Sermón 6 de julio 2014: Dios quiere que vivamos vidas saludables

A propósito de Sermones
[Dr. Roberto Miranda]
  • Presenter: Dr. Roberto Miranda
  • Fecha: July 6, 2014
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

Quiero tomar un momento para retomar lo que inicié hace dos domingos antes de salir para España, les dije que iba a estar en España dirigiendo un retiro que se componía de tres días y varias intervenciones de mi parte, varios tiempos de enseñanza, y se me pidió que ministrara en el tema de la sanidad, y el tema era: Sanando heridas. Y pues yo nunca me había visto obligado a explorar este tema de la sanidad en una forma así, bien abarcadora, sino que lo que he hecho es predicar sermones aisladamente sobre el tema.

Las emociones es algo tan importante en la vida de los hijos de Dios y la sanidad de heridas de diferentes tipos de tragedias y pérdidas que experimentamos en la vida, y es importante que la Iglesia de Jesucristo le dé al pueblo de Dios herramientas para ser un pueblo sano, un pueblo saludable, un pueblo que refleje la riqueza y la bendición del Reino de Dios.

Y entonces como decía, nunca había tenido que desarrollar esa idea, ese tema en una forma así como abarcadora, desde la A a la Z, aunque nunca verdaderamente podremos acaparar y agotar un tema tan vasto como lo es el tema de la sanidad y de la salud espiritual. Pero fue un buen ejercicio para mí tener que presentarle a nuestros hermanos así, diferentes enseñanzas y que tuvieran como un sentido de coherencia todo, y que el mismo tema se estuviera repitiendo, y llegando bien hondo al espíritu de los hermanos. Fue de gran bendición para gloria de Dios; nuestros hermanos se declararon bendecidos y tuvimos unos tiempos de ministración preciosos, y me di cuenta que esto es un material muy útil para todo el pueblo de Dios, y lo quiero compartir con ustedes en los próximos domingos cuando pueda, voy a estar compartiendo estos mensajes orientados hacia el tema de la salud espiritual, de la sanidad.

Y quiero ser bien claro con respecto a eso de que, no solamente estoy hablando de sanidad, porque muchas veces cuando hablamos de sanidad es como que hablamos de algo defensivo, como que estamos curando cosas que ya existen, y estamos como siempre defendiendo y rectificando lo torcido, lo herido, pero Dios quiere más que eso. Dios no quiere que estemos solamente sanando heridas ¿verdad? siempre ahí como a la defensiva, en déficit, sino que sobre todo, Dios quiere que tengamos ¿qué? salud, que tengamos vida, que tengamos vida en abundancia. Cristo dice que: "Yo he venido para que tengan vida, y vida en abundancia."

Entonces mi deseo a través de estos mensajes va a ser también inculcar en ustedes y compartir con ustedes principios para una vida sana, una vida saludable, que no estemos allí solamente como cojeando y siempre rectificando lo que está torcido, sino que sepamos cómo vivir vidas abundantes y cómo sanarnos en el mismo momento de estar recibiendo algunos golpes, algunos choques, que haya también defensas en nosotros que nos permitan vivir vidas saludables.

Si me permite una imagen, y de nuevo: una de las cosas que van a entender, y qué bueno que ahora no tengo que traducir como esta mañana porque me puedo permitir un poquito más de tiempo, aunque todo es bendición, sabemos, pero me puedo permitir un poco más de tiempo para como, matizar bien e hilar fino. Porque en los próximos domingos, cuando yo pueda, voy a estar tomando estos principios y voy a tomar todo el seminario este que di, y voy a comenzar en alguna parte, terminar allí, seguiré más adelante, no estoy seguro que voy a tener así como sermones preparados en sí sino que va a ser como una enseñanza continua; donde me agarre el tiempo ahí pararé y seguiré el próximo domingo en la próxima intervención.

Pero ahora lo que quiero es establecer un marco de referencia, un marco para que ustedes puedan entender: todo lo que yo voy a decir va a encajar dentro de ese marco, y estos van a ser los temas que van a gobernar toda mi presentación a través de todo el tiempo que voy a estar trabajando esto.

Una de las cosas que decía mientras dije allí, mientras señalé este asunto de que Dios quiere que vivamos vidas sanas y saludables aún mientras estamos en batalla y en lucha, y se me vino a la mente esta imagen del cuerpo humano: ¿sabe usted que, sin darse cuenta, está batallando contra gérmenes y contra enemigos de su cuerpo? Este mundo es un mundo penetrado por los gérmenes y por los microbios, y siempre estamos en situaciones de batalla. Y Dios ha hecho el cuerpo humano en una manera tan maravillosa, que mientras usted está sentado allí "de lo más quitado de bulla" como decimos los caribeños, su cuerpo está batallando contra una cantidad de seres y microorganismos hostiles a su salud.

