La liberación de los laicos

A propósito de Iglesia del Siglo 21

Parte 6 - [11 de enero 2009] Para que la Iglesia hispana en Estados Unidos pueda realizar la inmensa tarea redentora que Dios le ha asignado, tendremos que aprender a liberar el inmenso poder que Dios ha insertado en el corazón de cada creyente. Es esencial que cada día le pongamos más énfasis al discipulamiento y educación cristiana de nuestros laicos. Así como en el siglo veinte el hombre descubrió cómo desencadenar el asombroso poder que encierra el átomo minúsculo, lo cual revolucionó la historia de la humanidad, de igual manera la Iglesia de Jesucristo tiene que desarrollar y perfeccionar el arte de liberar las energías espirituales que yacen latentes en el pueblo de Dios, para que entre en el pleno uso de la potencialidad que el Espíritu ha depositado en su interior. Sólo de esta manera podremos alimentar y liberar esa multitud hambrienta de la cual Jesucristo nos ha dicho: “Dadles vosotros de comer”.

UNA LECCIÓN INESPERADA

Hace poco fui a visitar una célula de hombres nacida casi espontáneamente en el seno de nuestra iglesia unos cuantos meses atrás. El líder y fundador de este grupo, un joven caribeño que ha experimentado una fuerte renovación espiritual recientemente, no es altamente educado, ni posee ningún tipo de entrenamiento teológico. Hace algún tiempo que me insiste en que pase a visitar esa reunión de hombres, para que la revise y le imparta cierta legitimidad con mi visita. Durante un buen tiempo he resistido la invitación, dejando que otros miembros del personal ministerial ministren en algunas de las reuniones semanales. Pensaba que se trataba de un grupo pequeñito de personas, como suele suceder con grupos de esta naturaleza. Finalmente decidí apartar una noche para ir a visitarlos, un poco a regañadientes, admito.

Cuando llegué al lugar de la reunión, bastante alejado del centro de la ciudad y difícil de ubicar, me sorprendí de encontrar unos treinta hombres de diferentes nacionalidades y edades en intensa adoración, hacinados en la sala y cocina del pequeño apartamento. La intensidad de la reunión era palpable. El gozo que estos hombres sentían de estar juntos era evidente. Su entrega a una mezcla fluida de cánticos, alabanza espontánea y oración era contagiosa. Era claro que me encontraba en una reunión muy especial. Dirigiendo las alabanzas y tocando el teclado muy competentemente estaba Aquiles, un humilde carpintero hondureño que jamás hubiera pensado pudiera desempeñar ninguna de las dos funciones. Eduardo, el fundador de la célula, exhortaba a los hermanos con destreza natural, mostrando gran aplomo y capacidad de liderazgo. Hombres que jamás había visto decir una sola palabra en público durante las reuniones normales de la iglesia ahora oraban y se ministraban unos a otros con soltura y confianza, mostrando gran potencial de liderazgo. Al final de la reunión, todos celebramos alegremente un delicioso ágape, sirviéndonos de una gran olla de sancocho humeante que la dueña de la casa nos había preparado. Era claro que lo que estaba pasando en esa extraordinaria reunión hogareña reflejaba algunos de los valores más hermosos del Reino de Dios, y que bendecía a mi congregación en formas muy poderosas.

Esa noche, regresé a mi casa pensativo y gozoso, habiendo recibido una gran lección. Entendí como nunca que no debo subestimar las capacidades y dones que yacen escondidos en mis feligreses. Dios los ha llenado con su Espíritu, y por lo tanto poseen capacidades latentes que los capacitan para servir en maneras que mi posición pastoral no me permite. De regreso a casa, me prometí de nuevo aprender cada vez más cómo abrir espacio y proveer oportunidades para que ese pueblo que yo sirvo, dotado y enriquecido por la presencia del Espíritu en sus corazones, pueda ejercer y sacar a la luz sus dones escondidos.

Me resultó más claro que nunca que no debo subestimar la dotación secreta que yace en el alma de cada hombre o mujer en el cual habita el Espíritu de Dios. El poder y la capacidad que habita en cada uno de nosotros los creyentes, no importa cuán humilde sea nuestro origen, es verdaderamente asombroso. Como declara el apóstol Pablo, tenemos que orar para recibir “espíritu de sabiduría y de revelación”, a fin de que podamos comprender “cuál es la esperanza a que él nos ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos” (Efesios 1: 17-19).

