Sermón agosto 29, 2004 : Romanos 12 (Parte 5)

A propósito de Sermones

Vamos al versículo 9, creo que ahí fue donde dejamos la última vez nuestra meditación sobre este pasaje. A nuestros visitantes, estamos predicando una serie de sermones horizontales, porque se refieren a la vida diaria, no a la vida necesariamente vertical en el sentido de solamente lo espiritual, Dios, las cosas allá arriba, sino también las cosas sobre el suelo, sobre la tierra. Estas cosas que tienen que ver con la vida diaria, la vida de las relaciones humanas, del carácter, de la forma como nos tratamos unos a otros, las actitudes, los hábitos mentales y emocionales que nosotros tenemos, cosas que muchas veces nos hacen tropezar en la vida cristiana y que no permiten que podamos disfrutar plenamente de las bendiciones que Dios tiene para nosotros. Y hemos estado leyendo los primeros 8 versículos. Hemos estado meditando sobre estos versículos y esta mañana vamos a continuar.

Vamos al versículo 9. “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo. Seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal. En cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. En lo que requiere diligencia, no perezosos, fervientes en espíritu sirviendo al Señor, gozosos en la esperanza, sufridos en la tribulación, constantes en la oración, compartiendo para las necesidades de los santos, practicando la hospitalidad.” Gloria al Señor. Bendiga Señor su santa palabra.

Hemos hablado, hermanos en los versículos anteriores, hemos hablado de la vida de servicio. Cómo servir al Señor, en qué espíritu? Así que esos versículos nos hablan acerca de servicio. Ahora yo creo que estos próximos versículos nos hablan acerca, más sobre todo actitudes, porque aunque se refiere en parte a servir, pero no es tan obvia el enfoque sobre servir, es más qué tipo de actitudes debemos tener nosotros los unos con los otros. Entonces yo pondría el énfasis en esta segunda sección más sobre actitudes y menos sobre servir.

Y habíamos dicho recuerde que sin embargo, hay unas actitudes que debemos tener de humildad, de conciencia de nuestras propias limitaciones, el espíritu de cuerpo, sobriedad, todas estas cosas que son importante en el servicio. Ahora, piensen que en esta sección como que hay un cambio. Si usted mira parecería que hay un cambio en el versículo 6 y adelante dice: “si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; si de servicio, en servir; el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría”.

Hay un paralelismo obvio, en este sector del versículo 6 al 8. Sin embargo, hermanos, cuando uno va al griego original, aunque parece que la actitud del Apóstol ha cambiado, que es más de consejo, el estilo en realidad, la traducción al español lo cambiaron más bien por elegancia, por asuntos de estilo, pero se pierde algo de ese carácter de dirección y de énfasis y de naturalidad con que nosotros debemos llevar a cabo la vida cristiana, y yo me tomé la molestia de hacer una traducción personal, de cómo yo lo escribiría, y perdone las pretensiones. Esta es la versión León de Juda, saben que hay versión Reina Vallera, etc., para que ustedes escuchen. Yo traté de mantenerme lo más fiel posible a la gramática original según yo la pude discernir, en el limitado estudio que yo pude hacer con ayudas, de esto. Y dice más bien así, el Apóstol continúa de esa manera “... el que reparte con liberalidad; el que preside, con solicitud; y yo diría así: “...el amor, sin hipocresía, aborreciendo lo malo, aferrándose a lo bueno. En el amor fraternal, afectuosos, cariñosos; en cuanto a honra, poniéndose delante unos a otros; en cuanto a diligencia, no perezosos; en cuanto al espíritu, fervientes. Cuando surja la oportunidad, sirviendo; en la esperanza, regocijándose; en la tribulación, resistiendo; en la oración, constantes; en las necesidades de los santos, compartiendo; en la hospitalidad, practicándola”.

