Sermón 7 de mayo 2006 : La actitud del triunfo (Parte 4)

A propósito de Sermones

Hebreos, vamos al Capítulo 12. Yo voy a leer los versículos 1 y 2 y de ahí voy a extraer mis pensamientos, mis meditaciones, mis palabras que espero que son absolutamente en alineamiento de las palabras del espíritu santo, que eso es lo que importa verdaderamente.

Hebreos, Capítulo 12, versículos 1 y 2. los hermanos que no tienen su Biblia, pues escúchenme y simplemente me siguen. Dice la palabra del Señor, Hebreos 12, 1 y 2: “Por tanto nosotros también –y ponga ahí su nombre, ese nosotros eres tu, soy yo- nosotros también teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio y se sentó a la diestra del trono de Dios”.

Bendiga el Señor su santa palabra. Vamos a ver cómo entramos en este texto tan interesante. Yo compartía con los hermanos en el servicio de las 9 acerca de mis experiencia con estos dos versículos. Ustedes saben que en estas últimas semanas, y yo espero tener mucha más continuidad en estos próximos domingos, no pude estar con ustedes el domingo pasado porque estaba predicando en otro lugar; pero quiero en todo lo posible continuar con esta temática de la vida de prosperidad en el Señor, la vida de éxito en el Señor.

¿Cómo lograr éxito en la vida? ¿Cuáles son los elementos que componen una vida exitosa? ¿Cuáles son las prácticas, las actitudes, los hábitos mentales, que nos llevan a vivir una vida de logros, de éxito, de superación personal, una vida exitosa en otras palabras? Porque yo siempre digo, ustedes recordarán, lo que hemos dicho que el Señor dijo que ha venido para que tengamos vida y vida en abundancia. Pero hay un método detrás de eso, hay una ciencia, podríamos decir, del espíritu detrás de eso. Y lo que deseamos es en estas meditaciones ir exponiendo cuáles son esos elementos para que tu los puedas recibir e incorporarlos a tu vida.

Entonces yo compartía con ustedes, creo, la última vez que una de las cosas que el Señor había puesto en mi corazón era esta idea de que en el éxito es muy importante uno visualizar, poder visualizar las cosas, poder ver las cosas que uno desea, poder plasmarlas en la pantalla de la mente y de la sensibilidad y poder uno visualizar lo que uno quiere conseguir en el Señor. Eso es tan importante.

Y en mi búsqueda de textos que apoyaran esto, uno de los textos que se ofreció fue precisamente Hebreos 12, 1 y 2. Sin embargo cuando comencé a leerlo, porque uno como que recuerda palabras de un texto entonces cuando lo busca, lo examina de nuevo, me di cuenta que en estos versículos 1 y 2, hay toda una riqueza, un tesoro de elementos que son importantísimos para vivir una vida exitosa.

Ahora, usted se preguntará cómo podemos sacar eso de aquí, porque yo creo que si usted mira, yo creo que la primera intención del escritor de esos dos versículos en Hebreos, fue más bien un propósito, digamos de que enfoquemos la mirada en Cristo. Es casi como un propósito evangelístico casi, pero también de vida espiritual para el creyente, ¿no?, de mantener su mirada puesta en Jesús, que es la fuente de poder y de ánimo, etc.

Pero ¿saben qué? yo creo que esa es la parte superior de ese texto, pero debajo hay toda una estructura de unos elementos que se pueden aplicar, yo creo, a cualquier propósito noble, alto que uno tenga en la vida. El propósito aquí es: mira, sigue la carrera con la mirada puesta en Cristo porque él es la fuente de toda autoridad, de todo poder, de todo ánimo, y si tu haces eso puedes llegar a la meta.

Y eso es precioso, pero esa meta puede ser algo material, puede ser algo emocional, puede ser algo personal que tu quieras alcanzar en tu vida, puede ser una meta puramente física como comprar una casa, o tener un diploma universitario, o ir a seminario y obtener tu diploma como nuestro hermano Stephen Johnson hizo ayer tarde. Cualquiera que sea la meta, hay aquí, yo creo en estos dos versículos una estructura que tu puedes aplicar en cualquier aspecto de la vida. Y es lo que yo quiero y estoy seguro de que no voy a alcanzar todo el texto hoy. Y le he dicho a los hermanos que quiero tomarme mi tiempo.

En estas semanas queremos tomar el Evangelio y bajarlo al nivel de la vida práctica, de la vida diaria y poner en práctica esos elementos preciosos que hay en la palabra de Dios para vivir vidas exitosas.

Entonces vamos a meter mano a la obra. Y miren algunas de las cosas que yo veo aquí, algunos de los elementos claves para una vida de éxito, una vida de superación continua. Yo lo veo en las siguientes palabras de estos dos versículos. Por ejemplo cuando el escritor dice: “teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos...”, ahí hay algo bien importante para la vida de éxito y de excelencia. El hecho de que tenemos mucha gente con los ojos puestos sobre nosotros.

