Sermón 10 de julio 2011: Proteger la unidad de la iglesia

A propósito de Sermones
[Omar Soto]
  • Presenter: Omar Soto
  • Fecha: July 10, 2011
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

Quisiera comenzar con una frase que quiero expresarles a ustedes. Hace unos meses atrás yo tuve la oportunidad de preparar un estudio bíblico para el grupo de jóvenes adultos de la iglesia y ellos estaban hablando acerca del tema de la unidad, y mientras yo me preparaba las semanas antes, no sé cuántos de ustedes han escuchado de este libro de Una vida con propósito, del pastor Rick Warren. No sé si han tenido la oportunidad de leerlo.

Pero yo tengo como una serie de tarjetas que son como reflexiones diarias, son estas tarjetas que te ponen en distintos temas para reflexionar. Y unos días antes de yo dar ese estudio, me encontré con esta tarjeta y me captó mi atención. Y lo quise usar como la base del mensaje para el día de hoy.

Quisiera que estemos bien pendientes. Dice “es mi responsabilidad proteger la unidad de mi iglesia.”

Déjeme decirlo una vez más, “Es mi responsabilidad proteger la unidad de mi iglesia.” Ahora, yo le estoy diciendo como es mi responsabilidad pero yo le digo ahora a ustedes hoy que es su responsabilidad proteger la unidad de su iglesia. Dígale a la persona al lado suyo, ‘es tu responsabilidad proteger la unidad de tu iglesia’.

Dice en Efesios, Capítulo 4, verso 3, dice:

“…Solícitos en guardar la unidad del espíritu en el vínculo de la paz, un cuerpo y un espíritu como fuiste también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación, un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos el cual es sobre todos y por todos y en todos…”

Todos tenemos que trabajar por proteger la unidad de la iglesia. Ahora, quisiera contextualizar algunas de las cosas que quiero mencionar hoy. Y yo me atrevería a decir que una de las cosas más importantes para Dios es la unidad de su iglesia. La Biblia, si usted la lee, al menos el Nuevo Testamento se habla más de la unidad del cuerpo de Cristo que de muchos de los otros aspectos del Reino de Dios.

Por qué? Porque la unidad es esencial para poder entender los valores del Reino de Dios. uno de los valores más importantes en los cuales esto se basa es la idea de que Dios es un Dios trino. Dios es Padre, Dios es Hijo, Dios es Espíritu Santo. Tres personas viviendo en un mismo ser. Perfecta unidad que existe entre medio de ellos. Eso representa parte de la imagen de Dios y si nosotros estamos hechos a la imagen de Dios significa que nosotros también tenemos que trabajar por nutrir ese aspecto de la imagen de Dios en nosotros, de poder vivir en unidad, en armonía unos con otros.

Ahora, tal vez muchos de ustedes dirán, pero qué tiene que ver esto con León de Judá si una de las cosas por las cuales se caracteriza León de Judá es que es una iglesia tan chévere, hay buena onda, todo el mundo se lleva bien, ¿verdad? Podemos decir eso y yo le doy amén a eso. Eso es una de las cosas que más nos caracteriza como iglesia. Aquí hay una atmósfera de amor, pero a la misma vez, yo no puedo tapar el sol con una mano porque sea como sea, somos seres humanos y siempre nos pisamos los cayos de vez en cuando. De vez en cuando, lo digo intencionalmente, que de vez en cuando, no es todos los días, okay. Pero al menos al decir eso, enfatizo el hecho, mis hermanos, que nosotros tenemos que ser bien intencionales de proteger ese aspecto de la vida de nuestra iglesia.

Saben que para Jesús momentos antes de ser entregado esta fue una de las oraciones que él estaba haciendo? No sé cuántos de ustedes se recuerdan el libro de Juan, Capítulo 17, quisiera leer esto con ustedes. Jesús estaba aparte orando, ya sus discípulos estaban tal vez dormidos en ese momento y Jesús todavía estaba atribulado por las cosas que iban a suceder con él. En ese tiempo de oración a donde él le dijo, Señor, si es posible pasa de mi esta copa pero que no sea hecha mi voluntad sino la tuya. Pero en los siguientes versos, Jesús empezó a orar específicamente por sus discípulos. Y una de las cosas que él mencionó fue en el verso 21, miren cómo dice:

“… Para que todos sean uno como tu, oh Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros para que el mundo crea que tu me enviaste…”

La unidad es importante. Y cuando hablo de unidad, mis hermanos, no necesariamente me estoy refiriendo a uniformidad, no es que todos seamos de un mismo color de piel, que todos tengamos el mismo color de ojos. No, al contrario. Yo creo que Dios celebra la diversidad, por algo fue que nosotros nacimos en distintas culturas, nacimos de distintas familias, venimos de distintos trasfondos, algunos tienen color de piel más oscurita que otros, otros tienen el pelo más curly que otros, rizado esa es la palabra que estaba buscando. Unos tienen el pelo más rizado que otros.

Pero el asunto es que en medio de esa diversidad se refleja algo de la naturaleza de Dios. y cuando nosotros somos parte del cuerpo de Cristo, cuando somos parte de una iglesia, en especial una iglesia como esta, nosotros tenemos que tener este concepto unidad bien claro, mis hermanos. Porque la tendencia de nuestra naturaleza humana es que cuando nos enfrentamos a algo que es diferente la primera tendencia es resistirlo, echarlo a un lado, como que déjame tratarlo a distancia porque no sé si esa diferencia vaya a sacar de armonía lo que yo tengo en mi mente, en mi ser y tendemos a tratar las cosas así.

Pero miren, Primera de Corintios, Capítulo 1, verso 10, Pablo está diciendo:

“… Hermanos, en el nombre de nuestro Señor yo les ruego que todos estén siempre de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes. Vivan en armonía pensando y sintiendo de la misma manera…”

Así que unidad tiene que ver más con un sentido de nuestra mente, tiene que ver más con un sentido de nuestro espíritu, no necesariamente las cosas que se ven tangibles a nivel de lo que podemos medir con nuestros ojos, sino que tiene que ver con nosotros poder estar alineados todos en un pensar, en un mismo sentir.

