Sermón 26 de febrero 2006 (tarde) : Paul Jehle - Salmos 85

A propósito de Sermones

Busquen conmigo si pueden el salmo 85, es un salmo que fue escrito como una oración intercesora y específicamente intercesión para recibir avivamiento. En la Biblia encontramos un patrón que hay que seguir para orar por el avivamiento. Dios nos da un patrón, un diseño de cómo orar.

¿Cuántos están de acuerdo en que hay una ola creciente de avivamiento aquí en este estado? En Nueva Inglaterra, imagínense, y en Boston. La ola está subiendo, la marea está subiendo pero nosotros debemos ser responsables de poder orar y entender el orden de Dios y cómo Dios trae el avivamiento. Y eso es crítico porque la Biblia nos dice que podemos orar erróneamente. Podemos orar por las cosas equivocadas, o podemos orar por los motivos equivocados. Podemos orar en el tiempo incorrecto, en la forma incorrecta.

Dios quiere que nosotros oremos conforme a su voluntad, conforme a su palabra, que oremos con El. Ven ustedes, la definición de la oración que muchas veces se entiende de parte de los creyentes, va de esta forma más o menos: ‘ es nuestra responsabilidad orar a fin de conseguir de que Dios haga algo. Y quizás Dios no lo quiere hacer, pero cuando nosotros oramos y usamos el nombre de Jesús, Dios tiene que hacerlo. Así lo entendemos muchas veces, creemos que es así. Así que cuando oramos, si nosotros oramos usando el nombre de Jesús y le torcemos el brazo, entonces creemos que vamos a obligar a Dios a que haga algo en nuestro tiempo, nuestra agenda.

Pero eso no es verdadera oración. El significado y propósito real de la oración es pedirle a Dios que haga un trabajo primero en mi a fin de que yo mengüe y rebaje y El pueda crecer y aumentar y que yo entonces pueda alinearme con el tiempo de Dios. Yo me reporto entonces para servicio y no uso el nombre de Jesús, sino que estaría dentro, en el nombre de Jesús, en su naturaleza, en su voluntad. La oración primero nos cambia a nosotros, a fin de que Dios pueda moverse a través de nosotros y cambiar las demás cosas.

Necesitamos avivamiento porque nosotros primero necesitamos avivamiento y ese es el enfoque mayor de la oración. Cuando el salmo 85 comienza a delinear lo que es la oración para el avivamiento necesitamos verla en su totalidad, en su perspectiva total. De nuevo la Biblia nos dice el Nuevo Testamento que todo creyente está siendo progresivamente santificado. Eso quiere decir que desde el momento en que tu naces de nuestro, cuando conoces a Jesús, desde el momento en que tu te encuentras con Jesús tu comienzas a ser cambiado a la imagen de Cristo, cada día, cada hora, cada semana. Se supone que tu seas lo mismo hoy que fuiste ayer o el año pasado. Si tu eres santificado quiere decir que cada día debes convertirte más y más como Jesús. Pero Dios nos dice que la manera de nosotros llegar a ser como Jesús es que nuestro espíritu sea santificado, que esa parte profunda de nuestro corazón y también nuestra alma sea renovada. Espíritu, alma y cuerpo también sea cambiado. De hecho en la Biblia hay tres tiempos que se usan para referirse a la salvación.

Cuando yo nazco de nuevo mi espíritu es salvado, mi espíritu es regenerado, mi espíritu viene a ser habitado por el poder de Dios. Mi alma entonces, mi mente está siendo salvada, es decir regenerada, está siendo renovada. Es decir, es el progresivo presente, cambio continuo. Y cuando la Biblia dice que yo estoy siendo cambiado en una nueva criatura, el tiempo gramatical es que yo estoy siendo cambiado diariamente. De hecho, que entonces tu alma está siendo cambiada progresivamente. Y entonces llegará un día cuando suene la trompeta, que mi cuerpo será (futuro) cambiado ce corrupción a incorrupción. Entonces reconocemos que la santificación es un proceso triple, de tres fases.

Necesitamos entender esto cuando oramos para que venga avivamiento, porque necesitamos enfocarnos sobre el hecho de que verdadero avivamiento involucra esas tres áreas: espíritu, alma y cuerpo. Comienza en el espíritu, entra al alma y entonces sale de nosotros hacia donde vivimos.

