Sermón 5 de febrero 2017: Hay que comenzar a fluir en lo que Dios te da

A propósito de Sermones
[Dr. Roberto Miranda]
  • Presenter: Dr. Roberto Miranda
  • Fecha: February 5, 2017
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

Creo que lo hablé un poquito el domingo pasado, de cómo el Señor a través de los años me ha llevado a un tipo de adoración espontánea que yo practico en mi propia vida y que muchas veces he querido también introducirlo a la iglesia que se puede considerar como adoración profética o adoración del momento no practicado, no pre concebido.

Y esta mañana mientras estábamos a punto de comenzar el servicio el Señor me movió, yo creo que fue el Señor, a iniciar un cántico en inglés, entra en la presencia del Señor y alza tu voz y adórale, etc. No estaba en el programa y yo siempre tengo mucho temor de poner a la gente en agonía en términos de que eso no está en el programa, los músicos qué hacen, la tecnología, si va a aparecer el coro o no, y todo este tipo de cosas, y francamente por respeto no por temor, porque como pastor uno dice, bueno, yo tengo el derecho a hacer esas cosas. Pero por respeto no me gusta a poner a la gente en incomodidad. Pero yo he dicho que si no hay incomodidad no es profecía, no es mover de Dios. Dios se mueve en la incomodidad, Dios se mueve en la incertidumbre.

Muchas veces cuando una persona, voy a hablar así abiertamente según el Señor me dirija, cuando una persona comienza a profetizar los que han practicado el mover profético de Dios, cuando una persona tiene un don profético y comienza a profetizar, muchas veces lo único que tiene es como un embrión dentro de él o de ella. Es simplemente una energía, un pensamiento, un impulso pero ese pensamiento todavía no ha adquirido vida intelectual y la persona no está segura muchas veces de qué es lo que está recibiendo del Señor. Pero cuando abre su boca y comienza a fluir, las palabras comienzan a venir y el Señor entonces va deparando lo que uno tiene que decir. Ese es el mover profético.

Hay en la escritura un pasaje cuando Eliseo encuentra unos reyes que están pereciendo de sed con sus ejércitos, están en guerra y hay estos 3 reyes son gente ignorante de la palabra del Señor, hay un rey que es piadoso, entre ellos está Acab y uno de los reyes es piadoso y ama al Señor y está en mala compañía con este hombre, y han ido a una guerra que el Señor les ha dicho que no vayan, pero van de todas maneras y se encuentran en el medio del desierto muriéndose de sed. El rey piadoso, no recuerdo su nombre, pregunta si hay algún profeta en el campamento y por alguna razón de esas cosas de Dios, está Eliseo. Qué hacía Eliseo allí no sabemos, pero Eliseo estaba al alcance y entonces los reyes mandan a llamar a Eliseo y Eliseo primero regaña a este rey piadoso y le dice al otro, mira si no estuviera él acá, yo no haría nada por ti, pero como está él, por la justicia de él te voy a bendecir a ti.

Y entonces aquí pasa algo bien interesante y es que Eliseo pregunta si hay un tañedor en el grupo. Dice, búsquenme un tañedor. Qué es un tañedor? Un tañedor era como una persona que cantaba, un cantor profético, una persona que quizás tocaba la pandereta o algo por el estilo y él le pide al tañedor que comience a tocar. Yo no sé exactamente en qué consistía ese momento musical pero la pregunta viene primeramente por qué Eliseo, un hombre poderosamente ungido del Señor, un profeta que funcionaba en el oficio profético, por qué pidió un tañedor? Porque él tenía una palabra profética que necesitaba que saliera de su espíritu. Y ese tañedor al comenzar a cantar en el espíritu iba a desatar la palabra que Dios quería que fluyera.

Esa es una de las bellezas de la adoración. Cuando la adoración congregacional está fluyendo verdaderamente y el espíritu del Señor está moviendo, y una congregación aprende a adorar – que déjenme decirles que no toda congregación que canta está adorando. Adorar es algo muy específico, es algo que requiere cierta unción de parte del Señor, ciertos ingredientes que se den. Por eso es que la gente cree que a veces adorar es, bueno cantamos dos himnos, un corito y vamos a lo que vinimos. Adoración es algo que requiere tiempo. Por eso yo le digo a la gente, si queremos que Dios se mueva en nuestro medio tenemos que pagar el precio. La gente que quiere un servicio pasado por agua, 40 minutos y nos vamos para la casa, no sabe lo que está pidiendo.

Mucha gente le pide al Señor, Señor, has algo, trae avivamiento, trae bendición, visítanos, trae almas, y el Señor dice, okay, están ustedes dispuestos a pagar el precio? Hace 25 años nosotros oramos en iglesia bautista central en Cambridge por avivamiento y comenzamos a tener avivamiento y resultó en la división de la iglesia. Se nos fueron el 20 por ciento, la crema de la crema, de la iglesia se nos fue, los fundadores, los diezmadores, todo el grupo de alabanza, los músicos se nos fueron, y nos quedamos sin música pero nos quedamos con el Espíritu Santo.

