Sermón 6 de noviembre 2016: Belén es una temporada necesaria porque allí Dios te prepara para que el sueño nazca

[Evelyn Perez]
  • Presenter: Evelyn Perez
  • Date: November 6, 2016
  • Location: Congregación León de Judá, Boston MA

Nosotros sabemos que cuando Dios habla se cumple porque Dios es un Dios de verdad, tenemos la Palabra de Dios donde conocemos la Voluntad de Dios, conocemos los secretos de Dios escritos para cada uno de nosotros pero también nosotros recibimos Palabra de Dios de diversas maneras: a través de la Palabra profética, a través de visiones, de algún tipo de revelación o de visión, puedes estar dormido, puedes estar despierto, pero el Señor nos habla de diversas maneras porque el Reino del cielo tiene lenguaje propio, ¿amén?

Lucas capítulo número 2 versículos del 1 al 7, dice:

1: “Aconteció en aquéllos días que se promulgó un edicto de parte de Augusto César que todo el mundo fuese empadronado.

2: “Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria”

3: “e iban todos para ser empadronados cada uno a su ciudad.”

4: “Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, por cuanto era de la casa y de la familia de David;”

5: “Para ser empadronado con María, su mujer, desposada con él la cual estaba encinta”

6: “Y aconteció que estando allí se cumplieron los días de su alumbramiento”

7: “Y dió a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.”

Y bajamos en ese mismo capítulo en el versículo número 25 po favor, y dice la Palabra:

25: “Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.”

26: “Y le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes que viese al ungido del Señor.”

27: “Y movido por el Espíritu vino al templo, y cuando los padres de Jesús lo trajeron al templo para hacer con Él conforme al rito de la ley”

28: “él le tomó en sus brazos, y lo bendijo diciendo:”

29: “Ahora Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu Palabra”

30: “Porque han visto mis ojos tu salvación”

31: “La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;”

32: “Luz para revelación de los gentiles y gloria para tu pueblo Israel”

Gloria al Señor, vamos a leer solamente hasta aquí.

¿Cuántos están vivos aquí? todo lo que respira, gloria al Señor, y aquí ¿verdad? nos habla de un hombre llamado Simeón, pero antes de entrar a esto nosotros queremos recordar como cuando Dios le habló a Moisés (a Abraham en realidad) el Señor le dijo que sería Padre de multitudes, tu descendencia será como las estrellas del cielo y como la arena del mar, y hubo un tiempo de espera para la manifestación de esa Palabra que el Señor le dió ¿cierto?

El Señor entonces le habló a José a través de sueños y le reveló cuál iba a ser su destino profético y él lo comparte con sus padres y sus hermanos, pero antes de ver la manifestación de esa Palabra que el Señor le dió a través de sueños hubo un proceso que lo condujo a ello ¿cierto? se atravesó un período de tiempo también para ver la manifestación aquí en la Tierra de esa Voluntad del Señor, pero es para nosotros no tan fácil esperar ¿verdad?

La Palabra del Señor dice en el Salmo 40: “Pacientemente esperé yo a Jehová y se inclinó a mí, y oyó mi clamor, y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del pozo cenagoso, puso mis pies sobre peña, enderezó mis pasos y puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanzas a nuestro Dios” gloria al Señor, están preciosos esos versículos, “y me hizo sacar del pozo” pero comienza con la palabra pacientemente.

Le estaba compartiendo ayer a la doctora Wilda que me gusta mucho uno de los significados de paciencia que quiere decir: esperar con tranquilidad las cosas que se tardan, yo creo que la clave de entre tantas definiciones de paciencia es la palabra tranquilidad, esperar con tranquilidad. Hay un dicho que dice que el que espera desespera porque lo que se espera desespera, pero la Palabra de Dios nos dice que esperemos.

Cuando mi esposo y yo nos hicimos novios, o sea (...) (risas) las muchachas aquí saben a lo que yo me estoy refiriendo, por eso si los caballeros aquí están escuchando algunas risitas es por ciertos secretos que compartimos ayer en la actividad. Cuando él y yo nos hicimos novios que él me dijo que yo era su novia y yo me lo creí, ¿okay? Dios nos habló al poco tiempo y me dice a mí y a él con una hermana que los jóvenes de la Iglesia fuimos a orar por ella porque había tenido una caída y se había fracturado el tobillo, y los jóvenes de la Iglesia fuimos a orar por ella, y yo estaba medio nueva pero hacía el intento.

