Sermón 28 de agosto 2016: ¿Por qué vamos a respirar frente al Jordán?

A propósito de Sermones
[Isaías Rivera]
  • Presenter: Isaías Rivera
  • Fecha: August 28, 2016
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

En esta mañana mientras oraba en el servicio de la mañana una de las cosas que dije en oración fue que muchos no vienen, su mañana se levantan y no tienen un propósito que van a hacer durante el día, se levantan a ver qué pasa. Nosotros los creyentes, estamos desde el sábado esperando el servicio del domingo, estamos ansiando dentro de toda nuestra vida tan complicada y compleja estamos esperando ese domingo para venir aquí.

Nos levantamos el domingo con un propósito, venir a la casa de Dios, adorarle y a bendecirle. Como de costumbre cuando venía de camino para acá con Vivian y mi hijo Isaías, Vivian me indica en el camino, “No uses la ruta corta, usa la ruta larga,” y paramos en el banco para sacar dinero. Una de las cosas que yo usualmente hago cuando estaciono en un shopping center, casi nunca estaciono frente al banco pero es domingo, 8.30 de la mañana, el parking está casi vacío o sea estacioné frente a la puerta del banco. Vivian se baja a sacar el dinero del ATM y yo sé porque al lado del banco hay un negocio, no sé qué tipo de negocio, pero me llama la atención este muchacho joven que está moviendo las puertas del negocio como para entrar y yo me pregunto y digo en mi mente, pero él debería leer el horario de cuándo abre ese negocio, pero él insistía con su puerta.

Mientras él hace eso con sus dos manos lleva una de sus manos a su espalda, tenía una camisa deportiva, y cuando se levanta para rascarse la espalda parece le veo que tiene un arma. So yo en ese momento pensé, no puedo salir del carro porque alarmaría a Vivian, más tengo a Isaías Jr. a mi lado y tampoco lo quiero alarmar. Tampoco le puedo decir nada a Vivian porque ella adentro del banco. Y eso es como en las películas que los segundos se convierten en minutos porque tu no sabes cómo la persona va a reaccionar.

Pero pensé, Vivian está en el banco y no está viendo lo que yo sé. So yo hice una oración bien breve en mi mente en el carro y dije, “Señor, en esta mañana yo salí para la iglesia a predicar tu palabra, Vivian salió para la iglesia para cantarte y adorarte, Isaías Jr. salió para la iglesia para adorarte.” Cuando Vivian viene saliendo del banco el muchacho va hacia el banco y ambos se cruzan como si el individuo no se percatara de que Vivian estaba ahí.

So cuando Vivian se monta en nuestro vehículo yo me aseguré estar saliendo del parqueo entonces le cuento a Vivian lo que ha pasado. Y aunque no es parte del sermón en esta tarde me llamó la atención porque cuando yo vi esa escena esta mañana pensé, este individuo se levantó esta mañana sin propósito y cuando no hay propósito en nuestra vida el enemigo nos da un propósito.

Vayamos al libro de Josué, capítulo 4. El tema en esta tarde será qué significan estas piedras. Comenzando por el verso 1 del libro de Josué lee así la palabra del Señor en esta tarde:

“Cuando toda la gente hubo acabado de pasar el Jordán Jehová habló a Josué diciendo, “tomad del pueblo 12 hombres, uno de cada tribu, y mandadles diciendo, tomad de aquí del medio del Jordán, del lugar donde están firmes los pies de los sacerdotes 12 piedras las cuales pasaréis con vosotros y levantadlas en el lugar donde habéis de pasar la noche.” Entonces Josué llamó a los 12 hombres a los cuales él había designado de entre los hijos de Israel, uno de cada tribu, y les dijo Josué, “Pasad delante del arca de Jehová, vuestro Dios, a la mitad del Jordán y a cada uno de vosotros tome una piedra sobre su hombro conforme el número de las tribus de Israel para que esto sea señal entre vosotros, y cuando vuestros hijos preguntaren a sus padres mañana diciendo, ¿qué significan estas piedras? les responderéis que las aguas del Jordán fueron divididas delante del arca del pacto de Jehová. Cuando ella pasó el Jordán las aguas se dividieron y estas piedras servirán de monumento conmemorativo a los hijos de Israel para siempre.”

