Sermón 21 de junio 2015: Cinco cosas que un padre puede aportarle a sus hijos

A propósito de Sermones
[Dr. Roberto Miranda]
  • Presenter: Dr. Roberto Miranda
  • Fecha: June 21, 2015
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

El Señor puso en mi corazón esta mañana hablar acerca de 5 cosas que un padre puede aportarle a sus hijos. Y con cada uno de estos pensamientos voy a escoger un pasaje de la escritura. 5 cosas que un padre puede aportar a la vida de sus hijos, y uno de los pasajes que quiero usar se encuentra en Isaías 49 que nos habla acerca del carácter de Dios. Les voy a decir rápidamente para que ustedes lo tengan allí y entonces lo voy a desarrollar uno a uno.

Número 1, una cosa que un padre puede proveerle a sus hijos es modelar el amor de Dios, el padre, ser él un modelo, un ejemplo y una encarnación del amor del Padre Celestial. Modelar el amor del padre.

Número 2, modelar una masculinidad balanceada, de lo cual ya hemos hablado un poquito.

Número 3, proveer instrucción y consejo a través de los momentos de la vida, y evidentemente no vamos a tener tiempo para desarrollar todas estas cosas. Cada una de ellas podría ser un sermón, pero proveer instrucción y consejo.

Se me olvidó uno antes de eso, después de modelar el amor del padre, proveer seguridad y confianza, estabilidad, un sentido de seguridad personal.

Hablé de una masculinidad balanceada, instrucción y consejo, y finalmente número 5, modelar pasión por Dios y su palabra, modelar, encarnar, ejemplificar pasión por Dios, su palabra, su reino, por las cosas de Dios.

Miremos el primero, modelar el amor del Padre Celestial, ahí en Isaías, capítulo 49, Dios le dice a su pueblo, Israel, un pueblo infiel, un pueblo mal agradecido, que no había tratado al Padre como el Padre se merecía. Sin embargo, en un contexto de Dios expresar su dolor para con ellos y de que los iba a esparcir a todas las partes del mundo como castigo por su mal comportamiento, en el ver 14 le dice:

“… Pero Sión dijo, – en otras palabras, los judíos están diciendo esto de Dios, – me dejó Jehová y el Señor se olvidó de mí… – por el castigo que ha venido a la vida de la nación, por su idolatría y piensan ellos, ya Dios se olvidó de mí, ya me dejó, y mire cómo Dios le habla a esos hijos, les dice: – … Se olvidará la mujer de lo que dio a luz para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.”

Guau! cuán difícil es para una madre, una mujer olvidarse, desentenderse, despegarse del fruto de su vientre. Dios dice, mira, aunque una madre viole su instinto biológico más poderoso, aunque sucediera eso, yo nunca me olvidaré de ti. Dice, “He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida.”

Es decir, como un tattoo, es más que un tatuaje, te tengo grabada en las palmas de mis manos como queriendo decir, yo te veo cada día. Cuántas veces ve usted la palma de su mano? Yo te tengo esculpida en la palma de mis manos. Delante de mí están siempre tus muros, es decir, en mi memoria, en mi recuerdo, en mi visión espiritual yo siempre veo los muros de tu ciudad, Jerusalén. Y los muros representaban como la esencia misma del pueblo. Entonces dice, mira, los muros tuyos siempre están en mi memoria, nunca se me pasan de la memoria. Es decir, Dios le promete a su pueblo que siempre lo recordará, no importa qué pase en la vida de su pueblo, no importa qué ellos hagan, él nunca se va a desentender de ellos.

Y yo quiero que recuerde siempre que eso es lo que nosotros tenemos que ejemplificar con nuestros hijos, esa constancia. Yo creo que una de las cosas acerca del amor del Padre, es eso, que es un amor constante, incondicional, y nuestros hijos necesitan saber eso, necesitan saber que su papá, en el caso de los padres específicamente, puede confiar en el amor de su padre. Padre y me digo esto a mí mismo, que nuestros hijos siempre estén confiados de que no importa qué pase este padre siempre los va a amar y los va a recordar y va a caminar con ellos y nosotros tenemos que proveerle a nuestros hijos ese sentido de seguridad continua.

