Sermón 5 de junio 2016: Una jornada de fe

A propósito de Sermones
[Dr. Roberto Miranda]
  • Presenter: Dr. Roberto Miranda
  • Fecha: June 5, 2016
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

Hebreos capítulo 11 es un conocido pasaje acerca de la fe a la cual estamos siendo llamados. Déjenme comenzar diciendo algo del origen de este mensaje que compartí esta mañana con el ministerio en inglés, y quizás sobre todo quería compartirlo con ese grupo en particular, no el ministerio en inglés sino ese grupo de ese servicio en inglés, compartí ese sermón porque fue como la primera vez que explorábamos esta posibilidad de un servicio a las 9 de la mañana exclusivamente en inglés, y yo sentía del Señor que era como abriendo algo nuevo, algo diferente aunque hemos hecho ya cosas parecidas, y que era un momento de cierto peso, y quería marcarlo en el marco bíblico de fe y de entendimiento como Iglesia.

Y ayer en la tarde mientras le pedía al Señor sabiduría acerca de qué predicar que le hiciera justicia a ese momento me vino a la mente la imagen de Abraham cuando Dios lo llama y le dice que se vaya de su tierra y de su parentela a un lugar que Él le habría de mostrar, y me parece que ese es el momento en que esta Iglesia se encuentra y el proceso que esta Iglesia ha estado viviendo a través de los años, de lo cual esta etapa es parte y es una nueva manifestación de esas instrucciones que recibimos de vez en cuando de parte del Señor para hacer cambios y ajustes en nuestro ministerio.

Yo le he dicho al pueblo que esto no es de iniciativa mía en realidad, yo no creo que es de iniciativa mía cambiar ese servicio de las 9 a inglés y mover nuestro grupo en español a las 12 porque si fuera iniciativa mía tendría más dudas de las que ya tengo porque la fe es agónica, es así, pero siento que el Señor nos está llamando a una nueva etapa de fe, a un nuevo proceso de fe. Marylin God bless you, great to see you, Marilyn bendiciones.

Dios nos está llamando a una jornada mayor de fe, nos está declarando la nueva etapa que tenemos que vivir y ese cambio digo que no es un experimento para mí, no es como que yo estoy trasteando con el motor a ver si sale algo bueno, yo siento que estamos en la Presencia misma del Señor, que estamos siendo dirigidos por Dios a hacer algo heróico, heróico y arriesgado, y generoso, y desprendido también, porque nuestro pueblo latino está siendo llamado a desprenderse de algo que es muy bueno y muy agradable, venir a las 9 de la mañana los que les gusta venir a las 9 de la mañana por diferentes razones, y estamos como cediendo ese espacio, ese pedazo de real estate de la Iglesia para algo que no nos da a nosotros personalmente tanto provecho ni tanto disfrute al nivel emocional, y los estamos haciendo por puras razones clínicas ministeriales evangelísticas buscando los intereses del Reino de Dios, no lo estamos haciendo porque como que queremos mejorar un poquito las cosas o experimentar con algo que nos dé mejor resultado, sino que es una voz divina yo creo que estamos escuchando y que nos avanza, y que nos lleva más hacia adelante en lo que Dios quiere para esta Congregación y el destino que Dios tiene para ella.

El escritor de Hebreos en ese famoso pasaje de Hebreos 11 que habla acerca de la fe, lo que es la fe, habla acerca de lo que Abraham hizo y cómo Dios se acercó a Abraham, pero antes de ir a Hebreos 11 déjeme ir mejor hacia atrás y conectarnos con el momento original que se encuentra en Génesis capítulo 12 al comienzo de la carrera, de la jornada espiritual de Abram. En este momento Abraham todavía, la h todavía no ha sido añadida a su nombre por lo menos en español como está traducido porque todavía él no es ese padre de multitudes, su nombre no ha sido anchado todavía, es Abram, un beduíno común y corriente que Dios por alguna razón que sólo Él conoce decidió ensanchar su nombre y ensanchar su autoridad, y su alcance espiritual.

Pero dice en el capítulo 12 de Génesis que: “Jehová le había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre a la tierra que Yo te mostraré” y ayer pensando se me vino a la mente esa escena de Dios hablándole a Abraham y diciéndole: Deja lo que te es familiar, deja lo que te es cómodo. ¿Usted se imagina? se dice que los ancianos son muy apegados a sus costumbres y a su territorio familiar, no les gusta abandonar sus hábitos ni sus lugares comunes quizás porque están en una etapa frágil y no quieren aventurarse a cosas nuevas, pero a los 75 años de edad o quizás un poco antes Dios le dice a este hombre: Deja todo lo que te es familiar, deja todo lo que te es cómodo, deja todo lo que tú sientes que estás en control, ponlo a un lado y abandónalo, esa es la instrucción que Dios le da, y yo digo que ese momento es el momento esencial en toda jornada de fe y en toda vida que vive por fe.

Y por eso el escritor de Hebreos escoge este momento como uno de los grandes momentos de fe, porque toda movida de fe en la vida de un hombre o de una mujer de Dios involucra precisamente eso, involucra algo que te es familiar, que te es valioso, que te da comfort, que te da un sentido de seguridad y ponerlo a un lado para lanzarte a algo que Dios tiene para ti, y eso es amenazante, cuando tú te desvistes y te despojas de algo que tú amas porque te da tranquilidad, porque Dios te lo ha dicho.

Y ese es el proceso en el que muchos de nosotros estamos involucrados a lo largo de nuestra vida. Puede ser un joven que sale de su país para venir a estudiar a Estados Unidos porque siente que Dios lo está llamando en esa dirección. Puede ser alguien que decide comprar una casa y se aventura ¿cómo voy a pagar las mensualidades? y todo lo que eso implica, los muebles, puede ser una persona que se va a casar con otra persona y tiene que aventurarse a compartir su vida de aquí en adelante en una forma íntima con otro ser humano con toodo lo que eso implica, puede ser un estudiante que a mitad de camino en su carrera Dios lo está enviando en otra dirección y tiene que reponer un año de esos años que ya ha estado estudiando o cambiarlo todo completamente, muchas diferentes maneras en que a través de la vida Dios a veces nos cambia el mundo y nos dice: No, ese no es el camino, este es el camino que tienes que seguir y uno tiene que decidir: ¿voy a obedecer a Dios o me voy a quedar en el lugar que me es familiar y me es seguro?

