Sermón 1 de enero 2006 : Joel 2:18

A propósito de Sermones
  • Presenter: Dr. Roberto Miranda
  • Fecha: January 1, 2006
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

Joel, Capítulo 2, comenzando con el versículo 18. He querido usar estos tiempos para poner allí una sensibilidad nueva en su espíritu, no nueva pero de sí reforzar un par de elementos claves que deben fundamentar nuestra búsqueda del Señor en este año 2006 y siempre también, pero yo siento que por ahí es donde el Señor nos quiere. El comienzo de año, uno es bueno comenzarlo con una palabra de ánimo, prepararnos para el resto del año.

Joel 2:18 dice: “y Jehová solícito por tu tierra perdonará a su pueblo, responderá Jehová y dirá a su pueblo: he aquí Yo os envío pan, mosto (quiere decir vino), y aceite y seréis saciados de ellos y nunca más os pondré en oprobio entre las naciones.”

El le está hablando a Israel, a su pueblo, pero también por extensión nos habla a nosotros, evidentemente porque sabemos que todo lo que está escrito en la Escrituras tiene su aplicación también para el pueblo de Dios a través de los siglos. Y son simplemente principios que Dios dejó establecidos en la Escritura para que nosotros los extraigamos, los apliquemos a nuestra propia vida y a nuestro propio tiempo. Así que es en esa manera en que leemos este pasaje.

“.... y seréis saciados de ellos y nunca más os pondré en oprobio entre las naciones y haré alejar de vosotros al del norte y lo echaré en tierra seca y desierta. Su faz será hacia el mar oriental y su fin al mar occidental. Y exhalará su hedor y subirá su pudrición porque hizo grandes cosas. Tierra, no temas. Alégrate y gózate porque Jehová hará grandes cosas”.

Bendiga el Señor su palabra. Lo voy a dejar ahí, tendremos ocasión para quizás exponer algunas ideas más que están en el resto de ese pasaje. Hermanos el Señor pone en mi corazón re-enfatizarle algo que ya usted quizás sabe y está convencido de hecho, y es que cuando Dios nos llama a sus caminos, Dios nos llama para bendecirnos. Dios nos llama para prosperarnos. Dios nos llama para fundamentarnos en un fundamento sólido. Dios no nos llama a sufrir, Dios no nos llama a simplemente apretar los dientes y vivir la vida ahí aguantando, hasta que Cristo venga y nos saque de este triste mundo. Cristo ha venido para que tengamos vida y para que la tengamos en abundancia. Amen.

Y eso a veces se nos pierde de vista en las luchas y en los afanes de la vida y en los zigzagueos, y los momentos de crisis en la vida, se nos olvida ese hecho. Este pasaje me gusta, y todo el libro de Joel, en realidad, y si usted mira casi todos los profetas, son muy pocos, aún Jeremías, que se habla llamado como el profeta llorón, un profeta de mucha tragedia, pero aún allí usted encuentra pasajes donde Dios invita a su pueblo a mirar hacia el futuro positivamente, con esperanza, de que El tiene buenas cosas, buenos propósitos para ellos.

En este año 2006 yo te invito a renovar tu conciencia de que hay buenas cosas delante de ti. Y aquí en Joel vemos claramente ese llamado al pueblo de Dios a gozarse, a regocijarse, a celebrar. Dice: “tierra, no temas. Alégrate y gózate”, versículo 21 “.... porque Jehová hará grandes cosas. Animales del campo, no temáis, porque los pastos del desierto reverdecerán, porque los árboles llevarán su fruto.”

El cristiano tiene que vivir, hermanos, de una expectativa, una expectativa activa, valga la redundancia. Hay que tener una expectativa activa de que Dios quiere bendecirnos, de que Dios nos ha llamado a su reino para prosperarnos y para sujetar las fuerzas destructivas en nuestra vida a nuestros mejores intereses. Dios quiere bendecir a su pueblo. Y les habla alguien que ha caminado décadas, no les voy a decir cuántas, pero ya muchos de ustedes las saben, desde que conocimos al Señor, desde que mi mamá, que tiene 92 años, conoció al Señor, hace unos 45, 47 años en la República Dominicana. Yo siempre digo que yo puedo fechar nuestra vida como familia en el antes y el después de Cristo. Como dice por ahí la historia, antes de Cristo, después de Cristo.

Ciertamente cuando Cristo entra a la vida, hermanos, debe haber cambios radicales en la vida del hombre o la mujer. Y uno debe poder ver como una pared clara que marca una frontera entre cómo usted vivía antes de conocer a Jesús y después que usted conoce al Señor Jesucristo. Y ese cambio debe extenderse a todas las dimensiones de la vida, debe extenderse a la dimensión de las emociones, porque Cristo, cuando entra al corazón, hermanos, Cristo quiere que nosotros seamos sanados de nuestras heridas emocionales, de los traumas del pasado, de los recuerdos que nos atormentan, de las experiencias que nos victimizaron y que han creado en nosotros un pozo de tristeza.