En Deuteronomio capítulo 31, versículos 6 y 7, el Señor le dice al pueblo hebreo y le dice a Josué, específicamente, pero lo dice también a todo el pueblo, “Esforzaos y cobrad ánimo, no temáis ni tengáis miedo de ellos – en un contexto de una batalla – porque Jehová tu Dios es el que va contigo. No te dejará ni te desamparará. Dice entonces, que llamó Moisés a Josué y le dijo en presencia de todo Israel, “Esfuérzate y anímate porque tu entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que les daría, y tu se la harás heredar, y Jehová va delante de ti. él estará contigo, no te dejará ni te desamparará. No temas ni te intimides…”

Hay una conexión en este sentido de que pueden confiar que el Señor va con ellos. Dios le dice a su pueblo muchas veces, no te dejaré ni te desampararé. El salmista en uno de los salmos preciosos que nos da la palabra dice, “aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo Jehová me recogerá…”

Ese es el amor del Padre Celestial. Y ese es el amor que nosotros sabemos que está allí. Tenemos un Padre que nunca nos abandona, nunca nos deja, nunca se desentiende de nosotros y nosotros tenemos que ejemplificar eso para con nuestros hijos también, porque eso les da a los hijos un sentido de seguridad y de estabilidad. Por eso el Señor le dice, “No temas ni te intimides.” Un hijo que sabe que tiene el amor de su padre como un compromiso de un contrato casi, puede estar confiado. Eso le da a los hijos un sentido de seguridad.

En este mundo en el cual nosotros vivimos actualmente, donde hay tanto divorcio, por ejemplo, los hijos se sienten inseguros y hay muchos hijos que están adoloridos y su sentido de confianza en el mundo… los hijos identifican el mundo con su hogar y el hogar con el mundo. Si su hogar está inestable, si papá y mamá ellos no saben si se van a quedar juntos o no, si hay inseguridad acerca de la estabilidad del hogar, eso daña la perspectiva emocional de un hijo.

Pero si el hijo sabe que su padre está comprometido con ellos… y yo creo que los padres específicamente – evidentemente muchas de estas cosas aplican a las madres también, claro que sí – pero el padre Dios le ha dado un rol muy especial. Esa figura varonil que implica en el corazón de un niño, yo creo protección definitivamente, física, seguridad, un refugio. Y yo creo que el hecho de que nuestros hijos sepan que pueden contar con nuestro amor en todo momento, es una fuente de seguridad tremenda.

Y yo animo a nuestros padres que recordar eso, acerca del amor de Dios que es un amor incondicional, un amor constante, que inspira confianza en los niños. Y mucho de lo que yo digo aquí en estos pensamientos tienen que ver también hoy en día con el divorcio, digamos. Yo creo que hay muchos padres que piensan que, bueno, yo soy padre pero eso no me quita mis privilegios como hombre o como individuo y si yo en algún momento me desenamoro de mi esposo y si consigo otra cosa que me interesa más entonces puedo dejarla porque el corazón no lo manda nadie, y hay por ahí cantidad de ideas romanticonas baratas que nos enseñan que si tu no amas ya emocionalmente, pues ya no tienes obligación. Eso es una mentira diabólica y eso ha sembrado tanto daño en el mundo.

Yo creo que cuando uno se hace padre o se hace esposo, cuando uno entra en la vida matrimonial o paternal, uno pierde muchos derechos y ganas otros derechos. Una de las cosas que ya uno no se debe a sí mismo, uno contrae un compromiso con esa criatura que uno trae al mundo, por ejemplo. Y uno tiene ya una obligación que condiciona las decisiones que uno hace. Yo creo que esa es una de las cosas terribles de nuestro tiempo, y es que la gente creo, bueno, no, está bien, encontramos un arreglo, yo lo visito los fines de semana o me lo traigo, y ya creen que con eso hemos arreglado. No. eso es un cubre falda hasta cierto punto, pero yo creo que lo ideal en la formación de los hijos es esa conciencia de que mi papá sabe que ha adquirido un compromiso de principios y que él va a ser fiel a mi madre, va a ser fiel a nosotros, va a ser fiel al hogar, puedo confiar en eso y puedo estar seguro.