Dios ha provisto en usted un sistema inmunológico y un sistema de defensas increíble, que mientras usted por ejemplo está ahora mismo en su cuerpo, usted está respirando y su cuerpo está procesando el oxígeno y está produciendo toxinas, dióxido de carbono, otros tipos de sustancias negativas, su sangre está corriendo, hay células que son como pequeñas fábricas de salud y recogen las toxinas y las basuras que su cuerpo genera de todo el fuego ese que hay en usted y todas las cosas que están pasando, las toma, se las lleva, usted las expele en diferentes maneras, a través del sudor, diferentes formas en que esas toxinas son expelidas; hay células blancas que están peleando contra la infección que quiere matar su cuerpo casi por así decirlo, hay cantidad de filtros, cuando usted respira hay cositas ahí en su nariz que filtran polen y polvo, y una cantidad de cosas, y no permiten que entren.

Si usted es una persona saludable, dentro de usted, sin que usted se de cuenta y sin que eso interrumpa el funcionamiento de su vida, hay una lucha entre el bien y el mal por así decirlo; la vida que está en usted, la salud que Dios quiere que su cuerpo tenga, y también, elementos que son producto de un mundo caído, y que hacen daño. Oiga cuando dije: un mundo caído ¿sabe lo que vino a mi mente? las cucarachas, fíjese cómo es la mente. ¿Qué justificación hay para las cucarachas?

Cuando yo llegue al cielo voy a preguntar: Señor, ¿qué Tú querías con las cucarachas y con los mosquitos? ¿por qué Noé tuvo que meter cucarachas y mosquitos en el Arca? (ríe). ¿Sabe que las cucarachas son los seres más resistentes que hay en el universo? Cuando el mundo se haya acabado las cucarachas todavía van a estar corriendo por ahí yo creo, entre las, no sé (ríe).

Pero es así, hay cosas malignas y dañinas en este mundo que no tienen ninguna justificación aparente. Sin embargo aquí estamos nosotros lo más bañaditos, perfumaditos, bien vestidos, pero hay una lucha interna dentro de nosotros. Y gracias al Señor si todo está bien, uno está saludable, relativamente saludable, aunque nadie es totalmente saludable, siempre hay cosas en nosotros que nos recuerdan que somos seres imperfectos y caídos. Así uno pasa en la vida normal espiritual del ser humano, hay cantidad de cosas que siempre están batallando dentro de ti, queriendo destruirte, queriendo hacer daño a tu vida, hay luchas que tú tienes, tragedias, pérdidas y una cantidad de cosas. Pero también la vida de Dios se está moviendo dentro de ti ¿amén? el Espíritu Santo está dentro de ti llevándote hacia toda verdad: perfeccionándote, puliéndote, trabajando dentro de ti.

Y aunque tú no te das cuenta en la noche estás procesando cosas allí, pesadillas que a veces tenemos, temores que afloran y uno no sabe de dónde vienen, y la Palabra de Dios está ministrando dentro de ti, el Espíritu Santo está trabajando en tu vida, la buena Voluntad de Dios se está manifestando dentro de ti y hay una lucha. Pero no se supone que nosotros nos pongamos paranoides ni neuróticos acerca de esa lucha, sino que simplemente vivamos dentro de ella sabiendo que si todo va bien, el Señor, el principio de la vida siempre se impone y sale adelante ¿amén?

Entonces yo les invito a ustedes a ese concepto dinámico de la vida cristiana. Lo que se da en el mundo biológico y físico también se da en el mundo espiritual, emocional del creyente. Hay una lucha continua entre esos dos principios de vida, de mal, de buena intención de parte de Dios y también de problemas con los cuales vamos a estar confrontándonos siempre. Entonces cuando yo hablo de salud y de sanidad estoy hablando de un proceso muy, muy tenso y dinámico.

Entonces cada vez que ustedes me escuchen en estos últimos días hablar acerca de sanidad y de salud yo voy a estar hablando de dos extremos y de un proceso continuo que se da entre esos dos extremos. El primer principio que ustedes me van a escuchar elaborar es el siguiente, es un principio positivo y esa es la base de toda nuestra vivencia, y es el siguiente, escuche esto: Dios quiere que vivamos vidas saludables ¿amén? Dios quiere, Su intención es que vivamos una vida abundante en el Señor.

Cristo dijo: "Yo he venido para que tengáis vida y para que la tengáis en abundancia." Cuando tú entras a los caminos del Señor sabes que tú entras para ser bendecido, para ser transformado, para ser sanado, para ser un heredero de las riquezas del Reino de Dios. No vengas al cristianismo a sufrir solamente ¿sabes? Ven al cristianismo para ser un receptor de todas las promesas de Dios para tu vida, para ser hecho un hombre, una mujer cada vez más poderoso en Dios, para reflejar cada día más y más el carácter y la belleza y el poder, y la autoridad de Cristo Jesús porque ese es el deseo de Dios. Y la Biblia está llena de promesas y de llamados a nosotros a entrar con una expectativa de vida bendecida y de vida abundante en el Señor. Y Dios no solamente quiere que nosotros seamos bendecidos sino que seamos también de bendición para otros.

