El asombroso avance del pentecostalismo

A propósito de Iglesia del Siglo 21

Parte 5 - [4 de enero 2009] Actualmente, el asombroso crecimiento del cristianismo en África, Asia y Latinoamérica puede ser atribuido a esa capacidad de la Iglesia del Tercer Mundo para operar en esa modalidad pentecostal íntimamente conectada con el poder de Dios. El progreso avasallador del evangelio en esas partes del mundo ha sido encabezado casi exclusivamente por iglesias y movimientos que se identifican con la teología pentecostal que vemos desarrollada en el libro de los Hechos. En África, por ejemplo, en 1900 los cristianos constituían apenas el nueve por ciento de la población. Actualmente, ese porcentaje alcanza casi el cincuenta por ciento.

Casi en su totalidad, como aclara el pensador religioso Philip Jenkins en su libro "The Next Christendom (La próxima cristiandad)", estos nuevos cristianos se identifican con un tipo de cristianismo muy parecido al del primer siglo de la era cristiana. Aun la rama católica de ese crecimiento, la cual es numerosamente significativa, se identifica en buena medida con esa visión sobrenatural, carismática y moralmente conservadora del pentecostalismo clásico. Esa mentalidad sobrenatural incluye: la expectativa de ver señales y milagros en el curso de la vida cristiana; la creencia en el Espíritu Santo como íntimamente involucrado en cada necesidad o circunstancia del creyente; la consciencia de la existencia de los poderes demoníacos, y la autoridad que tienen los cristianos para derrotarlos; la vigencia actual de los dones del Espíritu según los describen pasajes como I Corintios 12:1-11; el poder de la adoración para suscitar el mover del Espíritu y derrotar a Satanás; la importancia de la santidad personal como requisito para recibir la bendición divina; el poder de dar generosamente para desatar la bendición material y la prosperidad; el ayuno y la oración como elementos esenciales para una vida poderosa y fructífera; la obligación de evangelizar y testificar de Jesús.

Mientras que en el Norte industrializado y moderno el cristianismo parece estar perdiendo poder e influencia y decayendo en números, en el Sur Global—esto es, en África, Asia y Latinoamérica—la fe cristiana está creciendo en forma irresistible. Actualmente, según Jenkins 480 millones de creyentes en Latinoamérica, 360 millones en África y 313 millones en Asia constituyen lo que el teólogo católico Wahlbert Buhlmann llama “La Tercera Iglesia”, un sector relativamente reciente del cristianismo mundial, pero tan significativo e influyente como el sector protestante tradicional y el sector Ortodoxo (“La Próxima Cristiandad”, Atlantic Monthly, octubre 2002). Ese segmento de la cristiandad debe su sorprendente crecimiento precisamente a esa investidura de poder sobrenatural que prometen las Escrituras cuando se recibe la llenura del Espíritu Santo.

EVANGELISMO Y GUERRA ESPIRITUAL

Un último componente de esa mentalidad sobrenatural que requiere la Iglesia en nuestro tiempo para su efectividad es el reconocimiento de la guerra espiritual como condición ineludible del ministerio. El ministerio terrenal de Jesús comienza con una confrontación directa con Satanás en el desierto, se desarrolla derrotando continuamente a los demonios por medio de liberaciones y exorcismos, y concluye en la cruz humillando definitivamente a los principados y potestades (Colosenses 2:15). Según el apóstol Juan, “Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (I Juan 3:8).

Siempre que el Señor Jesús envió a sus discípulos a predicar el evangelio, les dio potestad para derrotar a los demonios. En la versión de la Gran Comisión que registra el evangelio según San Marcos, entre las señales que Jesús menciona como distintivas de sus seguidores está la capacidad para expulsar demonios: “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” (Marcos 16:17 y 18).

En Efesios 6:10-12 el apóstol Pablo nos advierte: “Por lo demás, hermanos, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las acechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes de maldad en las regiones celestes”. A la luz de todo lo que venimos discutiendo, este último pasaje resulta muy revelador, pues mezcla esos dos últimos elementos que venimos mencionando— la teología de poder y el concepto de la Guerra Espiritual.

EL REINO DE DIOS Y LA GUERRA ESPIRITUAL

El anuncio del Reino de Dios siempre se hace en un contexto de conflicto con el reino de las tinieblas, y por lo tanto requiere el respaldo y protección que sólo puede proveer el poder divino. En Mateo 11:12, el Señor declara misteriosamente: “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan”. En el griego original, el vocablo biazetai, que la versión Reina-Valera traduce “sufre violencia”, puede igualmente ser traducido en forma activa; es decir, “procede con violencia”, o “se abre paso con fuerza”. La crítica bíblica más reciente parece estar más de acuerdo con esta acepción (La Nueva Versión Internacional, por ejemplo, lo traduce, “se abre paso contra viento y marea”).