Así que, hermanos, varones, hombres de Dios, sepamos que al hacernos padres contraemos una obligación que sí condiciona y limita nuestra independencia, limita las decisiones que hacemos, limita la libertad que tenemos, limita nuestra libertad de movimientos y que hay un compromiso con esas criaturas que van a ser heridas si nosotros las dejamos. Y eso debe ser un estímulo para los matrimonios, si hay conflicto en tu hogar, si hay desentendimiento en tu hogar, has todo lo posible por sanar cualquier cosa en tu casa para que tu hogar se mantenga. Eso es muy importante.

Ahora, así digo también, no con esto quiero cargar de culpabilidad a mis hermanos, yo sé que ha habido en todo hogar, en toda familia evangélica, cristiana, hay divorcios y ha pasado, has todo lo que tu puedas sin embargo para ser una presencia. Si eso ha pasado en tu vida, todo lo que tu puedas por ser una presencia muy importante en la vida de tus hijos y por sanar en todo lo posible esa situación y se un padre presente, que tus hijos sepan que tienen tu amor incondicionalmente y que a pesar de que hay una separación física, ellos pueden contar contigo ciento por ciento en todas las cosas. Amén.

Es muy importante eso. Entonces, un amor constante, incondicional. Otra cosa bien importante es que es un amor que mira hacia adelante siempre y ve el valor de los hijos en el momento, pero también ve lo que pueden llegar a ser en el futuro. Siempre ve todo lo que tus hijos pueden llegar a hacer. Si ahora mismo tus hijos no sirven al Señor o no son todo lo que tu quieres que ellos sean, Dios siempre mira hacia adelante, él ya estaba planificando la restauración de Israel, estaba planificando volver a traerlos a su nación. Dios tiene todo eso escrito en su libro y nosotros también miremos que nuestro amor sea condicionado también por ver lo que nuestros hijos pueden llegar a ser y no solamente lo que son en este momento.

Siempre invierte en tus hijos, en una visión futura de grandeza y trátalos como lo que ellos van a llegar a ser, trátalos como lo que tu quieres que ellos lleguen a ser, trátalos como lo que tu ves proféticamente, y habla eso a su vida y empújalos para que sean todo lo grandiosos que tu crees y sabes que ellos pueden llegar a ser. Y no los limites y no les vendas poquito, empújalos a ser más y mejores con cuidado, porque ellos pueden llegar a ser más y valóralos y habla a esa grandeza que está en ellos. Así que modelar el amor del padre.

En segundo lugar, proveer seguridad y confianza. Ya esto prácticamente está dicho en lo primero, pero sí la figura del padre tiene una capacidad increíble para proveer ese sentido de protección, de estabilidad y de seguridad física. Yo creo que lo mismo hace un hombre con su esposa también, que pueda hacerla sentirse segura, esa es la figura… y el hombre debe ser en ese sentido un protector. Nunca abusar físicamente, emocionalmente, verbalmente de los hijos, sino que tus hijos son una bendición que Dios te ha dado, tienes que ser un buen mayordomo, un buen cuidador de esos hijos y que ellos se sientan seguros. Que si papá llegó a la casa no termine ahí la seguridad, sino todo lo contrario, que comience ese sentido de seguridad, de confianza, de estabilidad porque tu estás con ellos y tu eres una fuente de estabilidad.

