Sermón 1 de septiembre 2010: Un momento divino

A propósito de Sermones
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  • Presenter: Omar Soto
  • Fecha: September 1, 2010
  • Ubicación: Congregación León de Judá Boston, MA

Déjeme solo recapitular un poco sobre lo que hablé el miércoles pasado para beneficio de aquellos que no estuvieron. El miércoles pasado estuve hablando de segundo Capítulo de Ageo, donde estuvimos meditando en esa frase que Ageo, por ejemplo, en el Capítulo 2 decía meditad sobre vuestros caminos, que eso tenía que ver con la forma de proceder, la forma en que uno se ha comportado, la conducta que uno tiene. Y después en el Capítulo 12, el llamado de Dios a través del profeta, es decir, meditar en nuestro corazón. Meditar sobre vuestro corazón.

Y eso llamado es más bien a meditar sobre las actitudes, y las acciones de carácter que muchas veces se convierten en obstáculos para dejar que la bendición de Dios pueda fluir en nosotros. Y una cosa bien importante que yo mencioné es el mero hecho, mis hermanos, de que nosotros tenemos que estar bien alertas al mero hecho de poder identificar cuáles son las intenciones con las cuales nosotros llegamos delante de la presencia de Dios.

En ese Capítulo de Ageo algo que el profeto dijo en el primer Capítulo fue que, Dios, perdón, hablando a través del profeta decía, ah, para ustedes es tiempo de estar en sus casas mientras que la casa del Señor está completamente abandonada. Y él lo que estaba apuntando era precisamente eso, las intenciones de la gente, cómo la actitud de una persona fácilmente podía contagiar la actitud de muchas otras. Una persona que vino del exilio aquí a Jerusalén de nuevo con la intención de reconstruir pero que todavía en su corazón está como que, no, yo me voy a enfocar en mi propia cosa. Y cuando empieza a pensar de esa forma, ese pensamiento se empieza, como quien dice, a contagiar sobre otros. Y entonces dejan de prestarle atención a lo que verdaderamente Dios quiere que le presten atención y cada cual se empieza a enfocar en lo suyo.

Y fue por eso que Dios entonces tuvo que decir, ven acá, qué tiempo ustedes se creen que es? Ustedes se creen que es el tiempo de que ustedes abandonen mi casa y enfocarse en lo suyo nada más, o tu crees que tenemos que ir aquí más o menos de par en par. Bueno, Dios fue bien directo. No, aquí hay que prestarle atención a la casa primero para que después puedan trabajar en lo suyo.

Eso me recuerda mucho la palabra de Jesús cuando Jesús dice, buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia y todas las demás cosas, qué? Se les van a ser atendidas. Es un principio del Reino de Dios que muchas veces nosotros lo ignoramos porque caemos en esta rutina de vida que fácilmente nos cega de lo que Dios verdaderamente quiere que nosotros podamos aprender y de la forma en que él quiere que nosotros podamos vivir.

Miren, esas palabras de Ageo, mientras yo iba meditando en ello, me hizo pensar, guau, hay veces que cuando Dios tiene algo, Dios se las trae. Yo no sé usted, pero cuando Dios tiene algo, Dios se las trae, Dios se va a buscar la forma de captar nuestra atención para que nosotros podamos responder a esas acciones que Dios está haciendo. Que si en medio de todo esto, mis hermanos, ¿Saben qué? Mi corazón se ha puesto a meditar en qué son, qué son esas acciones que Dios quiere hacer con nosotros. Qué es lo que Dios está tratando de hacer?

Y por algún, la semana pasada, yo estuve hablando con el pastor Miranda, salimos a almorzar y en un momento estuvimos hablando del servicio de los miércoles, de cómo Dios se está moviendo y cómo están sucediendo las cosas. Estuvo bien interesante porque él me dijo esta frase, como que, mira Omar, hay veces que uno tiene que entrar en ese momentum de Dios. Entienden ese término? Cuando uno tiene un momentun que es como un ímpetu, un impulso que nos está moviendo. Y uno tiene que aprender a discernir eso y poder como quien dice, ride that wave, de poder navegar esa ola de alguna forma u otra.