Así es que en realidad está esa idea de: Hey, esto es lo que ustedes tienen que hacer, esta es la forma de ustedes relacionarse unos con los otros. Vamos a dejar los adornos y vamos a lo que vinimos, al pan, pan y al vino, vino. La palabra del Señor es muy directa, hermanos. Esta es la forma en que tenemos que vivir la vida cristiana, esta es la forma en que tenemos que relacionarnos unos con los otros. Es bello, esa manera, ese estilo que el Señor le dio. Cuando Dios te manda a hacer algo, hazlo. Cuando tienes que expresar una actitud, simplemente exprésala. No hay que estar dando excusas, sino hay que obedecer al Señor en la forma en que nosotros debemos tratarnos los unos a los otros. Si no nos tratamos así, estamos en desobediencia y nuestra vida está bajo juicio.

Lo que mucha gente no entiende es eso, hermanos, que cuando Dios nos dice; trata a tu hermano en esa manera, si nosotros no lo hacemos así estamos pecando contra Dios y pecando contra nosotros mismos, además de pecando contra nuestro hermano, y nuestra vida cae en juicio delante del Señor y estamos en desventaja. No tenemos alternativa, tenemos que servirle al Señor como Dios manda.

Siempre la mente del Apóstol Pablo va hacia el amor, porque el amor es como que el amor lo abarca todo. El Apóstol Pablo dice, en primer lugar, Congregación León de Juda, el amor que ustedes expresen unos a otros sea, cómo? Sin fingimiento, así es que se tienen que amar unos a otros, nos tenemos que amar los unos a los otros. La palabra original en el griego es fascinante, es anupócritos. Qué palabra suena ahí, hipocresía. La idea “an” es un prefijo negativo, sin hipocresía. De ahí viene la palabra hipocresía,. El amor sea sin hipocresía. Eso es poderoso. Usted ve a veces que bueno es entender el original porque hay pasajes de la Escritura, que si uno puede ir al lenguaje original, se llena de significado. Dice: Congregación León de Juda, cuando ustedes expresen amor entre ustedes, sea sin hipocresía. Padres, cuando ustedes expresen amor a sus hijos, sea sin hipocresía. Esposos, cuando se expresen amor unos a otros sea sin hipocresía.

La palabra que el Apóstol Pablo usa es agape. El agape, el amor que ustedes se manifiesten sea sin hipocresía. Hermanos, por qué es tan importante lo que dice el Apóstol Pablo? Porque el amor es la cosa más bella de todas las emociones que puede expresar el ser humano, pero muchas veces se tiñe y se contamina con otras emociones más bajas. La Biblia dice, purifiquemos nuestro amor. Sabes que tu y yo necesitamos purificar nuestro amor? Nuestro amor es como oro contaminado con otros metales y ese amor tiene que ser sometido al fuego del Señor para ir purificándose y desproveyéndose de esas sustancias menores que afectan y empobrecen el oro de nuestro amor. Cuando nosotros entramos al reino de Dios, Dios inicia un proceso de purificación de nuestro amor para que nuestro amor llegue a ser más y más como el amor de Jesucristo y todos nuestros sufrimientos y ajustes y padecimientos y luchas y experiencias, Dios las diseña a fin de que nuestro amor sea cada vez más y más como el amor de Jesucristo, porque hermanos, es tan fácil uno amar por interés.

El Apóstol Pablo dice en el pasaje anterior, que “el que reparte lo haga con liberalidad, y la palabra fue aplotes que quiere decir con sencillez. Dice que el que reparte hágalo con liberalidad y decíamos que liberalidad quiere decir con sencillez. Cuando uno comparte con alguien que lo haga de una manera sencilla, no buscando como sacar algo, o haciéndolo con un motivo ulterior, sino que cuando usted comparte algo de su vida, hágalo con sencillez. Olvídese después a quien le dio, simplemente como un niño da, con esa soltura, con esa sencillez. La idea era que cuando diéramos, que cuando le demos a alguien, cuando compartamos algo, sea una palabra de aliento, sea el dinero, sea lo que sea, lo hagamos con sencillez. Bueno, aquí yo creo que el Apóstol Pablo está diciendo algo muy similar. Porque, hermanos, muchas veces el amor de esposo a esposa está teñido de interés personal. Yo la amo para que ella me de esto, me de lo otro, me atienda, me limpie mi ropa, me cocine la comida, esto o lo otro. Ella lo ama a el, porque el es un buen ganador de dinero, buen proveedor, ella se casa con el para que el la proteja y la cuide, porque ve enseguida la casa grande, y el carro lujoso, no lo ve a el, ve un carro frente a él.

