Sermón 9 de abril 2006 (mañana) : Dennis Peacocke - Solo discípulos cambian el mundo (parte 1)

A propósito de Sermones

Dios ha usado a Dennis Peacocke durante más de 30 años en enseñanza, preparación de líderes y en el pensamiento estratégico en esta nación y en muchas naciones del mundo.

Y Dios lo ha usado escribiendo libros, desarrollando, como decía, líderes, dictando conferencias en diferentes países y siendo un elemento catalizador en muchas partes de la tierra a favor de la visión cristiana.

Así que es una persona muy dotada, muy capacitada para hablarnos y es un hombre lleno del espíritu santo y un guerrero espiritual, así que yo considero un privilegio poder conocerlo a él y ser amigo de él. Ya nos conocemos por un tiempo.

Denle un gran aplauso de bienvenida a nuestro hermano, Dennis, en esta mañana.

Yo hablo español un poquito así que no voy a tratar de predicar en español. Le digo a Roberto que siento como que me desperté de un sueño, porque acabo de regresar desde Centroamérica hace poco, hace como una semana más o menos y es un gozo para mi estar aquí con ustedes. Y tengo una gran estima por su pastor, creo que él es más que un pastor y ustedes tienen el privilegio de tenerle a él como su líder. Yo espero que el traduzca todos mis cumplidos.

Quiero compartir con ustedes en esta mañana usando algunas ilustraciones del mundo de los deportes. Cuando yo era más joven una de mis metas era jugar al football profesional, football americano, pero me hice daño y el Señor tenía otros planes para mi vida. ¿Cuántos saben que Dios tiene un plan para su vida? Y muchas veces su plan es diferente al plan que usted tiene.

Me siento muy animado, muy lleno de expectativa acerca de esta visión de transformar la ciudad de Boston y tuve el privilegio de leer el privilegio de Roberto acerca de la transformación, y no se si él sabe esto pero envié una copia de su escrito a todo los líderes de nuestro ministerio en todas partes del mundo, porque está lleno de fe y de esa visión transformadora.

En un mundo caído hay una sola pregunta importante. ¿Cuántos saben que vivimos en un mundo caído? En un mundo caído hay una sola pregunta relevante: ¿cómo puedo yo experimentar una transformación permanente? Todo lo demás después de esa pregunta es mero detalle.

Ven ustedes, estamos en competencia con el sistema mundial. Hay muchas naciones, quizás hay 212 naciones en el mundo, pero hay solamente dos reinos: el Reino de Dios y el reino de este mundo. Y nos encontramos en una confrontación de grandes proporciones con ese sistema mundial.

Ven ustedes, cuando el Señor Jesucristo nos enseñó a orar, él no nos enseñó simplemente para irnos al cielo sino que él dijo que el cielo y el reino vendrían a este mundo. Ahora, yo se que esta es una iglesia bien enseñada, bien instruida, y yo he estado alrededor de Roberto lo suficientemente para saber que a ustedes se les enseña acerca del Reino de Dios, y me siento tan animado en este tiempo porque veo que el mensaje del Reino de Dios está siendo proclamado en muchas partes del mundo.

Ven ustedes, el Reino de Dios y el reino de este mundo están en directa competencia para la alianza y la administración de los recursos que están en este mundo. El sistema educativo de este mundo cree que el hombre puede ser transformado a través de la educación pública, pero el Reino de Dios dice ‘no, eso no es posible’.

El hombre solo puede ser transformado si nace de nuevo. No importa cuál sea mi grado de inteligencia, no importa cuán inteligente yo sea, porque ni la inteligencia ni la educación pueden traer a mi vida transformación espiritual. Amen.

Debemos nacer de nuevo. Debemos ser espiritualmente renacidos, nacer espiritualmente. Mi inteligencia y mi educación vienen a ser más bien un enemigo, un impedimento hasta que yo nazco de nuevo, porque me puede llenar de orgullo, de esperanza falsa, arrogancia. Yo diría que virtualmente todos nosotros hemos sido educados en las escuelas de faraón.