¿Voy a apostar a Dios? o voy a decirle: mira Señor ¿sabes qué? ya a estas alturas del juego yo lo que quiero es retirarme, estar tranquilo, no me molestes con retos demasiado grandes. Yo creo que eso es lo que todos nosotros tenemos que decidir.

Ese momento en que Dios le dice a Abraham: Mira vete de tu tierra y de tu parentela, ese es el momento en que si tú vas a vivir una vida de fe vas a tener que vivir muchas veces a través de tu vida, y los que hemos vivido esos momentos sabemos que nosotros hemos orado y hemos examinado nuestras motivaciones, y hemos tomado tiempo para estar delante del Señor y examinarnos con honestidad, si hemos consultado con otra gente madura en la fe, si hemos consultado la Palabra de Dios, si hemos determinado que no lo estamos haciendo por alguna motivación individual, personal, y una vez que hemos pasado por todos esos puntos y esa voz todavía está allí diciéndonos: tienes que hacer esto, tienes que hacer lo otro, entonces lánzate en el Nombre del Señor y Dios te respaldará.

Y si te equivocaste Dios se asegurará de enderezar tu camino, y si no llegas al lugar donde tú pensabas que ibas a llegar llegarás a otro que va a ser mejor porque así es Dios cuando tú buscas Su gloria. Nunca dejes de vivir por fe, recuerda eso, si tú vas a ser creyente genuino, auténtico el distintivo de tu vida tendrá que ser vivir por fe y tener esos momentos que te van a dar terror cuando tú mires al abismo y veas lo que está allí que no puedes ver el fondo y te dicen: tírate, y ya tú lo vas a hacer en el Nombre del Señor porque dice la Palabra del Señor que tus pies no tropezarán en piedra, a sus ángeles mandará cerca de ti a que te guarden en todos tus caminos.

Cuando uno pone su fe y su confianza en el Señor y uno está seguro o más o menos seguro de que uno está haciendo las cosas para la gloria de Dios no tema, láncese en el Nombre del Señor, y esa es la vida que Dios bendice y que Dios honra en la cual el Señor es glorificado grandemente.

Yo digo que la fe es la medida esencial del Reino de Dios, la fe es la moneda con la cual se compra y se vende en el Reino de Dios. La Bibli dice que sin fe es imposible agradar a Dios, si tú quieres vivir por fe vas a tener que vivir por fe y no por vista.

El versículo 38 de Hebreos capítulo 10 dice: “Mas el justo vivirá por fe” el riel sobre el cual el justo se monta es fe, es creerle a Dios cuando todo dentro de ti te grita: no lo hagas, es poner en entredicho tu carne y escuchar una voz mas alta, un principio más alto que va más allá de tus emociones y de lo que tus instintos te dicen que hagas, eso es fe, proceder conforme al manual, proceder conforme a principios y no conforme a emociones.

Cuando tú entras en la carrera cristiana entiendes que Dios te está llamando a vivir conforme a unos principios mucho más altos que tu carne y tus emociones, tu sentido de seguridad, tu deseo de lo familiar, Dios te está llamando a vivir como uno se toma una pastilla, simplemente se la toma con agua y ni siquiera piensa en qué sabe, simplemente se la toma porque eso es lo que hay que hacer.

Y así nosotros estamos navegando como Iglesia en este tiempo, y así hemos navegado a través de todos los años que hemos existido como Congregación, siempre ha sido por fe para gloria del Señor y Dios nos ha hecho una Congregación que se mueve de esa manera, y que cuando creemos que ya todo está bien normal Dios nos dice: Espérate, nos mete una zancadilla y nos dice: Ahora te falta esto, comienza de nuevo.

Dios demanda tanto de Abraham que no solamente le dice: Vete de lo que es cómodo sino que le dice: A una tierra que Yo te voy mostrar, a la tierra que te mostraré; en otras palabras ni siquiera le dice a dónde va, le dice simplemente: Comienza a caminar y en el camino yo te diré dónde tienes que ir, y eso es algo que también si tú quieres vivir una vida de fe tienes que aprender.

Yo siempre pienso en las palabras del poeta español creo que fue Antonio Machado que dijo: caminante, no hay camino, se hace camino al andar; caminante, no hay camino, sólo estelas, en otras palabras el trazo que deja un bote cuando va, que deja atrás, sólo estelas en la mar, eso es todo. El camino en la vida cristiana se hace dando un paso delante del otro caminando por fe y tú no sabes muchas veces si vas a terminar en un callejón sin salida o si vas a caerte por un barranco, todo es posible y Dios no te garantiza totalmente una cosa ni la otra.

Fe no es estar seguro de todo sino a pesar de tu inseguridad seguir caminando en el Nombre del Señor y yo he aprendido que eso es uno de los modelos más importantes de tu vida si tú quieres crecer en el Señor, si Dios te dice algo hazlo, si no tienes todo claro delante de ti trata de buscar toda la luz que tú puedas y en el camino Dios te va a encontrar, y Él abrirá todo el camino delante de ti.

El escritor de Hebreos cientos y cientos, probablemente 1500 años después o algo así, meditando en cómo ilustrar lo que es la fe para ilustrar al pueblo de Dios escribe uno de los ejemplos más exaltados de fe. De paso, Abraham tuvo dos momentos grandes de fe, uno fue ese momento cuando salió a caminar en esa tierra que no conocía, y tuvo un segundo momento que fue cuando Dios le pidió que sacrificara a Isaac, yo hablé acerca de eso hace unas semanas atrás, y vimos que ahí también Dios le pidió que sacrificara lo que él más amaba que era ese hijo que él había tenido a los cien años de edad, que era hijo y nieto a la vez también, y a los cien años de edad Dios le dice: Ahora ese hijo que Yo te di sacrifícamelo, y Abram, ahora Abraham decide obedecer a Dios.