Yo no tengo duda, mis hermanos, de que Dios está haciendo esto alrededor de toda su iglesia. El lunes yo tengo un podcast, es como una serie así en audio que yo recibo de predicaciones de un pastor en Australia, saben por allá donde le dicen, el down under, allá en Australia, el sur del Japón, por allá. Este pastor de esta iglesia, …. Church, él se llama Brian Houston, da la cosa que el lunes cuando yo empiezo a oír esta reflexión, el tema de su prédica era A Divine Momentum, un momento divino. Y yo me dijo, vaya, más claro no canta un gallo. Yo me dijo, Señor, definitivamente algo tu estás haciendo en tu iglesia, en tu iglesia con I mayúscula. Y las palabras que este pastor estaba diciendo, estaban haciendo eco de esos mensajes que yo traje concerniente a Ageo. Él no estaba haciendo hincapié en Ageo, pero sí las palabras que yo había compartido con ustedes, él estaba diciendo exactamente lo mismo.

Y yo quisiera hoy, mis hermanos, compartir una inquietud que yo tengo en mi corazón con ustedes, y a la misma vez un deseo, que ustedes se puedan ir hoy de aquí de la mano. Esto tiene un fundamento bíblico también. Vaya a la Biblia conmigo al libro de Hechos, Capítulo 2, aunque yo me imagino que ya a esta hora ustedes tienen que saber de memoria el Capítulo de Hechos 2 y el 3 y el 4, porque ese ha sido el centro de las prédicas de los últimos domingos por hace casi un mes o un mes y medio, lo más seguro.

Así Hechos, Capítulo 2, 3 y 4 ya ustedes se lo tienen que saber de memoria. Es más, quién quiere venir aquí y recitar 3, 4 de memoria? Tampoco así. Pero miren esto, si yo solamente hago referencia a algunas partes de estos 3 Capítulos en el libro de Hechos. Miren esto, cuando llegó el Espíritu Santo sobre los discípulos, qué fue lo que pasó? Vamos a hacer un repaso aquí. Cuando llegó el Espíritu Santo que los discípulos estaban en el aposento alto, estaban allí orando, ayunando, buscando la presencia de Dios, qué fue lo que pasó cuando llegó el Espíritu Santo? Se manifestó en lenguas y ellos comenzaron a hablar en otros idiomas, otras personas que estaban allí de otros países los empezaron a entender, que estaban hablando en su propia lengua. El que hablaba árabe, en árabe, el que hablaba en arameo, en arameo, el que hablaba en jebuseo, en jebuseo, el que hablaba en guantanameno, guantanameno también lo entendían. Hablaban en todos los lenguajes.

Y qué pasó después? Se recuerdan? Cuando llegaron algunas personas que empezaron a decir, guau, esa gente está borracha ahora tan temprano por la mañana. Y qué fue lo que pasó con Pedro? Le entró un momentum a Pedro. Y abrió esa boca y sacó una letanía de mensaje que nadie se lo imaginó. Todo el mundo se quedó como que patidifuso. Han escuchado esa palabra, ¿verdad? Patidifuso es como atónito, se quedaron como que guau, pero este pescador que salió de la esquina, mira qué clase de mensajote se sacó ahí de repente.