Cuando definimos la palabra cultura, la cultura de algo, cualquier cosa, es la atmósfera que se crea como resultado de las relaciones entre seres humanos. Cada cultura es sobre todo la religión expresada al exterior, exteriorizada, sea cristianismo o cualquier otra religión. La religión dominante en cualquier sociedad será reflejada en la cultura de esa sociedad. No hay ninguna área de la vida que sea verdaderamente neutral, no existe tal cosa, ninguna ley es neutral. Toda ley en toda área de la vida, expresa quiérase o no, algún tipo de premisa o principio religioso. Entonces lo que necesita suceder si la cultura ha de cambiar, entonces la filosofía, la religión dominante de esa cultura tiene que cambiar, o ser cambiada. Y eso quiere decir que el pueblo de Dios entonces es el primero que tiene que cambiar, porque la cultura meramente lo que hace es reflejar la temperatura de la iglesia.

A través de la historia de la iglesia hemos visto movimientos que han enfatizado una de estas 3 áreas, espíritu, alma, cuerpo. Algunas por ejemplo que han enfatizado lo externo, lo exterior, y creen por ejemplo que si cambiamos la cultura, lo exterior, entonces cambiaremos el corazón, lo interior. Así que entonces lo que hacemos es limpiar ciertas áreas socialmente esperando que de esa manera, el corazón entonces experimente cambios. Pero si solamente nos enfocamos en lo externo, entonces se nos escapa lo principal del fenómeno de un avivamiento. Porque la Biblia nos dice que uno es cambiado de lo interior hacia el exterior.

Dice la palabra que no se supone que nos conformemos de afuera hacia adentro, se supone que seamos transformados desde adentro hacia fuera. Ahora también hay otros, y otros movimientos que solamente han enfocado el alma, por ejemplo, el intelecto, la mente que es parte del alma, y entonces lo que quieren es una revolución intelectual. Es decir, si solamente cambiamos la educación, si cambiamos digamos, solamente lo que se le enseña a la gente y nos enfocamos solamente en ese aspecto del alma que es la mente, entonces lo que tendremos como resultado es un avivamiento intelectual porque nuestro problema principal es entonces lo que la gente entiende, conoce, su mente. Así que si enseñamos los suficiente acerca de las drogas por ejemplo, y enseñamos lo suficiente sobre la promiscuidad sexual, entonces pensamos mientras más sepa la gente, entonces más podrán controlarse así mismos.

Tenemos décadas que nos muestran que ese sistema no funciona, así como también tenemos siglos que nos muestran que el Evangelio llamado, Evangelio social, tampoco funciona. Ahora ha habido movimientos de cristianos que quieren ver avivamiento y entonces se enfocan digamos en lo espiritual solamente y la meta es ver que el espíritu experimente avivamiento. Amen por eso.

Pero verdaderamente la meta entonces se convierte en tener meras experiencias espirituales. Y yo una vez le pregunté a alguien, ¿qué quiere decir avivamiento para ti?, y esa persona me respondió ‘que haya más reuniones de iglesia, más tiempo en el altar’, o como una persona una vez me dijo ‘tiempo sobre las carpetas, sobre la alfombra’, más tiempo, según él, delante de Dios. Y claro, necesitamos más tiempo delante de Dios, pero esa no es la totalidad de un verdadero avivamiento. Los cristianos que se han enfocado meramente en lo espiritual para eso de tener una experiencia han descubierto que ese río que Dios comienza a hacer fluir si no toca el alma ni tampoco ha de tocar la cultura. Entonces se convierte en una especie de fenómeno de avivamiento superficial. Porque, ven ustedes, la meta de Dios, es que el avivamiento se de en las 3 dimensiones, espíritu, alma y cuerpo, y tiene que ser en su manera, su orden y necesitamos obtener una visión, un diseño para nuestra intercesión para que podamos empezar a orar por las 3, que surjan conforme al diseño y el orden de Dios. Tenemos que darnos cuenta que los avivamientos que se han dado en la historia de América manifiestan estas verdades que yo estoy refiriéndome.