Yo tuve una muy buena educación. Fui a la universidad de California en Berkley y obtuve una muy buena educación allí. Pero eventualmente me fui desilusionando. En los años 60 era una especie de revolucionario. Era un marxista buscando la justicia social. No me interesaba Rusia, pero como parte de la nueva izquierda lo que me interesaba era Cuba, mis ojos miraban hacia Cuba. Esa revolución que se estaba dando en el Nuevo Mundo en el hemisferio occidental. Pero finalmente llegué a la conclusión de que la naturaleza humana no se puede cambiar a través de la ingeniería social, como hombre que amaba la justicia yo estaba buscando la transformación, me había involucrado mucho en el movimiento de los derechos civil contra la guerra en Vietnam y todas esas cosas. Pero me desilusioné con el occidente así que entonces comencé a buscar en el oriente. Me salí de mis estudios graduados en la universidad entonces me puse a trabajar como un investigador economista. Fumé muchísima marihuana y entonces me iba a mi casa y me involucré mucho en las artes marciales y entonces me convertí en un budista zen. Como pueden ver yo podría ser uno de estos muchachos en los posters como un representante de los años sesenta.

Pero por la gracia de Dios tuve un encuentro directo con Cristo Jesús y eso hizo toda la diferencia. Pero cuando me hice cristiano ya mi mente había sido formada por todas esas experiencias anteriores y cuando comencé a leer la Biblia yo la leía en ese tiempo, con unos lentes diferentes. Estaba buscando la justicia, estaba buscando transformación. En ese momento estaba leyendo la Biblia, por ejemplo, como economista. La estaba leyendo como una persona que estaba muy familiarizada con el aspecto de la transformación social y mientras comencé a leer la Biblia y a tener compañerismo con otros creyentes, descubrí una vez más que bueno, era otra vez me encontraba como que era un poquito diferente, no encajaba.

Ven, no estaba tan interesado en irme al cielo, estaba mucho más interesado en ver al cielo venir a la tierra. Porque la transformación se da en mi corazón. Yo era un hombre buscando el Reino de Dios pero no lo encontré hasta que no encontré a Cristo Jesús. Así que me encuentro muy animado hoy, me entusiasma mucho ver que en todas partes del mundo más y más personas están hablando acerca de este concepto del Reino de Dios.

Cuando me salí de la universidad me encontraba muy desilusionado con la comunidad académica, y me dije a mi mismo, si algún día tengo hijos los voy a educar yo mismo. ¿Cuántos saben que primero hay que desprogramarse del sistema mundial?

Yo entré en una crisis personal porque me di cuenta de momento que el faraón era quien me había instruido en el estudio de la historia humana. Faraón que educó a Moisés, de hecho, me había enseñado la economía. Faraón, representando el mundo, me había enseñado la psicología. Estaba muy bien educado en la forma social de pensamiento faraónica.

¿Pero cuántos me pueden escuchar al decir lo siguiente? Todo hombre y toda mujer que ha traído transformación a mundo por medio de Dios, en el nombre de Dios, necesita un tiempo primero en el desierto. El que tenga oídos para oír, que oiga.

Antes de que Moisés pudiera liberar al pueblo judío necesitó 40 años de desprogramarse de la mentalidad del faraón. La Biblia nos dice que Moisés era un experto en la sabiduría de los egipcios. Pero uno no puede liberar el sistema mundial con la sabiduría del sistema mundial. Dios tiene que primero a ese hombre, traerle transformación..... tiene que cambiarlo desde adentro hacia fuera.

Ahora, escúchenme bien. El mundo nos dice que el cambio viene desde arriba hacia abajo y desde afuera hacia adentro. Pero el Reino de Dios es muy, muy diferente. El Reino de Dios nos dice que el cambio viene desde adentro hacia afuera y desde abajo hacia arriba. Ven ustedes, hermanos, no podemos proclamar el Reino de Dios y continuar pensando como piensa el sistema del mundo.

Así que mi esposa y yo enseñamos y educamos a nuestros hijos en nuestra propia casa y entonces en nuestras iglesias a través de los años comenzamos nuevas escuelas cristianas y 35 años después del inicio de ese proceso, todavía estoy persiguiendo ese concepto de la transformación. Mi corazón anhela ver algo diferente en la tierra.

Ven ustedes, cuando nosotros oramos vénganos tu reino, hágase tu voluntad en la tierra. ¿Cuántos saben que no hay ningún problema en el cielo? ¿Dónde está el problema? El problema está en la tierra, ¿no? El cielo no necesita transformación pero la necesidad de transformación está aquí sobre la tierra.

Uno tiene que hacerse la siguiente pregunta: ¿si Dios te ama tanto como él dice, por qué no te toma ahora mismo y te transporta al cielo? Porque El ama la tierra y necesita a sus hijos todavía sobre la tierra, porque la tierra es donde está el problema. Es la tierra donde Dios quiere que su nombre sea magnificado, pero necesita encontrar gente que esté dispuesta a pagar el precio.