Y estaba yo con mi esposo empezando ese noviazgo tan extraño, y el noviazgo bien extraño, y de momento la hermana que tiene el tobillo fracturado que es una señora mayor se levanta en un pie, ella tenía el pie subido en una banquetita, y se levanta con el otro pie yo no sé cómo, ella se levanta nos toma de la mano a mi esposo y a mí, y dice: aquí escojo dos naciones para una obra grande y poderosa, y estábamos empezando un noviazgo, y yo dije, yo que estaba pensando si era su novia o no todavía: ya el Señor me estaba hablando de matrimonio (risas), ¿qué es esto? el Señor nos lleva aquí a la carrera, parece que me voy a tener que hasta que casar con él (risas).

Y el Señor nos habla de una obra grande; el mes que viene nos falta un mes para cumplir 46 años de casados, déjeme decirle ¿verdad? porque ese es el preámbulo pero él ha sido una de las bendiciones más preciosas de mi vida, gloria al Señor, lo que pasa es que yo no lo entendía porque yo era nuevecita.

Entonces el Señor nos habló, eso fue en el 1969, empezando el 1969. Entonces cuando viene a manifestarse esa Palabra que el Señor nos habló comenzamos a mediados del año 1986, pasó un período de tiempo de diversas situaciones y procesos que atravesamos todos en la vida de alguna y otra manera, y ya usted sabe cómo es que el Señor nos enseña a esperar, y tenemos que esperar para ver la manifestación del Señor, y nosotros vemos que aquí había llegado el tiempo de empadronar, y estaban María y José en Jerusalén, y tenían que viajar a Belén. María estaba próxima ya a dar a luz, el Señor le había traído a María una Palabra poderosa, había sido escogida entre muchas para ser la madre del Hijo de Dios.

Ella recibió esa Palabra para ella y ella sabía que lo que ella llevaba dentro era algo grande y poderoso, que ella llevaba al Emanuel, al Salvador, al Dios con nosotros, a la promesa de Dios para su pueblo, estaba dentro de ella, había una Palabra que ella llevaba dentro que se había hecho carne, que se había hecho una realidad; así como nosotros llevamos dentro también la Palabra que el Señor nos ha hablado, Palabras que hemos recibido de parte de Dios también las guardamos dentro, como también se citó ayer todo esto que le estoy diciendo, y en adición la Palabra dice que María guardaba muchas cosas en su corazón, es cierto, gloria al Señor.

Entonces fíjate que para una manifestación poderosa y grande el Señor no necesita que tú estés en un lugar grande, lo voy a repetir; no tengo ni agua pero, no la tengo aquí, lo voy a repetir. Para una manifestación grande Dios no necesita que tú estés en un lugar grande porque lo único que se necesita grande es tener a un Dios grande, aleluya. Inclusive la fe puede ser tan pequeña como un grano de mostaza pero si nuestro Dios es grande puede manifestar todo lo grande que Él te ha hablado aunque parezca imposible, gloria al Señor, y lo que Dios le había hablado a María lo iba a cumplir, y nadie puede detener el cumplimiento de la Palabra del Señor, gloria a Dios, amén.

Yo llevo dentro tantas cosas que el Señor me ha hablado. ¿Qué pensamiento tengo yo? que estoy esperando, yo estoy esperando ver todo lo que el Señor me ha prometido y ya estoy comenzando a ver en una manifestación mayor todo lo que el Señor me ha prometido. Y usted sabe que dice aquí la Palabra del Señor que Jerusalén es un lugar grande, pero donde se iba a manifestar el cumplimiento en el Belén es un lugar pequeño, Dios los saca de un lugar grande y los lleva a un lugar pequeño para manifestar allí Su Gloria y la Palabra que Él había hablado a través del ángel.