Por ejemplo en el segundo gran avivamiento que comenzó en el año 1800 aquí en EEUU y que llegó a su clímax en el año 1806, hace doscientos años, comenzó con el fenómeno de avivamiento tocando el corazón de la gente. La cosmovisión, la visión del mundo, la perspectiva en la mente de los creyentes comenzó a cambiar, a desplazarse, y ellos comenzaron a creer que el propósito del avivamiento era avivar a la iglesia pero no tocar a la sociedad. Y se escribió de parte de los predicadores de avivamiento como Finney, por ejemplo, y también como con Moody después, se dice que ellos clamaban y suplicaban a la iglesia ‘no permitan, decían ellos, que el avivamiento se quede solamente en las paredes de la iglesia, vamos más allá de la iglesia, decían estos hombres, vamos al cuerpo, vamos al alma de la sociedad’, pero la iglesia en su totalidad no escuchó a estos grandes hombres porque lo que pasó que ese tipo de fenómeno superficial de avivamiento comenzó a ser tan nutrido en el seno de la iglesia que los monumentos al segundo gran avivamiento al cual me acabo de referir, lo único que quedó de eso fueron grandes reuniones de campamento y muchas casitas de verano que fueron construidas en diferentes partes rurales del país. La gente iba a esos lugares rurales para experimentar la presencia de Dios, el mismo Dios, el mismo río de avivamiento, pero la mente no fue tocada, y entonces lo que pasó que ese río de avivamiento comenzó simplemente a meterse hacia adentro, a fluir hacia adentro. Y había hasta brigadas en la guerra civil que eran llamados ‘niños de reuniones de avivamiento’ porque nacieron en esos lugares de donde iba la gente a vacacionar’. Estos eran los individuos que nacieron fuera del matrimonio, escuchen esto, durante ese tiempo de avivamiento. Mientras los padres iban a los servicios de estos campamentos y estaban bajo el poder de Dios, estaban allá por los bosques y los montes pasándolo bien y lo que pasó entonces fue que vendimos las próximas dos generaciones después de ese avivamiento a la esclavitud porque nuestro concepto de avivamiento era simplemente egoísta. Y eso no podemos darnos el lujo de volver a repetirlo.

La iglesia necesita una nueva visión para el avivamiento a fin de que en ese día, cuando llegue, el Congreso de los EEUU, por ejemplo, en los años 1850, se volteó a la iglesia y le habló a la iglesia y le dijo ‘ustedes no han confrontado el fenómeno de la esclavitud. Ustedes no están predicando contra la esclavitud. Ustedes como iglesia no han disciplinado a los dueños de esclavos. Ustedes no han llamado a ese fenómeno ‘pecado’, y porque la iglesia no estaba dispuesta a que ese avivamiento tocara a la cultura, la sociedad, ¿qué podía hacer el gobierno civil cuando falla la iglesia? Porque ellos reconocieron que esta nación se dividió dentro de la iglesia misma antes de dividirse en la sociedad también.

Lo que la iglesia hace es un modelo para la sociedad. Debemos arrepentirnos y decir ‘nunca más’, no en nuestro tiempo. Dejamos que el río se vaya a toda área de la vida, tenemos que permitir que entre a todas las áreas de la sociedad. Tu y yo tenemos que decir ‘Señor Dios, aviva mi espíritu, renueva mi alma y cambia mi cuerpo, cambia mi mentalidad, cómo yo vivo, y cómo yo trabajo y que tu palabra, Señor, guíe cada parte de cómo yo veo todas las áreas de la vida’. Comienza con arrepentimiento.

Aquí tenemos en el salmo 85 ‘Señor, fuiste propicio a tu tierra y volviste la cautividad de Israel, perdonaste la iniquidad de tu pueblo y todos los pecados de ellos cubriste, suprimiste todo tu enojo y te apartaste del ardor de tu ira. Restáuranos oh Dios, de nuestra salvación y has cesar tu ira sobre nosotros. ¿Estarás enojado contra nosotros para siempre? ¿Extenderás tu ira de generación en generación? ¿No volverás a darnos vida para que tu pueblo se regocije en ti? (Salmo 85)

Vemos aquí en esta parte que el avivamiento comienza con Dios, Dios moviéndose en nuestro corazón y espíritu, trayéndonos a un arrepentimiento, que nos arrepintamos de nuestros pecados, arrepintiéndonos de nuestra iniquidad la cual está en la cultura misma, como consecuencia de la falta de arrepentimiento de pecado. La iniquidad es la expresión colectiva de pecado no confesado, no arrepentido; el pecado que la iglesia rehúsa reconocer, se convierte entonces en la esclavitud de iniquidad de la sociedad allá afuera. Necesitamos entender, hermanos, que es importantísimo que nosotros nos arrepintamos porque Dios comienza en un avivamiento en el corazón de la gente. Lo que uno quiera cambiar en la cultura tiene que comenzar con un cambio personal, yo tengo que cambiar.