Yo siempre he dicho que esta parábola de Jesucristo cuando las cinco vírgenes fatuas y las cinco vírgenes sabias, cuando las vírgenes fatuas o tontas, o necias que no se prepararon ¿recuerda? para la llegada del novio, y cuando llegó el novio inesperadamente en la noche ellas no tenían aceite para sus lámparas, estaban en deficiencias. Y entonces se acercaron a las cinco vírgenes prudentes que se habían preparado muy bien y sus lámparas estaban llenas de aceite, listas para cuando llegara el novio y prenderlas de una vez en la noche, no sabían cuándo iba a llegar, que es una imagen de Cristo Jesús ¿verdad? esas cinco vírgenes sabias estaban preparadas.

Pero ¿qué pasó? cuando las cinco vírgenes fatuas, estas miembros de la comitiva nupcial, que no tenía su aceite para las lámparas, se acercaron a las vírgenes prudentes las vírgenes prudentes les dijeron: miren no podemos ayudarlas, porque ¿qué pasa? si nosotras compartimos nuestro aceite que está limitado con ustedes nos vamos a quedar sin pito y sin flauta, ni ustedes ni nosotras. Entonces ustedes no van a tener suficiente aceite ni nosotras tampoco así que: sorry, no podemos ayudarlas.

Pero ¿sabe? yo creo que, en el Reino de Dios, Dios quiere que nosotros tengamos aceite para nosotros y para los demás que necesitan también ¿amén? Dios quiere darnos con tanta bendición y tanta abundancia que cuando venga la gente a nuestras vidas y diga: óyeme ¿cómo puedo yo sanarme? ¿dónde puedo yo encontrar una solución para mi matrimonio problemático? ¿dónde puedo yo encontrar esperanza para mi vida? ¿cómo puedo yo obtener sanidad de esta depresión o de esta ansiedad que me está matando? usted diga: yo tengo la respuesta. Te voy a traer a Cristo Jesús, puedo orar por ti. Yo he experimentado sanidad en mi vida y yo tengo el poder para compartir esa sanidad contigo también.

Entonces Dios quiere que nosotros seamos unos transmisores de la vida de Dios. Que la vida de Dios en nosotros sea tan abundante que parezca como que siempre estamos rebosando aceite y otros vienen, y cogen aceite de nosotros, y se lo untan, y son sanados y bendecidos también, gloria a Dios, ese es el propósito de Dios.

Y por eso la Biblia está llena de referencias hacia el carácter positivo de la vida cristiana, las buenas intenciones de Dios para nosotros, las riquezas a las cuales Dios nos ha llamado. Mire por ejemplo un último pasaje para no elaborar demasiado el punto porque tenemos que seguir corriendo, Efesios, uno de mis pasajes favoritos. Yo voy a estar repitiendo muchos de estos pasajes porque la verdad es que hay una serie de pasajes que son como la base de este estudio.

Efesios 1, creo que quizás hasta lo leí la última vez pero ahora mismo renovados en la perspectiva que estamos usando. Pablo ora en Efesios capítulo 1 versículo 16, Pablo ora para que los lectores en la Iglesia en Éfeso, dice: "No ceso de dar gracias por ustedes haciendo memoria en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, les dé a ustedes espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Él, alumbrándo los ojos de su entendimiento" ¿para qué? "para que ustedes sepan cuál es la esperanza a la cual Él les ha llamado y cuáles las riquezas de Su herencia en los santos, y cuál la super eminente grandeza de Su Poder para con nosotros los que creemos."

Yo espero que tú te sientas como abrumado por el caudal de imágenes que el apóstol Pablo está emitiendo allí acerca de la tremenda bendición que Dios ha declarado sobre tu vida. Pablo dice, mire: Yo oro para que su entendimiento sea sobrenaturalmente abierto, para que ustedes sean capaces de entender todo lo que Dios ha puesto en sus manos. Porque ¿sabe qué? muchos de nosotros sufrimos porque no entendemos cuán grande es la provisión de Dios cuando nosotros entramos en la vida del Evangelio. Es como que biológicamente no somos capaces de procesar todo lo que Dios ha puesto en nuestras manos como hijos de Dios.

Las promesas de Dios, si yo tuviera tiempo, solamente tomaría un sermón largo para ese punto solamente, de que en Cristo Jesús nosotros somos herederos de unas riquezas tan grandes, que necesitamos como que Dios nos destape sobrenaturalmente el cerebro para poder entender cuán grande es la riqueza que Él ha puesto en nuestras manos. Y la Biblia está diseñada para alertarnos acerca de todas las armas, la sobrenaturalidad de la vida a la cual Dios nos ha llamado, Su buena intención para con nosotros.

Pienso en los discípulos en el camino a Emaús, no sé si hablé acerca; de nuevo, tantas cosas porque no sé si se los prediqué a ustedes o a los de España, pero es una mogolla ahí, una mogolla santa lo que tengo ahora mismo en mi mente, pero vale repetirlo. El Señor Jesucristo resucitado, lleno de poder, el Cristo que ha cumplido Su promesa de que será resucitado al tercer día, y estos dos discípulos caminando por allí derrotados porque creen que su Maestro ha sido crucificado y ahí terminaron sus sueños. Dios es un renovador de sueños de paso, como que esa imagen ha surgido un par de veces aquí en medio de nosotros.