¿Cuántos cristianos y cuánta gente allá afuera viven la vida todavía chapaleando el mismo lodazal del pasado? Y hay mucha gente en los caminos de Dios que no han experimentado el poder transformador del Evangelio, no han experimentado esa sanidad emocional que Cristo quiere hacer en nuestras vidas.

Hermanos, yo no te estoy diciendo que, como el avestruz, hundas tu cabeza en la arena y que pretendas que no hay heridas en tu vida, porque eso no es recibir sanidad emocional. Pero yo sí creo, hermanos, que cuando Cristo está en nuestra vida, El quiere sanarnos emocionalmente de manera que nosotros podamos encarar y mirar las heridas emocionales, los espectros, los fantasmas que están en nuestra vida haciéndonos daño, y que nosotros invoquemos el poder de Cristo que transforma esas heridas y nos sana y nos ayuda a procesarlas y a trabajarlas y a entrar en una vida de sanidad emocional, de salud emocional. Porque Cristo quiere que haya sanidad a nivel de las emociones.

Pero Cristo también quiere que haya sanidad a un nivel del carácter y que haya liberación a nivel del carácter. Yo creo que muchos cristianos se desangran en el área del carácter. El Señor quiere bendecirte también, hombre o mujer cristiana, en el área de tu carácter. Y eso quiere decir que tu y yo tenemos que encarar, cuáles son las áreas de mi vida donde yo tengo que pedirle al Señor que trabaje y cuáles son las áreas donde yo no estoy ejemplificando el carácter de Cristo. Y que tu creas que Cristo se compromete contigo para trabajar día a día para ir sujetando esa área de tu tierra y convertirte en un hombre, una mujer, ejemplar, un hombre, una mujer de excelencia, un hombre, una mujer admirable, un hombre, una mujer que otros cuando te miren digan: ‘yo me siento un poquito más preparado para creer en el Evangelio porque esa persona ejemplifica lo que dice la palabra’.

En Cristo hay poder, hermanos, el creyente no tiene que vivir una vida dando tumbones, cometiendo errores, pisándole los cayos a la gente, siendo mal ejemplo en su trabajo, destruyendo su matrimonio, de fracaso en fracaso, por falta de carácter, porque Dios está comprometido con nosotros para ayudarnos a vencer esas áreas en el nombre de Jesús, hermanos.

Yo les animo en el nombre del Señor, en este año 2006 a enfocar esa dimensión de tu vida y pedirle al Señor con integridad: ‘Padre, yo reconozco que hay áreas en mi carácter que no te agradan, no me convienen y yo las quiero someter a Ti, y yo creo que en Ti hay suficiente unción para hacer de mi un hombre, una mujer, diferente, que sea de bendición en mi matrimonio, que sea de bendición en mi familia, que sea de bendición en mi trabajo, que sea de bendición en mi iglesia, en mi comunidad’, porque en Cristo hay poder, hermanos, para eso.

Aquí dice que “.... y Jehová solícito por su tierra”, solícito, a mi me impresionó esa palabra. “...Y Jehová solícito por su tierra perdonará a su pueblo, responderá y enviará pan, mosto y aceite, etc. etc.”

Hermanos, Dios es un Dios solícito. ¿Saben lo que quiere decir la palabra solícito? Quiere decir preocupado por, involucrado en, atento a, detallista en, podríamos decir como afanoso, usando esa palabra en un sentido suelto, afanoso por bendecir a su pueblo. Solícito es como cuando ese mesero en un restaurante, 4 estrellas, está mirando a la distancia y desde que se acabó la última gota de agua en el vaso, ahí corre para echarte un poquito más, para que tu no sufras carencia. Así es Jehová para sus hijos. Solícito.

Y Dios está continuamente preguntándonos: ¿Hijo, cómo puedo yo ayudarte a vivir una vida fructífera? ¿Cómo puedo Yo servirte?, inclusive. Dios es un Dios servicial. El desea bendecirte en tu vida, en tus áreas de necesidad, pero se necesita que tu las reconozcas, las nombres y le sometas una orden de, digamos en el sentido, como usted ordena algo en una tienda, al espíritu santo para que comience a trabajar en esa área de necesidad y de carencia en tu vida. y Jehová solícito por su pueblo responderá a sus hijos.

Así que mi hermano, mi hermana, tu no tienes que vivir la vida cojeando y cometiendo un error tras otro error, tras otro error. Lo que tu necesitas es reconocer esa área de necesidad y creer en un Dios que está deseoso de bendecirte en esa área, de tratarte en esa área y de sanarte y fortalecerte y vendarte y hacer de ti un hombre, una mujer funcional, un hombre, una mujer admirable, porque Dios quiere hombres y mujeres admirables. Dios quiere bendecirte a nivel de tu carácter.