Lo interesante es que ya Abraham ha aprendido algunas lecciones fíjese, porque cuando Isaac le pregunta: pero papá, porque Abraham no le han informado acerca de lo que va a pasar, e Isaac le dice: tenemos la leña, tenemos el fuego ¿y dónde está el cordero? y Abraham no le dice: tú eres el cordero, le dice: Dios proveerá, de ahí viene la palabra Jehová Jiré, eso fue lo que él dijo en hebreo, Dios proveerá el cordero hijo mío.

Y dice el escritor de Hebreos que Abraham pensaba que Dios era poderoso para que si él terminaba matando a su hijo Dios lo podía resucitar, así que él había aprendido que aunque él no sabe lo que va a pasar, él no tiene totalmente claro el proceso el Señor será fiel y Dios se asegurará de que todo resulte para bien al final, y nosotros estamos así y hemos estado así a través de los años, siempre confiando que Dios tiene todas las piezas de este proceso que nosotros estamos viviendo como Congregación.

El escritor de Hebreos en el versículo 8 de Hebreos 11 dice: “Por la fe Abraham siendo llamado obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia, y salió sin saber a dónde iba; por la fe habitó en la tierra prometida como en tierra ajena morando en tiendas con Isaasc y Jacob, coherederos de la misma promesa” y yo les decía a los hermanos en esta mañana que a Dios le encantan las tiendas; tiendas no en el sentido de Marshall’s y no, no tengan ideas aquí, ah, yo sabía, por eso es que a mí me encantan tanto las tiendas, no, abandonen eso, ya yo las ví mirando maliciosamente a sus esposos diciendo: ¡tú ves, te lo dije! No son ese tipo de tiendas son tiendas de campaña.

Pero a Dios le gustan las tiendas ¿sabe por qué? porque la fe se lleva muy bien con las tiendas de campaña, porque las tiendas de campaña son fáciles de montar y desmontar, son muy portátiles, muy portables, y si usted camina en fe usted necesita estar listo para moverse en cualquier momento que Dios le diga. Si usted en el desierto se construye una casa de cuatro dormitorios y una piscina tiene problemas porque el desierto está hecho para simplemente moverse, por eso los beduinos viven en tiendas de campaña porque siempre se están moviendo de un lado para el otro, tienen que hacerlo.

Cuando Dios mandó al pueblo hacia Canaán los mandó a habitar en tiendas, y yo creo que les estaba dando una lección, una preparación en sus vidas para que aprendieran a vivir en fe, y el tabernáculo que Él les instruyó que construyeran no era el templo final que habrían de construir cuando entraran a Canaán, era una estructura que los sacerdotes y los levitas ensamblaban en un momentito, lo montaban y lo desmontaban como hicimos con el piano acá, el púlpito, fácil de mover, las columnas eran postes y las paredes y el techo eran pieles de animales, y los candelabros y las cosas que usaban eran fáciles de desmontar y meter en un receptáculo y llevarlo al próximo sitio al que Dios los tenía que llevar.

Y Dios les proveyó una columna de humo, una nube de humo y una columna de fuego para que los orientara en la noche y en el día, yo digo: wow ¿por qué no les dió un GPS? caramba, qué tacaño fue el Señor, Él sabía que iban a venir GPSes, les hubiera dado algo de alta tecnología pero no, les dió una humilde columna de humo y de fuego para que los orientara, para que aprendieran a discernir porque muchas veces Dios no nos da instrumentos perfectos para navegar porque Él quiere que ejercitemos nuestro discernimiento, Él quiere que ejercitemos nuestro sentido de dependencia de Él, Él quiere que indaguemos, que busquemos, que estemos atentos a Él, que nos hagamos frágiles, y por eso muchas veces Dios no te da la instrucción a todas las cosas que Él tiene para ti sino te las da pedacito a pedacito para que tú aprendas a confiar en Él.

¿Cómo desarrolla uno los instintos de la fe? es así, Dios te da pequeñas adivinanzas y en el proceso de tú adivinar Él te ejercita tu entendimiento y así es que Dios hace con nosotros, por eso es que Él nunca te va a dar ciento por ciento de las instrucciones y la dirección exacta donde Él te quiere llevar.

Yo he estado toda mi vida les digo, siguiendo una brújula muy imperfecta dentro de mí acerca de lo que Dios quiere y ustedes quiéranlo o no al tenerme como Pastor principal están implicados en ese viaje, en esa jornada espiritual personal porque, gracias hermana por afirmarme eso, por lo menos hay una persona que está escuchando el sermón aquí; porque desde niño yo he estado viviendo esa Voluntad de Dios y esa nube que me orienta y me dirige, y yo les compartí a los hermanos esta mañana, yo he sentido ese llamado del Señor a buscar algo, algo que está todavía delante de mí.

Y yo les decía a los hermanos que yo soy como esos pájaros que vuelan en el océano atlántico y que viajan grandes distancias por una brújula biológica que tienen que les indica, dice que los pájaros leen las estrellas, se orientan según las estrellas, no me pregunte cómo lo hacen, pero ellos pueden navegar instintivamente y orientarse, y viajan en un océano que no tiene ningún marcador simplemente orientándose y a veces puede ser magnética dicen algunos científicos, orientándose por las corrientes magnéticas de la Tierra, no les pregunte a ellos qué es lo que están siguiendo ni la física detrás de todo eso, ellos simplemente están obedeciendo a un reloj, un mecanismo biológico que Dios ha instalado en ellos pero se orientan muy bien y no se pierden, y regresan.

