Sermón 19 de febrero 2017: Una vida de persistencia

A propósito de Sermones
[Dr. Roberto Miranda]
  • Presenter: Dr. Roberto Miranda
  • Fecha: February 19, 2017
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

Mateo 15 versículos del 21 al 28, son dos pasajes que están vinculados el uno al otro, uno se encuentra en el Evangelio según San Mateo, el otro se encuentra en Marcos también, son pasajes que relatan el mismo evento pero con perspectivas complementarias, y quiero hablar acerca de, voy a completar un ciclo sobre la oración. Este es el cuarto mensaje, creo que nos había denegado ya varias veces acceder a que nosotros pudiéramos usar esos estacionamientos que de tanta bendición han sido a través de los años para nosotros.

Ninguna iglesia prácticamente en la ciudad de Boston, iglesia urbana en el centro de la ciudad tiene el beneficio que tenemos nosotros de tener acceso a tanto espacio para estacionamiento y todo eso fue como resultado de un tiempo de oración que nosotros tuvimos donde una hermana que conocía de nuestra situación, a través de nuestras oraciones, ella oyó, miembro de la Iglesia, y eso movió un montón de factores que terminó atrayendo la presencia del mismo alcalde de la ciudad de Boston acá.

Antes de eso inclusive yo les he dicho que cuando nosotros llegamos acá esos espacios allí estaban destruidos, esos lotes donde nosotros nos estacionamos, y poco tiempo después que llegamos acá supimos que el departamento de alcantarillados iba a relocalizar todas sus facilidades y toda su planta física para estar aquí mismo al lado de nosotros, y cuando yo supe que ellos venían para acá y que ellos iban a habilitar esos espacios para estacionamiento yo sentí claramente que el Señor estaba respondiendo a nuestras oraciones, porque desde ya nosotros estábamos pensando: ¿qué va a pasar cuando nuestra Iglesia siga creciendo, cómo vamos a encontrar estacionamiento? y en ese tiempo ni siquiera la ciudad de Boston había puesto en estas áreas estacionamiento solamente para residentes, pero aún así ya yo me preocupaba por eso.

Y el Señor respondiendo nuestras oraciones, justo en esa semana había una oración como en todos esos tiempos en que habíamos orado, yo pienso que el Señor reubicó algo tan grande como una agencia de la ciudad; perdónenme si yo sueno presuntuoso pero ¿cuántos creen que Dios puede hacer cosas extraordinarias? Dios cambia el corazón de una ciudad para bendecir a Su pueblo y de tanta bendición que esta Congregación ha sido.

Y en respuesta a la oración, diga: insistencia, porque de eso se trata este pasaje, del hecho de que cuando nosotros venimos ante la Presencia de Dios tenemos que ser insistentes, tenemos que ser atrevidos porque yo, generalmente no me gusta estarle pidiendo favores a nadie ni tocando puertas, es contrario a mi temperamento, pero sabiendo de la necesidad de mi Congregación llamé al departamento de alcantarillado varias veces y varias veces me lo negaron, la última vez en una forma un poquito descortés, pero el Señor escuchó nuestras oraciones, movió el corazón del rey, en este caso el corazón del alcalde Menino para interceder a favor de nosotros, no interceder, él les ordenó prácticamente que cedieran esos espacios y hoy podemos disfrutar de ese maravilloso recurso que tenemos allí.

Y ¿sabe qué? no se lo diga a nadie, les voy a decir algo aquí. Sabe que yo creo que pusieron ese hotel allí, el Humpton Inn, yo creo que Dios tiene un propósito con él también y con nosotros, yo creo que un día vendrá gente y se va a hospedar allí cuando vengan a conferencias y a otras cosas por lo que Dios va a hacer aquí, y Dios ha ido preparando este lugar estratégicamente, y cuando nosotros llegamos aquí esto era un gran infierno, y Dios ha ido arreglando todo esto.