Cuando la iglesia de Jesucristo se unió porque la Corte Suprema de Massachussets dio su dictamen, su dictado con el matrimonio homosexual, hubo una gran preocupación en la iglesia que la Corte Suprema del estado de Massachussets no estaba ya siguiendo las reglas normales de la ley. Sus opiniones ya se estaban convirtiendo en leyes. La constitución de Massachussets declara claramente que toda decisión de la Corte Suprema es una opinión. Ninguna corte tiene el derecho de escribir ley o dictar ley, eso se les reserva a las legislaturas.

La palabra opinión es un término legal y quiere decir una opinión, un dictamen solamente en ese caso específico sobre la cual se refiere. Así que cuando los cristianos comenzaron a comprender, ¿qué está pasando?, se preguntaron, en la cultural, allá en la casa del estado, los jueces, dijimos, no están operando conforme a la ley. Y entonces nosotros nos metimos en la oración, y comenzamos a orar ‘Señor, Jesús, cambia a la Corte Suprema, cambia a los jueces, permite que empiecen a gobernar según la ley.’ ¿Y saben lo que Dios hace en ese caso? Comienza a poner presión sobre la iglesia porque la iglesia durante 100 años no le ha gustado la ley.

Nosotros pensamos que ya Dios nos libró de la ley, hemos dicho la ley es nuestro enemigo, la gracia es nuestro amigo. Pero la Biblia nos dice que fuimos librados de pecado, no de la ley. La ley es santa, la ley es justa, la ley es justa, la ley habla y declara la verdad. La ley lo que hace es exponer lo que hay en el corazón del creyente. La ley no te salva, pero lo que la ley hace es convencerte de que tu necesitas salvación. Y tenemos, necesitamos la ley para convencernos del pecado. ¿Por qué en nuestra cultura hay tanto jóvenes, y tantos adultos que no tienen temor de Dios, no hay temor a las consecuencias? Y la razón es que los cristianos en la iglesia ya no le temen a Dios ni a las consecuencias. Necesitamos avivamiento primero en nuestros corazones en vez de apuntar el dedo a la gente, reconocemos que la cultura tiene que ser cambiada pero solamente cambiará en la medida en que el cuerpo de Cristo sea transformado primeramente. Y por eso es que Dios dice que El cambiará el corazón de pueblo de Dios y dice aquí, que nos restaurará a nuestro destino original. Restáuranos, Señor.

Aquí dice en esta sección, ‘yo voy a retornar la cautividad de Israel, Jacob, y los llevaré de nuevo a su tierra’, porque Dios tiene un pacto y Dios tiene un propósito para cada pulgada de esta tierra. Necesitamos ser retornados a nuestros espíritus a este hecho central: Dios es soberano y es dueño de la tierra. El diablo no es el dueño de la tierra, el diablo no es el dueño de tu vecindario. El diablo no es el dueño de tu calle, ni tampoco es el dueño de la tierra. Dios es el dueño de la tierra y Dios es dueño de la plenitud de la tierra. Eso literalmente quiere decir todo lo que sale de la tierra, toda la tecnología. Dios es el dueño, El es el que lo causa, lo hace posible para avanzar su reino. La gente que inventa la tecnología, quizás no lo saben o lo reconocen, no saben quién es el dueño, el Señor, pero eso no cambia la realidad. Dios es todavía el soberano.

Tu y yo debemos alcanzar un destino porque fuimos salvados con un propósito, nacimos de nuevo para un tiempo como este. Tu no vives en tu vecindario por accidente, el apartamento en el cual tu vives, la casa donde estás, la calle donde estás, el nombre mismo de esa calle es por diseño, el diseño de Dios, por su propósito porque Dios es el dueño de todo.

Y entonces tu comienzas a reconocer, a darte cuenta y preguntas ¿Señor, por qué estoy aquí? Sácame de esa cautividad, le dices, en mi espíritu, para yo saber por qué estoy en este lugar, por qué me salvaste. Y entonces inmediatamente pensamos ‘bueno, soy salvo para simplemente irme para el cielo y gloria a Dios que, claro, vamos a ir al cielo, y la primera conciencia que hacemos es, bueno, me quiero ir de la tierra al cielo. Ese es nuestro destino final, pero no es el propósito primordial para el cual nacimos de nuevo. Si ese fue el propósito principal de Dios, desde que una persona pasa al frente para nacer de nuevo, inmediatamente lo que haría es que se esfumaría, serían llevados al cielo. ¿Dónde se fueron? Se salvaron y el propósito de Dios sería simplemente mandarlos al cielo. Así que en el momento en que se salvan, simplemente desaparecen. Pero no es así sabemos.