Los salmones van al sitio donde van a morir donde nacieron, donde nacieron a morir ¿y cómo llegan a ese lugar? no les pregunte, ellos tienen algo escrito dentro de ellos y van ahí dirigidos. Los hijos de Dios tenemos una brújula dentro de nosotros. Algunos tienen una bruja, otros tienen una brújula dentro de ellos (risas), yo prefiero tener una brújula en cualquier momento ¿sabe? pero Dios nos dirige.

Yo recuerdo desde niño tener ese sentido de dirección del Señor que fuera, y todavía soy como Abraham buscando una tierra que Dios me ha de enseñar en el camino. Algunos podrán pensar que esa tierra es ya León de Judá, a los sesenta años ya es donde Dios me quiere pero yo todavía siento que no, que todavía hay otra parte de ese camino, y todo lo que yo hago lo hago como un experimento parcial.

Y lo que sí he visto es que nuestra Congregación ha sido guiada en una forma de ir edificando más y más, y Dios va añadiendo diferentes piezas a esa estructura para algo que yo no entiendo bien pero, como les digo desde niño en República Dominicana yo he sido un viajero como Abraham y quizás muchos de ustedes pueden decir lo mismo, pero lo primero fue, Dios nos sacó de Alma Rosa allá en República Dominicana y nos trajo a Brooklyn, Nueva York, y yo creo que antes de eso soy viajero porque mi familia viene de África y de España, tengo sangre africana gloria a Dios y sangre española, porque las sangres de los pueblos están en nosotros y por eso el pueblo latino tiene algo muy especial que Dios quiere hacer porque es un pueblo también viajero, somos África, somos Asia, somos Europa, somos Amerindia, todas las razas del mundo están dentro de nosotros.

Ayer estaba en un lugar de una familia del ministerio en inglés y había una pareja, él es asiático y ella es centroamericana, y a pesar de que ella es centroamericana parecías perfectamente asiática, y era como si podría ser fácilmente de la raza que no voy a decir mucho acerca de ellos, eran exactamente ¿por qué? porque Latinoamérica tiene Asia, los asiáticos vinieron pasando por el estrecho de Bering, pasando por Norteamérica hasta llegar a Sudamérica, los mayas y los aztecas, son de sangre asiática, nosotros la tenemos y Dios nos ha hecho así gente migratoria.

Por eso es que yo creo que ese pueblo latino que Dios ha traído desde Centroamérica, Sudamérica, el Caribe, tiene algo que Dios quiere en este tiempo y que esta nación va a ser bendecida por un pueblo peregrino porque somos peregrinos y extranjeros, a Dios le encantan los peregrinos y extranjeros, hay algo que Dios está, la raza humana, la humanidad está buscando algo en este tiempo y los que los van a ayudar son los que son peregrinos como ellos en la fe, los que como Abraham están en búsqueda de una tierra que Dios les va a enseñar cuál es esa tierra.

Eso es lo que nosotros, y mucha gente aquí no nos quiere pero es que Dios es el dueño de la tierra y Él sabe cómo Él reparte su tierra y se la da a quien Él quiere, y nosotros no estamos para robarle tierra aquí a nadie sino para bendecir a esta nación que nos ha acogido, no queremos conquistar, queremos bendecir y queremos simplemente ganarnos nuestro pan y bendecir esta nación porque eso es lo que Dios quiere.

La crisis migratoria de todos esos pueblos que están migrando de Medio Oriente es un espectáculo, esos barcos desesperados donde se hunden muchos cientos de personas a la vez a veces, hay algo que Dios, la humanidad están en búsqueda, está emigrando hacia algo, son como pájaros que están emigrando a su destino, hay movimientos hoy en día por toda.

Y dice la Biblia, Daniel dice que en algún momento los hombres estarían viajando y habría una inquietud, y las distancias se acortarían, y estamos en ese tiempo ahora de la historia de la humanidad porque hay algo que está pasando, y Dios nos está llamando a ponernos a tono con eso a ser un pueblo peregrino, a ser un pueblo de tiendas de campaña, y Dios va a usar eso a gente que esté dispuesta a migrar así, a moverse de esa manera, gente que no ame la tierra, gente que no ame su casa, gente que esté dispuesta a dejarlo todo, y si Dios te dice: Déjalo todo, abandónalo todo porque Yo tengo algo para ti tú dices: amén Señor ¿a dónde quieres que yo vaya? enséñame el camino, esa es la gente que Dios va a usar, la gente que está dispuesta a desprenderse de lo que aman y que están dispuestos en un instante a ponerse a tono con el llamado de Dios en sus vidas.

Y por eso es que Dios nos ha llamado en este tiempo en que parecía: okay ya hemos invertido millones de dólares en edificar estos edificios y hemos invertido en muebles, y en tecnología, y en cantidad de cosas. Podríamos decir: okay Señor, ya, qué bueno llegamos, vamos a hacer tres tiendas y aquí nos quedamos como los discípulos en el monte de la transfiguración y el Señor les dice: No, no, no, abajo hay trabajo que hacer, no nos podemos dormir en nuestros laureles, donde está la gloria uno quiere quedarse a donde está la gloria pero Dios dice: no, tú eres un peregrino, tú eres un extranjero, tú estás llamado a vivir en proceso, a ir a la próxima etapa de gloria.

Dios siempre tiene más gloria para nosotros. ¿Cómo es que dice ese jueguito pentecostal, recuerdan? Después lo recuerdo pero nosotros decimos esas cosas, y a su gloria más gloria, ¿quién vive? Cristo y a Su gloria, más gloria, nosotros decimos eso pero no entendemos lo que estamos diciendo muchas veces, y muchas veces nosotros queremos agarrar la gloria que tenemos y el Señor nos dice: No, tienes que soltar esa para que Yo te dé más gloria, y eso nos amenaza. Es como esos juegos de la televisión que te dicen: okay te ganaste $500 ¿quieres arriesgar los $500 para ganarte el carro? y tú estás: oye ¿qué hago, los pierdo los $500, me gano el carro? y tú tienes la opción, y si estás dispuesto a arriesgar los $500 pues muy posiblemente te ganas el carro, la cosa es que Dios no te garantiza que te vas a ganar el carro, quizás lo vas a perder todo pero tienes que arriesgarte en el Nombre del Señor. La gloria te pide que tú te despojes.