Entonces dice la Palabra del Señor que llega José buscando un lugar donde ellos pudieran pernoctar y tocaron puertas, y tocaron puertas, y tocaron puertas, y en ocasiones tenemos una Palabra de Dios dentro, tenemos una promesa de Dios, tenemos una esperanza en lo que Dios nos ha hablado, y tocamos puertas, y tocamos puertas, y tocamos puertas, y ninguna puerta se abre, no hay espacio para nuestro milagro, no hay espacio para nuestra respuesta. En ocasiones creemos que porque la puerta no se abra o no haya espacio para nuestra respuesta que Dios se olvidó de contestarnos, pero yo quiero decirte algo en esta mañana: tú puedes salir de aquí con la cabeza bien en alto y con la seguridad que lo que Dios te habló lo vas a ver tarde que temprano no importa el tiempo que haya pasado, alabado sea el Señor, aleluya.

Se cierran las puertas de ayuda, se cierran las puertas de apoyo, ¡no se mueve el tío rico! (risas) yo conozco personas hermanos que les dió como 10 infartos y no se mueren, ya tú estás esperando que se mueran porque tú estás en ese testamento bendito sea Dios, pero resulta que esa no va a ser la fuente de tu bendición, la fuente de tu bendición está sentada en el Trono y va a descender de allí del Trono de Dios, aleluya, gloria a Dios.

Se cierran las puertas, se cierra la ayuda, no recibes la herencia que quizás llevas esperando por tanto tiempo, ¿tienes la unción? pregunto, tienes la fuerza, tienes la valentía, tienes la perseverancia de llegar a Belén, a un lugar pequeño y esperar a ver lo que Dios va a hacer allí?

Como no había espacio para ellos en el mesón entonces ¿a dónde fueron? a un pesebre, y llegó el tiempo del alumbramiento. Y dice la Palabra que allí María dió a luz, y cuando nosotros podemos ver el Salvador del mundo naciendo en un pesebre donde a su alrededor quizás el olor no era el más agradable, donde quizás estaba rodeado de animales, quizás de vacas, de ovejas, de burros, estas cosas, de heno, de lo que comen los animales ¿cuántos están acá? Entonces tú estás esperando que la promesa tuya y la manifestación tuya sea algo tan espectacular y tan grande pero yo quiero decirte que nadie a su alrededor pudo ver ni pudo discernir que María llevaba dentro un hombre tan grande y un hombre que estaba marcado para ser el Salvador del mundo, el Hijo de Dios, nadie se pudo enterar de ello; lo que está dentro a lo mejor puede cambiar la historia y nadie lo sabe.

Esta Iglesia que es grande comenzó pequeña, Pabellón de la Victoria que es grande comenzó pequeño. El Pastor y la Pastora, mi esposo y yo teníamos dentro un sueño, teníamos un llamado, teníamos una Palabra profética y sabíamos que Dios tenía algo grande pero hemos tenido que atravesar años de proceso, años de lucha. Como estaba diciendo el Pastor los años de lucha en muchas ocasiones las construcciones como esta o como la que nosotros tenemos en el pueblo de hormiguero lo menos que han costado es dinero: han costado lágrimas, han costado desvelo, han costado luchas, han costado batallas, han costado que su sistema emocional se absorba por quizás tantas batallas y tantas luchas, porque estas cosas pasan ¿cierto? y a lo mejor quizás los que están cerca no se dan cuenta, pero cuando nosotros llevamos dentro algo tan grande hermanos nosotros sabemos las luchas, los desvelos y las lágrimas que se derraman.

Hoy día muchos ven esto como decía el Pastor: qué precioso está todo, qué bonita esta Iglesia pero como dice el dicho, muchos ven la gloria pero no conocen la historia ¿verdad que sí? y hay que conocer la historia. Y ahí estaban entonces María y José, y el bebé, pero yo quiero recordarte algo y eso late dentro de mi corazón muy fuerte: Dios no comienza algo hasta que no lo termina. Cuando Dios te habló a ti ya la obra estaba hecha, lo que pasa es que Dios no tiene problemas con el tiempo, el presente mío no es el presente de Dios. El presente de Dios es el futuro mío porque el Señor ve la obra completada, aleluya, y el Señor no deja nada a medias, y si Él nos habló es porque sabe que Él nos va a dar la capacidad, nos va a dar la fuerza.

¿Qué que pensaba María, una chica humilde del anonimato que ella iba a ser escogida para ser la madre del Salvador en esta Tierra, por lo menos para llevarlo en su vientre? ¿amén? ¿estamos hermanos?