De hecho, yo facilité la división porque me di cuenta que había 2 esencias en la iglesia. Había un grupo que quería quedarse en el antiguo mover y cuando Dios comenzó a hablarme acerca de buscar la unción del Espíritu Santo, el mover del Espíritu Santo, comenzamos a abrir. Fany está sintiendo aquí, algunos de ustedes que vienen de ese tiempo saben a qué me refiere. Meche, Samuel, Marina, otros que estuvieron en esos tiempos. Ustedes recordarán, comenzó a venir gente llena del Espíritu Santo, locos pentecostales que llegaron a la iglesia, porque yo no tenía mucha experiencia en ese tiempo, en el mover del Espíritu Santo, y tampoco quería seguir los modelos que yo veía en el mundo latino sobre todo pentecostal.

Y Dios trajo gente que nos ayudó, Delmi está por acá, Carolina León, gente que vino, otros, y me ayudaron y me enseñaron a este joven pastor a cómo movernos y comenzamos… quitamos el órgano del siglo XIX que estaba allí, comenzamos a poner un keyboard y comenzamos a usar batería y bajo y todo ese tipo de cosas, y comenzaron a venir adoradores. Y una de las cosas fue esa, que se nos fueron todos los adoradores de todos los dirigentes del Departamento de música. Teníamos unos cantores increíbles, eran cantantes no cantores, pero se nos fueron y pasamos por un tiempo difícil. Y yo le oré al Señor, Señor, envía músicos a nuestra iglesia, porque pasamos por un tiempo estéril musicalmente.

Y sabe que comenzaron a venir personas muy diestras musicalmente, muchos mejores que los iniciales. Y les digo que desde entonces esta iglesia nunca le han faltado excelentes músicos y excelente adoración. Y yo creo que fue por ese sacrificio que dijimos, no, no vamos a permitir que lo que Dios quiere hacer esté [inaudible] y yo no sabía inclusive el precio que iba a tener que pagar, pero cuando yo vi que teníamos 2 iglesias dentro de la congregación y se estaba oscureciendo el aire y había conflicto en las reuniones de negocios tipo bautista, y había resentimiento y todo eso, yo veía una división violenta viniendo y el Señor me dirigió a llamar al pastor fundador de la iglesia, que en ese tiempo pdía venir e invité a que plantáramos una iglesia nueva en Boston. Y se nos fueron ese 20 por ciento en paz más o menos.

Después de eso cayó la bendición sobre León de Judá. Ahí vino el sueño que yo tuve de venir a la ciudad de Boston, del león de la tribu de Judá, que es el nombre que nosotros tenemos ahora. Y vino ese mover de Dios e hicimos un riesgo terrible, de movernos de un área extremadamente elegante en la ciudad de Cambridge al lado de Harvard, MIT, Boston University, a una de las áreas más derelictas y peligrosas de toda la ciudad, que era este lugar hace 20 y pico de años. Y el Señor honró nuestra fe y nos bendijo.

Ustedes no saben el sacrificio que ha sido para mí personalmente, voy a hablar aquí como ante un psiquiatra, ustedes son mi psiquiatra ahora mismo, que ha sido para mí este cambio del servicio de las 9 y el servicio de las 12. Yo he apostado a que yo oí del Espíritu Santo. Yo sé que para muchos de ustedes ha sido costoso ese movimiento y algunos hasta han pensado que su pastor los ha descuidado a ustedes. Yo sé, y eso está bien, no se preocupe. Yo entiendo esos sentimientos y yo mismo he dudado muchas veces de la decisión que hice, pero de nuevo, yo he determinado que o vivo este pastorado auténticamente o mejor renuncio y me voy a vender zapatos en algún lugar por allí o algo así. Hay otras cosas que uno puede hacer.

Si uno se va a meter en esto tiene que bebérselo hasta la última gota y hay que vivir en lo que uno ha adoptado. Si tu te lanzas a algo, lánzate de cabeza, no esté allí, me meto? Ahí es donde el diablo te aprovecha, de un guerrero que no está seguro de lo que va a hacer, va a hacer derrotado. Tiene que estar claro.

Y yo me lancé creyendo que he oído del Señor para separar estos dos servicios y yo delante de Dios confieso que yo sé que Dios no va a dejarme quedar en vergüenza. Él va a bendecir, y mire, yo veo ya la bendición. Y no se preocupe, cuando estemos demasiado cargados vamos a abrir un tercer servicio. No se apure. Eso es lo bueno.

Cuando uno es fiel al Señor y uno es obediente y sujeto al espíritu, Dios nos bendice y nos recompensa. Yo he tenido eso en mente y Dios sabe mi corazón y quizás Dios va a recompensarnos entonces diciendo, por eso esa bendición ahora esos que sintieron esa necesidad… yo sé que Dios tiene una respuesta, hermanos y yo me siento bendecido viéndoles a ustedes aquí en esta hermosa manifestación de la vida del pueblo de Dios que ustedes son en este momento, en este lugar. Pero ya hasta se me olvidó lo que iba a decir.

El caso fue que cuando nosotros decidimos dejar que el Espíritu Santo se manifestara en esa manera en medio de nuestra congregación, surgieron cosas que no esperábamos. Cuando uno le dice al Señor, muévete, cuando uno le dice al Señor, queremos avivamiento, cuando uno le dice al Señor, Padre, quiero que tu hagas de mi lo que tu quieras; tenga cuidado con lo que usted dice porque puede que Dios le de algo que usted no estaba ni siquiera pensando en ello y puede que sea algo que usted ni siquiera deseaba. Pero yo le aseguro que los manjares de Dios son inigualables. Un pedacito de pan de maná de Dios vale un manjar puesto en una mesa hecho por un hombre.