Hoy en día yo me sorprendo de que la última vez que yo fui al aeropuerto, salí de aquí de la Iglesia en la noche el miércoles a buscar nuestra hija que venía de un viaje en Washington y me tomó seis minutos llegar hasta el Logan Airport, estamos en el centro de todo aquí, si queremos ir al downtown estamos ahí a tres o cuatro minutos en buen tráfico, etc. Este es un lugar muy céntrico hermanos, el centro de la ciudad, pero no era así el centro cuando nosotros llegamos acá, al contrario, nadie quería venir a este sitio. Pero cuando Dios da la visión y cuando hay un deseo de que el Reino de Dios sea expandido, y estamos dispuestos a ser sacrificiales Dios entonces nos bendice, nos despertamos un día y estamos rodeados de gloria, cuando uno ama al Señor de esa manera, porque para nosotros no fue una promoción, fue una democión venir a este lado.

Nosotros estábamos como ustedes saben antes en Cambridge en una área muy escogida y muy elegante de la ciudad de Cambridge que Dios nos había regalado pero escogimos venir aquí porque sabíamos que había una misión que cumplir acá. Entonces cuando le damos a Dios Dios entonces se goza en bendecirnos y prosperarnos. Hoy en día esta es una de las áreas más cotizadas de aquí de la ciudad de toda la ciudad de Boston para gloria de él y todavía no hemos visto todo lo que Dios puede hacer.

Pero quiero decirles hermanos que Dios responde a un pueblo que ora, Dios responde a un pueblo que cree que Dios puede hacer grandes cosas a favor. Dios responde a un pueblo que insiste y que se atreve a tocarle la puerta al rey, y a entrar como Esther en la recámara donde no te han invitado porque hay que presentarle una petición urgente al rey, y Dios prepara el corazón del rey en respuesta a nuestras oraciones, y este es un pasaje que nos habla de venir ante la presencia del rey y presentar nuestras peticiones a veces cuando el rey no quiere escuchar de nosotros.

Si usted lee otro pasaje complementario en Marcos usted se da cuenta que Jesús no quería que nadie supiera dónde estaba cuando esta mujer se acercó a Él, Él estaba buscando un descanso. Y como pasó tantas veces cuando el Señor no estaba esperando venía una de esas personas desesperadas y atrevidas, y ella vino de esa manera intempestiva, y le dijo al Señor: Señor tengo un problema, tengo una necesidad, como lo hizo Bartimeo, como lo hizo la mujer con el flujo de sangre, acabo de poner mis notas a un lado y les voy a predicar solo en el Nombre del Señor.

Esta mujer y el diálogo que ella tiene con Jesucristo ejemplifican valores y principios importantes de la vida de oración y de cómo relacionarnos con Dios. Lo primero que yo veo en esta mujer es esa idea de urgencia, y muchas veces Dios no va a contestar nuestras oraciones hasta que nosotros no nos sintamos desesperados. Es más, Dios a veces escucha nuestras oraciones como así a medias, genéricas y Él dice: Voy a esperar hasta que tú llegues al punto de desesperación, porque al Señor le gusta que nuestras oraciones sean claras y sean específicas, por eso en la Biblia hay tantas situaciones donde Dios responde a gente que tiene un sentido de urgencia.

Y por eso yo le digo a veces a las personas: mira, si tú no estás dispuesto a incomodarte y salir aunque sea de tu asiento para recibir una bendición de Dios, ah porque yo, Dios me puede bendecir aquí igual que me bendice allá, y a veces tengo que pasar por encima de la gente para salir del asiento; hay algo cuando uno hace esos gestos simbólicos que desata el Poder de Dios.

Dios quiere que nosotros aprendamos que la oración es ultra importante, cuando nosotros le damos tiempo e importancia a la oración. Muchas veces yo me acuesto temprano porque tengo que levantarme temprano para orar, no es por ninguna otra razón, porque yo sé que si quiero orar tengo que hacerlo en las horas tempranas en la mañana porque si no el resto del día no lo voy a hacer, es decir uno tiene que planificar para orar. Ahora si la oración es algo que tú haces mientras estás comiendo un sandwich a la hora del almuerzo entonces yo creo que, eso tiene que ver, porque a Dios hay que darle, a Dios le gusta que nos vistamos bien para venir ante la Presencia del Rey, si el Rey te convoca será mejor que tú vayas bien vestido y así tiene que ser con la oración, y Dios responde a ese sentido de urgencia y de necesidad. Esta mujer tenía la bendición por así decirlo de que tenía una gran crisis en su vida.