Y el Señor se acerca a ellos, y ellos lo miran pero no lo ven. Es como que su entendimiento no podía procesar el hecho de que su Maestro hubiera resucitado exactamente como Él les había prometido, sus ojos biológicos estaban cerrados. Y sin embargo el Cristo resucitado está caminando al lado mismo de ellos.

Y mientras ellos están aquí con esa derrota de que: sí, nosotros pensábamos de que Él era el que había de venir y liberar a Israel, y todas estas cosas, el Señor en todo Su Poder está caminando al lado de ellos. Pero el hecho de que un hombre pudiera resucitar de entre los muertos era algo tan radical y diferente a lo que ellos estaban acostumbrados que aún cuando Él se los prometió no fueron capaces de creerlo.

Y los discípulos por igual. Los otros discípulos que están por allá en una habitación derrotados también, tristes porque su Maestro ha sido crucificado y perdieron sus sueños, y aunque María y las demás mujeres que vieron la resurrección llegan a donde ellos y les dicen: miren, el Señor ha resucitado exactamente como Él prometió. Vimos unos varones con ropa resplandeciente y nos dijeron que el Señor resucitó, ellos piensan: ¡bah! esos son cuentos de hadas, ya el Señor sabemos que no resucitó nada, murió crucificado, no pueden creerlo aunque estas mujeres vienen de la tumba donde han visto ángeles.

No solamente eso sino que cuando el Señor se les aparece físicamente, que de momento se aparece en medio de ellos, cuando ellos lo ven creen que es un fantasma, y el Señor tiene entonces que coger por ahí: ¿qué tienen de comer? por ahí un pedazo de pescado y creo que era un panal de miel, y el Señor dice: Miren, Yo no soy como Casper: The Friendly Ghost que me como las cosas y se me van, y ustedes ven que se me, no. Yo tengo carne, tengo huesos. Yo soy el Cristo resucitado que está en medio de ustedes, créanlo.

No podían creerlo porque la idea de este Poder de Dios que había invadido la historia, el Poder de la resurrección tan poderoso que estaba con ellos, ellos no podían procesarlo y Dios tuvo como que ser redundante en convencerlos: No, es verdadero. ¿Y sabe usted que muchas veces en nuestras vidas ese es uno de los retos más grandes que nosotros tenemos? Es el hecho de: ¿cómo creer que todo lo que Dios dice es para mí y es verdad, y yo puedo usarlo, y yo puedo pelear contra el mal en el mundo, y puedo sanar mis heridas, y puedo tener un matrimonio bendecido, y mis hijos van a ser bendecidos, y mis descendientes, y yo voy a ser de bendición y puedo cumplir mis sueños? porque la Biblia está llena de estas promesas de bendición y tenemos que creerlas, tenemos que movernos dentro de ellas.

Pero ese es un lado del asunto. Hay otro lado del asunto que es el lado negativo y oscuro de la vida cristiana, y la realidad es que muchas veces, a pesar de todas esas promesas de Dios y todas esas cosas que la Biblia declara que son nuestras, nuestra realidad diaria, cotidiana muchas veces parece desmentir lo que Dios ha prometido. ¿Quién no se ha levantado un lunes por la mañana y mirado esa nieve que está cayendo por allá por la ventana, y a uno le dan ganas de arroparse otra vez y quedarse durmiendo pero tiene que irse al trabajo? ¿y quiénes en medio de un matrimonio adolorido y problemático no han dudado muchas veces de las promesas de Dios?

¿Cuántos hermanos en el tiempo este de la gran crisis económica? Algunos hermanos perdieron sus casas a pesar de sus mejores esfuerzos, y oraron al Señor, hicieron guerra espiritual, hicieron todo lo que pudieron pero terminaron perdiendo sus casas. ¿Cuántos hermanos están batallando contra diferentes tipos de enfermedades y dificultades? han clamado a Dios, han orado al Señor, son gente de fe, han hecho guerra espiritual, han pedido que otros hermanos oren por ellos, han venido al frente y siguen batallando con dificultades de enfermedad y de lucha en la vida. ¿Cuántos hermanos tienen sueños de superación y otras cosas que quieren para sus profesiones, sus trabajos? hacen todo lo que pueden pero como que todavía no han llegado a esa plenitud que Dios ha prometido en sus vidas.

¿Cuántas personas han estado durante años batallando con pensamientos en sus mentes, fortalezas espirituales, ataduras espirituales? Y no es por falta de oración, no es por falta de sinceridad, no es por falta de ayuno, no es por falta de que otros oren por ellos, no es por falta de buenas intenciones que tienen de agradar al Señor y no es por falta de arrepentimiento y de reconocimiento de que necesitan sanidad? Sin embargo, de vez en cuando todavía son visitados por estas ataduras y dificultades, y resentimientos y otras cosas ¿verdad que sí? ¿Cuántos pueden decir: hey me reconozco en lo que usted está diciendo Pastor Miranda? es así.