Como los hebreos en la cautividad babilónica, Dios no nos ha traído a estas tierras del norte a languidecer y a adoptar una mentalidad tímida y conservadora. Mas bien, nos ha llamado a adoptar una postura agresiva y optimista, a ser sal de la tierra y luz del mundo que habitamos. Hemos sido llamados a prosperar, y a obrar para dar a luz el Shalom de esta nación que nos ha acogido, a veces con cierta ambivalencia. El futuro de nuestra comunidad hispana es brillante, y rebosa de esperanza. Ciertamente, las palabras del profeta Isaías son perfectamente aplicables a la Iglesia hispana en este tiempo clave de su desarrollo:

Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.

UNA COMUNIDAD INFLUYENTE

Podemos encontrar una ilustración parcial de lo que estamos discutiendo en la prosperidad e influencia desproporcional de la comunidad cubana en este país, particularmente aquellos que han nacido aquí en Estados Unidos después de la gran emigración cubana a fines de los años cincuenta. Según un reporte del Centro Hispano Pew basado en estadísticas del Censo de Estados Unidos del 2004 (Pew Hispanic Center, “Los cubanos en Estados Unidos”, 25 de agosto de 2006), las personas de ascendencia cubana nacidas en este país tienen un ingreso promedio más alto que el de los anglosajones ($50,000 vs. $48,000). La tasa de pobreza de ese mismo sector de la comunidad cubana es de sólo 11 por ciento, en comparación con una cifra del 27 por ciento para los demás hispanos en este país. El 39 por ciento de personas de ascendencia cubana nacidos en Estados Unidos tiene un grado universitario, en comparación con sólo 30 por ciento para la población anglosajona. Interesantemente, ese mayor progreso económico y social de los cubanos nacidos en Estados Unidos es precisamente lo opuesto de lo que se observa en muchos de los indicadores sociales de los demás grupos de hispanos nacidos en este país, los cuales van degenerando en subsecuentes generaciones, en vez de mejorar.

A pesar de constituir menos del 4 por ciento de la población hispana (aproximadamente un millón y medio de personas), y poco menos del 1 por ciento de la población estadounidense, la influencia política, cultural y económica de la comunidad cubana en este país es extraordinaria, mucho mayor de lo que se esperaría de un sector tan pequeño de la población. La explicación de este fenómeno es compleja, y está fuera del alcance de este libro, pero lo importante a notar es que cuando se da una confluencia de ciertos elementos culturales positivos, nuestra comunidad es capaz de alcanzar logros verdaderamente sorprendentes.

Lo importante aquí no son tanto las posturas ideológicas específicas de la comunidad cubana en Estados Unidos, o su afiliación política con los sectores más tradicionales y conservadores de la nación. Lo verdaderamente significativo es el hecho de que un segmento de la comunidad latina en este país, dotado de un fuerte sentido de identidad étnica, una clara ética de trabajo y una intensa postura de superación personal, ha sido capaz de alcanzar niveles extremadamente altos de desarrollo e influencia. Con la formación adecuada, y los nutrientes morales y espirituales necesarios, nuestro pueblo hispano en general podría alcanzar similares niveles de éxito e influencia en esta nación.

Comentarios

 
 

Hermanos necesito que oren por mi hijo es cristisno pero esta descarrido no quiere que le hablen nada de yglesia, ni reuniones ni nada esta sin Emopleo y desde que lo despidieron es Bebiendo y fumando hermano Oren por favor me sinento sola , Dios a traves de varpios Profeta lo han marcado como muchacho deDios y de su reino pero ustedes saben como es el Enemigo. Gracia y Dios le bendiga no publicar .

 
 

gracias por la oracion. mi hija no ha cambiado, sigue con la muchacha. mi hija no nos habla ni a mi, ni a su padre, hermano ni abuela. sale muy temprano en la manana y no regresa sino despues de la media noche. ya no tengo lagrimas para llorar. Pido a Nuestro Senor Jesus que me ayude. ahora mi esposo, el papa de mi hija, tampoco me habla, el se ha dedicado al alcoholismo y se lo ve deprimido. ahora en verano, siempre saliamos de vacaciones, casi la mayoria de las veces, todos juntos, ahora no es asi. ni siquiera no sentamos a la mesa. mi hija no comparte con nosotros, no come solo viene a dormir.
pido que sigan orando por mi, mi hija y toda mi familia. estoy confundida. no se que hacer

 
 

deseo que pidan por mi hija, 16 años, ha comenzado una relacion con una muchacha del mismo colegio. mi hija dice que no tiene nada de malo y que yo no soy "open mind". Deseo que rueguen por ella para que sea liberada del enemigo y que se libere de esa relacion y que encuentre lo mas pronto un muchacho y se enamore de el para que salga del camino de la perdicion donde esta yendo. oren tambien para que la otra muchacha se libere para que no haga daño a otras muchachas y a su familia. esa muchacha actua como macho.

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Allowed HTML tags: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Más información sobre opciones de formato