Y entonces una iglesia tiene que comenzar a mover y a fluir en el Espíritu Santo y buscar esa unción de Dios. Cuando Eliseo le pide a ese tañedor que comience a tocar, él lo que está buscando es esa unción del espíritu, esa unción que desata la adoración en el espíritu. Ese tañedor yo le aseguro que no comenzó con alguna música que ya estaba pre establecida, comenzó a tocar y Eliseo comenzó a escuchar e invitar al Espíritu Santo a que se moviera dentro de él y que le hablara. Y entonces de las entrañas de Eliseo salió una palabra profética, una palabra inédita y esa palabra fue que comenzarían a correr ríos de agua en el desierto y así exactamente fue. Ese desierto que no tenía agua por ninguna parte comenzaron las aguas a fluir, de dónde? Habrá sido de bajo la superficie, uno no sabe, pero agua, símbolo de vida salió de la piedra, salió de la arena, salió de la esterilidad y le dio vida a ese ejército y todos esos reyes y ese gran ejército bebieron y fueron soltados para continuar su carrera. Pero se dio como resultado de ese momento profético.

A veces yo he visto que cuando uno hace eso, yo creo en preparar la adoración, yo creo en preparar los sermones. Yo les puedo mostrar ahora mismo el sermón que yo tenía preparado para esta mañana. Yo me tomé tiempo, hay como un equivalente de 4 ó 5 páginas de notas que yo tomo preparando mis sermones. Yo puedo leerlos y están muy legibles como si fueran escritos. Yo me tomo tiempo, pero cuando Dios me dice en otra manera, yo he aprendido a dejar que el Señor dirija.

Otra ilustración acerca de eso, hace tiempo yo traje un sermón así mismo, no preparado, cuando estábamos en el otro edificio y Dios se movió y se glorificó en esa palabra y fue un sermón que trajo bendición a la iglesia por observarlos, y no lo estoy diciendo yo de mi propia impresión, fue de gran bendición. Y yo pensé, caramba, qué pena que no lo escribí, que ya se perdió. Simplemente fue como declarado en el aire y se disipó. Me hubiera gustado haberlo escrito, haberlo grabado o en alguna manera, o haberlo preparado. Y yo sentí en mi corazón que Dios me dijo, no te preocupes, de donde salió ese hay muchos más.

El espíritu del Señor es inagotable y yo he aprendido a descansar en el Señor porque cuando tu te conectas a la sabiduría infinita de Dios tu estás entonces… es como que te enchufaron a una fuente inagotable. Y si tu logras enchufarte al poder y a la sabiduría de Dios, tu eres potencialmente tan infinito como esa fuente de sabiduría, mientras tu fluyes en el espíritu del Señor.

Entonces, la clave a una iglesia, la clave a un ministerio de adoración, la clave de un pastor es esa, estar en comunión íntima con el espíritu infinito de Dios porque entonces uno puede hacer cosas increíbles. Yo le pido al Señor cada día más y más, Padre, ayúdame, porque cada vez de hace más demandante el ministerio, más cosas yo tengo que hacer, más sitios donde predicar y yo le digo al Señor, Señor, tu vas a tener darme simplemente que yo pueda producir sin tener que estar preparando demasiado. Y el Señor me ha dado esa seguridad que si yo tuviera más fe yo dormiría como un lirón antes de predicar, la noche antes, pero todavía me preocupo porque soy… me gusta prepárame.

Pero yo he aprendido que cuando… Dios nunca me ha dejado en vergüenza cuando yo he decidido tirarme al aire y simplemente confiar en que él va a dar una palabra y él siempre provee porque nos atrevemos a hacer eso. y entonces esta mañana cuando yo me paré aquí y subí, en mi mente estaban todas esas cosas. Yo sé que algunos van a pensar, bueno, ahí vuelve el pastor a meternos en problemas, nuestros hermanos en la tecnología van a pensar que yo soy sádico y que me gusta ponerlos a sufrir. Yo no sé, quizás estoy exagerando, pero es lo que pasa y es natural. Se entiende que estoy violando el programa, pero yo pienso que a veces uno tiene que en el Señor hacerse frágil, uno tiene que ponernos en la zona de la incomodidad y para mí fue casi como una enseñanza también, para mí mismo, para nuestros hermanos de que como iglesia.

Donde Dios nos quiere llevar, hermanos, vamos a tener que hacer así, en ocasiones vamos a tener que dejar que Dios tome control del programa y tiene que haber un pueblo que esté dispuesto a fluir de esa misma manera, porque sino entonces nuestros líderes van a estar en una zona y la gente va a estar en otra. Yo pido que el Señor nos suba a todos al mismo nivel para que podamos fluir en el mismo nivel entonces.

Y yo creo que esta mañana hubo una bendición especial porque yo sé que el grupo de adoración estaba orando para que más profecía surja en el grupo de adoración. Y mi ánimo siempre ha sido a ellos, hey, atrévanse. Para mí fue una gran liberación cuando yo me liberé de las notas y aprendí a predicar más simplemente, como diciendo, Señor, me encomiendo a tu gracia, porque antes yo tenía que estar leyendo todo lo que iba a decir y estaba atado al esquema, al outline del sermón. Y Dios me permitió liberarme en esa parte.