Esta mañana yo prediqué ese mensaje y se me acercó una mujer africana, y me dijo: Pastor, su oración me bendijo, ella es nueva en la Iglesia, me dijo: mi hija vive en un país de Europa, ella es una mujer ya crecida y desarrollada, y tiene un demonio que la persigue por decirlo, sexualmente, tales cosas existen, yo he conocido personas en esa situación, y que la posee, tiene un sentido de posesión de ella, esta, gracias.

Y me dijo: ore por favor para que Dios la sane. Estos no son cuentos de hadas, son cosas muy reales, y esta mujer aquí dos mil años atrás tenía una situación parecida, su hija estaba poseída por un demonio, y ella tenía el beneficio de que esa energía que ella tenía, ese amor que tenía por su hija la impelía y le daba un sentido de urgencia.

¿Ustedes recuerdan que yo he dicho muchas veces que hay que tener pasión para orar y hay que llevar la petición a un nivel de gran concentración para que Dios muchas veces responda? Y he aludido a esa oración de Jabes donde dijo: ¡oh, si Tú me bendijeras y ensancharas mi territorio, y si Tu Mano estuviera conmigo, y me libraras del mal” y dice que el Señor le otorgó lo que pidió, y yo he dicho que ese ¡oh! de Jabes era un ¡oh! de: “estoy harto Señor, necesito una intervención de parte Tuya”. Tenemos que llegar a ese ¡oh! para que Dios responda, tenemos que darle importancia al venir delante de la Presencia del Señor.

Y tenemos que presentarle al Señor una petición concreta, una petición específica, ella vino delante del Señor y le dijo: Señor mi hija está gravemente afligida por un demonio. Fíjese que lo primero que ella dijo fue: Señor ten misericordia de mí, Señor hijo de David ten misericordia de mí y eso fue como la antesala a la oración.

Bartimeo le dijo lo mismo al Señor Jesucristo cuando iba caminando por la calle, Señor ten misericordia de mí, y le dijo a los discípulos: déjenlo acercarse, y entonces le preguntó: ¿y qué tú quieres que Yo haga? Señor, que recobre la vista, esa es la segunda parte siempre de la oración, es cuando le presentamos al Señor una oración concreta, una oración específica, y tenemos muchas veces que decirle al Señor con lujo de detalle lo que queremos que Él haga por nosotros, y tenemos que tomarnos tiempo, y muchas veces el Señor nos va a llevar artificialmente a ese punto.

Y yo creo que ese diálogo que el Señor establece con esta mujer es precisamente para llevarla a ese punto de enfocar su oración y de trabajarla, y desarrollarla delante de Él, y por eso es que el Señor le da ese rechazo inicial. No es porque el Señor hubiera venido a predicarle a todo el mundo, Él dice: Hija, yo solamente he venido para los hijos de Israel, pero el Señor en otras ocasiones hizo claro que Él había venido para salvar a los perdidos.

El Señor mandó a los discípulos a ir por todo el mundo a predicar el Evangelio y en Su primera aparición pública el Señor dijo: Me ha ungido para traer buenas nuevas a los presos, a los ciegos, a los que están deprimidos, Él no hizo acepción de personas. Él sanó al hijo del siervo del centurión por ejemplo y otras ocasiones en que Él ministró.

Cuando Él le dice: Yo no he sido llamado sino a las ovejas de Israel yo creo que lo estaba haciendo para provocar en ella una reacción para llevarla a través de un diálogo, porque primeramente Él sabía que ese texto iba a ser usado por muchas generaciones a través de los siglos para entender muchos principios de relación con Dios, para aprender a orar efectivamente, el Señor era un maestro sublime. Y entonces Él estaba trabajándola a ella para llevarla a ese punto de que una palabra de fe saliera de sus entrañas, una palabra certera saliera de su corazón y así pasa muchas veces con nosotros, Dios, cuando entramos en oración, por eso no podemos subestimar la complejidad de la oración.

Este texto nos enseña que la oración es una ciencia y es que la oración es una ciencia, y muchas veces porque subestimamos la complejidad de la oración, y que la oración muchas veces está destinada para cambiarnos a nosotros primeramente y a enseñarnos cómo relacionarnos con Dios, a iluminarnos acerca de la verdadera naturaleza de nuestras luchas que estamos presentando ante el Señor al desarrollarlas delante de Dios bajo esa iluminación del Espíritu Santo el Señor está no solamente queriendo responder a nuestra necesidad inmediata sino también llevarnos a un nivel más alto, más profundo de relación con Él.