Y qué fue lo que pasó? Miren como dice, el versículo 41 del Capítulo 2, el verso 41 del Capítulo 2. Dice:

“…Así que los que recibieron su palabra fueron bautizados y se añadieron aquel día como 3000 personas… y si sigo leyendo…. Y sobrevino temor a toda persona y muchas maravillas y señales eran hechas por los Apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos y tenían en común todas las cosas y vendían sus propiedades y sus bienes y los repartían a todos según la necesidad que tenían. Perseverando unánimes cada día en el templo y partiendo el pan en las casas comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, teniendo favor con todo el pueblo y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos…”

Dígame usted si eso no es un momentum divino. Usted ha experiementado en algún momento un momentum? Usted ha experimentado en su vida algo así? Yo no sé, pero mi mejor ejemplo yo lo puedo dar cuando yo en mi tiempo de high school, a mí me gustaba hacer mucho pista y campo, entonces uno de los eventos que a mí me dirigieron a practicar fue el salto a lo largo. Yo era flaco pero brincaba, yo no sé de dónde rayos sacaba fuerza pero yo brincaba con todo y que era flaco. Yo recuerdo que yo participaba en los eventos de mi escuela y tal vez no llegaba en primer lugar pero sí me tiraba mis buenas marcas. Y hubo un día que el entrenador mío me sugirió ir a un entrenamiento que se iba a dar en Tennessee. Y de Puerto Rico él me mandó allá con otra parte del equipo de los muchachos. Entonces pues amí me llevaron a un coach que era específico de salto a lo largo. Y ese señor me sentó a mí con los demás muchachos que estaban participando en ese evento. Nos sentó primero en un salón con una proyección y nos enseñó un video, y en ese video él nos enseñaba paso por paso como en cámara lenta, cómo uno tenía que tener la técnica apropiada desde que uno salía del bloque, cuando uno iba corriendo, la posición que uno tenía que asumir cuando uno tocaba la tabla, asegurarse que uno levantara el pecho hacia arriba, porque al hacer eso era lo que iba a dar uno el impulso para salir y llegar más lejos.

El asunto es que después de toda esa charla técnica teórica, obviamente qué pasa? Nos llevan al field, nos llevan al campo. Entonces pues uno empieza a practicar y obviamente los primeros intentos son medio torpes porque uno está aprendiendo a dominar una técnica, pero óigame cuando uno cae en sintonía, ay, ay, yo, el brinco mío yo lo logré superar por dos pies. Solamente por dominar bien una técnica, que en Puerto Rico yo recuerdo que yo hice como 18 pies brincando a lo largo. Cuando llegué de esta práctica yo terminé haciendo casi como 20 pies y medio más solamente por dominar la técnica.

Pero mis hermanos, experimentar un momentum, eso es gloria. Es como estar en una nube, es como uno de nada más dar un paso, puf, es como que el cuerpo mismo se impulsa porque ya hay algo que te está moviendo. Y esto se experimenta en muchas otras cosas. Yo no sé si a usted le ha pasado que usted se levanta una mañana y usted se levanta como que con unas energías que no sabe de dónde le salió, pero usted se levanta y está, pam, y hace esto y hace aquello, y hace lo otro, y logras preparar el desayuno antes de tiempo, y planchas tu ropa, y sales al trabajo. Cuando llegas al trabajo la guagua está ahí, digo, cuando sales a la parada la guagua está ahí y no tienes que esperar y te montas y llegas y coges el tren, y está todo ahí fluyendo. Llegas a la oficina, ya tus compañeros prepararon el café y tu no tienes que esperarlo. Me siguen por dónde voy?

Es como que tu vienes con este momentum donde todo fluye. Todo te lo tienen ahí, como quien dice, en la mano. Y tu no lo pediste, pero sucede así. Y en la vida eso se puede experimentar en muchas formas, en muchas formas.

Pero cuando estamos hablando de un momentum divino, un ímpetu que viene de parte de Dios, aquí es donde yo veo, mis hermanos, que uno tiene que prestar mucha atención. Miren, en la Biblia hay muchos ejemplos de distintas personas que experimentaron un momentum de parte de Dios.

Y si yo le pregunto a ustedes si creen que los momentum son solamente, como quien dice, para cosas buenas que todo termine en algo bueno? No necesariamente porque hay momentums que pueden empezar, que pueden ir de otro lado. Yo recuerdo cuando yo empecé a hacer este servicio aquí los miércoles por la noche, los primeros días habían como 40 personas. El primer miércoles, el segundo miércoles llegaron como 38, el próximo miércoles llegaron como unos 32 y así seguían y yo, guau, si sigo a este paso terminaré con 10 personas. Y mira literalmente había un momento que había 10 personas. So, el momentum iba como quien dice, del otro lado, y yo, Señor, ese no es el momentum que yo quiero ver. Perdóname, a mí me gustaría ver otra cosa.