Ahora, déjenme compartir in secreto con ustedes, usando la analogía del atletismo. Dios usa en su equipo a toda persona que está en buena forma y él te usa en su equipo al nivel en que tu te encuentras preparado, al nivel de tu preparación. Yo conozco a este hombre ya, él es un hombre que se mantiene haciendo sus ejercicios espirituales.

Ven ustedes, a través del mundo, en todas partes donde viajo encuentro gente diciéndome ‘úsame, Dios, oh, Señor, úsame.’ Pero Dios no los puede usar porque no están en buena forma, no están entrenándose. ¿Cuántos de ustedes están entrenando ante la presencia de Dios?

Les voy a decir algo más: los cristianos nunca han cambiado el mundo y tampoco lo cambiarán. Eso me imagino que les hará respirar hondo, ¿verdad? Y usted dirá, bueno ¡qué atrocidad decir eso! Déjame decirlo otra vez en caso de que ustedes piensen que Roberto se equivocó cuando me estaba traduciendo. Los cristianos nunca han cambiado el mundo ni tampoco lo cambiarán, y es por eso que Cristo no nos dijo que fuéramos e hiciéramos cristianos. El nos dijo, solamente los discípulos pueden cambiar el mundo.

Me pregunto si ustedes escucharon lo que acabo de decir. Jesús no nos dijo que fuéramos e hiciéramos cristianos. Los cristianos se van al cielo, pero los cristianos no cambian el mundo, no lo transforman. Los discípulos de Freud, el psiquiatra famoso, cambiaron la tierra. Los discípulos de Marx cambiaron el mundo.

Ven ustedes, en última instancia se trata de una batalla, una guerra entre discípulos, y el problema es que los discípulos del sistema mundial han entendido este concepto mucho mejor de discipulado que los cristianos. Pero gloria a Dios que las cosas están cambiando.

Me pregunto si ustedes se dan cuenta de que las cosas están cambiando. Solamente los discípulos de Cristo que a través de la historia han logrado cambiar la tierra. Quiero preguntarles en esta mañana, ¿es usted simplemente un cristiano o es usted una discípula, un discípulo de Cristo Jesús?

¿Qué es un discípulo? Un discípulo es un seguidor totalmente comprometido, un seguidor.... Un discípulo es un aprendiz disciplinado. No quiero que se sientan mal. El sentirse mal nunca condujo a cambiar a nadie. La religión quiere que nosotros nos sintamos mal. Mis amigos, les quiero decir que la religión es más peligrosa que toda la heroína que usted pueda meter en un camión de volquete.

A Satanás le encanta la religión. El alma carnal del hombre le gusta la religión y Jesús dijo que la religión tradicional nulifica, neutraliza la palabra de Dios. Mateo 15:6. De hecho he leído la Biblia un par de veces para que sepan. ¿Es usted una discípula, un discípulo?

Ahora, déjenme darles una característica más de lo que es un discípulo. Para un discípulo cada día es un día de entrenamiento personal. Busquemos un par de versículos en la Biblia. El Señor dijo en Juan 8:31 “si ustedes viven en mi palabra, entonces verdaderamente serán mis discípulos”.

Y yo quiero preguntar ahora, ¿cuántos de ustedes están viviendo en la palabra de Dios? No estoy hablando de leer meramente la palabra de Dios sino que estoy preparado a vivir en la palabra, en la Biblia. Me pregunto si alguien sabe de lo que estoy hablando en esta mañana.

Ven ustedes, cuando yo estaba en el mundo me dio hambre, sentí hambre. Estudié todos los filósofos del mundo, estudié a Platón, estudié a los griegos, los romanos, estudié los padres de la iglesia, estudié Acquina, y estudié todas las filosofías occidentales habidas y por haber y lo único que sentía era más hambre. Ven ustedes, hasta que yo encontré la palabra de Dios y comencé a comer de esa palabra. Si ustedes alguna vez han tenido hambre como yo sentí hambre, cuando yo cogí la palabra comencé a comérmela a devorármela. Y entonces finalmente comencé a alimentarme, encontré algo que era sólido, que no se movía.

Me pregunto si alguien sabe de qué estoy hablando. ¿Alguien sabe de qué estoy hablando? Cada día es un día de entrenamiento para una persona verdaderamente un discípulo. Ahora, nosotros todos sabemos ese versículo. Juan 8:32 “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.

