Julio Ardura López
Estimado Pastor, Omar Soto, referente a la predicación, 18, la vida es corta, bueno que reconfortante fue para mí, Yo mismo pase por una situación, que me dejo en ese momento huella, pero me serbio para manejar las situaciones venideras mucho mejor.
En una ocasión fui a orar por una enferma de cáncer, en que no podía ni beber nada, yo fui en ayuno y preparado, la visite y me comentaba la enferma, que no se atrevía a cerrar los ojos, porque tenía miedo de no volver a ver nada, o sea que se podía morir en uno de esos momentos, yo le dije pide perdón a Dios por tus pecados, y acéptalo en tu vida y que more en tu corazón, y pasara lo que pasara, pero al menos que iba a tener vida eterna, bueno así lo hizo, oro por ella, al rato dice que quiere pan, imagínense que no podía ni tomar líquidos, en eso le traen la cena, licuada y dice ella, quiero comida dura, o sea normal, bueno se la trajeron y se levanto, la comida consistía de verduras y escalope de pollo, rebozado en pan rallado, se comió todo, en esto llego la Doctora, le dijo la enferma( Birginia), Doctora Pilar, he comido todo y estoy bien, la Doctora temblaba admirada de lo que estaba viendo y escuchando, a los pocos días ya estaba en su casa y me llamo para que fuera comer, y fui, oramos leímos la palabra, y le dije Birginia, todo lo que sucedió desde que te conocí, todo está escrito en la Biblia, el caso de la hija de Jairo, el caso de la suegra de Pedro; Pero cuando vi fuerte, después de varias visitas a su casa, la invite a la Iglesia, y me contesta, que ella no iba a ningún sitio de esos, que ella oraba en casa, de todas maneras, le dije mira Dios no obliga a nadie, y yo menos, pero mira lo del leproso cuando Jesús lo vio en templo, y a los diez leprosos, solo vino uno y era Samaritano, y los nueve que no fueron, eran creyentes como tú, pero está bien, oramos y me fui, le digo al Señor esta en tus manos, yo hice mi trabajo, a los dos días estaba ingresada de nuevo, oro y clamo a Dios por ella, y las últimas palabras y únicas ese día, fueron Dios no me quiere sanar, en esto una voz me dice Samos 103:3, que dice él perdona tus pecados y sana tus dolencias. Falleció, y lo sentí más como si hubiera muerto mi madre, yo tenía en esos momentos la muerte de Lázaro, con la esperanza de que Dios iba hacer un milagro de resurrección, pero no fue, así, pero meditando en lo que me había afectado, y algo llega a mi corazón, Dios da y dios quita, solo a Él, le corresponde hacer las cosas conforme a su Santa voluntad, cuando un día voy a orar por una niña enferma, a la que Dios sano al instante, y meditando en la lectura que leí, antes de orar, el Espíritu me rebelo algo impactante, que de hecho esa porción infinidad de veces lo había leído, pero en ese momento cuando estoy meditando en el verso que está en Santiago 5:15, dice así, Y la oración de fe salvará al enfermo, y el señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. La oración eficaz del justo puede mucho. En ese momento creí que iba a volar entre en un estasis glorioso de la revelación que terminaba de recibir de lo alto. Que Dios los bendiga a todos. Amén

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