¿Saben qué? En la Biblia hay otras personas que experimentaron eso. Qué le pasó a Job? Qué le pasó a Job? Óigame, un momentum que iba una detrás de la otra. Primero, se le secó todo lo que tenía en cuestión de los ganados, todo lo perdió, se le empezaron a morir los hijos. Después la esposa se le fue a juste, y encima de eso le salió lepra y encima de eso los amigos supuestamente lo estaban aconsejando, pero era como que, qué tu habrás hecho delante de Dios?

Mire, dígame si eso no es un momentum malo de verdad. Eso es un momentón por así decirlo, no un momentum, sino un momentón, que va en reversa. Saben otro personaje en la Biblia que tuvo un momentum así? José, el soñador. Óigame el momentum de él como que iba cogiendo despegue. Tuvo un primer sueño y como, esta revelación está buena y seguía y tuvo un segundo sueño, y guau, y lo contó pero ya cuando los hermanos dijeron, ah, ah, no más, qué pasa con ese momentum? Se estrelló. Los hermanos lo tiraron en un pozo, nada, vamos a sacarlo de ahí, vamos a venderlo mejor. Y si vemos ahora el momentum cuando lo vendieron por allá, qué pasó? Se fue de esclavo a otro sitio y después que terminó siendo de esclavo, qué pasó? Terminó en la cárcel y después que estaba en la cárcel qué pasó?

Después de la cárcel fue que el momentum volvió a coger vuelo de nuevo. Pero miren, saben lo más interesante de la historia de José, es que a pesar que ese momentum supuestamente iba bajando, bajando, bajando, la Biblia siempre dice que Jehová estaba con él. Jehová estaba con él y hacía prosperar todo lo que llegaba a sus manos.

Eso me dio entender a mí que no necesariamente porque el momentum se va como quien dice, cuesta abajo, significa que sea todo malo, porque Dios está ahí como quiera. Imagínese usted, o yo, que hay veces que en la vida parece que el momentum se va cuesta abajo también. No tengo suficiente dinero para pagar las deudas, el hijo, la hija se me fue o se me fue de la casa. No Luca no se me ha ido de casa. Perdón, se dan esos casos. Lo que yo esperaba que sucediera con mi esposo, con mi esposa, no se está dando y es como que el momentum sigue, sigue.

Es más, mire a nivel ministerial, si aquí tengo líderes de ministerio, yo creo que esto también se ve a veces hasta a nivel ministerial. Que uno está orando, que el ministerio que se ponga sólido, y que se yo, y hay veces que lo que pasa es lo contrario. El ministerio como que va como cuesta abajo, y uno como que , ay, Señor, pero qué está pasando aquí? No estoy orando lo suficiente? No estoy ayunando lo suficiente? No estoy pidiendo como debo pedir?

Pero miren, en medio de todo eso yo me atrevo a decir que Jehová está usted. Como le pasó a José. Jehová está con usted. Miren, un momentum es duradero, sí o no? o sea, permanente. Usted cree que un momentum es permanente. No? no? no, no, no, imagínese como es un surfeador, eso es en Spanglish, pero un surfer, un surfista, okay, un surfista, lo voy a decir así, de los que navegan las olas en la tabla. Imagínese un personaje de estos, sabe que cuando ellos se van mar adentro, qué es lo que ellos están haciendo? Ellos están esperando la mejor ola. Y qué es lo que pasa? Es una ola detrás de la otra, cada ola trae su momentum. Y él tiene aprender a idenficiar el momento oportuno para montarse en esa ola y ponerse de pie y hacer todas las maromas que vaya a hacer dentro de la ola para entonces como quien dice, llegar a su final. Y después de eso, qué? Vuelve a ir otra vez adentro para agarrar otra ola y por ahí seguirlo. Pero hay veces que cuando las olas bajan, qué es lo que tiene que hacerse? Se tiene que quedar ahí esperando y está ahí sentado en la tabla y chequeando que no vengan tiburones por abajo ni nada, hasta que de repente las olas vuelven de nuevo y empieza a subir otra vez y él vuelve y coge ese mismo fluir una vez más.