Salmo 61, versículos 3 y 4. El salmista dice, “Porque tu has sido mi refugio y torre fuerte delante del enemigo yo habitaré en tu tabernáculo para siempre, haré seguro bajo la cubierta de tus alas…”

Quiere el Señor que nosotros seamos así, fuentes de seguridad y de estabilidad para nuestros hijos y que nosotros seamos figura de amor, de consejo, de consuelo, confort, para nuestros hijos, porque ese es el comportamiento que nosotros tengamos para con ellos. Proveer seguridad, confianza, estabilidad, en medio de una cultura donde hay tanto divorcio, tanta separación, tanta indefinición, eso es muy importante.

Modelar el amor del padre, proveer seguridad y confianza. En tercer lugar, que ya Juan de Jesús habló muy elocuentemente acerca de eso, de modelar una masculinidad balanceada. Primera de Tesalonicenses, capítulo 2 nos habla acerca de eso a través de la persona del Apóstol Pablo. Mire cómo Pablo se dirige a los tesalonicenses cuando les escribe, dice:

“…Porque nunca os amo de palabra lisonjera… – él está hablando acerca de sí mismo y su estilo de liderazgo – … como sabéis, ni encubrimos avaricia, Dios es testigo, ni buscamos gloria de los hombres ni de vosotros, de ni de otros aunque podríamos seros carga como Apóstoles de Cristo.”

Él está hablando aquí de una masculinidad, puede ser manipulativa, o puede ser dictatorial también, o egoísta. Él dice, no, no nosotros no nos comportamos así, dice, “antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza – mire él se compara con una nodriza, una mujer que cuida, que nutre, que vigila por el bienestar de sus hijos. “Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos, tan grade es nuestro afecto por vosotros que hubiéramos querido entregaros no solo el Evangelio de Dios sino también nuestras propias vidas, porque habéis llegar a sernos muy queridos…”

Fíjense allí la expresión de ternura y la comparación del Apóstol como con una mujer y dice, “Yo creo que así es que nosotros nos hemos conducido delante de ustedes.” Mire la expresión de cariño, de afecto que Pablo usa y compararse a sí mismo así. A veces la palabra de Dios comparara al padre con un águila, con una mujer también que ama a sus hijos, con una madre, todas estas son expresiones que usa la Biblia para hablar acerca del amor del Padre. Yo creo que definitivamente el ser padres conlleva también una dimensión de reconocer también nuestra parte femenina. Yo sé que muchos de nosotros eso nos es difícil, pero es importante que nuestros hijos también vean ese lado tierno y amoroso de sus papás, de los varones. Y Pablo aquí expresa ese cariño, ese afecto que tiene por sus hijos.

Yo creo que otra cosa también acerca de modelar una masculinidad balanceada es que en esta sociedad en que vivimos, hoy en día la masculinidad y las definiciones de hombre o mujer está en un flujo total. No hay seguridad ya acerca de lo que constituye un hombre o una mujer. Déjeme decirle que ya no es solamente con respecto a si un hombre se debe casar con una mujer o con otro hombre o una mujer con otra mujer, ya nosotros… la sociedad en que vivimos ha pasado de eso, a cuestionar todo tipo de elemento que tiene que ver con la masculinidad o la femineidad.

Si un hombre no se siente hombre puede también cambiar de sexo o cambiar por lo menos físicamente, hacerse una operación, hoy en día aquí en Massachusetts se está peleando continuamente el que un hombre pueda entrar en un baño de mujeres si se siente que es una mujer, puede entrar a un baño de mujeres y nadie se lo puede prohibir. En las escuelas, si un niño se siente que es hembrita desde chiquito ya enseguida la escuela y los maestros suponen que con comiencen a afirmarlo en su identidad. Estamos en un mundo de una fluctuación increíble con respecto a los valores entonces dónde puede un niño afirmarse en su masculinidad? En el hogar, allí es donde un niño puede obtener la enseñanza y yo creo que tanto las madres como los padres debemos cooperar en ese esfuerzo.