Por un lado tenemos las promesas luminosas de Dios y por otra parte también habitamos una realidad de lucha y como yo decía, los microbios espirituales y también las bendiciones de Dios en nuestra vida. Yo recuerdo las palabras de Jesucristo: "En el mundo tendréis aflicción." Yo sé que Él dijo también: "Pero confiad, Yo he vencido al mundo" pero quédese por un momentito antes de ser pentecostal y entrar en la segunda parte. Recuerde que es importante lo primero.

Yo creo que uno de los problemas de muchos hermanos pentecostales es precisamente eso: que tenemos miedo de reconocer que el mundo es difícil. Tenemos miedo de reconocer que hay lucha en nosotros y entonces como que le metemos un barniz de espiritualidad a las realidades y venimos a la Iglesia, y levantamos mucho polvo diciendo solamente cosas positivas y buenas, y hay hermanitos ahí cociéndose en su propio jugo, bebiéndose sus lagrimitas allí calladitos como diciendo: bueno entonces ¿qué soy yo, outliver como dicen en inglés? ¿qué pasa conmigo, es que no tengo suficiente fe, es que estoy en pecado, es que Dios no se acuerda de mí?

Porque nos enamoramos tanto de la parte luminosa, positiva de la Promesa y la intención de Dios y no reconocemos suficiente la otra parte que es la lucha, el conflicto en un mundo caído, un mundo que está como diseñado para contradecir la Palabra de Dios en nosotros. Y nuestra vida cristiana se mueve entre esos dos extremos, esa es la verdad; somos como una barca que está en un largo viaje, y a veces hay tiempos de sol y una brisa suave que empuja nuestra barca en una forma muy linda hacia adelante, y de momento el cielo se torna gris y hasta oscurísimo, y comienzan rayos y truenos, y el mar se torna enbravecido como los discípulos en el mar, y entonces nos preguntamos: ¿dónde está Dios en ese momento? ¿dónde están las promesas de Dios?

Y yo creo que porque muchas veces no hacemos suficiente reconocimiento de esa parte de la lucha de la vida y de que somos seres imperfecto en un mundo imperfecto, y porque no mencionamos lo suficiente esa parte de la vida cristiana, entonces no le damos a los hermanos un diagnóstico adecuado de lo que en realidad es la vida de los hijos de Dios, que es una lucha continua en la cual Dios nos ha prometido victoria, pero es una lucha de todas maneras, y tenemos que acostumbrarnos a saber que somos guerreros que necesitamos siempre ponernos la armadura de Dios porque el día malo viene y nos visita en diferentes ocasiones.

Pablo era un gran expositor de esas dos dimensiones. Si usted mira por ejemplo en la Carta a los Romanos en el capítulo 6 creo que es, él habla de que nosotros hemos muerto al pecado. Dice por ejemplo en el versículo 6 del capítulo 6: "Sabiendo esto: que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Él" habla en pasado "para que el cuerpo del pecado sea destruido a fin de que no sirvamos más al pecado, porque el que ha muerto ha sido justificado del pecado." En el versículo 14 dice: "Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros, porque no estáis bajo la ley sino bajo la gracia."

En el versículo 11 dice: "Así también vosotros consideráos muertos al pecado pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro." Y así una cantidad de declaraciones de que: ok, como hijos de Dios estamos muertos al pecado, ese es el Pablo pentecostal, el Pablo que nos gusta escuchar, ustedes están muertos al pecado, Dios ha hecho la obra. Pero por otra parte en el capítulo 7 él habla también de su lucha interior que él tiene con el pecado, el mismo Pablo que acaba de decir que estamos muertos al pecado, que nos consideremos libres del yugo de la ley, del pecado y de la muerte mire cómo se expresa en el versículo 21 del capítulo 7: "Así que queriendo yo hacer el bien hallo esta ley, que el mal está en mí, porque según el hombre interior me deleito en la ley de Dios, pero veo otra ley en mis miembros que se rebela contra la ley de mi mente y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. Miserable de mí, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?"

¿Qué te pasó Pablo? ¿tú no acabas de decir que estás muerto al pecado y que Dios te ha liberado del pecado, y ahora has dejado caer tu confesión y tienes una lucha contra el diablito y el angelito que está contigo allí peleando uno con otro, y que te lleva a hacer cosas que tú no quieres hacer? ¿hay contradicción en la Escritura? No, no. Es el reconocimiento de dos realidades que nosotros habitamos en este mundo caído, y que tenemos que aprender a manejarlas ambas.

Y yo creo que la madurez de los hijos de Dios está en saber mantener el equilibrio, entre lo que Dios ha declarado, las buenas intenciones de Dios, las riquezas de la provisión divina, el Poder del Espíritu Santo en nosotros, el llamado de Dios a creer que en todas estas cosas somos más que vencedores, que todo lo podemos en Cristo Jesús, que hemos sido sanados por las heridas de Cristo en la cruz del calvario, y también la realidad de que vivimos en un mundo donde el diablo reina. Y la Biblia dice que el príncipe de este mundo, tercera de Juan dice que: "El mundo entero está bajo el maligno" y que tú te mueves en un campo de guerra tanto en tu interior como en el exterior, y que tú te mueves en un mundo hostil a los propósitos de Dios dentro de ti, y que tú mismo vas a cooperar sin darte cuenta con la intención destructiva de Satanás en tu vida, pero que eso no neutraliza la otra parte que es la bendición de Dios dentro de ti.