Y por eso yo siempre digo que la oración no solamente cambia el corazón de Dios sino que cambia nuestro propio corazón. Para mí orar, quizás yo he usado esta imagen antes, es como sentarme en el couch, en el sofá de un psiquiatra y allí yo cierro los ojos y comienzo a hablar con Dios, y me doy cuenta que mi psiquiatra divino está escuchando mis oraciones, y que el mismo acto de yo presentar mi necesidad delante de Dios es como un acto de psicoanálisis y de sanidad interior donde yo en un sentido saco y echo fuera mis demonios presentando mis necesidades delante del Señor y desarrollando mis peticiones delante de Dios, a mí me gusta tomarme tiempo.

Y yo creo que esta parte en que el Señor le dice a ella: mira, Yo no he sido llamado para sanar gente como tú, y ella le responde, y entonces el Señor le responde, ese momento está diseñado para mostrarnos que la oración es interacción también entre Dios y nosotros. Así como esta mujer no simplemente le dijo, el Señor la sanó y se fue ya feliz y contenta, el Señor, porque la oración es proceso, y lo que yo veo aquí es que este momento es un proceso; el Señor habla, ella escucha, responde y entonces el Señor responde y vuelve ella a hablarle, y finalmente entonces viene la Palabra, no es una lista de compras que uno hace y uno ve eso continuamente en la Escritura.

Cuando la mujer con el flujo de sangre se acerca secretamente al Señor y extiende su mano, y toca el borde del manto de Jesús, y siente que una descarga sale de Jesús, y entra a su cuerpo, y ella sabe que ha sido sanada ¿qué hace ella? ¿ella se va a escurrir calladita y piensa volver otra vez a su vida secreta, anónima, solitaria donde ha vivido bajo doce años de rechazo porque es impura? tiene un flujo de sangre y eso la hace impura. Acostumbrada a su anonimato, acostumbrada a su soledad ella piensa: bueno, recibí lo que necesitaba y ya me voy para mi casa porque tengo lo que necesito, y el Señor le dice: no es tan fácil, venga acá, quiero hablar con usted.

¿Quién me tocó? dice el Señor, los discípulos que siempre eran sencillos en su manera de pensar: pero Señor si todo mundo anda tocándote, esto es una multitud, dice: No, no, alguien me tocó porque poder salió de Mí, había fe en ella y el Señor sintió, fue un estremecimiento de Su Poder que salió de Él, y Él la llamó. Y dice la Biblia que ella le contó todo lo que había pasado en su vida, por eso es que sabemos quién ella es y por eso sabemos que había estado con muchos médicos y una cantidad de cosas, Él escuchó porque al Señor no le interesa solamente un resultado rápido, al Señor le gustan los procesos.

Y para mí lo más importante de la oración no es el resultado, es lo que pasa cuando tú hablas con el Señor, tú te sumerges en Sus aguas y entras en un diálogo con tu Papá, y al tú hablar con tu Papá tú sientes Su cariño, tú sientes Su cercanía, tú sientes Su Poder, y eso te sana, te ministra, tú hablas acerca de tu necesidad y el Señor está allí sentado también tomándose Su café con leche sentado contigo y escuchando tu petición, y deleitándose en conocer así con intimidad lo que está pasando, Él lo sabe pero Él quiere escucharlo de ti, como uno conoce la psicología de un niño de un año pero qué bueno cuando ese niño se sube a tus piernas y tú lo acaricias, y estás allí sintiendo su calor, eso es bello.

¿Y sabe que Dios es así? a Dios le gusta pasar tiempo con nosotros. Esta mujer en su diálogo con Jesucristo Él no quiere que se vaya, Él puede dar ya una Palabra para que se sane su hija, ¡no lo hizo! Él quiere conocerla, Él quiere saber un poco más acerca de ella, Él quiere deleitarse en esa manifestación de fe que sale de su corazón. Él quiere también bendecirnos a nosotros dos mil años después leyendo este pasaje sacándole un poco más de texture, de textura, de riqueza a ese momento porque Dios es un artesano y los artesanos no solamente se deleitan con el producto final, sobre todo se deleitan en el proceso creativo mismo. Y cuando tú te tomas tiempo para desarrollar las cosas y dices: no, no, espera, cógela suave, no vayas tan rápido, quiero oír más de ti, al Señor le gusta.

