Sermón 4 de enero 2015: La bendición de Dios conlleva gran responsibilidad

A propósito de Sermones
[Dr. Roberto Miranda]
  • Presenter: Dr. Roberto Miranda
  • Fecha: January 4, 2015
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

Yo siento que Dios quiere que yo comparta libremente en el Espíritu como una Palabra profética para ustedes y que simplemente descargue el contenido de lo que Dios ha puesto en mi corazón, y es una Palabra para el pueblo de Dios.

Y desarrolla dos cosas: por una parte, la provisión de Dios, la bendición de Dios, el gran suplimiento suplido que Dios nos ha dado, la abundancia en la cual Dios nos ha hecho habitar como hijos de Él, como miembros de nuestra comunidad espiritual. Pero por otra parte también la responsabilidad que eso conlleva y el peso que eso nos confiere a nosotros como beneficiarios de la Gracia del Señor.

Y Dios me dio una Palabra en Efesios capítulo 1 que de hecho la compartí cuando estuve en Puerto Rico cuando estuve en Puerto Rico hace poco con una Congregación allá, precisamente en conexión con ese año que estaba a punto de comenzar cuando estuve allá, y se encuentra en Efesios capítulo 1 versículo 3, y dice esa Palabra: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo que nos bendijo" diga: bendijo, "con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo", nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo Jesús.

A mí me encanta cuando Dios habla de sus bendiciones en el pretérito, en el pasado. Ahí no dice: el Dios que nos va a bendecir con toda bendición espiritual, el Dios que quizás nos bendiga, sino que dice que "nos bendijo". Y muchas veces Dios habla en pretérito, habla cosas que Él ha puesto en nosotros, cosas que Él ha proferido desde la fundación del mundo, de antes de la fundación del mundo, y que son cosas que están allí, están en nosotros, están en nuestro sistema mismo y ya están declaradas por Dios.

Y nosotros caminamos preñados con la bendición de Dios, caminamos inseminados con una semilla espiritual que está llena de bendiciones. Y cuando nosotros entramos en la economía del Reino de Dios, cuando entramos en los caminos del Señor, cuando aceptamos a Cristo como nuestro Señor y Salvador, cuando somos tocados y sellados como miembros del Reino de Dios inmediatamente nosotros entramos en esa herencia, entramos en esa bendición. Dios nos impregna con una Palabra de bendición y ya entonces hemos sido bendecidos.

Y muchos de nosotros somos príncipes y tenemos a nuestra disposición grandes recursos pero vivimos como pordioseros, no habitamos efectivamente esa bendición, pero ya estamos bendecidos, eso está escrito en nosotros.

Y la Palabra es bien clara, dice: "y nos bendijo con toda bendición" y ese toda bendición quiere decir: nombre usted lo que a usted le dé la gana, 360 grados de bendición. Todos los nutrientes que usted necesita para una vida victoriosa ya están en usted, ya Dios los inyectó dentro de usted, están allí esperando ser activados, esperando ser desarrollados, esperando ser usados, toda la armadura que usted necesita para una vida fructífera, victoriosa, para caminar sobre las aguas, para tener victoria sobre las enfermedades.

Qué lindo es cuando una hermana como Carolina con todos sus padecimientos se para aquí con tanta gracia, tanta belleza y descarga la bendición de Dios sobre un pueblo. Ella podría estar como yo decía esta mañana, deprimida, triste, ¿por qué yo? lamiéndose sus heridas, pero es una mujer radiante llena del Espíritu de Dios, ella camina sobre sus enfermedades. Porque muchas veces creemos que solamente la bendición de Dios viene cuando hace desaparecer las cosas que nos afligen, pero ¿sabe qué? la Biblia dice: "Antes en todas estas cosas somos más que vencedores", no fuera de estas cosas.

Muchas veces en medio de las aflicciones, las luchas, los problemas matrimoniales, los retos de la vida, las enfermedades diversas, es en esas cosas que somos más que vencedores, y a veces Dios escoge decir: No ¿sabes qué? glorifícame con tu vivencia. Y a veces es en nuestros padecimientos en que al ser fieles al Señor y darle gloria a Él, Él aspira ese holocausto de nuestra fe y también eso es de bendición, porque la victoria no está solamente en ser exentos de padecimientos sino ser victoriosos en los padecimientos.

Así que sea como sea Dios nos ha bendecido con toda bendición para cualquier situación en la vida pero también para vencer gigantes, también para salir de aprietos, también para vencer situaciones difíciles, también para tener matrimonios prósperos e hijos temerosos de Dios, prosperados, bendecidos, para tener abundancia material, para salir de la pobreza, para caminar sobre las tribulaciones, sobre las aguas porque el Señor quiere que seamos prósperos y bendecidos. Yo no tengo vergüenza en anunciar un Evangelio de bendición, lo que pasa es que muchas veces lo simplificamos demasiado y nos vamos solamente a la mermelada y la mantequilla pero no le decimos a la gente que también hay otras cosas de por medio ¿no?

Pero sí, Dios nos ha bendecido con toda bendición espiritual ya en el pretérito, en el pasado, y Dios te ha bendecido a ti y ha bendecido esta Congregación con toda bendición espiritual. Dios nos dice como Iglesia que Él ha depositado sobre esta Congregación cosas grandes y poderosas. Yo he vivido todos estos años comiendo de un pedacito muy lindo que Dios me ha dado de promesa. De vez en cuando arranco una migajita y me la como, como las rosetas de maíz en una bolsa, y vivo preñado con la bendición que Dios ha declarado sobre este pueblo.