Cuando tu te salvaste era simplemente un comienzo. Ahora, tu recibes una visión de por qué fuiste salvo: y es para hacer una marca, tener un impacto aquí antes de que te vayas al cielo. Este lugar mismo donde esta iglesia está ubicada, se llama Roxbury, fue fundada en el año 1630. Fue fundada por cristianos que caminaron tres millas desde Boston donde estaban y llegaron a este cuello delgado de la tierra aquí en ese tiempo. Este lugar estratégico que hoy se llama Roxbury, uno no podía entrar a la ciudad de Boston a menos que no se pasara por este espacio que hoy se llama Roxbury. Era el cuello de la ciudad de Boston, que en 1630 en un sentido le permitía a Boston tornar su cabeza, voltearla, era un lugar tremendamente estratégico. Los cristianos se reunieron e hicieron un pacto de seguir de Dios en todos sus caminos y de llenar, cumplir con sus llamados, sus propósitos.

Y yo creo, hermanos, que ninguno de los dones y los llamados de Dios cambian a través de la historia porque El es el dueño de la tierra y lo que sucede providencialmente sobre la tierra, sucede para que los propósitos de Dios sean realizados en la tierra. Y cuando el enemigo ratifica, confirma un pacto, el pueblo de Dios lo puede anular, lo puede destruir y borrar. Yo ya he entendido que el pacto del diablo es una versión falsa de lo que Dios tiene como intención. El diablo no crea nada, el diablo no tiene poderes soberanos, él está atado. El es simplemente las herramientas que Dios usa.

Cuando yo estuve en Guatemala, en Nicaragua, estuvimos en lugares donde el enemigo había establecido un pacto. Cuando examinamos el pacto pudimos ver a duras penas en ese pacto falso la intención original de Dios. En el caso de ustedes como iglesia veamos lo que Roxbury se ha venido a convertir: el centro del crimen, el centro de la oscuridad, ese cuello demoníaco que en un sentido gobierna el intelecto de Boston, porque ustedes entienden, esta iglesia, no esta ahora que está aquí, pero la primera iglesia fundada en Roxbury fue una de 6 iglesias que fundó la universidad de Harvard, porque esa iglesia original reconoció que necesitaban levantar gente con una visión para el Reino de Dios. El preámbulo para la universidad de Harvard declaraba que todo conocimiento, toda la creación, todas las cosas debían descansar sobre la fundación de Cristo Jesús; la palabra de Dios porque ellos no sabían esto, ellos eran el cuello que estaba volteando la cabeza. La ciudad de Roxbury fue un fervor espiritual que le dio vida al intelecto simbólicamente en toda la ciudad de Boston.

¿Saben ustedes que la primera iglesia de Roxbury publicó el primer libro de himnos, el primer himnario, en el año 1640? Comenzó la primera escuela dentro de la iglesia para entrenar a jóvenes para que no se apartaran del Dios de su padres. Y también fue la primera iglesia que se hizo bilingüe, y eso claro, es una mera coincidencia. No, al contrario en esto vemos un propósito divino.

El pastor de esa iglesia primera, John Elliot, se convirtió en el primer misionero apóstol a los indios americanos. Aprendió a hablar el idioma indígena y tradujo toda la Biblia al idioma indígena ya para el año 1663 sin una computadora, imagínense. La primera Biblia que se publicó en esta colonia salió de la iglesia de Roxbury.

El destino de Dios no ha cambiado, hermanos, y ustedes no son claro, la única iglesia de Roxbury, pero Dios tiene un destino, tiene un propósito, porque saben ustedes, estos propósitos en nuestros espíritus. Usted no está aquí por accidente. Usted no viene a esta iglesia por accidente, usted está aquí por diseño, Dios tiene algo con ustedes, en usted, a través de usted.

Por lo tanto, sus programas educativos que ustedes tienen aquí para entrenar a jóvenes de clase trabajadora o clase baja, para darles un propósito, un destino, para dejarles saber que las mentiras que han escuchado desde nacimiento son mentiras y eso es todo. Esto más que simplemente una curita para un problema, ustedes están siguiendo los pasos del plan original de Dios, que es mucho mayor que ninguno de ustedes.

Ninguna iglesia puede hacerlo todo, pero yo creo, hermanos, que lo que Dios está haciendo aquí, es una vez más va a ser efectuado proféticamente, el cuello que le de dirección a la ciudad de Boston. Ustedes y yo necesitamos reconocer que al arrepentirse de nuestros pecados y por la iniquidad que son parte del descuido, del arrepentimiento, cuando no hay arrepentimiento se convierte en iniquidad, tenemos que arrepentirnos de ambas cosas entonces le pedimos a Dios: Señor, unifica estos tres aspectos; el espíritu, la mente y el alma, y podemos gritar aquí, podemos llenarnos de fervor espiritual, pero el espíritu debe tocar el alma, tocar la mente, tenemos que comenzar a pensar de una manera diferente. Nuestra voluntad que también es parte del alma, también necesita ser cambiada. El pecado ha encubierto la mente.