Uno de los pasajes más maravillosos de la Escritura es en el Libro de Génesis en el tiempo de la creación, dice que Dios descendió para tener comunicación con Adán y Eva. Yo no sé cómo era eso, si fue un viento suave, fue una presencia que se condensó, la divinidad en una epifanía como se llama en la teología, no sabemos, el caso es que Dios estaba buscando a Adán y Eva para tener comunicación con ellos y no los encontró.

Pero esa idea de Dios descendiendo al jardín para hablar y comunicarse con Adán y Eva nos muestra algo y es que a Dios le gusta tener comunión con su criatura y la oración es el mejor espacio para eso, cuando tú te tomas tiempo para desarrollar tu petición.

Una madre con un hijo pródigo y resistente al Señor que está en caminos malos y destructivos viene ante el Señor, y no es cuestión de que le diga al Señor: Dios mío tú conoces a Juaniquito, bendícelo y ten misericordia de Él, no, esa madre debe tomarse tiempo. Señor: te presento a Juanito, Tú conoces su corazón, Tú sabes cuán rebelde ha sido a Ti, y yo sé que te ha ofendido pero Tu eres un Dios de misericordia, Tú lo dices en Tu Palabra, recuerda cómo el hijo pródigo fue bendecido y perdonado por su padre. Señor te pido que toques su corazón, sana su vida, cámbialo, mira esos muchachos con quienes él está que lo están llevando por un camino equivocado, establece una pared en el Nombre del Señor entre ellos y Juanito.

Trata con su corazón, yo sé que él ha sido herido por la ausencia de su padre, yo sé que tiene rebeldía contra la autoridad porque su papá abusó de mí y de él también, y de mis otros hijos. Padre cambia su corazón rebelde y sánalo para que él pueda sujetarse a la autoridad y buscar de Ti, y Tú sabes Señor que hay un linaje en su familia de perdición y que hay una maldición generacional de alcoholismo, de drogadicción, de abuso físico, de sexualidad desaforada. Padre yo te pido: quebranta en el Nombre de Jesús esa cadena de maldición familiar y te pido que lo sanes, y que lo hagas una nueva criatura, y establezcas una nueva generación con él, yo lo reclamo en el Nombre de Jesús para Ti Señor y declaro que Él será un gran hombre de Dios, y que te servirá todos los días de su vida.

Que así como el diablo ha querido, y alguien tal vez está orando esa oración por su hijo, así como el diablo ha querido gozarse en su perdición yo declaro que Tú le sacarás provecho mil veces en el Nombre del Señor y lo usarás grandemente para Tu gloria y Tu honra. Y Padre si yo lo he ofendido, y si lo he descuidado, y si hay algo en mí que ha contribuído a esa situación perdóname a mí primero Señor, y yo te pido perdón, y te pido que me des sabiduría.

Yo podría estar aquí diez minutos hermanos orando por Juanito sin conocerlo, y así tiene que ser nuestra oración porque la oración está vinculada a una, y mientras tú oras el Espíritu Santo te va a ir iluminando ¿sabes? y te va enseñando: Sí, ora por esa situación con su papá, ora por esa rebeldía, ora por esa herida, ora por esa masculinidad insegura, y entonces tú estás enviando bendición, bendición en esas diferentes áreas, y tu oración deja de ser simplemente una lista de compras y se convierte en un diálogo, y el Señor está allí escuchando y dice: Dame más, dame más, quiero escuchar más de ti, voy a responder.

No solamente estás orando y pidiendo por tu hijo, tú estás profetizando y declarando cosas también. Y Padre: te doy gracias porque ya es un hecho, yo lo veo sanado, yo lo veo restaurado, yo lo veo un hombre fuerte en el Espíritu, yo lo veo haciendo proezas en el Nombre de Jesús para gloria Tuya y rescatando a otros jóvenes que están en la misma situación, gracias Señor te glorifico, gracias porque Tú eres misericordioso y no dejas a los tuyos en vergüenza, yo sé que ni una sola palabra que yo he dicho delante de Ti caerá en tierra sino que Tú cumplirás todo lo que yo he declarado.