Y yo creo que, de nuevo la Iglesia necesita alertar a los creyentes: esa es la naturaleza de tu experiencia aquí en el mundo. Y yo creo que en ese reconocimiento de que mientras estemos en el mundo va a haber una lucha en nosotros pero que eso no neutraliza la bendición y la intención de Dios, y entonces aprender en medio del fragor, en medio del sufrimiento, en medio de la enfermedad, en medio de las cosas que suceden que no podemos explicar, Dios está contigo allí, Dios está en medio de tu lucha, Dios no se ha hecho más corto y Dios va a estar glorificándose en medio de tus aflicciones Él va a estar contigo, en el horno de fuego van a haber ángeles allí.

Dios no te libra del horno de fuego pero envía ángeles y se aseguran de que tú salgas victorioso de todas tus pruebas. Quizá vas a salir más debilitado y medio mareado pero vas a salir más poderoso y más victorioso que nunca.

El hijo de Dios procesa todo lo que sucede en su vida y lo torna en oro hermanos. Las aflicciones, las pruebas, las dificultades, las luchas de este mundo gobernado por el mal. Si tú tienes la perspectiva correcta tú puedes tomar todas esas cosas y tornarlas en peldaños para la grandeza, para el crecimiento, para el perfeccionamiento de tu vida.

Por eso es que el apóstol Pablo dice que: "A los que aman a Dios todas las cosas ayudan a bien." Lo que tenemos que pedirle al Señor: Padre, renueva mi perspectiva para que yo pueda entender que sea prosperidad, salud y que todo vaya bien, o sean tiempos de enfermedad, de lucha matrimonial, de presión, de batallar, con imperfecciones de mi carácter, de caer donde yo no quiero caer en prácticas que Tú no has bendecido, que en todas estas cosas yo soy más que vencedor por medio de aquél que se dió por mí en la cruz del calvario, y que yo puedo salir victorioso de cualquier situación que yo habite, sea luminosa, sea oscura, "antes en todas estas cosas somos más que vencedores."

Yo creo que muchos creyentes se alejan de la Iglesia y decaen en su fe, y dejan de ser de bendición para otros, y aminoran en su servicio al Señor porque no saben navegar los tiempos de sequía y los tiempos de dificultad en sus vidas. Cuando el hermanito que tú pensabas que era un dechado de virtudes te trata mal y te traiciona, y hace cosas indebidas, cuando de nuevo, hay momentos de sequía financiera en tu vida, cuando no todo te va bien, que en esos tiempos también tú digas: no, no es que Dios no está conmigo sino que Dios está batallando conmigo para ir y llevarme hacia adelante, Él está usando este tiempo de prueba para algo que va a ser de bendición para mi vida.

El apóstol Pablo dice: "Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria." En otro pasaje él dice que: "Aunque el hombre exterior se va debilitando, el interior se renueva de día en día" aleluya. Aunque a veces el principio del bien que Dios ha declarado sobre tu vida parece estar anulado por el principio del mal en el cual tú te mueves en este mundo tú tienes que confesar: el Señor está conmigo y yo sé que yo lo veré al final de esta prueba, yo saldré victorioso, saldré adelante.

Dios torna mis hermanos todo lo que pasa en la vida de Sus hijos en oro y en bendición, y parte de la victoria de nosotros es reconocer: mientras yo esté en este mundo yo no voy a tener una vida perfecta. Mientras yo esté en este mundo van a haber cosas que van a ser simplemente producto del mal de este universo caído que yo habito. Y yo voy a siempre estar luchando con ataduras y con cosas que no son de mi preferencia pero yo creo que en todas estas cosas Dios está glorificándose.

Si tú estás pasando en este tiempo por dificultades, si estás pasando por un tiempo de sequía espiritual, de enfermedad, de lucha, si estás batallando con algo en tu vida, confíate al Señor, abandónate a Él, descansa en Él y no dejes de hacer el bien mientras estás batallando, sigue confiando.

Ahora si estás en tiempo de victoria, si ahora mismo estás en los tiempos de las vacas gordas pues mira: atesora para cuando venga el día malo a tu vida ¿ok? gózate en el Señor ¿amén? celebra, aleluya. Si todo está bien en este tiempo y las cuentas están pagas, y hay comida en la despensa, y tu matrimonio está muy bien, y el trabajo va viento en popa, y tú sientes la Presencia del Señor cuando te levantas y cuando te acuestas gloria a Dios, celebra y dale gracias al Señor por esa bendición. Y recuerda que cuando vengan los tiempos de sequía Dios también estará contigo allí, y que Dios estará usando esos tiempos para formar en ti una persona poderosa en el Señor. Si estás pasando por dificultades cree que el poderoso Espíritu de Dios reposa sobre tu vida y que Dios tiene buenos propósitos y buenas bendiciones para ti.