Tomaba mis notas pero luego simplemente dejaba que el Señor… y ahora inclusive, como ven, no tengo ni siquiera ni el tema del que voy a predicar claramente dibujado. Pero la adoración profética… y no siempre tiene que ser así, pero tiene que haber un pueblo que sepa los misterios del mover profético de Dios y que sepa de los misterios del Espíritu Santo y por eso yo creo que esa bendición es porque estamos moviéndonos más en esa dirección. Sí, podemos tener un programa, pero ese programa es simplemente un andamio.

Los andamios después que usted los usa, usted los bota. Los andamios son simplemente algo para ayudarte a subir a algo. Hay un dicho chino que dice así, usa el andamio o la escalera y después que hayas llegado a donde tienes que llegar deshazte de ella. Y lo que pasa es que hemos convertido los andamios en el edificio mismo. Hemos convertido el programa que es simplemente un punto de partida, un apoyo, lo y hemos convertido en el centro.

Y los programas son buenos, las notas son buenas, los protocolos de una congregación son buenos, los sistemas son buenos, y nosotros somos una iglesia que enfatizamos mucho los sistemas financieros. Nuestro sistema financiero permite que nuestra iglesia sea auditada por una firma secular todos los años y eso no lo tiene toda iglesia porque nosotros tenemos contrato con el gobierno, con el estado, con fundaciones filantrópicas para los servicios sociales que hacemos y esa gente no se quiere para nada, como decimos los puertorriqueños, ni con su madre ellos se ríen. Eso tiene que estar allí, los números y lo que la iglesia dice, ellos tienen que probar que verdaderamente es lo que se dice que hay.

Nosotros creemos en sistemas, creemos en gobierno, creemos en protocolos, creemos en orden, pero a la larga yo sé que eso es simplemente un apoyo, no es el fin en sí mismo. Es un punto de partida, es un respaldo, pero lo que más vale es la vida de Dios moviéndose en medio de su pueblo. Y se requiere congregaciones que puedan fluir de esa manera. Es arriesgado, a veces falla, porque a veces hay gente que confunde el espíritu con la carne.

Yo siempre he dicho que cuando una iglesia entra en el mover del espíritu también se abre a la seducción diabólica y se abre a la carne también. Hay gente neurótica que cree que es el espíritu que se está manifestando y es su neurosis. Hay personas que comienzan a profetizar y entonces comienzan a criticar al pastor, Padre, permite que el pastor te conozca verdaderamente. Perdónalo por sus pecados. Esta iglesia, Señor, que está llena de pecado sácala… etc., y comienzan a profetizar de su propia carne.

No todo lo que pasa por profecía es profecía. A veces es carne cruda y a veces el diablo se puede meter también en una congregación, espíritus pseudo proféticos que a veces han dividido una congregación inclusive, porque el pueblo de Dios en su buen deseo de dejar que Dios se manifieste, deja de discernir. Mientras más una iglesia quiere moverse en el espíritu más discernimiento tiene que haber, más autoridad apostólica que juzgue lo que está pasando.

La Biblia lo dice así mismo, el Apóstol Pablo dice que cuando hay profecía la gente escuche y otros juzguen. Juzguen qué? Juzguen la profecía, su solidez, su carácter bíblico, porque toda profecía tiene que estar sumida debajo del marco de referencia de la palabra de Dios. Entonces una iglesia tiene que fluir en las dos cosas. Mientras más una iglesia quiera abandonarse al mover del espíritu más gobierno espiritual tiene que haber, más autoridad pastoral tiene que haber.

Muchas veces la gente se molesta cuando el pastor se para y para a una persona o le dice que ya es tiempo y hay algunos que se molestan con eso, yo lo sé. No levante la mano pero yo sé que los hay. Pero yo he aprendido que tiene que haber orden también. La iglesia de Jesucristo se mueve entre esos 2 pilares, el orden y el protocolo y el mover explosivo del Espíritu Santo. Y tiene que vivir en esa tensión de las dos cosas.

Yo le hablaba esta mañana a la congregación acerca de los 2 modelos que hay en la escritura que yo veo y que yo estoy seguro que otros han visto también de cómo la iglesia funciona. La iglesia funciona en una forma binaria, yo creo que el pueblo de Dios es como las computadoras, 1 0 y ese 1 ese 0 producen cosas increíbles y multi faceticas. Y las dos modalidades del espíritu en la vida de una congregación y de un hombre o una mujer, por una parte está el modelo del templo y por otra parte está el modelo del santuario, del tabernáculo.

Y estos 2 modelos, el modelo del tabernáculo y el modelo del templo son 2 formas de la iglesia operar en el mundo del espíritu. Cuando el pueblo de Dios estaba en el desierto en su primera etapa era un pueblo peregrino, era un pueblo nómade. Dios lo había entrado al desierto y ahí se tuvieron que quedar por 40 años y mientras se movían en ese desierto Dios les deparó con ciertas ayudas para que funcionaran en una forma muy espontánea. Y entonces el tabernáculo era una tienda de campaña de pieles y tenía algunos soportes para sostenerlo y había unos utensilios que tenían que ser muy móviles porque era un pueblo nómada, un día estaba en un sitio y otro día podía estar en otro sitio.