Esa es una oración desarrollada desde las entrañas hermanos, es diálogo, es palabra de amor, es validación de la Gracia de Dios, es sanidad, es psicoanálisis personal, es sanidad que fluye a través de nosotros, todas las cosas y el Señor está allí y dijo: ¿sabes? me gustó tanto esa oración que quiero que vuelvas mañana y sigas un poquito más, no te la voy a contestar todavía porque me gustó lo que me dijiste, esa canción quiero que me la cantes otra vez.

Pero ya Dios está comenzando a obrar en Juanito ¿sabe? ya la Palabra comenzó, ya su corazón, Juanito allí en otra parte de la ciudad de momento ¡pin! algo le pasa en su espíritu. Una cosita, un pequeño mover del Espíritu de Dios, una insatisfacción leve con el estilo de vida que él está viviendo, algo que le desagrada de momento en la conversación que está teniendo con su amigo, y dice: hum ¿qué será eso? y vuelve otra vez, y continúa; algo pasó, se plantó una semilla, ya Dios comenzó a obrar, ya Dios comenzó a crear circunstancias alrededor que van a cambiar la vida de Juanito, eso es parte hermanos de lo que pasa.

Esa es la oración y eso es lo que yo veo aquí en este diálogo entre Jesús y esta mujer cananita, es el Señor provocándola, azuzándola, yo quiero ver lo que hay dentro de ti, si yo te digo que eres un perro prácticamente y que no mereces la comida que sale de la mesa, vamos a ver que Yo voy a ver si tú quieres verdaderamente lo que me estás pidiendo o si te vas a ir ofendida porque no te gustó lo que Yo dije, gloria a Dios que ella se quedó.

Pero el Señor le dijo: La comida de los hijos no es para los perrillos, y el Espíritu Santo yo creo que le dió a ella la respuesta precisa: bueno Señor está bien, si Tú me quieres golpear amén, Tú eres Dios, pero recuerda algo Señor, que aún los perrillos, ¿Tú me dices que soy un perrillo y que mi hija es una perrilla? bueno, recuerda que aún los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa.

¿Qué pasó allí? ahí hay un principio de oración muy poderoso y es lo que yo llamo los procedimientos judiciales de Dios, que Dios obra por medio de Su Palabra, y lo que nosotros estamos viendo aquí en persona es algo que nosotros lo vemos en medio de las promesas de Jesús y todo esto: la Biblia es un documento legal, la Biblia es una constitución, la Biblia es un compromiso viviente que Dios ha hecho con Su creación. En todos estos relatos, todos estos pasajes, todas estas promesas, todas estas declaraciones en los diferentes Libros del Nuevo Testamento y del Antiguo, todo eso es el compromiso de Dios con Su creación, las expectativas de Dios en Su creación, las obligaciones y privilegios, todo está codificado aquí.

Este es un universo que Dios creó que si uno lo mira en su abismo le da náuseas de lo grande y lo profundo que es, la Biblia es así, y cuando nosotros oramos debemos orar desde la plataforma de lo que está Escrito, por eso es tan importante que seamos un pueblo de la Palabra.

Hermano: si usted quiere ser maduro en la fe métase en la Biblia, léala de cabo a rabo, léala varias veces a través de su vida, memorícese pasajes enteros si usted puede, versículos que usted pueda recordar en su ADN que esté programado allí, si usted se siente débil debe decir: todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Si usted ha ofendido al Señor que usted recuerde que Dios dice: venid y estemos a cuenta, si vuestros pecados fueren rojos como la grana vendrán a ser blancos como blanca lana, que si usted está enfermo que la Palabra dice: Jehová es mi sanador, que si usted tiene necesidad dice: nada faltará a aquéllos que confían en el Señor, si usted se siente tímido cuando quiere hacer algo y no sabe si va a salir bien o no usted recuerde que la Palabra dice: no serán avergonzados cuantos en Ti confían, and on, and on, and on, and on.