El concepto de despojarnos de todo peso es importante para uno lograr el éxito. Hay que despojarse de cosas. “......y del pecado que nos asedia”; hay un elemento allí importante del asedio de toda una serie de negatividades alrededor de nosotros que se empujan sobre nosotros y quieren impedirnos entrar en un nivel más alto de vida.

Dice que “... corramos con paciencia”. La paciencia es un elemento importantísimo en la persecución del éxito y de las metas. Dice “..... la carrera que tenemos por delante”. Es importante uno tener las cosas delante de uno, para uno dirigirse hacia ellas y alinear la vida según lo que uno está persiguiendo.

Habla también de que “....pongamos los ojos en Jesús”. Esa idea de que puestos los ojos, hay que poner los ojos en las cosas para alcanzarlas. Dice que el Señor “.....por el gozo puesto delante de él”, y el gozo de llegar a la meta es importante para poder pasar por lo siguiente, dice “.... sufrió la cruz menospreciando el oprobio”. Cuando ponemos el gozo delante, podemos entonces olvidar las dificultades, las vicisitudes de la búsqueda del éxito y nos anima para llegar a la meta. Y dice finalmente que al menospreciar el oprobio “.... se sentó a la diestra del trono de Dios.”, lo cual era la meta final.

Y eso pasa, cuando usted lleva a cabo y pone en práctica estos principios que están aquí expuestos, usted también, en un sentido, se sienta a la diestra de Dios, en el sentido de que usted alcanza su meta. Usted es exaltado, usted es levantado de condición, usted llega a un nivel más alto de vida. Usted mejora en su situación como consecuencia de poner en práctica estos hábitos mentales y estas actitudes que llevan al éxito.

Yo espero que ustedes vean que no estoy forzando demasiado el texto, porque lo que Dios nos ha dado aquí es simplemente una estructura, un esqueleto sobre el cual podemos poner cualquier ropaje que queramos. Como esas muñecas que usan las niñas, los juguetes que hay como una muñequita de papel y entonces encima le ponen diferentes vestidos. Bueno, la muñequita de papel es la estructura, encima de eso tu le puedes poner cualquier meta que usted quiera, sea ser un hombre más fuerte en el Señor, ser una mujer más segura de ti misma, ser un joven más estudioso y más disciplinado, llegar al ministerio, o lo que sea, estos elementos son importantes.

Ahora, vamos al primero. Dice aquí “... teniendo nosotros en derredor de nosotros tan grande nube de testigos”. Fíjense hermanos, una de las cosas bien importantes que nosotros tenemos que entender como hombres y mujeres de Dios es que hay mucha gente que nos está mirando continuamente. Cuando tu entras al Evangelio hay muchos ojos que se ponen encima de ti: los ojos de tu familia, puede ser tu esposo que no ha creído todavía en el Señor; tus hijos comienzan a ver si mamá va a cambiar o no; tus vecinos quieren saber si verdaderamente ese Evangelio que tu estás predicando vale la pena seguirlo o no.

Cuando uno recibe al Señor Jesucristo, hermanos, uno se convierte en una entidad pública. Ya tu no eres un ser meramente privado. Ya tu tienes que caminar como caminan los embajadores, como caminan los presidentes, como caminan los directores de una gran institución, tu estás representando la institución, el reino al cual tu perteneces.

Entonces, yo creo que es por eso, hermanos que nosotros como hijos de Dios, como gente de una raza redimida no podemos darnos el lujo de vivir una vida mediocre, porque el espíritu que Dios ha hecho morar en nosotros es un espíritu de excelencia, es un espíritu de poder, es un espíritu de transformación, y el nosotros vivir una vida conformista, una vida truncada, una vida que no representa progreso, es un desperdicio.

Por eso el Apóstol Pablo le dijo a Timoteo “te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino ¿de qué?, de poder, de amor y de dominio propio”. Amen.

Entonces, eso es lo que tu tienes dentro de ti y el mundo espera ver que eso está dentro de ti por tus obras, por el estilo de vida que tu vives, por los logros que tu alcanzas, por la excelencia de tu comportamiento. Hermanos, nosotros tenemos que vivir siempre con esa conciencia de que yo represento el Reino de Dios en mi caminar. Cuando yo entro a un lugar yo llevo conmigo el Reino de Dios y que yo tengo mucha gente que está mirando para ver si el Reino de Dios funciona o no en mi.

Nosotros tenemos que estar concientes de esa idea de que tenemos una gran nube de testigos, no para vivir paranoicos como que siempre nos están mirando y culpables. No, pero para saber que nosotros tenemos darles ejemplo a los demás porque Dios nos ha hecho portadores de la palabra de reconciliación en Cristo Jesús. Amen.

