Sermón 11 de diciembre 2013: Tal como el barro en manos del alfarero, así somos en la mano de Dios

Posted in Sermones
[Andrés Cisterna]
  • Presenter: Andrés Cisterna
  • Date: December 11, 2013
  • Location: Congregación León de Judá, Boston MA

Yo quiero invitarlos a poder tener una reflexión en la palabra del Señor en el libro de Jeremías, capítulo 18, versículos 3 al 6. Una palabra amorosa del Señor, una palabra necesaria para nosotros el poder entender, el poder recordar, y el poder tener convicción de quiénes somos nosotros delante del Señor.

Hace algunas semanas o algunos meses atrás en una de mis predicaciones aquí mismo yo le dije a usted que el mundo ni las circunstancias que usted ha vivido o que usted esté viviendo, definen quién es usted. Dios define quién es usted. Así que no importa si en este momento está medio quebrado financieramente, no importa si ya no puede ir a los mejores restaurantes y solo va a Mc Donald por ese dólar. Ese no lo define a usted. Ya no importa si por alguna razón perdió su Lamborghini y ahora anda en otra cosa. Algunos ya no andan en otra cosa, andan con un pase de bus solamente. Aún eso no define quién es usted. Dios le dio una identidad, Dios definió quién era usted desde el comienzo porque él lo creó de una manera especial.

Aún en el Génesis en el capítulo 1, Dios definió algo exclusivo en su creación, era usted y era yo. Seres humanos específicos con características, un carácter específico y una personalidad específica. Así que si algún hermano usted cree que le cae mal, no se preocupe, mientras no le caiga mal al Señor está todo bien, todo funciona. Claro tenemos que ser agradables con los hermanos también, no podemos decir que amamos a Dios y aborrecemos al hermano. Y aunque usted no lo creo el Señor no hizo a nadie feo, lo hizo de diferentes modelos. Así que si alguna vez le dijeron que usted era feo, no se preocupe usted es un diferente modelo solamente.

Mire lo que dice Jeremías, capítulo 18, versículos 3 en adelante: “…Y descendí a la casa del alfarero y he aquí que él trabajaba sobre la rueda y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano. Y volvió y la hizo otra vasija según le pareció mejor hacerla. Entonces vino a mí palabra de Jehová diciendo, “No podré hacer yo de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel?” dice Jehová, “He aquí que como el barro en las manos del alfarero, así sois vosotros en mí mano, oh casa de Israel.”

Así que mire a su alrededor, los barros que hay alrededor suyo, la tierra que tiene alrededor suyo, es algo que el Señor le dio una identidad y definió para qué iba a servir. Vamos a orar al Señor, cierre sus ojos e incline su rostro.

Gracias Señor por esta oportunidad, por la oportunidad de poder compartir en tu casa, Señor, donde en la medida que vemos, en la medida que compartimos, Señor, vamos recibiendo la bendición que tu has preparado para nosotros. Señor, declaramos que tu palabra traiga bendición, sanidad, alegría, regocijo, santidad, Señor, a nuestro espíritu, a nuestra vida, en el nombre de Jesús. Amén. Amén.

Me llamó la atención, esto es una palabra muy, muy conocida, pero muchas veces en la medida que va caminando nuestra vida, en la medida que estamos pasando por diferentes procesos, nos vamos olvidando realmente para qué el Señor nos tiene aquí. Sabe, me llama la atención cómo el alfarero, la figura de Dios se interactúa en este relato. Esta figura de un diseñador, esta figura de un pensador, esta figura de alguien que comenzó a pensar qué puedo hacer para darle una vida útil a un puñado de tierra, a un puñado de barro. Hay una serie de elementos que podríamos detallar en la profesión del alfarero, y sería un poquitito largo cómo se forma el barro, cómo se va formando el mismo alfarero, cuántas maquinaria o cuánto equipo necesita para hacer el producto final.