Y Dios también proveyó 2 guianzas, una la columna de nube de humo para el día darles sombra y darles guianza y en la noche una columna de fuego. Y dice la palabra que cuando la columna se detenía o la nube se detenía y el fuego se detenía, el pueblo establecía su habitación allí, quitaban sus cosas, desempacaban y podían estar allí 6 meses, un año, lo que sea, y esa columna y ese fuego y esa nube se quedaban estáticos. El pueblo sabía que el espíritu les decía, quédense aquí.

Y tenían un tabernáculo que era símbolo de la presencia de Dios y su centro de adoración que se armaba y se desarmaba en una forma sencilla. Y ese tabernáculo fue hecho así, provisional, para poder moverse fácilmente, que no tuviera mucho peso. Por qué? Porque el pueblo de Dios estaba llamado a ser ágil. Cuando Dios decía, levántense, tenían que coger todas sus cosas e ir a donde Dios les movía.

Qué pasaba si ese pueblo se quedaba allí porque estaban contentos, porque había un oasis, porque era un sitio bonito y la nube se iba delante de ellos y ellos se quedaban donde estaban? La presencia de Dios los abandonaba. Tenían que fluir según Dios les dirigía. Y para mí ese es un modelo de la vida cristiana. Es el modelo del Espíritu Santo, los dones del espíritu que nos hablan, nos dirigen, a veces inesperadamente, a veces uno está cómodo en un lugar, como yo en el lugar de mi sermón que ya tenía preparado esta mañana, pero la nube dice, no, ese sermón no es para hoy. Déjalo allí, no te preocupes, yo te voy a proveer otra cosa mejor.

Y entonces cuando la nube comienza a moverse del sermón, será mejor que yo la siga y como yo la he decidido seguir hay bendición. Cuando Dios le dice a un director de música, mira, esta es la canción que yo necesito y a veces eso no va a venir como un… así te dice, hija mía, el Señor, quiero que me cantes, Dios es nuestro amparo, nuestra fortaleza. No, muchas veces va a ser una impresión que podía ser un pensamiento inclusive secular. pero tu tienes que escoger entre si santificas eso que tu has sentido o si lo recibes como una palabra de Dios y obedeces.

Cuando Dios me dio el sueño del León de Judá que estábamos en Cambridge sobre los rascacielos de Boston y yo experimenté en mi espíritu algo que casi nunca había sentido de lo que es un sueño, que se convierte en una visión, y ustedes quizás conocen la historia. Nadie vino donde mí, no vino un ángel a tocarme por la espalda a decirme, mira, eso es de Dios, escúchalo. Me vino una cantidad de impresiones que Dios me estaba diciendo a través de ese sueño. Me vino esa imagen del León de Judá es el lema de ustedes. Ustedes van a funcionar en la modalidad del león. Ese es el Jesús que ustedes van a usar como su modelo y su paradigma. No la oveja, no Jesús el pastorcito, sino Jesús el león.

Y un león ustedes saben es áspero muchas veces, a veces un león ruge y es desagradable, pero ese el Cristo también que tenemos y hay que pagar un precio. Y a veces Dios quiere que una iglesia funcione como una iglesia un poquito áspera, Dios no quiere una iglesia fina, bien delicada, bien pulida, a veces Dios quiere una iglesia un poco áspera porque es en la modalidad del león. Y eso es lo que necesita este tiempo.

Los demonios que están sobre la cultura en este tiempo requieren el rugido del león que los haga huir, no en la palabra bonita políticamente correcta, es la palabra del león que haga guerra contra los principados y las potestades. El Señor cuando me habló de ese león encima de una hueste de demonios que estaba encima de los rascacielos de Boston, yo proclamando desde donde yo estaba, tu eres el Señor, tu eres el Señor, a través de esas huestes demoníacas, a esa cara de león que estaba en el firmamento, me bajó una cantidad de conclusiones acerca del valor simbólico de ese sueño y me dijo, ustedes van a irse a Boston. Yo no tenía ninguna intensión ni deseo de venir a la ciudad, y menos a un área infestada de crimen como era esta área hace 20 años.

Yo no tenía una visión urbana pero para nada. Ya la iglesia estaba comenzando a crecer y mi deseo era irnos a un área fuera de la ciudad, más bien, cerca de carreteras para encontrar por ahí un lugar y establecer la iglesia allá. No tenía deseos de venir a una ciudad. Pero en ese sueño de la ciudad de Boston y esas huestes demoníacas el Señor me dijo, tienes que venir a la ciudad. Tiene que funcionar en la modalidad del león.

Ahí fue que cambiamos nuestro nombre de iglesia bautista central o congregación León de Judá. Al principio era bochornoso, León de Judá qué es eso? un animal? Por qué ustedes lo llaman León de Judá? Y nadie sabe con qué se come eso muchas veces. Es un nombre raro, un nombre diferente. Algunos hermanos se opusieron al nombre porque en esa mentalidad bautista tradicional, Congregación León de Judá, el Señor me habló acerca de eso. Me habló acerca de que nuestra iglesia iba a estar unida en alguna forma extraña al pueblo de Israel y de valorar y bendecir al pueblo de Israel. Por eso la palabra congregación, no iglesia León de Judá, porque esa palabra congregación nos remonta a la congregación del pueblo judío. Y en inglés es Congregation Lion of Judah, no Lion of Judah Congregation. Su pastor estudió literatura y por alguna razón sabe la diferencia entre esas dos formas.

