Una Cita con Cristo : La Parabola del Sembrador (Mateo 13:1) Parte 7

 

En esta ocasión mi propósito es concluir este estudio acerca de la parábola del sembrador. Yo creo que estaremos de acuerdo de que hay unas enseñanzas maravillosas encerradas en esta breve parábola. Eso es lo que me entusiasma a mi sobre la palabra de Dios es que es tan rica, tan multifacética. Uno la estudia y la estudia, uno cava en ella y busca y siempre encuentra algo nuevo, algo maravilloso que nos edifica.

Cuando yo comencé el estudio de esta parábola en estos mensajes radiales, en realidad no pensaba que me iba a tomar tanto tiempo en exponer esta parábola, pero me quedo sorprendido de la riqueza que hay y de cómo se le puede sacar tanto provecho. Y hermanos así es la palabra de Dios, es un mar profundo y ancho que mientras más el espíritu santo obra en nuestras vidas, más provecho le podemos sacar.

Yo puedo decirles, mis hermanos, yo he leído tantos libros a través de mi vida, he dedicado muchos años de mi vida a leer las grandes obras de literatura y de ciencias y de filosofía, y de sociología, escritas por los hombres pero nunca he encontrado un libro tan rico, tan maravilloso, tan hermoso como la palabra de Dios. Ha edificado mi vida en tantas maneras preciosas. En la palabra de Dios yo he encontrado consejo para todos los problemas y todas las dificultades de mi vida. He aprendido a deleitarme en la palabra de Dios.

El que ama la palabra de Dios y la recibe, no como palabra de hombre sino como palabra divina, como revelación del creador del universo que quiere enseñarnos y aconsejarnos, y guiarnos por sendas de rectitud, el que saluda la palabra con reverencia y con gozo, esa persona será bendecida, esa persona caminará los caminos de la vida con provecho. Crecerá, como dice el salmista, como cedro en el Líbano, plantados en la casa de Jehová, florecerán aun en la vejez fructificarán, estarán vigorosos y verdes, dice la palabra para anunciar que Jehová, mi fortaleza, es recto y que en el no hay injusticia. Ciertamente el que recibe la palabra de Dios de esta manera, la semilla del Evangelio con reverencia, con amor, con humildad y obediencia es una persona verdaderamente bendecida porque la palabra de Dios es viva, dice ella misma, y eficaz y más cortante que toda espada de dos filos. La palabra de Dios cuando entra a nuestro corazón siempre hace la obra para la cual Dios la envía, nunca regresa a El vacía. Puede entrar para condenar o para salvar, según la recepción que ella reciba, pero siempre hará la obra para la cual Dios la envió. Y a nosotros ser tierra fértil, ser tierra receptiva, ser tierra amable, la palabra de Dios entra y se convierte en una fuente de bendición que da su fruto a su tiempo.

Caminamos por los años de la vida y siempre seremos bendecidos iremos de crecimiento en crecimiento. Como dice la palabra “la senda del justo es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto”. Si tu atesoras la palabra de Dios, si tu recibes la semilla de Dios con reverencia, con amor, con humildad, tu vas a ser una persona tremendamente bendecida.

Esta parábola fue diseñada para promover en nosotros un sentido de reverencia hacia la palabra de Dios. A mi me entristece comprobar que hay tanta gente que escuchará estos mismos mensajes que yo estoy predicando, se detendrán por un minuto para escuchar algo de lo que yo estoy diciendo pero su mano volverá a ponerse sobre el botón del radio y cambiarán de estación y se olvidarán de esa palabra de llamado que recibieron por un momento de parte de Dios. Volverán a sus afanes, volverán a sus placeres, volverán a sus obsesiones y adicciones y habrán perdido la oportunidad maravillosa que se ofreció por un momento ante su vidas, porque subestimaron, porque no recibieron con reverencia y con amor la palabra de Señor. Perdieron la única oportunidad quizás de llegar a ser verdaderamente felices, continuarán con sus luchas, sus errores, sus problemas, sus dificultades, sus sinsabores, sus callejones sin salidas porque cuando vino la visitación de Dios a sus vidas por medio de la palabra, por medio de la semilla del Evangelio no discernieron que era la voz de Dios, y eso es triste. La mayoría de la gente como vemos aquí, tres de las 4 tierras fueron tierras infértiles pero gloria al Señor.

El Señor Jesucristo dice que finalmente una parte cayó en buena tierra y dio fruto cual a ciento, cual a sesenta y cual a treinta por uno. El Señor dice: el que fue sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la palabra y da fruto y produce a ciento a sesenta y a treinta por uno.

Mi hermano, yo quiero ser, y yo quiero que tu seas como esa buena tierra que recibe la palabra de Dios y la entiende. A mi me gusta esa expresión “este es el que oye y entiende la palabra”. Si tu has sintonizado estos mensajes y has dedicado tiempo a oír lo que se ha predicado y has dedicado a reflexionar sobre lo que has escuchado ya, tu estas en camino a ser buena tierra.

La Biblia dice que la fe viene por el oír y el oír la palabra de Dios. El primer paso que tu tienes que dar para entrar a llegar a ser un hijo de Dios es oír, escuchar, detenerte por un momento a meditar en la palabra de Dios. Mucha gente no entra en la vida de fe porque no le dan la oportunidad a la palabra para entrar en su corazón y comenzar a hacer una obra. Hay personas que porque no se entusiasmaron la primera vez que escucharon el mensaje dicen: No me interesa, no voy a dedicarle más tiempo a eso. O porque a veces tienen dificultad en entrar a ese nivel de vida de santidad que Dios quiere, se descorazonan y desaniman y dicen: “Esto no es para mi”, en vez de dedicarle tiempo al Señor y dejar que esa palabra vaya haciendo una obra en ellos. Hay que oír la palabra y entonces hay que entenderla, pedirle al espíritu santo que le de a uno entendimiento de la palabra porque por nuestra propia mente solamente no la vamos a entender.

Y finalmente tenemos que dar fruto, es decir tenemos que obedecer, tenemos que poner en práctica lo que escuchamos, de esa manera podemos entonces ser hijos de Dios y ese dar fruto viene por medio de la presencia del espíritu santo dentro de ti, cuando tu dejas a Cristo entrar a tu corazón como Señor y como Salvador.

Quiera Dios que tu seas como esos que atesoran la palabra de Dios que la oyen, la entienden y la obedecen y dan frutos en diferentes niveles. Que Dios te bendiga y yo espero que esta parábola y esta explicación que hemos dado, hayan sido de tanta bendición para ti como lo han sido para mi propia alma. Hasta la próxima. Se despide de ti Roberto Miranda.

Esta ha sido una presentación de Ministerios León de Juda. Si desea más información sobre esta producción comuníquese al 617 541 4455. También puede visitar la página en Internet www.leondejuda.org o visítenos en el 68 de la calle Northampton en Boston, a una cuadra del Boston Medical Centre.

Comentarios

 
 

Dios les continue bendiciendo, hoy he leido el mensaje de la parabola del semrador ha sido muy edificante y lo he aplicado en mi, me regalosn una tarjeta que dice soy biena tierra, y eso lo he aplicado a mi diario vivir. Gracias por esa enseñanza.

 
 

Pastor: Hermosa su predicaciòn , inspirada por el Espiritu Santo. Afianzò mi conocimiento. Gracias.

 
 

hola pastor Dios le bendiga grandemente quiero que sepa que su mensaje de la parabola del sembrador fue de gran bendicion para mi vida.

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