Una Cita con Cristo : La Parabola del Sembrador (Mateo 13:1) Parte 3

 

En estos últimos mensajes estamos compartiendo la parábola del sembrador que se encuentra en el Evangelio según San Mateo, Capítulo 13 y hemos estado hablando de los diferentes corazones del hombre, las diferentes maneras en que personas diferentes reciben la palabra del Evangelio y cómo nosotros tenemos que tener mucho cuidado de compararnos con estos diferentes tipos de personas que el Señor Jesucristo expone en esta parábola y asegurarnos de que no caigamos en la categoría de aquellos ipos de tierra infértil, árida, estéril que cuando reciben la palabra del Evangelio no la reciben en la forma adecuada sino que la desperdician, y la semilla en vez de dar fruto queda estéril.

El Señor quiere que nosotros seamos buena tierra, tierra fértil, tierra fructífera, tierra receptiva que abrace la semilla y que permita que esa semilla entre hondo de su fruto. Desgraciadamente todos los días, miles y hasta cientos de miles de personas escuchan la palabra del Evangelio, escuchan el precioso mensaje de salvación y por una razón u otra lo rechazan, por una razón u otra lo descuidan, lo subestiman y entonces sus vidas pierden la oportunidad de ser bendecidas y ser fecundadas por la preciosa semilla del Evangelio. Qué triste! Qué lástima! Porque el Señor quiere, dice la Biblia, que ninguno se pierda, no quiere que ninguno se pierda, sino que todos procedan a la salvación. Sin embargo, tristemente, tantas personas son como tierra inadecuada de la semilla preciosa y buena y sólida y llena de vida del Evangelio, cae sobre ellos pero no encuentra una recepción propicia.

Y por eso el Señor le hablaba a esta multitud acerca de estos diferentes tipos de personas que reciben la semilla que el sembrador tira y sin embargo, desgraciadamente, la semilla no da fruto. Yo creo que el Señor dejó esta parábola porque El quería que las personas que escuchaban esta parábola se dijeran a si mismo: Qué tipo de tierra soy yo? Estoy yo recibiendo con alegría la semilla del Evangelio o estoy rechazándola y haciéndola infructífera?

En nuestro último mensaje hablamos del primer tipo de tierra que es como el camino que la semilla cae sobre el camino, en un camino apretado donde la tierra no está abierta, no está trabajada y donde tanta gente pasa y está la semilla a la deriva. Como está en la superficie la semilla vienen las aves y rápidamente se la comen y el Señor compara las aves a Satanás que siempre está dispuesto a arrancar las semillas del corazón.

Cuánta gente va a la iglesia, escucha la palabra de Dios, escucha la predicación del Evangelio pero no permiten que esa semilla preciosa caiga en lo hondo de su corazón y enseguida el diablo que está preparado, porque el diablo quiere que nosotros nos perdamos, que no aceptemos a Cristo, viene enseguida y arranca la semilla de la mente, Y muchas personas salen a veces de la iglesia o de una conversación con alguien que les ha predicado el Evangelio y como que inmediatamente se les olvidó lo que escuchó porque no le dieron importancia, no atesoraron esa semilla, no escucharon con cuidado. Estaban tan involucrados en otros pensamientos y en otras prioridades que fue como si la semilla hubiera caído junto al camino y hubiera venido un ave o un animal y la hubiera arrancado antes de que pudiera hacer su obra de entrar en la tierra. Yo espero que tu no seas como esa tierra junto al camino que cuando la semilla cae se queda sin dar fruto.

El Señor habla de un segundo tipo de tierra. Dice aquí que parte de la semilla también cayó en pedregales donde no había mucha tierra y esa semilla brotó pronto porque no tenía profundidad de tierra, pero salido el sol esa semilla se quemó y porque no tenía raíz se secó. Y más adelante el Señor da su propia explicación acerca de este tipo de tierra sobre la cual cae la semilla y dice que el que fue sembrado en pedregales, este es el que oye la Palabra y al momento la recibe con gozo, pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la Palabra, luego tropieza.

Qué adecuadas estas palabras del Señor Jesucristo, yo creo que describen en una forma muy rápida pero tremendamente precisa y dramática, un tipo de persona que como pastor yo he aprendido a conocer tan bien y que muchas veces me lamento y me duele en el alma ver a este tipo de individuo. Yo creo que todo pastor, todo evangelista conoce muy bien este tipo de persona. Estas personas son individuos que escuchan la palabra y la reciben con un tremendo entusiasmo, son gente que prometen muchísimo.

Yo he conocido personas así que llegan a la iglesia un domingo, yo predico la palabra y al final del sermón hago un llamamiento y estas personas pasan al frente con una mirada de alegría en su corazón, a veces llorando, bajan la cabeza, se arrodillan, entregan su vida al Señor con un entusiasmo tremendo, ya los ve uno siendo unos gigantes espirituales, y uno se alegra como pastor de que un alma entusiasta ha entrado a los caminos del Señor.