Yo recuerdo ese sueño que Dios me dio sobre el León de Judá y sobre las arañas que gobernaban esta ciudad y ejercían influencia y el León de Judá soberano sobre ellas, y mi declaración de que Él es el Señor, no los demonios. Y recibimos ese llamado y vinimos aquí a Boston creyendo, y hemos visto la bendición del Señor. Llegamos aquí sin un centavo literalmente y Dios nos ha bendecido y nos ha prosperado, habitamos en un lugar lindo y le damos al Señor toda la honra y toda la gloria porque es Él el que lo ha hecho, no ninguno de nosotros.

Tuvimos que creerle a Dios, yo tuve que creer en una visión y todavía esa visión está desarrollándose. Yo he vivido todos estos años creyendo otras cosas que Dios va a desarrollar, pero yo siempre le he dicho al Señor: Padre se Tú quien levantes, no el hombre, no uno anunciándose y haciendo moriquetas, y haciendo creer a la gente que tiene más unción de la que tiene sino dejando que Dios sea quien levante y que Dios sea quien saque de detrás de las ovejas cuando Él quiere en Su momento y en Su tiempo.

Porque cuando las cosas crecen en el tiempo del Señor y en la forma del Señor nadie las puede arrebatar, y muchas veces Dios tiene que molernos demasiado y purificarnos, y trabajar en nosotros, y crucificarnos varias veces antes que Él pueda ponernos en la herencia que Él nos ha dado, y tenemos que tener la paciencia para esperar a que Él cumpla Sus propósitos y que Él haga lo que Él tiene que hacer.

Pero Dios tiene bendiciones para este pueblo y yo creo que estamos muy cerca del tiempo de cosecha, yo le decía a los hermanos el 31 que este es un tiempo de cosecha el que se abre delante de nosotros. Pero ¿sabe? como siempre les he dicho sobre esa cosecha, yo entendí entonces por qué yo hablé de consolidación el año pasado, porque Dios quería que comenzáramos a sanarnos de las deudas y de muchas de las cosas que teníamos, pero yo no entendía también que consolidación quería decir que algo que faltaba, ustedes ya me han oido antes, algo muy importante que era esa conexión entre este santuario y el santuario original, eso tenía que hacerse porque estaba en los planos originales; y había habido un obstáculo allí serio que todos los arquitectos y los ingenieros y todo el mundo que conoce el mundo legal decía: eso no se puede construir a menos que sea de una manera muy penosa, pero Dios abrió el mar de una manera increíble.

Y por eso yo siempre les he dicho que el milagro mayor que Dios ha hecho en todas estas construcciones es ese dientecito que está ahí, que estamos construyendo. De paso está cerrado porque no quería tener eso el miércoles cuando tengamos el servicio y nuestro hermano Javier y los trabajadores han sido muy buenos. Lo que hicimos fue preparar antes de tiempo esta parte y ellos van después a seguir trabajando, van a seguir mientras tanto pero por eso se ve tan bonito, tan cerradito allí, no es que nos arrepentimos y lo cerramos, está allí se lo prometo, y hay muchas cosas buenas que están pasando en la construcción y ustedes van a ver dentro de poco tiempo.

Pero de nuevo: Dios es un Dios de sistemas, Dios hace las cosas bien y cuando las hace Él se toma Su tiempo y las hace sólidas, Él quería eso porque sin eso no había conexión, se necesitaba esa conexión entre lo antiguo y lo nuevo porque Él es así, pero es porque Él tiene cosas buenas que están delante de nosotros y Él quiere terminar una cosa para entrar en otra faceta.

Pero las bendiciones que Dios ha declarado sobre este pueblo son grandes, son abundantes, y el llamado de Dios. Y yo creo que esta invitación a ser la sede para este servicio inaugural del Gobernador es parte de esa realización gradual del Señor, Dios ha estado poco a poco entrándonos en esas dimensiones.

Yo recuerdo cuando hace un par de años atrás Dios me permitió ser uno de los oradores en la ceremonia que se hizo cuando la explosión esa terrible aquí en Boston, estaba el Presidente Obama y toda esta gente, y el Señor ha ido como incrementando el nivel de exposición y de influencia, y de visibilidad, porque así es que Él obra. Cuando Él hace las cosas Él las hace de esa manera.

Y Él seguirá porque este pueblo tiene un llamado de Dios porque a Dios le gusta tomar a los débiles y a los pobres, y ponerlos en lugares de influencia, así tiene Su corazón, así humilde porque tiene que ser así, pero se toma Su tiempo. Pero ya la genética de esa bendición está en nosotros. Dios nos ha bendecido con toda bendición espiritual y Dios que seamos un pueblo profético, un pueblo de influencia, un pueblo de señales y prodigios, un pueblo visible, un pueblo benévolo que ejerza una influencia santa y que derribe esos principados y potestades que están gobernando esta ciudad en el Nombre del Señor y con la unción del Espíritu Santo.

Y nosotros tenemos dentro de nosotros todas las armas que necesitamos, están allí y van a comenzar a salir, las alas van a seguir creciendo y la gloria de Dios seguirá en aumento hasta que veamos la plena manifestación de todo lo que Dios ha dado en nosotros. Pero la genética está allí y está en tu vida también, eso es lo que yo quiero que tú entiendas, que Dios te ha hecho fuerte.