Dios bendiga su palabra en esta tarde. En el trasfondo histórico de este pasaje que comienza en el capítulo 3 se hace énfasis que los israelitas después de estar 40 años en el desierto, anhelando llegar a esa tierra prometida, habían llegado pero llevaban tres días del otro lado del río Jordán esperando la orden para poder cruzar.

Y yo pensaba de qué manera yo puedo ilustrar la desesperación por algo prometido que todos podamos entender en el siglo XXI. Y pensé en mi propia experiencia siendo el mayor de 3 hijos fui el primero que tuve la bendición, el privilegio de saber de boca de mis padres que Santa Claus no existía. So, teniendo dos hermanos menores yo me desesperaba ir de compras con mis papás, cuando compraban juguetes, saber lo que se compró. Mis dos hermanos estaban esperando que llegara el 25 para levantarse por la mañana y ver a Santa Claus, yo estaba esperando por 20 días, 15 días, 8 días, que llegar el 25 de diciembre para yo poder ver y usar mi regalo.

Y de hecho algo jocoso a hora pero no jocoso en aquel entonces, mi último regalo, ya tenía yo como 14, 15 años, fue una bicicleta 26 pulgadas. Yo estaba, hermanos, ustedes no tienen idea, iba a tener mi bicicleta nueva de 10 cambios en el barrio. Ese diciembre 25 en la mañana cuando me entregaron mi bicicleta yo la cogí, me voy en mi bicicleta a correr inaugurándola y en Puerto Rico las alcantarillas es en línea y la goma de la bicicleta es finita. ¿Qué ustedes creen que pasó? Mi primer viaje en bicicleta, se metió la goma por la alcantarillado, yo me viré, volé y se partió el cuerpo de la bicicleta. Esperé mi promesa por casi 20 días y no me duró una hora. Después de explicarle a mi papá cómo pasó ese problema él me dijo, “Eso no puede ser. Tu le diste con un martillo a la bicicleta, ¿el primer día?”

Ahora ustedes entienden 40 años en el desierto, eran esclavos, no tenían mentalidad de nación ni de pueblo, están 40 años trabajando en esos aspectos sociales y personales, 12 tribus que ahora se encuentran frente a la tierra prometida pero el obstáculo no es nada menos que el río Jordán. Encima de eso, tu te imaginas si fuéramos parte de ese grupo, estar caminando por esa área 40 años y llegamos frente a la orilla del río Jordán y Josué nos dice, “Tenemos que esperar.” Pero allá está la tierra prometida. Tenemos que esperar porque nadando no se puede pasar.

Muchos pensarán de esos que estaban ahí en ese momento, que eran niños cuando el milagro del Mar Rojo, pensarán, bueno a lo mejor Dios va a decir que levantemos los brazos a Josué como lo hicimos a Moisés y de esa manera Dios va a enviar un viento que va a dividir las aguas. Es posible. Pero Dios tenía un plan mejor. yo pienso que la angustia de este pueblo hubiera crecido día a día. ¿Cómo tu le explicas a los hijos, niños pequeños, que dirían, pero papá, mamá, esa no es la tierra prometida? Tenemos que esperar. ¿Tenemos que esperar?

Me imagino que la gente que trabajaba a Josué entendería eso de esperar, pero qué tal el pueblo, el hombre común, la mujer común, ¿por qué tenemos que esperar? ¿Qué es lo que ahora a Dios se le ha ocurrido que tenemos que esperar? Generalmente a nosotros los seres humanos no nos gusta esperar, nos gustan respuestas rápidas, saber lo que vamos a hacer, y tiene que ser como queremos que sea.

