LA FAMILIA Y EL LEGALISMO

LA FAMILIA Y EL LEGALISMO
El legalismo se ha metido en nuestras vidas y en nuestra familia, a punto de afectar totalmente nuestros roles y nuestras relaciones interpersonales.
Donde vivimos somos felices o nos puede enfermar, por eso encontramos personas que dicen: “mi familia es todo soy feliz” y otros que dicen “mi familia, ufa, no me hables”. Debemos saber que toda obra de DIOS mejora día a día, con trabajo, con esfuerzo, nada es instantáneo, esto no es “téngalo ya”, no hay varita mágica en este tema.
El señor esta levantando familias sanas, personas que quieren bendecir a sus generaciones, esta levantando iglesias sanas del mal del legalismo. Tenemos familias enfermas que enferman, que cuando las vemos huimos de negativos que son, y otras que bendicen a todos y da gusto estar con ellos.
Hay familias que viven peleándose, luchando por el poder, piensan que hay un perdedor y un ganador, viven acusándose por todo solo por tener el control. Pero debemos saber que en una familia todos son buenos no hay malos, no hay vencedores ni vencidos, todos tiran del carro. También encontramos personas que se criaron viendo como sus padres peleaban todo el día por la autoridad. La película “la guerra de los roses” no muestra como se conocieron en una subasta compitiendo, se casaron compitiendo y murieron compitiendo.
El control nace cuando DIOS creo a Adán y a Eva, cuando les dice; “Fructificad la tierra y sojuzgadla”, les quiso decir “controlen todo”. Pero cuando no, el hombre en ves de controlar y obedecer a DIOS comenzó a “controlar a los demás”. Cuando nos dedicamos a controlar a los demás nuestro espíritu de conquista esta errado, eso es legalismo, entonces te enseñaron mal.
No tenes que dominar nada, deja a la gente tranquila, deja que la gente haga, que no haga y haga como quiera, las personas deben sentir y pensar por si solas. Dominar a tu familia no es conquista. DIOS nos dio un orden de conquistar almas, tierras, llenarlos de propósitos divinos para extender el reino de DIOS, eso es SER UN CONQUISTADOR.
El poder de una familia reside en su seno, como unidad, como equipo, DIOS dio autoridad a la familia no a uno de ellos. Debemos quebrar ese espíritu de control y domino que tenemos, porque cuando alguien se hunde todos se hunden y cuando hay victoria la familia tiene victoria, es un todo, no es por partes.
Vemos la falta de privacidad que hay, donde debemos saber todo de cada integrante sino en algo raro andan, no respetamos al otro. No se habla de sexo, enfermedades, divorcios, suicidios, esta todo bien, mucha basura debajo de la alfombra y fiesta y alegría.
El legalismo nos coloca roles; Aquel que soluciona todo, aquel que cita a la familia en momentos de adversidad, aquel que cuando muere el padre se encarga de todo y lleva a su madre a vivir con el, es un héroe. Aquel al que todos le echan la culpa porque siempre ha sido la oveja negra. El payaso que hace reír a todos y siempre esta todo bien pero cuando pasa algo se cae enseguida. El mártir que pasa por el pobrecito y no acepta ayuda. Los perfectos que son intocables siempre quieren el control remoto. Son rótulos del legalismo que nos ponen. Son personajes de ese YO APRENDIDO y solo DIOS sanara ese YO con que naciste para poder disfrutar de la vida con gozo, felicidad, prosperidad y todo lo que DIOS TIENE PARA VOS.
Las familias sanas se logran cuando primero DIOS te sana a vos, antes nada cambia, primero yo debo cambiar y determinar ser feliz, vivir en bendición, para restaurar a los míos, primero debo mejorar yo para bendecir a mi familia. Si no te queres no pretendes que te quieran, si no te valoras nadie lo hará por vos, si no te ocupas de vos no pretendas que los otros lo hagan, si no confías en vos no pretendas que confíen en vos. Por eso ahí esta DIOS para sanarte, restaurarte, para ser mejores esposos, esposas, hijos.
Debemos aprender a bendecir a nuestra familia, hijos, bendecir todo lo que nos rodea, aprender a hablar diferente, a felicitar, a abrazar, a dar besos a los nuestros, eso es afirmar y cuando esto sucede estamos sembrando en nuestras generaciones, entonces no gritos, no insultos, no autoritarismo, basta de maltratos para sanar nuestros corazones.
Aprender a perdonar porque alguna ves lastimamos también, no se puede vivir pasando facturas, “no paguéis mal por mal”, tenemos que ser sembradores de buenos recursos. El hijo prodigo volvió por los buenos recuerdos que le fueron sembrados, así será con los nuestros, sus recuerdos dirán; “No estoy bien, el alcohol, la droga, el robo, así no es, en mi casa me ayudaran, ahí voy, ahí fui feliz”.
DIOS te dio una familia, cuídala, adminístrala bien, que vuelvan cuando necesiten, que tenga recuerdos positivos, porque sembraste bien cosecharas bien y EL PADRE te reconocerá esto, porque con DIOS nunca se pierde, siempre se gana, siempre se puede volver a empezar.
DIOS TE BENDIGA, DIOS TE BENDICE, BENDECI A TU FAMILIA.

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