Dios nos llama como Iglesia: nunca nos enamoremos de lo que tenemos hermanos y yo sé el sacrificio que se les está pidiendo a los hermanos que vienen al servicio de las 9 sobre todo, porque es como que todo este trabajo que estamos haciendo y qué bueno, hemos trabajado, hemos sangrado para tener este lugar ¿y ahora tenemos que soltar una mitad de eso y entonces meternos al servicio? Pero yo creo que cuando hacemos eso en obediencia al Señor Dios no se queda corto, nos bendice y nos da mucho más.

Pero es así, vete de tu tierra y de tu parentela, de lo que te es familiar, de lo que te es cómodo, entra en la nueva etapa de gloria que Dios quiere para tu vida y el Señor se encargará. Yo creo que si nosotros somos fieles al Señor en este momento de nuestro desarrollo como Congregación y obedecemos al Señor no teniendo ninguna garantía de éxito pero creyendo que al hacerlo estamos abriendo un espacio para que Dios nos use en una manera mayor y amplifique nuestro espacio como Congregación el Señor nos bendecirá y estaremos contentos de que lo habremos hecho, esa es la jornada de la fe.

Yo les decía que a través de toda mi vida ha sido así y ustedes están involucrados en un drama muy interesante porque es que mi vida, su vida, y yo me atrevo a decir estas cosas en esta etapa de mi vida, las he guardado muchos, muchos años y me siento tremendamente incómodo al hacerlo, le confieso, no me gusta hablar de mí mismo, no me gusta hablar de mis dramas personales y menos me gusta arriesgarme, ni arriesgar mi imagen ante un público y eso es lo que estoy haciendo en estos momentos al decirle que yo vivo décadas desde niño creyendo que Dios tiene algo para hacer a través de mi vida, y que Dios ha configurado esta Congregación y mi vida dentro de ella, y nos está llevando a través de un drama que todavía no entendemos cuál es el final de él, pero yo creo que va a ser para gloria de Dios.

¿Y sabe lo que me da miedo? que un día cuando yo me muriera mi ataúd esté enfrente de aquí y alguien esté diciendo: el Pastor Miranda siempre creyó que Dios lo llamó a algo y aunque no llegó, y ahí se queda la pesadilla, le soy honesto. Y por eso muchas veces yo he reprimido esa visión porque no me gusta hacerme frágil, no me gusta arriesgarme frente a la gente, pero por otra parte he sentido de parte de Dios que si no lo hago puedo estar reprimiendo la visión porque la Biblia dice: declara la visión y escríbela en tablas.

Y muchas veces hay que declarar la visión por fe para que la visión cobre vida, si tú no la declaras, no te arriesgas la visión se queda ahí estancada y yo la estoy declarando frente a ustedes, estoy declarando una intuición eso es todo, es una voz. Yo no creo que necesariamente Abraham escuchó la Voz de Dios desde el cielo físicamente hablándole y diciéndole: Abraham vete de tu tierra y de tu parentela, ¿quién sabe si fue un sueño que él tuvo? como el sueño que yo tuve de que Dios nos sacara de nuestra tierra y de nuestra parentela en Cambridge, fue un sueño, a los pentecostales nos gusta decir tuve una visión como para levantar la categoría, no fue una visión, para mí una visión es algo que tú ves en trance.

Fue un sueño y podría ser que comí demasiado arroz con habichuelas la noche anterior, nada me garantiza que fue una visión, una revelación de Dios, para mí fue algo tan real, tan vívido, con sentido que yo ví, creo que sí, Dios me mostró el rostro del León de la tribu de Judá sobre las azoteas del área financiera de Boston, esa área que ahora vemos desde el cuarto piso con una cantidad de arañas venenosas gigantes sobre esos edificios, rascacielos de Boston y la cara del León de la tribu de Judá que después yo entendí que era el León de Judá mirando y ejerciendo autoridad sobre esas entidades demoníacas, y mi mano desde abajo apuntando hacia el león diciendo tres veces: tú eres el Señor, tú eres el Señor, tú eres el Señor, y ese fue el origen de nuestra mudanza de Cambridge a Boston, dejando nuestra tierra y nuestra parentela para ir a edificar edificios y a bregar con escombros, y con un vecindario lleno de crímen y otras cosas, y hemos visto que Dios le puso una H a nuestro nombre como a Abraham porque nos ha ensanchado, nos cambió el nombre.

¿Qué usted prefiere, Iglesia Bautista Central o Congregación León de Judá? yo creo que ese segundo nombre es más digno, y eso fue parte también de la revelación de Dios, hay algo en ese nombre Congregación León de Judá, porque yo creo que en este tiempo de la historia que estamos viviendo; Cristo tiene muchos nombres a través de la historia y de la Biblia, hay decenas de nombres que le aplican a Él: El Cordero, la perla de gran precio, la Rosa de Sarón, muchísimos nombres.

Yo creo que en este momento de la historia el Nombre que le aplica a Jesús es el León de la tribu de Judá, ¿por qué? porque esta tierra se le ha dado a Satanás poder para moverse como nunca y tiene que haber un león que ruja y ahuyente el poder del enemigo. La Iglesia de Cristo en este tiempo de la historia tiene que ser un león o una leona, los tiempos del cordero eso era otro momento.

Cuando Cristo viene, viene como un guerrero y viene con Su manto cubierto de sangre, viene con una espada que sale de Su boca. El Cristo que Juan ve en Apocalipsis no es un Cristo ahí a medio cocer es un ser que aterra cuando se le mira, sale una espada de Su boca, es bronce bruñido, es terrible, tanto que a Juan se le derriten las piernas y se desmaya. Por eso es que a mí me molestan tanto estos evangélicos aquí en esta nación tan cobardes que quieren ganarse a la gente simplemente con un aullido de gatito cuando lo que Dios quiere es un rugido de león.