Yo sé que muchos de ustedes están bregando con una cantidad de cosas: problemas matrimoniales, apetitos que no se sujetan, situaciones financieras, incertidumbre acerca del futuro, deseos de logros y superación que ustedes no han podido ver plenamente todavía, aflicciones de diferentes tipos, situaciones emocionales que les afectan a ustedes, llamados que ustedes sienten que Dios les ha dado pero ustedes no han visto todavía la realización de ese llamado, hijos que ustedes quisieran verlos en la Casa del Señor adorando a Dios y sirviendo al Señor pero todavía usted no ha visto ese toque del Espíritu de Dios en sus vidas y usted está afligido y piensa ¿cuándo sucederá? ya Dios ha dado la Palabra dentro de ti, créelo en el Nombre del Señor.

Pero ¿sabe? muchas veces a pesar de que tenemos esa genética dentro de nosotros hay una parte que nosotros tenemos que hacer, es la parte de avivar el fuego del don de Dios que está en nosotros.

Una ilustración que se me ocurrió esta mañana para que nosotros entendamos cómo es posible uno encontrarse en una situación frágil pero estar lleno de la potencialidad de Dios dentro de uno. Yo pensaba, un ejemplo muy personal de nuestra nietecita Daniela que ustedes saben que nació muy prematura, 25 semanas, una libra y tres onzas pesaba, once pulgadas medía, un conejito era más grande que ella el día que la fui a visitar, pero ¿sabe qué? esta semana un Salmo que yo lo conozco íntimamente, me lo sé de memoria, y uno de esos versículos dice: "Mi embrión vieron tus ojos y en tu libro estaban escritas todas aquéllas cosas que fueron luego formadas sin faltar una de ellas."

¿Usted sabe que cuando usted es concebido en el vientre de su madre ya usted tiene todos los detalles de su cuerpo y de su configuración humana? Si usted va a ser como un artista de cine así bien atractivo, si va a ser feito también ya está ahí adentro, si va a tener ojos azules, negros, si va a tener pelo, poco pelo, si va a ser bien alto, no muy alto, inclusive a veces nuestro temperamento está también metido allí porque la biología y el temperamento tiene mucho que ver uno con lo otro, pero ya todo está allí escrito, escrito en el libro genético, el código genético es una de las cosas más fascinantes que hay en el universo, está escrito literalmente.

Por eso le llaman un código genético, es una escritura, y de hecho los biólogos lo han descifrado y lo ponen en términos de letras inclusive para hacer entender más o menos cómo interaccionan los diferentes componentes genéticos, Dios lo escribió y en el Salmo aparece, ya Dios diseñó eso. Danielita en su estado tan frágil, yo decía que como nunca en mi vida y Meche que es terapista ocupacional y que conoce muy bien toda la cuestión esta neurológica de los niños y todas estas cosas, que trabaja con niños, para ella ha sido también muy instructivo porque nosotros hemos visto literalmente ese cuerpecito desarrollándose poco a poco, hemos visto su piel hacerse más densa y menos transparente, su barriguita crecer porque ya está tomando más leche y está recibiendo más nutrientes, verla haciéndose más grandecita, más pesadita, sus pulmones adquirir más capacidad para respirar, ver su tamaño aumentar, es increíble.

Yo nunca había estado tan consciente del desarrollo del cuerpo humano, tengo libros de anatomía en mi casa y ahora los estoy leyendo porque he orado por todo; todos los días yo oro por su cerebro, por su paladar, sus cuerdas vocales, su vesícula, sus intestinos, su estómago, el nivel de sus hormonas, los diferentes químicos de su cerebro, los glóbulos blancos y los glóbulos rojos, sus cuerdas vocales, su páncreas, su esófago, sus ligamentos, sus huesos, el nivel de calcio, todo, yo le podría estar aquí, y oro por cada una de esas cosas porque el Señor teje el cuepo de un ser humano.

Y me hecho consciente de eso y voy a aprender más de anatomía porque hay algo en eso muy importante. Pero lo maravilloso es eso, que todo está escrito dentro de ella, ya toda esa formación está allí, se está desarrollando y quizás ahora mismo vemos que la situación es pequeñita, frágil, pero Dios ha conferido toda bendición espiritual. Tu familia, Dios quiere que tu familia sea próspera, bendecida, pero tienes que como le dijo el Señor a Josué: "Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente."

De nuevo ahí tiene otro caso en que Dios habló en pretérito, cuando le dijo a Josué: "Yo les he entregado toda la tierra" le dijo a Josué como representante de todo el pueblo "Yo te he entregado toda la tierra que pise la planta de tus pies" ni siquiera había salido todavía del desierto, no había entrado todavía a la Tierra Prometida pero ya Dios le había entregado toda la tierra, entonces le dijo: "Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, no se aparte este libro de la ley de ti y todas las cosas que están escritas en ellas, camina según mis caminos" pero ya Dios le había entregado.

Josué entra a la Tierra Prometida con un título en la mano donde Dios le confirió la tierra y él podía entrar con ese título. Ahora: allí habían tribus esperando para descabezarlo, cortarle la cabeza, iban a defender su tierra y tuvieron que pelear los hebreos para poseer la tierra que Dios les dio, por eso le dijo: "Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, Yo estaré contigo donde quiera que tú vayas, nadie te podrá hacer frente todos los días de tu vida" porque iba a haber gente que le iba a hacer frente pero no iban a vencerlo, no iban a vencerlo porque él tenía el título en la mano.