¿Se siente culpable? usted diga: si Dios justifica ¿quién condenará? el que no escatimó ni siquiera a Su Hijo ¿cómo no nos dará juntamente con Él todas las cosas? Si usted siente que lo que está pidiéndole al Señor es demasiado grande recuerde que Dios dice: clama a mí y Yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.

¿Se siente deprimido? recuerde lo que dice la Palabra: por nada estéis afanosos sino sean conocidas todas vuestras peticiones con toda oración y ruego, y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento mantendrá vuestros corazones en Cristo Jesús. Si se siente ansioso recuerde que la Palabra dice: Tú guardarás en perfecta paz a aquél cuyo pensamiento en Ti permanece.

La Palabra tiene que estar viva en usted y usted tiene que ser como un abogado que cuando se presenta ante la corte lleva la constitución en su mano y los precedentes legales que tienen que ver con el caso suyo, y usted saca de su repertorio los precedentes, y le dice al juez: sí señor juez, yo vengo aquí para mi cliente y esto es el precedente, mi caso está presentado conforme a ese precedente y yo digo que él no es culpable, y que merece la consideración de la corte, y el juez aunque no esté dispuesto o de mal humor dirá: tiene razón, esa es la ley del estado y yo respondo a su necesidad positivamente.

Cuando el Señor le dice a ella: no es justo darle la comida de los hijos a los perros ella dice: okay ahora te agarré, y le dice: sí Señor pero aún los perrillos comen de las migajas, y el Señor se ríe y le dice: me agarraste, me agarraste, y yo creo que le salió al menos una sonrisa de placer, e iba a decir una ilustración pero no la voy a decir porque creo que no conviene que es muy parecida a eso.

A nosotros nos deleita cuando nuestros hijos y nuestros pequeñitos dicen algo que puede parecer insultante para otros pero para nosotros es indicio de confianza y de una ocurrencia, los muchachos tienen esas ocurrencias que nos deleitan, y el Señor se agrado de la ocurrencia de esta mujer. Y Él dijo: la verdad que tu fe es grande, hágase contigo conforme a tu petición, ahora mismo tu hija; vete, vete que ya tu hija está sanada.

La Palabra de la mujer fue lo que sanó a la hija ¿sabe? la Palabra de la mujer cuando entró en contacto con el Poder de Jesús a cuántos kilómetros de distancia, no sabemos, experimentó una sanidad inmediata porque su Palabra, ella vino con la palabra justa, el Señor provocó en ella esa petición precisa, esa formulación de un principio espiritual que el Señor vino a buscar lo que se había perdido, que el Señor a veces cuando más distantes estamos de merecer algo es cuando Él más nos da, la gracia, ¿qué es gracia? Gracia es cuando alguien que no merece recibe algo y esta mujer no merecía la sanidad de su hija, no era miembro de la comunidad de Israel, no conocía al Dios verdadero, es más ni siquiera conocía a Jesús verdaderamente, ella veía a un mago que hacía milagros, no tenía una teología desarrollada, no sabía que era el Mesías prometido por Dios, Dios hombre, ella no sabía nada de eso, simplemente tenía una mentalidad mágica que sabía que este hombre, había algo en Él.

Como el que estaba en la cruz y dijo: Señor acuérdate de mí cuando estés en Tu Reino y el Señor dijo: está bien, te daré vacaciones eternas allá en el cielo conmigo, Él no sabía quién estaba allí, sabía que era un hombre justo, un hombre poderoso y eso era todo. Dios nos da lo que no nos merecemos, y por el principio de la Gracia, ella apeló a él, y el Señor contestó su oración, y por su fe su hija fue salvada.

Eso es lo que les estoy diciendo hermanos por eso es que tenemos que tomarnos tiempo, la oración es como un tanteo de un ciego, es como una exploración, tú entras a la oración y te das tiempo, comienzas a dar vueltas. Es como un músico buscando la melodía precisa, comienzas a tocar y a experimentar diferentes cosas, a que fluya el agua, fluya la emoción, fluya la inspiración y de momento encaja con la melodía precisa.