Dios nos ha hecho, hermanos, reconciliadores. Dios nos ha hecho ejemplos, nos ha hecho una vitrina para el Reino de Dios y la gente cuando mira a nosotros quiere ver el Reino de Dios expuesto en nosotros. Y por eso es que es tan importante que nosotros seamos ejemplo unos de los otros en la forma en que vivimos, las metas que nos ponemos, los logros que alcanzamos.

Los padres tienen que estar concientes que tienen una nube de testigos alrededor de ellos, se llaman sus hijos, por ejemplo. ¿Cómo tu vas a producir hijos disciplinados, hijos que se superen a si mismos, hijos estudiosos, hijos que le encante leer libros, si en tu casa no hay libros, si tu no lees, si tu no te planteas metas, si tu no ejemplificas la gloria de Dios en tu vida? Nuestros hijos aprenden de nosotros los malos hábitos de los buenos hábitos.

Entonces uno siempre tiene que estar conciente: mis hijos me están mirando. Y tu sabes que la manera de tu formar el carácter de tus hijos, a veces no es tanto lo que tu les dices, como lo que tu eres, lo que tu vives, lo que tu proyectas. Un pequeño giro, mínimo giro en el carácter de un hijo, requiere miles de intervenciones a veces, de palabra, de acción, de silencios, todas las cosas.

Nosotros siempre estamos declarando cosas con nuestras acciones. Cuando yo les pedí a los hombres que pasaran al frente para acuerpar y para..... es ¿por qué? Es porque, hermanos, yo tengo en mi mente una iglesia donde tanto el hombre como la mujer caminen parejos delante del Señor. Las comunidades decaen cuando solamente las mujeres están buscando de Dios y apetitosas por la unción de Dios y quebrantadas delante del Señor. ¿Qué ejemplo le estamos dando a nuestros hijos si solamente ven mujeres aquí delante? Ese adolescente que está allí con una mamá soltera y que le han dicho por allí que la religión es solamente es para los hijitos de mamá y para los afeminados, si no ve hombres de pelo en pecho aquí delante buscando de Dios, ¿cómo van a enamorarse del Evangelio? ¿Usted entiende?

Entonces, con una intervención así nosotros estamos ejemplo a otros, estamos declarando algo. Nosotros queremos ser una iglesia que ejemplifique el balance del Reino de Dios. Entonces tenemos una nube de testigos. Yo estoy conciente continuamente de que a través de las cosas que la gente ve, es tan importante como lo que yo puedo decir desde el púlpito.

Si la gente solamente ve hombres o mujeres en el Reino de Dios, entonces van a identificarse con eso. Y nosotros tenemos que decir: No, tenemos una nube de testigos, es decir que todo lo que nosotros hacemos tiene que dar un mensaje consistente. Por eso tenemos que vivir en una manera. Dice “.... teniendo ante nosotros una nube de testigos tan grande comportémonos de cierta manera”.

Los seres humanos para formarse una imagen necesitan modelos. Eso es uno de los argumentos, precisamente acerca del matrimonio homosexual: ¿por qué yo me opongo? Tuve una serie de conversaciones con un hombre altamente desarrollado, teólogo, que amo y que me ama a mi, pero que se siente me dijo: “I am disappointed”, con mucho amor y mucho respeto, cuando estuve ahora en Indianápolis.

Me dijo: “me siento un poquito decepcionado”, me dijo “porque me he dado cuenta, descubrí tu rol en todo esto del matrimonio homosexual”. Y a mi me causa dolor todo esto. Yo le tuve que explicar a él por qué yo he adoptado esa postura, no porque me gusta, pero yo creo, hermanos, que Dios quiso que en cada hogar hubiera un hombre y una mujer para que el hijo al mirar a papá y a mamá desarrollara una sexualidad balanceada. Hay cosas que el hombre proyecta y modela. Hay cosas que la mujer proyecta y modela y nosotros como seres humanos integrales necesitamos las dos cosas.

Necesitamos sentir la mano áspera y pesada y peluda de un papá acariciándonos la piel, y necesitamos también sentir el pecho suave de una madre que nos atraiga hacia ella y recordar esas cosas cuando estemos aún en la vejez. Necesitamos la suavidad de una madre y su carácter nutritivo y que acepta y que apega y que abraza. Y el papá también que con su voz áspera, o con su mano más fuerte desarrolla ciertas cosas en el hombre. Y el hombre para ser balanceado necesita algo de la mujer y del hombre, y la mujer para ser balanceada necesita algo del hombre y de la mujer dentro de ella.

¿Cómo van hijos a recibir eso con dos papás o dos mamás solamente? Estamos recreando seres truncos. Y claro, uno puede decir: ‘bueno, lo puede recibir de los tíos o de lo que sea’. No, está bien, pero para qué buscar remedio cuando lo que Dios constituyó como necesario está ahí y que es un hombre y una mujer en un hogar.