Y podemos tomar un largo tiempo en esto. Pero quizás lo esencial de esto son algunas palabras específicas que aparecen en este relato. Primero, esta imagen de un Dios formador, de un Dios que te da vida, que te define en el proceso en que cada uno de nosotros va caminando en la vida. No todos nosotros tenemos las mismas experiencias. Hay algunos que tienen experiencias enriquecedoras por los años que han vivido. Otros estamos caminando en el proceso, todavía no estamos completos en nuestra definición de lo que el Señor ha propuesto para nosotros. Pero hay algo cierto, Dios te está formando y te está diseñando para algo específico, para algo que solo a él y él va a definir en lo que tu vas a ser útil. Nadie más.

Ni siquiera los niveles de educación que puedas tener. Yo no sé si eres un graduado de las mejores universidades en los Estados Unidos, yo no sé si tu cuenta de banco es más rica que el mismo banco donde la tienes, pero eso no va a definir lo que ha propuesto para ti.

Sabe, este alfarero quiere dejarnos claro que tu y yo en este mundo, de que tu y yo en su obra, no sobramos, para algo estamos. Y no solo para ser pateados, insultados o rechazados, estamos para ser depósitos de la gloria del Señor.

Oiga, usted sabe lo que es ser depósito de la gloria del Señor? en el libro de Segunda de Corintios dice que él su gloria la va a depositar en vasos de barro, no para que nos glorifiquemos nosotros, sino para que reconozcamos que lo que somos es por él, que todo lo que sale de nosotros es por él, que todo lo que trasciende de nosotros es por él. No hay nadie que pueda quitarte la categoría que tienes frente al Señor.

Nadie puede y tiene el derecho, ni un líder político, ni la economía, ni un líder religioso, ni la iglesia puede quitar la categoría que Dios te ha dado. Tu eres su vaso de barro que él ha formado con sus manos. Mientras más barro mejor para nosotros. El vaso representa esta definición de lo que vamos a hacer, para qué vamos a servir.

Aquí habla de un vaso, puede ser un macetero, puede ser un plato de barro, y cada figura determina una función y un uso diferente, pero siempre para usarlo, siempre para que sea útil, siempre para que no esté solo de decoración sino que sea algo que pueda proyectar para lo que fue formado. Y tu fuiste formado para proyectar lo que Dios ha depositado en ti, su presencia, su unción, su gloria, el Espíritu Santo están dentro de ti. Eres un vaso de barro que ha sido honrado con tener la presencia del Señor en tu vida.

Si pudiéramos leer el salmo 139 podríamos darnos cuenta de cuán detallista el Señor fue con nosotros. Pero específicamente el versículo 15 nos define de alguna manera este salmo. Lea usted este salmo en su hogar. Nos da un detalle específico, él nos conoce, él tenía conocimiento de nosotros desde antes que naciéramos, “a dónde me iré de tu espíritu y a dónde huiré de tu presencia, si subiere a los cielos, allí estás tu, y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí allí tu estás. Si tomara las alas del alba y habitare en extremo del mar, aún allí me guiará tu mano y me asirá tu diestra, versículo 11, si dijere ciertamente las tinieblas, me encubrirás aún la noche resplandecerá alrededor de mí. Aún las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día, lo mismo te son las tinieblas que la luz.”

Él está diciendo que él sabe dónde estamos, cómo estamos, quiénes somos, lo que queremos hacer y aún lo que no queremos hacer. Nos formó de tal manera que él sabe dónde entramos y dónde no entramos. Nos dio una medida exacta.

Cuando yo leí todo este salmo yo me sorprendí en el detalle de cómo el Señor se fijó hasta en el más mínimo detalle de mi vida y donde yo no tengo espacio para desconocer que la mano del Señor ha estado formándome a través de estos años. Usted no dude de eso. La mano restauradora del Señor, la que habla aquí en el libro de Jeremías, es una mano que pasa por ti y hace que pases todos los procesos hasta llegar al proceso final dónde vas a estar en una posición, donde vas a poder ser útil en un lugar determinado.

La mano del alfarero, hoy día está formándonos, está dándonos esas formas que cada uno de nosotros necesita en el lugar para estar en el lugar para que el fuimos propuestos por el Señor. Tu y yo, le vuelvo a repetir, no estamos de sobra en este lugar, no estamos de sobra en el mundo. Si alguien cree o le dijeron toda su vida que nació por accidente o por error, eso no fue así. Si a algunos lo han rechazado de su familia y le han dicho, “Tu ya no perteneces aquí,” no se preocupe, le pertenece a alguien más grande.