Cuando Josué le dice al pueblo ya que pueden caminar, antes que diera esa orden, él les manda a los sacerdotes que tomen al arca del pacto. El arca del pacto no existía cuando ellos cruzaron el Mar Rojo, pero ahora tienen arca del pacto. Y esa arca del pacto que contiene la presencia de Dios es cargada por estos sacerdotes y al momento que ellos van a entrar al agua del río Jordán el río Jordán se divide.

Para aquellos niños que cruzaron el Mar Rojo pensarían, guau, otra vez Dios está haciendo algo idéntico al Mar Rojo, pero esta vez va a ser diferente. Mientras están ellos manteniendo ese arca del pacto ellos pudieron haber estado pensando en esos 3 días, nos sacó de Egipto, ya no somos esclavos, tenemos un líder en Josué que sustituyó a Moisés. Ahora comenzamos a marchar y dice que todo el pueblo pasó en tierra seca hasta el otro lado.

Si ustedes se acuerdan de la historia del Mar Rojo desde que salió la última persona que entraron los carros de faraón, el Mar Rojo se cerró y nadie de los egipcios que entró al Mar Rojo sobrevivió. Pero en este caso según el pasaje bíblico ya habían salido del Río Jordán y todavía estaban los sacerdotes con el arca parados sin moverse. Cuando yo veo esta historia tan antigua y pienso en mí historia, en tu historia, cuántas veces en nuestro caminar, en nuestro diario vivir, como individuos, con nuestras familias, con nuestras comodidades en nuestros trabajos, en nuestros pueblos y ciudades, nos enfrentamos a la misma situación, que tenemos un río Jordán en el cual no podemos proseguir y estamos esperando que Dios nos de la respuesta de la noche a la mañana para poder cruzar ese río Jordán.

Y en este caso a diferencia del pueblo judío que solamente esperó 3 días, pero realmente esperaron 40 años, so esperar 3 días frente al río Jordán no era tan problemático como estar 40 años dando vueltas en el desierto. ¿Qué es lo que pensamos cuando estamos frente a nuestro Jordán y no sabemos qué hacer?

Algunos dirán, ¿dónde está Dios? Quizás no tengo mucha unción en mi oración, quizás Dios está ocupado y no escucha lo que estoy pidiendo, quizás tengo que ayunar más. Nadie se da cuenta de que yo estoy parado y no puedo avanzar. Estoy esperando que Dios venga y me ayude a cruzar porque lo que estoy viendo, mi río Jordán puede ser una tormenta de la vida, puede ser una problemática en la familia, puede ser problemas en el trabajo, puede ser tu misma persona que tiene problemas, y no sabes qué hacer, esperando una respuesta.

En esta mañana te voy a decir que no tienes que esperar una respuesta porque el Dios que te llamó a ti ya está dentro del río Jordán esperando a que tu des un paso en fe. Este es un río de 125 millas de largo o más, y a veces nuestros problemas yo a veces creo que nuestros problemas nosotros humanamente nos quitamos los espejuelos y nos ponemos unas lupas, entonces el problema se ve bien grande. Tan y tan grande que el río Jordán de nuestra vida nos hace olvidar como le hizo olvidar a los judíos que el Dios que dividió el Mar Rojo, el Dios que proveyó maná y codornices en el desierto, el Dios que permitió que saliese agua de la roca, el Dios que antes de cruzar el Mar Rojo se manifestaba en una teofanía de una nube durante el día y una columna de fuego en la noche.

Hermana, hermano, amigo, amiga, cuando te enfrentas al río Jordán no mires al río Jordán, no te fijes en la magnitud del problema, no analices cuán grande o dificultoso es esa situación o cuán profunda es, pon tus ojos en el Señor del arca que está parado sin moverse en medio del rio Jordán.