Pero uno no puede saber la verdad a menos que uno no sea primeramente un discípulo porque los discípulos ponen en práctica la palabra. Ellos trabajan con el espíritu santo para aprender cómo hacer que la palabra trabaje en sus vidas. Ven ustedes, yo no quería simplemente transferirme de ser un filósofo mundano a ser un filósofo cristiano, esa no era mi idea.

Yo lo que quiero saber es cómo hago funcionar esta palabra. Porque ven, ser un discípulo no es solamente creer la Biblia, ser un discípulo es obtener la capacidad para que el espíritu santo te muestre cómo hacer que la palabra funcione en tu vida.

Miremos otro versículo de la Biblia. Hebreos Capítulo 5. El escritor de los Hebreos se maravilla de los cristianos, le está hablando a un grupo de cristianos. Y en el verso 11 dice “... con respecto a Cristo tenemos mucho que decir y es difícil explicarlo ya que sus oídos se han puestos toscos y torpes. Son creyentes pero ya no son capaces de escuchar.”

¿Saben ustedes cómo se pierde el oído? Uno empieza a leer la palabra pero no se entrena con ella, su oído se convierte entonces en torpe y tapado. Ven ustedes, para este tiempo.

Digan todos conmigo “para este tiempo”. Dice el escritor, ya para este tiempo ustedes deberían ser maestros de la palabra. Yo me pregunto cuántos de ustedes han estado en la Biblia lo suficiente como para que este tiempo ya ustedes debieran ser maestros de la palabra.

No estoy aquí para hacerles sentirse mal, estoy aquí para provocarles, para exhortarles, para animarles a que se metan en la palabra para que se puedan convertir en maestros de la misma. Estamos hablando de avivamiento en la ciudad de Boston. No somos capaces ahora mismo de bregar con un avivamiento si viniera. No tenemos ahora mismo suficientes cristianos capaces de predicar y enseñar la palabra. Y les voy a decir por qué: porque no tenemos todavía suficientes discípulos.

Tailandia necesita discípulos, no necesita más cristianos. Los cristianos van al cielo, pero solamente los discípulos cambian, transforman el mundo. Dice aquí en la palabra ‘todo aquel que toma leche no está acostumbrado a la palabra de justicia, es meramente un bebé espiritual’. Y entonces llegamos aquí a este versículo crítico, el versículo 14 de Hebreos. “La comida sólida es solamente para los que son maduros, quién sino por medio de la práctica, dice la palabra, quienes han sido por medio de la práctica entrenados para discernir entre el bien y el mal.

Me pregunto cuántos de ustedes en esta mañana se encuentran en un proceso de entrenamiento personal. Yo se por lo menos de una persona con seguridad, este tipo aquí. Este hermano. Que así sea. Amen. Ahora, es maravilloso que él este en un proceso de entrenamiento pero no es suficiente, cada uno de ustedes necesita también meterse en su propio entrenamiento.

¿Cuántos de ustedes creen que este hombre tiene una visión de parte de Dios? Pero hay un problema. Su visión personal no puede ser realizada por meros cristianos. Amen. No es posible. Su visión solamente puede ser realizada por discípulos.

Ahora, permítanme hacer esto muy, muy práctico. El espíritu santo nos es dado a nosotros como nuestro entrenador. Ahora, Dios nos da también entrenadores humanos, pero es espíritu santo es el entrenador principal. Ahora, aquí está mi pregunta: ¿cuántos saben lo que quiere decir la palabra ‘neurosis’? Levanten la mano. ¿Cuántos saben lo que quiere decir la palabra neurosis?

Permítanme definir la palabra neurosis. Quizás un poquito diferente a cómo la definen sus profesores o sus maestros. Neurosis es hacer la misma cosa una vez tras otra, la misma cosas estúpida una vez tras otra, esperando resultados diferentes.

¿Cuántos de ustedes se encuentran en la vida haciendo la misma cosa tonta una y otra vez, esperando cada vez obtener diferentes resultados? Ven ustedes, cuando yo me meto en mi entrenamiento con el Señor cada día es un día de entrenamiento. ¿Cómo cambia eso mi vida de oración por ejemplo? De paso, no les estoy dando teoría, por la gracia de Dios les estoy dando lo que yo practico diariamente y lo que otros discípulos viven. Ven ustedes, Dios arraiga, pone su raíz, su vida de oración la hace algo real, algo verdadero. Y he aquí para ustedes la forma en que uno debe comenzar a orar.

“Señor, ¿qué vamos a hacer hoy, en qué vamos a trabajar hoy? Espíritu santo ayúdanos ahora mismo. Señor, ten misericordia”.