Por algo fue que leí ese verso de Efesios, porque si hay algo que nos une a todos nosotros es que todos tenemos a un mismo Dios, todos tenemos a un mismo Señor a través del cual nos da una misma salvación a cada uno de nosotros. Si alguien aquí tiene una salvación distinta a la mía, déjeme saber entonces porque tenemos que sentarnos a hablar. Porque que yo sepa solamente existe una sola salvación que es ofrecida a través de la persona de Jesús.

Y en todos nosotros opera un mismo espíritu que proviene directamente de Dios y ese es el espíritu que nos une a todos nosotros. Si yo fuera a pensar entonces cómo nosotros podemos trabajar a este aspecto de proteger la unidad de la iglesia, qué significa proteger la unidad de la iglesia?

Cuando usted protege algo qué es lo que usted está haciendo? Usted lo que está es cuidando eso que protege. Un esposo, cuando sale con su esposa y van caminando por la calle y si ve que otro hombre le tira el ojo a la esposa, él va a tender a proteger a su esposa, y es como que, o se pone bravo, “Muchacho, qué tu estás mirando? Pon tus ojos en ti o mira un árbol, mira una nube, pero no la mires a ella.”

Un padre, una madre con sus hijos, si están jugando con ellos la tendencia es que sí, ve y juega, pero uno siempre está pendiente protegiendo que no se vaya a caer, que si se tira por la chorrera, que caiga por la chorrera y que no se vaya por el lado de la chorrera. Uno siempre está pendiente de todas esas cosas, porque es un instinto de protección.

Y cuando hablamos de la iglesia, mis hermanos, nosotros tenemos que cuidar, proteger esa unidad también. Ah, pero eso le toca a los pastores. No, los pastores somos parte de la iglesia igual como usted es parte de la iglesia. Los pastores buscan proteger un aspecto de la iglesia general pero necesitamos que todo el cuerpo también pueda funcionar en la misma forma.

Déjeme darle algunas claves, mis hermanos, de qué podemos hacer para proteger la unidad de la iglesia. Yo creo que un primer aspecto que puedo mencionar es lo siguiente: enfóquese en las cosas que temeos en común y no en las diferencias. Perdón, déjeme dar reverso un momento.

Todo lo que les voy a decir ahora, mis hermanos, son cosas que se van en contra de nuestra naturaleza humana. Yo quiero que entendamos esto. O sea, tal vez hoy usted se va a quedar como que este mensaje va a ser un plato de arroz blanco con habichuelas y pollo, es lo que comemos muchas familias todos los días, por así decirlo. Ese es el pan nuestro de cada día y hay veces que puede sonar como que un poquito rutinario, pero es algo que nutre como quiera. Así que piense en esto, que las cosas que se están comunicando aquí son cosas que van en contra de nuestra naturaleza humana pero la naturaleza de Dios lo promueve en cada uno de nosotros.

Así que, número uno, enfóquese en lo que tenemos en común y no en las diferencias, es el primer punto que puedo mencionar. Si yo le preguntara a usted qué cosas usted tiene en común con la persona que usted tiene a su lado, mire a la persona que usted tiene a su lado un momento. Si la conoce o no la conoce.

Y es interesante porque tal vez al lado suyo está su esposo o su esposa y yo me atrevería a decir que si yo le preguntara, dígame una lista de las cosas que tienen en común y las cosas que tienen en diferencia, y yo me atrevería a decir que la lista de las diferencias va a ser más grande que las cosas que están en común.

Porque tenemos la tendencia de siempre apuntar a nuestras diferencias, nunca miramos, nunca nos sale natural el mirar las cosas que sí tenemos en común, cómo pensamos en común, las cosas que podemos decir como que, ah, mira esta mañana me levanté pensando en ir a tal sitio y yo sé que mi esposa estaba pensando en lo mismo. Porque son cosas que tenemos en común.

Y es bien difícil poder hacer esto, mis hermanos, porque como les decía ahorita, hace unos minutos, todos aquí en la iglesia tenemos un mismo Dios, una misma salvación, un mismo espíritu y una misma promesa de vida eterna. Pero por alguna razón en nuestra condición humana siempre terminamos enfocándonos en las cosas que tenemos en diferencia, siempre nos enfocamos más en cuestiones de interpretaciones, siempre nos enfocamos más en asuntos de personalidad, de carácter y como son las cosa que más se ven, reaccionamos a eso.

Si usted ve la iglesia, mis hermanos, la historia de la iglesia es más desde los inicios de los hechos de los Apóstoles, esta dinámica siempre existió. Si yo les preguntase cuántas denominaciones hay hoy en día en el mundo entero? Dígame un número, por decir un número, cuánto? Más de 2000 denominaciones. Un poquito menos, tal vez no me iría tan alto. Hay muchas denominaciones.

Miren, en una aplicación de seminario, miren esto. Cuando yo estaba aplicando en seminario que llegué a esa parte que yo tenía que decir de qué denominación era, en la lista en este papel había 75 denominaciones diferentes. Y yo como que guau, yo ni siquiera sabía que había 75 denominaciones, y yo creo que esa lista va creciendo con el pasar de los años.

Por qué surgen las denominaciones? Ustedes me van a decir que por qué surgen tantas denominaciones? Son cosas de interpretación. De repente, en una iglesia se estaba predicando algo y se levantó alguien y dice, no, yo no estoy de acuerdo con eso y me voy a ir a hacer mi propia iglesia. Y en vez de ser la iglesia de Cristo, no sé, póngale un nombre… la Primera iglesia de Cristo del pueblo de Watertown, pues, esta va a ser la Primera iglesia de Cristo Jesús de Watertown.