Yo creo que también Dios quiere bendecirte al nivel de tu salud, porque yo creo en un Dios sanador. Yo creo en un Dios que fortalece a sus hijos porque eso es parte de la vida abundante que Cristo ha venido a darnos también. Porque si tu estás enfermo y eso te está robando el gozo y la paz, yo creo, hermano, que Dios quiere sanar a su pueblo. Y yo creo en un Dios sanador. Es más, yo creo en un Dios, no solamente que me sana, sino que previene la enfermedad y que hace que yo viva en salud para que no tenga ni siquiera que pedirle que me sane, porque El me mantiene en salud y en vitalidad.

Oh, hermanos, yo creo en la sanidad. Y yo te animo a llenarte de esa expectativa activa. Si hay áreas en tu vida de enfermedad, mira, da la batalla, traba lucha con ese adversario y ayuna y ora y clama al Señor, y pídele a Dios cada día sanidad, y declara sobre tu cuerpo sanidad. Hay algo de la sanidad preventiva que a mi me gusta. Yo te sugiero lo siguiente, que de vez en cuando en tu vida de oración, tu te sientes en algún lugar cómodo y visualices los diferentes sistemas de tu cuerpo, las diferentes partes de tu cuerpo, y los menciones cada uno de ellos. Quizás vas a tener que comprarte un libro de anatomía, no se, y que comiences a enviar bendición a los diferentes sistemas de tu cuerpo.

Yo comienzo desde mi cerebro y le pido al Señor que bendiga mi cerebro, simplemente esa maza ahí de tejido que está en mi cráneo, y que bendiga los nutrientes, que bendiga las conexiones electrónicas de mi cerebro, que bendiga a los químicos de mi cerebro, y comienza bajando por la espina dorsal y sigue por tus extremidades y bendice tu sistema circulatorio, tu corazón y tus venas, haz guerra contra el colesterol en el nombre de Jesús y envía fuego de Dios para que derrita esa grasa. Y luego continua pidiéndole al Señor que bendiga tu hígado, y que bendiga tu vesícula, y que bendiga las diferentes partes, tus riñones y tu sistema digestivo. Hermanos, y aún vea los órganos menos nobles, los intestinos y también bendícelos en el nombre del Señor, y tu sistema reproductivo y tu esqueleto, y tus músculos y tu piel, y todas las demás partes de tu ser, envía bendición. Padre, yo bendigo mi corazón, bendigo mis venas en el nombre..... declaro venas saludables, declaro sistema circulatorio saludable, declaro que mi cuerpo está lleno de tu vitalidad y tu palabra dice que aún en la vejez fructificaré y que estaré vigoroso y verde para declarar que mi Dios es recto y que en El no hay injusticia. Y tu comienzas a enviar bendición a esas áreas de tu vida. Y visualiza al Señor sanando esas áreas, penetrando en esos lugares.

Hermanos, yo creo que eso tiene un poder para mantenernos sanos y fuertes y vigorosos. Y también yo te aconsejo que no le hagas el trabajo más difícil al espíritu santo, llenándote de cosas que te hacen daño. Porque de qué te sirve a ti que Dios te limpie las venas y después tu te las llenas otra vez de porquería. Vas a tener que seguir orando, porque entonces hay que tener un balance en la vida, ¿ve? Ahí es donde viene, hermanos, el poder de Dios que te da la disciplina para tu vivir una vida ordenada también.

Porque yo creo que el poder no es solamente una varita mágica que te toca en la cabeza y te salen estrellitas. Yo creo que el poder de Dios me da fuerzas para ser una persona disciplinada, también. Para vivir una vida ordenada y en eso hay una belleza también que si Dios nos tornara, simplemente en parásito, que El nos moviera como El quiere, como marionetas, no desarrollaríamos carácter. Y por eso es que también es bueno, hermanos, yo les animo, mira, el espíritu santo también quiere trabajar en tu vida para que tu tengas fuerzas para hacer ejercicios. Di amen en el nombre de Jesús.

Y que tu le quites el polvo a ese treadmill que tienes en la casa y que cojas los abrigos que están colgando ahí, que ya lo están usando como un perchero más bien, y que tu te pongas en el nombre de Jesús y que cuando te subas allí y comiences a caminar digas: ‘todo lo puedo en Cristo que me fortalece’. Amen.

Filipenses 4:13. Porque Dios te da fuerza, hermanos, también y disciplina. Crea disciplina. Cree que Dios quiere bendecirte también en la disciplina, en el carácter, en la comida, oh, diga amen. Ahí si es difícil en estos días navideños. Pero yo creo, hermanos, en un Dios que me da disciplina también para yo gobernar lo que yo como y para comer en cantidades, digamos cristianas.