No esto estoy diciendo eso solamente para sonar espiritual. Si usted puede escuchar lo que estoy diciendo ahora mismo, esto podrá cambiar, transformar su vida. Ven ustedes, si yo hablo con cada uno de ustedes yo probablemente sería capaz de descubrir cuántos están viviendo una verdadera vida de discípulos. Y por favor no se sientan mal. No quiero que se sientan mal. Quiero que escuchen.

He aquí una pregunta que identifica quién es un verdadero discípulo. ¿En qué está Dios trabajando en este momento en tu vida, en qué área? Cuando mis hijos se sentaban a la mesa para cenar la conversación generalmente iba de esta manera entre nosotros. Yo les preguntaba, bueno ¿qué cosas hizo Dios en tu vida hoy, en qué trabajó él hoy en tu vida?¿Trabajó por ejemplo en el aspecto de la ira, problema con la ira? ¿Trabajó en el problema de la lujuria, o en la frustración personal? Señor ayúdame ahora mismo. Dios, como maestro principal y experimentado, generalmente Dios no va a trabajar en más de dos o tres cosas simultáneamente en tu vida, él es un maestro muy sabio para exceder eso.

Cuando tu ya tienes oídos para oír y ojos para ver, tus días son cambiados radicalmente. Por ejemplo si Dios está trabajando en el aspecto de la ira en mi vida y la Biblia entonces viene y me habla y me enfoca específicamente de la ira, ven ustedes el espíritu santo generalmente va a trabajar en unidad con las Escrituras, van a hablar. Cuando Dios está trabajando en un área de tu vida, las Escrituras de momento se realzan, se levantan con respecto a esa área en la cual Dios está trabajando en tu vida y entonces yo paso mi día. Y por ejemplo a las 10 de la mañana algo sucede, entonces ahí me frustro, algo viene y me frustra y me causa ira y entonces yo me meto en el proceso de la ira, y no es hasta las 12, dos horas después que recapacito y digo ‘caramba, volví a errar’.

Ven ustedes, mi hora de oración es las 7 de la mañana, y yo le digo al Señor, “Padre, hoy quiero caminar contigo. Espíritu santo, le digo al Señor, entréname hoy. Yo se que tu estás trabajando en el aspecto de la ira en mi vida, Señor ayúdame a verlo cuando suceda. Déjame escuchar tu voz cuando tu me estés hablando Señor”, le oro.

Y entonces a las 10 caigo en el problema, pero no me di cuenta en ese momento que el juego estaba en función. Así que llego a la hora del almuerzo y entonces regreso hacia atrás y digo “Padre, perdóname porque te perdí de vista a las 10 de la mañana. En vez de ponerme furioso otra vez vuelvo y caigo en la misma cosa. Y el espíritu santo viene y me dice ‘no te preocupes, simplemente mantén los ojos abiertos’.

Entonces, ¿saben qué? mi día continua y de pronto a las 4 de la tarde cuando voy hacia mi casa, alguien viene y se me mete en el tráfico y yo toco la bocina y esa persona comienza a darme señales con los dedos, que no son amistosas necesariamente. Comienza a gritarme y entonces otra vez comienza el juego. Y entonces yo le digo al espíritu santo, gracias. Estamos en el juego, estamos en la batalla. Y entonces en vez de ponerme furioso, ¿qué es lo que debo hacer? Comienzo a hablar en lenguas y a adorar al Señor. ¿Y entonces por qué comienzo a hablar en lenguas en ese momento? Porque cuando está el juego en funcionamiento, viene la ira, viene la molestia.

Los cristianos generalmente pasan su día durmiendo, roncando. Gracias Señor Jesús. Gracias Jesús. Los discípulos, ellos pasan su día deslizándose como si tuvieran una cosa de karate, digamos. El Señor Jesús era el discípulo perfecto del Padre.

¿Saben ustedes lo que ustedes y yo somos llamados a ser? Discípulos del Padre exactamente como Jesús. Denle un aplauso al Señor, eso merece un reconocimiento definitivamente.

¿Se duerme usted cuando está en el trabajo? Ven ustedes, yo les vi cuando ustedes llegaron a la iglesia esta mañana, la mayoría de ustedes vinieron despiertos. Estaban buscando a Dios pero me pregunto cuál será su apariencia mañana a las 9 de la mañana. Gracias Jesús. Gracias por el sermón de Roberto ayer. No tengo la menor intención de practicarlo hoy sin embargo pero fue un gran sermón, Señor. Oh, qué bueno estuvo la adoración ayer. El servicio tremendo ayer. Qué maravilloso ayer, pero dormidos. Los ojos están cerrados, los oídos tapados porque estás atrapado en la religión.