Y por eso es que el pueblo hebreo, los israelitas ahora mismo, los judíos tan infieles que son, y hay gente que le quiere quitar una buena parte de su tierra y quieren destruirlos, pero Dios le dio ese título a esa gente y se lo dio irrevocablemente, ni su propia imprudencia se lo va a poder quitar porque Dios les dio el título. Cuando usted tiene el título de algo pueden pasar 30 años y cuando usted regresa usted dice: mira aquí está el título de mi casa, salte de ella porque esto me pertenece a mí.

Entonces Dios muchas veces nos bendice y nos confiere toda bendición, lo que pasa es que muchas veces somos indolentes y no hacemos nuestra parte pero ya está allí, Dios quiere que entres a la tierra victoriosamente este año y los años venideros, pero hay que, hay que. De nuevo, esa es la otra parte de mi meditación.

Por una parte un Dios que nos bendice con toda bendición espiritual, tan grande esa bendición de hecho, que necesitamos una impartición divina de sabiduría y conocimiento para poder entender cuán grande es la bendición que Dios nos ha dado, lea ese capítulo, busque después en el versículo 17, Pablo dice que él ora para que reciban espíritu de sabiduría y conocimiento para entender cuán grande es la bendición que Dios ha dado a este pueblo, "alumbrando los ojos de vuestro entendimiento para que sepáis cuál es la esperanza a la que Él os ha llamado y cuál es la riqueza de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la super eminente grandeza de Su Poder para con nosotros los que creemos según la operación del poder de Su fuerza."

¿Tú puedes recibir eso en tu espíritu ahora mismo y creer que el mismo espíritu que levantó a Cristo de los muertos habita dentro de ti y que ese espíritu te da autoridad para caminar con poder en tu vida? Yo sé que se puede haber tomado tiempo pero no dejes que decaiga tu esperanza de que Dios tiene grandes propósitos para tu vida.

Quizá no has recibido todo el bien ahora pero cree y manténte porque muchas veces las bendiciones que Dios da y declara se toman mucho tiempo en realizarse. Bendijo a Abraham con un hijo y le tomó ¿cuántos años? llegó a los 100 años y el pobre dijo: bueno ya soy demasiado seco, ese hijo no se va a dar, y hasta se metió con la sirvienta y tuvo un hijo problemático, Ismael que todavía está dando dolores de cabeza por ahí, porque se impacientó, porque Dios no está de prisa, se toma tiempo en hacer las cosas. Pero ya Abraham y Sara estaban preñados con un hijo desde que Dios les dijo: ustedes van a tener un hijo y van a ser más numerosos que la arena; si se puede contar la arena de la Tierra se va a poder contar tu descendencia le dijo el Señor a Abraham pero se toma mucho tiempo, no te descorazones.

Aquí está la otra parte en la que hay que esforzarse, hay una bendición y una responsabilidad y yo quiero hablarte de la responsabilidad que nos cae como Iglesia y te cae como cabeza de tu hogar, te cae como líder, te cae como creyente, hay una responsabilidad conectada con esa gran bendición, con esa impartición genética que Dios ha puesto en tu espíritu y en tu ser porque esa bendición está en los lugares celestiales, es una bendición espiritual. Como a María, se posó sobre ella el Espíritu Santo y la preñó, y de ahí salió algo físico: el Hijo de Dios, hombre y Dios perfectos conviviendo en una sola criatura.

Pero cuando Dios bendice en los lugares celestiales eso cae en nosotros y entonces se manifiesta en condiciones y circunstancias reales, y vida, pero hay una parte que nosotros tenemos que hacer.

Yo recuerdo las palabras del apóstol Pablo a Timoteo en Segunda de Timoteo capítulo 1 ¿creo que versículo 6? donde le dice: "Te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti." A Dios le toca poner el don en nosotros y a nosotros nos toca avivar el don, abanicar el don para que se prenda. Dios te pone una brasa en ti y a ti te toca coger un abanico, un pedazo de cartón como lo hacíamos nosotros en los anafres, no sé cuántos han usado un anafre, no tienen que levantar la mano no se preocupe, yo sé que sabemos, usted sabe bien a qué me estoy refiriendo, no se haga ¿verdad? pero están las brasas allí, usted tiene que coger y abanicarlas para que cobren vida ¿verdad que sí? y así mismo la brasa de Dios está dentro de ti pero tú tienes que abanicarla, eso te toca a ti.

Aviva el fuego del don de Dios que está en ti. Tú tienes que hacer obras de justicia, tú tienes que moverte y comenzar a caminar en el Nombre del Señor. Si nosotros nos hubiéramos quedado cómodos allá en Cambridge con un edificio que no nos costaba nada metidos en un vecindarito allí que ya era demasiado pequeño para nosotros y si hubiéramos temido a los gigantes de crímen que estaban acá en Boston en ese tiempo hace veinte años estaríamos todavía allá, chiquititos y secos, pero dije: Señor si Tú nos llamaste voy a correr, vamos a ir adelante y hemos visto Su gloria, el don se ha esparcido, se ha ensanchado.