Dios se glorifica en eso, hermanos, ¿saben? Oh, Dios mira desde su trono y dice: ‘mira mi hija, qué disciplinada es. Está aprendiendo de mi palabra. Está aprendiendo a vivir según los principios de mi palabra.’ Porque Dios quiere que usemos sus principios. Dios quiere que usemos los conceptos de la Biblia para traer orden a nuestra vida. no es solamente la mentalidad mágica esa, bueno Dios va a mandar a Yiye Ávila para que ponga su mano sobre mi y yo pierda 50 libras inmediatamente y tenga que agarrarme la falda e irme a mi asiento. Eso puede suceder y ha sucedido, pero ¿saben qué? Dios tiene otras maneras que quiere trabajar en tu vida. Dios quiere trabajar a través de la disciplina, creando carácter, creando autocontrol.

Dice la Biblia que Dios nos ha dado un espíritu de timidez y no de poder, de amor y de dominio propio para hacer una buena dieta, para hacer ejercicio, para descansar adecuadamente, para sujetar los diferentes aspectos de nuestra vida. ¿Cuántos de nosotros vivimos ojerosos y destruidos y estériles emocionalmente porque estamos a merced de las circunstancias? Nuestra vida nos gobierna en vez de nosotros gobernar nuestra vida. Y nosotros tenemos que decir, no Dios me ha dado autoridad y el espíritu santo está conmigo y yo voy a sujetar todas las áreas de mi vida a la disciplina de Dios. Yo voy a tomar mi vida de trabajo, mi vida de descanso, mis responsabilidades como madre, como ama de casa, como siervo del Señor, y yo voy a tomar todas esas cosas y yo las voy a ordenar con el poder y la autoridad y la sabiduría que Dios me da, de manera que yo pueda vivir una vida balanceada, fructífera, gozosa y llena del gozo del Señor.

Porque Dios quiere bendecirnos en esa área. ¿Sabe el pie del cual cojea el mundo pentecostal carismático con el cual nosotros nos identificamos? Es muchas veces eso, que solamente pensamos en el poder de Dios en el área mágica, en el área rápida, no de las cosas a vapor, pero se nos olvida del poder de Dios es para darnos energía para vivir la vida ordenadamente y desarrollar carácter, desarrollar sabiduría.

Muchas veces Dios no te va a dar esa solución rápida porque El quiere primero que tu desarrolles orden en tu vida. Porque Dios no quiere ser tu barrendero, que cada vez que tu haces un lío, un reguero, venga El a barrerlo. ‘No, no, Yo quiero enseñarte orden y te voy a sanar esta vez, pero de aquí en adelante que tu ordenes tu vida’.

Hermanos, en el nombre de Jesús yo declaro un espíritu de disciplina en el pueblo de Dios. Por qué no se ponen de pie un momentito en esta...... es una palabra profética para tu vida en esta tarde. Yo quiero impregnar tu sensibilidad en esta tarde con un espíritu de disciplina y de orden. Amen. Recíbelo en el nombre del Señor. Carácter.

Di conmigo, yo recibo el espíritu de la disciplina, del dominio propio, Dios me ha dado poder para sujetar todas las áreas de mi vida para conquistar gigantes y para destruir los enemigos que me impiden vivir en una vida abundante en Cristo Jesús. Me comprometo a vivir en los principios de la palabra de Dios y glorificarlo a El con una vida de excelencia, en el nombre de Jesús. Denle un gran aplauso al Señor. Amen.

Dios quiere, tome asiento, Dios quiere hacer de nosotros, por lo menos yo les puedo hablar como su pastor a ustedes, Dios quiere hacer de nosotros una comunidad ejemplar. Digan conmigo ‘ejemplar’, es decir que nosotros seamos, hermanos, una familia que con el paso de los años, cada día mostremos más y más de la excelencia del Reino de Dios. O que la gente mire nuestra vida familiar, mire el orden de nuestros hogares, mire a nuestros hijos crecer como plantas, como palmeras rectas junto a aguas corrientes. Que vea nuestras finanzas bendecidas, que nuestras casas quizás no sean mansiones, pero que sean donde la gente entre y sienta el orden de Dios.

Un pueblo que tenga orden y disciplina, cuyas relaciones, unos entre otros sean relaciones de transparencia, de honestidad, de buena comunicación, de resolución de conflictos, de perdonarnos unos a otros, de tolerarnos unos a otros, de darnos espacio unos a otros para crecer, de cometer errores y que haya paciencia para perdonarlos. Y si usted erró contra alguien que usted vaya y pida perdón también.

Y en esas cosas, hermanos, que el espíritu santo quiere hacer en nuestras vidas y que Dios está comprometido, Dios está solícito, solo El quiere que le digamos: ‘Padre, yo quiero que Tu bendigas mi vida en esa área’. Dios quiere bendecirnos, hermanos. Dios solícito por su tierra responderá y bendecirá a su pueblo.

Yo creo que también Dios quiere bendecirnos en este año y a través de toda nuestra vida en el área de las finanzas también. Ahí si que les gusta ¿verdad?, en el área de las finanzas, pero eso también tiene su colita, no se crea. Hermanos, Dios quiere prosperarnos.