Yo creo que Dios nos cambió el nombre, nos cambió la identidad, nos cambió el ministerio, Dios nos anchó. Como le dijo a Abraham: Haré tu descendencia como la arena del mar que si se pueden contar se podrá contar tu descendencia, estaré contigo, los que te maldigan los maldeciré, los que peleen contra ti Yo pelearé contra ellos, Dios nos, nos atrevimos a irnos de nuestra tierra y de nuestra parentela.

Y yo he estado siempre yéndome de mi tierra y de mi parentela, hay tantas cosas, no voy a entrar en esos detalles, lo hice esta mañana, pero son momentos a través de mi vidas que Dios me ha llamado una y otra vez a dejar lo que me era cómodo y entrar en otra etapa de mi vida.

Yo voy a compartir algo que quizás no lo he compartido antes, cuando yo estaba en Princeton mi área de estudio, mi concentración era relaciones internacionales, política internacional, yo quería ser diplomático, quería entrar al departamento de estados de Estados Unidos, trabajar en el área diplomática, y por eso entré a un departamento, la escuel Woodrow Wilson que era una escuela dentro de la universidad y me estaba preparando para entrar en esa dirección, y a mitad de camino después de yo haber invertido mucho tiempo en esa área Dios me cambió el derrotero y a través de un profesor universitario que conocí, Alcadio Díaz Quiñonez, cambié y decidí, cuando entré a hacer mi doctorado cambié mi concentración y entré al área de literatura hispanoamericana, de lenguas romances, la dirección y gloria a Dios porque eso me preparó.

Yo siempre le digo a la gente que una de las mejores maneras de prepararse para el ministerio es estudiando literatura, porque en la literatura uno aprende a apreciar los personajes y ustedes son una partida de personajes interesantísimos cada uno de ustedes, conocer los personajes y analizarlos es una de las destrezas más importantes que uno tiene y ustedes son unos personajes muy interesantes, un día a mí me encantaría escribir un libro “Personajes de León de Judá”, los trataría de disimular completamente porque hay ahí unas revelaciones que son (risas) terribles.

Pero yo creo que el Señor estaba llevándome, siempre ha sido así. Cuando tú vives en fe, cuando tú vives en fe Dios siempre está cogiendo todas las piezas de tu tablero y cuando tú crees que ya las tienes todas bien ubicadas les da un manotazo y vuelan por el piso, y te dice: Ármalo otra vez, así es que hay que vivir en la vida cristiana.

Y hemos visto que una y otra vez cuando uno se lanza en fe hermanos buscando del Señor Dios nunca nos decepciona. Una de las últimas; los estoy aburriendo dénme un par de minutos más (risas), déjenme. ¿Sabe que Dios siempre habla a través de metáforas? y como Cristo dice: El que tenga oídos para oír, oiga, lo que pasa es que Dios nos habla y nosotros no lo vemos porque somos de vista corta y torpe.

Pero yo estoy convencido ya después de analizar ese proceso bastante tiempo ya que Dios me metió en una metáfora de fe a través de las pantallas estas, porque es que es así que Dios entrena a Sus siervos y a Sus hijos, y uno tiene que aprender a ver y a entender que en este tiempo en que estamos emprendiendo esta otra jornada de fe, de cambiar los arreglos de la Iglesia en términos de sus servicios, porque la verdad es que como les dije antes eso fue una agonía para mí personalmente, arriesgarme.

Desde la China hermanos, un chino llamado Sherlock, de dónde se les ocurre, el riesgo que uno se toma al hacer este tipo de cosas, pero Dios así es que nos entrena y yo les digo: yo le digo Señor no dejes que me rompa la cabeza delante de este pueblo y gracias al Señor, yo creo que el Señor me sacó con bien y que vamos a ver cosas más lindas todavía que vienen, esa otra pantalla, ya está aquí, lo que pasa es que hay una pieza que tenemos que instalar para ponerla, pero así es que Dios obra, Él nos pone a través de ejercicios de fe, es como entrenar un guerrero, entrenando un atleta.

¿Cómo se entrena un atleta? a través de esfuerzos, a través de formas artificiales de entrenar los músculos y así pues se prepara para las verdaderas batallas, y yo creo que esto era como parte, el carácter juguetón de Dios siempre está involucrado. Yo veo a Dios en tantas cosas a través de mi vida, escenas que no es que yo estoy proyectando proféticamente, es que yo creo que así es que Dios habla. Yo creo que Dios siempre te está guiñando el ojo tras bastidores, Él no se revela completamente pero te guiña el ojo de vez en cuando y yo creo que eso de las pantallas fue Dios guiñándome el ojo para mostrarme algo de que hay que lanzarse a veces por fe, hay que viajar grandes distancias para conseguir lo que Él quiere y que hay que tomar riesgos en el Nombre del Señor. Si tu corazón está limpio y puro lo estás haciendo para gloria de Él.

Si has orado, si has clamado, si has consultado, si te has examinado, si quieres la gloria de Dios, si quieres bendecir a otros, si estás haciendo algo que es contrario a lo que a ti te gustaría hacer en tu carne, si tú pones todas esas cosas juntas y te dicen: métete, sigue adelante porque así es la jornada de fe, así es como tú encuentras la Voluntad de Dios.

Mucha gente me pregunta: Pastor ¿cómo puedo yo saber la Voluntad de Dios? eso es como preguntarme ¿cuál es el origen del universo? es bien complejo, tiene muchas piezas pero algunas de ellas son así y el caminar de un hombre de Dios es bastante complejo, pero a la larga tú tienes que lanzarte al abismo. Llega un momento en que ya tú lo miraste por todas partes, lo examinaste, no hay nada que ver, entonces deja de estar pensando y tírate en el Nombre del Señor, y el Señor enviará todos Sus ángeles para que te guarden en todos tus caminos.