Es congregación y era León de Judá y al nosotros decir congregación León de Judá estamos afirmando una serie de cosas en nuestra neurología espiritual. Entonces, era venir a la ciudad, Dios me había dicho también, van a funcionar en una modalidad de guerra, porque el león es guerrero. Y ustedes vienen a hacer guerra contra principados y potestades.

Cuando nosotros llegamos aquí esto estaba atestado de crimen, de violencia, de cantidad de cosas. Por eso ese grupo que se fue jamás hubiera podido… yo jamás hubiera podido hacer esa decisión de venir aquí a Boston, ese grupo era demasiado respetable. Los amo y los bendigo, pero eran gente muy estirada, hasta cierto sentido. Y no hubieran venido a un vecindario lleno de crimen, a un gueto como era esto en el año 1993/94, cuando compramos este edificio.

También nos dijo, Judá es la tribu que dirige la adoración y encabeza la adoración. Y ustedes van a fluir en adoración y van a tener que aprender a adorarme y por eso esta iglesia… porque Dios nos ha dado un espíritu adorador y yo creo que podríamos hacer más. Un día ojalá que nosotros podamos venir acá y que salgamos de aquí arrastrándonos con la cabeza desgreñada y la camisa deshecha porque hemos estado en el mover porque eso es lo que Dios quiere. Y pidámosle al Señor que rompa los esquemas y que haga esto también.

Porque Dios me dijo a través de ese nombre también Judá es tribu de adoración porque la tribu de Judá encabezaba. Y también es cabeza, la tribu de Judá de donde vino Jesucristo y en eso no nos gloriamos, porque somos tan no merecedores de la gracia que Dios ha puesto sobre esta congregación, pero Dios nos dijo, ustedes vienen a liderar, ustedes vienen a ser frente a principados y potestades. Y yo tuve sueños al inicio de estar acá, de guerra espiritual. Y nosotros tenemos que más todavía, pero el que se meta a hacer guerra espiritual será mejor que se santifique porque los demonios van a aprovechar cualquier brecha p…

Hay mucha gente que se mete a hacer guerra espiritual pero no están preparados y el diablo encuentra la brecha y se mete por allí y abre fuego. Cúbrase sus espaldas, yo digo eso con temor y temblor. Si uno va a hacer guerra espiritual, purifíquese y santifíquese porque es retribución lo que viene de parte de la hueste del infierno. Pero Dios nos ha llamado y creo que Dios nos ha ayudado en muchas maneras a bendecir, por testimonio de gente secular que ha visto la transformación en esta área, que León de Judá ha contribuido por lo menos a la bendición. Esta área antes era un enjambre de maldición, hoy en día es una de las áreas más cotizadas de toda la ciudad de Boston. Y todavía quedan algunos demonitos por allí bastante grandes y serios todavía que descabezar, porque el diablo no cede su territorio, se salen unos y se meten otros.

Pero hay que seguir buscando porque Dios tiene un propósito y como yo sé que Dios tiene un propósito seguimos, seguimos, seguimos hasta que rompa la fuente de la mujer y de a luz el hijo. Esta mujer está preñada desde hace tiempo y hay algo que Dios tiene que hacer en nosotros.

Estoy fluyendo en asociación libre. Déjenme decirle algo también, hace años yo tuve un sueño, otro de esos sueños porque Dios me habla a través de sueños. Yo tuve un sueño del cementerio que está al lado de Park Street Church, ese es un cementerio del siglo XVIII, ahí están enterrados algunos de los próceres de la guerra revolucionaria norteamericana, algunas de las figuras coloniales. Es un cementerio colonial, ya no creo que se entierre ahí gente nueva, porque es un cementerio histórico. Es un cementerio de cuando Boston estaba bajo los puritanos y bajo los primeros cristianos. Todavía Boston era una ciudad temerosa de Dios.

Y yo vi ese cementerio y vi 3 tumbas con sus lápidas ya comidas por el viento y el agua, como esas lápidas. Si usted va a Park Street Church o va a esos cementerios del siglo XVII en Cambridge, por ejemplo, usted ve que las lápidas a fuerza de ser afectadas por el clima, el frío, el viento, la lluvia, se han ido haciendo bien delgadas como una galleta. Algunas de ellas son bien frágiles y simplemente allí los nombres y la fecha de muerte y nacimiento se han borrado y lo que queda es simplemente una galleta de cemento, o de lo que fuera en ese tiempo, de piedra.

Y había 3 montones de tierra, porque eran tumbas como frescas donde habían sido enterradas 3 personas y yo creo que entiendo por qué el trasfondo de ese tiempo clásico del siglo XVIII y del tiempo puritano y todo eso, porque es algo ahí donde Dios también me ha hablado acerca de eso para el futuro, y por eso nos tiene en la ciudad de Boston, una ciudad histórica, porque Dios hace sus cosas y desde la fundación del tiempo él va hilando, hilvanando sus narrativas.

El caso fue que esas 3 tumbas estaban allí y en mi espíritu en el sueño yo sentí que Dios quería que yo orara por resurrección de esas personas que estaban enterradas. De paso, hace poco tuve otro sueño donde una mujer norteamericana me habló y lo voy a confesar ahora acá porque se lo dije a mi esposa, donde esta mujer anciana comenzó a profetizarme, una mujer humilde, cara redonda, bajita, blanca, norteamericana, y comenzó a decirme, lo digo aquí para que cuando se dé se sepa que se dijo aquí porque las palabras a veces hay que declararlas.