Este alfarero está preocupado cada día de darnos los toques finales que nuestra vida necesita. Él tiene la capacidad de hacernos y rehacernos y él no se hace problema por eso. Al contrario, mientras más dócil sea este barro, mucho mejor. Mientras menos asperezas tenga este barro mucho mejor. Mientras más puro sea este barro de arcilla, mucho mejor, porque así el alfarero nos va a moldear a su imagen conforme a su semejanza.

Tu el alfarero, yo el barro. Sabe, en Segunda de Corintio 4:7 dice, “pero tenemos este tesoro en vasos de barros para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros.”

Cuando alguien ve una pieza de barro adornando una casa, uno piensa en quién la hizo, cómo pudo haber creado algo tan bello. En nuestros países latinoamericanos ese es un material muy rico en la cultura, en la artesanía, hacer piezas de barro. Cómo se diseñó, qué estaba pasando por la mente que la formó, cómo lo hizo, cuánto tiempo se demoró?

Muchas veces solo nos preocupamos de la imagen y no nos preocupamos del que nos formó. Comience a pensar en el que lo formó. Comience a preguntarle para qué me formaste, Señor. Qué es lo que voy a hacer ahora? Cuál es tu propósito para mi vida? Qué quieres que haga?

Cuando el Apóstol Pablo tuvo el encuentro con el Señor, hace dos preguntas interesantes, quién eres, Señor? y qué quieres que yo haga? Preguntémosle al alfarero entonces, alfarero, quién eres? Y qué quieres que yo haga? Para qué me formaste?

No tenga miedo si usted no alcanzó niveles sociales más altos, preocúpese de alcanzar los niveles de sabiduría y del espíritu que el Señor ha preparado para que usted alcance. No significa que sea un ignorante, significa que cuando Dios está interviniendo su vida, aún lo que usted sabe es nada comparado a lo que él va a hacer con usted.

Qué bueno es el Señor. Cierre sus ojos un momento. Yo no sé en qué etapa de la formación del alfarero usted está, no sé en qué etapa aún yo me encuentro. Pero el Señor se ha empeñado en definir nuestra forma como él la pensó y no como nosotros queramos. Aún Job reconoció la soberanía de Dios para darle forma y para rehacerlo de nuevo.

No hay tiempo específico, Dios te está formando en sus manos. Puede que sean tiempos duros, tiempos de dolor, tiempos de inseguridad, tiempos de incertidumbre, tiempos de escases, no importa cuál sea el tiempo, él te está formando. Él está con su mano acariciando tu vida cada día dándole forma.

Señor, gracias por tu amor, gracias por tus cuidados, gracias Señor, porque el ser humano no define quién soy, porque las circunstancias no definen quién soy, porque aún, Señor, la religión no define quién soy, tu defines para qué me formaste y qué es lo que yo seré. Gracias Señor, porque en cada uno de nosotros se está viviendo el proceso de la formación del vaso de barro donde tu depositarás un tesoro precioso que te pertenece.

Gracias Señor, porque tu nos has dado identidad, porque tu nos has dado diseño, porque tu nos has dado uso. Señor, en tus manos estamos seguros, en tus manos estamos confiados en el nombre de Jesús. Amén. Amén. ¡Aleluya!

Puede mirar el vaso de barro que tiene al lado? Vea que forma tiene el vaso de barro. ¡Aleluya! qué bueno es el Señor. Qué bueno es el Señor. Vamos a reconocer que él es bueno y para siempre es su misericordia. Vamos a ponernos de pie un momento y vamos a ver que el Señor… vamos a despedirnos con un cántico de alegría o de tristeza. Así que alguien hoy día llegó desanimado, váyase bien animadito y si alguien que en la casa lo van a esperar diciéndole, tu no vales nada, hoy día muéstrele cuánto vale, porque usted es un tesoro.

Dice la palabra del Señor que una vida vale más que todos los tesoros del mundo. Así que aquí somos ricos porque estamos en la presencia del Señor. El Señor les bendiga.

Comments

 
 

Una hermosa enseñanza. muy acorde para nuestro diario vivir
Bendiciones

 
 

que Dios lo llene de bendiciones, por sus hermosos consejo

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