Cuando tú entras a la oración es así, quizás estás duro y los aceites están secos y endurecidos por falta de uso, pero cuando tú los sometes al calor de la Presencia de Dios tú comienzas a fluir en adoración, recitas un versículo, lees un Salmo, Señor: calienta los aceites, que Tu Palabra fluya y entonces cuando tú comienzas a orar y a clamar al Señor el mismo Espíritu Santo te va dando las palabras y te va dando la petición precisa, y esta mujer descubrió ese principio, que la oración es una ciencia y hay que insistir.

Todo el mundo le decía: cállate, el Señor no tiene tiempo para ti, ella rompió la barrera y siguió insistiendo, y el Señor la atendió. Es una ciencia, requiere enfoque, requiere visión a largo plazo, requiere humildad, requiere persistencia, requiere pedirle al Señor la palabra justa y pedirle al Espíritu Santo que nos ilumine. Señor: no sabemos ni siquiera cómo orar, muéstranos cómo orar, necesito Tu bendición y Tu inspiración, pero yo sé que Tú eres un Dios misericordioso y aquí estoy presentándote mi necesidad.

Tómate tiempo, apela a los principios de la Escritura que ya debes conocer por medio de la lectura de esa Palabra, pídele al Espíritu Santo que te guíe, no te canses porque no te contestó ese día, quizás el Señor está esperando a que llegues al punto preciso o quizás la oración ya fue contestada y quizás ahora el mundo tiene que alinearse y reorganizarse alrededor de tu petición, y eso se toma tiempo, Dios va a tener que cambiar una agencia de una parte de la ciudad a otra parte y construir, y renovar, alimentar, se toma tiempo, y entonces que venga el hombre preciso para darte acceso a esos lugares que Él ha preparado para ti, y que con tu fe tu has pensado: eso es para mí, que tú te atreves.

El Señor usa tu oración, usa tu fe, usa tu capacidad de pensar a largo plazo, tu paciencia, tu humildad, tu atrevimiento de creerle a Él y todas esas cosas se unen para producir el milagro de una oración contestada.

Vamos a hacer un poco de oración hermanos, bajemos nuestras cabezas, recibamos del Señor ahora, pídele al Señor que te haga ahora un hombre, una mujer de fe, un hombre, una mujer de oración, que sepa arrancarle al Señor la bendición. A Él no le molesta que venga su hijito, su hijita frágil y le quite el pan de la boca misma, y Él se ríe y dice: está bien, cógelo muchacho, pero tenemos que clamar a Dios y tenemos que pedir al Señor, y creer que Él es fiel, justo y bondadoso para galardonar a aquéllos que creen en Él, y hay que esperar, hay que esperar y hay que esperar, la respuesta se tomará años y décadas posiblemente, Abraham tuvo que esperar 25 años comenzando a los 75 para tener un hijo.

Las oraciones a veces mientras más grandes y ambiciosas más tiempo se toman, mientras más grande el milagro más fuerza tenemos que acumular para recibir de Dios lo que Él quiere darnos. Dios quiere un pueblo maduro, un pueblo entendido, Dios quiere un pueblo profundo para moverse poderosamente a favor de aquéllos que tienen un corazón perfecto para con Él y le creen lo suficiente como para clamar y agonizar delante de Él, eso es lo que yo quiero ser delante de Dios y que Él me dé persistencia a largo plazo, duración a largo plazo, y no dejarme ahuyentar por la primera negativa o por el primer día de dilatación, y seguir clamando al Señor.

Oh Señor ayúdanos a ser como esta mujer cananita, ayúdanos a honrar Tu Palabra con una vida de persistencia Señor, y apelamos a Tu Espíritu Santo, hay peticiones que tenemos en nuestro corazón cociéndose a fuego lento durante décadas y pedimos Señor: acuérdate de nuestras oraciones que hemos traído delante de Ti, responde Señor, necesitamos una respuesta de parte Tuya.

Yo pido que este pueblo sea llenado Señor con una fe peligrosa, una fe militante Señor, una fe que le pide a Dios por cosas grandes y ocultas, en el Nombre de Jesús declaramos Tu gracia sobre nosotros, esta Iglesia que aprenda a ser una Iglesia de valor y de oración, una Iglesia que aprecie y que valore los lugares de intimidad Contigo Padre, gracias Señor, en el Nombre de Jesús, gracias Padre, en el Nombre de Jesús, amén y amén, Dios les bendiga mis hermanos.

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