Ella me comenzó a decir, en tu vida y en tu ministerio va a haber resurrecciones, muchas resurrecciones, dijo, y dijo esto, there will be no waste, queriendo decirme que el don sería perfecto y que por quien se orara iba a resucitar, que no iba a haber desperdicio. Ahora eso yo hasta tengo miedo de decirlo por lo terrible que suena eso, yo sé, pero a veces uno se calla las cosas y está muchas veces suprimiendo el espíritu de Dios.

Si Dios lo quiere hacer lo hará pero yo no estaba buscando eso, y este es un tiempo en que Dios me ha estado hablando en muchas maneras, casi todas las noches en sueños de diferentes tipos. Y lo que ella dijo fue eso, habrá resurrecciones numerosas y no habrá desperdicio. Piensen en el lenguaje solamente, es algo extraño.

El caso fue que en este sueño que yo tuve hace como 25 años, nunca se me ha olvidado, estaban esos 3 montones, las 3 tumbas, y el Espíritu Santo me dijo en el sueño que orara por ellos para una resurrección. Cuando yo comencé a orar hubo un movimiento, un temblor en cada montón y de momento subieron a la superficie encima de cada montón 3 cosas, y digo cosas porque eran 3 muñecos pequeños, no eran seres vivientes, eran muñecos inertes, sin vida y se posaron encima.

Y yo entendí en mi espíritu en el sueño que lo que había sucedido es que Satanás había malogrado el milagro. Escuche esto. Había malogrado el milagro porque los misterios del mundo del espíritu son muy grandes y muy profundos. Hay guerra y cuando la vida de Dios va a nacer Herodes siempre está allí, o faraón para matar la vida de Dios. Cuando el pueblo de Dios iba a salir de Egipto faraón quiso debilitar al pueblo con mucho trabajo y esclavizarlos más todavía.

Cuando Jesús ha de nacer Herodes manda a matar a todos los niños para ver si puede matar también al recién nacido Hijo de Dios, porque el mundo de las tinieblas siempre trata de malograr y de abortar la vida de Dios. Y esta iglesia durante muchas décadas y mi propia vida hemos estado en guerra espiritual porque el diablo no quiere que nazca la vida que Dios ha declarado. Hay guerra espiritual en los aires. Hay cosas que Dios tiene que hacer y el diablo a veces mete dificultades y obstáculos dentro de la misma congregación o de la vida de los hombres y mujeres que Dios llama para él tener derecho a restringir la vida de Dios que quiere manifestarse.

Y una de las cosas que yo he entendido es que hay una lucha y nosotros tenemos que orar y clamar al Señor para que la vida de Dios sea soltada en este pueblo y que se haga lo que Dios quiere y que lo que Dios desea manifestar se manifieste.

Yo miré esas 3 criaturas o lo que se llame inertes encima de los montones y entonces sentí del espíritu que tenía que orar en lenguas porque Satanás había restringido y había abortado lo que Dios quería hacer. Y cuando yo comencé a guerrear en el espíritu esas 3 muñecas comenzaron a cobrar vida y se convirtieron en 3 bebés saludables, rosaditos, lozanos. Eso se ha quedado en mi espíritu durante todos estos años, como un símbolo de que Dios tiene un propósito de gran movimiento, gran avivamiento, gran resurrección, grandes cosas que Dios quiere hacer y eso es lo que me explica una parte de la agonía.

Yo podría estar muy contento y muy satisfecho con una iglesia como la que tenemos pero hermanos, para mí esto es un simulacro, no es que esté subestimando ni desmereciendo la bendición de Dios pero cuando Dios te ha dicho que son cosas mucho mayores, que esto es simplemente algo simbólico, la vida de Dios va a ser incontenible. Si lo que Dios me ha hablado es real esto no puede ser contenido en 4 paredes. Podríamos construir un edificio 10 veces más grande y no sería suficiente. Esto no es nada con eso, y si usted vive con esa sospecha dentro de usted, usted no está satisfecho. A mí esto no me trae ningún gozo, hermanos, les digo sinceramente.

Me trae satisfacción porque gloria a Dios, qué bueno que Dios está bendiciendo y que hay…. Pero lo que Dios ha dicho es mucho mayor y cuando tu sabes que Dios te ha llamado a algo mayor, tu vives hipnotizado por lo que tienes delante de ti y tu dices, no, Señor, hay más, hay más, porque yo te creo por más. Yo te creo tanto que esto que es bello, es como un ensayo, es un punto de partida. La belleza tuya es inconmensurable, no tiene expresión.

Pero la escritura tiene que cumplirse y esta iglesia tiene que llegar a un punto de cocción específica y hay cosas que tienen que hacerse casi como en lo natural para que se cumpla la escritura antes de que Dios envíe su poder en una forma sobrenatural. Nosotros tenemos que aprender como esos marineros que aprenden a navegar con velas para aprender a orientarse con las estrellas y los entrenan así muchos ejércitos, marinas, sus marineros los entrenan con veleros, sus oficiales, para que aprendan a navegar como se navega un velero, solamente con las estrellas y con medios naturales. y después entonces pueden usar computadora y todas esas cosas, pero primero que aprendan a navegar.