No solamente porque le añadió el Jesús al Cristo ya es una iglesia distinta. Pero es algo que ha acontecido a lo largo de todos los años de la historia de la iglesia. A través de todos los años y es solamente por cuestión de interpretación. Porque alguien piensa distinto a… donde nosotros estamos, nosotros hemos llegado aquí por esas distintas interpretaciones que se han dado a lo largo de los años, y nosotros hemos llegado aquí a un punto ahora donde hemos comprendido lo que Dios quiere, pide y demanda de nosotros como iglesia en este tiempo en el cual estamos viviendo.

Y lo bueno y lo bonito esto, y lo digo así de esta iglesia, mis hermanos, es que aquí si usted se pone a ver a lo largo de este salón, aquí hay personas que vienen de distintos trasfondos denominacionales. Y cuando usted llega aquí a esta iglesia, yo me imagino que sus primeras reacciones es como que, guau, esto que dijeron me gustó y puede ser que esto otro que dijeron no me gustó. La forma en que esto se hizo me gustó, y la forma en que aquello se hizo no me gustó. Porque usted está mirando las cosas a través del lente de lo que ya es conocido y familiar.

Pero cuando llega aquí usted está llegando a un contexto único por así decirlo, en su clase, porque así es como Dios lo ha querido de esta iglesia. Ahora, Jesús mismo nos da muchos consejos de cómo tratar esas diferencias. Acaso Jesús en el libro de Mateo, él no dice hablar acerca de cómo juzgar, o cómo no juzgar a los demás?

Se recuerdan de ese texto? Mateo, Capítulo 7 habla acerca del juzgar a otros. Qué es lo que dice? No juzguen a otros para que Dios no los juzgue a ustedes, pues Dios los juzgará a ustedes de la misma manera que ustedes juzguen a otros.

Yo no sé usted pero esa frase es bastante fuerte. Dios me va juzgar a mí de la misma forma que yo te juzgue a ti. Algunos tal vez van a pensar, ah, pues yo no voy a juzgar a nadie, para que Dios no me juzgue a mí. Pero, no es tan fácil escaparse del juicio de Dios.

De alguna forma u otra Dios hace algo con nosotros pero miren, dice:

“… con la misma medida que ustedes dan a otros, Dios también le va a dar a ustedes…”

Y aquí es la parte que me gusta, “… por qué te pones a mirar la astilla que tiene tu hermano en el ojo y no te fijas en el tronco entero que tu tienes en el tuyo…”

Y si tu tienes un tronco en tu propio ojo, cómo puedes decirle a tu hermanos, o sea, si tengo un tronco me está tapando los dos, cómo le voy a decir al otro, déjame sacarte la astilla. No veo lo que voy a hacer es sacarle el ojo entero tratando de sacarle la astilla. Y por ahí sigue el texto.

O sea, tenemos que ser bien cuidados mis hermanos en poder proteger este sentido de la iglesia. Yo les soy bien honesto, mis hermanos, nosotros en nuestra humanidad eso es algo que tal vez se nos sale por los poros, por así decirlo, que cuando vemos algo distinto, nuestra inclinación es como, ah, pero mira eso! Ah, pero aquel lo hizo así. O, ah, mira aquel o a lo otro. O sino, como quien dice, para curarnos de salud, Patricia, acá entre tu y yo, aunque lo digas entre tu y yo, como quiera un juicio se está emitiendo, como quiera algo está sucediendo ahí, y tenemos que tener mucho cuidado con proteger ese aspecto de nuestra iglesia aún cuando sea en las cuatro paredes de nuestra casa.

Así que no deje que interpretaciones personales o personalidades de carácter sean causa de división.

Un segundo punto que puedo mencionar, sea realista con sus expectativas concernientes a la gente de la iglesia. Sea realista con sus expectativas. Cuantos de ustedes cuando se casaron llegaron al matrimonio con unas exceptivas de qué era lo que iba a hacer su cónyuge hacia usted? Cuantos pueden decir que sí, que cuando usted se casó, usted se casó con algunas expectativas. Si no se casó con expectativas está bien, pero quién sabe si a la semana, o las dos, tres semanas o al mes o a los 3 meses, todas esas expectativas como que okay, tengo que revisar mis expectativas una vez más.

Es igual con la iglesia, mis hermanos. Usted llega aquí a esta iglesia y lo primero que usted ve, algunos van a decir, que guau, que chévere, otros van a decir, pero esto como que se ve medio raro. Cuando usted llega aquí yo creo que una expectativa que lo puede curar a usted de salud, es el mero hecho de saber que aquí somos seres humanos sea como sea. La iglesia está hecha de pecadores incluyéndolos a usted y a mí. Todos nosotros somos pecadores, y si somos pecadores eso significa que en algún momento u otro vamos a hacer algo o decir algo que a otra persona le va a caer fuerte.

Y por ende, si ya yo vengo con una expectativa, eso es lo que va a permitir a mí es que en el momento en que suceda algo, que yo entonces no vaya a decir como otros dicen, como que, ah, pues si está sucediendo en la iglesia, pues, esa iglesia no sirve, no me gusta, me voy a ir.

Déjeme decirle que de acuerdo a los principios bíblicos el mero hecho de que usted encuentre una diferencia no es razón suficiente para usted dejar de compartir esta unidad con sus hermanos y hermanas. Porque dondequiera que usted vaya usted se va a encontrar con esas diferencias y quien sabe si se las va a encontrar peor que aquí.

So, por lo tanto, tenga expectativas correctas acerca de sus hermanos y hermanas. Nadie aquí es un santurrón. Al contrario, como bien dice en las Escrituras, Efesios, de nuevo, vuelvo a este pensamiento de Efesios, nosotros todos estamos en un proceso de que todos podamos ser perfeccionados para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Todos estamos llegando a poder llenar el molde de Cristo en nuestras vidas.