Yo les digo hablando acerca de los cambios, cuando el Evangelio entró a mi familia se fue por la puerta de atrás huyendo la miseria y la pobreza, hermanos. Y nuestra vida comenzó a cambiar y Dios enseguida, yo creo que en su trono, dio una orden de que la familia Miranda Felix fuera bendecida y prosperada. Y nosotros hemos visto en nuestra vida como familia la bendición de Dios, financiera, material, hermanos. Lo hemos visto en nuestra familia extendida, también. Porque eso es algo.... yo te digo, mira, créelo en el nombre de Jesús.

Dios te ha llamado. Dios no quiere que tu vivas en miseria. Bueno, quizás por un tiempo, como con los hebreos cuando estuvieron en el desierto, Dios los pasó por un tiempo de carencia pero ¿saben qué? Dice allí, que aún allí Dios los bendijo. Cuando El los iba a entrar a la Tierra Prometida les dijo ‘miren, recuerden que su calzado nunca se envejeció’. Óigame 40 años, ni Tom Macan, ni Rombo ni ningún otro producto puede decir que en 40 años su producto no se envejece. ¿saben qué? Las sandalias, dice la Biblia, de los hebreos nunca se envejecieron en 40 años en el desierto. Su pie no se hinchó caminando en el calor del desierto, su ropa nunca se deshizo sobre ellos, nunca se envejeció. Maravillosamente Dios se la mantuvo su ropa. ¡Guau! Me gustaría ver eso en video cuando llegue al cielo algún día.

Dios les proveyó calefacción divina, todas las noches con una columna de fuego que los guiaba y los alumbraba su campamento todas las noches. Y durante el día les proveyó dirección con una columna de humo que le guiaba por donde tenían que ir. Gloria al Señor. Ni los aparatos de GPS hoy en día te dan ese tipo de servicio. Y Dios, dice la palabra que, les proveyó maná, comida de príncipes, directamente del cielo. Oh quizás no tenía el ajo y la cebollita que a ellos les gustaba en Egipto, pero era comida nutritiva. Yo imagino que esa comida, si la analizáramos hoy en día, descubriríamos que tenía los nutrientes que el cuerpo necesita para estar saludable, porque venía de Dios. Dios era el cocinero de esa comida. Les proveyó maná todos los días, no les faltó nunca. Maná, aunque no era la comida abundante que ellos querían, y sabrosa, pero era lo que necesitaban, para ese pueblo carnal que eran, que le encantaba la..... eran carnívoros y carnales, las dos cosas a la vez. Y Dios dijo ‘no más carne para ustedes por un buen tiempo para que aprendan a ser espirituales. Les voy a dar maná’, porque a veces de nuevo Dios quiere crear carácter, ¿usted entiende?.

Yo creo que Dios a veces puede ponernos a pasar por un tiempo de carencia porque ese tiempo de carencia va a formar carácter en nosotros. ¡Qué bien me salió eso! Carencia muchas veces lleva a carácter y por eso Dios a veces permite que su pueblo pase por un tiempo de carencia. Pero ¿saben qué? Cuando usted ha aprendido carácter, Dios entonces envía prosperidad y bendición a su vida, porque ya la lección perdió ya su utilidad y ahora usted puede moverse en la prosperidad de Dios.

Yo creo que el estado natural, normativo del pueblo de Dios es la prosperidad, es la abundancia. Es el tener lo suficiente para las necesidades de cada día, y hasta un poquito más también. Y Dios quiere bendecirte en esa manera.

Hermanos, pero de nuevo, tu tienes que tener esa expectativa de que Dios te quiere bendecir en las finanzas. Tienes que pedirle al Señor, específicamente y hermanos, ahí es donde viene la cola que yo les decía. Cada bendición tiene su condición también y es en el área de uno ser contundente y fiel con el Señor en el diezmo por ejemplo y en los bienes de uno. No seas tacaño con el Señor. ¿saben qué? Yo les decía anoche a la gente que uno tiene que practicar el gozo, aún cuando uno siente el gozo, uno tiene que declarar el gozo por fe. Uno tiene que hablar gozo aunque estés ahí triste y deprimido. ¿Cómo estás? En el nombre del Señor yo estoy bien, como dice mi mamá. Yo estoy bien. Y yo creo que el Señor es mi ayudador y mi fortalecedor.

De nuevo, no quiere decir que tu ignores lo que te está pasando pero yo he aprendido, hermanos, que hay acciones proféticas que imantan y atraen la bendición de Dios. Si tu estás deprimido, búscate la mejor corbata que hay en tu closet y póntela aunque sea para tu mirarte en el espejo, porque hay bendición en eso. ¿Qué pasa cuando estamos deprimidos? La gente nos encuentra todos ojerosos y desgreñados y descuidados, porque estamos deprimidos, no queremos bañarnos, no queremos comer, no queremos vestirnos. Mira, cuando te sientas deprimido y si no puedes cambiar lo que está por dentro, cambia lo que está por fuera por lo menos, y eso va a cambiar lo que está por dentro, y va a venir la bendición de esa manera.