¿Y qué les quiero decir? que muchas veces lo que tenemos cerca todas las ayudas se nos cierran, todas las puertas se nos cierran, todas las llaves se nos cierran, a pesar de que lo que llevemos dentro pueda cambiar el mundo, pueda cambiar la ciudad, que pueda cambiar miles y miles de vidas como lo hace este lugar seguramente, lo hace nuestra Iglesia, lo hacen muchos lugares donde se predica la Palabra del Señor donde muchas personas son libres, porque la obra que hace el Señor no hay dinero para pagarla, no hay obra social para pagarla hermanos, porque la obra que Dios da y hace es transformativa y es una transformación de adentro hacia afuera, lo que Dios ha hecho en mi vida y ha hecho en su vida es algo grande y poderoso, ¿cuántos están vivos y están acá? aleluya.

Así que para que tengas seguro que es Él el que te suple en muchas ocasiones vemos cómo el apoyo externo es cero, para que nosotros sepamos que es Él y solamente Él el que nos va a obrar, el que va a suplir y el que nos va a dar todo lo que nosotros necesitamos gloria a Dios se nos quita el apoyo externo, y entonces te trae a Belén donde no hay espacio para ti, aleluya. De un lugar grande como dije ahurita te lleva a un lugar pequeño, se cierran las puertas, se cierra el apoyo, pero tú eres ungido, pero tú hablas lenguas, pero tú tienes dones, pero tienes el coraje, pero no tienes la ayuda que has estado esperando y te pregunto: ¿tendremos la fuerza nosotros para soportar la temporada de Belén?

Porque nosotros vemos que Belén sólo fue una temporada, María no se quedó en Belén, José no se quedó en Belén, ellos regresaron a Jerusalén ¿cuántos estamos acá? pero y la temporada de Belén, pero el tiempo que José estuvo en el proceso, pero el tiempo que Abraham tuvo que esperar la promesa, aleluya ¿cuántos están acá?

¿Tendremos nosotros la unción, el poder, la paciencia que nosotros podamos esperar con tranquilidad la manifestación del Señor? ¿tendré la suficiente fuerza espiritual para soportar la temporada de Belén? Lo que te prometió Dios no te lo prometió el hombre y lo que te prometió Dios lo cumple Dios, por lo tanto no depende de lo externo para cumplirte, Dios no depende de recursos humanos para cumplirte porque el que te lo prometió es Él, aleluya, aleluya, aleluya, y en el momento que nace en Belén el niño en el oriente nace una estrella. En Belén nace Jesús y en el oriente nace una estrella, y unos sabios del oriente cuando vieron esa estrella vieron que no era una estrella más, y ellos entendieron que esa estrella era una guianza que los iba a llegar a un lugar importante, y sabían que no podían llegar con las manos vacías, y se apertrecharon antes de llegar, antes de salir debía haber dicho.

Entonces tomaron oro, incienso y mirra y cargaron los camellos. Mientras en Belén estaba el pesebre, las vacas, las ovejas, el heno, los burros, los camellos estaban cargados con oro, incienso y mirra dirigidos hacia ese lugar porque el Señor no te va a dejar desamparado, aleluya. Y quizás lo que no vieron las personas alrededor y no reconocieron alrededor otras personas de lejos vendrán y reconocerán, y sabrán, y serán guiados para suplir y para bendecir, y para hacer realidad lo que Dios te ha hablado, aleluya, porque a veces esperamos la ayuda de cerca pero la ayuda no está de cerca, la ayuda viene de lejos.

A veces esperamos ayuda de la familia pero de la familia es del que menos te esperas, porque a veces esperamos al Señor por la puerta y Él entra por la ventana, porque Él hace lo que Él quiere hermanos, Él obra como Él quiere. Si no entra, tú estás aquí esperando y Él te dice: ¿qué haces tú aquí esperando? por la puerta debías entrar Señor y Él dice: oooohh, por ahí no es, entró por la ventana y ¡ay! te tomó por sorpresa porque por la ventana tú no lo esperabas, aleluya ¿cuántos están conmigo?

Una estrella brilló en oriente, una estrella guió a los sabios de oriente, aleluya, como te digo, de los que más tú esperas nada de nada, pero de los de lejos oro, incienso y mirra, aleluya.