Miren, mis hermanos, así mismo pasa en esos momentums de Dios con nosotros. Hay veces que esas olas que Dios trae, las trae como quien dice, para impulsarnos a cierto nivel, para llevarnos a un nivel, para movernos del punto A al punto B y cuando llegas al punto B tienes que esperar a que venga otro momentum, otra ola para llevarte al punto C. y puede ser que el espacio que se de entre un y el otro sea bien variado. Puede ser que de la A a la B en 5 minutos venga uno, pero puede ser que de la B a la C te tengas que tardar 2, 3, 4 días y por ahí puedo seguir añadiendo más, más, más tiempo.

Pero el asunto es que en medio de todas esas cosas, Jehová está con usted, con nosotros. Qué puede detenerlos? Un momentum. Qué puede detenerlo? Mire, lo primero que me cruzó por la cabeza fue incredulidad. La incredulidad de qué? Incredulidad de qué? La mayor incredulidad que nosotros podemos tener es que Dios no vaya a hacer nada, que nosotros lo tengamos que hacer nosotros por nuestra propia cuenta, que ellos mismos tengan que provocar ese momentum.

Y mire, usted puede provocar el momentum en su propio plano, como quien dice, en su propia realidad, usted puede provocar una que otra cosa. Pero si es un momentum de Dios usted lo más que puede hacer es orar por eso. So, incredulidad es una. Conformismo, el yo quedarme conformado. Yo estoy bien. Mi realidad está chévere, yo estoy bien, tengo casa, tengo trabajo, tengo carro, tengo novio, tengo novia, tengo esposa, tengo esposo, tengo hijos, tengo todo, ya, ya estoy aquí. Déjame aquí tranquilo. Ese pensamiento de conformismo, mira, también puede tener ese momentum que Dios quiere hacer contigo.

Sabe otra cosa que lo puede detener? Tratarte de montar en la ola de otro. Tratar de correr el momentum de otra persona. Eso también lo puede detener. Sabe que los surfistas se pelean las olas y si una vez ya uno está montado en una ola, si otro se mete, se lo llevan enredado, no le va a decir, ah, perdona, tu estaba ahí, perdóname, me salgo entonces. No, que va. No, esa ola es mía y yo la estoy corriendo.

Lo que sí puede pasar es que el momentum de uno, de una persona pueda provocar un momentum en el tuyo. La ola que deja uno puede ser que esa ola cause un rip curl, como otra onda que te impulse a tu a tu poder encontrar como quien dice, tu propio ritmo, pero tu no puedes navegar la ola del otro. Tu tienes que esperar el momentum tuyo.

Otra cosa que lo puede detener es enfocarse en lo suyo propio demasiado, demasiado a expensas de otra persona. Si yo me enfoco demasiado en lo que yo quiero y como yo deseo ver ese momentum de Dios en mí vida, y me olvido de cómo otras personas puedan ser benediciadas, mira ese momentum de Dios se puede apagar también. Cuando Dios trae un momentum, cuando Dios trae algo, un mover, ese ímpetu, esa fuerza que te empieza a mover, que te empieza a impulsar a un nuevo crecimiento, a una nueva madurez, a un nuevo desarrollo, mira, Dios lo va a traer a tu vida, pero a través de tu vida va a impactar a otros también. La bendición de Dios es así. Tu puedes como quien dice, retenerlo para que otros no lo reciban y entonces tu problema va a ser uno de egoísmo porque es como que no, lo que Dios tiene para mí es para mí nada más. Pero no, eso no es lo que Dios quiere.