Y asimismo pasa también en el área de las finanzas. Yo creo que la manera de atraer la bendición de Dios es haciendo cosas, declarando la bendición que va a venir a tu vida, pero también haciendo actos de fe, dándole al Señor. Yo siempre he dicho, cuando nosotros comenzamos a diezmar era la época menos apropiada para nosotros. Yo estaba estudiando, Meche también, yo iba a salir de mi trabajo, nos íbamos casar, una cantidad de cosas. Pero yo dije ‘Señor, si ese es el tiempo en que esta doctrina ha venido a mi mente con tal fortaleza, Tu eres fiel’. Yo les puedo decir cómo Dios hizo llover bendiciones sobre nuestra vida y no ha faltado en ningún momento.

Hay que creerle a Dios y hay que ser fiel al Señor. Hace poco compartía con nuestras hijas y con Meche una bendición que Dios trajo a nuestra vida financieramente. Yo le había pedido al Señor algo que ni siquiera tengo que entrar en detalles porque es algo personal, hace unas semanas atrás, y le pedí ‘Padre, que cuando venga ese bendición’, y parecía algo imposible, déjenme decirles, ‘recuérdame que yo te la pedí’. La puse allí, la dejé allí y hace poco, hermanos, vino exactamente como yo se lo había pedido, en la manera más maravillosa que usted se puede imaginar y más fácil.

Yo me imaginaba a Dios riéndose a carcajadas, mirándome a mi, diciéndole ‘Gracias, Señor’, tan difícil que parecía y tan sencillo que se hizo. Estaba allí al lado mío, hermanos. Así es la bendición de Dios y yo les decía a mis hijas ‘yo quiero que ustedes recuerden eso toda...’

Yo he visto, hermanos, la bendiciones de Dios a través de todos los años que yo he caminado con El, materialmente. Por eso a veces doy saltos mortales en el vacío, en el ministerio y en otras cosas porque yo creo en un Dios que me ha dicho nunca vas a ser avergonzado, siempre y cuando confíes en mi y me seas fiel.

Sele fiel al Señor. Sele al Señor. Dios te llama para hacer bendecido financieramente. Pon orden en tu vida. no estés gastando tu dinero en cosas tontas y en excesos. La persona más tacaña que usted va a conocer con su dinero, soy yo, porque a mi no me gusta darle mi dinero a la gente, hacerlos ricos innecesariamente. Si soy generoso en darle al que necesita y otras cosas, pero cuando viene a yo hacer rico a otro innecesariamente, mi dinero yo prefiero dárselo al Señor, dárselo a mi familia. En vez de estar gastando dinero muchas veces como hacemos en tonterías. Mis mejores trajes y jacket que yo los compro, ¿saben donde? Building 19. Así es no tengo vergüenza de decirlo. O sí, algunos podrían decir, ‘oh, el pastor no está viviendo una vida de excelencia, qué se yo qué, qué se yo cuanto,’. Mire, para qué voy a darle mi dinero a alguien si yo puedo comprar lo mismo en otro lugar más barato.

Yo le pido al Señor ‘Padre, siempre ponme donde está la bendición. Y búscame esos lugares donde yo puedo vestirme bien, decentemente, más o menos mínimamente elegante y no tener que darle mi dinero a esas tiendas que lo que le hacen es que le roban a uno el dinero. Pídele a Dios sabiduría mejor para invertir. Pídele a Dios entendimiento para buscar donde está la oportunidad, donde está la bendición.

Dios nos ha dado necesariamente millones de dólares para hacer los edificios que nosotros tenemos, pero ¿saben qué? Nos ha dado sabiduría y recursos para hacer edificios y construirlos por una tercera y una cuarta parte de lo que les cuesta a otros y economizar millones de dólares. No me ha dado los billones, pero me ha dado la sabiduría para hacer lo mismo como si tuviéramos los millones. Y ¿saben qué?, eso me da más satisfacción a mi que si tuviera el dinero para tirarlo por ahí.

La gente ve a León de Judá, que un edificio aquí, que un edificio en la esquina, que tenemos un....... y que vamos a construir uno con la ayuda del Señor, ahí en el estacionamiento, y dicen ‘oh, León de Judá está podrido en dinero’. No, está podrido en la unción, el poder, la gracia y la sabiduría de Dios.