Es un proceso. Y para que ese proceso se de, mis hermanos, nos necesitamos unos a otros para que ese plan de Dios se pueda cumplir en medio de nuestras vidas. Si yo trato de vivir mi vida cristiana aparte de ser miembro de una Congregación y dejar que las personas dentro de esa Congregación me puedan formar, puedan infundir en mi vida, yo no voy a poder llegar a la plenitud de la estatura de Cristo, porque me va a estar faltando algo. Me va a estar faltando la dinámica de poder interactuar con mis hermanos y hermanas en alguna forma u otra.

Así que si yo quiero tener una expectativa, mi expectativa debe ser, cuando llego a esta iglesia o a cualquier iglesia el yo poder pensar, yo quiero ser como Cristo y el yo ser parte de esta iglesia me va a ayudar a ser como Cristo. Eso significa que los dolores de cabeza que me cause la gente y las risas que me de la gente, todo eso va a funcionar en conjunto para que yo pueda llegar a ser como Cristo. Si lo cree diga amén.

Un tercer punto, escoja motivar antes de criticar. En Romanos, Capítulo 14, miren lo que se dice, yo sé que estoy pasando por muchos textos pero es importante porque todo esto valida el punto que se está queriendo traer a colación. En Romanos, Capítulo 14, verso 4 dice:

“…Tu quién eres para juzgar a un criado ajeno, para su propio señor está en pie o cae, pero estará firme porque poderoso es el señor para hacerle estar firme….”

El verso 13, más adelante dice: “…Así que ya no nos juzguemos más los unos a los otros sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer a nuestros hermanos…”

Y el verso 19, “… Así que sigamos todo lo que contribuye a la paz y la mutua edificación…”

Me gusta porque en otra versión dice, “esforcémonos por contribuir a todo lo que edifica al cuerpo de Cristo.”

Pregúntese usted, dentro de sus cabales, dentro de sus capacidades, usted está haciendo todo lo posible por esforzarse para edificar el cuerpo de Cristo? Pregunta retórica, es solamente para que piensen. O usted solamente es de esos que vienen aquí para que le pongan un suero, coja su porción de la semana y se va después?

Escoja motivar, mis hermanos. Por eso es que digo que esto es contra naturaleza. Si usted se cruza con alguien que piensa distinto que usted, se viste distinto que usted o huele distinto a usted, vamos a motivar a esa persona. Nadie se puede creer que es superior que ningún otro.

Otra vez, un principio de la Escritura, nadie se puede creer que alguien es superior que otro. Al contrario, Pablo dice, cada uno debe tener cordura de sí mismo, debe portarse con cordura con sí mismo, considerando a otros mayores que uno mismo.

Claro está, yo reconozco que en este contexto en el cual vivimos hay posiciones de autoridad, hay pastores, hay líderes, hay diáconos, hay miembros que llevan más años que otros aquí en la iglesia, pero eso no significa que eso nos de permiso de interponernos unos por encima de otros, sino que sepamos darle a cada cual el debido respeto que merecen, el debido honor que merece esa persona.

Al momento que nosotros abusemos de ese respeto, ya estamos cayendo en algo que no es lo que Dios tenía en mente para con la iglesia. Escojamos siempre motivar antes de criticar.

Miren, rechace el escuchar o promover chismes. Rechace eso. Rechácelo. Déjeme decirlo una vez más, rechácelo. Déjeme decirlo con toda la convicción en mi corazón, rechace el escuchar o promover chismes. No hay nada más dañino en cualquier relación interpersonal que estar cuchicheando de otra persona. Si usted tiene algo con esa persona, y le llega a usted a sus oídos, nuestra madurez cristiana se mide si nosotros podemos decir, mira, yo no quiero oír eso, ve tu habla con la persona directamente.

Juan, mira que si el pastor esto…, si quieres hablar con el pastor, vete y habla con el pastor, a mí no me lo digas. Mira que si la hermana Miguelina, que si hizo aquello… Tienes un problema con Miguelina, ve y habla con Miguelina. Me he cruzado mucho con esto, que llegan hermanos de otras iglesias y parece que la imagen y la reputación de León de Judá en otras iglesias es que somos una iglesia demasiado liberal. Y me lo han dicho abiertamente y yo me digo, pues, mire, la próxima vez que usted vaya a su iglesia dígale a los miembros de su iglesia que vengan y prueben a ver si es verdad o no, que no se dejen llevar por lo que otros dicen. Sino que prueben por sí mismos.

Si aquí somos liberales es porque le damos libertad al espíritu de que haga como quiera en medio de nuestras vidas.

Yo creo que esa la libertad que domina aquí no es que seamos liberales… vamos a dejarlo ahí. Que le vamos a decir a los chismes? Afuera. Recházalos. Los voy a agarrar responsables a esos. Recuérdense del tema que yo soy responsable de… Okay? Y me lo estoy diciendo a mí mismo. Yo soy responsable de proteger mi iglesia de esas cosas.

Punto número 5: miren, para resolver conflictos practique la metodología de Cristo Jesús. Qué fue lo que Jesús nos enseñó a nosotros en el libro de Mateo, Capítulo 18? Qué fue lo que él nos enseñó, vamos a la Biblia para que vean que yo no me estoy sacando esto de la chaqueta, de la manga. Capítulo 18, Jesús está hablando en el verso 5 y dice:

“…Por tanto si tu hermano te pisa el pie, ─ yo sé que dice que peca contra ti, ya sabe que pisarle el pie a alguien es un pecado, no es un accidente, es un pecado ─… ve y repréndele estando tu y él solo. Si te oye has ganado ya un amigo, o has ganado un hermano, pero si no te oyere toma un contigo, uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Y si no lo oyere a ellos, dilo a la iglesia. Y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano y enséñale la puerta…”

Miren, hermanos, esto para mí es bien interesante porque yo entiendo que el deseo de Jesús es que todos nosotros sepamos y aprendamos a cómo vivir en armonía unos con otros, pero también se reconoce que hay límites. Si hay una persona que reta los límites y que traspasa el sentido de confianza que tienen esos límites, pues mira, esa persona va a llegar a un momento donde okay, ya, por proteger la unidad, por proteger el aire de este lugar, hay que decirle a esa persona, mira, ya hemos tratado con el proceso de Cristo contigo y todavía no, so, lo lamentamos pero este no es el lugar para ti.