Entonces lo que yo quiero es recordarles hermanos que nos movemos entre esos dos extremos siempre, aunque sea ese punto yo quiero. Adopta una actitud dinámica y activa de la vida cristiana. La vida cristiana no es un simplemente como para estar allí en un barquito de papel que se mueve en una brisa suave siempre. La vida cristiana es un zigzagueo entre momentos de bendición y momentos de prueba y dificultades pero en todo el Señor es glorificado y abraza eso. Dios no quiere que tú solamente tengas tiempos de prosperidad así leve, Dios quiere formar también la imagen de Cristo dentro de ti. Y a veces Él te llama y dice: ¿sabes qué? ven aquí un ratito que quiero tratar contigo, quiero desangrarte, quiero debilitarte un poquito para que seas más como Mi Hijo Jesucristo.

Quiero quitar un poco ese apego al mundo, esa sangre mala que está dentro de ti, quiero hacer una transfusión en tu vida. Quiero despegarte un poco del amor al mundo y quiero que tú aprendas a tener tiempo de intimidad Conmigo también. En esos tiempos tú simplemente reposa en el Señor y deja que Él te lleve a la próxima etapa. Pídele al Señor que cumpla Su propósito en ti, que sea de bendición, sea de dificultad y de prueba, el Señor cumpla Su propósito en tu vida.

A la gente le decimos en el matrimonio cuando los vamos a casar: En riqueza o en pobreza, en salud o en enfermedad, en todo lo que la vida da y en todo lo que quita seréis fiel el uno al otro. ¿Sabes qué? esa puede ser una buenísima expresión para los hijos de Dios también cuando nos casamos con Cristo. En salud o enfermedad, pobreza o riqueza, brisa fresca o tormenta peligrosa. En todo tenemos que ser fieles al Señor y llenarnos de la armadura de Dios, confesar que Dios está con nosotros y que saldremos victoriosos de todas las dificultades y todas las pruebas de la vida.

Lo más importante es que es que tú seas como Cristo, Dios está comprometido con eso. A veces Él va a usar tiempos de bendición obvia y a veces tiempos de tratamiento para tu vida pero en todo será la misma Mano benévola de tu Padre celestial trabajando en tu vida. Reconócelo, reconócelo de esa manera en todas las cosas y en todos los momentos.

Una visión dinámica de la vida cristiana entre la Promesa de Dios y Su llamado al triunfo y al a victoria, y las luchas, y las tribulaciones de la vida, entre esos dos extremos nos moveremos siempre pero la Gracia del Señor estará allí continuamente.

Y vamos a ver a través de estos principios que vamos a compartir más adelante que eso es algo que está continuamente a través de todas las páginas de la Escritura: victoria en medio de las pruebas, crecimiento en medio de las tribulaciones. Sanidad, poder en todas las heridas y todas las deficiencias de la vida. El Señor ha prometido estar con nosotros hasta el fin del mundo y sacarnos victoriosos de todas nuestras dificultades y de todas nuestras heridas. Que el Señor te bendiga hermano.

Baja tu cabeza allí un momentito. Yo sé que tenemos la Santa Cena que tenemos que celebrar y luego después de esto, los que se quieran quedar y tener un tiempo de ministración donde nos vamos a mover en esa Promesa de Dios, que Él está en medio de toda circunstancia, toda situación de nuestra vida, y vamos a orar unos por los otros. Si usted se quiere quedar unos minutos, los que se tienen que ir, pueden sentirle libres también para hacerlo calladamente, pero nosotros, los que quieran, los que sientan del Señor de confesar esa buena Voluntad de Dios en su vida, lo vamos a hacer así también.

Cristo ha venido al mundo para que tengamos victoria. Él ha muerto en la cruz, derramó Su sangre, derramó Su vida por nosotros, Su cuerpo fue herido, molido por nuestros pecados para que el principio del mal que quiere gobernar este mundo y reinar sobre este mundo sea neutralizado. Y cuando nosotros celebramos la Santa Cena y recordamos el cuerpo y la sangre de Cristo derramados por nosotros eso es lo que hacemos: recordamos que en esa crucifixión del Señor hay vida, hay poder, hay triunfo sobre toda circunstancia, la sangre de Cristo, el cuerpo de Jesús molido por ti ha generado y ha desatado una fuente de bendición increíble sobre tu vida, créelo y recíbelo.

Si al tú ingerir estos símbolos del cuerpo de Jesús muy sencillos, muy humildes, el pan, el jugo de la vid, recuerda: por medio de tu fe y al tú discernir el cuerpo y la sangre del Señor en esto sencillo, hay un poder que se desata, el misterio de la crucifixión en tu vida, recíbelo ahora en el Nombre del Señor. Tenemos estos, para quienes no están familiarizados, dado el número de hermanos que tenemos se hace muchas veces difícil pues tenerlos separados, usted puede tomar el plástico que está arriba, este cubre el símbolo del pan, y más abajo usted abre el otro, alta tecnología de la escena de la comunión, está el símbolo del jugo de la vid. Pero lo que importa es que nuestra fe transforma estos símbolos.