Porque yo creo, hermanos, yo creo en un Dios que prospera. Yo creo en un Dios que bendice. Pero hay que ser íntegro, hay que darle al Señor, hay que amarlo por sobre todas las cosas. Hay que ser ferozmente fiel a El. Hay que desvelarse por El. Cuando Dios te llama, mira, salta de tu cama y ve a donde sea. Cuando Dios te dice ‘dale a alguien’, dale con creces. Cuando Dios te dice ‘atiéndeme a alguien’, atiéndelo. Cuando Dios te dice ‘sirve a mi pueblo’, sirve a su pueblo. Hay tanta gente que Dios quiere bendecir en esta iglesia, pero hermanos, le damos al Señor con cucharitas. Dios no te va a bendecir de esa manera. Dios bendice a la persona generosa con El.

¿Por qué bendijo a David con todos sus errores y todos sus defectos? Porque David tenía un corazón apasionado y ferozmente fiel al Señor. Usted no le podía a David mal del Señor. David decía ‘aborrezco a los que no te aman. Aborrezco a los que hablan mal de ti.’ Porque David era un hombre ferozmente fiel al Señor. Cuando oyó a Goliat maldiciendo los ejércitos del Señor, se llenó de ira, y puso su vida sobre la línea y descabezó al gigante.

Porque hermanos, eso es lo que Dios quiere de tu vida. Porque en este año, yo te suplico en el nombre de Jesús, vive una vida de integridad. Ama al Señor apasionadamente. Yo quisiera meterme en tu cerebro ahora mismo y hacer una operación quirúrgica en algunos de los corazones de los aquí presentes, para suplicarte que aprendas a amar al Señor por sobre todas las cosas.

No seas aplatanado con el Señor. Dale al Señor con creces. Oh, hermanos, así es que la bendición de Dios va a fluir en tu vida. Así es que Dios te va a bendecir. No más excusas para el Señor. Oh, no más excusas para el Señor. Las excusas siempre van a estar allí, pero lo único que convence al Señor es un corazón guerreramente apasionado para con El. Gente que le de a Dios a tiempo y fuera de tiempo, de madrugada y tarde en la noche y a mediodía también.

Eso es lo que yo deseo en mi corazón, levantar un pueblo unificado en su nivel de pasión para con el Señor. Gente que no diga, este es mi tiempo y aquél es el tiempo que yo le doy al Señor. No, todo es del Señor. Lo que tu quieras, Padre. ¿Qué tu quieres de mi? ¿Qué tu quieres de mi? Yo te lo doy, te lo tiro allí. Cógelo.

Esa es la actitud que Dios quiere de nosotros. Esa es la actitud que Dios bendice. Mire, cuando un hombre, una mujer vive así, hermanos, la bendición va a llover sobre su vida. Se lo digo sin temor a equivocarme. Dios te va a prosperar. Dios te va a bendecir, pero tienes que darle a El, upfront, como dicen, primero. Dale al Señor primero. Prefiérele a El por sobre todas las cosas.

Pídele al Señor ‘Padre, dame un espíritu apasionado por ti. Dame un espíritu en fuego, ardiendo por ver tu gloria.’ ..... como pueda decir ‘como el siervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía’. Bramando por el Señor.

¿Cuántos se han encontrado bramando por el Señor? Como un animal en el medio del desierto que está buscando una corriente de agua porque lleva horas y horas bajo el sol, y desea esa agua más que la vida, y más que el latido de su corazón, así es que Dios quiere llevarnos a ese punto del rojo vivo. De amar al Señor por sobre todas las cosas. Dale al Señor todo lo que tenemos, de quitar todos los amarres, de abrirle todas las puertas, de decirle ‘Entra, todo es tuyo, Señor. Mi vida te pertenece.’

Cuando tu haces así, Dios no se cansará de derramar bendición sobre bendición hasta que sobreabunde en tu vida porque Dios es solícito para con su pueblo. La Biblia dice que los ojos de Dios recorren toda la tierra buscando aquellos de corazón perfecto para con El para mostrar su favor para con ellos.

Pero muchas veces Dios mira las congregaciones, mira a su pueblo, y ve gente que le dan a El por medida. Y dicen ‘oh, yo ya le di, así que ahora El tiene que esperarse hasta la próxima vez’. Para con el Señor, siempre debe haber una llave abierta. Siempre fluyendo, siempre fluyendo. Y lo que Dios te pida entrégaselo. Todo lo que sea y tu vas a ver cómo Dios te va a bendecir en tu vida financieramente, materialmente, te va a prosperar. Lo voy a dejar allí porque hay tantas otras cosas, hermanos, pero Dios ha puesto en mi corazón esa idea. Dios quiere prosperarnos. Dios quiere bendecirnos, pero Dios quiere también todo de parte de nosotros.

El que mucho da también pide mucho, ¿saben? Dios dio a su hijo Jesucristo. Dios lo entregó. El sabe lo que es dar. Y usted no le puede dar lecciones a Dios de generosidad a Dios porque El es el ser más generoso que hay en el universo. El es un dador por excelencia. Y Dios quiere dadores también, alegres en su pueblo. Y el Señor está solícito y el Señor enviará pan, vino, aceite, a tu vida. El reprenderá al devorador, dice allí, todo lo que te robaron en el mundo allá afuera te reconocerá Cristo. Dios te lo va a devolver y te lo va a devolver con intereses.