Y es una realidad, podrá sonar, podrá sonar fuerte, pero es una realidad. El mismo Pablo en la primera carta de Corintios, una de las razones por las cuales Pablo escribió la carta a corintios es por qué? Porque había un pecado de moralidad. Había un hombre que estaba acostándose con la mujer, con la esposa de su propio padre. Y la iglesia le estaba pasando la mano a ese caso, y qué fue lo que tuvo que hacer Pablo? Ah, ah, ah, en la iglesia no se puede permitir esto.

Es más Pablo lo puso hasta en una forma mucho más crudo, él dijo, ‘entréguenlo a Satanás y sáquenlo de ahí.’ Si quiere lea la Biblia. So, hay momentos, mis hermanos, donde por el propósito de proteger la salubridad de una iglesia hay momentos en los cuales uno tiene que ser bien tajante y si algo o alguien no está dando pie con bola, por así decirlo, no se está alineando con las cosas que promueven la unidad de una institución, en este caso la iglesia, esas cosas hay que sacarlas, hay que echarlas a un lado.

Y no es que se va a hacer de un primer cantazo al primer fallo. No, no, porque así mismo como estoy diciendo con Jesús, Jesús tenía un propósito, Jesús tenía la forma de cómo trabajar las cosas, de cómo promover ese sentido de unidad, de coinonía. Aún con sus mismo discípulos, mis hermanos, Jesús también tuvo que lidiar con las diferencias de estos muchachos, desde que él escogió a sus 12 discípulos, desde que él los escogió, desde que él se fue al monte a orar pidiéndole a su Papá dirección, “Dime, cuál de todas estas personas de la multitud voy a escoger que sean mis 12 discípulos?”

Él sabía que tenía un traidor, él sabía que tenía a alguien que iba a estar robando dinero, él sabía que tenía a alguien que sea por celo o sea por engaño del diablo, esa persona lo iba a entregar, y con todo y eso decidió vivir con esa persona. Y lo aguantó hasta el momento que fue determinado. Él estuvo viviendo con una persona que lo iba a negar aún después que dijo que no lo iba a hacer, pero aguantó a esa persona. Y no tan solamente lo aguantó sino que después de haber resucitado vino y lo restauró porque había un propósito con esa persona.

Pero por algo fue que Jesús oró pidiéndole a Dios que ellos pudieran ser uno, porque a él le importaba que su pueblo, que sus discípulos pudiesen estar unidos a pesar de sus diferencias.

Cuando surgen conflictos, yo siempre me recuerdo esto, yo una vez escuché a uno de mis profesores favoritos que está aquí, no voy a mencionar su nombre, yo lo escuché hablando de la palabra caos, y caos en el lenguaje chino creo que es, es una palabra que está compuesta de dos partes, una de esas partes es oportunidad. El caos, el conflicto siempre trae oportunidad consigo mismo.

So, cuando uno se encuentra con un conflicto, mis hermanos, no lo desechemos por completo, vamos a trabajarlo, vamos a trabajar el conflicto. No nos dejemos llevar por los malos entendidos.

Miren, yo les tengo un testimonio acabadito de sacar del horno, calentito, pan sobado, si quieren mantequilla me avisan, el café lo preparamos también. Yo le voy a pedir permiso a mi hermano Enrique, yo sé que Enrique tal vez está comiendo pan ahora mismo, pero yo quiero hablarles acerca de algo que me pasó con mi hermano Enrique esta semana.

Esta semana, el miércoles, pasó algo en el servicio que él no pudo llegar a tiempo. Y yo me molesté. Cuando él llegó aquí a la iglesia él llegó con la cabeza que no me quería ni mirar y allí se quedó sentadito. Cuando se acabó el servicio y vino donde mí y me dijo, “Omar, perdóname, lo lamento”. Y yo estaba tan y tan molesto que yo le dijo, “mira, prefiero hablar contigo después. Vamos a dejarlo aquí.” y tal vez usted va a decir, “Pastor Omar, cómo va a hacer, usted se dejó molestar.”

Pero el asunto fue, mis hermanos, que yo me fui de aquí de la iglesia, y yo no podía contener mis lágrimas, yo me decía, “Qué yo he hecho?” en la mañana recibo un email de él donde el me está explicando lo que pasó, que su camioneta se le rompió en el túnel de la 93 por lo tanto no tenía señal en el teléfono para llamarme y dejarme saber qué era lo que había pasado. Cuando yo leí ese email yo me dije… me quería dar con la pata de una mesa.

Por qué pasó, mis hermanos? Porque me dejé llevar por mis emociones demasiado rápido y emití un juicio que no tenía que haber hecho. Cuando yo leí ese email yo estaba aquí en mi oficina, eran las 11 de la mañana, yo leí ese email y no tan solamente eso, o sea, tras que se le quedó la camioneta en el túnel, era el día del aniversario de él y su esposa y con todo y eso suspendieron su aniversario por llegar aquí a la iglesia. O sea, es como que mi sentido de culpa fue aún mayor. So, al yo encontrarme ante esa situación yo me dije, “Ah, Señor, esto está grave, yo hice gravemente.” Yo dejé todo lo que tenía que hacer en mi oficina, me monté en el carro.

Y yo digo, yo tengo que conseguir algo para estos muchachos. Fui y yo no sé si cometí el error pero traté de conseguir parking en un restaurante aquí en Boston, donde no había parking y tuve que dar vueltas, gasté una hora dando vueltas por la ciudad buscando un bendito estacionamiento, hasta que hablé con el manager de uno los estacionamientos y le dije, “Mire, yo solamente quiero ir y comprar un gift certifícate de este lugar para una familia que yo conozco.” Y él sale y me dice, “Tienes 15 minutos sino vas a tener que pagar.”