Cuando nosotros amamos tenemos que pedirle al Señor; Padre ayúdame a amar en el vacío, en un sentido, amar no porque es bonito, o porque levanta pesas y tiene músculos firmes, o porque tiene mucho dinero, o porque tiene un buen sentido del humor y es una persona sociable, amar por amor, amar porque hay algo que sale de nosotros y que necesitamos estar con esa persona. En lo bueno y en lo malo, en la enfermedad o en la salud, en pobreza o en riqueza. El amor tiene que ser ahí siempre, y no podemos andar con secretas motivaciones, con hipocresía.

Hermanos, pidámosle al Señor; Padre ayúdame a amar como tu nos amas. La palabra de Dios dice que Cristo aun cuando estábamos sumidos en nuestros pecados, vino al mundo a morir por nosotros. Dios lo envió, cuando no éramos amables y no merecíamos que Dios nos amara, Dios nos amó tanto que dio a su hijo por nosotros, ese es el amor ágape, es el amor de Dios.

El dice que tu amor sea puro, no lo mezcles con todas las porquerías de deseo personal y de ganancia personal y de manipulación y de opresión y de que el otro haga esto y lo otro, y que sino tiene o no te da o no te dice, hermanos, Dios dice que tu amor sea sin mezcla, que tu amor sea puro, lo más posible. Ama como Dios ama. Ama libremente, sin intereses. Ese es el amor que nosotros tenemos que tenernos con los otros.

Hermanos, que tu ames al amarillo, al blanco y al negro que es diferente a ti. Ama porque el es diferente a ti, no ames porque el es igual a ti. Cuando invitamos a alguien a nuestra casa, no lo invitemos porque me puede dar algo en retorno, invitémoslo simplemente porque el amor te dice, invita a esa persona. Con ese amor sencillo, ese amor puro del Señor.

Yo le pido al Señor, Señor ayúdanos a amar como un ángel, purifica mi amor. Porque no bajamos nuestras cabezas ahora. Vamos a pedirle al Señor ahora mismo: Señor quita todas las impurezas. Lo vamos a dejar ahí. Yo voy a mostrar mi amor para ustedes no aburriéndolos en demasiada meditación esta mañana.

Yo me arrepiento ahora mismo en le nombre de Jesús, de todas las impurezas que afean mi amor hacia mi esposa, mis hijas, mi congregación. A veces yo amo a los que me aman, o a los que me halagan, o a los que me dan. Yo quiero amar simplemente porque la imagen de Dios está estampada en la vida de la gente que viene a mi vida. Purifica nuestro amor, Señor. Ayúdanos a amar como Cristo amó. Perdónanos por las muchas veces que en nuestra vida el egoísmo se mete por delante y las malas palabras y las cosas hirientes, Señor, y no amamos como es debido. Purifica mi amor. Señor purifica nuestro amor, purifica nuestro amor, Señor en esta mañana. Ayúdanos a amar como Cristo ama, como Cristo amó a la iglesia que se dio y se entregó por ella. Gracias, Jesús, gracias, Jesús. Nos arrepentimos del egoísmo, nos arrepentimos de cuando esperamos algo de la gente. Gracias, Señor Jesús, te adoramos, te bendecimos. Gracias, Cristo. Alabado y glorificado sea tu nombre, Señor.

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