Y a veces Dios hace eso con las congregaciones y con sus líderes, los prepara primero en la guerra cuerpo a cuerpo y después entonces les da armas tecnológicas. Yo creo que Dios ha querido que nosotros aprendamos a funcionar como un pueblo en la normalidad de la fe y que aprendamos a usar las armas humildes de la fe cristiana. Y en algún momento si lo que yo he sentido y he creído y he vivido y Dios me ha dicho, creo, es real se destapará la gloria del Señor y fluiremos en otras maneras mucho más poderosas, otras tecnologías mucho más espectaculares, pero hay que ser fiel y hay que cada día levantarse y saludar al Espíritu Santo y decir, Señor, lo que tu quieras. Si tu me quieres así humildemente con figura de Clark Kent, así viviremos hasta que tu quieras, Señor. Y si algún día tu quieres otra cosa, amén, que sea tu nombre glorificado.

Hay que ser obediente en lo poco para ser puesto en lo mucho, hermanos. Pero nosotros tenemos que aprender a ser el pueblo de Dios. Tenemos que hacernos humildes y quebradizos, sencillos de corazón, dejar que Dios nos hable como él quiera y venir aquí, a veces queremos que nos salga un grito de león y nos va a salir un gemido de pajarito enjaulado, pero gloria a Dios, está bien, después se va calentando la cosa.

Hay que comenzar a fluir en lo que Dios te da. Qué tienes a la mano? Usa lo que tienes a la mano y después Dios pondrá armas atómicas en tus manos. Vamos a aprender a ser el pueblo de Dios. Vamos a fluir en el Espíritu Santo. Después otro día seguiremos con la historia de Eliseo en el desierto y la adoración y todas estas cosas, la modalidad del templo, la modalidad del tabernáculo.

Estas son imágenes a las cuales Dios nos está llamando, que aprendamos a fluir en la tensión de los extremos, la tensión del orden y lo predecible, lo establecido. Eso es importante, los sistemas y la modalidad del espíritu. Ponernos allí para que el Señor haga y hable lo que él quiera en nosotros y ponernos simplemente como una vasija vacía donde Dios pueda echar su aceite. Si la vasija está llena no puede caber el aceite. Tienes que vaciarte para ser llenado, dice el Señor.

León de Judá tienes que hacerte humilde, sencillo y neutral para que el poder de Dios se pueda manifestar en tu vida. Un carro tiene que ponerse neutros, esos carros estándar para que se pueda mover, si está en un cambio no se mueve. Hay que ponerse en neutro y dejar que el Señor hable. Vengamos así.

Vamos a orar por nuestra iglesia. Pónganse de pie. Vamos a pedirle al Señor que nos enseñe, yo estoy aquí simplemente moviéndome a ciegas como un sonámbulo, dejando que el Señor nos dirija y nos guíe. A veces somos torpes en ese esfuerzo pero yo sé que el Señor no dejará que quedemos en vergüenza.

Te adoramos, Señor, gracias por tu presencia. Queremos ser ese pueblo escogido por ti, Padre, queremos ser ese pueblo que fluya conforme a tus designios, Señor. Mira nuestra palabra, Padre, que no caiga a tierra, Señor, que no regrese a ti vacía, que estas audaces cosas que uno confiesa, Señor, no lleven a lo ridículo sino lleven a una consumación de parte tuya, Padre.

Nos hacemos frágiles, Señor, nos hacemos débiles para que tu seas fuerte en nosotros, Padre. Llena este pueblo, Señor, cada uno de ustedes ahora mismo es una vasija vacía, me dice el Señor, tu eres una vasija vacía y Dios quiere llenarte con su aceite. Hazte una vasija vacía, despójate de todo tu contenido, si puedes, todas tus preconcepciones, y yo en esta tarde le digo al Señor, Señor, vacíame, despójame de todo, intelecto, emociones, voluntad, sueños, agenda personal, despójame de todo y vacíame para poder contener tu aceite, Señor.

Y así esta congregación, Padre, su personalidad, su configuración, su historia, su programa, sus sistemas, bórralo todo, sopla sobre ello, sopla, Señor, sobre ello ahora mismo, llévatelo, Padre, y muéstranos nuestra nueva identidad como pueblo. No nos dejes Señor, regresar a Egipto. No nos dejes regresar a Egipto, Padre. Danos una mentalidad resuelta y clara. Preferimos morir en el desierto pero no regresar a Egipto, Padre. No queremos regresar a lo normal, Señor. Necesitamos tu visitación. Préñanos con tu vida, Padre, y glorifícate tu. Esconde al hombre, esconde la iglesia y esconde su nombre, Padre y ponte tu que cuando vean esta iglesia solo te vean a ti, Jesucristo, a nadie más, Señor. Y la gloria sea exclusivamente para ti.

Envía tu unción, envía tu gracia sobre este pueblo, Padre. Visita a este pueblo, Señor, en este momento. Envía tu fuego, envía tu lluvia, envía tu soplo, Señor. Nos despojamos de toda agenda personal y te pedimos, instálate tu, Espíritu Santo, instálate tu, Señor, y glorifícate. Esta palabra, Padre, yo la lanzo como una oración delante de ti, una plegaria, Señor, un clamor desde lo profundo de mí ser. Recíbela, Padre, recíbela y actívala, Señor, en medio de nosotros, tu vida y tus propósitos, Espíritu Santo.

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