So, me metí en un estacionamiento de impedidos, me estaba guardando el carro y yo fui corriendo. Llego ahí todo sudado al restaurante, “Por favor deme un gift certifícate.” Lo conseguí. Salí corriendo, cuando veo me quedan 4 minutos para llegar. Voy bajando el estacionamiento para llegar y salir a tiempo, y yo, okay, ahora déjame llegar a la casa de ellos. Llego a la casa de ellos, toco la puerta y lo único que le pude decir fue, “Mira, yo te tengo que pedir una disculpa porque yo emití un juicio que no tenía que haber emitido concerniente a ti.”

Para mí eso fue una de las lecciones de mayor humillación que Dios me ha podido dar a mí. Porque yo haber respondido de esa forma, y mis hermanos, consta que yo no estoy diciendo esto por exaltarme ni nada, yo se los digo y a mí me tiemblan las rodillas, porque yo sé que pastoralmente yo cometí un error delante de Dios. Yo fallé no tan solamente a un valor del Reino de Dios sino que también falle a algo que yo tenía que hacer como pastor, de cómo yo tenía que proteger la salubridad de uno de mis miembros, de uno de mis líderes. Y al yo haber reconocido mi error el espíritu del Señor me movió a salirme de mi zona de confort y hacer todas las cosas que hice por ir y buscar la forma de restaurar a esta persona y de que esta persona pudiese estar bien en su rol, en su desempeño aquí en la iglesia.

Ahora, yo les digo algo, no vaya a pensar como que, ah, pero vamos a causar que el pastor Omar se moleste con nosotros para que nos vaya a conseguir un gift certifícate en un restaurante. No, no vaya a pensar así. No se pase. No, no, no, no abuse de la confianza del pastor.

Pero sí lo estoy diciendo, mis hermanos, como un ejemplo, porque eso no sale fácil. Si yo hubiese en otro estado anímico y de espíritu, ni me hubiese importado, y me hubiese quedado como que él sepa que estoy molesto con él sea la razón por la que sea. Otra persona hubiese pensando así, pero si verdaderamente en nuestro corazón domina el deseo del corazón de Dios, cuando uno reconoce que uno la ha fregado, que uno ha metido la pata, lo que uno tiene que hacer es, no, yo no puedo esperar a que esa persona venga donde mí, yo tengo que ir allá.

Así que mis hermanos, hagamos, practiquemos esa metodología de Jesús para resolver conflictos. Todo por el hecho de promover la protección, la salud de la iglesia.

Por último, número 6, el más bonito de todos. Apoye a sus pastores y líderes. Hebreos Capítulo 13, miren lo que dice, verso 17:

“…Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos porque ellos velan por sus almas como quienes han de dar cuenta a Dios para que lo puedan hacer con alegría y no quejándose porque esto no os es provechoso…”

Déjeme leerlo en esta versión porque me gusta también:

“…Obedezcan a sus dirigentes, líderes, pastores y sométanse a ellos porque ellos cuidan sin descanso de ustedes, sabiendo que ellos tienen que rendir cuentas a Dios. Procuren hacerle su trabajo agradable y no penoso pues lo contrario no sería de ningún provecho para ustedes…”

Lo que está diciendo es que nosotros no seríamos de provecho para la iglesia si la iglesia nos hace nuestro trabajo demasiado duro y difícil, porque entonces lo vamos a estar haciendo a regañadientes y no vamos a ser de bendición al pueblo.

Pero para que eso se de el pueblo tiene que saber cómo cuidar y proteger a sus pastores y a sus líderes también. Y esto también, mis hermanos, es algo que es contra la naturaleza porque cuando vemos un líder lo que queremos es que el líder resuelva todos los problemas y conflictos que hay habidos y por haber. Y ningún pastor tiene la capacidad de hacer eso.

El mismo Jesús no lo pudo hacer con sus discípulos. Oyeron bien eso. Si el mismo Jesús no pudo resolver todos los conflictos internos que había en sus discípulos, no esperen eso de sus pastores. Tengamos las expectativas correctas, al contrario, trabajemos en equipo con sus líderes y pastores, dándole a cada cual el debido respeto que merecen, mis hermanos.

Yo le digo, yo creo que una de las experiencia que, de nuevo, me pongo de ejemplo, una de las experiencias más bonitas que yo he aprendido de cómo ustedes me han formado a mí, como en mí rol pastoral, es que cuando yo llegué a esta iglesia yo era joven, yo tenía 25 años cuando yo llegué aquí. Y yo tenía muchas inseguridades, y una de las inseguridades más grandes que yo tenía era cómo la gente me va a respetar si yo soy tan jovencito, cómo yo le voy a dar consejería matrimonial a una pareja que lleva 20 años casados por encima de mí, cómo me van a escuchar? Por algo me asignaron como pastor de jóvenes, para trabajar con los jóvenes entonces.

Pero aún trabajando con los jóvenes había que trabajar con las familias también. So, cómo yo le voy a hablar a un padre, a una madre acerca de su hijo si tal vez me ve a mí como si yo fuera un hijo también. So, me van a recibir lo que tengo que decir? Y la gente me decía, el pasaje de Timoteo, “ah, ninguno tenga en poco tu juventud…” mira, sí, suena bien bonito pero hubo algo que tenía que hacer clic acá adentro. Y no fue hasta que una vez yo me crucé con una señora que cuando me saludó me saludó así con muchos diminutivos, “Ay, el pastorcito, que bonito, que jovencito, oh, cuchi, cuchi.”

Y yo no sé, pero ese gesto me… yo sé que lo estaba haciendo tal vez con el mejor de los deseos, pero ese gesto como que fue el gesto que me hizo un trigger, como que me hizo un clic en mi cabeza para yo tener el valor de decir, “Mi hermana, yo sé que tal vez usted me lo está diciendo con todo el amor y cariño que usted tiene pero, yo soy un pastor en esta iglesia, y yo creo que yo merezco un mejor respeto que eso.”