Por eso es que, de nuevo: ese conector allí yo me asusté cuando Dios me puso en las manos la posibilidad de desarrollar eso porque ya yo lo había entregado, ya como Abraham yo le había dicho: no, ese hijo no va a nacer, entonces Dios me lo pone en la mano, pero ya estamos nosotros cansados y agobiados por todos los gastos y todas las responsabilidades, y entonces yo me pregunto: Señor ¿cómo puedo yo venir a esta Congregación y decir que todavía nos toca seguir trabajando y dando? pero eso es mi mente.

Yo he aprendido que yo no puedo dejarme llevar por lo que mi mente, la razón me dice, yo tengo que creerle a Dios, si algo es de Dios eso se da de alguna manera, Dios abre el camino, Dios provee. Y entonces uno se mete en el lío porque sabe que Dios le ha hablado y Dios se muestra fiel, una y otra vez.

Usted tiene que comenzar a caminar con el don de Dios, con el llamado. Si usted ha discernido que es de Dios láncese, esfuércese, tome riesgos, créale al Señor, póngase incómodo, asústese de usted mismo y usted verá que el Señor no deja de bendecirlo entonces y Dios provee. Hay que ser responsable delante de Dios, hay que tomar riesgos, hay que creerle al Señor.

Muchos de nosotros no recibimos las promesas porque no le hemos creído al Señor, Dios escribió algo dentro de nosotros pero nos miramos y nos vemos chiquititos como los espías esos ¿no? que dijeron: oh sí la tierra que Tú nos has prometido es buena y linda pero hay unos gigantes allí que nos quieren cortar la cabeza y son todos jugadores de basketball: miden 6'8" y 7'2" y nosotros somos unos energúmenos chiquititos.

Josué y Caleb dijeron: mira si Dios está con nosotros nos los vamos a comer como pan y les vamos a untar un poquito de mantequilla y mermelada pa' que sepan mejor todavía. Porque es que cuando Dios da no se ponga a pensar ni en su condición, ni en lo grandes que son los obstáculos, usted simplemente asegúrese que Dios le habló, y si Dios le habló meta mano que Él se encargará de lo demás. Va a pasar unos cuantos sustos y quizá va a tener que cambiar de pantalones pero va a salir adelante, no se preocupe, el Señor estará con usted, el Señor le va a bendecir, Dios le va a suplir, y es tan importante Iglesia que tú entiendas esto.

Y la hermana Vanessa el miércoles 31 habló una Palabra, yo creo que todas las Palabras que se dieron fueron muy bendecidas y muy atinadas, pero ella hablaba de que Dios nos ha dado una Congregación compleja y que nosotros tenemos que estar a la altura de la complejidad de esa Congregación. Dios no nos ha hecho una Iglesia simple y gloria a Dios por las iglesias que son sencillas y pequeñas, y no muy complejas porque en el Reino del Señor hay de todo, se necesitan todos los nutrientes, pero Dios le ha dado a esta Iglesia mucha responsabilidad y un llamado muy grande y muy alto.

Y yo les he dicho a ustedes hermanos que si usted está metido en esta Iglesia, si usted ha venido a esta Iglesia usted tiene que apretarse el cinturón de seguridad ¿sabe? si usted se molesta y se ofende cuando se pide dinero para una causa de construcción o de emprender algo este no es el lugar para usted, porque aquí todo lo que, como decía la hermana, tú profetizaste muy bien Carolina, eso me convence a mí porque ustedes no saben los milagros que tienen que hacerse aquí cada día para cubrir los gastos de esta Congregación, todas las cosas. La gente cree que nosotros estamos nadando en dinero, ven este gran edificio acá y bello y todas las propiedades, no saben que nosotros siempre recibimos menos en los ingresos dominicales de lo que nosotros gastamos, ustedes no saben todas, a veces las ansiedades que uno pasa, pero yo no sé cómo Dios hace que rindan las cosas, multiplica los panes y los peces de una manera increíble.

Pero ¿sabe qué? yo le he dicho al Señor: nosotros no podemos seguir viviendo haciendo proezas en público pero a veces con carencias y deficiencias financieras. Y hay un ruido aquí, no sé si es un enanito que está saltando por acá pero si lo pueden arreglar que no sé qué es, un sonido por allí.

Pero hermanos: hay tantas cosas que Dios nos ha llamado a hacer, a ser y a hacer, nos ha dotado, nos ha llamado y nosotros tenemos que estar a la altura de ese llamado, Dios necesita un pueblo que sirva. Por ejemplo: nosotros no solicitamos tener el servicio inaugural del Gobernador acá, eso llegaron un día una gente y dijeron: miren queremos ver su edificio porque se va a dar este evento y nos han recomendado que se dé aquí, entraron, vieron lo bello de este lugar y dijeron: nos encantaría hacerlo aquí; nadie fue por allá y dijo: hey, aquí estamos, vengan y tengan el servicio acá. ¿Y usted sabe todo el trabajo que eso ha requerido, las reuniones y las responsabilidades grandes que eso implica y todas las demás cosas?

Porque Dios ha llamado a esta Iglesia a hacer ciertas cosas. Uno pasa sustos y después dice: Señor ¿cómo me metí yo en esto? Si usted es parte de este ejército, de esta Congregación compleja y demandante usted tiene que estar a la altura de ese nivel, usted tiene que crecer y servir al Señor. Por eso es que cuando yo les digo: mire vengan el miércoles. Si usted el miércoles lo que quiere es estarse lamiendo las heridas y ver la última novela que está saliendo y venveteando con alguien en el teléfono entonces se va a sentir mal con esa invitación, pero se necesita en este momento.