Dios lo que quiere es que nosotros podamos como quien dice, regar esa bendición en la vida de otros también. Así que miren, yo quiero aquí es donde viene, yo creo que ustedes han tomado ya la idea, aquí es donde quiero, como quien dice, dar el punto final, hoy voy a terminar temprano, y es esto, mis hermanos, estos últimos miércoles y domingos y aún esta vigilia que aunque yo no estuve, pero escuché muchas cosas, miren, yo no tengo la duda de que Dios está trayendo esas olas que nos están moviendo a otro nivel. Yo creo que Dios está trayendo un momentum divino, no tan solamente aquí en esta iglesia, sino que Dios está trayendo un momentum divino a través de su iglesia alrededor del mundo entero, y eso yo lo confirmé con esa predicación de este señor, miles de millas de distancia de aquí. Hay algo que Dios está haciendo. Y Dios está, como quien dice, diciendo, hello, wake up, despierta.

Dios no puso un maní ahí adentro, ni tampoco lo puse ahí para cargar pelo nada más. Hay algo ahí y también el Señor dice, como que, hay algo aquí dentro también? Miren, cómo se pueda manifestar eso en su vida, tal vez usted dice, pero usted pastor, usted debe saber pero yo no sé necesariamente. Eso le conviene a Dios. Y le conviene a usted. Yo puedo orar por usted, yo puedo estar en mi ola y puedo mojarlo a usted con mi ola a ver si pasa algo en su vida, pero créame que yo voy a seguir corriendo esta olita porque no es muy fácil correrla tampoco, uno tiene que aprender a discernir, mis hermanos.

Tenemos que, a ver cómo lo digo, tenemos que aprender a ver un poquito más allá de nuestras narices. Y poder comprender lo que Dios está haciendo en medio de todas las cosas, mis hermanos, y no es fácil, no es fácil. Miren, yo les digo, aún en este mismo fin de semana yo pasé a través de una experiencia que fue como que, Omar, tu sabes mejor, tu sabes mejor. Me dejo llevar por sentimientos personales que están ahí y empieza a hacer asunciones que no debo hacer para simplemente al fin y al cabo, para que Dios me diga como que, Omar, ven acá, qué tu estás pensando? O sea, usted cree que las cosas van a ocurrir solamente como tu piensas o como tu entiendes? O tu vas a aprender a poner tu mirada en lo que yo estoy mirando, vas a aprender a pensar en la forma en que yo estoy pensando. Vas a aprender a orar en la forma que yo quiero que tu ores, no como tu deseas necesariamente orar. Vas a empezar a proceder con la gente en una forma de reino o vas a proceder con la gente en una forma banal, de mundo, aquí, social como tutti li mondo.

No es fácil, mis hermanos, no es fácil. Hay veces que, miren, cuando un surfista se cae de la ola, eso es lo que le dicen en el …. Y esos …. Pueden ser bien feos, porque cuando esa ola cae, no se crea que el surfer se queda así en superficie flotando. Esa ola cuando cae la corriente de la ola lo lleva para abajo. Y allá abajo se queda en el rollo de la ola, y si hay arrecifes abajo, créame que esa persona va a llegar abajo, al arrecife. Fácilmente se puede quedar debajo del agua uno, dos minutos. So, los surfistas tienen unos pulmones de hierro, se lo puedo decir. Pero no se quieren caer, jamás.

Yo no me quiero caer de esa ola, porque yo sé que si me caigo me voy a ver en una situación donde voy a estar, como quien dice, Señor, sácame de esta. Pero mire, si estamos entendiendo el fluir de Dios, aún si nos caemos, el Señor vuelve de nuevo y nos saca y nos pone otra vez, ve de nuevo, coge otra ola y sigue. Tenemos que estar pendiente a eso, mis hermanos, de verdad. Tenemos que estar pendientes a ese mover de Dios, a esos hints que nos hace Dios a veces, a esa técnica de cómo Dios quiere que nosotros llevemos nuestras vidas. Si seguimos demasiado pendiente a nuestra situación particular, mire, vamos a perder de vista lo que Dios verdaderamente quiere hacer.

