no me esperaste?

No te apures, yo estoy seguro que ahí ya corriendo por el patio tengo un par de Ismaeles ya que Dios en Su soberanía me ha visitado con Su Gracia, pero yo lo que quiero es la perfecta Voluntad de Dios para mi vida y eso es lo que quiere usted.

Número tres, la tercera cosa que tenemos que dejar: no guardes pensamientos negativos, no guardes pensamientos negativos. Ira, rencores, resentimientos, etc. Tal vez tus temores no te llevarán a hacer algo apresurado, es más, quizás ni siquiera estás en posición de hacer nada, pero en lugar de eso internalizas tu temor, internalizas tu estrés y te envenenas tú mismo guardando rencores contra gente que quizás no ve las cosas como tú o que estás convencido que te han hecho daño, o que te han quitado algo, o negado algo que tú piensas que mereces, un patrón, un ex amigo, un ex esposo, una ex esposa, un Pastor, ese rencor al pasar el tiempo se convierte en resentimiento, dale al resentimiento un tiempo y viene a ser amargura, amargura contra el mundo entero en tu corazón y a la larga convirtiendo tu corazón en un basurero, tu corazón, el templo del Espíritu Santo, contristándolo dentro de ti.

Eso nos advierte Efesios capítulo 4, eso es como tomar un dumpster y regarlo aquí en frente al altar y convertir eso en tu corazón. Estar quietos requiere que quitemos como dice Efesios capítulo 4 versículo 31: “Quitad toda amargura, enojo, gritería y maledicencia, y toda malicia; antes, sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándonos unos a otros como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” Oigan el mensaje del Pastor la semana pasada acerca de la gracia, es la misma idea.

Aquí estad quietos y conoced que Yo soy Dios es un llamado a dejar que Dios pelee nuestra batalla con las armaduras de Él y no las nuestras, las armas de Dios no son de este mundo pero son más efectivas. Es más, uno de mis textos favoritos en este Salmo glorioso para mí es el versículo 9: “Nuestro Dios es el Dios que hace cesar las guerras hasta los fines de la Tierra, que corta el arco, que quiebra la lanza, que quema los carros en el fuego” el método de Dios tal vez no es el método que usted prefiere porque el método de Dios es exterminar guerras y contiendas de una vez y establecer Su paz, Su bienestar.

No ganas tú, no gana ella, no gana el otro, el que ganó fue Dios y si nosotros somos Su criatura, si tú eres la niña de Sus ojos y Dios gana, hey, ganaste tú también, más hubieses tal vez tú perdido en ese embrollo. No te preocupes por intentar amoldar los corazones de otros, estáte quieto. No te preocupes por los corazones de otros, eso no se toca, eso no nos toca a nosotros.

El corazón del Rey dice la Palabra y de todo el mundo está dice ¿dónde? en la Mano de Jehová, y si de algo te tienes que preocupar usa esa energía para ocuparte de tu propio corazón, tu propio corazón, en serio, ¿qué ve Dios al ver tu corazón?

Cuando estés a solas delante del Señor trae eso y muchos de estos resentimientos, rencor, amargura, cuando se antojan visitarnos es precisamente en nuestros momentos de oración, un bombardeo en ese momento. Abrimos la Palabra, nos estamos quietos y Satanás lo menos que quiere es que usted tenga comunión con el Espíritu Santo. “A ti te encanta la amargura, a ti te encanta el rencor, ¿te acuerdas lo que te hicieron?” mire y usted desgasta ese tiempo precioso en veneno cuando debes decirle al Señor: hazme un hombre de amor, que tú veas amor, benignidad, misericordioso, una práctica de perdonar ofensas, que Dios no encuentre nada que limite Su Gracia en ti y de eso se trata.