La masculinidad, hay un elemento de naturaleza, se hereda biológicamente a través de los genes, pero hay una parte de la masculinidad también que yo creo que se fortalece y se aprende a desarrollar a través del modelaje del padre. El niño aprende un tipo de comportamiento y aprende un tipo de preferencias y aprende como una tonalidad que el padre le enseña y que la madre también puede fortalecer. Entonces, padre, yo creo que en este tiempo de la historia que vivimos, los padres cristianos tenemos que entender que vivimos a la defensiva, ya no es suficiente simplemente tu llegar a la casa a cualquier hora y ponerte a ver televisión y que tu hijo simplemente está allí y él va a aprender a ser varón y a retener su sexualidad masculina, simplemente por ósmosis o porque biológicamente nació así. Hay muchas amenazas hoy en día contra una masculinidad saludable y entonces los padres hoy en día tenemos que ser doblemente insistentes y muy conscientes de promover en nuestros niños la masculinidad balanceada.

Tenemos que hablarles acerca de lo que es ser hombre y no solamente en términos sexuales sino también en otros términos. Y también lo que es ser hombre en términos de cortesía para con la mujer, de proteger a la mujer, de tratar bien a la mujer, de no explotar a la mujer, de ser buenos esposos, de ser corteses con las niñas, de aprender también cómo cortejar, no sé si esa palabra es universal, de cómo enamorar, cómo tratar a una mujer, conquistar a una mujer. Yo creo que muchos jóvenes hoy en día no saben cómo tratar a una joven en la cual estás interesado y cómo ganársela, cómo conquistarla y cómo establecer una relación hombre–mujer.

Entonces yo creo que nosotros como padres podemos ayudar en todo eso, modelando una masculinidad balanceada. Y yo creo que es tanto para las hembritas como para los varoncitos. Sabe que un hombre, un padre, influye tanto en la formación sexual del niño como también en sus hijitas porque si nuestras hijas, por ejemplo, hoy se sabe que en la formación del lesbianismo y de la homosexualidad de muchos factores que pueden influenciar en un daño en la sexualidad es un padre abusivo, un padre intolerante, un padre dictatorial, una masculinidad fuera de orden donde el papá se convierte en una figura opresiva y el niño entonces no sabiendo a veces cómo bregar con eso, comienza a rechazar la figura del padre, pero también comienza a rechazar la masculinidad que él ve reflejada en el padre. Los niños no hacen esas diferenciaciones y muchas veces entonces comienzan, al rechazar al papá, rechazan también la masculinidad que va con el papá y entonces comienzan ellos a tener problemas dentro de ellos acerca de su identidad y pueden terminar también teniendo problemas de identidad sexual.

Ahora si ven al padre como una figura sana que es varonil, pero que también es generosa y amable y que da y nutre, eso va mucho para promover una sexualidad sana en el niño. Lo mismo pasa en la niña, muchas veces hay muchas mujeres que han optado por el lesbianismo y una de las razones que sucede eso es un padre abusivo en el hogar con respecto a la madre, por ejemplo, o también a los niños en general. Esa niña entonces comienza a rechazar también la figura del hombre. De nuevo, haciendo esa transferencia rara que hace la mente y comienza entonces a renunciar a la idea de tener una relación con un hombre y comienza a identificarse con un comportamiento lesbiano porque ve al hombre, ve lo masculino como algo amenazante y rechazable y que hay que evitarlo.

Y entonces es más fácil relacionarse con una muchacha, con una mujer, porque no tiene esos elementos masculinos que ella reciente, agresivos y todo ese tipo de cosas. Y todo lo que se necesita en este tiempo es una inseguridad, una grieta en la psicología de un niño para encontrar a alguien allá afuera, otro jovencito igualmente confundido o que ya ha tenido experiencias sexuales, una maestra, una figura de autoridad abusiva, en la universidad en una época temprana y formativa del jovencito, comienza también a manipular enseñanzas malignas que se encuentran hoy en día en toda institución de enseñanza en este país que puede plantar un germen en esa criatura que ya está débil. Las columnas de su femineidad o su masculinidad están débiles y ahí viene entonces el desplome.