Nada para Dios representa un problema, nada de nada en absoluto, aleluya. Nosotros acabamos de estar en Hormigueros este mes de Junio que pasó, treinta años de haber comenzado solamente con cuatro niños pequeños y mi esposo que tocaba la guitarra, yo que tocaba la pandereta y cantaba, y nuestros hijos eran la Congregación, eran toda la Congregación que teníamos, y viajábamos al área oeste a Héctor predicarme a mí y a los cuatro nenes solamente en obediencia como Dios nos mandó, la Iglesia que nosotros levantamos no fue que nos disgustamos con el Pastor y la dividimos ¿verdad? nosotros no dividimos Iglesia porque eso no es de Dios; el Señor nos dijo que levantáramos una obra con gente no convertida, el Señor nos llevó allí a predicar y dijimos: pues nos prestaron una marquesina, nos regalaron las primeras diez sillas, ya los cuatro nenes y yo ocupábamos cinco, teníamos cinco sillas disponibles para personas no salvas pero no fuimos a tocar puertas de gente que nosotros conocíamos en el oeste: mira que estamos levantando una obra, que si quieres venir con nosotros; no te digo que te salgas de tu Iglesia, no, pero ya sabes a la hora de cualquier cosita estamos acá, y así el Señor hermanos fue llevando gente.

¿Cómo la Iglesia creció? nosotros comenzamos a orar y la gente, ay gracias Pastor, ay mira este Pastor está tremendo (risas) Héctor a hacerle la unción a este Pastor, órele, lo que le quiero decir es que a veces estoy bañada de sudor y ¿sabes? pero el Señor lo va a tocar (risas), ¡ja! lo sé, lo sé, ¿cuántos están conmigo hoy acá?

¿Cómo creció la Iglesia? Pastor, ese hombre que está ahí comenzó a orar y cuando nos mandaba a levantar las manos no permitía que levantáramos una sola mano, teníamos que levantar las dos manos, cuando él oraba decía: Señor mira esta multitud, eran las diez manos (aplausos) estábamos en un lugar pequeño pero no nos íbamos a quedar en un lugar pequeño, Dios nos iba a llevar a un lugar grande, la temporada de Belén hay que atravesarla, el momento difícil hay que procesarlo, tenemos que aprender a esperar en el Señor que de donde tú estás el Señor te va a llevar, el Señor te va a llevar a donde te tiene preparado, no nos desesperemos, aprendamos a esperar que si Dios nos habló.

El Señor nos habló en 1969 pensando que la obra era grande y solamente teníamos cinco miembros, y todos éramos de la misma familia. No continuamos siendo porque aquí estaremos hasta que Cristo venga, hermano, y el Señor así se glorificó, continuó añadiendo y mi esposo hacía llamados, él hacía llamados y los que estábamos todos éramos convertidos, como yo ví que los nenes no se convertían cada vez que él hacía el llamado yo me convertía (risas), volvía otro llamado yo levantaba la mano, volvía y me convertía, íbamos una vez a la semana, él oraba por mí, íbamos una vez a la semana, él hacía un llamado, él oraba por mí, ahora cuando él le da coraje conmigo por algo yo le digo: tranquilo amor que tú sabes que yo soy muchas veces convertida, yo soy más que salva, yo me convertí, me convertí, me convertí, eso es, yo tengo oraciones de salvación que mi hermano las tengo mire, en reserva, ¿cuántos están acá? (risas).

Tuvimos que atravesar la temporada de escasez pero Dios no nos habló de una obra grande, pero el sueño no era grande, pero el sueño que Dios nos habló no era algo poderoso, pero ¿cómo vamos a hacer una marquesina con nosotros mismos? no tenemos absolutamente nada, ¿quién va a saber de nosotros? fue una vida, mi esposo oró, se libertó, fue otra vida, mi esposo oró, se sanó, esa que se sanó fue a los días, la otra que se libertó llevó al esposo y así como Dios iba haciendo milagros continuaba llegando la gente y el Señor añadiendo los que iban a ser salvos añadiendo los recursos que teníamos en la mano que era el poder, la unción y el respaldo de Dios en el llamado que Dios nos había hecho porque si en lo poco tú eres fiel, en lo mucho Dios te pone, no esperes tener para dar, da para que tengas.