Entonces, eso es uno de muchos, muchos argumentos que uno puede ofrecer. Pero es la idea de que los seres humanos aprendemos a través de ejemplos. Y nosotros tenemos que ser ejemplos unos de los otros. Y por eso es que como cristianos nosotros necesitamos vivir vidas ejemplares, vivir vidas de logro, vivir vidas de emprendimiento, vivir vidas de trabajo, de esfuerzo, de excelencia, siempre apuntar hacia las estrellas, siempre tener metas altas en nuestra vida, siempre estar buscando algo mejor, ser conquistadores de nuevos territorios y no conformarnos con lo que somos, siempre estar buscando más y más de la grandeza a la cual Dios nos ha llamado como hijos de él.

Porque Dios no creó basura, Dios creó conquistadores del espíritu, aventureros. Eso es lo que Dios tiene. Dios no crea basura. Y tu eres alguien que puede llegar a lo máximo. Por eso es que nosotros en nuestra visión como iglesia decimos: queremos ser una iglesia ejemplar. ¿Por qué? Porque queremos bendecir otras iglesias.

Y Dios nos ha hecho ejemplo para gloria del Señor porque a él le ha placido, no es por nosotros. Y yo siempre estoy conciente como pastor de que Dios ha puesto a León de Judá como una iglesia a la cual la gente mira y sea siempre para gloria exclusiva del Señor y Dios nos guarde. Y por eso hemos bendecido a la comunidad hispana y a otras comunidades, porque eso es importante y eso nos anima a nosotros.

Yo quiero que seamos una iglesia ejemplar. Dice “.... mostrando excelencia” en evangelismo, en administración, en involucramiento comunitario y en la preparación de líderes para ser siervos efectivos del Reino de Dios. Entonces, porque el mundo necesita excelencia. La comunidad latina necesita excelencia para tener un modelo al cual seguir y eso entonces nos anima a tratar de ser lo mejor que podemos. Y eso te debe animar a ti también porque tu tienes una gran nube de testigos alrededor de ti que está buscando ver los principios del Reino de Dios explayados en la manera en que tu vives.

Teniendo ante nosotros una gran nube de testigos. Dice entonces el Apóstol que escribe Hebreos en la siguiente palabra “..... despojémonos de todo peso”. ¿Sabes tu que para uno cambiar en la vida y llegar a un comportamiento de excelencia y de grandeza hay a veces muchas cosas de las cuales uno primero tiene que despojarse antes de hacer las cosas que uno quiere hacer?

Yo he aprendido en la práctica de la renovación de edificios, en las cuales llevo ya diez años metido, una cosa y es que para tu poner una estructura nueva en un edificio existente, tienes que tumbar paredes, tienes que tumbar cosas para entonces poner cosas nuevas.

En la persecución del éxito hay que primero derribar cosas, quitarse uno cosas de la mente, de las prácticas y los hábitos de la vida para entonces uno poner en su lugar nuevos hábitos y nuevas actitudes. Si tu quieres lograr éxito en tu vida tu tienes que comenzar a cambiar cosas que hay en ti.

Para vivir vidas exitosas hay que despojarse de muchas impurezas, de malos hábitos, de malas actitudes. Siempre la palabra habla de uno quitarse cosas para poder ponerse cosas nuevas.

Miren, buena parte de la vida es uno destruir, es minimizar. Hoy en día en la ciencia, se ha descubierto eso que las estructura necesitan ser lo más económicas posibles. Miren los carros, por ejemplo, miren ciertos carros como los carros Porsche, aún algunos de Nissan y de la Toyota y todo esto, miren qué suaves son sus exteriores, cómo están hoy en día más y más aerodinámicamente hechos. Le han reducido todos los adornos y las cosas exteriores.

Si usted mira los carros de los años setenta u ochenta parecen tan cargados por fuera en comparación con los carros de hoy que son tan suaves, porque los hacen cada vez más y más suaves para que cuando atraviesan el viento tengan una menor resistencia para que puedan correr más económicamente. Los aviones les quitan todas las asperezas de la corteza exterior y lo hacen absolutamente suaves para que cuando corren por los aires puedan pasar por los aires sin ningún tipo resistencia, o con un mínimo de resistencia. Y así también debemos ser con nosotros.

Cuando uno está corriendo la carrera de la vida, cuando uno quiere llegar a alguna meta, uno tiene que reducir todo lo que sea negativo en la vida de uno, toda actitud, toda práctica, todo comportamiento, toda relación, todo lo que sea arrastre en tu vida, quítatelo. Deshazte de ello para que tu puedas correr con ligereza la carrera de la fe que tu tienes delante de ti.

Eso quiere decir que nosotros tenemos que cambiar las cosas del pasado. Si hay pensamiento negativos, destructivos en tu vida, heridas del pasado, malos recuerdos, hábitos mentales del pasado, actitudes depresivas, palabras derrotistas en tu vocabulario, quítate todo eso. Si hay alguna amistad que te arrastra, que te causa detenimiento en tu vida, alguna conversación con alguien que no es buena, algún programa de televisión que tu ves que no te conviene; echa todo eso abajo, despójate, échalo al mar para que tu nave pueda llegar a la otra orilla.