Yo quiero que mi corazón sea un canal limpio por el cual corra la Gracia de Dios y me alcance Su Gracia y Su revelación, de eso se trata, y deja que Dios se encargue de los corazones de otros. Entrégaselos a Dios, trae tu lista de enemigos, Nixon parece que tenía en una caja fuerte (ríe), mira trae tu lista de enemigos, sácala y no salgas de aquí sin traerla a los pies del Señor, mejor dicho, clávala en la cruz y déjala allí; es más, especialmente si tú eres uno de esos enemigos.

Muchos de nosotros cargamos resentimientos contra nosotros mismos redargüidos por Ismael, deja eso, la sangre de Cristo cubre multitud de pecados, el Señor te perdonó. Si Dios te dice: Te amo tú le dices: gracias, si Dios te dice: Te perdono tú le dices: gracias, si Dios te dice: Borrón y cuenta nueva tú le dices: gracias Jesús; clávalo a la cruz y no dejes que eso te cargue tampoco.

Mis hermanos: si eso es lo que tenemos que dejar de hacer ¿cómo es estar quietos Pastor? ¿cómo dice el versículo 10, de nuevo? estad quietos ¿y qué? y conoced que Yo soy Dios. Otra traducción: para de luchar y conoced que Yo soy Dios. Para de luchar por ser el jefe de tu propia vida, de tu propio mundo y conoced que Yo soy Dios, y no tú.

Otra manera en que ese texto ha sido traducido es esta: “Estad quietos y conoced el Yo soy.” Eso es una manera legítima de traducir esa frase hebrea, estad quietos y conozcan. Llegas a conocer el gran Yo soy y eso es lo que Dios quiere a través de eso. Usted ve una lucha, usted ve un problema, usted ve un reto, usted ve su peor pesadilla desarrollándose delante de usted, usted ve un león que lo quiere tragar vivo, Dios ve una oportunidad de mostrarte Su gloria, Dios ve una oportunidad para que usted de una vez sepa quién es verdaderamente, usted ha cantado del Dios Todopoderoso, del Dios invencible en batalla, el Dios que provee, el Dios que sana, el Dios vivo, el Dios que resucitó de entre los muertos, pero hasta que usted no esté en un buen aprieto no lo va a conocer, no lo vas a conocer, y si estás luchando, y estás tratando de maquinar y salirte con la tuya, yo voy a resolver esto, confieso que Dios es mi Salvador, mi rescatador, pero sigues luchando el Señor en Su amor paternal te agarra y te dice: Oye muchacho estáte quieto, déjame eso, déjame trabajar aquí, déjame aquí y mostrarte Mi gloria.

Yo te oigo dice Tu Redentor, vengo por ti. De nuevo ese texto en Zacarías lee: “Alégrate mucho hija de Sión, da voces de júbilo hija de Jerusalén; he aquí tu Rey vendrá a ti” y hasta aquí nosotros todos decimos: gloria a Dios, pero luego sigue: “justo y salvador, humilde y cabalgando sobre un asno” no un caballo de guerra, “sobre un pollino” además, “hijo de una asna”, entra el Señor cabalgando sobre un pollino de una asna, aquí llegué a tu rescate.

Y tú no dices nada pero tú lo miras un poco raro y el Señor dice: ¿No soy lo que esperabas? no Señor yo esperaba Tú sabes como en las películas mexicanas esas con todos Tus powers, y revólveres por donde quiera, y rodeado de una caballería, no sé, como el héroe del Señor de los Anillos, algo así, pero ¿ni siquiera encontraste la mamá, tenía que ser el pollino?

¿Sabe? Él no tiene que llamar la atención cuando llega, Él es el Rey de gloria, de gloria, la gloria del Señor le sale por los poros. Su Presencia es gloria suficiente.

Puede ser que resuelva tus asuntos precisamente como esperas que Él lo haga o puede ser que tenga otro plan, un plan que tal vez usted no entiende pero un plan que le traerá a él gloria y que te llevará a entenderlo mucho más profundamente que antes. Lo importante es que llegó tu Rey, llegó tu Rey y Dios nos libre de que Él no nos encuentre esperándolo.

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