Yo me imagino que no todo el mundo entendería, son miles de personas, ¿qué estaba pasando? Bueno, yo no soy sacerdote, no soy de la tribu de Levi, soy de la tribu de Benjamín pero soy de los más alejados so yo no sé qué está pasando, yo sé que cuando yo pasé por el río Jordán en seco había unos hombres que tenían una caja encima de unas varas sin moverse y en esa caja había poder. Cuando el Mar Rojo se divide que le aguantan los brazos a Moisés y viene el viento y todo se divide, es diferente a cuando los sacerdotes entran al agua cargando la presencia de Dios ahora. Imagínate esto, ya no tenemos a Moisés para levantar los brazos, ya no tenemos el arca del pacto para pararnos en el medio del río Jordán, pero Dios ha hecho un programa mejor.

él ha diseñado un sistema muy superior y es que ahora en el siglo XXI no necesitamos a Moisés, no necesitamos el arca del pacto porque tu cuerpo, hermano, es recipiente de la presencia de Dios. Somos el nuevo arca en esta tierra. So, cuando estoy frente a ese Jordán aunque yo no sepa nadar, yo no tengo que saber nadar, no tengo que ir a la WMCA a coger una clase de first response, para nada, porque cuando yo entré a ese río, que yo ponga mi primer pie, se va a dividir no porque soy yo es por lo que está dentro de mí. La naturaleza reconoce que lo que está dentro de mí le dijo hace mucho tiempo, ‘sepárate y aquí viene mi gente, retírate que aquí vienen mis hijos, aléjate.’

Pero tenemos que dar el paso. ¿Qué es lo primero que hace el pueblo cuando pasa el río Jordán? Y pensaba cómo yo puedo aplicar esto al siglo XXI para que entendamos. Qué hacemos ahora nosotros cuando alcanzamos algo, cuando nuestros hijos ganan un juego de baseball o balón cesto o soccer, cuando alcanzamos un premio en nuestros trabajos o cuando nos graduamos de la universidad o cuando nos promueven. Muchos salimos a comer, otros hacemos una fiesta, ¿qué hizo el pueblo? El pueblo hizo lo que su líder le dijo que hiciera. Y su líder hizo lo que su Dios le dijo que hiciera que fue coger 12 piedras del mismo sitio en que estaban parados los sacerdotes y esas piedras iban a servir como una señal, como un memorial de eventos que pasan en nuestras vidas para recordarnos cuando vea esa piedra significa que en algún momento de mi vida, de mi largo caminar, en mi viaje con el Señor algo pasó que Dios intervino en mi favor o en el favor de mi familia y esa piedra me va a hacer recordar que si Dios no hubiera estado vivo nos hubieran tragado los enemigos.

Es importante es que las piedras eran para recordar lo que Dios había hecho. Y en esta tarde yo quiero que tu pienses y analices en tu vida individual, en tu vida de familia, en tu vida de comunidad, cuántos eventos tenemos que son piedras que nos recuerdan lo que Dios ha hecho por nuestras vidas. En este país tenemos algunos monumentos que sabemos lo que significan, la tumba del soldado desconocido en Washington, el memorial del Presidente Lincoln, el monumento de Washington. No estoy haciendo propaganda para que vayan a Washington pero están todos en Washington. Tenemos el Memorial Day y sabemos lo que significa y la iglesia tiene la Santa Cena y sabe lo que significa.

Estos monumentos que están en este país se han enseñado a las generaciones a través de los años, décadas y siglos, la gente crece en este país conociendo y sabiendo la historia de estos monumentos. Dios quiere hacer lo mismo con este monumento de nuestras vidas. Si a nosotros nos preguntasen, ¿qué significa esta piedra en tu vida? Lo cual es una pregunta bien importante, la respuesta será más valiosa.