Usted es parte de un ejército, es parte de un llamado, es parte de una Congregación que siempre algo está pasando, cuando uno cree que ya uno se puede acostar a dormir te dicen: no todavía te falta camino por andar y que sigas pa'lante, necesito que te pongas otra vez la ropa y que sigas sirviendo. Hay que servir, hay que dar porque este es un lugar que genera mucho, hace mucho, todos los ministerios que tenemos, todas estas cosas que Dios nos ha dado, hay un costo detrás de ello, es una Congregación grande, son miles de personas que en una manera u otra consideran este lugar su Congregación, no vienen todos los domingos.

Pero cuando alguien se quiere casar en la ciudad o queremos que les enterremos un muerto aquí es donde vienen hermanos, o que les presentemos un bebé o que les demos consejería matrimonial, gloria a Dios, es una bendición, pero es una demanda bien grande la que hay, todos los servicios sociales y todas las cosas que nosotros hacemos que son un testimonio para esta ciudad, esto es para gloria del Señor. Y si no hay un pueblo aguerrido detrás de todo eso entonces lo que tenemos es un puñado de persona llevando toda la carga ellos y la gente creyendo que es algo más grande de lo que es cuando son unos cuantos gigantitos allí cargándolo todo, y eso no es; Dios quiere que la carga se distribuya ¿usted entiende? tú eres un pilar, una columna de este instrumento que Dios ha escogido.

Y por eso es que se requiere gente que tenga una visión, que tengan corazón de guerreros ¿usted entiende? que digan: ah ¿hay una necesidad? yo estoy allí, vamos pa'lante, yo digo: amén ¿qué se necesita? que sean parte de la solución, no parte de los que se quejan, "no, que esto, que lo otro, que se pide mucho" no. Sea usted parte de la solución. Sea usted un guerrero, un siervo del Señor. Dios le ha permitido servir a través de esta Congregación y por eso necesita gente que sirva, gente que dé y gente que se prepare por la Palabra.

Porque cuando la Palabra se mete en tu vida la Palabra te preña, la Palabra se convierte en algo vivo dentro de ti que te empuja a hacer obras. La Palabra no puede vivir dentro de ti sin que tú dejes de dar fruto ¿sabes? por eso es que tú debes ser como una longaniza, mete la Palabra y esa longaniza va a saber bien rica, mete la Palabra dentro de ti y esa Palabra va a explotar y va a hacer cosas. Estudia la Palabra del Señor, lee la Palabra, llénate de los principios del Reino de Dios, vive en los valores del Reino de Dios y se un generador de soluciones, dale al Señor, sirve al Señor.

No te preocupes tanto por cuántas horas dormiste anoche. Hay muchas veces que nosotros tenemos un exceso de sueño y por eso tenemos sueño porque dormimos demasiado, duerme menos y tendrás más vitalidad. Come menos y serás más fuerte, sirve más y tendrás más descanso, da más y tendrás más abundancia dice el Señor. Dale a otros y Dios no se cansará de bendecirte y darte a ti porque el que da recibe dice la Palabra del Señor. Esa es la clave para una vida fructífera y poderosa.

Entonces tú tienes que prepararte, conocer la Palabra del Señor, moverte en fe. Hay veces que uno llega, no se preocupen ya por ese sonido, he convivido ya media hora con él de todas maneras así que está bien, hermanos: hay veces en que uno llega a la Iglesia y sí está cansado, pero ¿sabe qué? uno llega, Dios mete energía en uno y uno se olvida del cansancio. Ven a la Iglesia los miércoles como decía Carolina, ven los domingos. Mucha gente se queda, ven la ventana, ven que están cayendo cuatro copitas de nueve y ya la sábana se les pega como una piel alrededor, dicen: ah no voy a ir este domingo, iré el próximo domingo.

¿El próximo domingo está lloviendo? ah está lloviendo, no voy. El otro están un poquito tristes: ah no me siento un poquito deprimido, voy el otro y vienen a la Iglesia tres, cuatro veces al año. Hermano: sirve al Señor, vive la vida de fe, préñate con el ambiente espiritual, preséntate a la Casa de Dios, inclina tu cabeza ante el Creador, paga tus respetos ante el Señor, se disciplinado en la manera en que tú sirves a Dios, no te preocupes ¿cómo me siento?

Cuando tú llegues a la Iglesia entonces pregúntate cómo te sientes y entonces dile: Señor ahora renuévame. Dice la Biblia que el que mira mucho el tiempo no siembra, búsquelo ahora en Eclesiastés. Si usted se preocupa mucho por el tiempo o si la cosa es tan buena para servirle o darle al Señor usted nunca va a servir o va a dar, escuche la Palabra de Dios, obedezca y usted verá que el mundo se reconfigura a favor de usted, viva a ese nivel, porque el llamado de Dios, lo que les digo es eso.

Dios tiene grandes bendiciones para tu vida, gran bendición, gran dotación pero: Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente. Dios tiene un gran llamado y una gran bendición para esta Iglesia, grandes propósitos, nos ha dotado con toda bendición espiritual en los lugares celestiales pero hay una condición para que eso se haga real y es que tenemos que servir, dar, prepararnos y lo otro es santificarnos, hay que santificarse. Yo me lo digo a mi mismo: tenemos que entregarnos al Señor para que Dios nos purifique y nos santifique ¿sabe? si no nos santificamos.