La Biblia nos dice en el versículo 7, aquí “Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia y danos tu salvación”. Escucharé lo que hablará Jehová, Dios, porque Jehová hablará paz a su pueblo y a sus santos; y a sus santos que no se vuelvan a la locura. Ciertamente cercana está la salvación a los que le temen. La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y la paz se besaron. Nosotros sabremos seguramente que ha llegado el avivamiento y de hecho yo creo que ha llegado ya el avivamiento, ha comenzado pero sabremos con seguridad por la marca de avivamiento, cuando veamos a la gente animada y apasionada con la idea de una forma nueva de pensar y tan apasionado por la forma de pensar, como por la forma de vivir.

Por ejemplo si yo les dijera a ustedes, vamos a tener un servicio de sanidad y vengan porque el poder de Dios va a moverse y que todos los que tengan una enfermedad van a ser sanados por el poder de Dios, y cualquiera que esté oprimido por el diablo, esos demonios van a huir en el nombre de Jesús. Yo estoy seguro que la gente vendría, tendrían hambre porque se trata de un avivamiento del espíritu.

Ahora, si yo dijera, por ejemplo, les convoco a todos para un seminario de 6 horas sobre cómo pensar bíblicamente; traigan sus libros de notas, uno bien grueso, traigan sus plumas, 3 plumas de diferentes colores, siéntense y vamos a descubrir juntos qué es lo que Dios está diciendo en su palabra acerca de todas las áreas de la vida. ¿Qué está diciendo Dios acerca del gobierno civil?, o ¿Qué dice de la economía? ¿Qué dice acerca de cómo entrenar a tus hijos? ¿Qué dice Dios acerca de la música? ¿Qué dice Dios de las artes, o de la literatura, y la ciencia o las matemáticas? Estoy seguro que tanta gente vendría como para lo primero. Amen.

No, decimos, eso es demasiado difícil. El espíritu, sí definitivamente; pero el alma, no.... no me hagas trabajar. Yo quiero que Dios lo haga todo. Oh, simplemente pastor, impóngame manos. Saque esa mente antigua e invéntale una mente nueva a mi cerebro. Pero Dios dice ‘Yo hago eso con tu corazón, pero no con tu mente’. Tu mente tiene que ser renovada, porque ves, esa misericordia que hay en tu espíritu: Gracias Señor por perdonarme. Gracias por salvarme. Eso es misericordia. Oh si, ahora tengo paz con Dios. Gracias por tu paz, Señor.

Pero Dios dice, que aquí en esta oración para el avivamiento que la misericordia y la verdad se van a encontrar, porque en el alma necesitamos allí en la mente, las emociones, la verdad de Dios, la verdad de su palabra. La palabra de Dios es verdad en toda área sobre la cual se dirige y habla a todas las áreas de la vida. Por lo tanto tenemos que decirle al Señor ‘Dios, yo quiero ser el lugar donde esos dos ríos, verdad y espíritu, se encuentren, el río del espíritu, de la misericordia, de la paz, pero también el río de la verdad, el río de la justicia en las cosas que nunca cambian, el punto de vista de Dios. Oh Señor, hazme celoso de tu verdad de la misma manera que soy celoso para experimentar tu gracia, tu mover espiritual.

No es que Dios se moleste por el hambre que tu tienes de su presencia, pero esa hambre, esa parte espíritu debe besar y encontrarse con su verdad. Eso fue lo que sucedió en la cruz del calvario cuando Jesús, Dios perfecto unió el abismo e hizo posible que esos dos ríos se encontraran, la justicia y la gracia. Por un lado la justicia de Dios que declaraba que nadie podía cumplir con la ley a menos que no lo hicieran perfectamente. Y si uno pecaba, inmediatamente tenía que morir. Pero la misericordia de Dios dictaba ‘no, que hubiera liberación, libertad para el pecador’, pero su ley no podía ser revocada, no podía ser eliminada. Entonces Jesús no vino para revocar la ley, entonces ¿qué podía Dios hacer?