Yo tengo varias piedras en mi vida, como dije en la mañana, una de mis piedras es noviembre 8 del 2010, el accidente de mi hijo. So cuando yo miro esa piedra, yo no miro de una manera que es una tragedia, yo miro que fue un evento que el hombre quiso o planificó dentro de una vida diabólica, crear un evento que fuera tragedia, un evento que atara sentimentalmente y emocionalmente a una familia, de una manera que en vez de recordar cuán misericordioso, cuán magnífico fue el Señor, recordásemos todo lo negativo para mantener una actitud en nuestras vidas depresiva, una actitud de no agradecimiento, porque lo primero que podemos decir es ¿por qué a mí? ¿Por qué a mi familia? Si yo te sirvo, yo te predico, te cantamos. Esa es la autoestima de por qué a mí? Yo soy superior, yo soy todo escogido, tu escogida.

Hermana, hermano, eso nos pasa a todos. Cuando vienen los eventos trágicos o de momento o eventos que no entendemos recordamos todo lo negativo pero lo que debemos hacer de ahora en adelante, cuando en nuestra vida vengan esos eventos negativos, cuando se levanten esos ríos de Jordán, recuerda que aunque se levante como se levante el enemigo, como se refleje el enemigo, sea a través de emociones, sentimientos o cosas físicas, recuerda que de ese evento nuestro deber es hacerlo una piedra, pero una piedra de bendición, una piedra de victoria, una piedra para contarles a las demás generaciones, decirles sí hubo un accidente muy lamentable, pero Dios puso su mano y hoy día está vivo.

Yo también tengo otra piedra, 1948, mi tío un alcohólico jugador empedernido conoce al Señor y ese conocer del Señor cambió todas las generaciones de la familia Rivera. So, esa piedra del 48 yo no recuerdo el alcoholismo, yo no recuerdo que estaba vagabundo en las calles, yo recuerdo que la luz del Señor vino a esa vida y cambió el transcurso de la historia así como cuando estábamos frente al Jordán y entró el arca del pacto y cambió el curso de la historia.

Ahora los judíos podían decir, mi historia antes de cruzar el Río Jordán y ahora la nueva historia después que cruzo el río Jordán. Es bien importante pero bien importante que el Dios de Israel, nuestro todopoderoso Dios esté en el centro de nuestras vidas para que entonces esté en el centro de nuestros hogares. Una vez que Dios está en medio de nuestro Jordán Dios no se mueve.

¿Cuántos dicen otra vez amén por esto? Él no se mueve hasta que lleguemos y alcancemos nuestro lugar, nuestra posición en la tierra prometida. No importa cuánto tarde ese viaje, no importa si el viaje toma años, Aleluya! Nuestro Jesús en el centro del Jordán no se va a mover hasta que tu llegues a tu meta.

Escribía anoche, decía, hermano descanse y también hermano haga este ejercicio, respire, respire. ¿Por qué vamos a respirar frente al Jordán? Porque Dios está parado dentro de ese Jordán y él está conteniendo la braveza, la furia y el ímpetu de esa tormenta. Nosotros solamente sentimos los vientos, no estamos sufriendo el acoso intenso del enemigo aunque lo parezca. Y es bueno saber que aunque yo sea débil, aunque yo no sea perfecto, aunque tengamos deficiencias mi Dios, el todopoderoso, que controla el cielo y el universo, él no ha mandado a un ángel, él, él, él está parado para que tu marches, para que tu camines y cuando salgas al otro lado cuéntale a otros de esa piedra, cuéntale a otros de ese evento, comparte.

Eso fue tan increíble que cuando ellos están para cruzar Josué dice en el verso 10 al pueblo, porque eso es lo bueno de Josué, es algo impetuoso, es algo milagroso pero también Josué les recuerda a ellos que es algo real, no solamente un sueño. Les dice a ellos:

“…En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros y que él echará de delante de vosotros al cananeo, al eteo, al ebeo, al fariseo, al jerseo, – a todos los eseos, así es más rápido.”

En otras palabras, a los enemigos, como quiera que se llamen. En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros. Ahora yo diría, en esto conoceréis que nuestro Dios está dentro de nosotros con su Espíritu Santo. No dejes que nada te intimide.