¿Qué vas a dar? lo que tienes, no tienes oro ni plata, lo que tengo te doy ¿cuántos están acá? pero lo que Dios se iba a cumplir, Dios ha usado a mi esposo de una manera poderosa, y yo me molestaba con él porque él convertía a la gente. Cada vez que venía una visita él iba allá y le decía: el Señor te está llamando; como éramos tan pocos hermano se sabían las visitas, después estábamos en mi marquesina, las visitas se sabían. Mi esposo mira donde las: el Señor te está llamando, no, no, yo no, cuando yo lo sienta lo recibiré, el Señor le decía: dame la mano, ¿tú crees que Jesucristo es el Señor? bueno sí, ¿tú crees que el Señor lo levantó de los muertos al tercer día? bueno yo creo que sí, que lo levantó, ¿ah sí? ah bueno si eso es lo que tú crees lo único que tienes que hacerlo es confesarlo con tu boca.

Repite después de mí: yo creo que Jesucristo es el Señor, yo creo que, yo creía que sentir no sé, como unción para pasar y mi esposo los pasaba, los convertía, les oraba, caían al piso tirados, se sanaban, se libertaban, los demonios salían en mi marquesina, los gritos haciendo alaridos hermanos, nosotros gritando y los vecinos no sabían lo que estaba pasando, tuvimos que pasar la temporada de Belén, allí estábamos.

Después estábamos en los centros comunales o debajo de un poste, sábado por la noche me llamaban los hermanos: Pastora ¿dónde nos reunimos mañana? ¿y esto dónde fue que tú conseguiste? ah hermana en el centro comunal, ah mira en el centro comunal de Ramírez de Arellano, ah mira pero para allá vamos; hermanos el otro domingo no sabíamos dónde nos íbamos a reunir, nos llegamos a reunir debajo de un poste de luz porque no teníamos donde pasando la temporada de Belén pero la Palabra era grande, el Señor dijo que la obra era grande, que era algo poderoso, que no podíamos ni imaginarnos lo que Dios tenía, aleluya pero estábamos reunidos debajo de un poste.

Y después mi esposo consiguió un terreno alquilado detrás de un mall y allí tuvimos una carpa y dentro de esa carpa hizo lo que pudo porque era usada, yo lo único que sé es que llovía dentro y llovía afuera (risas), ¿verdad? pero ese era el pesebre que nosotros teníamos, y allí habían ¿cuántos, como trescientos? eso fue tremendo estábamos allí en Belén, después hermanos Dios nos dió tres terrenos en la carretera numero dos, todo fue rápido, allí teníamos una carpa que cada vez que hacía un remolino de viento la carpa se iba por los aires como si fuera un volantín.

Una vez estábamos en la oficina todos que era de madera al lado y la carpa iba volando, y una señora dijo: pero Dios mío ¿qué es eso? la carpa iba como un volantín o chiringa directo a la número dos para encima de los carros (risas), una hermana dijo: ¡en el Nombre de Jesús! hermanos y cuando llegó al paseo, ella oró, y cuando la carpa llegó cayó en el paseo.

Yo no les voy a contar la historia pero el viejo incluso estuvo preso dos días (risas) ¿por qué ustedes se ríen? mira esto, en Guayama estuvo pero yo no les voy a contar la historia, mi esposo estuvo preso por la conducción porque Alpe nos mandó a salir de allí y nos mandó a quitar algo que mi esposo había hecho, pero estos pequeños, estos chiquitos mi hermano cuando usted los vea no los subestime ¿sabe? no los subestime (risas) imagínese yo que le dije que no aquí estoy 46 años con él, ¿estamos acá? mi hermano en la temporada de Belén mi esposo fue preso dos días, un hombre nacido en el Evangelio santo de Dios.