Un hombre, completamente Dios, caminó sobre esta tierra perfectamente, sin pecar, por lo tanto cumplió con la demanda de Dios de justicia. Y ese mismo hombre dijo ‘Yo moriré como la paga del pecado en la cruz’, dijo. La justicia y la paz se besaron uno al otro y ahora para siempre esos dos ríos pueden encontrarse: la verdad y el perdón, la justicia y la misericordia.

Debemos orar, hermanos, oh Señor, haz que tu iglesia pueda ser el lugar donde se encuentren esos dos ríos. Que tengamos hambre de tu palabra, cualquier cosa que diga. Y entonces, Señor, cámbiame, témplame de manera que cuando yo camine con esa verdad, emane de mi esa misma misericordia que tu me diste una vez cuando yo era un rebelde.

¿Cuántos están de acuerdo que necesitamos esos dos ríos? ¡Aleluya! No podemos quedarnos simplemente con el que queremos y simplemente comenzar a darle bibliazos a la gente en la cabeza, o ¿qué es lo que te pasa? ¡Rebelde! Esto es lo que dice la Biblia. Mira la forma terrible en que estás viviendo, ni siquiera te acercas a lo que dice aquí. Eso es verdad, pero tampoco tu fuiste un seguidor de esa palabra.

Necesitamos los dos ríos, hermanos. No podemos ser tampoco el individuo que simplemente le dice a la gente ‘oh, te amo. No me importa lo que hagas’. Eso sabemos definitivamente que no funciona con los niños. Oh, hijo, te amo. Yo se lo que tu acabas de hacer, arruinaste tu cuarto, le diste a tu hermana, golpeaste a tu hermana con el juguete en la cabeza, pero te amamos, hijo, y porque te amamos, no habrá consecuencias de tu mal comportamiento. Porque, hijo, toleramos todas las cosas. Está bien, porque somos gente sensitiva y no queremos hacerte daño en tu mente o cómo tu te ves a ti mismo en tu autoestima. Así que, está bien, hijo, no te preocupes. Claro que no.

Necesitamos los dos ríos en el hogar, necesitamos los dos ríos en el hogar. Hijo, no te atrevas a hacer eso jamás. Pero hijo, aún si lo haces mi amor no cambiará. Y porque mi amor no cambiará, hay consecuencias a tu mal comportamiento, con una sonrisa se lo decimos. Dios te bendiga, pero métete a tu cuarto ahora mismo, para que cuando yo me calme yo voy a bregar contigo bíblicamente. Amen.

Cuando esos dos ríos se dan cita, se encuentran hay una explosión en la tierra, en la cultura, en la atmósfera. Algo se produce cuando esas partes de Dios que conviven mutuamente: ley, gracia. La gracia es la habilidad de Dios que se nos asigna a nosotros para que podamos mantener y guardar la ley, necesitamos ambas cosas. Cuando esas dos cosas se unen entonces podemos ver lo que sucede.

Ven hermanos, en este capítulo la Biblia nos dice que la meta de Dios es que su gloria llene toda la tierra. La palabra gloria quiere decir esperar. La gloria de Dios es pesada y su significado actual es simplemente lo siguiente: si la gloria de Dios llega a tu vida, las ideas de Dios van a tener mucho más peso que cualquier otra cosa. Ninguna otra idea, tiene el peso de las ideas de Dios, las ideas de Dios simplemente soplan sobre la cáscara del trigo.

Necesitamos la gloria de Dios que entre a la iglesia y esa gloria divina no es solamente su presencia que nos atrae, pero cuando llegamos aquí son las ideas de Dios que deben ser pesadas que cualquier otra idea. Así que cuando sople el viento y venga un remover, solamente permanezcan las ideas de Dios. Amen.

Miremos por último los tres versículo finales de este texto. Esto es lo que va a suceder ‘la verdad brotará de la tierra y la justicia mirará desde los cielos. Jehová dará también el bien y nuestra tierra dará su fruto. La justicia irá delante de El y sus pasos nos pondrá por camino.

Ven, hermanos, Dios nos está diciendo, cuando intercedamos por avivamiento le estaremos pidiendo a Dios, no le estaremos dando una orden a Dios, pero le estamos diciendo al Señor ‘revive nuestro espíritu, haznos sensitivo al arrepentimiento’. No comencemos a apuntar a la gente: oh, la cultura está deshecha, es un lío por esa gente mala o aquellos allá, o la Corte Suprema o la Legislatura. No, Dios, el problema soy yo, es mi corazón que necesita cambiar primero. Señor, antes que cambie la cultura, cámbiame a mi primero. Haz un trabajo más hondo en mi vida, y entonces comenzamos a interceder. Señor, Dios, haz mi vida el lugar, la fortaleza, el fuerte, o mejor dicho el lugar de encuentro de dos ríos. Construye un molino donde pueda ser tu palabra molida finamente y cernida, de manera que yo mengüe para que tu Señor, crezcas. La meta final de todo esto, el resultado de ese proceso, el efecto será en la cultura allá afuera.