Descansemos sabiendo que aunque nuestras luchas de la vida, nuestras preocupaciones aún continuarán después de haber cruzado nuestro Jordán, podemos descansar en lo absoluto, que no importa, hermanos, que nosotros no tenemos la nube o la columna de fuego, o el arca del pacto, el Dios que se personificaba a través de la nube o la comuna de fuego o el arca del pacto, ahora habita dentro de nosotros el Espíritu Santo.

Cuando yo veo este tipo de efecto dentro del pueblo judío pienso en ese Dios que es un Dios de la providencia, no solamente que provee pero que protege. Un Dios demasiado misericordioso para proteger y proveer, ¿qué significan estas piedras? en el verso 21 del capítulo 4 Josué les dice a los judíos, ya han pasado el río Jordán, y se dirigió a los israelitas y dijo:

“… en el futuro cuando sus hijos les pregunten por qué estas piedras están aquí ustedes les responderán porque el pueblo de Israel cruzó el río Jordán en seco. El Señor, el Dios de ustedes, hizo lo mismo que había hecho con el Mar Rojo cuando lo mantuvo seco hasta que todos nosotros cruzamos. Esto sucedió para que todas las naciones de la tierra supieran que el Señor es poderoso y para que ustedes aprendieran a temerle para siempre.”

Cuando nos pregunten de su evento compártelo, compártelo, que otros vean que nuestro Dios no se quedó en la Biblia, que nuestro Dios no se quedó en el pasado. Esto también nos enseña que sí tenemos un pasado, que vamos a enseñar pero que también tenemos un futuro que mirar y preparar.

Los eventos en los cuales Dios ha intervenido no deben ser olvidados, no deben ser escondidos, no deben ser ignorados bajo ninguna circunstancia. Nuestro deber es compartir mientras vivamos y contarles a otros la historia de ese evento en el cual Dios estuvo parado en nuestro Jordán. Hay algo que también me llamó la atención acerca de tomar las piedras y contar la historia. Y en Deuteronomio hay un pasaje pensando cuando estamos educando a nuestros hijos o a nuestros familiares o a nuestros vecinos, o compañeros de trabajo, es nuestra función, es nuestro deber compartir mientras sea posible la verdad del Evangelio. Y los eventos de nuestra vida ayudan a poder compartir de una manera no acosadora, en un ambiente de trabajo.

Yo tengo por costumbre si alguien en mi trabajo o cuando trabajaba abre una puerta y me hace una pregunta, yo aprovecho esa puerta y comparto ya que la persona abrió la puerta pues yo… eso yo busco, que me abran una puerta y uno hace el resto. Dios le dice a Israel en Deuteronomio:

“Grávate en el corazón estas palabras que hoy te mando; segundo, incúlcaselas a tus hijos continuamente, háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes, átalas a tu mano como un signo, llévalas en tu frente como una marca, escríbelas en los postes de tu casa y en los portones de tu ciudad.”

Grávate, incúlcale, hable, átalas, es un signo, escríbela, hermano, hermana, has tu trabajo con las piedras. una generación de nuestra gente que no escuche el mensaje de la palabra es una generación perdida, una generación que no va a escuchar de Dios, es nuestro deber mantener el conocimiento de Dios en nuestras generaciones porque el mundo no va a enseñarte a dar de Dios, al contrario, es lo menos que quieren.

Vamos a ponernos de pie y hacer un ejercicio en esta mañana. Piensen ahora, hermanos, los que están en el balcón y los que están aquí, estamos frente al río Jordán y tu sabes cuál es tu río Jordán. Todos tenemos un río Jordán y muchos viven frente al río Jordán en la orilla y no sabes qué hacer con ese río Jordán. Es tanto el estrés, la impaciencia que proviene de no saber qué hacer con la problemática que a veces nos ahoga, a veces nuestra voz no se escucha, eso nos roba la paz, no podemos dormir, no tenemos felicidad. El enemigo se ve demasiado grande y poderoso, pensamos que no tenemos alternativas, que no hay soluciones, pero en esta mañana yo te digo a ti como Josué le dijo al pueblo, en tu río Jordán ya Jesús está en el centro de ese río.