En la temporada de Belén la carpa se nos rompió, en la temporada de Belén estuvimos al aire libre, en la temporada de Belén teníamos 500 personas y estábamos solos bajo el sol, en la temporada de Belén teníamos que buscar una cantidad de dinero enorme pero ¿usted sabe? cuando todas las puertas en la Tierra se cerraron Dios abre las ventanas de los cielos como dice Su Palabra y derrama sobre nosotros bendición hasta que sobreabunda, y hoy día para la gloria de Dios hay un coliseo octogonal que acomoda cinco mil personas que su precio original fue ¿cuánto fue, doce o trece? okay eran doce y el banco lo cambió a trece, el banco le aumentó un milloncito más, trece millones de dólares en Hormiguero, eso es un testimonio que ahora no me va a dar tiempo de contarlo pero va paralelo con lo que yo les estoy hablando, con la temporada de Belén que puede ser larga o ser corta, por eso te pregunto ¿estás listo para soportar la temporada de Belén?

Pero si Dios te habló de algo grande espera en Belén y si tienes que ir a Jerusalén vuelve con lo que tengas pero el Señor te va a contestar y vas a ver todo lo que el Señor te ha hablado, aleluya, aleluya. Así que no te enamores del pesebre porque el pesebre solamente es una temporada, aleluya.

Belén es una temporada necesaria porque allí te prepara para algo grande solamente para que el sueño nazca, aleluya, y no solamente no te puedes enamorar de Belén, no te puedes quedar con la mentalidad de Belén porque para que haya un cambio afuera tiene que haber un cambio adentro y tenemos que cambiar el chip ¿amén? no podemos continuar con la mentalidad de Belén.

Cuando María salió de Belén la Palabra no registra que ella haya vuelto a Belén porque Dios te saca de una circunstancia no para que tú vuelvas a la misma, te saca para que tú dances y declares la victoria en el Nombre de Jesús de Nazaret y que no vas a volver atrás en el Nombre de Jesús porque Él te saca de ese lugar para llevarte a algo mayor, te va llevando de algo mayor a algo mayor para que el cumplimiento se haga una realidad porque eso tiene el Señor para Su pueblo, tiempo de promoción porque Dios no es un Dios de estancamientos ¿amén?

Y quiero terminar porque tengo aquí pero quiero terminar ya, solamente les voy a decir esto: llegaron entonces a la lectura que tuvimos, llegaron al templo porque llegó el tiempo de la circuncisión ¿cuántos están acá? y el Señor le había hablado a Simeón que sus ojos no iban a ver muerte hasta que no viera al Salvador del mundo.

Para muchos era el tiempo de la circuncisión y lo que fue el tiempo de la circuncisión para muchos para Simeón fue el tiempo del cumplimiento porque lo que Dios tiene para ti quizás para otros no es lo mismo.

Cuando llega entonces María y José con el niño al templo dice la Palabra que Simeón había sido llevado por el Espíritu al templo, él no era predicador, él no era famoso, él no tenía un programa de radio, él no tenía una Iglesia grande, él no tenía un programa de televisión, él tenía una promesa grande que Dios le había hecho, aleluya, porque para tú disfrutar de algo grande tú no tienes que ser famoso ni tener unos dones espectaculares que todo el mundo se entere, tú necesitas mantenerte fiel, tú necesitas mantenerte creyendo, porque el Señor había reconocido a Simeón y le dijo: tus ojos van a ver al Salvador, y da entonces la ventura que cuando María llega al templo y Simeón toma al niño en sus manos pudo reconocer inmediatamente que no era un niño más, que era Dios con nosotros, que era la promesa que Dios había hecho que Dios le había cumplido a ese anciano, y yo siempre digo que cuando la Palabra de Dios te dice que cuando alguien es viejo o anciano mire, es bien viejo.

Y a ese hombre viejo Dios no lo había olvidado, a ese hombre viejo no importando los años que hubiesen pasado el Señor lo tenía en su memoria, y sus brazos tomaron al Salvador, y cuando lo toma lo levanta, y dice: ya puedo partir en paz porque mis ojos han visto al Salvador del mundo, aleluya. Mi promesa se cumplió, mi promesa se manifestó en aquél templo aquél día, día de la circuncisión para muchos, tiempo de la circuncisión para muchos, para Simeón tiempo de cumplimiento.

Así que manténte a la espera, tienes que aprender a soportar la temporada de Belén pero no te enamores del pesebre ni te mantengas con la mentalidad de Belén, manténte a la expectativa que se mantuvo Simeón esperando que la promesa se cumpla porque lo que Dios te prometió se cumplirá, ponte de pie, aleluya, aleluya.