Tenemos que despojarnos de todo lo que sea negativo. Yo escribí algo esta mañana y quiero compartirlo con ustedes. Dice: para tener éxito en la vida y estoy enfatizando esta idea de menos, de despojarse de quitarse. Para tener éxito en la vida hay que comer menos, dormir menos, ver menos televisión, comer menos chuletas y más vegetales, leer menos libros destructivos y más de la palabra, chismear menos y tener mejores conversaciones, desechar algunas viejas amistades, entregar el cable televisión, comprarse trajes menos escotados, dejar de hablar mal de los suegros, bendecir a nuestros hijos en vez de maldecirlos, coger la escalera en vez del elevador, beber agua en vez de Coca Cola, comprar más al contado y menos por crédito, darlo todo por pérdida para ganarlo todo. Mucho del éxito en la vida depende de minimizar, de despojarse de cosas para que Dios pueda poner un ropaje nuevo sobre nosotros.

¿Cuánta gente hay en las iglesias, hermanos, que se están muriendo porque no quieren despegarse de hábitos y prácticas destructivos en su vida? La mamá que está continuamente hablándole mal a los hijos y diciéndoles que no van a tener éxito y echando pestes de la vida; el papá que abusa de la esposa y de los hijos y que se hace una presencia negativa en el hogar; la persona que habla y con su boca critica y destruye y hace a la gente sentirse mal; la persona que no ha entregado hábitos mentales y prácticas morales que son destructivas para su vida; todas estas cosas, hermanos, son cosas que debemos despojarnos de ellas para que el ropaje de Cristo pueda ponerse sobre nosotros.

Despojándonos de todo peso. Si tu quieres tener éxito en la vida tienes que examinar tu vida y mirar qué cosas tu necesitas cambiar. Pero este elemento de despojo, de quitarse está en todas las palabras.

Miren Efesios, Capítulo 4, versículo 22 al 24, por ejemplo. Dice el Apóstol Pablo allí: “en cuanto a la pasada manera de vivir, -es decir, esas actitudes, esos hábitos, esas prácticas que no convienen-, en cuanto a la pasada manera de vivir despojaos del viejo hombre. El viejo hombre no es solamente la parte moral e inmoral, sexual de la vida, el viejo hombre es toda actitud derrotista.

Es por ejemplo cuando te ponen una meta grande y tu dices: No, eso yo no lo puedo lograr porque .... y en tu mente tu dices: mi papá no lo hizo, mis abuelos no lo hicieron, no he visto a nadie en mi comunidad inmediata por lo tanto yo no puedo hacerlo. Es la actitud que no te permite pensar más allá de tu momento y de tu situación. Y el Señor dice: tienes que despojarte de ese viejo hombre, -de esas malas actitudes que te impiden entrar en una vida ambiciosa, llena de metas grandes y poderosas-, despojaos del viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos....”

El engaño, el auto engaño, las mentiras que nos decimos a nosotros mismos, los patrones de pensamiento que proyectan nuestros defectos sobre los demás en vez de nosotros mirar lo que nosotros somos y aceptar nuestra responsabilidad, el echarle la culpa a los demás, el engaño y la mentira es la madre de toda neurosis. Y cuando la verdad de Dios entra a nuestra vida hay limpieza, hay libertad, hay sanidad, por eso es que en el camino al éxito uno tiene que hacer un pacto a muerte con la verdad.

Yo lo he dicho muchas veces, tenemos que buscar gente que nos diga las cosas duras, aunque no nos guste porque eso es sanador para nuestra vida. No busques gente que te apoye y te afirme en las cosas malas y en los defectos malos. Busca gente sana, honesta, que te ame los suficiente para decirte la verdad porque eso es lo que va a traer sanidad a tu vida.

Entonces el Apóstol Pablo dice: “despojaos del viejo hombre que está viciado conforme a deseo engañosos y que renovaos en el espíritu de vuestra mente.”

¿Tu sabes dónde comienza la vida exitosa? ¿Dónde comienza la vida de logros y de transformación personal y de superación? Comienza en la mente, comienza en cambiar patrones de pensamiento. Cambia tu manera de pensar y cambiará tu manera de vivir. Cambia tu manera de hablar y cambiará tu manera de pensar. Cambia tu manera de practicar y de vivir y cambiará tu manera de pensar.

Es decir, hay muchas maneras pero hay que cambiar la mente, porque la mente es el asiento de toda cosa buena o toda cosa mala que lleva a una vida positiva o a una vida negativa.

Entonces, Pablo dice: “....renovaos en el espíritu de vuestra mente y vestios del nuevo hombre creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”.

¿Se fija usted? Primero el despojaos, y después el vestios. Tu no puedes poner una estructura nueva sobre una estructura vieja porque tarde o temprano la estructura vieja va a destruir la otra.