Y estas personas a veces se van a su casa y posiblemente nunca les veamos más. Se fueron al hogar y como que comienzan a meditar en lo que hicieron y piensan para si mismo, esto fue un arranque de entusiasmo excesivo y después de todo para que tengo yo que entusiasmarme tanto con las cosas religiosas, después de todo no hay que ser tan fanático, no hay que ser tan intenso en las cosas religiosas y poco a poco como que van convenciéndose a si mismos que lo que hicieron allí frente al altar, fue un exceso, fue un arranque de entusiasmo innecesario y que después de todo es mejor ser sobrio y prudente en las cosas de la religión como ellos lo llaman. Y poco a poco ese entusiasmo que sintieron allí se pierde y nunca más les volvemos a ver en la iglesia porque lo que hubo fue un momento repentino, un arranque de entusiasmo, pero eso fue todo. Y desgraciadamente estas personas son individuos impulsivos que no tienen profundidad, no tienen duración, son como esos discos de hace años atrás, de corta duración, de 45 revoluciones por minutos, dan para una sola canción, y enseguida se acababan y ya ahí terminaba todo.

Hay tantas personas que desean las cosas de Dios, tienen entusiasmo por las cosas de Dios pero no tienen raíz, no tienen profundidad, no tienen persistencia y enseguida se enfría el entusiasmo. Viene cualquier situación, cualquier tentación, cualquier obstáculo en sus vidas y enseguida comienzan a dudar de la realidad de lo que experimentaron en un momento dado. Qué triste! Porque para tener triunfo en el Evangelio hay que mantenerse firme, hay que hacer un compromiso con Cristo que dure toda la vida.

Hay mucha gente que comienza el camino del Evangelio pero no entienden que tienen que mantenerse firmes, que tienen que persistir hasta el fin. La Biblia dice bien claro que el que creyere hasta el fin este será salvo. No es suficiente simplemente con comenzar, hay que terminar la carrera.

Y hay personas que muchas veces continuarán viniendo a la iglesia después de pasar al frente, recibir al Señor pero qué pasa que cuando vienen las pruebas y vienen las dificultades, porque las dificultades vienen porque el diablo cuando ve que una persona está creciendo en los caminos de Dios va a atacar a esa persona para hacerla salirse del Evangelio y si tu dejas que las pruebas o las traiciones o las cosas feas que a veces se ven en la iglesia, o los predicadores que caen por los escándalos que suceden en la iglesia, o las cosas que no te gustan te aparten del camino del Evangelio, habrás perdido la batalla. El diablo se habrá salido con la suya.

Cristo quiere que seamos de larga duración, que persistamos, que confrontemos con las pruebas, los sinsabores, los desagrados y que nos mantengamos firmes hasta el fin, sino vas a ser como esa semilla que cayó entre pedregales, que fácilmente como no tiene raíz, pierde su vida. No seas así sino que entrega tu vida al Señor para toda la vida. Persiste en los caminos del Señor y no dejes que nada ni nadie, que ninguna circunstancia de este mundo te aparte de esa profesión de fe que hiciste originalmente.

Que el Señor te bendiga y continuaremos nuestro estudio en nuestra próxima sesión.

Comentarios

 
 

esta palabra es muy bonita e interesante me gusta mucho y es de gran bendición para mi vida y creo q para muchos tambn.. ¡¡BENDICIÓNES!!!!...

 
 

esta palabra es muy bonita e interesante me gusta mucho y es de gran bendición para mi vida y creo q para muchos tambn.. ¡¡BENDICIÓNES!!!!...

 
 

Gracias a Dios por este mensaje, es necesario poder tener claro y no sentirnos mal cuando predicamos y vemos que el fruto del Espíritu Santo no se ve en aquellas personas porque pueden ser uno de los tipos de tierra aquí mencionados. Pero sigamos extendiendo la palabra, bendiciones.

 
 

esto es lo mas bonito del mundo que bueno que Jehova y Jesús estan siempre cuidandonos me llamo Rolando y creo que esto es muy lindo.

 
 

me gusto mucho la predicaion fue de gran bendicion.

 
 

me gusto mucho lo que usted ha escrito en esta enseñanza sabe creo que muchos cristianos son movidos por las emociones porque no pueden distinguir cuando son movidos por el espiritu o por su alma por eso el dia de hoy tenemos mucha tierra esteril porque cuando uno siembra la palabra en el momento la creen pero en hechos miramos lo contrario caresemos de gente apasionada por la palabra y que la hagan rema en su vida yo me imagino cuantas cosas sucederian milagros en cada momento liberacion y gente bendecida en gran manera ect.

 
 

muy bueno

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