Por un momento no te enfoques en la problemática, olvídate de la problemática no la vas a resolver. Vamos a trabajar primero con que Jesús esté dentro de tu corazón. Si Jesús está dentro de tu corazón tu hogar tiene que tener en el centro la presencia de Jesús. Si tu hogar tiene a Jesús en ese centro Aleluya! Si Jesús está en el hogar no importa cuántos ríos de Jordán se van a levantar porque Jesús está en el centro de ese hogar.

Si Jesús está en el centro del hogar y venimos el domingo a la iglesia, o el miércoles, gente que tiene a Jesús en el centro de sus vidas, la iglesia, congregación León de Judá, tiene a Jesús en el centro del río Jordán. Si nuestra iglesia tiene a Jesús en el centro del río Jordán, Boston, here we come, porque tenemos el centro que es Jesús.

¿Quién nos va a parar? Si el centro de nuestra vida es el Señor de todo esto. Se pueden sentar. Yo preparé 8 páginas pero no se asusten. Como dije en la mañana, yo quiero que… iglesia, los tiempos están difíciles, iglesia, los tiempos están difíciles, y no se van a poner mejores, pero nosotros, la iglesia, la que tiene la palabra de Dios para el siglo XXI somos hombres y mujeres parados en la brecha o en las trincheras frente a la orilla del río Jordán. Dios está buscando 12 hombres que tomen la piedra, hay que meterse al agua a coger las piedras para traerlas y hacer un monumento para que entonces el pueblo comience a caminar en fe. En esta hora mi reto para ustedes es, Dios está buscando gente que regrese al río y coja las piedras y levante un monumento de bendición, levante un monumento de victoria, levante un monumento para su gloria y para su honra aunque otros lo estén negando, aunque otros estén apostatando, aunque otros no crean, usted coja su piedra y levante un monumento para las próximas generaciones.

Cuántos lo van a hacer en esta tarde? ¿Qué significan estas piedras? que Dios es un Dios de providencia. ¿Qué significan estas piedras? que hay que enseñarle a las próximas generaciones, no podemos parar de enseñar. ¿Qué significan estas piedras? que convicción es más importante que conveniencia.

Yo dije en la mañana que en Puerto Rico había un ministerio, que puede que exista en otros países también, pero en Puerto Rico de unas películas que eran como de horror, una era El Infierno Ardiente y se reunía un sinnúmero de personas inconversas y se ponía la película y salía el diablo y todas esas cosas y la gente cogía miedo, lloraba y se convertía, porque la conveniencia de no ir al infierno. Pero el sacrificio de la cruz no fue una conveniencia. Jesús tenía la convicción de que al morir por nuestros pecados nos iba a dar la salvación eterna en base a una convicción permanente.

So, mi convicción no es escapar del infierno, es por agradecimiento de que yo estaba perdido y Jesús murió por mí en la cruz del calvario. So, recuerden en esta tarde qué significa la piedra que tu tienes, que Dios tiene providencia, que la palabra tiene que seguir siendo enseñada, que convicción es más importante que conveniencia, y por último, que la iglesia tiene pasado pero tenemos futuro. Y aunque yo no lo vea yo sé que mi Redentor vive y en algún momento él me ha de levantar y él regresará por su iglesia, lo niegue quien lo niegue, Jesús vuelve por su iglesia, al sonar de la trompeta. Dios les bendiga, Dios les guarde.

Vamos a ponernos de pie. En esta tarde al salir de esta iglesia, de este templo y vayamos a nuestros hogares y estemos meditando en la semana, recuerda esto, cuando tu te enfrentes a tu Jordán no vas a estar en la iglesia, tu vas a estar solo o sola, pero eso no importa. Dile al que está al lado ‘eso no importa’ porque Jesús está en el medio del Jordán y él no se va a mover. Dios les bendiga.

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