Y todo el tiempo que tu has perdido en el Evangelio, cuando tu te pongas a vivir apasionadamente, al rojo vivo para con el Señor, Dios va a comenzar a obrar en tu vida en una manera diferente. Y tu vas a ver la curva de tu vida en una forma ascendente. Tu vas a mirar hacia atrás y vas a ver que a través de los años, va a hacer algunos altibajos, pero la curva va a ir siempre hacia arriba, hacia arriba. Porque la palabra del Señor dice, ‘porque la senda del justo es como la luz de la aurora que va en aumento, hasta que el día es perfecto’.

Lánzate a esa aventura de vivir una vida productiva en el Señor. Lánzate a esa aventura de vivir una vida abundante, llena del espíritu de Dios. Que este año 2006 sea un año de entrega para nosotros, hermanos. Que este año 2006 no sea un año de derrotas. Yo creo que este año Dios va a hacer, como dice aquí también, ‘reverdecer el desierto’ en la ciudad de Boston. Yo no le he entregado Boston al diablo todavía, hermanos, ni se lo voy a entregar nada más.

Porque yo creo que aquí en este desierto espiritual que es la ciudad de Boston, Dios quiere hacer reverdecer el desierto y va a usar a su iglesia para hacerlo. Y Dios va a reprender al del norte. ¿Saben cuál es el del norte? Esas huestes demoníacas que quieren hacer daños y estragos en la vida de la iglesia de Jesucristo, el norte era de donde venían los asirios y los babilonios y todas esas huestes que destruían a Israel periódicamente que venían. Y Dios dice ‘si ustedes se ponen a ayunar y a orar, léanse el Capítulo completo de 2 Joel, ‘si ustedes claman a mi, si ustedes alinean su vida conmigo, si ustedes piden perdón por sus pecados y reconocen sus pecados, dice, y Jehová solícito con su pueblo, perdonará a su pueblo y bendecirá. Este es el orden Dios.

Yo creo que Dios va a traer bendición a Boston y a Massachussets y lo vamos a ver. Este es un año de bendición. Yo lo estoy declarando, y de conquista. Este va a ser un año en que las fuerzas de las tinieblas van a obligarse a retroceder bastante significativamente, pero Dios necesita un pueblo que se mueva en la unción, en la bendición de Dios, en el poder de Dios, en el gozo del Señor. Y nosotros queremos ser ese tipo de pueblo.

Vamos a ponernos de pie y pedirle al Señor que nos bendiga grandemente en esta jornada que iniciamos. Haga un compromiso de integridad para con el Señor. Haga un compromiso de integridad para con el Señor en su vida en esta tarde.

Dígale Señor, yo voy a vivir una vida que te agrade y ya no quiero vivir en una vida mediocre, dando tumbones, cojeando todo el tiempo, de falsos comienzos, sino quiero vivir una vida de continuidad y de progreso en ti. Tu me has llamado para ser bendecido. Tu me has llamado para conquistar mi tierra.

Haga su oración personalmente. Yo no la voy a hacer por usted. Entreguen al Señor ahora mismo su vida y su corazón. Que se escuchen esas palabras del Señor desde el pueblo de Dios hacia el Señor. Gracias, Señor. Gracias, Padre. Bendice a tus hijos. Queremos una comunidad ejemplar, Padre. Queremos un pueblo de integridad, un pueblo que muestre la vida abundante que Cristo ha venido a darnos en el área financiera, en el área emocional, en el área del carácter, en el área de la salud física. Oh, Dios, gracias. Recibimos tu porción, tu porción para el camino. Nuestras manos, Señor, las abrimos para que Tu pongas en ellas pan, aceite, vino, agua para atravesar el camino de la vida con prosperidad y éxito. Declaro tu bendición sobre este pueblo, Padre. Este año, Señor, ayúdanos a ganar grandes victorias para Cristo Jesús. Ayúdanos a llegar a nuevos niveles de excelencia en ti. Nos comprometemos contigo, Padre. Nos comprometemos contigo, Señor. Oh, espíritu santo, bautiza a tu pueblo con nueva unción, fresca unción. Caminaremos, Señor, ese camino. Nada nos faltará porque Tu estarás con nosotros. Te adoramos, Señor. Te bendecimos. Gracias, Jesús. Gracias, Jesús. Gracias, Señor.


Sermón de Dr. Roberto Miranda grabado 1 de enero 2006 en Congregación León de Judá (44 min.) Oir | Ver (100K) | Ver (400K)

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Comentarios

 
 

un mensaje muy edificador ojala que todo el que lo lea lo practique para que sea edificado y no se quede solamente en la lectura DIOS LOS BENDIGA.

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