Uno se tiene que atrever, uno tiene que hacer riesgos. Si yo pienso que cuando yo estaba aprendiendo esa técnica de salto a lo largo, mire, uno tiene que hasta atreverse a hacer el ridículo de otras personas hasta que usted pueda dominar bien lo que tiene que hacer. Ahora, yo no estoy diciendo que eso le da licencia como quien dice, para ir y …. Yo no estoy diciendo eso, no es que usted y empieza, ah, pues voy a hacer errores porque el pastor me dijo que sí, tengo que hacer errores para poder, como quien dice, aprender la técnica. No, no, no, yo no estoy diciendo eso.

Pero sí yo estoy diciendo, mis hermanos, que cuando uno se tira de verdad a entender, a buscar, a discernir lo que Dios está haciendo. Miren, a lo largo del camino, vamos a cometer los errores, porque vamos a interpretar lo que Dios está queriendo hacer, es más, casi siempre nuestra interpretación va a estar contextualizada en lo que nosotros estamos pidiendo, sintiendo, experimentando en el momentum.

Si yo cojo un ejemplo bien básico, si yo le digo a Anthony ahora mismo el salmo 23, verso 9, yo le digo Anthony, Jehová es tu pastor y nada te faltará. Él lo va a interpretar en una forma, de que si yo se lo digo es ….

María, si yo le digo a María, Jehová es tu pastor y nada te faltará. Yo estoy seguro que María va a interpretar esa misma frase totalmente distinta a lo que lo está interpretando Anthony.

Si yo se lo digo a Arnold ahí atrás, Arnold también lo va a interpretar en una forma distinta. Si se lo digo a Suyen, Suyen lo va a interpretar en una forma distinta. Porque nuestra interpretación siempre está condicionada a donde nosotros estamos, donde estamos viviendo, qué estamos sintiendo, que estamos experimentando, qué pruebas tenemos, qué logros tenemos. Uno lo interpreta todo así, pero lo bello de Dios es que aunque lo interprete así, Dios puede llegar a la necesidad de su corazón en la forma que él quiere, a través de esa misma frase.

Ahora, pero no significa que yo voy a amoldar lo que Dios me está queriendo decir a mí necesidad, yo tengo que ajustar mí necesidad, mi condición, mi situación a lo que Dios verdaderamente está queriendo decir. Me siguen por dónde voy o los perdí ahí? Cogieron el momentum? Están en la ola conmigo. Sálganse que es mía.

Miren, mis hermanos, yo les digo esto, y se los digo obviamente desde una perspectiva pastoral, pero es más bien para alentarles, para que sus radares estén bien prendidos. En los detalles más mínimos hay algo que puede causar un mover, un ímpetu, una fuerza de parte de Dios. Puede ser una tragedia como puede ser un logro bien grande, como también puede ser un simple saludo que le haga una persona que usted jamás esperó que esa persona lo fuera a saludar así.

Como también puede ser que usted está ahí montándose en el autobús y en una fila bien grande y usted es el última y ya van a cerrar, y de repente, la última persona que está antes de usted, se echa a un lado y le dice, adelante. Y usted pasa y después entra otra persona.

Como puede ser algo así, cosas tan simples y sencillas que puede ser Dios diciéndonos, como que, hace tiempo que no hago esto. Te estoy mirando. No te duermas. Te estoy mirando. Yo tengo mis ojos sobre ti. Tengo mis ojos sobre ti, y hay alto que estoy trayendo a tu vida pero tu tienes que despertarte y estar pendiente a lo que yo estoy haciendo, porque si no estás pendiente te vas a perder.

Así que, mis hermanos, vamos a ponernos de pie. No voy a hablar más.

Sermón de Omar Soto grabado 1 de septiembre 2010 Oir | Ver (100K) | Ver (350K) | Ver (1200K)


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