Y santificarse quiere decir muchas cosas, entre las cuales está consagrarse. Consagrarse quiere decir que mi cuerpo y mi mente no se presta a ninguna otra cosa que servir al Señor, yo estoy dedicado al Señor. La Palabra del Señor dice: "Si tú entresacares lo precioso de lo vil serás como mi boca", "conviértanse ellos a ti y no tú a ellos" dice la Palabra del Señor.

Tenemos que santificarnos hermanos, tenemos que dejar de jugar con Dios. Dios sabe cuándo un hombre, una mujer cierra su corazón para con Él y decide ¿sabe qué? yo voy a caminar según los valores del Reino de Dios, y hay mucho que pelear hermanos yo les digo por experiencia, para vivir en la Voluntad de Dios hay muchas cosas que hay que vencer y no las hemos vencido todas, pero yo sé a lo que Dios nos llama, y Dios no va a usar vasijas impuras y vasijas de doble ánimo.

Yo amo esas personas que se entregan al Señor y uno sabe como que, uno oye la piedrecita caer. A ti por ejemplo Tulio te digo: he visto el cambio en tu vida y ojalá nunca te caigas de esa altura en que tú estás ahora mismo. Desde ese miércoles en que oramos por ti y por tu vida y hemos visto cómo tú te has entregado a buscar del Señor, y uno lo puede ver en tu rostro. A mí me encanta ver esas personas que uno sabe que algo pasó, fueron crucificados, ahora manténte en ese nivel, nunca decaigas de allí y Dios te usará grandemente, pero qué lindo es ver a un hombre, una mujer cuando se entregan.

Estos hermanos allí, es Francisco, siempre me olvido tu nombre hermano, el jugador de béisbol ¿es Francisco verdad? y su esposa. De nuevo lo mismo: cuando vemos gente que de alguna manera como que Dios los ha impactado y no lo digo para alabarlo ni nada, lo digo para que tenga un sano temor de Dios, no se bajen de allí porque conforme pasa el tiempo lo que pasa es que uno como que va perdiendo el filo, la intensidad de ese primer amor se va decayendo y uno tiene que renovarlo gradualmente de día en día porque si no olvídate, uno se adormece y se duerme, y pierde la bendición.

Cuando tú sientas que en tu vida el compromiso, la santificación está decayendo, tiempo de meterte a orar, ayunar, leer la Palabra y sacar un día para estar con Dios, y cargar las baterías, porque tenemos que estar siempre a la misma altura y eso es una cosa de día en día, es como el atleta. Si usted deja de correr o hacer ejercicios tres, cuatro días usted no sirve para nada. Tiene que hacerlo continuamente hasta que se muera. Esfuérzate y sé valiente.

León de Judá, con esto termino, pido a los músicos que pasen por acá. Dios te ha bendecido con toda bendición espiritual, te ha bendecido al nivel personal, al nivel familiar, como ama de casa, madre, padre, cabeza de hogar, siervo del Señor, tus finanzas, tu salud, tu vida futura, tu paternidad, Dios te ha bendecido con toda bendición espiritual.

León de Judá: Dios te ha bendecido con un llamado, te ha bendecido con una influencia, te ha bendecido con dones espirituales que vas a ver manifestados. Te ha bendecido con una manifestación sobrenatural, te ha bendecido con una presencia profética en la ciudad, te ha bendecido con una influencia benevolente para salvar vidas, para levantar gente caída, para evangelizar, para descabezar gigantes, para hacer caer principados y potestades, ha puesto en tus manos autoridad, ha puesto en tus manos la llave de la ciudad, pero mira que te manda el Señor que te esfuerces y seas valiente.

Dios no quiere un grupo de gente muy desarrollado y otro grupo de renacuajos simplemente arrastrándose allí, Dios quiere que estemos parejos, que todos estemos a la misma altura y que nos desarrollemos todos al mismo nivel, que todos tomemos, que nos agarremos de la provisión y la bendición del Señor.

Les leo ya para terminar una Palabra de Lucas capítulo 12, dice la Palabra del Señor después de que Cristo dijo una parábola en el 35 al 40 acerca de "Bienaventurados aquéllos siervos a los cuales su señor cuando venga halle velando" y dice que "de cierto os digo que él mismo se ceñirá y hará que se sienten a la mesa, y vendrá él mismo a servirles" esos siervos que han estado vigilando y han estado a la altura del llamado de Dios.

Pero entonces hay una parte interesante y se la voy a leer, y la voy a arrojar sobre su espíritu, en el versículo 41, Lucas 12 dice que: "Entonces Pedro le dijo" ¿no? siempre Pedro entrometido haciéndole preguntas, "¿dices esta parábola a nosotros o también a todos?" eso es una palabra interesante porque hay mucha gente que recibe esta Palabra y dice: bueno esa Palabra es para otros, eso no es para mí, y hacen así y se ponen una sombrilla para que no les caiga nada encima, esto no es para uno, eso no es para los que están acá, "¿esto es para todos o para nosotros solamente?" y les dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa para que a tiempo les dé su ración?"

"Bienaventurado aquél siervo al cual cuando su señor venga le halle haciendo así. En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes. Mas si aquél siervo dijere en su corazón: oh mi señor se tarda en venir" como muchos de nosotros: eso de que Cristo viene Yiye Ávila ya lo dijo y se murió, y todavía no ha venido el Señor, y perdemos el ánimo, nos convertimos en evangélicos profesionales con un carnet de evangélico pero no vivimos como evangélicos.