Yo le pido al Señor que en esta etapa, con esto ya termino, estamos en un tiempo de la historia en que la humanidad está en un proceso, tiene algo que ver definitivamente con los últimos tiempos, yo no voy a decir que Cristo va a venir mañana pero está cerca, está cerca y yo creo que la humanidad está buscando algo y que nosotros estamos viviendo un tiempo en que estamos aquí en Boston pero alrededor de nosotros están rugiendo y están manifestándose fuerzas en el resto de la humanidad que están conspirando para llevarlo todo a la cúspide, y que este es un momento que si no es el último de la humanidad es un momento increíblemente épico, de proporciones épicas, si no sabe lo que quiere decir búsquelo en el diccionario, de proporciones extraordinarias, un peso tremendo.

Cuando uno mira todo lo que está pasando en este tiempo en el mundo, como digo las grandes migraciones desde el Medio Oriente, el islam enfurecido y levantándose para juzgar a las naciones y mantenerlas en jaque mate, todas esas naciones que niegan lo sagrado que dicen que Dios está muerto pero ahora se levanta esta horda que dice que no, que Dios está vivo y lo van a imponer sea como sea con su violencia.

La guerra nuclear, el levantamiento de China, Corea del Norte con su amenaza de convertirse en una potencia nuclear, Irán por otra parte, Israel en dificultades con el movimiento palestino que no deja a las naciones tranquilas, esta nación que ha perdido su credibilidad en el mundo. Antes Estados Unidos era el elemento estabilizante en el mundo, ya no es así, ya Estados Unidos ha perdido su credibilidad, su prestigio porque se ha vendido al secularismo y a la experimentación y ha perdido su derrotero, ha perdido su claridad y está Estados Unidos mismo en crisis, una crisis de liderazgo terrible como nunca antes, una división de los diferentes grupos que la constituyen, una crisis de familia, de juventud, una crisis racial terrible, una epidemia de crímen y de violencia.

Chicago este fin de semana pasado 64 personas heridas y 11 muertos en un fin de semana solamente y se espera que este verano va a ser el verano más terrible en la historia de Chicago por toda la violencia de las gangas, esta nación tiene ahora mismo una de las tasas de violencia y crímen más terrible y más alto de todas las naciones civilizadas e industrializadas del mundo, terrible, algo está pasando en el mundo.

Y Dios requiere una Iglesia, una Iglesia que Él pueda usar para dar consejo a este mundo. Yo creo que los gobiernos del mundo van a venir a la Iglesia para buscar sabiduría, consejo, Dios está llevando el mundo a una crisis, el hombre racional secular autosuficiente está siendo humillado y se le está mostrando que él no tiene la solución a sus propios problemas. El hombre siempre ha creído que la próxima etapa de su desarrollo va a traer la solución a los males del mundo; el tiempo industrial, la revolución científica, la era del espacio, el descubrimiento de la energía atómica, todo ya vamos, ya llegamos, ya llegamos.

Antes de la primera y de la segunda guerra mundial la gente creía que la industrialización del mundo iba a traer todas, y que la época científica, y que ya la religión no era necesaria, vino la segunda guerra mundial y la primera con toda la destrucción de decenas de millones de personas y se fue abajo ese sueño vano de autosuficiencia del hombre. Todavía está el hombre insistiendo en que no necesita a Dios y Dios está humillándolo, humillándolo y está llegando ya a su extremo final.

Y la Iglesia de Cristo yo sé que tiene un papel heróico que jugar en los últimos tiempos, y Dios va a necesitar iglesias peregrinas, iglesias que se dejen guiar por Él, iglesias que escuchen de Él, iglesias con una tecnología milenaria, del espíritu, y del poder de Dios y la sabiduría de Dios para aconsejar a estas naciones que están siendo llevadas a un callejón sin salida, y nosotros queremos ser esa Iglesia, queremos ser parte de ese pueblo que Dios va a usar en los últimos tiempos, en este tiempo de la historia, pero se requiere que nosotros vivamos una espiritualidad fronteriza, una espiritualidad incómoda, una espiritualidad insomníaca creo que es así que se dice la palabra, de gente que no duerma bien porque están pensando en el Reino.

Si tú no duermes bien es porque generalmente, y estás con Dios muchas veces es porque estás pensando y maquinando, yo no duermo bien porque siempre ando maquinando acerca de las cosas del Reino de Dios, Dios quiere gente que como los soldados duerman livianamente porque están en guerra.

¿Cómo dividió el Señor Dios a los guerreros de Gedeón, los trescientos que quedaron de treinta mil al inicio, los que lamían el agua como perros creo que era? no, eso era ¿no? es decir esos que simplemente estaban mirando mientras, los que se arrodillaban no porque estaban metiendo la cabeza en el agua y tenían que estar mirando alrededor, los que lamían el agua así simplemente porque querían tener los ojos alrededor, eso fue lo que Dios escogió, no me confundas Lucy, está bien.

No ¿por qué? porque Dios escogió el corazón, Dios le dijo a Gedeón: Llévamelos al agua y Yo te los voy a probar. ¿Usted sabe que Dios antes de escoger los que van a estar en Su ejército Él los prueba, prueba su corazón para ver si están dispuestos a dejarlo todo? Dios no va a obrar a través de congregaciones cómodas, congregaciones que se vendan al mundo, congregaciones que miren la última doctrina de mercadeo para entonces orientar su predicación, que estén dispuestos a vender la cruz o los distintivos del Reino, o el escándalo de la crucifixión para agradar al mundo, Dios va a buscar aquéllos que digan: no, vamos a mantenernos firmes en lo que Dios dijo porque eso fue lo que Él dijo y lo vamos a obedecer hasta lo último, y si perecemos que perezcamos.