El Señor lo dijo: no pongas vino nuevo en odres viejos, porque cuando el vino nuevo por naturaleza lleno de vida, se expanda, el odre viejo que no puede contener esa vida, se va a romper porque no se puede estirar. El cuero cuando se envejece se pone duro, no tiene la flexibilidad del cuero nuevo.

Y así mismo es, hermanos, si tu quieres nuevos hábitos, nuevas prácticas, nuevos éxitos, el odre de tu vida tiene que cambiar, que es tu mente. ¿Recuerdan que yo les dije al principio que una de las cosas que tienen que cambiar es el solar, el espacio mental? Porque eso es lo que nos permite concebir cosas nuevas que podemos hacer.

Entonces, tu tienes que pedirle al Señor: Señor, renueva mi mente. Por eso el Señor dijo también “conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”. Cuando la verdad entra a tu vida, cuando tu mente es renovada, entonces tu puedes concebir cosas nuevas para ti y para los tuyos.

Así que es bien importante despojarte primeramente de cosas viejas de cosas viejas, de actitudes viejas. Hermanos, esa es la cosa más hermosa del mundo. Yo veo tanta gente atada a prácticas que si se humillaran delante de Dios y se dejaran cambiar, cosas extraordinarias pasarían en su vida.

Yo les observo y observo a hombres por ejemplo, y yo no se por qué siempre termino hablando con los hombres porque a veces somos los más duros. No se, no es que tenga nada en contra pero yo he visto hermanos aquí durante años cerrados, estancados, en una posición y de momento veo que cambian un poquitito, permitieron que entrar un poquito la luz y se humillaron un poquito ante su esposa o ante su iglesia. Óigame y cómo se embellecen en un instante, cómo Dios los bendice y se ponen hasta más atractivos, uno quiere estar más cerca de ellos. Cambiaron.

Es como cuando uno tiene una espina en un dedo, claro que si es duro cuando tu te la sacas te duele un poco, pero es más doloroso tenerla ahí día tras día, tras día, envenenándote la mente y envenenándote la paz. Hay un poco de dolor pero qué bendición. Cuando tu te sacas prácticas, hábitos, actitudes viene la paz, el gozo, la libertad del Señor a tu vida.

Y hay que examinar la vida. Para despojarse de las cosas hay que primero preguntarse, ‘bueno, ¿cómo está mi vida? Yo les decía a los hermanos esta mañana que la vida tiene que estar compuesta de tiempos de retiro, cada dos, tres meses tu tienes que tomarte 3, 4 horas y tomarte un sábado, por así decirlo, poner a un lado tu trabajo, dejar a los muchachos en la escuela, lo que sea, apartarte tu. Si no puedes ir a un lugar de retiro quédate en tu casa y de 8 a 12 del día está delante de Dios y renuévate y examina tu vida, examina ¿qué he estado yo haciendo en estos últimos 3, 4 meses?; ¿cómo me ha ido?; ¿estoy alcanzando las metas que me he propuesto? ¿hay cambos en mi vida?; ¿qué áreas tengo que cambiar?

La vida, dijo un filósofo, que la vida no observada no merece ser vivida. Y desgraciadamente la mayoría de los seres humanos vivimos vidas no examinadas. Vivimos simplemente, continuamente improvisando. Nos levantamos, trabajamos, salimos a la calle, volvemos y comenzamos a limpiar la casa o hacer lo que sea, o prendemos el televisor. Nunca tomamos tiempo para examinarnos a la luz del espíritu santo y determinar qué cosas tienen que cambiar. Cómo estoy yo yendo según las metas que me estoy proponiendo. ¿Estoy logrando las cosas que Dios quiere que yo logre en mi vida? Hay que examinar, hay que mirar críticamente la vida, a la luz de la verdad de Dios. Y eso requiere honestidad, requiere una integridad muy grande para tu determinar si estás yendo hacia la meta que tu te has propuesto en el Señor. Despojaos, dice el Apóstol que escribe la epístola a los Hebreos, de todo peso y del pecado que nos asedia, y lo voy a dejar allí.

Una cosa más. Dice despojaos de todo peso, es decir, toda estructura negativa, todo mal hábito, toda cosa que no conviene para una vida limpia y exitosa y dice, “y del pecado que nos asedia.”

¿Saben lo que me trajo eso a la mente? Yo pensé por qué dijo el Apóstol Pablo “el pecado que nos asedia”. ¿Qué quiere decir la palabra asediar? Ahí fue donde se detuvo mi enfoque. La palabra asediar quiere decir como cuando un ejército rodea una ciudad y la asedia y pone un cerco alrededor de ella, y pone presión sobre la ciudad para derribar sus muros y poder penetrar en ella y tomar control de ella. Eso es asediar. Asediar quiere decir rodear con intensidad y con intencionalidad para conseguir un propósito sobre lo que tu estás asediando y estás rodeando.