La religión pone atención solamente los domingos por la mañana, pero anda sonámbula el lunes por la mañana. Hay que despertarse. Dios les ha dado un líder que va a dirigirlos en el avivamiento sin embargo uno puede conducir al avivamiento solamente en la medida en que tiene discípulos que puedan cosechar el fruto y guardarlo y cuidarlo.

Con esto termino. ¿Cuántos de ustedes quieren convertirse en discípulos de Jesucristo? ¿Cuántos de ustedes quieren comenzar su día en oración para prepararse para el día en vez de tener una mera ocasión de oración vana y un tiempo religioso suave con el Señor? ven ustedes, yo no quiero un tiempo tranquilo. ¿Me dicen amen? No quiero simplemente pues hacer una oración ahí vana y entonces decir amen y entonces cortar el teléfono, cortar la comunicación con Jesús.

Amen no quiere decir en el reino, adiós. Entonces, simplemente quiere decir más bien que así sea. Y que comience el juego.

Vamos a orar. Pongámonos de pie, hermanos. Vamos a recibir estas palabras en nuestros corazones, no solamente como él dice, digamos amen ahora, sino que hagamos un propósito de que esta sea nuestra vida todos los días allá afuera. Gracias Señor, gracias.

Tu nos has llamado, Señor, a hacer discípulos para discipular a las naciones pero sabemos que no podemos hacer de los demás algo que nosotros todavía no somos. Sabemos que para hacer discípulos debemos ser discípulos, debemos estar viviendo como discípulos. Señor te damos gracia por la visión que tu le has dado a este ministro apostólico, este ministerio apostólico. Gracias por tu visión. Ahora, Señor, concede que podamos tener un ejército de discípulos que puedan hacer posible esa visión tuya, Señor, porque para ellos cada día sea un día de entrenamiento y que te puedan ver a ti espíritu santo moviéndote repetidamente durante su día para salvarnos y transformarnos para que podamos ser instrumentos de liberación y transformación para otros.

Ahora, espíritu santo, que estas cosas sean hechas claras, que estos hombres y mujeres que te aman tengan un estilo de vida de discipulado. Y te damos la gloria. Queremos servirte Señor. Queremos ver las naciones cambiar. Queremos decir que tu reino venga y verlo venir y que tu voluntad sea hecha en la tierra, en Boston, como se hace en el cielo. Gracias Señor, en el nombre de Jesús. Amen. Gloria a Dios. Gloria a Dios.

Hermanos, si usted sigue siendo una persona religiosa y vana y superficial, después de esta exhortación es por su mala cabeza. No hay mucha esperanza para usted, sinceramente. Que Dios nos ayude. Y ¿saben qué? yo creo que el próximo domingo, que es domingo de resurrección, yo creo que voy a continuar con ese tema de qué es un discípulo.

Así que prepárese. Traiga personas. Este domingo que viene es un tiempo maravilloso y muy propicio para usted invitar a alguien. Yo le animo en el nombre del Señor esta semana, oren para que el Señor le indique alguien a quien usted pueda invitar para que reciba la palabra y vea al pueblo de Dios adorando a ese Cristo victorioso que resucitó de la tumba. Amen. Y vamos a orar para que tengamos un servicio glorioso en este próximo domingo. Amen. Póngase a trabajar, póngase a invertir en el Reino de Dios. Póngase a vivir la vida de un verdadero discípulo. Que el Señor les bendiga y la gracia de Jesús sea con ustedes.

Suban a sus clases. No van a tener una adoración. Una última palabra de adoración, los que tienen que ir a sus clases pueden subir.

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Sermón de Dennis Peacocke (con traducción por Dr. Roberto Miranda) grabado 9 de abril 2006 por la mañana en Congregación León de Judá Oir | Ver (100K) | Ver (400K)

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RECIBO MUCHA BENDICION CADA VES QUE LEO SUS MENSAJES QUE DIOS LOS SIGA BENDICIENDO TODOS LOS DIAS DE SUS VIDAS.LES PREGUNTO COMO CREER EN LA BIBLIA COMO LA PALABRA DE DIOS'ESTA PREGUNTA ME LA HICIERON Y LA VERDAD NO TENGO UNA RESPUESTA CLARA BENDICIONES Y GRACIAS POR SU RESPUESTA

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