Y desde ese momento la señora como que se quedó así medio patidifusa, “Ay, pero si yo te lo estoy diciendo… si tu puedes ser hijo mío.” “Yo sé que yo puedo ser hijo suyo, yo puedo ser hasta nieto de usted si quiere.” Ni quise decir bisnieto porque no lo quise… pero el asunto fue que esa conversación que yo tuve con esta persona, ella me dijo después, “Mira, perdóname.” Ella se disculpó conmigo y reconoció que lo había hecho mal y ella desde entonces me empieza a tratar ya pastoralmente. Pero ese momento que yo tuve con esa señora ayudó a que algo se conectara dentro de mí. Saben qué es lo que eso me permitió a mí? Poder ser mejor pastor para con la iglesia.

Eso como que desató algo en mí, desató un sentido de llamado en mí que yo no lo había explorado, que me permitió a mí ser mejor pastor para la iglesia, y trabajar por el bienestar de la iglesia.

Así que digo esto mis hermanos porque cuando hablamos de proteger la unidad de la iglesia estamos hablando también de eso, de proteger a nuestros pastores, a nuestros líderes y darles a cada uno de ellos el debido respeto que también merecen. Consta que yo no estoy diciendo que no es que se haga, pero que sí que lo podamos tener bien claro en nuestras mentes y con la intencionalidad de vida trabajar en dirección a eso. Porque eso de alguna forma u otra lo que va a permitir es que esta iglesia tenga una atmósfera mucho más saludable donde todos podamos trabajar, servir y ministrarnos unos a otros para llegar a crecer a la estatura de la plenitud de Cristo.

Esto yo no lo estoy diciendo, mis hermanos, para exaltar a nadie por encima de otro. No, que Dios reprenda ese pensamiento, sino que lo estoy diciendo para que todos podamos llegar a ser la iglesia que el Señor quiere que nosotros seamos.

Mis hermanos, yo los quiero curar en salud. León de Judá no es una iglesia perfecta, tenemos nuestras debilidades y las tenemos bien… o sea, en la medida que usted va conociendo la iglesia quien sabe si usted se puede ir dando cuenta de ellas. Pero sea como sea es una iglesia saludable, es una iglesia que permite crecimiento de su gente y que no tan solamente lo permite sino que también lo promueve. Y lo promueve desde los que se paran acá arriba hasta los que se sientan ahí abajo y los nos ven por el internet también. Nuestro deseo es proteger esa atmósfera que Dios nos ha permitido cultivar a través de los años que esta iglesia lleva funcionando, para que nosotros podamos experimentar verdaderamente la plenitud del Evangelio de Cristo Jesús.

Miren, que podamos tener discusiones donde tal vez nos jalemos los pelos hablando de que si tu crees esto, yo creo aquello, pero al fin y al cabo podemos irnos a tomar un café y reírnos como si nada hubiese pasado.

Que podamos encontrarnos en un sentido que si alguien me viene a hablar del hermano Leo, que de la primera instancia en vez de yo decir, “Guau, de verdad y qué más pasó con el hermano Leo, cuéntame, cuéntame, para entonces yo saber cómo tratar con él.” No, que de la primera que yo pueda decir, “Samuel, tu tienes un problema con Leo? Míralo allí, mira esa sonrisa tan bonita, vete y habla con él, dale. Es más, si quieres te doy el número de teléfono, te doy el email para que lo contactes.” “No, pastor pero es que yo solo…” No. punto, cero, se acabó. Tenemos que cuidar, mis hermanos.

Miren, yo les digo algo, a mí me están temblando las rodillas aquí de verdad, porque yo sé que esto es un mensaje que es difícil escuchar a veces pero es muy necesario que lo escuchemos. tenga esto presente, usted tiene la responsabilidad de proteger la unidad de esta iglesia en la que usted está. Sea que usted lleve aquí años como sea que también usted sea visita hoy aquí, y si usted es una visita hoy por primera vez, mire, yo estoy predicando este mensaje con todo el amor en mi corazón.

Pero sabe cómo usted puede proteger la unidad de esta iglesia? Es que si usted va allá afuera y le preguntan cómo fue tu experiencia en la iglesia? Dile, fue maravillosa. Esa iglesia es imperfecta pero maravillosa. Es más, mira lo que estaban predicando hoy, estaban hablando de los chismes en la iglesia así que esa es la iglesia que a mí me gusta. Proteja la unidad de la iglesia, mis hermanos.

Vamos a ponernos de pie y vamos a orar. Yo soy responsable por proteger a mí iglesia. Yo como pastor, tengo una responsabilidad, usted como miembro, tiene una responsabilidad. Usted como visitante, tiene una responsabilidad. Este es Enrique así que le pueden preguntar ahorita cuál es el trick para conseguir un gift certifícate.

Padre, yo te doy las gracias, Señor Jesús, por el privilegio de ser parte de Congregación León de Judá en este tiempo en el cual tu nos has llamado a ser iglesia. Y Señor, tu en tus misterios, tu tienes la forma de cómo revelar los secretos de tu corazón a nosotros. Tu en tus misterios solamente sabes cómo la efectividad de esta palabra pueda hacer una diferencia en las vidas de muchas personas.

Jesús tu sabes muy bien que la intención de este mensaje no es hacer sentir a nadie más pequeño que otros, sino que la intención de este mensaje es que todos nos podamos ver a la luz de lo que tu tienes en tu corazón para nosotros como iglesia, Señor.

Tenemos que reconocer, Señor, que somos pecadores, que fallamos en distintas formas, Señor, que con nuestras palabras herimos, con nuestras acciones podemos herir, pero sea como sea Señor, tu nos llamas a ser iglesia. Nos llamas a ser una comunidad de coinonía, de armonía, de amor, de paz. Es más, tu hasta nos exhortas a vestirnos con amor, que es el vínculo perfecto.