Y hermanos, si usted se pone a pensar, nosotros vivimos en una sociedad, en una cultura que nos asedia con su pecado, con sus actitudes pecaminosas. Vivimos en una cultura donde todo conspira para producir mentes distorsionadas, para producir unas actitudes que nos llevan a la derrota. La vida está llena de malos ejemplos, el mundo moderno en muchos aspectos, hermanos, es una gran trampa. Estamos rodeados de mala enseñanza, mala indoctrinación. Continuamente nos está llegando un bombardeo de influencias negativas, en la televisión, en los periódicos, en las noticias, en las cosas que leemos, en los anuncios, en la publicidad, todo nos dice ‘consume, gasta, compra a crédito, no te preocupes cuándo lo vas a pagar’. Cosas tan sencillas.

Fíjese me ocurre una de las..... esta jovencita de la universidad de Harvard que obtuvo un contrato de 500.000 dólares para escribir dos novelas y que después se determinó que había plagiado partes de la novela. Y cuando yo he leído los artículos sobre esta muchacha, que no parece que lo hizo así de una manera, tampoco flagrante, sino que se ve que es una muchacha que tiene un gran potencial, tiene gran talento, pero todo los periódicos lo único que han señalado es, se han burlado de ella, la han atacado, la han condenado y no he oído todavía una voz de misericordia que piense en el drama de esa joven que quizás está aprendiendo la lección de su vida y que hay que también animarla. Y debe haber una palabra de redención también para ella, y de esperanza para ella.

No ha habido, no se ha levantado una voz de misericordia que se meta en el drama de una joven de 17, 18 años que su mundo se le ha venido a pedazos. Y yo me ponga pensar, si tuviera esa edad y estuviera en una universidad de Harvard, me hubieran dado un contrato de 500.000 dólares y todo el mundo pensaba que yo era la gran cosa y de momento todo eso se viene abajo y estoy en desgracia ante el mundo, dónde están las voces de misericordia, dónde están los maestros, dónde están los tutores morales de la sociedad que le digan a esta jovencita: ‘hay esperanza para ti. Te equivocaste pero puedes seguir adelante. No dejes que eso te destruya. Apréndete una gran lección moral y sigue adelante para la próxima vez.’

Porque el mundo en que vivimos es un mundo carente de sabiduría moral, espiritual. El hombre moderno al alejarse de Dios y de las verdades del Reino de Dios, su mente es una mente corrupta y aún mientras tratan de salvar las ballenas y los delfines, pero no se pueden salvar ellos mismo. Y se matan unos a otros, y se explotan unos a otros porque la mente del hombre moderno es una mente reprobada que produce publicidad reprobada, produce diversión reprobada, produce libros reprobados, produce entretenimiento reprobado.

Reprobado quiere decir que ha fallado la prueba. El hombre moderno, la sociedad moderna no puede instruirnos. Y sin embargo yo veo que muchas veces los cristianos aceptamos todo lo que nos viene y lo recibimos inmediatamente. Hay un asedio del hombre moderno hoy en día, del pecado, de la mala enseñanza y ese pecado nos está asediando y nosotros tenemos que despojarnos de él. Tenemos que preguntarnos: ¿quiero yo que esa influencia entre en mi vida?

Todos estos shows que uno ve, por ejemplo, en la televisión, este reality TV donde la gente se explotan unos a otros. Usted ve a la gente hablando y murmurando unos de otros, y se rechazan unos a otros: ‘te tienes que ir de la isla’. Y los botan y se van en desgracia y la gente celebra y los cristianos aplaudimos eso, y comemos la cena delante del televisor viendo estos shows y nuestra mente se está penetrando con esos valores. Valores de competencia despiadada, valores de crítica sin amor, valores de ambición del dinero, y de hacer cualquier cosas simplemente por alcanzar un momentito de noticia ante el mundo. Programas de televisión donde usted ve una esposa decirle los secretos más íntimos a un esposo por primera vez en la televisión. Y hay cristianos que auspiciamos esos programas y pecamos dándole al mundo una razón más para presentar esa porquería a nosotros. El pecado que nos asedia.

Y ¿saben qué eso hace? Eso contamina nuestra mente, la embota y nos impide entonces tener la energía moral para alcanzar metas en la vida, porque nos agota espiritualmente, nos agota moralmente. ¿Por qué cree usted que nuestros jóvenes, en la comunidad latina, la comunidad afro americana, no están aprendiendo, no están funcionando, no están saliendo adelante, no van a la universidad, no aprovechan los recursos tan grandes que hay en esta sociedad? Escuchando esa música maldita, escuchando esas imágenes destructivas, vistiéndonos como se visten, consumiendo toda esa porquería mental. El diablo ha creado toda una industria, una economía infernal para desgastar el espíritu, sorberle la vida mora, ética a nuestra juventud para que no tengan fuerza para aspirar a cosas grandes, para leer sus libros, para desear salir adelante. Están agotados moralmente, están secos espiritualmente. Están éticamente destruidos y ¿cuánto cooperamos nosotros para eso? ¿Estamos nosotros verdaderamente viviendo vidas que le digan mentira al mundo? ¿o están nuestros jóvenes viéndonos hacer las mismas cosas?