Por eso es que es tan importante que nuestros hijos vean en nosotros… hijos a hijas, un padre que refleja una masculinidad que a la vez que es masculina, pero no es opresiva y que mantiene un balance y también evidentemente la importancia de que hay un hombre y una mujer en el hogar, en todo lo posible. Claro, una madre soltera o un padre solo pueden hacer maravillas también, y pueden reponer cualquier falta pero requiere mucho más trabajo. Qué bueno es cuando hay un hombre o una mujer modelando ambos en el hogar. Eso es lo ideal. Eso fue lo que Dios quiso hacer al formar la familia. Es muy importante eso.

Muchas otras cosas más pero creo que ahí tienen algunas cosas, una masculinidad balanceada. Seguridad y confianza y estabilidad. Mostrar el amor del Padre Celestial.

Cuarta cosa, proveer instrucción y consejo continuo. Padre, no es solamente mamá la que debe enseñar, instruir, aconsejar, tu eres una fuente maravillosa de buena enseñanza. Pienso en lo que dice Proverbios 4, versículo 1 al 4, dice – miren cómo habla este hombre a los hijos, dice:

“…Oíd, hijos, la enseñanza de un padre y estad atentos para que conozcáis cordura, porque os doy buena enseñanza. No desamparéis mi ley porque yo también fui hijo de mi padre, delicado y único delante de mi madre, y él me enseñaba y me decía retenga tu corazón mis razones, guarda mis mandamientos y vivirás…”

Sabe lo que me gusta de eso? es que este papá, yo lo podría ver ahí sentado con su hijo en su estudio o en la sala, ellos dos solos, y le está dando consejo a su hijo, están conversando. Y me encanta lo que él hace de como abrir su corazón y de ponerse frágil y de ser bien personal en la instrucción que le da y de ganárselo en la instrucción. Y le dice, mira, yo también fui hijo de mi padre. Me gusta eso que dice, ‘delicado y único delante de mi madre.’ Parece que este fue hijo único, así lo está poniendo ahí la palabra, y fui delicado y era el único hijo quizás o ella me prefería tanto y me daba tanto que era como si yo fuera el único. Pero en ese momento el papá alude a su propia experiencia personal.

Muchas veces tenemos temor de compartir con nuestros hijos nuestra propia vivencia, y yo creo que una de las cosas que desarma a los hijos es cuando nosotros compartimos con ellos desde nuestra propia experiencia, cuando abandonamos la idea de que somos invulnerables y presentar… cuando dejamos de pretender que no tenemos miedo, que no lo sabemos todo, que estamos confundidos, que estamos tristes y que estamos pasando por un período difícil de depresión y de inseguridad en algo, en el trabajo, y nuestros hijos necesitan también saber acerca de nuestra vivencia y aprender de nuestros errores. No debemos ocultarles nuestros errores también. Debemos compartir con ellos estos aspectos de nuestra vida y eso quiere decir que si vamos a aconsejar a nuestros hijos, si vamos a ayudar en su formación personal, tenemos que pasar tiempo con ellos.

Muchas veces los consejos vienen por medio de momentos en que hacemos cosas juntos, a la pelota juntos, o cocinamos algo juntos, o vamos a un parque juntos y en el curso de esa vivencia surgen oportunidades para compartir un… Muy diferente a cuando usted pontifica y predica a los niños como un predicador desde un púlpito lejano. Cuando estamos juntos y podemos compartir surgen más oportunidades. El Señor Jesucristo cómo enseñaba a sus discípulos? En el curso de caminar con ellos, convivir con ellos, compartir con ellos. En ese momento y cuando ellos lo veían a él curar a un enfermo, tener misericordia con una persona rechazada, él aprovechaba para instruirlos y ellos lo veían.

Entonces, yo creo que es muy importante esto de proveer consejo, instrucción. Yo tengo aquí unos apuntes, no los voy a desarrollar, pero 1, necesitamos nosotros buscar sabiduría y pedirle al Señor que nos de entendimiento y valorar la sabiduría de padre. También ya lo dije, invertir tiempo con los hijos, y lo últimos es que en ese proceso, si vamos a aconsejar, tenemos que encarnar, tenemos que mostrar integridad, tenemos que predicar una moralidad sana viviéndola nosotros.