Quiero hacer una oración. Ahí donde usted está, antes que nada ¿hay alguna vida que no haya confesado a Jesús como Salvador y quiera que yo ore por ella? ¿hay una vida que en esta tarde quizás esta Palabra le ha hablado y nunca ha confesado a Cristo pero me diga: Pastora, quiero entregar? Mire hermano ¿sabe dónde yo me convertí? en un funeral. En ese tiempo a mucha gente se la velaba en la casa y en aquél tiempo mi hermana y yo fuimos a ese funeral que mi esposo me invitó porque los jóvenes no teníamos tantos momentos para salir, y cuando había funeral pues había fiesta hermano, no íbamos al cine Pastor ni a nada porque todo era malo, pecado, no pues cuando había funeral íbamos a comer un chocolate, un bizcochito, perdóneme que se lo diga porque esa es la verdad, estas muchachas tan tremendas.

Y ya mi esposo estaba enamorado de mí en ese tiempo y mira, me invitó ahí a compartir, y cuando el Pastor nos vió el licenciado Rafael Tórrez Ortega, cuando me vió a mí la caja del muertito ocupaba casi toda la sala, pobre muertecito allí no decía nada, nos arrodillaron frente a la caja del muerto y allí hice mi confesión, lo que pasó allí en aquél año, estaba empezando el año en Enero de 1969, y yo me enamoré del Señor, a mí no me interesa nada, nada que no sea Cristo, nunca nada de afuera me llamó la atención, me convertí jovencita, me casé con mi único novio, he vivido para Dios, para mi esposo, para mis cuatro hijos y mis seis nietos, y para cumplir la asignación que Dios me ha dado, aprendí ¿sabe cómo? raspándome las rodillas porque nunca tuve un mentor ni una mentora que orientara, y aprendí raspándome las rodillas pero gloria a Dios que aprendí porque en este caminar uno nunca se los sabe todo.

Y pregunto: si yo me convertí en un funeral ¿no habrá alguien que quiera convertirse? ¿aquí todos son salvos? si suena la trompeta ¿qué va a pasar? ¿te vas? vamos, estamos acá. Hay una vida, una mano, ¿no? Pastor yo levantando la mano con mi esposo, hay una mano, levante la mano ¿todos somos salvos? ¿todos, todos somos salvos? ¿Pastor, aquí están todos salvos? ¿allá arriba todos, todos están bien? bueno, bueno, arriba, okay, vamos a orar, vamos a orar.

Padre: en el Nombre de Jesús de Nazaret mira cada una de las personas que están en este lugar y mira Señor mío si hubiese todavía alguna persona que no te conoce, quizás no se atreve Padre mío, se siente tímido o tímida, yo te pido que Tú te reveles de forma sobrenatural como lo has hecho con nosotros Señor. Tú no eres religión, Tú eres mucho más que eso, Tú eres una experiencia de vida, un Dios real, extraordinario, maravilloso que vives y reinas en nuestro corazón.

Padre: gracias por haberte conocido, te pido que cada persona que esté en este lugar tenga la experiencia de salvación para la gloria de Tu Nombre, cancelamos todo lo contrario, todos los que quieran retener vidas para no soltarlas en el Nombre de Jesús hablamos liberación, bendición, victoria, revelación Padre eterno de Ti Padre eterno, de Jesucristo que dió Su vida por cada uno de nosotros, en el Nombre de Jesús bendice a esta Congregación, bendice a sus Pastores Padre mío de forma sobrenatural, la encomienda que tienen Señor es grande delante de Ti. Te pido que continúes dándoles la revelación, la ciencia, la inteligencia, la dirección la salud Padre mío, la fortaleza para continuar pastoreando Señor amado junto a este liderato y a esta Iglesia tan extraordinaria Padre mío de forma sobrenatural para que toda esta ciudad de Boston Señor amado, se entere Padre que Jesucristo es el Señor de aquí y de todos los Estados de Estados Unidos Padre, que Tú reinas Padre de la gloria, y sabemos Padre que veremos Padre el tiempo de la manifestación que Tú has hablado y que está esperando Tu pueblo para la honra Tuya Señor, en el Nombre de Jesús amén, amén, amén, Dios les bendiga.

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