Despojándonos. Tenemos que despojarnos de todo peso y del pecado que nos asedia. Vivimos en una cultura en la cual la única opción de un hijo de Dios es vivir en contra de la cultura. Tenemos que tener el valor de decirle ‘no’ al mundo, y de hacer decisiones pequeñas y grandes y de tener esa nube de maldición que el diablo quiere poner en nuestros hogares, en nuestra mente, en nuestros corazones. Tenemos que vivir vidas deliberadas, vidas donde yo decida lo que va a entrar a mi casa, a mi mente, a mi corazón y al corazón de mis hijos, a menos que no hagamos decisiones, hermanos, porque una cosa está conectada a la otra. Con eso ya termino.

Una cosa está conectada a la otra: si tu no haces decisiones pequeñas, así como esas en tu vida, no esperes que tu mente va a tener la creatividad para concebir metas grandes que tu vas a poder entonces, cómo vivir la vida exitosamente, que Dios te va a poder hablar, que Dios va a poder poner su dedo sobre tu cera blanda e imprimir sus deseos en ti. Tu tienes que despojarte primero de todo lo que impide que tu puedas entender lo que Dios quiere.

Nosotros queremos ser una tierra fértil para el Señor. Nosotros queremos ser un pueblo, hermanos, donde Dios pueda hablar libremente y para tener éxito en la vida, para lograr cosas grandes, hay muchas cosas que vamos a tener que dejar. Yo estoy dispuesto a dejarlo todo hoy en día, yo ya no quiero vivir más que para el Señor y para su reino.

Que Dios use nuestras vidas para redimir esta humanidad ya perdida, para ganar vidas para Cristo y para eso tenemos que vivir como atletas, con lo mínimo. El mínimo de cuerpo que nos permita llegar a la carrera, mientras menos peso, más fácil podemos correr, mientras menos trabas, mientras menos adornos, mientras menos cosas que nos aten a este mundo, más fácil ascendemos hacia el trono de Dios.

Vamos a ponernos de pie. Vamos a decirle al Señor ‘Padre, yo reconozco que hay una gran nube de testigos alrededor de mi, que tengo una responsabilidad de vivir una vida emprendedora, una vida de éxito, una vida de excelencia porque quiero ser ejemplo, quiero ser modelo. Ayúdame a despojarme de todo hábito que no convenga, de toda actitud, toda relación, toda conversación, toda práctica que impida que mi vida sea un jardín hermoso del cual tu puedas estar orgulloso. Y ayúdame a resistir las influencias de la vida que quieren destruirme y quieren conformar mi mente a la mente del mundo.

Tu me has dicho ‘no os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento’ y yo quiero hacer eso en esta tarde, Padre. Hermanos, yo quiero que Dios cree una comunidad limpia a través de esta congregación y en esta congregación, que Dios levante un pueblo bien, bien económico en su manera de vivir, por eso quiero decir desprovisto de todo lo que sea innecesario, un pueblo que solo viva para agradar a su Señor y que esté cambiando, despojándose de todo lo que impida llegar a su meta.

Recibe la palabra del Señor en este día. Recíbela en tu corazón porque es palabra viva y eficaz. Palabra que puede transformar tu vida. Conviértete en un hombre, una mujer que no le ponga trabas de ninguna manera a la verdad de Dios. Comprométete con el Señor de todo lo que él te pida, dáselo; todo lo que él te pida de ti, entrégaselo. No le pongas peros a nada que el Señor te pida y tu vas a ver que tu vida va a florecer y vas a llegar a ser una mujer, un hombre que refleje la excelencia del Reino de Dios, tus hijos crecerán bien, tu matrimonio se enderezará, tus metas financieras llegarán. No resistas las palabras, los conceptos, los principios de Dios y el Señor te dará toda la tierra que pise la planta de tus pies.

Padre, yo bendigo este pueblo y recibimos tu palabra Señor. Haznos un pueblo ejemplar, haznos un pueblo de excelencia, haznos un pueblo de grandes metas y grandes sueños, Señor. Haznos un pueblo que siempre esté yendo más y más hacia la imagen de Cristo Jesús. El es nuestra meta, podamos poner los ojos en él y a fuerza de mirarlo a él vayámonos renovándonos de gloria en gloria y siendo más y más como él. Gracias por tu palabra en este día, Señor. Nos despojamos de todo lo que no te glorifique y nos vestimos de ese ropaje de una nueva creación. Gracias, Padre. Gracias por este día. Gracias por tu palabra, Señor. En el nombre de Jesús, amen, amen. Gloria al Señor. Dios les bendiga mis hermanos.


Sermón de Dr. Roberto Miranda grabado 7 de mayo 2006 en Congregación León de Judá Oir | Ver (100K) | Ver (400K)

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Este mensaje esta especial, Dios les bendiga ,muchisimo

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