Cómo le voy a decir a mis hijos, mira, ama a Dios, estudia la Biblia, asiste a la iglesia regularmente, si no yo no vivo lo que estoy predicando? Eso es lo terrible de uno ser padre, que uno tiene que… la responsabilidad como ser pastor también, uno tiene que encarnar en todo lo posible. No somos perfectos, claro que no, pero nuestros hijos yo no creo que esperen que seamos perfectos, pero sí esperan ver un hombre, una mujer, haciendo todo lo posible por vivir lo que predica y lo que aconsejas. Si tu le vas a dar consejos a tus hijos vive en integridad y trata en todo lo posible de encarnar y modelar lo que tu le estás enseñando a ellos.

Lo último, modelar pasión por Dios, su palabra y su Reino. Ahí la palabra clave es pasión. Josué 24, poderoso pasaje, versículos 14 y 15. Hacia final de la vida de Josué él llama a todo el pueblo, lo ha dirigido a través de muchos momentos grandes a través de la historia de Israel, y ya hacia el final de su vida él le da unos consejos al pueblo y le dice:

“…Ahora pues, temed a Jehová y servidle con integridad y en verdad. Quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río y en Egipto, y servid a Jehová…”

Ven ustedes esa pasión, ese compromiso? Esa idea de la honra de Jehová. Yo veo que los grandes hombres de Dios como David y otros, mostraban pasión terrible para con Dios y un celo… en un pasaje el salmista dice, “Odio, oh Jehová, los que te aborrecen y me enardezco contra tus enemigos…”

No es que usted va a odiar en ese sentido pero David era un hombre de guerra y conocía lo que era aborrecer y era un hombre de emociones muy fuertes. Dice, Señor, yo me enardezco, me levanto en mí ser interior contra los que… te amo tanto… Por eso él atacó al Goliat, el gigante, porque Goliat venía a insultar la gloria de Dios y él dijo, “Yo no puedo resistir esto.” Era un muchachito, mientras los demás estaban escondidos, asustados, sus hermanos bien fuertes y aguerridos, este jovencito dijo, “¿Cómo podemos nosotros estar todos los días este gigante viene a insultar la gloria del Señor? Yo estoy dispuesto a dar mi vida.” Y Dios viendo eso lo honró y lo bendijo grandemente.

Yo he descubierto que sabe a quién Dios bendice y cómo Dios bendice nuestros hogares y a veces endereza nuestros errores en maneras maravillosas con nuestros hijos. Al final de todo es esa pasión por Dios. No es suficiente simplemente tener respeto por las cosas de Dios, hacer algo de vez en cuando por el Señor, ser buenos ciudadanos de la iglesia, yo creo que Dios requiere pasión feroz para con él. Él no se contenta con menos que un amor total. Por eso uno de los mandamientos más importantes es amarás al Señor tu Dios con todo, mente, fuerzas, intelecto, espíritu, alma, todo. Dios no merece ni se contenta con menos que un amor apasionado, constante y feroz y preferencial, por encima de todas las cosas por él. Y nosotros tenemos que ejemplificar ese amor al rojo vivo por Dios.

Al final en el versículo 15 dice, “Y si mal os parece servir a Jehová – él les dice, mira, si no les gusta lo que yo les estoy diciendo y si les parece mal mi consejo de que sirvan a los Señor y no a los ídolos – entonces escojan hoy a quién sirvan. Si a los dioses, a quienes sirvieron vuestros padres cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis, eso es asunto suyo, ya yo les di mi consejo, hagan lo que ustedes quieran. Palabra inmortales: “Pero yo y mi casa serviremos a Jehová…” Aleluya!

Tus hijos tienen que ver esa decisión. Ahí él viola hasta la gramática, en vez de decir mi casa y yo, no, yo y mi casa, porque lo primero es tu, el amor que tu ejemplificas para con el Señor, su Reino, su palabra.