El Reino de Dios no entra a través de la política, si fuera así entonces el reino entraría desde afuera hacia adentro. Pero cuando entra el Reino de Dios la política cambia como efecto, como resultado de la entrada del Reino de Dios. Nosotros no nos involucramos en la comunidad para que entonces entre el reino, sino que nos involucramos en la comunidad como resultado de la entrada y la apertura del Reino de Dios, porque Dios es el victorioso y El es el que reina sobre todo.

La Escritura dice que entonces la justicia mirará desde el cielo. Justicia quiere decir todo lo que es correcto. Todo lo que está en el cielo es justo. No hay nada injusto en el cielo. Y aquí está la meta: Dios dice ‘la meta de todo avivamiento es que el cielo penetre y caiga sobre la tierra’. Antes de nosotros ir al cielo que el Reino de Dios, más grande que cualquier iglesia, brote de la tierra. Oh, que el Reino de Dios con todos sus aspectos brote de esta tierra, y de esta tierra también en Roxbury, porque ha brotado porque nosotros hemos estado intercediendo, estamos poniendo el hombro, soportando la forma en que Dios ..... y tu harás que se efectúe como a ti te da la gana. Si tu quieres que venga el reino comenzará primero en tu corazón. Es Dios moviéndose dentro de nosotros.

Cierro con esto. La iglesia en la cual estoy de hecho está relacionada espiritualmente con esta iglesia. John Elliot plantó 15 aldeas de oración indígenas aquí en Massachussets, y tantos miles llegaron a conocer al Señor que se encontró necesitando ayuda. Así que él entrenó a dos discípulos y sus nombres eran Thomas Tupper y Richard Borne, y estos dos hombres trabajaron con John Elliot, aprendieron el idioma indígena y fueron enviados a Cape Cod, donde estamos nosotros, y comenzaron allí a predicar y llegaron a una tribu indígena que estaba cometiendo sacrificios humanos. Una persona blanca estaba siendo en ese momento, estaba siendo atada a un palo y lista para ser sacrificada. Richard Borne, este discípulo de John Elliot, llegó y se encontró con este escenario y se detuvo y les dijo a esos indios ‘Deténganse, en el nombre de Jesús’. Ellos lo miraron y dijeron ‘lárgate de aquí’. Y él dijo ‘en el nombre de Jesús, detengan ese acto’. Y ellos continuaron. Entonces él miró hacia arriba, en un cielo completamente despejado, y dijo ‘Señor, Dios, rey de cielo y de tierra, clamo a ti este día. Intervén en esta ocasión. Detén este acto.’, esto lo dijo con un cielo completamente despejado y de momento salió un rayo del cielo, golpeó la roca, la partió en varios pedazos. Toda la tribu se salvó ese día y después que se salvaron tuvieron a su propio pastor, un pastor indígena, discipulado por ese hombre Richard Borne, y ese pastor indígena pasó la herencia de una persona a otra durante 150 años, los indios estuvieron en avivamiento. Y en el 1880 llegaron a la pequeña aldea de Cedarville, donde estamos nosotros, y se encontraron allí unos pescadores que se habían apartado de Dios y les predicaron el Evangelio a esos blancos apartados y allí surgió un avivamiento en el 1880 que duró durante 25 años y el resultado de ese avivamiento fue el nacimiento de la iglesia que yo pastoreo actualmente. ¡Aleluya!

Así que como pueden ver, ahora actualmente, todos estos siglos después aquí estamos nosotros relacionándonos. ¿Y saben por qué? Porque su reino está viniendo progresivamente y vamos a ver más de nosotros, unos a otros, no solamente nuestras dos iglesias, sino todas las iglesias porque Dios está haciendo bajar su reino.

Por lo tanto, Señor Jesús, vénganos tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. ¡Aleluya! Gloria a Dios. Amen.

Go to English Version

Sermón de Paul Jehle (con traducción por Dr. Roberto Miranda) grabado 26 de febrero 2006 por la tarde en Congregación León de Judá Oir | Ver (100K) | Ver (400K)

Oir y ver más presentaciones grabados 26 de febrero 2006

Archivo de Sermones

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Allowed HTML tags: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Más información sobre opciones de formato