"Mas si aquél siervo dijere en su corazón: mi señor tarda en venir, y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer, y a beber, y a embriagarse, vendrá el señor de aquél siervo el día que este no espera y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles."

Te lo dice el Señor a ti y a mí: aquél siervo que conociendo la Voluntad de Su Señor no se preparó ni hizo conforme a Su Voluntad recibirá muchos azotes. Hay muchos de nosotros que estamos en pruebas y en dificultades, porque las pruebas vienen por muchas razones como ustedes saben, pero hay muchos de nosotros que no hemos en la bendición y en la provisión de Dios porque somos como este siervo que somos indolentes. Las promesas vienen, las profecías vienen y somos sacos rotos que la Palabra cae y no la atesoramos, no la tomamos en serio, y no la vivimos, y por eso recibimos tantos azotes. Es como lo que dice en Primera de Corintios capítulo 11 que muchos están enfermos y duermen porque no disciernen el cuerpo del Señor, porque Dios no ha cambiado de manera de operar ¿sabe?

Cuando usted no hace la parte, cuando Dios da y da y da, y usted simplemente desperdicia lo que Dios le está dando el Señor le azota, le disciplina, porque Dios al que ama le disciplina. Si tú quieres vivir en la provisión, bendición, promesa de Dios haz tu parte, da al Señor, sirve al Señor, recibe, no seas saco roto, se buena tierra que reciba la semilla de Dios y dé fruto en abundancia.

Muchos de nosotros somos evangélicos profesionales. Venimos a la Iglesia porque no somos católicos y entonces ¿qué más nos queda? vengo a la Iglesia evangélica pero no porque nuestro corazón ha sido sellado por el fuego de Dios y Dios está cansado, harto de gente tibia, le da náuseas la gente tibia al Señor. Déjese ya de ser mangansón y sirva al Señor, ámelo con todas sus fuerzas. O entre de lleno o sálgase, no juegue. Si va a jugar apuéstelo todo al Señor, entréguelo todo, si perezco que perezca dígale al Señor.

"Aquél siervo que conociendo la Voluntad de su Señor y no se preparó recibirá muchos azotes, mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azote será azotado poco" y te dejo con esto "porque a todo aquél a quien se le haya dado mucho" y Dios te ha dado mucho y le ha dado mucho a esta Iglesia, y te ha prometido mucho, y te ha bendecido mucho con toda bendición espiritual en los lugares celestiales, y tú recibes buena Palabra y buena enseñanza, y buenos ejemplos, y buena provisión, no te quejes de que no sabes, no has escuchado la advertencia y la Palabra de Dios, no te quejes, has recibido.

"Y al que mucho se le haya dado mucho se le demandará" mucho se le demandará. No permitas que la Palabra del Señor caiga sobre ti día tras día y esa Palabra se escurra como buena semilla y se meta en la cuneta, eso es un desperdicio terrible. El que desperdicia la vida de Dios Dios lo mata, por eso mató a Onán cuando tiró la semilla en la tierra en vez de dar vida por medio de ella, porque Dios detesta al que recibe vida y no la transfiere.

Así que si tú estás recibiendo la Palabra del Señor esa Palabra o te juzga o te bendice, una de las dos, o te corta la cabeza o te impregna, pero no es neutral, la Palabra de Dios nunca deja de hacer lo que Dios le manda que haga. Se buena tierra, da, recibe, sirve, entrega al Señor, cuida Su Casa, sirve Su Casa, Su Reino. "Todo aquél a quien se le haya dado mucho, mucho se le demandará, y al que mucho se le haya confiado más se le pedirá."

Entra en este año lleno de la bendición y la promesa de Dios pero también con un sentido de santa responsabilidad de que Dios espera que tú y yo vivamos a la altura del llamado que hemos recibido. Tenemos que comportarnos dice el apóstol Pablo, conforme al Evangelio que se nos ha sido entregado. Compórtate como un siervo de Dios, compórtate como un príncipe de la Iglesia de Jesucristo.

Baja tu cabeza, recibe este llamado solemne de parte de Dios que te dice: Yo te he bendecido con toda bendición espiritual, Yo te he dado todo lo que tú necesitas para el camino, Yo te he preñado con Mi bendición, Yo he puesto Mi código genético dentro de ti, pero mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, no temas ni desmayes, Yo estaré contigo donde quiera que tú vayas y nunca se aparte esta Palabra de tu boca, nunca dejes de hacer las cosas que Yo te he mandado. Cuida de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó, no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.

"Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley sino que de día y de noche meditarás en él para que hagas conforme a todo lo que en él está escrito, porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, no temas ni desmayes porque Jehová tu Dios estará contigo en donde quiera que vayas."

Cuando tú vivas en la Palabra entonces serás prosperado en todos tus caminos y yo declaro esa bendición de Dios sobre tu vida y esa responsabilidad sagrada, y te encomiendo a la altura del llamado sublime que has recibido. Recíbelo en el Nombre de Jesús, di amén ahí en tu ser interior y préñate con esa Palabra de Dios, Señor recibo esa Palabra con temor y temblor y la atesoro dentro de mi ser y te pido que no me dejes, no nos dejes caer de esa altura Padre, entregamos esa Palabra a Ti que nos la has confiado Señor y te bendecimos Dios, te damos gracias, alabamos Tu Nombre Señor, gracias Padre, gracias Señor, gracias, gracias Señor Jesús.

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