Debajo de ese llamado a modelar pasión para con tus hijos, que ellos vean ese compromiso incondicional, 1, honrar al Señor por sobre todas las cosas; 2, tener una vida devocional constante, es muy importante, que tus hijos te vean manoseando la palabra, subrayando tu Biblia, leyendo la Biblia. Una vida devocional constante es bien importante; 3, servicio al Señor, a su iglesia y a su Reino. Sirve y da.

Por eso puse aquí al Señor, a la iglesia, sí, hay algo que si tu amas a Dios, tu vas a amar su iglesia también. Tu vas a amar las columnas de tu iglesia, vas a amar los asientos de tu iglesia, tu vas a amar el programa de tu iglesia, tu vas a amar las necesidades de tu iglesia, tu vas a amar los ministerios de tu iglesia, cuando tu iglesia te llama tu acudes porque muchas veces, oh, sí, yo amo a Dios pero como que lo amamos en teoría. Mira, si tu amas a Dios, tu amas las cosas de Dios también, tu amas al pueblo de Dios, tu amas a tu congregación. Y tus hijos al ver eso, yo te prometo que van a quedar impresos con esa sensibilidad en sus corazones.

Puede que cuando son más jovencitos y están en esa etapa formativa y están en los años jóvenes, quizás no sean tan amantes de las cosas de Dios, pero yo te prometo en el nombre del Señor que un día tu lo vas a ver sirviendo a Dios porque tu vas a estar metido dentro de ellos, aún cuando te mueras, la imagen de ese padre que amó los atrios de Jehová, lo van a perseguir, ese virus va a estar metido dentro de ellos.

Otra cosa, no irte con el montón sino mostrar lealtad al Señor, yo y mi casa, hagan ustedes lo que quieran, pero yo… un amor independiente, una fidelidad constante.

Mis hermanos, les dejo con esos consejos sencillos. Modela el amor del padre como Dios ama, modela seguridad y confianza para con tus hijos, modela una masculinidad amable y balanceada, provee instrucción y consejo, y modela pasión por Dios, su palabra, su Reino, su iglesia.

Padre, que el Señor les bendiga. Que la gracia de Dios se instale en sus corazones y que todos podamos llegar a ser padres como nuestro Padre Celestial. Les bendigo en el en el nombre de Jesús. Amén.

Pónganse de pie un momentito varones, y toda la iglesia también. Yo creo que es importante, iba a dejarlo allí pero reciba esa palabra en el en el nombre de Jesús. Bajen su cabeza. Si usted quiere cierre sus ojos, haga algo, salte en su lugar pero haga algo que me diga a mí y que le diga al Señor y a usted y su espíritu, yo recibo esta palabra para mi vida. Dígaselo ahí adentro. Pongo mi firma al final de esta enseñanza. Jóvenes que van a ser padres un día, padres jóvenes que están comenzando su carrera, fírmenme eso ahora mismo en su espíritu. Yo voy a ejemplificar estos valores en mi paternidad.

Y si tu no has logrado todo, no has podido llegar a esa altura todavía, no te desanimes, hay tiempo, hoy, ahora, puede ser el momento que tu comiences un nuevo capítulo de tu vida como papá. Ahora mismo comprométete, yo voy a mejorar, voy a cambiar, voy a incorporar estas cosas en mi vida, voy a ser un padre de principios y no de emociones, voy a vivir por el libro, no por lo que yo sienta o lo que no sienta, voy a vivir porque mi Padre me dice que así debo comportarme. Y de hoy en adelante yo serviré al Señor en esta manera y seré un padre nuevo, diferente. Recibe el llamado de Dios en tu vida.

Padre, yo bendigo e instalo gracia, gracia sobre gracia, sobre nosotros que tenemos una labor muy difícil que cumplir. Bendigo a los hombres en general de esta iglesia y la paternidad de esta congregación. En el en el nombre de Jesús y el pueblo de Dios dice, amén. Les bendigo mis hermanos. La gracia del Señor con ustedes. Amén.

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