Si tú crees que el Señor está presente en estos símbolos eso es lo que hace la diferencia: tu fe, tu visión transformadora para que esto se convierta en algo muy especial de comunión íntima con el sacrificio del Señor en la cruz del calvario.

Así que consagramos en el Nombre de Jesús, Padre, estos símbolos, estos elementos del cuerpo y la sangre de Jesús. Permite que sean de bendición para Tu pueblo Padre, danos discernimiento ahora de lo que esto significa Señor y transfórmalo en algo vivificante, inspirador para nosotros. Lo hacemos en memoria de Ti y Tu sacrificio, en Tu Nombre, amén, amén.

Hermanos: la Palabra del Señor les invita, si usted ha creído en Jesús como su Señor y Salvador usted lo ha recibido como el salvador de su alma, usted ha creído que el sacrificio de Cristo en la cruz es precisamente un agente redentor para su vida, usted ha confesado a Cristo como su Señor, usted puede disfrutar de este momento.

Lo más importante es eso, que nos arrepintamos de nuestros pecados. Nadie es merecedor completamente de participar de este misterio de la Santa Cena, pero si tú te has arrepentido de tus pecados, has creído en Jesús como tu Señor y Salvador bien puedes celebrar este momento aunque no estés perfecto, simplemente arrepiéntete allí de tus pecados, confiesa tu necesidad delante de Dios, recibe el perdón del Señor y el Señor quiere que tú participes de este símbolo.

Si no has entregado tu vida a Jesús todavía te aconsejo que quizás no participes de ello porque no va a tener significado para ti. Esto solamente tiene significado si tú has creído y has recibido al Señor como tu Salvador. Y de paso mientras distribuimos el símbolo de la Santa Cena y alguien quiere aceptar a Cristo como su Señor y usted quiere levantar su mano donde usted está, me encantaría orar por usted, abrimos este momento también. Si tú no has recibido al Señor y quieres hacerlo esta tarde me encantaría orar por ti en este momento.

¿Habrá alguien que quiere entregar su vida al Señor? si no lo ha hecho antes, lo invitamos a hacerlo ahora un momento. Si en el curso de los próximos minutos usted siente ese llamado de Dios, póngase de pie simplemente, levante su mano y yo oraré por ti donde tú estés.

El apóstol Pablo dice: "Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado, que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan, y habiéndolo partido, habiendo dado gracias lo partió y dijo: Tomad, comed, esto es Mi cuerpo que por vosotros es partido. Haced esto en memoria de Mí." Comamos del pan.

Gracias Señor. "Así mismo tomó también la copa después de haber cenado diciendo: Esta copa es el nuevo pacto, es Mi sangre. Haced esto todas las veces que la bebiéreis en memoria de Mí." Tomemos de la copa.

"Así pues hermanos, todas las veces que comiéreis este pan y bebiéreis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que Él venga." Gracias Señor, gracias Padre por el privilegio de participar de Tus misterios, estos símbolos poderosísimos. Gracias porque Tú estás en nosotros veinticuatro horas al día, trescientos sesenta y cinco o seis días al año, Tu Gracia, Tu misericordia no cesan de fluir en nosotros, sea en tribulación o angustia, hambre o desnudez, peligro o espada, en todo Tú nos haces más que vencedores Señor.

Gracias porque Tu Palabra es un caudal de promesas y de confianza, y de sabiduría que al enmarcar las experiencias de la vida a la luz de Tu revelación todo resulta beneficioso, podemos habitar en la esperanza aún en medio del dolor y en el gozo podemos verlo de una manera adecuada e interpretarlo a la luz de Tu provisión y de Tu bendición también.

Padre: en esta tarde cualquiera que sean nuestras circunstancias, estemos pasando por lo que estemos pasando, nosotros creemos que Tú no nos has abandonado sino que todo lo contrario, sigues siendo fiel siempre en nuestras vidas. Te pedimos que nos llenes de esa confianza, esa constancia Padre para no abandonar la carrera hasta el día que Tú nos llames a Tu Presencia, sabiendo que somos más que vencedores en toda aflicción, toda dificultad, el Dios Todopoderoso sigue con nosotros hasta el fin de este siglo. Y un día Tú pisarás la cabeza de Satanás, lo echarás en el lago de fuego y azufre, y nos darás un mundo renovado, y completamente transformado, así como nosotros mismos seremos transformados a la imagen perfecta de Cristo Jesús. Mientras tanto miramos hacia ese día y nos gozamos en todo lo que Tú haces posible Señor en nuestras vidas.

Recibimos sanidad de Ti Padre, gracias. Sea Tu Nombre glorificado y salimos de aquí llenos de esperanza y de gozo en nuestros corazones en el Nombre de Jesús, amén y amén. Pueblo de Dios te bendigo en el Nombre del Cristo resucitado lleno de poder que habita dentro de ti, sal de aquí a ser victorioso.

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