Esa es la Iglesia que Dios va a usar en este tiempo, ahora mismo están siendo probados, ahora mismo están siendo probados y solamente los que estén dispuestos a vender su vida y despreciarla hasta la muerte, y a obedecer los reclamos escandalosos de Dios sólo esos van a ser usados en la conquista, y yo les suplico a ustedes que me escuchan que vivan a ese nivel de autenticidad y de integridad.

Cuando usted me escuche aquí proponerles un nuevo proyecto entienda, no lo hago porque simplemente necesito estar ocupado en algo, porque soy inquieto de naturaleza, lo hago porque creo que estoy escuchando de parte del Señor y usted únase, viva esa vida, sea generoso con su dinero, con su tiempo y hermanos yo les digo la verdad yo no voy a cambiar, si usted se molesta con el modus operandi de esta Iglesia va a tener problemas porque esto no va a cambiar, se va a poner inclusive hasta más caliente, esta Iglesia necesita guerreros.

No estamos buscando evangélicos, estamos buscando guerreros, estamos buscando gente del Reino, estamos buscando peregrinos y extranjeros, estamos buscando gente de la tienda de campaña, gente que se mueve a un instante, gente que duerme un sueño liviano porque la guerra puede comenzar en cualquier momento y tienen que levantarse enseguida y duermen con sus armas al lado, gente generosa, gente que no ame el dinero, que no ame el aprecio de los demás, que no ame el prestigio, que no ame la comodidad, que no ame su profesión, que todo se lo hayan entregado a los pies del Señor y le digan: Padre haz lo que Tú quieras de ello, y esa es la gente que Dios va a bendecir, va a respaldar y va a inclusive prosperar como prosperó a los hebreos, ese es el llamado de Dios para nuestro tiempo.

Lo que estamos haciendo es mínimo sinceramente para lo que Dios ya, la manera en que Dios nos ha bendecido y lo que Él tiene todavía por delante, hay una tierra donde Dios nos quiere llevar, hay una tierra donde Dios nos quiere llevar y nos ha estado llevando a través de todas estas movidas de fe que hemos hecho, y como Abraham seguimos de camino.

¿Cuántas veces más tendremos que desmontar la tienda? no les puedo decir pero yo creo que cada vez que lo hagamos Dios nos va a bendecir, nos va a afirmar y nos va a mostrar que era de Él, nos va a vindicar en lo que estamos buscando.

Yo bendigo esta Iglesia y me abro al propósito de Dios, y decimos: Señor lo que Tú quieras, lo que Tú quieras de nosotros, ayúdanos solamente a vivir a la altura del llamado, ayúdanos a vivir al nivel de la grandeza que Tú tienes para nosotros. Póngase de pie y abra su corazón y su espíritu al llamado de Dios en este tiempo, diga amén a los propósitos del Señor, los planes de Dios.

Dile: Señor yo quiero ser un ave de presa, yo no quiero ser un pavo allí caminando con la cabeza para abajo, yo quiero ser un águila que surque las alturas con ojos que vean a millas de distancia y se lancen sobre la presa, y la agarren con sus garras, y sigan el vuelo, que habiten en los lugares altos. Dios quiere águilas en este tiempo, Dios quiere aves de presa para gloria Suya.

Pídele al Señor que afile tus instintos de guerrera, que afile tus instintos de ave guerrera, de guerrero, de cazador para el Reino de Dios, ese es el llamado, abrázalo ahora mismo. Dile: Señor hazme uno de Tus guerreros, hazme uno de los trescientos de Gedeón, haz esta Iglesia una de las trescientas que Tú vas a usar.

Éntranos en nuestro destino, te entregamos nuestra vida. Joven: entrégale tus sueños de grandeza y de realización propia al Señor, entrégale tu apetito por el dinero y la fama, y el prestigio, ama de casa entrégale tus hijos a Dios, entrégale tu matrimonio, entrégale tu cuerpo, tu mente, tu intelecto al Señor, yo lo pongo todo, es que no creo que ya tenga mucho que entregarle al Señor porque todo lo que yo creo que tengo está a Sus pies y si hay algo Padre, revélame algo para yo tirártelo también a los pies. Derramemos nuestra vida como una libación, agua derramada delante de los pies del Señor y vivamos a ese nivel.

Entrégale al Señor todo lo que tú amas acerca de ti mismo, todas las características de tu personalidad, todo lo que tú amas acerca de tu temperamento, tu personalidad, tus hábitos entrégaselo todo al Señor, dile: Padre lo que no te gusta, lo que no te agrada de mí yo te lo entrego, despójame de ello Padre aunque me duela pero yo necesito viajar livianamente y me despojo de todo peso que me limita en mi carrera de la fe para que mi matrimonio pueda ser un matrimonio liviano, bendecido, ágil, para que mi alabanza sea una alabanza despejada, para que mi compartir el Evangelio tenga la unción Tuya Padre, me despojo de todo lo que yo amo de mí mismo inclusive, te entrego todo lo que yo más amo de mi propio ser, lo pongo todo a Tus pies para que mi hogar sea un hogar donde Tú habites, y a través del cual Tú puedas hablar y en el cual Tú puedas morar, y que Tú puedas bendecir.

Esta Iglesia, Padre despójanos de todo peso que no seas agradable a Ti Señor, despójanos de ello para que podamos caminar livianamente y correr esta carrera, andar este peregrinaje Señor livianamente delante de Ti, ágilmente delante de Ti, te entregamos todo lo que somos, todo lo que tenemos, todo lo que amamos Padre, todo lo que consideramos nuestro nos despojamos de ello ahora mismo, todo sentido de propiedad, lo ponemos todo a Tus pies, sírvete de nosotros Señor y haz lo que te plazca con este pueblo.

Te prometemos vivir livianamente y agarrar las cosas livianamente, no apegarnos a nada de este mundo Señor para que Tu Nombre sea glorificado, sea Tu Nombre enaltecido y hágase Tu Voluntad en la Tierra y en la historia como se hace en el cielo, te entregamos nuestras vidas, te entregamos Congregación León de Judá para gloria y honra de Tu Nombre, gracias, amén Señor.

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