“El Reino de los cielos” es un concepto antagónico y correctivo: El Reino de Dios procede forzosamente, y se impone sobre un reino demoníaco que ocupa ilegítimamente el ámbito humano establecido por Dios en la creación. Ese reino patológico oprime y contamina como un virus maligno tanto a los individuos como a las instituciones y sistemas que enmarcan su existencia. Es lógico e inevitable que los que buscan establecer el Reino legítimo de Dios entren en feroz oposición con ese otro poder ocupador que tratará de resistirlo a toda costa.

Para establecer su influencia de vida y luz, la Iglesia de Jesucristo tendrá que estar preparada para hacerle guerra y neutralizar el reino de la muerte y las tinieblas. Por eso el Señor añade en otro contexto: “¿Cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa” (Mateo 12: 29). El escritor de Hebreos aclara que Cristo murió “para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (Hebreos 2: 14).

La Iglesia hispana en Estados Unidos no podrá jamás liberar a esas tristes multitudes atadas a la servidumbre de la ignorancia, la sensualidad y la pobreza a menos que no esté dotada de poder sobrenatural y altamente entrenada en la estrategia y el uso de las armas de la Guerra Espiritual. A los esfuerzos de acción social la Iglesia siempre debe sumar el empleo de toda la armadura de Dios. Sin ese conocimiento misterioso pero esencial, sus mejores intenciones y sus esfuerzos transformadores quedarán reducidos una y otra vez al fracaso total.

Resumiendo: Dios ha llamado tanto a la Iglesia hispana como a la comunidad latina en este país a jugar un papel espiritualmente redentor. En su genética espiritual, la Iglesia hispana porta los elementos que necesita para jugar un papel transformador no solamente entre los hispanos, sino también al nivel de la sociedad norteamericana en general. Dios nos ha escogido, como quizás ha escogido a otros grupos de creyentes inmigrantes, para ser sal y luz en una cultura que va degenerándose rápidamente debido a su alejamiento de Dios. Para poder ser efectivos, la Iglesia hispana tiene que ofrecerle a nuestra comunidad más que una mera experiencia formal y religiosa.

Se requiere una Iglesia consciente de su alto llamado a involucrarse en todas las dimensiones de la vida humana—en el ámbito cultural, político y económico—y no solamente en lo que estrechamente reconocemos como “espiritual”. Finalmente, si vamos a emprender tan ardua tarea, abrazando el llamado abarcador de Jesucristo de hacer discípulos a todas las naciones, necesitamos adoptar una mentalidad sobrenatural que nos mantenga sanos doctrinalmente, y que nos permita acceso a la plenitud del poder de Dios, así como a sus armas de luz contra los poderes de las tinieblas.

Comentarios

 
 

Muy interesante el tema sobre el avance del pentecostalismo. Bendiciones pastor Miranda.

 
 

TAL COMO DICE LA PALABRA DE DIOS SE ESTA CUMPLIENDO LOS VIOLENTOS ARREBATARAN LOS CIELOS

 
 

Realmente es de gran bendición recibir la palabra que nuestro Dios le ha dado, oro al Señor para que le siga iluminando el entendimiento y de esa forma darnos a conocer esos misterios ocultos, los cuales son revelados a SIERVOS DE DIOS como ud.

 
 

Dios vendiga su vida pastor Miranda, lo fortalesca con la fuerza del bufalo, lo llene de un nuevo entendimiento espiritual,disernimiento,de todo lo nuevo y lo fresco del Espiritu Santo. Para que siga siendo de gran bendicion para muchas personas.

 
 

oro para que Dios continue soltando los rios de revelacion a ud.pastor Miranda, es una bendicion.que se puedan expresar por medio de este medio. ya al rededor del mundo el esp.santo se esta moviendo de una manera poderosa y la iglesia esta siendo despertada de su adormecimiento. ciertamente para estos ultimos tiempos mayores cosas dijo Jesus que hariamos, pero se requiere de creer, fe, santidad, orar, ayunar etc.

gracias, Dios derrame esta llenura del Espiritu Santo y la doble porcion que derramo en el profeta Eliseo.
desato sobre ud. la misma uncion que tenia Eliseo, Jn. el bautista..

yadiravaltierra, Mexicali B.Cfa.

 
 

Muy interesante. Quisieramos ver la posibilidad de que nos autorizaran a publicar algunos excertos de este manuscrito en nuestra revista.

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