Así que yo te suplico, Señor, que en esta mañana a medida que todos nosotros nos hemos expuesto de esta palabra, Señor, mi petición, Señor, es que hoy todos podamos salir de aquí vestidos con amor, que podamos salir de aquí vestidos con paz, que podamos salir de aquí vestidos con tu carácter y no el nuestro, Señor.

Padre, mira, yo sé que a la luz de este mensaje van a haber momentos en los cuales nuestras diferencias se van a interponer. Y no lo digo proféticamente pero es una realidad, Señor, no tengo que ser profeta para decir eso, es una realidad. Nuestras diferencias siempre están ahí a flor de piel. Pero lo que sí puede ser profético, Señor, es que nosotros en vez de proceder con nuestro impulso humano, que podamos proceder con el impulso del cielo. Eso sí puede ser profético, que podamos hacer una diferencia, Señor, dejando que tu mensaje, que tu Evangelio, que tus valores y tus principios permeen todo lo que somos para así nosotros poder fluir como tu anhelas, como tu intencionas para cada uno de nosotros.

Señor, ayúdanos siempre a poder tener un mismo pensar y un mismo sentir. Tu nos has dado mente y no la mente del mundo, Señor. Así que permite que tu mente, Señor, domine por encima de todas las cosas, con hombres, con mujeres, con jóvenes, con niños, Señor, que tu mente permee todo, Señor.

A nosotros, los pastores, a los diáconos, a los líderes de ministerio, Señor, a todos, que podamos fluir con tu mente, Señor, con tu mentalidad.

Padre, y que nos ayudes cuando nos encontremos en momentos de conflicto, Señor, que podamos verlo como una oportunidad de crecimiento y no una oportunidad para desnutrirnos y alejarnos el uno del otro, Señor.

Si salen rumores, mi Dios, que sepamos como neutralizarlos rápido en tu nombre Jesús, para proteger, mi Dios, la reputación de nuestra gente, Señor. Padre, enséñanos a cómo darle el debido respeto a nuestros líderes, a tratarlos como tu mandas, como tu intencionas, Señor, ayúdanos a nunca movernos basados en asunciones sino que siempre podamos buscar tener los hechos claros en nuestra mente para entonces saber cómo proceder.

Jesús, somos parte de este cuerpo, somos parte de esta iglesia, y tu nos das el llamado de hacer todo lo posible, de esforzarnos, Señor, por promover la unidad de este cuerpo, Señor, así que yo te pido que la idea de este mensaje, Señor, se clave en lo más profundo de nuestro corazón, que nosotros podamos salir de aquí con un sentido de protección, se celo, Señor, de cuidado por esta iglesia, por mis hermanos, por mis hermanas, por aquellos que conozco desde hace tiempo y los que no conozco, Señor, que yo pueda luchar por proteger, Señor, a mí iglesia de cualquier cosa, Padre, que quiera tratar de separarnos o destruirnos.

Enséñanos, Señor, danos la sabiduría, danos tu mente, danos el discernimiento, Jesús, anhelamos vivir a la luz de tu llamado para nuestras vidas como iglesia. Así que, Señor, aquí estamos, si tenemos que enmendar errores, danos el valor para hacerlo, Señor, porque no es fácil, no es fácil reconocer faltas, pero si lo tenemos que hacer, Señor, ayúdanos, ayúdanos todo por el propósito de proteger la salud de esta iglesia.

Yo pido tu bendición sobre cada uno de mis hermanos y hermanas, Señor, sobre los que están aquí, los que nos han visto en el internet, Señor, yo pido tu bendición sobre cada cual y te ruego, Padre, que al salir de aquí esta palabra pueda seguir haciendo eco en nuestros corazones, Señor, y nos acerque cada vez más y más a vivir a la luz del llamado que tu tienes para nosotros como Congregación León de Judá, como miembros cada uno de ellos por individual de la misma. Gracias te damos y la gloria y la honra es toda para ti, Señor. Amén, gracias Jesús.

Sermón de Omar Soto grabado 10 de julio 2011 en Congregación León de Judá Oir | Ver (100K) | Ver (400K)


Oir y ver más presentaciones grabados 10 de julio 2011

Comentarios

 
 

QUE HERMOSO MENSAJE QUIERO HABLAR DE LA UNIDADQUE EL SEÑOR LE BENDIGA

 
 

Precioso mensaje!!! Quiero utilizarlo para hablarle a mi iglesia de lo importante que es la union de la iglesia!!!! Wao!!! Me encanto!!!

 
 

me agrado mucho estas palabras y sobre todo la oracion, yo me siento alejada de dios y del templo en el que estoy por las preferencias que hay
y creo que ai muy poca unidad.

 
 

Gloria a Dios por este mensaje, verdaderamente Dios me hablo y estoy pensando como proteger la unidad de la iglesia del Señor, Apreciado Pastor, Ruego a Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo que lo siga usando y una doble porción de su Espíritu se ha derramado sobre usted. Son los deseo de un Hermano en Cristo. Pertenezco a la Iglesia Bautista Bethel de San Cristóbal. R.D.

Nota: he escuchado varios Pastores de esa congregación,la verdad es que Dios ha bendecido su congregación con tantos talentos.
Pido la Oración por mí mis ministerios, Dios me usa con la Orando y la Predicando

Saludos y que el Señor les sigas bendiciendo.

 
 

PASTOR OMAR. QUERO DAR GRACIAS AL SEÑOR PORQUE AL LER SU MENSAJE HE EDIFICADO PORQUE CREO QUE ESO ES LO QUE DIOS QUERE DE SU IGLESIA, CADA DIA ORO POR LA UNIDAD DE SU PUEBLO AUN EN LA DIVERSIDAD PARA QUE EL MUNDO CREA. DIOS TE BENDIGA JUNTO A TU FAMILIA HE IGLEIA.

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